domingo, 27 de marzo de 2022

LO QUE ES Y LO QUE PARECE EN EL USO DE LA LENGUA


Por: Domingo Caba Ramos

 ¿Desafortunadamente o infortunadamente?

 

El falso juicio se ha masificado, propalado y repetido de manera tal que, indudablemente, ha alcanzado la categoría de auténtico mito:

 «La palabra desafortunadamente no existe en español, porque no aparece en el diccionario. Por tanto, en su lugar debe usarse infortunadamente».

 Así reza el archidifundido y desacertado juicio.  En relación con una y otra voz, conviene aclarar lo siguiente:

Afortunado: es el participio regular del verbo afortunar. En tanto participio, el precitado verboide se comporta como un adjetivo y, según el Diccionario de la Real Academia, soporta los siguientes significados:

aQue tiene fortuna o buena suerte. 

b)    Que es resultado de la buena suerte. 

c)     Feliz, que produce felicidad o resulta de ella. 

d)     Oportuno, acertado, inspirado… 

De afortunado, procede otro adjetivo : desafortunado (“Carente de fortuna, desacertado, inoportuno..” ) y el adverbio modal afortunadamente (“Por fortuna, felizmente, de manera afortunada” ), el cual, a su vez, origina el también adverbio de modo desafortunadamente, voz prefijada de correcta estructura morfológica, y la que por los elementos léxicos que la conforman entraña los significados de no afortunado, por desgracia y lamentablemente : « Desafortunadamente, nada se puede hacer para salvarle la vida» 

Conforme a lo antes expuesto , no existen, pues, razones de naturaleza morfosintáctica y léxicosemántica que puedan justificar la no validez del término desafortunadamente, independientemente de que este aparezca o no registrado como entrada en el diccionario de la RAE, esto es, el hecho de no figurar en el precitado texto académico, de ningún modo significa que el susodicho adverbio sea inexistente o no forme parte del léxico activo del mundo hispanohablante.

 ¿Por qué no figura dicha voz en la versión general e impresa del DRAE?

La página Wikilengua aclara, a propósito, lo siguiente:

«El sufijo -mente sirve para formar adverbios, principalmente de modo, a partir adjetivos. Es un sufijo muy productivo y con él se forman palabras a menudo y con facilidad, aunque con ciertas restricciones… El DRAE solo recoge una selección de los derivados en mente, por lo que no incluye adverbios correctos como desafortunadamente o brevemente» (http://www.wikilengua.org/index.php/-mente)

La propia Real Academia Española, en su página de Twitter (RAE (@RAEinforma) establece que «El DRAE no recoge todos los derivados correctamente por economía de espacio, en especial los adverbios terminados en mente» Y al relacionar semánticamente uno y otro adverbio, lo docta corporación lingüística establece de manera escueta que «Ambos son igualmente correctos y de sentido equivalente». Esto quiere decir, que tan válido es el uso de infortunadamente como desafortunadamente.

 Por esa razón, y contrario a lo que podría pensarse de manera colectiva, no resulta extraño que en una de las actualizaciones de la versión en línea del diccionario, 2017, Edición Tricentenario (http://dle.rae.es/?id=CNPcYcG), la RAE haya incluido el término desafortunadamente con los siguientes significados:

a) «Por desgracia o lamentablemente»
 b) «Con poco acierto u oportunidad»

Infortunadamente, según el DRAE, significa «De manera infortunada o desgraciada» «Sin fortuna, con desgracia»

 Basta una simple comparación de los sentidos que soportan ambos términos, para concluir que uno y otro significan relativamente lo mismo (“desgraciadamente, lamentablemente, no afortunado…”). Ambas formas, como bien lo prescribe la RAE, son sinónimas y gramáticamente correctas.

 ¿Primeramente o en primer lugar?

