viernes, 4 de julio de 2025

¿TÚ SABES QUIÉN SOY YO?

 Por: Domingo Caba Ramos


«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Posiblemente sea la más repudiable, necia y repugnante de las preguntas que un hablante tenga que escuchar.

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Se trata de una pregunta que suelen formular los seres mediocres y acomplejados cuando tienen como propósito intimidar, humillar, imponer, amenazar, aplastar, avasallar…

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Es la pregunta clásica y habitual de los seres presumidos, arrogantes, prepotentes… y para los cuales la humildad no es ni siquiera un sueño.

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Así preguntan los seres carentes de grandeza mental y espiritual cuando en la estructura social entienden que poseen poder político y económico o cuando están vinculados familiarmente a quienes detentan ese poder.

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Se trata de una interrogación de maldito acento, vigente o de moda solo en sociedades de inconfundibles tintes aldeanos, atrasadas, carentes de institucionalidad, donde impera el tráfico de influencias y en la que el poder de los hombres parece estar por encima del mandato de la ley.

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Pregunta que aquel que se autoconcibe como una especie de semidiós en la tierra, solo la formula cuando entiende que su interlocutor es un indigno representante de la chusma, algo así como un “mojón”, según fue calificado recientemente un agente de la AMET, una basura, esto es, una persona sin clase, abolengo o prestigio social.

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Es la pregunta clásica y habitual que los mediocres o individuos de mentes estrechas emplean como arma intimidante cuando amparados en el poder que tienen o creen poseer intentan generar privilegios o todos tipos de favoritismos; aunque para tal fin haya que trasgredir el ordenamiento legal establecido.

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Más que interrogativo, la odiosa pregunta entraña un profundo sentido imperativo, una advertencia, por cuanto se trata de que el otro sepa aquello de que: «Yo soy un ser mesiánico, poderoso, especie de Jesucristo resucitado, razón por la cual tú debes escucharme, obedecerme y respetarme»

«¿Tú sabes quién soy yo…?»

Es la pregunta que aún se les escucha a quienes al parecer olvidan que la autoridad, cuando se ejerce basada en la humildad, la justicia y la prudencia, además de fortalecerse cada día más, genera respeto, identidad y simpatía. A los que al parecer también olvidaron que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art.7) establece que todos los seres humanos son iguales ante la ley.

(Publicado en Diario Libre 13 junio, 2025)

 


 

  

 

 

 

  

 

LA CALUMNIA Y SUS LETALES EFECTOS

 

Por: Domingo Caba Ramos.

Según el brillante orador y pensador romano, Marcos Tulio Cicerón:

 «Nada hay tan veloz como la calumnia; ninguna cosa más fácil de lanzar, más fácil de aceptar, ni más rápida en extenderse »

 Y yo digo:

La calumnia, "hermana gemela de la envidia", es el arma de los mediocres, el argumento de los perversos, la verdad de los degenerados, el parto perturbador de las lenguas letales.

El diccionario de la Real Academia Española (RAE), de su lado,  define el término, estableciendo que calumnia es una:

1. «Acusación falsa, hecha maliciosamente para causar daño»

2. « Imputación de un delito hecha a sabiendas de su falsedad»

 

Independientemente de la naturaleza falaz de la calumnia, hay que admitir que el calumniador logra, en términos parciales, su propósito, por cuanto si bien podría parecer carente de credibilidad,  siembra las dudas en el sujeto perceptor del mensaje calumnioso propalado. Opera, pues, como esas heridas aparentemente inofensivas o sin importancia: se sanan, pero queda la cicatriz.

Pablo Neruda, en su breve, pero muy aleccionador poema «La calumnia », la describe como sigue:

«Puede una gota de lodo,
sobre un diamante caer;
puede también de este modo,
su fulgor oscurecer,
pero aunque el diamante todo,
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno,
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante,
por más que lo manche el cieno »


(Publicado en Diario Libre, junio 5,2025

 

domingo, 1 de junio de 2025

FERIAS DE VEHÍCULOS EN EL GRAN TEATRO DEL CIBAO : UNA VERGUENZA NACIONAL

Por : Domingo Caba Ramos

El gran Teatro del Cibao cumplirá en agosto próximo treinta años de fundado. Fue inaugurado específicamente el 16 de agosto de 1995 por su gestor y entonces presidente de la república, Dr. Joaquín Balaguer.

