viernes, 10 de abril de 2009

“CHOFEI ME DEJA AI DOBLAI "
Por : Domingo Caba Ramos

Aquella mañana, la vieja " voladora " se desplazaba como víbora endiablada por las tarvias encendidas de la ciudad capital. Al llegar a la Kennedy con Tiradentes, el eco imperativo de una voz salida desde lo más profundo de la " cocina " o asientos traseros del chatárrico vehículo, se dejó escuchar con toda la fuerza de un grito desesperado: " Chofei, me deja ai doblai”

Una irónica sonrisa se dibujó en los labios del sudoroso conductor. Y como si hubiera marcado el compás de inicio, un coro de incontenible y burlona carcajada quebró el silencio momentáneo que se produjo en el interior del recinto vehicular, al mismo tiempo que sus ocupantes repetían con el más sarcástico y mortificante de los acentos: “Chofei, me deja ai doblai " Muy pronto la paciencia del viajante cibaeño llegó a su fin. Cuando se proponía descender para quedarse en el punto anunciado, se emburujó con el primer pasajero capitaleño que encontró a su paso y allí, dentro de la guagua, se originó un intercambio de puñetazos los cuales, al rebotar entre cuerpo y cuerpo, producían un seco sonido igual al emanado del toque repiqueteado de nuestra alegre tambora.

El caso prerrelatado ocurrió en verdad hace ya unos ocho años. Se trata de uno más de los tantos enfrentamientos que suceden entre hablantes de una misma comunidad lingüística, en la que interactúan diversas variantes regionales, y en la que una de ellas, en términos normativos, se abroga el prestigio y la supremacía, adoptando, en consecuencia, una actitud de sanción y censura a cuanta práctica de la lengua se aparte de sus habituales usos idiomáticos. Por esa razón los hablantes nacidos y residentes en el Distrito Nacional, especialmente los de más bajo nivel de instrucción, gozan un mundo cuando escuchan a un cibaeño pronunciar la i en lugar de R/L.Porque desde de la óptica o percepción metropolitana de la lengua, y tomando como ejemplo la frase que nos ocupa, lo correcto sería decir: " chofel me deja al doblá “, pero nunca: " chofei, me deja ai doblai "

Obviamente que un profesional o hablante que posea un mediano o elevado nivel de escolaridad jamás empleará una y otra formas dialectales, porque una y otra se apartan por completo de la norma gramatical fijada académicamente. Y, por ende, al establecer relación entre una y otra, no es posible hablar de mayor o menor prestigio, por cuanto desde el punto de vista científico nadie habla mejor ni peor, ni tampoco existen lenguas más prestigiosas que otras. Se trata simplemente de las diferentes posibilidades que ofrece la lengua a los usuarios, en esta oportunidad, de dos comunidades dialectales diferentes.

Los dominicanos nos identificamos e intercomprendemos a través de una de las modalidades del español llamada español dominicano, la cual está conformada por un conjunto de rasgos o variantes que se distribuyen y practican en diferentes áreas dialectales, entre las que merecen citarse: el Cibao interior y el Sureste.

El Cibao interior tiene como centro Santiago,Moca,La Vega , Salcedo y San Francisco de Macorís, y el fenómeno lingüístico que lo caracteriza se llama vocalización, el cual se define como la pronunciación de las consonantes líquidas R/L y también la velar / c / como i, en posición final de sílaba : “cueipo”, “caima”, “cáraite”, etc.

El sureste, cuyo centro lo encontramos en el Distrito Nacional, se distingue por la realización de la R como L, así como la elisión de la R final de los verbos en su forma infinitiva: “coltá”, “trabajá” “escondel”, “amol”, etc.

Pero al considerar los hablantes capitaleños, como los de todas las capitales del mundo, que su norma es la valedera, no resulta extraño, pues, que muchos cibaeños incurran en casos de ultracorrección, evitando, a toda costa, pronunciar las íes hasta en las sílabas en que realmente deben articularse: “Había gente de to lo lao, de la capitar, de Azua, de Jarna y der serbo”

O, para evitar comportamientos burlescos, terminen adoptando las formas capitaleñas. De ahí que no dudamos que en una nueva experiencia, el cibaeño protagonista de nuestra historia, en lugar de su natural “chofei me deja ai doblai”, se pare en medio de minibús que lo transporta, para ordenar, a mandíbulas batientes:

“Chofel me deja al doblá”

No hay comentarios: