martes, 31 de diciembre de 2019

AÑO NUEVO: SUEÑOS Vs. REALIDAD


Por: Domingo Caba Ramos

Cada vez que un Año Nuevo se acerca, múltiples sueños pueblan nuestras mentes. Todas nuestras expectativas, aspiraciones, ilusiones o deseos no satisfechos en el año que se va, se materializan de manera espectacular en ese momento, cuando dormimos, en que, al decir de uno de mis maestros de Sicología, « se sueltan las amarras del ¨súper yo¨». Por esa razón, una noche de la semana que casi comienza fui asaltado por una tanda de interminables, bellos y agradables sueños.

Y soñé…

Soñé que nuestro país era el más seguro del mundo, tanto que los robos, los atracos y las violaciones sexuales brillaban por su ausencia.

Soñé que nuestro Código Procesal Penal aumentaba de veinte a treinta años la pena máxima en caso de violación sexual y, adicionalmente, la castración sexual cuando esa violación se ejecute en forma agravada o en contra de personas indefensas (niños, ancianos y discapacitados)

Soñé que en el año 2019, en nuestro país no se había producido ni un solo caso de feminicidio.

Soñé que nuestro Código Procesal Penal había sido reformado para aumentar la pena máxima a cincuenta años de prisión como castigo en contra de todo aquel que cometa la falta de matar a una mujer por motivos pasionales.

Soñé que en la República Dominicana se había producido una verdadera revolución educativa.

Soñé que en el famoso Informe Pisa la República Dominicana ocupaba el primer lugar entre los setenta y dos (72) países que fueron evaluados en ciencia, matemáticas y comprensión lectora.

Soñé que el maestro dominicano era el que disfrutaba de mejores salarios y condiciones de trabajo en América; pero a su vez, el que más formación tenía, más leía, más se actualizaba, más investigaba, más cumplía con su trabajo y con mayor pasión o entrega ejercía su oficio.

Soñé que en relación con la alta calidad de los servicios de salud y educación que el Estado brinda a la ciudadanía, nuestro país ocupa el primer lugar en el mundo.

Soñé que la República Dominicana es el único país de América donde en los últimos veintiún años no se registra un solo caso de impunidad y corrupción administrativa en las instituciones estatales.

El eco plañidero de un perro vagabundo me despertó y provocó que de manera repentina se interrumpieran todos mis sueños; mas acto seguido me dormí de nuevo.

Y volví a soñar...

Esta vez soñé que cada médico que labora en un hospital estaba recibiendo el salario que merece y cumpliendo puntualmente con su horario de entrada y salida en el puesto que desempeña.

Soñé que todos los hospitales de nuestro país contaban con los equipos y medicamentos requeridos para brindar un buen servicio de salud.

Soñé que el gas propano se vendía a cuarenta pesos el galón y a cien pesos el de gasolina.

Soñé que en nuestro país la ley es igual para todos, esto es, se aplica sin tomar en cuenta rangos y poder político o económico.

Soñé que nuestras autoridades civiles, militares y policiales nunca amparan ni reciben sobornos de narcotraficantes y demás criminales.

Soñé, en fin, que la tasa de desempleo en nuestro país bordeaba el 0%, razón por la cual no existe un solo profesional recién graduado en las universidades nuestras que no cuente con un trabajo digno y seguro.

Los ladridos persistentes del vagabundo y parrandero perro, de nuevo me despertaron y esta vez ya no pude recobrar mis casi cinematográficas tandas de sueños, poniéndome así, frente a frente con la amarga realidad. Fue entonces cuando recordé los versos del poeta:

« LOS SUEÑOS, SUEÑOS SON…»

domingo, 24 de noviembre de 2019

EL MOTORISTA Y YO


Por : Domingo  Caba Ramos
 Como todos los domingos, las siempre congestionadas calles de la Ciudad Corazón, lucían casi solariegas o libres del infierno vehicular que las caracterizan los demás días. Por una de esas calles, yo me desplazaba tranquilamente. Observo por el espejo retrovisor y noto que un motorista  me sigue a toda velocidad.
  
Como tengo la intención de doblar en la próxima intersección, enciendo a su debido tiempo y distancia las luces direccionales. Las luces, al motorista, al parecer ningún mensaje   le transmitían , razón por la cual, en lugar de reducir,  prefirió acelerar la marcha. Sin perderlo nunca de vista, yo me acerco a la esquina donde me propongo doblar; pero justamente en el preciso instante en que decido realizar el giro a la derecha, el motorista me rebasa por la derecha, siempre a toda velocidad.  Para no llevármelo de encuentro, tuve que ejecutar uno de esos frenazos en que el vehículo queda, a su vez,  ejecutando un baile maldito. 

El motorista se detuvo momentáneamente, me miró con ojos de boas venenosas y pronunció tres o cuatro maldicientes palabras, entre las cuales, presumo, no faltó el nombre de mi santa madre muerta.
Yo también lo miré y pensé emitir uno que otros coños acompañados de dos o tres explosivos carajos; pero acto seguido pensé : estoy en la República Dominicana, y me contuve.

