viernes, 4 de junio de 2021

«TETEO» Y MASIFICACIÓN LINGUÍSTICA

Por : Domingo Caba Ramos

 «…Hay otro vicio peor, que es el prestar acepciones nuevas a las palabras y frases conocidas, multiplicando las anfibologías de que, por la variedad de significados de cada palabra, adolecen más o menos las lenguas todas…  Pero el mayor mal de todos, y el que, si no se ataja, va a privarnos de las inapreciables ventajas de un lenguaje común, es la avenida de neologismos de construcción, que inunda y enturbia mucha parte de lo que se escribe en América…»

  (Andrés Bello

Lo que sigue dice, en su cuenta de twitter, la Real Academia Española (RAE) acerca del término «teteo»:
«La voz "teteo", recientemente difundida en una canción de gran éxito en República Dominicana, no se registra en los recursos que se encuentran a nuestra disposición. Los creadores la han definido como sinónimo de "baile", "fiesta", "rumba"»
¿Por qué esta voz, en el habla dominicana, ha sido tan acogida hasta por los hablantes de alto nivel de instrucción?
Sencillamente, porque en las últimas décadas es cada vez más notoria la tendencia en los sectores académicos y profesionales a rechazar las formas expresivas propias de la lengua culta y reproducir los giros y expresiones característicos del habla popular, y , de manera muy particular, del habla del barrio. Se ha producido así, un degenerativo proceso de inversión en la conducta lingüística de los dominicanos, por cuanto en tiempos pasados, las personas analfabetas, semianalfabetas o con muy bajo nivel académico admiraban y trataban de imitar las formas de hablar del locutor, maestro, abogado, estudiante, periodista, ingeniero, etc.
Ahora el locutor, abogado, estudiante, ingeniero, periodista, comentarista de radio o televisión y hasta el profesor, parecería que se prestigia , luce actualizado y eleva su nivel idiomático cuando habla y escribe igual que el iletrado que está cherchando y tomando cervezas al son de un estridente reguetón en la esquina del barrio. Por eso no extraña escuchar a muchos de nuestros locutores hablar de «teteo» en lugar de fiesta o baile. Por esa razón, se puede apreciar cómo estas dos palabras, "fiesta" y "baile", poco a poco están brillando por su ausencia en el léxico activo de los dominicanos. Todo es «teteo», «teteo» y «teteo» . A todo lo anterior se agrega el interés de muchos por parecer más jóvenes de la cuenta, empleando para tal fin las jergas juveniles o lo que los lingüistas llaman “Sociolecto de la juventud”
Y por esa razón, ahora las pautas lingüísticas y lexicales parecen trazarlas, no los escritores y profesores de lengua española, como antes, sino unos mozalbetes, cultivadores de un famoso género llamado “urbano”, a quienes les basta inventarse un disparate expresivo para que hablantes de todos los estratos sociales, envueltos en las redes irracionales de la masificación lingüística y, como loros desenfrenados, comiencen a repetirlo sin parar.

jueves, 3 de junio de 2021

COMUNICACIÓN TELEFÓNICA Y RELACIONES HUMANAS


Por: Domingo Caba Ramos

 Primero explotó contra el ministro de Medio Ambiente. Luego contra el administrador de la Lotería y, finalmente, contra Fulcar, ministro de Educación. Razón: el Torito alega que esos funcionarios no le cogen sus llamadas telefónicas. Por eso estalla, explota y expresa sus molestias cuando no puede comunicarse con el ministro al cual llama. Y por esa razón, el popular cantante y hoy legislador, comienza a ganarse la mala voluntad de los funcionarios y compañeros de su partido. «Cuándo llamo a alguien y no me contesta, asumo que está ocupado o está en otros compromisos que le impiden tomarme la llamada…» - afirmó al respecto y en su momento el administrador de la Lotería.

 Nada es más sensible y difícil que mantener unas buenas relaciones humanas en la comunicación telefónica. Nunca olvido la importante conferencia que sobre este tópico dictó, hace ya varios años al personal directivo de la empresa donde yo laboraba,   un ejecutivo de la otrora CODETEL. De todas sus recomendaciones, recuerdo, entre otras, las siguientes:

Nunca detenga o suspenda la conversación con la persona en línea, para abrirle a la que llama de repente por otra línea telefónica. Es importante siempre tener en cuenta que la preferencia de la comunicación le corresponde al primero que llamó, no al segundo.

 Evite iniciar conversación telefónica en el momento que tenga frente a usted a alguien tratándole un asunto. Quien está a su frente es quien debe gozar del privilegio de su atención, no el que está en línea.

 Cuando llame a alguien y no le sea posible comunicarse, piense que ese alguien está ocupado, durmiendo, sin señal, no puede hablar donde se encuentra o, sencillamente,   tiene su teléfono dañado. Nunca, nunca, nunca se le ocurra pronunciar la  muy odiosa e injusta frase de «TE LLAMÉ PERO NO ME COGISTE LA LLAMADA», con la cual usted estaría insinuando o diciendo indirectamente : ««TE LLAMÉ, PERO TÚ NO  QUISISTE RESPONDERME»

 Si usted llama a una persona y alguien le responde diciéndole que la misma no se encuentra, por favor, nunca exprese dudas ni mucho menos insinúe que no cree en lo que se le está diciendo. Usted no tiene pruebas para dudar o no creer, y aunque esté segura de que el ser a quien llama realmente está presente, la delicadeza y la prudencia aconsejan guardar silencio. Evite, al respeto, los conflictos innecesarios.

Cuando a usted lo llamen y no pueda responder en ese momento, con inigualable cortesía, dígale a esa persona   que usted se comunicará con ella o le “devolverá la llamada” tan pronto se desocupe; pero por favor, llámela, no olvide “devolver la llamada”. Piense que de la misma manera que alguien se siente bien cuando eso se cumple, se siente muy mal cuando la llamada prometida se olvida o no se produce. Quien no la recibió entonces entiende que carece de importancia y prestigio

 Por más incómodo que se encuentre, nunca cierre de repente una llamada telefónica sin antes despedirse de su interlocutor. La cortesía y los buenos modales deben siempre sobreponerse en nuestras relaciones interpersonales. Como dice el pueblo, «nunca le deje al otro la palabra en la boca»

 Cuando llame y no le respondan, no permanezca con su teléfono timbrando sin límite de tiempo. Es preferible que a los tres timbrazos usted cierre y marque de nuevo. Si a los dos intentos la conversación no se logra, entonces inténtelo más tarde o pruebe con otra vía de comunicación.

 Evite parecer egocéntrico, presentándose extremadamente expresivo, alegre y animado cuando quiere o le interesa hablar; pero muy lacónico, cortante, pesado o casi mudo cuando a quien le interesa hablar no es a usted, sino al otro.

 Por último, en la comunicación telefónica se recomienda proceder con sumo tacto, tomando en cuenta siempre el momento sicológico y en virtud de lo que nos dicta el sentido común. Eso permite saber a quién llamar, cuándo llamar, por qué tiempo llamar, qué responder en cada situación y el temperamento o perfil de la persona con la cual se habla. Permite saber que no es lo mismo el tiempo y la hora que disponemos para comunicarnos con un pariente o ser de confianza, que con otro de relación distante. Y permite, por fin, detectar la atmósfera sicológica que reina en el entorno de quien nos escucha para saber si vale la pena detener o prolongar la conversación.