Considerada la segunda sala teatral de mayor prestigio de la República Dominicana, cuando se anunció su construcción, aún lo recuerdo, fueron muchas las voces que se levantaron para oponerse a esta. Se alegaba que era inconcebible invertir casi cien millones de pesos en la creación de un centro artístico en un país en el que faltaban aulas en las escuelas y medicinas en los hospitales. Y que, en vez de gastar ese dinero en un majestuoso teatro, era preferible invertirlo en la construcción de nuevas escuelas o en la compra de medicamentos y equipos médicos para nuestros hospitales. Yo, por el contrario, nunca lo entendí así; y, en tal virtud, defendí ciegamente el proyecto.

Y lo apoyé por dos razones:

Primero, porque estaba seguro de que si el teatro no se construía, los hospitales continuarían sin medicinas y las escuelas sin aulas; razón por la cual, yo prefería ver convertido en realidad el teatro y no el monto de su inversión en los bolsillos de dos o tres funcionarios o dirigentes del Partido Reformista. Por esa razón, no cesaba de proclamar de manera enfática: «Déjenme mi teatro.»

Segundo, porque  soñaba y creía ingenuamente que una vez establecido el Gran Teatro del Cibao, Santiago y la región cibaeña contarían con una auténtica sala de arte en la que de manera permanente se desarrollaría un programa de actividades que comprendería la puesta en escena de grandes obras teatrales, impresionantes conciertos sinfónicos y de intérpretes famosos, nacionales e internacionales, espectáculos de ballet, tanto clásico como contemporáneo, exposiciones pictóricas y de otras muestras artísticas. En fin, pensé que el Gran Teatro del Cibao habría de convertirse en el espacio idóneo para la realización de cuantas actividades contribuirían a la promoción de la educación, el arte y la cultura, entre las que, entre otras, no podrían faltar las ferias de libros. Un espacio en el que solo las expresiones exclusivamente artísticas y culturales tendrían cabida.

Pero amargamente debo reconocer que fallé en mi pronóstico.

En los años primeros de su fundación, en el Gran Teatro del Cibao todo parecía que iba operando acorde con la naturaleza de un templo del arte; mas, de repente, todo empezó a cambiar. En su área externa, anualmente la Cámara de Comercio y Producción de Santiago organizaba su famosa feria de promoción comercial mejor conocida como Expo Cibao, una feria multisectorial cuyos mercantiles propósitos distan mucho de lo artístico. Y todos los años, hasta fecha, la Asociación Nacional de Agencias Distribuidoras de Vehículos (ANADIVE) y la Asociación de Dealers del Cibao utilizan el mismo espacio para exhibir y promover la venta de vehículos.

En cuanto al desarrollo sostenido y permanente de un programa de actividades de alta calidad artística, puede afirmarse que brilla por su ausencia.

Como vivimos en una sociedad y en una posmodernidad en la que todo lo irregular se defiende, justifica y percibe regular, no me extraña si al leer estas notas alguien, con falaz y sofístico acento, diga que nada tiene de malo y criticable la práctica de utilizar los jardines de un centro artístico de alto nivel para exhibir, promover y vender vehículos. De suceder así, a mí no quedaría más que ripostar afirmando en forma convencida y contundente: «Exhibir, promover y vender vehículos en el área del Gran Teatro del Cibao o de cualquier otro centro de igual naturaleza, es simple y llanamente una vergüenza nacional…». Y así lo considero, por cuanto pone de manifestó el aldeanismo y subdesarrollo cultural del pueblo dominicano.