 En cuanto a la voz “primeramente”, se plantea el mismo mito o falso concepto, lamentablemente repetido y difundido hasta por profesores de lengua española. Se trata, “primeramente”, de una voz que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) se registra como adverbio de tiempo o de orden. En este texto se consignan también los términos “segundamente, terceramente y cuartamente”; pero se aclara que están en desuso.

 Como adverbio de tiempo, “primeramente” significa “previamente, anticipadamente, antes de todo”, y con este valor tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “últimamente” y “finalmente”.   Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente:

 «Tan pronto llegamos al campo “primeramente” fuimos a la casa de nuestros abuelos».

 Como adverbio de orden, se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: en primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:

 «Ellos, "primeramente" analizaron las causas del desastre; luego, estudiaron los efectos; finalmente, emitieron las conclusiones»

 En ocasiones, el adverbio “primeramente”   puede presentarse como único elemento, sin correlato, para resaltar la importancia del segmento que aparece a continuación:

 «Yo creo que tú, antes de hablar, “primeramente" conviene que investigue sobre el tema».

 En este caso, "primeramente" se usa con el significado de “principalmente”, y como puede apreciarse, no introduce el primer miembro de una enumeración ni funciona como nexo entre las distintas partes que conforman el texto.

 En conclusión, todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente”, "terceramente", etc.

 (Publicado en Diario Libre 17/2/2022 )

LAS PENSIONES ESPECIALES : CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE ABINADER

 Las pensiones especiales: Carta abierta al presidente Abinader 

Por: DOMINGO CABA RAMOS

 

Señor presidente: 

 

En su campaña electoral, usted prometió que de ganar las elecciones, el suyo sería “el gobierno del cambio”. Y ciertamente en su gobierno se han realizado cambios importantes y ejecutado medidas en bien de la población nunca vistas en la República Dominicana. Sin embargo, señor presidente, para que se verifique un auténtico o verdadero cambio, usted debe descontinuar la impopular práctica  de otorgar alegremente pensiones especiales a personas  famosas, que posiblemente no la necesitan ni tampoco  las han solicitado; pero que usted y otros presidentes se las han concedido ,  solo por su condición de ser famosas.  

 

Personas que hasta les aumentan el monto de sus especiales pensiones sin que ellas lo reclamen. Los cañeros, en pos de ese beneficio, tienen, sin embargo, que realizar piquetes frente al Palacio Nacional.   Personas que nunca han trabajado para el Estado; pero que, extrañamente, el monto de sus pensiones duplica, triplica y hasta cuadruplica el salario de miseria que por concepto de pensiones y jubilaciones recibe la casi totalidad de humildes trabajadores, hoy en su mayoría enfermos, que durante más de treinta años mellaron su salud y gastaron su juventud sirviendo en la administración pública. 

 

Eso no es posible, señor presidente. 

 

¿Sabía usted, señor presidente, que el maestro pensionado o jubilado antes del año 2008, recibe como salario RD$20,000 y menos de esa cantidad? 

 

¿Sabía usted que el Instituto Dominicano de Seguros (IDSS), en virtud de lo que establece la Ley 1896 sobre pensión por vejez, por iniciativa propia no pensiona a nadie, y el empleado que osa emprender la tormentosa y no menos traumática misión de solicitar tal beneficio, si es que tiene tiemplo y fuerza para darle un estricto seguimiento a su caso, podría durar hasta cinco años para recibir la pírrica suma de RD$10,000? 

 

¿Sabía usted, señor presidente, que uno de mis parientes depositó en fecha 27/12/2017 los documentos correspondientes para optar por esa pensión por vejez que otorga en teoría el IDSS, y hasta la fecha ni respuesta ha recibido? 

 

¿Sabía usted, señor presidente, que en virtud de lo que establece la Ley No. 451-08, Art. 170, párrafo II: «Los sueldos de los docentes pensionados y jubilados serán revisados por lo menos cada tres (3) años para hacer los ajustes adecuados a la variación de índice de precios del país, pero nunca serán menores que el sueldo mínimo del sector oficial », y que esa disposición, sin embargo, nunca se ha cumplido? 

