Por:
Domingo Caba Ramos
Todavía
lo recuerdo. Cuando apenas iniciaba su gestión senatorial (2021), el popular
cantante, Héctor Acosta, el Torito, con inocultable enfado se quejaba de que
algunos ministros y otros funcionarios del incipiente gobierno de su partido,
PRM, no le “cogían” o respondían sus llamadas telefónicas. Tal situación originó que inicialmente las
relaciones interpersonales entre el afamado merenguero y algunos de esos
funcionarios no fueron las mejores.
Todo lo expresado en el párrafo anterior significa que nada es más
sensible y difícil que crear y mantener unas armónicas o cordiales relaciones
humanas a través de la comunicación telefónica. Numerosos son los factores que
lo impiden: mala educación, yoísmo,
ausencia de empatía, engreimiento, irrespeto y deficiente formación cívica,
entre otros
Para lograrlo, cuando se conversa
vía telefónica, quizás convenga proceder teniendo siempre en cuenta, entre
otras recomendaciones, las que a continuación se me ocurren :
1.
1. Cuando llame a alguien y este no
responde, piense que ese alguien puede estar ocupado, durmiendo, enfermo, en un
lugar sin señal o, simplemente, no puede hablar en ese momento. También puede
deberse a que su teléfono esté dañado o sin carga. Suponer y afirmar, al
respeto, el muy odioso e imprudente «Te
llamé, pero no me cogiste la llamada», es proceder en forma ligera y no
menos impresionista al construir un motivo cuya evidencia no siempre resulta
posible aportarla.
2.
2. Nunca suspenda la conversación
con el interlocutor en línea, para conectarse con la
persona que de repente llama por otra línea. Es importante siempre tener en
cuenta que, salvo casos de fuerza mayor, la preferencia de la comunicación
telefónica le corresponde al primero que llamó, no al segundo.
3.
3. No es de buen gusto ni se
corresponde con las más elementales normas de la cortesía y respeto marcar un
número telefónico para iniciar un diálogo a distancia en el mismo momento en
que de manera presencial usted conversa con una persona. ¿Qué va a ocurrir
cuando la persona a quien llamó reciba y responda la llamada? Que la primera
deberá entonces callarse, convirtiéndose así en un interlocutor
secundario. Quien yace a su frente es quien debe gozar del
privilegio de su atención, no el que está en línea.
4.
4. Si usted llama a un amigo, pariente
o relacionado y alguien le responde diciéndole que no se encuentra, por favor, no
insista. Tampoco exprese dudas ni mucho menos insinúe que no cree en lo que se
le está diciendo. Usted no tiene pruebas para dudar o no creer, y aunque esté seguro
de que el ser a quien llama realmente está presente, la delicadeza y la prudencia
aconseja guardar silencio, terminar la llamada e intentar comunicarse más tarde.
5.
5. Si usted llama a un amigo, pariente
o relacionado y este le responde diciéndole que «Voy a salir», «Estoy
tratando un asunto…», «Tengo personas a mi lado», «En este momento no puedo
hablar», «Te llamo más tarde…», etc., por favor, no insista, cállese y cierre cortésmente
de inmediato. Tampoco responda de manera “seca” o proyectando una molestia reveladora
de que usted no ha creído en la dificultad que se la ha dicho.
6. 6. Cuando reciba
una llamada y no disponga de tiempo para hablar en ese momento, con inigualable
cortesía, dígale a quien lo llamó que tan pronto como le sea posible le
“devolverá la llamada”; pero por favor, llámela, no lo olvide.
7. 7. Por más incómodo que se encuentre, nunca cierre de repente una llamada
telefónica sin antes despedirse de su interlocutor. La cortesía y los buenos
modales deben siempre sobreponerse en nuestras relaciones interpersonales y a
cualquier incómodo estado emocional. Como dice el pueblo, «nunca le deje al otro la palabra en la boca»
8.
8. Cuando llame y no le respondan,
no permanezca con su teléfono timbrando sin límite de tiempo. Es preferible que
a los tres timbrazos usted cierre y marque de nuevo. Si a los dos intentos la
conversación no se logra, entonces inténtelo más tarde o pruebe con otra vía de
comunicación.
9.
9. Sea empático y evite parecer egocéntrico y ultranarcisista presentándose extremadamente expresivo, verboso, alegre y animado cuando usted desea hablar o quiere que lo escuchen; pero muy lacónico, cortante, pesado, imprudente o casi mudo
cuando a quien le interesa hablar no es a usted, sino al otro. Sentirse escuchado es el mejor regalo que un hablante puede recibir.
1 10. Por último, en la comunicación telefónica se recomienda proceder
con sumo tacto, tomando en cuenta siempre el momento sicológico y en virtud de
lo que nos dicta el sentido común. Eso permite saber a quién llamar, cuándo
llamar, por qué tiempo llamar, qué responder en cada situación , el
temperamento o perfil de la persona con la cual se habla y hasta el tono de voz del interlocutor, el cual puede traslucir depresión, desánimo, angustias, problemas y todo lo que quite el deseo de hablar.
Permite saber que no es lo mismo
el tiempo y la hora que disponemos para comunicarnos con un pariente o ser de
confianza, que con otro de relación distante. Y permite, por fin, detectar la
atmósfera sicológica que reina en el entorno de quien nos escucha para saber si
vale la pena acortar, prolongar o suspender siempre amablemente la
conversación.
¡Ay!, y lo más importante : autorevísese, y pregúntese cuál o cuáles de los defectos de la comunicación telefónica antes mencionadas lo afectan a usted en el uso cotidiano de la lengua.