domingo, 8 de febrero de 2026

LA MAGIA DE LA ESCRITURA


Por: Domingo Caba Ramos

«Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana»

 (Graham Greene)

 Es sumamente difícil – casi imposible – hablar acerca de la escritura sin aludir a su hermana gemela: la lectura. Y así las considero, por cuanto una genera la otra. Esto quiere decir que sin texto, no hay lectura, y una lectura provechosa puede originar la construcción de nuevas ideas, nuevos sentidos, nuevos textos.

 «La lectura es el estímulo mayor que nos hace escribir; el estilo viene como una consecuencia de lo que se lee» – observa Américo Castro (1885 -1972), filólogo y ensayista español –.  Y «Es más competente como escritor – ha dicho otro autor - una persona que tiene el hábito de leer frecuentemente».

 Por eso, antes de desarrollar el tema que nos compete, y el cual se me ocurrió identificar con el título de “La Magia de la escritura”, quizás convenga referirme brevemente a la extraordinaria importancia que posee la práctica de la lectura para progreso tanto social como individual.Acerca del valor de la lectura es mucho lo que se ha dicho y escrito.  Son muchos los mensajes orientados a fomentar su práctica. «Hay que leer mucho»– dicen unos. «Solo a través de la lectura podemos mantenernos actualizados» – afirman otros. «La lectura enriquece el vocabulario, amplía el conocimiento, toda vez que es una fuente valiosa de información, mejora la ortografía y desarrolla la competencia comunicativa» – plantea la mayoría.

 En un artículo publicado en la prensa nacional, hace ya varios años, expresaba yo, entre otras ideas, lo que sigue:

«La lectura es una actividad, una operación, un proceso mental que capacita al hombre para alcanzar diferentes metas y enfrentar muchos de los problemas que la vida le plantea. En los tiempos modernos la lectura ocupa un lugar de primerísima importancia. Cada vez se hace más imperiosa la necesidad de poseer una mayor información y formación cultural, esto es, de estar al día de los últimos acontecimientos acaecidos tanto en el ámbito nacional como internacional. Y eso, obviamente, solo se logra a través de la lectura. La lectura nutre el intelecto, recrea el espíritu, activa la imaginación y orienta el rumbo que conduce a la meta deseada. Ella nos permite captar una nueva y más amplia visión del mundo y un agudo conocimiento del medio que nos rodea. La lectura franquea el camino del arte y abre las puertas del conocimiento científico…»

Y sobre la escritura, ¿qué se ha dicho y qué se hace para incentivarla?

 Quizás no tanto. La escuela, por ejemplo, es muy dada a propiciar recurrentes e intensos espacios de lectura, no así de escritura. Y cuando hablo de escritura, me refiero, fundamentalmente, a la escritura creativa, no a la reproductiva. Caso extraño, pues como ya afirmé en el primer párrafo de estas notas, la escritura precede a la lectura, esto es, sin la primera, la segunda carecería por completo de existencia. O, lo que es lo mismo, para que exista alguien que lea, primero tuvieron otros que plasmar sus pensamientos, emociones y sentimientos en un sistema de escritura llamado texto. En fin, sin escritores no hay lectores.

La escuela, por ejemplo, es muy dada a propiciar recurrentes e intensos espacios de lectura; pero no así de escritura. Y cuando de escritura se habla, surgen de inmediato preguntas del tipo:

¿Qué es escribir? ¿Por qué es importante la escribir? ¿Para qué se escribe?  Y surgen también las respuestas:

Escribir constituye un complejo proceso comunicativo, creativo y cognoscitivo que exige la apropiación del código gráfico del sistema lingüístico. Este proceso requiere una constante revisión del texto producido, una reflexión sobre la información para que sea compressible, una organización de ideas, de procedimientos de cohesión utilizados, de ortografía, de puntuación y una adecuación al registro comunicativo.

 «La escritura – sostiene el escritor ruso  Braslavsky Berta-  es la capacidad de producir significados, que se representan a través de un complejo sistema de signos gráficos»

 Escribir es importante porque:

1)    Desarrolla la capacidad de observación.

2)    Fomenta la capacidad de asombro o curiosidad científica y artística,

3)    Es uno de los métodos más eficaces para desarrollar la sensibilidad, la imaginación, la memoria y el razonamiento.

4)     Constituye el más idóneo recurso para la fiel expresión de la personalidad de quien escribe

5)    Igual que la lectura, amplía el conocimiento y posibilita el desarrollo de nuestras competencias lingüísticas y comunicativas.

6)    Es una importante herramienta fundamental para todas las formas de conocimiento.

7)    Es el medio por excelencia para registrar las ideas y perpetuar los contenidos científicos y artísticos producidos por los seres humanos a través de la historia.

 Merced a lo precedentemente planteado, todo el que escribe lo hace por diferentes motivos, vale decir, se escribe para:

a)     Fijar la memoria histórica.

b)    Expresar emociones y sentimientos

c)     Construir y transmitir nuevos conocimientos

d)    Como un recurso catártico, desahogo o válvula de escape.

e)     Expresar nuestras inconformidades, disgustos y protestas frente a los vicios, debilidades y desajustes del medio que nos rodea.

f)      Compartir con los demás lo que sabemos, pensamos y sentimos. Escribir entraña así, un sentimiento profundo de solidaridad.

g)    Reafirmar nuestras creencias y sistema de conceptos.

h)    Someter nuestros conocimientos al escrutinio público.

i)       Contribuir al desarrollo del conocimiento y actualizar los conocimientos que ya tenemos.

j)       Formar y autoformarnos

k)    Generar habilidades que puedan ser transferidas a la práctica profesional, estimulando la capacidad de búsqueda, de síntesis, de análisis crítico.

l)       Fomentar nuestra práctica lectora. No se puede escribir acerca de lo que se desconoce.

Pero no basta escribir. Es importante también saber escribir o manejar los recursos lingüísticos para el logro de una efectiva y adecuada escritura. En tal virtud, cuando se redacta conviene tener en cuenta lo siguiente:

1)    Ser lógico, evitando incoherencias, contradicciones, desórdenes de ideas, etc.

2)    Evitar equívocos, presentando interpretaciones claras que solo admitan una sola interpretación y no ofrezcan ambigüedades que oscurezcan el sentido de la idea expresada.

3)    Procurar un estilo propio u original. Se tendrá muy en cuenta la sencillez, exactitud, prudencia, huyendo de los juicios tópicos, las frases hechas y las metáforas gastadas o lexicalizadas.

4)    Evitar la pobreza expresiva, intentando enriquecerla con expresiones bien elegidas

5)    Citar, pero no copiar. El plagio, además de ilegal, revela poco compromiso con el conocimiento.

6)    Moderar las palabras populares o malsonantes, los modismos y los extranjerismos.

7)     Y, finalmente, Evitar los errores conceptuales, ortográficos, morfosintácticos y lexicosemánticos

Todo lo hasta aquí expresado revela de manera inequívoca que no solo la lectura: la escritura también posee sus magias.

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE EN FECHA 6/2/2026)

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