El motorista encendió su vehículo y, a toda velocidad, o «como alma que lleva el Diablo», continuó su veloz recorrido por las calles casi solariegas de la Gran Ciudad. Yo, en cambio, sonreí de rabia y me quedé observando al jumento o semental cuya imagen poco a poco, encima de su motocicleta, se perdía en la distancia.

jueves, 14 de noviembre de 2019

“BAILEMOS UN MERENGUE…” (*)


Por: Domingo Caba Ramos

                                                                            De Federico Izquierdo
  
Vivimos en una tensión y angustia permanentes. Aparte de las inesperadas y  complejas situaciones que la vida familiar, laboral y social  nos plantea, los problemas se generan como por encanto, unos tras otros : inseguridad, robos, atracos, violaciones sexuales, feminicidios, actos de corrupción tanto en la administración pública como privada, la fuga de Quirinito y Luis el Abusador, las quejas de Leonel de que Danilo Medina  le hizo fraude en las recientes primarias internas de su partido, la denuncia de este de que un hacker  hindú preparó dicho fraude, el algoritmo, el código fuente, auditoría del sistema de voto automatizado, así como las debilidades y vicios del gobierno.

 Todo, todo lo antes dicho produce un estado tal de tensión, que sin dejar enfrentar y buscarles solución a esos problemas, de vez en cuando, quizás convenga recrear nuestro espíritu con uno de los poemas clásicos de la literatura dominicana, de la autoría de nuestro gran poeta sorprendido, Franklin Mieses Burgos y con uno de los cuadros magistrales del destacado pintor dominicano, profesor Federico Izquierdo (1904 - 2004)
Pero no solo recrear nuestro mundo espiritual, sino también decir con las palabras del poeta: “Bailemos un merengue que nunca más se acabe/ bailemos un merengue hasta la madrugada”

PAISAJE CON UN MERENGUE AL FONDO
(Franklin Mieses Burgos)

Por dentro de tu noche
solitaria de un llanto de cuatrocientos años;
por dentro de tu noche caída entre estas islas
como un cielo terrible sembrado de huracanes;
entre la caña amarga y el negro que no siembra
porque no son tan largos los cabellos del agua;
inmediato a la sombra caoba de tu carne:
tamarindo crecido entre limones agrios;
casi junto a tu risa de corazón de coco;
frente a la vieja herida violeta de tus labios
por donde gota a gota como un oscuro río
desangran tus palabras,
lo mismo que dos tensos bejucos enroscados
bailemos un merengue:
un furioso merengue que nunca más se acabe.

-¿Que somos indolentes? ¿Que no apreciamos nada?
¿Que únicamente amamos la botella de ron,
la hamaca en que holgazanes quemamos el andullo la
del ocio en los cachimbos de barro mal cocidos
que nos dio la miseria para nuestro solaz?

Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue hasta la madrugada,
entre ajíes caribes de caricias robadas,
cabe cielos ardidos de fuego de aguardiente,
bajo una blanca luna, redonda, de cazabe.

Que ya me están urgiendo de caminos reales
los nísperos canelas de tus propios racimos,
y no sé de qué soles tropicales me vienen
todas estas violentas viscerales urgencias
de querer cimarronas morbideces de sombras.

-¿Que hay muchos que aseguran
que aquí, entre nosotros,
la vida tiene el mismo tamaño de un cuchillo?

¿Que nuestra gran tragedia como país empieza
desde cuando aprendimos a tocar el bongó?
¿Que el acordeón y el güiro han sido los peores
consejeros agrarios de nuestros campesinos?

Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue que nunca más se acabe,
bailemos un merengue hasta la madrugada:
que un hondo río de llanto tendrá que correr siempre
para que no se extinga la sonrisa del mundo.

-¿Que el machete no es sólo en nuestras duras manos
un hierro de labranza para cavar la tierra
pequeña de conuco, sino que muchas veces
se ha convertido en pluma para escribir la historia?

Puede ser, no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue que nunca más se acabe,
bailemos un merengue hasta la madrugada:
que ya no serán sólo tus manos olvidadas
dos sonámbulas rutas de futuras vendimias
sobre una tierra brava;
ahora te daremos otras maternidades
fecundas de distintas raíces verticales.

-¿Que fuimos y que somos los mismos marrulleros;
los mismos reticentes del pasado y de siempre?
¿Que dentro de la escala de los seres humanos
hay muchos que suponen que nosotros no vamos
más allá del alcance de un plato de sancocho?

Puede ser; no lo niego; pero ahora, entre tanto,
bailemos un merengue de espaldas a la sombra
de tus viejos dolores,
más allá de tu noche eterna que no acaba,
frente a frente a la herida violeta de tus labios
por donde gota a gota como un oscuro río
desangran tus palabras.