Ya me imagino una feria vehicular en artísticos centros mundiales tan famosos como el Teatro de la Scala de Milán (Italia), el Teatro Nacional de Múnich (Alemania), el Palacio de Bellas Artes, (México), El Palacio de las Artes (Valencia), Gran Teatro del Liceo (Barcelona) y Teatro Colón (Argentina), entre otros.

Ni pensarlo…

 

 

 

sábado, 31 de mayo de 2025

COMUNICACIÓN TELEFÓNICA Y RELACIONES HUMANAS

Por: Domingo Caba Ramos

Todavía lo recuerdo. Cuando apenas iniciaba su gestión senatorial (2021), el popular cantante, Héctor Acosta, el Torito, con inocultable enfado se quejaba de que algunos ministros y otros funcionarios del incipiente gobierno de su partido, PRM, no le “cogían” o respondían sus llamadas telefónicas.  Tal situación originó que inicialmente las relaciones interpersonales entre el afamado merenguero y algunos de esos funcionarios no fueron las mejores.

Todo lo expresado en el párrafo anterior significa que nada es más sensible y difícil que crear y mantener unas armónicas o cordiales relaciones humanas a través de la comunicación telefónica. Numerosos son los factores que lo impiden: mala educación, yoísmo, ausencia de empatía, engreimiento, irrespeto y deficiente formación cívica, entre otros

 Para lograrlo, cuando se conversa vía telefónica, quizás convenga proceder teniendo siempre en cuenta, entre otras recomendaciones, las que a continuación se me ocurren :

1.      1. Cuando llame a alguien y este no responde, piense que ese alguien puede estar ocupado, durmiendo, enfermo, en un lugar sin señal o, simplemente, no puede hablar en ese momento. También puede deberse a que su teléfono esté dañado o sin carga. Suponer y afirmar, al respeto, el muy odioso e imprudente «Te llamé, pero no me cogiste la llamada», es proceder en forma ligera y no menos impresionista al construir un motivo cuya evidencia no siempre resulta posible aportarla.

2.     2. Nunca  suspenda la conversación con el interlocutor en línea, para conectarse con   la persona que de repente llama por otra línea. Es importante siempre tener en cuenta que, salvo casos de fuerza mayor, la preferencia de la comunicación telefónica le corresponde al primero que llamó, no al segundo.

3.     3. No es de buen gusto ni se corresponde con las más elementales normas de la cortesía y respeto marcar un número telefónico para iniciar un diálogo a distancia en el mismo momento en que de manera presencial usted conversa con una persona. ¿Qué va a ocurrir cuando la persona a quien llamó reciba y responda la llamada? Que la primera deberá entonces callarse, convirtiéndose así en un interlocutor secundario.   Quien yace a su frente es quien debe gozar del privilegio de su atención, no el que está en línea.

4.     4. Si usted llama a un  amigo, pariente o relacionado y alguien le responde diciéndole que no se encuentra, por favor, no insista. Tampoco exprese dudas ni mucho menos insinúe que no cree en lo que se le está diciendo. Usted no tiene pruebas para dudar o no creer, y aunque esté seguro de que el ser a quien llama realmente está presente, la delicadeza y la prudencia aconseja guardar silencio, terminar la llamada e intentar comunicarse más tarde.

5.     5. Si usted llama a un amigo, pariente o relacionado y este le responde diciéndole que «Voy a salir», «Estoy tratando un asunto…», «Tengo personas a mi lado», «En este momento no puedo hablar», «Te llamo más tarde…», etc., por favor, no insista, cállese y cierre cortésmente de inmediato. Tampoco responda de manera “seca” o proyectando una molestia reveladora de que usted no ha creído en la dificultad que se la ha dicho.

6.   6. Cuando reciba una llamada y no disponga de tiempo para hablar en ese momento, con inigualable cortesía, dígale a quien lo llamó que tan pronto como le sea posible le “devolverá la llamada”; pero por favor, llámela, no lo olvide.