Eso no es posible, señor presidente. Eso requiere cambios urgentes. 

No es posible, señor presidente, que mientras Rafael Bello Andino recibe mensualmente el beneficio de una pensión especial por la suma de RD$150,000, la viuda de Víctor Víctor, RD$96,000, Fefita la Grande, RD$70,000 y la viuda de mi ídolo Johnny Ventura, RD$76,000, mis tres hermanos exmaestros reciben RD$20,000 cada uno por concepto de la jubilación que por ley les corresponde después de haber permanecido más de treinta años en ejercicio. Uno de esos hermanos laboró como maestro y director de escuela y liceo público durante casi cuarenta años. Nótese que la sumatoria de los tres salarios de mis parientes está muy por debajo del devengado por uno solo de los famosos antes citados. 

Los artistas antes citados son y fueron mis ídolos o artistas preferidos y, en tal virtud, entiendo que todo se lo merecen; pero como dice el refrán: «Amor no quita conocimientos». Son y fueron mis ídolos; pero esos ídolos que nunca fueron empleados públicos y que ganaron muchísimos dineros no pueden ser favorecidos de manera especial con un salario tan distante al del monto devengado por ley por un servidor que como un maestro, por ejemplo, ha permanecido treinta, treinta y cinco y hasta cuarenta años luchando en una calurosa aula para sacar de las tinieblas el producto humano que la sociedad puso en sus manos 

 De ningún modo quiero parecer egoísta al proyectar la idea de que me opongo a que artistas, comunicadores y personas famosas sean favorecidas con una pensión especial. No, jamás. De lo que sí estoy convencido y hasta me molesta, señor presidente, es que  personas que jamás desempeñaron un puesto público, que en el pasado ganaron mucho dinero, que hoy quizás cuentan ellos, o los parientes de los cuales dependen, con buenas condiciones económicas ,  reciban una pensión hasta seis veces por encima de quienes «guayamos la yuca » en el Estado . 

Su gobierno, señor presidente, es el gobierno del cambio, como usted mismo lo ha proclamado. Merced a esa proclama y a la luz de los conceptos más arriba emitidos, usted tiene, la última palabra. 

 

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE 17/12/2021 )

 

miércoles, 16 de febrero de 2022

VENTICINCO AÑOS, Y PARECE QUE FUE AYER

Por : Domingo Caba Ramos

Un día como hoy, 16 de febrero de 1997, un fulminante y traicionero infarto paralizó para siempre los latidos de su noble corazón. Y de esa manera, siete horas después de una alegre celebración familiar, falleció ella, mi madre, doña Librada. Falleció como un pajarito, sin martirio, sin amargura, sin manifestaciones de dolor, en paz. Como sólo saben morir las almas nobles.

 A veces mi mente admite que realmente hace veinticinco años partió de este mundo, y su tierna imagen maternal aparentemente se aparta de mi memoria; mas, de repente, como un torbellino, y en el momento menos esperado, la tengo ahí, más cerca que nunca, más viva que nunca, más amorosa que nunca; tan cerca y tan viva que parece que la veo, que me habla, besa y me abraza dulcemente. Es entonces cuando mi subconsciente trata de convencerme de que ella no ha muerto, que aún vive. Y es entonces cuando comprendo la grandeza o profundo sentido que entrañan los versos de nuestro siempre inmenso Manuel del Cabral:“Hay muertos que van subiendo/cuanto más su ataúd baja… ”


sábado, 12 de febrero de 2022

CUANDO EN LA LENGUA, EL USO SE COVIERTE EN NORMA


Por: Domingo Caba Ramos

 

Cuando un niño se mueve mucho, es posible que, refiriéndose a él, alguien diga que: «Ese es el muchacho más “desinquieto” que he visto».

