sábado, 17 de octubre de 2020

RUBENS SURO (1916 -2006)

 



A pesar de haber producido una obra poética de indiscutible valor, Rubén Suro, posiblemente, sea uno de los poetas de prestigio más olvidado y menos conocido de la literatura dominicana.

Abogado, poeta, diplomático, profesor universitario, diputado al Congreso Nacional y juez de la Junta Central Electoral, Rubén Antonio Suro García nació en La Vega, República Dominicana, el 13 de junio de 1916 y falleció el 16 de abril del 2006.

Fundador del grupo literario Los Nuevos (La Vega, 1935) y miembro titular de la Academia Dominicana de la Lengua, Suro fue, al decir del crítico y escritor Pedro Conde un " Poeta de largos silencios y una de las voces más interesantes de la literatura dominicana del siglo XX”

Su producción poética es bastante reducida y  aparece recopilada en el volumen titulado  " Poemas de una sola intención" (1984), sin embargo es uno de los primeros poetas nacionales que introduce la poesía de tema negro en la literatura dominicana, y uno de los primeros que cultiva la poesía social y política en nuestro medio literario. “La poesía de Suro – apunta al respecto el escritor y crítico literario Franklin Gutiérrez – es marcadamente política y denunciatoria como lo evidencian sus poemas “Juguetes del cañaveral” y “Proletario” (Diccionario de literatura dominicana, 2004, pág. 447)

Y en relación con su poesía negroide, Gutiérrez sostiene que Suro “en vez de referirse al negro africano – modelo recurrente empleado en la poesía negrita antillana hasta ese momento – utiliza al haitiano de quien, además de compartir geográficamente la isla, conoce sus sufrimientos y las múltiples injusticias que eventualmente se cometen contra este” ( ídem ) Entre sus más famosas composiciones de este género poético merecen citarse :" Rabiasca del haitiano que espanta mosquitos"  ( 1934 ) y Monólogo del negro con novia” ( 1935 )

A pesar de  que se destacó como poeta culto, Rubén Suro  incursionó también  en el campo de la poesía popular.  Correspondientes a este tipo de expresión poética,  son sus cuatro “Poemas de una sola intención”  (1940):

 1) " Estrofas de campo para muchacha de campo"

 2) "Estrofas de campo para muchacha de pueblo”

 3) "Estrofas de pueblo para muchacha de campo”

 4)  " Estrofas de pueblo para muchacha de pueblo"

En la última de esas  composiciones, el poeta introduce una aguda crítica al amor artificial, interesado y metalizado, así como al  resquebrajamiento o pérdida de valores morales característicos del  medio urbano durante la época en que fue publicada   (1940). Un medio y época en los que al decir del poeta: «la vergüenza estaba “knock – out” y en camillas la moral»

RUBENS SURO : POEMAS

a)      Poesía social

1.      PROLETARIO (*)

Tus músculos se cansan, se agota tu sudor...
siempre la misma historia: ¡triunfa tu explotador!

Esclavo resignado no sabes lo que hacer
y eres un nuevo Cristo: ¡el cristo del taller!

Y yo que te presiento en mis limpias mañanas:
rebelde visionario, rompedor de sotanas;

pródigo en inquietudes, hecho de "rojo" cuño,
que igual tumbas un ídolo que levantas un puño!

Con impaciencia espero que en tu pobreza extrema,
esa sonrisa mansa se cambie en anatema.
Seguro que no ignoras que un surco es cada Antilla,
están a ti abiertas, tú eres, pues, la semilla!

¡Aguardas al mesías, que aunque lo crean utópico,
saldrá un Karl Marx de América o algún Lenin del Trópico!

Acércate y escucha, que es bueno que lo sepas:
Londres será un desierto y Wall Street una estepa!

Ah! entonces tus dolores se irán al precipicio,
y los que te engañaron verán su "día de juicio!"

Poeta y proletario... comunistas empeños
nos unen en la senda tras realizables sueños:
¡¡¡tú, con el jornal largo y más corta la hora,
yo, con que cada lira sea una ametralladora!!!

(*)- Primer poema escrito en la República Dominicana donde se emplea una palabra (proletario) propia del vocabulario marxista.

2.   Letanía del cañaveral

             A: Mauricio Báez

 

¡En cada saco de azúcar

y en cada caña de corte,

está la garra de un fúcar

y está la sombra del Norte!