7.      7. Por  más incómodo que se encuentre, nunca cierre de repente una llamada telefónica sin antes despedirse de su interlocutor. La cortesía y los buenos modales deben siempre sobreponerse en nuestras relaciones interpersonales y a cualquier incómodo estado emocional. Como dice el pueblo, «nunca le deje al otro la palabra en la boca»

8.      8. Cuando  llame y no le respondan, no permanezca con su teléfono timbrando sin límite de tiempo. Es preferible que a los tres timbrazos usted cierre y marque de nuevo. Si a los dos intentos la conversación no se logra, entonces inténtelo más tarde o pruebe con otra vía de comunicación.

9.      9. Sea empático y evite  parecer egocéntrico y ultranarcisista  presentándose extremadamente expresivo, verboso,  alegre y animado cuando usted desea hablar o quiere  que lo escuchen; pero muy lacónico, cortante, pesado, imprudente o casi mudo cuando a quien le interesa hablar no es a usted, sino al otro. Sentirse escuchado es el mejor regalo que un hablante puede recibir.

1    10. Por último, en la comunicación telefónica se recomienda proceder con sumo tacto, tomando en cuenta siempre el momento sicológico y en virtud de lo que nos dicta el sentido común. Eso permite saber a quién llamar, cuándo llamar, por qué tiempo llamar, qué responder en cada situación ,  el temperamento o perfil de la persona con la cual se habla y hasta el tono de voz del interlocutor, el cual puede traslucir depresión, desánimo, angustias,  problemas y todo lo que quite el deseo de hablar.

Permite saber que no es lo mismo el tiempo y la hora que disponemos para comunicarnos con un pariente o ser de confianza, que con otro de relación distante. Y permite, por fin, detectar la atmósfera sicológica que reina en el entorno de quien nos escucha para saber si vale la pena acortar, prolongar o suspender siempre amablemente la conversación.

¡Ay!, y lo más importante : autorevísese, y pregúntese cuál o cuáles de los defectos de la comunicación telefónica antes mencionadas lo afectan a usted en el uso cotidiano de la lengua.

 

 

domingo, 25 de mayo de 2025

UN HIMNO A LAS MADRES POCO CONOCIDO EN NUESTRO PAÍS

Por : Domingo Caba Ramos

Cuando se habla del Himno a las madres, acto seguido aflora a nuestra mente el compuesto por doña Trina de Moya (1863 -1941) : «Venid los moradores…». Se trata este de unos de los himnos más bellos y de mayor hondura lírica que se ha compuesto en la literatura dominicana. Sin embargo, existe otro himno dedicado a ese ser grandioso que muy pocos dominicanos y estudiantes de la nueva generación conocen. Me refiero al compuesto por Ramón Emilio Jiménez (1886 -1970), autor de los famosos cantos patrióticos contenidos en su muy citado libro La patria en la canción (1933).
Se trata de un canto que, si bien no entraña la misma belleza e intensidad sentimental del de Trina de Moya, en su contenido profundo late ese sentimiento de amor y respeto a la madre. Y acerca de esta, el poeta también describe su amor, ternura, dulzura, heroísmo y el sacrificio de que ella es capaz para conducir a sus hijos por las rutas del bien y del progreso, no solo personal, sino social.
Recuerdo que cuando yo ejercía como director de escuela pública, en los actos que organizábamos con motivo del Día de las madres, uno y otro himno eran cantados con mucha emoción por los alumnos. No sé si este día, así como las fechas patrias, todavía se celebran en la escuela dominicana. Las letras del himno que hasta aquí he comentado son las siguientes
HIMNO A LAS MADRES
Letras : Ramón Emilio Jiménez
«Son para cantarte, madre generosa
pálidas las voces, débil la expresión
no ha dado la tierra vida más heroica:
no eres criatura, eres creación.
El sol en tus ojos, repartido el orbe,
en las dos mitades de tu pecho en flor;
la miel de tus labios que la dicha absorbe,
la tierra en tus brazos, el cielo en tu amor.
En tus heroísmos has sacrificado,
para que nos baje del cielo la luz,
tu amoroso pecho divino, elevado,
en tus mismos abrazos abiertos en cruz»
Eres la piadosa sombra en el camino
por donde viajamos de la dicha en pos,
lucero en la noche de nuestro destino,
puente de esperanzas entre el mundo y Dios»

