Por: Domingo Caba Ramos
«Escribir es una forma de terapia. A
veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen
música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico
inherente a la condición humana»
(Graham Greene)
Es sumamente difícil – casi imposible – hablar acerca de la escritura sin
aludir a su hermana gemela: la lectura. Y así las considero, por cuanto una
genera la otra. Esto quiere decir que sin texto, no hay lectura, y una lectura
provechosa puede originar la construcción de nuevas ideas, nuevos sentidos,
nuevos textos.
«La lectura es el estímulo mayor que nos hace escribir;
el estilo viene como una consecuencia de lo que se lee» – observa Américo
Castro (1885 -1972), filólogo y ensayista español –. Y «Es
más competente como escritor –
ha dicho otro autor - una persona que
tiene el hábito de leer frecuentemente».
Por eso,
antes de desarrollar el tema que nos compete, y el cual se me ocurrió
identificar con el título de “La Magia de
la escritura”, quizás convenga referirme brevemente a la extraordinaria
importancia que posee la práctica de la lectura para progreso tanto social como
individual.Acerca del valor de la lectura es mucho lo que se ha dicho y
escrito. Son muchos los mensajes
orientados a fomentar su práctica. «Hay
que leer mucho»– dicen unos. «Solo a
través de la lectura podemos mantenernos actualizados» – afirman otros. «La lectura enriquece el vocabulario, amplía
el conocimiento, toda vez que es una fuente valiosa de información, mejora la ortografía
y desarrolla la competencia comunicativa» – plantea la mayoría.
En un artículo publicado en la prensa nacional, hace ya varios años, expresaba
yo, entre otras ideas, lo que sigue:
«La lectura
es una actividad, una operación, un proceso mental que capacita al hombre para
alcanzar diferentes metas y enfrentar muchos de los problemas que la vida le
plantea. En los tiempos modernos la lectura ocupa un lugar de primerísima
importancia. Cada vez se hace más imperiosa la necesidad de poseer una mayor
información y formación cultural, esto es, de estar al día de los últimos
acontecimientos acaecidos tanto en el ámbito nacional como internacional. Y
eso, obviamente, solo se logra a través de la lectura. La lectura nutre el
intelecto, recrea el espíritu, activa la imaginación y orienta el rumbo que
conduce a la meta deseada. Ella nos permite captar una nueva y más amplia
visión del mundo y un agudo conocimiento del medio que nos rodea. La lectura
franquea el camino del arte y abre las puertas del conocimiento científico…»
Y sobre la escritura, ¿qué se ha dicho y qué se hace
para incentivarla?
Quizás no
tanto. La escuela, por ejemplo, es muy dada a propiciar recurrentes e intensos
espacios de lectura, no así de escritura. Y cuando hablo de escritura, me
refiero, fundamentalmente, a la escritura creativa, no a la reproductiva. Caso
extraño, pues como ya afirmé en el primer párrafo de estas notas, la escritura
precede a la lectura, esto es, sin la primera, la segunda carecería por
completo de existencia. O, lo que es lo mismo, para que exista alguien que lea,
primero tuvieron otros que plasmar sus pensamientos, emociones y sentimientos
en un sistema de escritura llamado texto. En fin, sin escritores no hay
lectores.
La escuela, por ejemplo, es muy dada a propiciar
recurrentes e intensos espacios de lectura; pero no así de escritura. Y cuando
de escritura se habla, surgen de inmediato preguntas del tipo:
¿Qué es escribir? ¿Por qué es importante la escribir?
¿Para qué se escribe? Y surgen también
las respuestas:
Escribir constituye un
complejo proceso comunicativo, creativo y cognoscitivo que exige la apropiación
del código gráfico del sistema lingüístico. Este proceso requiere una constante
revisión del texto producido, una reflexión sobre la información para que sea compressible, una organización de ideas, de procedimientos de cohesión
utilizados, de ortografía, de puntuación y una adecuación al registro
comunicativo.
«La escritura – sostiene el escritor ruso Braslavsky Berta- es la capacidad de producir significados,
que se representan a través de un complejo sistema de signos gráficos»
Escribir es importante porque:
1) Desarrolla la capacidad de observación.
2) Fomenta la capacidad de asombro o
curiosidad científica y artística,
3) Es uno de los métodos más eficaces para
desarrollar la sensibilidad, la imaginación, la memoria y el razonamiento.
4) Constituye el más idóneo recurso para la fiel
expresión de la personalidad de quien escribe
5) Igual que la lectura, amplía el
conocimiento y posibilita el desarrollo de nuestras competencias lingüísticas y
comunicativas.
6) Es una importante herramienta fundamental
para todas las formas de conocimiento.
7) Es el medio por
excelencia para registrar las ideas y perpetuar los contenidos científicos y
artísticos producidos por los seres humanos a través de la historia.
Merced a lo precedentemente planteado, todo el
que escribe lo hace por diferentes motivos, vale decir, se escribe para:
a) Fijar la memoria histórica.
b) Expresar emociones y sentimientos
c) Construir y transmitir nuevos conocimientos
d) Como un recurso catártico, desahogo o
válvula de escape.
e) Expresar nuestras inconformidades,
disgustos y protestas frente a los vicios, debilidades y desajustes del medio
que nos rodea.
f) Compartir con los demás lo que sabemos,
pensamos y sentimos. Escribir entraña así, un sentimiento profundo de
solidaridad.
g) Reafirmar nuestras creencias y sistema de
conceptos.
h) Someter nuestros conocimientos al
escrutinio público.
i) Contribuir al desarrollo del conocimiento y
actualizar los conocimientos que ya tenemos.
j) Formar y autoformarnos
k) Generar habilidades que puedan ser
transferidas a la práctica profesional, estimulando la capacidad de búsqueda,
de síntesis, de análisis crítico.
l) Fomentar nuestra práctica lectora. No se
puede escribir acerca de lo que se desconoce.
Pero no
basta escribir. Es importante también saber escribir o manejar los recursos
lingüísticos para el logro de una efectiva y adecuada escritura. En tal virtud,
cuando se redacta conviene tener en cuenta lo siguiente:
1) Ser lógico, evitando incoherencias,
contradicciones, desórdenes de ideas, etc.
2) Evitar equívocos, presentando
interpretaciones claras que solo admitan una sola interpretación y no ofrezcan
ambigüedades que oscurezcan el sentido de la idea expresada.
3) Procurar un estilo propio u original. Se
tendrá muy en cuenta la sencillez, exactitud, prudencia, huyendo de los juicios
tópicos, las frases hechas y las metáforas gastadas o lexicalizadas.
4) Evitar la pobreza expresiva, intentando
enriquecerla con expresiones bien elegidas
5) Citar, pero no copiar. El plagio, además de
ilegal, revela poco compromiso con el conocimiento.
6) Moderar las palabras populares o
malsonantes, los modismos y los extranjerismos.
7) Y,
finalmente, Evitar los errores conceptuales, ortográficos, morfosintácticos y
lexicosemánticos
Todo lo
hasta aquí expresado revela de manera inequívoca que no solo la lectura: la
escritura también posee sus magias.
(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE EN FECHA 6/2/2026)