 
El azúcar de mi tierra

tiene sabores amargos...

¡los jornales son muy cortos

y los abusos muy largos!

 

El azúcar de mi tierra

tiene sabores de hiel. ..

al sudor que mal se paga

no se puede pedir miel.

 

El azúcar de mi tierra

tiene sabores de sal...

¡la Antilla canta en la "mocha"

y sangra el cañaveral!

 

El azúcar de mi tierra

tiene sabor de retama...

¡el negro de sol a sol

y el blanco de siesta en cama!

 

El azúcar de mi tierra

tiene colores muy blancos...

¡las angustias se refinan

y el "over time" llena bancos!

 

El azúcar de mi tierra

tiene colores muy pardos...

¡las ganancias son del yanqui

y del nuestro son los fardos!

 

El azúcar de mi tierra

sabe lo mismo que yo,

ique el aquí sembró la caña.

y el de allá...* la cosechó!

(1939)

3.   AL NEGRO ANTILLANO CONSTRUCTOR DE CARRETERAS

 

Negro de pico en la mano,

dueño de blanca sonrisa.

músculo que abre caminos,

blanco de un sol que calcina.

 

Negro de pico en la mano,

_ escultor en roca viva _

que igual conduce un rodillo

que empuja una carretilla.

 

Eres quien haces las rutas,

¡y es raro que tú la sigas!

No ves más que polvaredas,

y te espantan las bocinas.

 

Negro de pico en la mano,

dueño de blanca sonrisa,

abres camino al camino,

¡cerrando los de tu vida!

 

Para sembrar esperanzas,

tomas unas cuantas semillas.

En los huertos de la idea,

¡crecen rojas las espigas!

 

Un carro multicilíndrico,

 derroche de gasolina

un “claxon” impernitente

¡ y el magnate , que sonría!

El negro ve el cuadro a pie,

dueño de blanca sonrisa,

 en la sonrisa de ambos,

median distancias que abisman.

 

Negro de pico en la mano,

_ escultor en roca viva _

lo que no pudo tu pico,

lo pudo la dinamita.

Y así, en la mecha que enciendes,

puedes apagar tu vida,

por unos pocos centavos…

¡qué inercia de rebeldía!

 

Negro de pico en la mano,

blanco de un sol que calcina,

taquígrafo de distancias,

te saludan las Antillas.

 

Negro de pico en la mano,

dueño de blanca sonrisa,

las gotas de tu sudor,

 bautizaron nuestras vías.

Viendo, ahora, tu sudor,

¡creo en el agua bendita!

 

Negro de pico en la mano,

blanco de un sol que calcina,

estatuas de tu persona,

levantadas en las vías,

en oro, plata y diamante,

le dirán al Contratrista,

que al hombre que suda y sangra,

hubo que hacerle justicia.

 

Negro de pico en la mano,

dueño de blanca sonrisa,

pronto el héroe del camino,

no será solo una cifra.

 

Negro de pico en la mano,

Blanco de un sol que calcina,

¡taquígarfo de distancias,

Te saludan las Antillas!


4. ROMANCE DE LOS BATEYES

 

A lo largo del batey

se está corto de fortuna...

en la exótica oficina

juegan en cheques las sumas

y hay cierre de cajas fuertes

por blancas manos intrusas.

 

Sufren hambre los braceros,

lloran sus pobres criaturas;

el yanqui apura champaña

con sudor de mi tierruca.

 

El yanqui bebe cerveza

y le sobra el agua pura;

sus siervos sacian la sed

en pantanos y lagunas.

 

Tristeza de barracón,

posada de las angustias;

alegría de chalet,

palacio de los que abusan.

¡La Igualdad sacó pasaje

para las tierras del Nunca!

 

Con flaquezas de jornales

engruesó el yanqui fortuna;

¡en los jóvenes que suben

hay mil indices que acusan!

 

Los perros del Capital

muerden con rabia y astucia;

“los pillos" traerán veneno

por si el Amo los azuza.

 

(Los pillos son los que gritan

de económica tortura).

 

La bodega del Central

—guillotina del que suda—

tiene un silencio de "tickets"

que llevan sellos de usura.

El ruido de la moneda

igual sorprende que asusta.*

 

¡Camiones, locomotoras,

hombres cargados que cruzan...!

Y hay por doquier un derroche

de mal paga fuerza bruta.

¡El chucho capitalista

cae sobre espaldas desnudas!