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sábado, 24 de mayo de 2025

LAS SOMBRAS DE LAS PALABRAS

Por : DOMINGO CABA RAMOS

En una poética conceptualización titulada «La palabra», Pablo Neruda (1904-1973), afamado poeta chileno y Premio Nobel de Literatura (1971), destaca en forma genial el valor e importancia de la lengua española como instrumento de comunicación en el mundo hispanoamericano a partir de su llegada a este el 12 de octubre de 1492. Pero en vez de referirse a la lengua que a las nuevas tierras descubiertas trajeron los hombres que acompañaron a Colón en la llamada hazaña colombina, Neruda, como buen poeta, prefiere hablar de “la palabra”. Y así inicia su muy citado y constructivo texto:

«Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan…»

A la luz de la práctica comunicativa en la República Dominicana o maneras como se emplea la palabra, especialmente en los medios de comunicación, ciertamente tuvo mucha razón el autor de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924).

Son las palabras emitidas “las que suben y bajan…”. Las que suben y bajan la fe, la esperanza y la autoestima de la gente.  Las que suben y bajan la reputación o imagen moral de la gente. Las que suben y bajan el espíritu de superación de las personas. Las que suben y bajan la motivación de la gente.  Las que suben y bajan el deseo de vivir de la gente. Las  que  suben a un mandatario al solio presidencial, pero también las que lo  bajan de allí…

Y continúa  diciendo Neruda  :«Todo está en la palabra…»

Así es. La palabra es el motor que impulsa todo nuestro quehacer existencial. «Todo está en la palabra …»: lo bueno y lo malo; lo positivo y lo negativo; el progreso y el atraso; la verdad y la mentira; la noble intención y la intención perversa; la alegría y la tristeza; la vida y la muerte; la guerra y la paz… En fin, la existencia misma es una acto de palabra

Según el muy citado y leído poeta, las palabras «Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces…»

Y valdría preguntarse, ¿   cuáles son esas palabras que al decir del bardo chileno poseen sombra? 

Tienen sombra, a mi decir, las palabras que difaman o injurian en vez de alabar; las que ocultan en vez de manifestar; las que destruyen en vez de construir; las que engañan en vez de transmitir la verdad; las que denigran, humillan o laceran dignidades ajenas en vez de exaltarlas; las que unen en vez de dividir; las que ofenden en vez de reconocer; las que enfrentan en vez de pacificar; las que exacerban en vez de suavizar; las que debilitan en vez de robustecer; las que golpean en vez de acariciar y las que murmuran o critican en vez de orientar.

Merced a lo antes expresado, se infiere que en el uso cotidiano de la lengua lo ideal y pertinente sería evitar las palabras preñadas de sombras y en su lugar emplear aquellas pletóricas de transparencias; pues solo estas permiten estrechar las relaciones humanas y al mismo tiempo contribuir al desenvolvimiento o desarrollo de un mundo cada vez mejor.

 

 

 

 

EN TORNO A LA ORTOGRAFÍA Y SU ENSEÑANZA


Por: Domingo Caba Ramos

La Ortografía es la disciplina lingüística que se ocupa de describir y explicar las normas que regulan la correcta escritura de la lengua.  Regula la Ortografía el modo correcto de escribir, es decir, el buen uso de los signos gráficos dentro de la palabra. 

Esa regulación apunta hacia el logro de un magno propósito: la unidad de la lengua. De no existir un código ortográfico compuesto por reglas claras y precisas que rijan el uso del idioma, inevitable resultaría la fragmentación de este, por cuanto en cada comunidad lingüística se establecerían normas sectoriales y se escribiría atendiendo a sus particularidades fonéticas, generándose así un verdadero caos comunicativo.  De ahí que se haya escrito con sobrada razón que «… la ortografía representa el pilar de la unidad de la lengua».

