Por: Domingo Caba Ramos
La destacada maestra, escritora y poetisa tamborileña, Elsa Brito de Domínguez, cumplió en el día de ayer noventa (90) años de haber emitido su primer grito en este complejo, pero deseado mundo de los vivos. Como la mejor forma de felicitarla y reconocerla como motivo de tan significa celebración, me permito de nuevo reproducir fielmente el contenido de artículo titulado Doña Elsa Brito, sus ochenta años y su “Velada de la vida”, escrito y publicado (2015) en mi otrora columna semanal del diario La Información cuando la hoy nonagenaria educadora cumplió sus ochenta años de vida.
Elsa Brito de Domínguez (De su libro “Velada a la vida”
)
«El jueves de la semana pasada (10/12/2015), doña Elsa Brito de Domínguez cumplió
ochenta años de productiva existencia. Con motivo de tan significativo
acontecimiento, la destacada maestra y poetisa tamborileña puso en circulación
el libro “Velada a la vida”, en un concurrido acto que se realizó
en el teatro de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Se
trata de un texto de intimista esencia o en el que aparecen plasmados aspectos
importantes relativos a la vida y pensamiento de la autora, vale decir, un
libro que recoge sus vivencias y las experiencias que en su dilatada
trayectoria vital ha cosechado como ciudadana, madre, maestra y escritora.
Así se pone de manifiesto en las palabras de su hijo Pedro Domínguez Brito,
afamado abogado y articulista de varios medios, cuando al referirse al libro de
su progenitora apunta lo siguiente:
«Esta obra contiene reflexiones de alto calibre místico, humano y
literario. Su prosa nos envuelve y anima, abrazada de versos que le cantan a
coro a la promotora incansable de la fe, a la esposa que ama y comprende, a la
educadora de mil generaciones de estudiantes que la valoran, a la viajera del
mundo de ilimitados pasos, a la que arriesga sus latidos por su fe, a la amiga
que ríe y sufre con el sentir de su entorno, a la que no olvida de dónde viene…
»
Y así se pone de manifiesto también en las palabras de su autora, al
expresar que:
"Este libro tiene la belleza de la imaginación, y ustedes lo
van a ver; pero, sobre todo, la fuerza viviente de la verdad, extasiada en la
vida interior, una vida de fe, de maestra caminante y de entrega. No hay
desdoblamiento de la personalidad, eso nunca, hay coherencia en todo, hay un
Dios unificado expresado en muchas simbologías, mis vivencias, mi vida diaria,
todo lo cotidiano y lo divino"
La autora, en compañía
de sus hijos, lee la dedicatoria de un ejemplar del libro obsequiado al Lic.
Rafael Emilio Yunén.
La potencia vital de doña Elsa constituye un caso fuera de serie. Jamás había
conocido a un ser de su edad con tanta vitalidad, con tanta fuerza y energía,
con tanta lucidez mental. En lugar de enclaustrarse o apartarse de todo
activismo social, el cerebro inmenso de esta mujer de diminuta anatomía siempre
está gestando ideas y nuevos proyectos. Su actividad es imparable. Su memoria
es tan lúcida que ella misma la ha bautizado con el nombre de “Santa
Memoria” Y es que así como hay jóvenes mentalmente octogenarios, existenten
octogenarios mentalmente jóvenes, y uno de estos es doña Elsa. De ella, con
mucha autoridad, se puede decir con las palabras de José Ingenieros que "La
vejez inequívoca no es aquella que está determinada por las arrugas de la cara,
sino por las arrugas del espíritu".
Por esa razón ella puede pregonar con autoridad : "Tengo
energía y vida interior..." Y por esa razón siempre he admirado,
apreciado y respetado a este ser ejemplar definido por mí como la "Grandeza
encarnada en un diminuto cuerpo de mujer".
Maestra y poetisa, constructora de versos y forjadora de cultura, doña
Elsa nació en Tamboril, el 10 de diciembre de 1935, comunidad donde cursó sus
estudios primarios y a cuyo desarrollo social y cultural siempre ha estado
ligada. Sus estudios secundarios los realizó en los liceos “Ulises
Francisco Espaillat” (Santiago) y “Domingo Faustino Sarmiento”,
de la ciudad de Moca.
En la Escuela Normal Superior “Emilio Prud Homme” cursó
estudios de formación docente y en esa prestigiosa institución, en 1957, obtuvo
el título de Maestra Normal de Segunda Enseñanza, sección Letras. Siete años
más tarde, en 1963, se matriculó en la carrera de Derecho de la Universidad
Católica Madre y Maestra, mas su vocación pedagógica muy pronto la llevaría no
sólo a cambiar de carrera, sino también de universidad, y es así como en los
años 1971 y 1972 se gradúa de Licenciada en Educación : Mención Orientación, en
la Universidad Nacional “Pedro Henríquez Ureña”.
Labor docente
Su labor docente se inició en 1957 como profesora del Liceo Secundario
Ulises Francisco Espaillat, de Santiago, donde ejerció hasta 1975, año en que
pasó a impartir clases a la Universidad Católica Madre y Maestra, centro en el
que se mantuvo activa durante casi treinta años como Profesora Asociada.
También impartió docencia en los colegios Sagrado Corazón de Jesús y La
Esperanza, así como en las escuelas de formación de maestros “Emilio
Prud Homme”, Santiago, y “Luis Núñez Molina”, en Licey al
Medio.
Pero paralela a este quehacer sistemático y formal, vale destacarlo, está
inquieta y fecunda educadora ha educado igualmente con su producción literaria,
múltiples conferencias y conducta de madre y ciudadana ejemplar. Como ya lo
postuló la también maestra y poetisa chilena Gabriela Mistral, de doña Elsa
bien puede afirmarse que ha enseñado “con la acción, el gesto y la palabra”.
Labor literaria
Aunque se ha destacado en el género poético, la profesora Elsa Brito ha escrito
obras de ensayo y teatro. En 1976 publicó su primer libro de versos titulado
“Al pie de mi escalera” y en enero del 2002 dio a la luz su más reciente
obra: “La muralla de los siglos”, cuya puesta en circulación, un
año después en la Casa de la Cultura Latina, en Bruselas, Bélgica, constituyó
todo un acontecimiento internacional para orgullo no sólo de la autora y su
familia, sino también del país y de su pueblo. Y todo un acontecimiento fue
también la conferencia que sobre el insigne poeta tamborileño, Tomás H. Franco
leyó en 1997 en la sede de la UNESCO, en París. Ha colaborado en diferentes
periódicos y revistas nacionales y representado al país en varias ocasiones en
eventos culturales. Por su gran labor educativa y promotora cultural ha sido
objeto de innúmeras distinciones.
Casó con el señor Pedro Domínguez (fallecido) de cuyo matrimonio nacieron cinco
hijos: Pedro, Alejandro, José Luis, Elsa María y Francisco Domínguez
Brito.
Para doña Elsa, vayan nuestras más fraternas y sinceras felicitaciones, que su
salud brille por su sanidad para de esa manera tenerla durante muchos años
siempre activa y productiva en este complejo, pero apetecido mundo de los
mortales»
(Publicado en Diario Libre el 11 de diciembre del 2025 )


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