 

El potentado, el señor,

sueña entre holganza y dulzura;

los otros de vida amarga

¡cortan la caña de azúcar!

El filo del jornal bajo

también les corta la nuca.

 

Sobre mares extranjeros

bogan en noches de luna

yates que el yanqui burgués

sostiene con zafra ruda.

 

Los mártires del Central

llevan su cruz de amargura,

¡¡ y hay cierre de cajas fuertes

por blancas manos intrusas!!

 

(1939)

 

*Quince días después de la publicación de este poema en el diario "La Información" de Santiago, el Congreso Nacional dictaba una ley prohibiendo la circulación de "tickets" y vales en los centrales azucareros. En la misma ley se hacia obligatorio el pago en monedas y en billetes de banco de curso legal en el país. ¡La poesía orientando a la legislación!

2) Poesía popular.

CUATRO POEMAS Y UNA SOLA INTENCIÓN 
 

a)    ESTROFAS DE PUEBLO PARA MUCHACHA DE CAMPO.

 

¡Qué traje el que yo te traje,

del pueblo aquella mañana,

luciéndolo siete días,

se endominga la semana!

 

Martes en el calendario,

pero domingo en tu traje,

agua limpia, brisa y sol,

¡qué fácil tu maquillaje!

 

Muchacha de la sabana,

retina para verdores,

en tu voz hallaron jaulas,

alondra y ruinseñores.

 

¡Cómo me río del río!,

que ambicionando agua clara,

en tus pupilas mil veces,

lo ví lavarse la cara.

 

Ruborizado y arisco,

cuando desnuda tú asomas,

cambia su azul en verdores,

el camaleón de las lomas.

 

¡Y al baño, al baño!,

sin dueño del caserío,

bebiendo sus transparencias,

le quitas la sed al río.

 

¡Cuidado con quien te toque,

la epidermis quinceañera,

caricia para tus carnes,

el agua de la chorrera!!


b)      ESTROFAS DE CAMPO PARA MUCHACHA DE CAMPO

 

Causa juite e mi condena,

degracia de mi esití,

con saboi a yeiba  guena,

con oloi a pachulí,

te saborié bueita pena,

i en ei recueido te olí.

 

Si afilei jue tu mirá,

mi pecho jue prendedoi,

si jue grande la pinchá,

jue ma grande mi doloi.

 

Ei fogón tando apagao,

i etando trite ei bojío,

señai  e de enamorao,

que no fue correpondío.

 

¡Ai si aguaitara ei conuco!,

dende ei día e tu deprecio,

loj matojo y loj bojuco,

pusién puei suelo su precio.

 

Cogí  en el chaico un lucero,

pa alumbrai el amoi mío,

lo econdí dentre ei sombrero,

i en ei ta bueito cucuyo.

 

Mi aima ta condená,

a sufrí de mai de amoi,

tan mala e mi enfeimedá,

que nian la cura ei dotoi.

 

Poi ti  siento yo un calambre,

que me ará betí moitaja.

¡ ¡Ei  pan no mata mi jambre,

ni mi se tiene tinaja!!

 

c)    ESTROFAS DE CAMPO PARA MUCHACHA DE PUEBLO.

Ei día que yo la bide,

no se lo que jue de mí,

ai cosa que ei cueipo pide,

no debiéndola pedí.

 

Ella bino con la freca,

dei lao en que sale ei soi,

era antonse tienpo e seca,

i en seca nasió mi amoi.

 

Mi amoi jue planta maidita,

que no debió de nasei

ni la mema agua bendita,

La bia jecho floresei.

 

La peché por ei trillito,

ai desile mi pasión,

bide yo aquello sojito,

i me faitó decisión.

 

Bailé con ella una noche,

noche que jue como ei día,

la cabeza  me se moche,

si no e cosa e brujería :

ei merengue de esa noche,

lo toy oyendo tuavía.

 

Tre mese pasó en la finca,

sin podeilo yo ebitai,

tre mese un amoi que jinca,

o e pa podeise aguantai.

 

Coitante sin sei cuchiyo,

mujei de la población,

¡tu amoi jue como un cadiyo,

pegao en ei corazón!

 

 ( 1940 )

Rubén Suro.

  

d)      ESTROFAS DE PUEBLO PARA MUCHACHA DE PUEBLO

« ¿Amor?
¿Este amor de la ciudad,
que ve antes que la novia
los caudales del papá?