Los problemas ortográficos siempre han existido, existen y existirán a través del tiempo. Borra este juicio la falsa creencia de que la solución de tales problemas se origina, inicia y termina en los niveles básicos y medio del proceso educativo, y que, por esa razón, al ascender al nivel superior, los alumnos nada o muy poco tienen que aprender; pero nada más distanciado de la realidad.

Comprobado está que nuestros estudiantes universitarios y, peor aún, los profesionales egresados de los centros de estudios superiores, conservan y muestran notables deficiencias ortográficas, como bien se puede apreciar en la nota que un ingeniero industrial, hace ya varios años,  vía correo electrónico remitió a su personal subalterno, cuando laboraba en una de las empresas pertenecientes a un prestigioso grupo empresarial de la ciudad de Santiago de los Caballeros. El texto de la referida nota decía así:

« La reunion se llebará a cabo a la cinco de la tarde en el salon de conferencia y en ella trataremos asuntos muy inportante para la compañia y para todos los empleado…»

¿Qué significa eso?

Que ciertamente las fallas ortográficas se mantienen, no siempre se superan o quedan definitivamente resueltas en los diferentes niveles de la educación formal. Y que si tales anomalías son continuas y permanentes, el aprendizaje y la enseñanza para superarlas deben ser también procesos continuos y permanentes.

En la enseñanza de la ortografía, la teoría jamás deberá imponerse a la práctica, y en lugar del memorismo expositivo, insustancial y carente de aplicación, deberá siempre prestigiarse la ejercitación abundante y constante, programada siempre en función del uso cotidiano de la lengua en la praxis de la escritura. Como bien lo afirma el afamado investigador, maestro y lingüista puertorriqueño, doctor Humberto López Morales:

  «Al enseñar ortografía se corre el riesgo de quedarse en formulaciones teóricas. Siempre es una tentación para todo autor el ofrecer un elaborado corpus de doctrina, olvidando o relegando la praxis a una mínima expresión…» (Enseñanza de la lengua materna, 1986, p.11)

 Entiende López Morales que en la enseñanza de la Ortografía, de ningún modo debe perseguirse «que el alumno aprenda cosas sobre Ortografía, sino que aprenda la Ortografía…», y que la incorporación del código ortográfico a la competencia comunicativa escrita del hablante solo se logra mediante la formación de hábitos y abundante ejercitación. En tal virtud, cuando de las reglas ortográficas se trata, más que repetirlas de manera mecánica, conviene que se infieran a partir de textos dados; pues solo así su enseñanza puede resultar más concreta, dinámica, interesante y productiva y, por ende, menos abstracta, monótona o carente por completo de sentido. ¿Por qué?

Porque en el proceso enseñanza – aprendizaje la práctica ha demostrado que regla ortográfica que se memoriza mecánicamente, es regla que nunca se aplica y pronto se olvida, por cuanto el estudiante no logra internalizarla; mientras que la regla que se infiere, es regla que se interioriza y transfiere en forma constructiva en el acto de la escritura.

Pedagógicamente está más que comprobado que el no hábito de lectura constituye una de las principales causas que originan las faltas ortográficas. Que a escribir correctamente aprendemos cuando internalizamos en nuestros cerebros la imagen gráfica de esos dibujitos llamados letras. Y ese proceso de familiarización o fijación de los rasgos físicos de las palabras sólo es posible lograrlo a través de la lectura constante. O, lo que es lo mismo, a mayor actividad lectora, mayor calidad de la escritura. Significa esto que, en la enseñanza de la Ortografía, la lectura debe ser pues utilizada como acertado recurso metodológico necesario para el logro de un aprendizaje efectivo.

 Se trata de un enfoque integrador que genera apreciables resultados, pues  aparte  de  fijar las normas que pautan el uso de los signos gráficos que conforman la escritura, la enseñanza de la ortografía basada en lectura de textos diversos,  desarrolla hábitos positivos de lectura, contribuye al desarrollo del léxico, incrementa la competencia lingüística y comunicativa, propicia la comprensión del contenido contextual de las palabras y permite el uso de estas  cada vez con mayor propiedad,  precisión y claridad.

(Diario Libre. mayo 16, 2025)