Bailemos un merengue que nunca más se acabe,
bailemos un merengue hasta la madrugada:
el furioso merengue que ha sido nuestra historia.


(*) – FRANLIN MIESES BURGOS (1907/1976) Nació y murió en la ciudad de Santo Domingo. Autor de una breve e intensa producción poética, resalta por su profundo lirismo y conceptos filosóficos de tinte existencial. Fue uno de los iniciadores del movimiento literario en su país llamado "Poesía Sorprendida". Se caracteriza por el acendrado surrealismo y posición antidictatorial contra el gobierno del dictador Rafael Trujillo

domingo, 3 de noviembre de 2019

ACERCA DEL VOCABLO “PENCO”


Por: Domingo Caba Ramos

El término penco es poco conocido o desconocido por completo en los sectores urbanos de la República Dominicana, por cuanto su uso es propio o exclusivo del ámbito rural. Por esa razón, el licenciado Danilo Medina, presidente del país y campesino de pura cepa”, la empleó recientemente en un emotivo y polémico discurso, cuando afirmó aquello de que Gonzalo Castillo es un penco de candidato

Su mención causó gran revuelo en el ámbito citadino dominicano, donde quizás por desconocerse la existencia de la extraña palabra y, particularmente, el contexto situacional en que fue utilizada,  se pensó que con ella, Medina, sin proponérselo,  estaba denostando, denigrando o manchando la imagen de su pupilo y precandidato electo del Partido de la Liberación Dominicana.  Muy distinto pensamos todos aquellos que nacimos y vivimos alguna vez en el campo, para los cuales, la preindicada voz nos resultó mucho más que familiar y, en tal virtud, muy pronto comprendimos el justo sentido con el que fue empleada por el primer mandatario de la nación.

Debido al espacio geográfico en que esta categoría léxica, penco”, tiene vigencia, no ha de entrañar entonces que el profesor Juan Bosch, quien en sus cuentos supo describir de manera   magistral la realidad económica y sociocultural del campo dominicano de la segunda mitad del siglo XX, la use en uno de sus afamados cuentos, “Chucho”, de su libro “Cuentos escritos antes del exilio“:

«Chucho se hizo el sordo. Se tiró del catre y le dio la mano al viejo. En el patio estaba su penco aparejado. Montó. El otro puso una mano sobre su pierna… » (1982:77)

También en su novela “La mañosa”, publicada por primera vez en 1936:

«Había frente a la puerta un hombre, jinete en penco bayo, que sujetaba por un brazo a otro que se descolgaba penosamente de las ancas. Cuando éste hubo tocado tierra con los pies, desplomándose sobre José, el que le sujetaba golpeó las costillas del penco con sus recios talones y partió al galope ». (1982:114)

Pero ¿cómo la define el diccionario académico?
Son diversos los sentidos que este vocablo entraña. Según el Diccionario de la Lengua Española, “penco”, entre otros, soporta los siguientes valores significativos:

1. “Caballo flaco o matalón”
 2. “Persona rústica o tosca
3. “Persona inútil”

La voz es muy utilizada en el habla coloquial de Cuba, donde además de “persona cobarde y despreciable” significa mujer extremadamente delgada, fea o desprovista de atractivos físicos. Y como bien apunta Leonardo Depestre Catony, en su valioso texto, “Consideraciones acerca del vocabulario cubano” (1985: 32), en Cuba, “penco” también significa “Ramera de baja categoría”

Y en el habla popular dominicana, ¿cuál es el sentido que los hablantes le confieren?

Si bien escasamente en algunas zonas de la República Dominicana también llaman penco a un caballo flaco, aquí, por lo general, el término lleva envuelta la idea de grande, fuerte o robusto. Y merced a estos rasgos semánticos, penco llaman en nuestros campos, al caballo joven y brioso (potro) y, por extensión, al muchacho fuerte y de gran tamaño. Así lo recoge Carlos Esteban Deive en su Diccionario de dominicanismos :

Penco – m. Pedazo grande. 2. - ¡Qué penco! Exclamación usada para para expresar el tamaño extraordinario de un hombre, animal o cosa… (2002:160)

En forma bastante parecida, en el “El Diccionario del español dominicano” , se lee lo siguiente:

 Penco. m. Pedazo de gran tamaño. Referido a persona de gran tamaño. Popular. Coloquial. “Es un penco muchacho que solo tiene doce años.” (2013:537)
 
Y también en el Diccionario fraseológico del español dominicano”:

«Penco de. loc. aj. Referido a persona o cosa, que tiene características insuperables. un penco de. loc. aj. De gran tamaño. ”Con doce años es un PENCO de muchacho“ » (2016:387)

Del contenido de las dos última citas se infiere que cuando Danilo Medina describió a Gonzalo Castillo como “un penco de candidato, lo que realmente quiso decir fue que este, Gonzalo, es un candidato fuerte y joven.

(Publicado en Diario Libre 31/10/2019)