Labios cargados de “rouge”,
para un beso artificial,
enseñado en el cinema,
por el último galán.
(La vergüenza está “knock – out”
y en camillas la moral)

Muchachas – flores de “flirt”-
marchitada castidad,
la cabeza en Cinelandia,
los pies en tierra natal.

Amor: sed de gasolina,
amor a velocidad,
que habla en libretas de bancos
para poderse expresar.

¿Amor?
¿Este amor de la ciudad,
que encuentra en el “Beauty Parlor”
una fórmula industrial,
-maravillas del cosmético-
para detener la edad?
-
Amor a base de Química,
-Max Factor dictatorial- .
Amor que quiso con “dollars”,
poseer la felicidad,
que sabe más de finanzas,
que de cosas del hogar.

¿Amor?
¿Este amor de la ciudad?
¡que cubre sus desnudeces,
con trajes de celofán!»

(1940)

Compuesta  por el laureado poeta dominicano Rubén Suro (1916/2006),  en esta última composición, su autor describe  e introduce una aguda crítica al amor artificial y resquebrajamiento o pérdida de valores en el medio urbano durante la época en que fue publicada (1940). Un medio y época en los que, según Suro, la vergüenza estaba “knock - out y en camillas la moral”.  

 Ochenta años después (actualmente, 2020), ese moral que en 1940   estaba “en camillas”  ya falleció, y ese falso, fingido o inauténtico  amor urbano   que se describe parece  tener hoy mucho más vigencia. Se trata de un “amor de escalera”,  utilizado como medio para ascender social y económicamente. (DCabaR

3) Poesía negroide

a)      MONOLOGO DEL NEGRO CON NOVIA. (*)

¡Hoy yo ta pa tené pique,

yo no quie ni conbesá…

Seberine me cree rique,

y yo ta sin tené na!

Ya me a rote siete peino,

y no canso de peinal,

eye cre que ba lisando,

¡y el cabeye sigui igual!

 

Eye pide baseline,

baseline yo le dal,

eye unte por bidone,

¡y el cabeye sigui igual!

 

Eye decir : - Sacaríe,

tráeme un lato e briyantine,

¡tú verá que bien ba tal!

Eye pone briyantine,

¡y el cabeye sigui igual!

 

Eye me dal un besite,

y desime cayadite,

con un tone conplasiento :

-Sacaríe,¿ba pagal?

Y yo paga el “permanento”

y el cabeye sigui igual!

 

¡Sacaríe,

ta perdíe!,

ta enfelme de situación,

su bosiye ta yorande,

lalegrí del corazón.

 

Sberine no da cuente,

y otro nobie ba bucá,

eye pue bucá mil nobie

¡y el cabeye sigui igual!

 

Seberine, Seberine,

tú tiene que conformal,

yo te yeba al “Bruto Parlo”,

¡y el cabeye sigui igual!

 

(Pa el culebre no hay lasite,

ni ete negre cae en ganche :

¡al cabeye de “pasite”

no alisarlo ningún planche!)

 

¡Tú ta por pagá conmigue!

y la curpa si no es míe :

cabeyita de “pimiento”,

no curarlo brujeríe,

ni arreglarlo “permanento”.

¡Tú tiene que conbesé,

que curpe yo bua tené!

 

Seberine, Seberine :

non te bale baseline,

¡tú ta pa ponelte loque!

mal de pele no curarse,

po ma que le pone graso,

¡que quien nasiole pa coque…

De piñonate no paso!

(1935 )

(*) – Rubén Suro, además de la poesía social, fue el iniciador de la poesía de tema negros en la literatura dominicana.

b)      RABIACA DEL HAITIANO QUE ESPANTA MOSQUITOS

¡Madite
moquite!
me tiene fuñíe
con ese sunbíe
que no pue aguantá.

Yo quema oja seque,
a be si se ba,
yo quema papel,
yo quema de to...
y él pasa muy cerque
de mi negre piel,
juega con el hume,
hace culiñique
y buebe a sunbá.

Yo diga biolente:
¡animá del diable
qué e lo que tu hable,
láguase de aquí...
y si no se laga
me bua di p'Haití!

¡Tú a mí no me asute,
buca gente blanque
pa que te de gute,
pa que pua picá
que si pica un negre
te pue enbenená!

Hobresite ñoñe,
saque tu ponsoñe
punta de arfilé,
¡y a que si la saque
no la buerbe a bé!