 

Si dos adolescentes, niños o jóvenes protagonizan una riña, de seguro que uno de los adultos presentes ordenará que los “desaparten“.

 

Y si alguien nota que a una mujer o a una hembra animal se le "alborotan" las hormonas o exhibe conductas que revelan compulsivos deseos de apareamientos, de esa mujer o de esa hembra animal (yegua, mula, burra, etc.) acto seguido se dirá que está descalentada

 

En cada una de las voces prefijadas entrecomilladas, presentes en los párrafos precedentes, el desajuste semántico, sin embargo, es mucho más que notorio. Esa distorsión se origina como resultado de la configuración morfológica de las susodichas voces. Veamos:

 

La voz compuesta inquieto está formada por el adjetivo «quieto», que significa pacífico o carente de movimientos, y el prefijo «in», que significa negación (no, nunca, jamás…) . Merced a esa morfológica construcción, inquieto entraña el significado de no quieto. Si a dicho vocablo, inquieto, se le antepone el prefijo des, que también significa negación, fácil resultará concluir afirmando que desinquieto quiere decir no inquieto esto es , quieto, tranquilo, pacífico, sin movimientos. Lo mismo sucede con el verbo “desapartar“:

 

Des = negación
Apartar = separar
Desapartar = No separar

 

¿Qué significa eso?

 

Sencillamente, que mandar a «desapartar» a dos niños o personas que estén peleando, es afirmar todo lo contrario de la intención del mensaje que se desea expresar. O, lo que es lo mismo, es ordenar que esos niños se unan, abracen y propinen más golpes.

 

¿Y qué decir de una mujer o hembra animal descalentada?

 

Se tratará, indiscutiblemente, de una mujer o una hembra fría o carente por completo de deseo sexual, razón por la cual, lo menos que desearía en ese momento, sería sostener sexuales vínculos con un macho o varón, toda vez que si calentar soporta los significados de «Infundir calor a un cuerpo… » y «Excitar sexualmente a alguien… », en el contexto de la relación sexual, «descalentada», por el contrario, significa no caliente, no excitada, no ardiente o carente de fuego sexual; pero a pesar de lo antes aclarado, una de las voces léxicas antes comentadas, “desapartar, debido talvez a la fuerza del uso que en el mundo hispanohablante ha logrado, figura como entrada en el Diccionario de la lengua española con el significado de apartar.

 

Y por esa misma razón, en el habla dominicana, común resultará siempre escuchar a un usuario de la lengua decir que tal o cual ser humano es «desinquieto», en lugar de inquieto; que tal o cual mujer o hembra animal está «descalentada», en vez de caliente, excitada, ardiente...; o que «desaparten» a los niños que han iniciado una riña, en lugar de que los “aparten" o "separen..."

 

 

LA NARRACIÓN DE BEISBOL : CHERCHA, FRASEOLOGÍA Y USO SENSACIONALISTA DE LA LENGUA

Por: DOMINGO CABA RAMOS


 La historia de la narración de béisbol de invierno en la República Dominicana, parece dividirse en dos períodos caracterizados, naturalmente, por igual número de estilos narrativos muy diferentes: la era en que, sin descuidar la amenidad, al narrar imperaba la mesura, el respeto, lo técnico y lo profesional y el momento actual, en el que predomina el sensacionalismo absurdo, la fraseología apestante y la chercha insustancial.

En el primer grupo, necesariamente, debemos incluir a los grandes maestros de esta vertiente de la locución, quienes con su particular estilo, dieron cátedras de cómo debía describirse un «juego de pelota». Nos referimos, obviamente, entre otros, a Lilín Díaz, Billy Berroa, Félix Acosta Núñez y don Papi Pimentel.

La línea profesional de estos íconos de la narración deportiva ha sido agraciadamente continuada, en la actualidad, por otros excelentes narradores, a la cabeza de los cuales merece citarse a don Mendy López, a quien con justicia tenemos que considerarlo como el más grande narrador dominicano de los últimos tiempos.

