jueves, 30 de agosto de 2012


SINCERIZAR, DOLARIZAR Y OTRAS VERBALIZACIONES

«No siempre lo primero es lo mejor que acude a la pluma. Si no se vigila el espíritu, si no lo fuerza a esmerarse, suele segregar trivialidades…»

(Manual del español urgente)

El verbo forma parte de las llamadas categorías gramaticales. Se caracteriza por su función esencialmente predicativa, expresa la actitud síquica del hablante y sitúa la significación, mediante sus tiempos, en el presente, en el pasado y en el futuro.

El idioma español, como toda lengua, cuenta con lo que bien podría denominarse su “menú” de verbos, el cual yace contenido en el diccionario académico y otros textos publicados por la Real Academia Española (RAE);pero al margen de este “menú”, y en virtud de esa capacidad verbalizadora que poseen los hablantes dominicanos, cada cierto también surgen nuevas formas verbales, resultados de la conversión de un nombre o adjetivo en verbo (Verbalización), formas estas que merced a su propia naturaleza casi siempre se traducen en verdaderas extravagancias léxicas.

Como gestores y promotores de esas realizaciones hay que situar en primer plano a los comunicadores, políticos, tecnócratas y administradores del Estado. Y en una auténtica extravagancia léxica se incurre cada vez que se habla de “dolarizar” y “sincerizar” la economía, “correccionalizar” el expediente, “aperturar” la cuenta e “importantizar” el hecho. También cuando se habla de “resolutar”, “sectorizar” y “arrabalizar”.

La Agencia EFE, en su bien pensado y consultado Manual del español urgente (1995), dice al respecto lo siguiente:

«No es buena la actitud de muchos periodistas que escriben con absoluta despreocupación, sin preguntarse jamás si será razonable su manera de escribir; que cifran su ideal en el empleo de palabras recién oídas o leídas plenas de “modernidad”; que las forjan al buen tuntún; que les hacen decir lo que no significan; que se aferran a ciertos vocablos como si no existieran otros y que aún muestran mayor desenfado con la sintaxis. En gran medida, la comunicación periodística se realiza hoy gracias a que el lector suple la información defectuosa que se le sirve, y, si no puede suplirla, malentiende o entiende a medias. Hay que insistir en el consejo de releer y corregir reflexivamente antes de transmitir» (pág. 18)

Si se procediera acorde con lo planteado en la cita antes transcrita, en lugar de “aperturar”, por ejemplo, se dijera “abrir”; “emitir la resolución”, en lugar de “resolutar” y “dividir en sectores”, en lugar de “sectorizar”