¡Yo te caiga a pale,
y te amarre un ale,
y te meta un bale
de mi revolvite
pa matá moquite!

Tú tené tu mañe,
yo tené la míe,
¡tú a mi no me engañe
ni con brujeríe!

Yo resa oracione
a Papá Bocó,
y el moquite fuese...
y luegue bobió!

Yo no tenga miede
de que pua picá,
¡e que ese sunbíe
ya me tiene arsá!

Por útime digue:
¡pa qué tu me sigue!
oye buen moquite,
animá bonite,
si lleva e conseje
tú muera de vieje,
¡no me sumbe má,
buca gente blanque
pa que pua picá,
que si pica un negre
te pue enbenená!

 

 

jueves, 1 de octubre de 2020

Chofei me deja ai doblai

 

“Chofei, me deja ai doblai "

Por: Domingo Caba Ramos

Aquella mañana, la vieja " voladora " se desplazaba como víbora endiablada por las “tarvias” encendidas de la ciudad capital. Al llegar a la Kennedy con Tiradentes, el eco imperativo de una voz salida desde lo más profundo de la " cocina " o asientos traseros del chatárrico vehículo, se dejó escuchar con toda la fuerza de un grito desesperado:

 

- " Chofei, me deja ai doblai…”

Una irónica sonrisa se dibujó en los labios del sudoroso conductor. Y como si hubiera marcado el compás de inicio, un coro de incontenible y burlona carcajada quebró el silencio momentáneo que se produjo en el interior del recinto vehicular, al mismo tiempo que sus ocupantes repetían con el más sarcástico y mortificante de los acentos:

- “Chofei, me deja ai doblai… "

 Muy pronto la paciencia del viajante cibaeño llegó a su fin. Cuando se proponía descender para quedarse en el punto anunciado, se emburujó con el primer pasajero capitaleño que encontró a su paso y allí, dentro de la guagua, se originó un intercambio de puñetazos los cuales, al rebotar entre cuerpo y cuerpo, producían un seco sonido igual al emanado del toque repiqueteado de la alegre  tambora quisqueyana.

El caso antes relatado  ocurrió  hace ya trece años. Se trata de uno más de los tantos enfrentamientos lingüísticos  que suceden entre habitantes  de una misma comunidad parlante  en la que interactúan diversas variantes regionales, y en la que una de ellas, en términos normativos, se abroga el prestigio y la supremacía, adoptando, en consecuencia, una actitud de sanción y censura a cuantas prácticas  de la lengua se aparten de sus habituales usos idiomáticos.

 Por esa razón los hablantes nacidos y /o residentes en el Distrito Nacional, especialmente los de más bajo nivel de instrucción, se burlan y  gozan un mundo cuando escuchan a un cibaeño pronunciar la i en lugar de la r y la l , porque desde  su punto de vista o percepción metropolitana de la lengua, y tomando como ejemplo la frase que nos ocupa, lo correcto sería decir: " chofel me deja al doblá “, pero nunca:   " chofei, me deja ai doblai "

Obviamente que un  hablante del Cibao y de la capital que posea un mediano o elevado nivel de escolaridad jamás empleará una y otra formas dialectales, porque una y otra se apartan por completo de la norma gramatical fijada académicamente. Y, por ende, al establecer relación entre una y otra variante, no es posible hablar de mayor o menor prestigio, por cuanto desde el punto de vista lingüístico nadie habla mejor ni peor, ni tampoco existen lenguas más prestigiosas que otras. Se trata, simplemente, de las diferentes posibilidades que ofrece la lengua a los usuarios, en esta oportunidad, de dos comunidades dialectales diferentes. Lo de bien y mal son simples valores o conceptos axiológicos  carentes por completo de fundamentación científica.

Los dominicanos se comunican e intercomprenden  a través de una de las modalidades del español de América  llamada español dominicano, modalidad conformada por un conjunto de rasgos o variantes que se distribuyen y practican en diferentes áreas dialectales, entre las que merecen citarse: el Cibao interior y el Sureste.

El Cibao interior tiene como centro a  Santiago, Moca, La Vega, Salcedo y San Francisco de Macorís, y el fenómeno lingüístico que lo caracteriza se llama vocalización.  Se define esta   como la pronunciación de la r y la l como i, en posición   final de sílaba o de palabra: “cueipo”, “caima”, “pueita”, “aigo”, “mujei”.