Narrar un juego de béisbol es un oficio serio, aunque divertido; un ejercicio lingüísticamente profesional y artísticamente descriptivo, como magistralmente procedían en tiempos pasados los maestros de la palabra precitados.

 «Chabacanear» la narración es, por el contrario, convertir en «relajo» un trabajo que, si bien debe recrear espiritualmente, en él tiene que primar la mesura y el peso profesional. Es, además de irrespetar al fanático, a la LIDOM y al torneo mismo, reducir o restarle valor a la tradición que en la República Dominicana entraña el beisbol

 Un buen narrador, aunque simpatice y reciba pago del equipo para el cual trabaja, tiene que ser objetivo, controlar sus emociones y actuar por encima de su fanatismo. Debe entender que más que narrador, es un cronista y, en tanto cronista, está obligado a describir de manera desapasionada todo lo que ocurre en el terreno de juego. Y al detallar las atléticas acciones, debe hacerlo con emoción, no importa quién sea o a qué equipo favorezca la jugada que se describe.

 Y, lo que es más importante, debe poseer plena conciencia de que es un narrador deportivo y no el animador de un show artístico u humorístico que a toda costa intenta impactar o provocar risa, ya sea mediante el uso de un tono sensacionalista o de un abultamiento fraseológico que empalaga y le imprime un sello altamente disparatoso a la noble labor que realiza. Por último, debe entender que el verdadero protagonista es el atleta que realiza la jugada en el terreno de juego, no quien la narra o describe en el interior de una cabina de radio o televisión.

En relación con la fraseología exagerada, se tiene la errada percepción de que mientras mayor sea el número de frases empleadas al narrar, más amena y divertida resulta la narración. Y nada más falso. Para ilustrar, vale recordar lo relajante que resultaba escuchar a Félix Acosta Núñez, Billy Berroa, Lilín Díaz y Papi Pimentel, cuyo repertorio fraseológico que caracterizaba el estilo de cada uno, no superaba las seis frases. Fraseología esta, no creada previamente, sino que surgía como resultado de la emoción del momento. A tono con este juicio, hoy nos encontramos con narradores en cuya carpeta de trabajo se registran más de setenta frases, la mayoría de las cuales, como guion para futura representación de una obra teatral, fueron concebidas muchos meses antes del inicio de la invernal competencia.

Quizás debido a esa falsa percepción es que algunos exponentes de la moderna cosecha de narradores incluyen todos los años nuevas y abundantes frases en su quehacer narrativo. Y esto se debe, además, a que semejante conducta resulta reforzada (Condicionamiento operante) por fanáticos que hasta en las letras de nuestros merengues incluyen tales expresiones.

Es verdad que la dialéctica establece que todo cambia, nada es permanente, todo se transforma; pero el cambio dialéctico debe apuntar siempre hacia lo positivo, a la superación, pues de lo contrario, lo que se espera que sea una auténtica evolución se convierte entonces en un verdadero retroceso, en una real involución.

 En tal virtud, entendemos que el sensacionalismo absurdo, el fanatismo irracional, la chercha insustancial y la fraseología apestante, por abultada, son rasgos que le restan gracias, seriedad y profesionalidad a la narración deportiva; pero muy especialmente a la narración de la disciplina que ha sido considerada como nuestro pasatiempo favorito: el béisbol.


 

 

viernes, 4 de febrero de 2022

EL CÁNCER : SEIS LETRAS PARA UN SOLO TORMENTO

 Por : Domingo Caba Ramos

(Publicado en la prensa nacional el 10 de agosto del 2014. Se repruduce de nuevo, con motivo de celebrarse en esta fecha el «Día mundial contra el cáncer»)

Cáncer es una palabra que por su mortal connotación ninguna persona desearía verla asociada a su cuadro patológico, no importa el grado de agresividad de esa terrible enfermedad. “El cáncer es cáncer”, diría un hombre del pueblo.

Es cierto que todos los cánceres no son iguales. Es cierto que dependiendo del órgano afectado, un cáncer resulta más agresivo y mortal que otro. Es cierto que no es lo mismo combatir este mal cuando inicia que cuando su proceso de desarrollo ya está muy avanzado. Es cierto que en nuestro país, por ejemplo, son muchas las personas públicas y no públicas (Roberto Santana, Milagros Germán,…) que han logrado controlar o impedir el avance de la enfermedad que nos ocupa y desarrollar así una verdad normal.

 Todo eso es cierto, pero no menos cierto es que sea quien sea: sacerdote o pastor evangélico o católico, ateo o creyente, médico o sicólogo, chofer o general de brigada, marxista o ultraderechista, en fin, el edificio espiritual se le derrumba a todo aquel que tiene que escuchar de su médico la inesperada y desagradable noticia de “Tu estudio salió con un tumor maligno”, o directamente, “Tú tienes cáncer”.

 Hace once meses, a Víctor Manuel , un viejo amigo y excompañero de estudios, su médico le notificó eso: “Tú saliste con un problemita o células malignas en la próstata que debemos corregir”. Víctor Manuel no respondió. El impacto de la noticia amarró sus palabras. El médico continuó:

«- No debes darle mucha mente, ya que el grado de malignidad (ADENOCARCINOMA DE PRÓSTATA, GLEASON 6(3+3) de tu caso es el más bajo y, por ende, el más fácil de corregir. De esto tú no vas a morir», terminó.

 Después de coordinar todo lo relativo al procedimiento quirúrgico que se le indicó, Víctor Manuel abandonó el consultorio con el ánimo en el suelo, y días después se le vio en otro consultorio, el del siquiatra. Por primera vez, me cuenta mi amigo y casi hermano, se vio obligado o sintió la necesidad de recibir ayuda sicológica. Y me cuenta también que gracias al calor, apoyo y afecto que le ha brindado su familia, su padecimiento ha resultado menos traumático.
  
En enero del pasado año se le practicó la cirugía a mi amigo , utilizando un moderno procedimiento de rayos láser. Todo fue un éxito, salvo algunos tejidos residuales que tendrá que eliminar en una segunda cirugía programada para este mismo mes.

 Durante todo ese trayecto, sin embargo, Víctor Manuel se ha convertido en sicólogo de sí mismo, vale decir,  se comporta como si nada le sucediera: charla, comparte normalmente y hasta baila si hay que bailar; pero cuando al margen del bullicio se reencuentra consigo mismo, las cinco letras de la  palabra cáncer parecen apagar las luces de su aparente alegría, de  una  alegría que no siempre está presente interiormente,  aunque externamente aparente lo contrario.

 

domingo, 26 de diciembre de 2021

LO QUE ES Y LO QUE PARECE EN EL USO DE LA LENGUA

Por: Domingo Caba Ramos

  ¿Desafortunadamente o infortunadamente?

 

El falso juicio se ha masificado, propalado y repetido de manera tal que, indudablemente, ha alcanzado la categoría de auténtico mito:

 «La palabra desafortunadamente no existe en español, porque no aparece en el diccionario. Por tanto, en su lugar debe usarse infortunadamente».

 Así reza el archidifundido y desacertado juicio.  En relación con una y otra voz, conviene aclarar lo siguiente:

Afortunado: es el participio regular del verbo afortunar. En tanto participio, el precitado verboide se comporta como un adjetivo y, según el Diccionario de la Real Academia, soporta los siguientes significados:Que tiene fortuna o buena suerte. 

b)    Que es resultado de la buena suerte. 

c)     Feliz, que produce felicidad o resulta de ella. 

d)     Oportuno, acertado, inspirado… 

De afortunado, procede otro adjetivo : desafortunado (“Carente de fortuna, desacertado, inoportuno..” ) y el adverbio modal afortunadamente (“Por fortuna, felizmente, de manera afortunada” ), el cual, a su vez, origina el también adverbio de modo desafortunadamente, voz prefijada de correcta estructura morfológica, y la que por los elementos léxicos que la conforman entraña los significados de no afortunado, por desgracia y lamentablemente : « Desafortunadamente, nada se puede hacer para salvarle la vida» 

Conforme a lo antes expuesto , no existen, pues, razones de naturaleza morfosintáctica y léxicosemántica que puedan justificar la no validez del término desafortunadamente, independientemente de que este aparezca o no registrado como entrada en el diccionario de la RAE, esto es, el hecho de no figurar en el precitado texto académico, de ningún modo significa que el susodicho adverbio sea inexistente o no forme parte del léxico activo del mundo hispanohablante.

 ¿Por qué no figura dicha voz en la versión general e impresa del DRAE?

La página Wikilengua aclara, a propósito, lo siguiente:

«El sufijo -mente sirve para formar adverbios, principalmente de modo, a partir adjetivos. Es un sufijo muy productivo y con él se forman palabras a menudo y con facilidad, aunque con ciertas restricciones… El DRAE solo recoge una selección de los derivados en mente, por lo que no incluye adverbios correctos como desafortunadamente o brevemente» (http://www.wikilengua.org/index.php/-mente)

La propia Real Academia Española, en su página de Twitter (RAE (@RAEinforma) establece que «El DRAE no recoge todos los derivados correctamente por economía de espacio, en especial los adverbios terminados en mente» Y al relacionar semánticamente uno y otro adverbio, lo docta corporación lingüística establece de manera escueta que «Ambos son igualmente correctos y de sentido equivalente». Esto quiere decir, que tan válido es el uso de infortunadamente como desafortunadamente.

 Por esa razón, y contrario a lo que podría pensarse de manera colectiva, no resulta extraño que en una de las actualizaciones de la versión en línea del diccionario, 2017, Edición Tricentenario (http://dle.rae.es/?id=CNPcYcG), la RAE haya incluido el término desafortunadamente con los siguientes significados:

a) «Por desgracia o lamentablemente»
 b) «Con poco acierto u oportunidad»


Infortunadamente, según el DRAE, significa «De manera infortunada o desgraciada» «Sin fortuna, con desgracia»

 Basta una simple comparación de los sentidos que soportan ambos términos, para concluir que uno y otro significan relativamente lo mismo (“desgraciadamente, lamentablemente, no afortunado…”). Ambas formas, como bien lo prescribe la RAE, son sinónimas y gramáticamente correctas.

 ¿Primeramente o en primer lugar?

 En cuanto a la voz “primeramente”, se plantea el mismo mito o falso concepto, lamentablemente repetido y difundido hasta por profesores de lengua española. Se trata, “primeramente”, de una voz que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) se registra como adverbio de tiempo o de orden. En este texto se consignan también los términos “segundamente, terceramente y cuartamente”; pero se aclara que están en desuso.

 Como adverbio de tiempo, “primeramente” significa “previamente, anticipadamente, antes de todo”, y con este valor tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “últimamente” y “finalmente”.   Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente:

 «Tan pronto llegamos al campo “primeramente” fuimos a la casa de nuestros abuelos».

 Como adverbio de orden, se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: en primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:

 «Ellos, "primeramente" analizaron las causas del desastre; luego, estudiaron los efectos; finalmente, emitieron las conclusiones»

 En ocasiones, el adverbio “primeramente”   puede presentarse como único elemento, sin correlato, para resaltar la importancia del segmento que aparece a continuación:

 «Yo creo que tú, antes de hablar, “primeramente" conviene que investigue sobre el tema».

 En este caso, "primeramente" se usa con el significado de “principalmente”, y como puede apreciarse, no introduce el primer miembro de una enumeración ni funciona como nexo entre las distintas partes que conforman el texto.

 En conclusión, todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente”, "terceramente", etc.