El sureste, cuyo  centro se sitúa  en el Distrito Nacional, se distingue por la realización de la r como  l , así como la elisión de la r final de los verbos en su forma infinitiva: “coltá”, “trabajá” “escondel”, “amol…”. Pero al considerar muchos   hablantes capitaleños, como los de casi  todas las capitales del mundo, que su norma es la valedera o la que  goza de  tanta aceptación social como la académica, no resulta extraño que rechacen, estigmaticen y  califiquen de incorrecta  la vocalización cibaeña y expresiones como   : “chofei de me deja ai doblai…”,  la sustituyan por otra no menos inaceptable desde el punto de vista preceptivo: “chofel de me deja al doblá…”.

  Y debido a lo fuertemente estigmatizado que se encuentra el fenómeno de la vocalización ,  tampoco constituye una sorpresa   que muchos nativos del Cibao,  incurran en casos de ultracorrección, evitando así  pronunciar las íes hasta en las sílabas en que realmente deben articularse, diciendo, por ejemplo, “acelte”, por  aceite y “Licer”, por Licey. Esa conducta ultracorrecta puede apreciarse

igualmente en la pintoresca  y no menos graciosa descripción realizada en una ocasión por un preocupado hablante cibaeño: “Había gente de to lo lao, de la capitar, de Azua, de Jarna y der serbo”

O, para evitar comportamientos burlescos, terminen adoptando las formas  correspondientes al dialecto capitaleño. De ahí que no dudamos que en una nueva experiencia, el cibaeño protagonista de nuestra historia, en lugar de su natural “chofei me deja ai doblai”, se pare en medio de minibús que lo transporta, para ordenar, a mandíbulas batientes:

“Chofel me deja al doblá”

 

 

martes, 25 de agosto de 2020


LA ENSEÑANZA VIRTUAL
Por : Domingo Caba Ramos


Alguien me preguntó un día de estos mi parecer acerca de la enseñanza virtual. Fue entonces cuando recordé el primer concepto de educación con el cual entré en contacto cuando inicié mis primeros estudios de formación docente en la otrora Escuela Normal “Luis N. Núñez Molina”, de Licey al Medio: «Educación es el proceso que tiene como propósito el desarrollo integral de la personalidad del educando».

¿Qué significa eso? Sencillamente que todo sistema de enseñanza, para que pueda generar resultados trascendentes, no solo debe informar, sino formar. La escuela forma e informa, Como en la educación virtual, lo informativo se impone a lo formativo, el desarrollo que ella proporciona, en modo alguno, puede considerarse integral

¿Por qué razón?

Porque por su propia naturaleza, la enseñanza virtual no garantiza el espacio propicio para transmitir y forjar valores. Se trata de una enseñanza meramente alternativa, fría, mecánica, automática, desmotivadora, carente casi por completo de dinamismo y afectivos sentimientos y, al decir de Paulo Freire, hasta cierto grado bancaria. Una enseñanza cuya calidad puede resultar entorpecida por variables diversas tales como la incompetencia técnica de los actores del proceso educativo, las fallas técnicas que pueden interrumpir el desarrollo de las clases, no contar, alumnos y maestros, con los equipos requeridos, las fallas en la red de Internet, la no validez científica de los mensajes presentes en la red, la posibilidad de que la atención del alumno sea desviada hacia los múltiples atractivos que la red le proporciona, la no confiabilidad de los resultados de la evaluación educativa debido a las posibles trampas o fraudes en que pueden incurrir los estudiantes, etc.

En fin, una enseñanza virtual, si bien posee sus luces, no deja huellas y jamás, en términos cualitativos, podrá compararse y ser sustituida por la docencia presencial.

Posiblemente sean diversas las teorías que plateen lo contrario del juicio precedente; pero vale destacar al respecto, que la calidad de los procesos se mide por los resultados que de estos se derivan. Así, quien se haya formado y desempeñado como maestro, cuenta con sobrada autoridad para afirmar que en términos cualitativos, la educación a distancia se sitúa muy debajo o dista mucho de la enseñanza presencial.

Muy especialmente en el nivel inicial (desde maternal hasta preprimaria), así como en los primeros cursos del nivel primario (primero, segundo y tercero), si no se cuenta con el orientador o adecuado acompañamiento de un adulto, la educación virtual, en el sentido estrictamente pedagógico, debemos considerarla como un verdadero fracaso, por cuanto el bajol nivel de comprensión de los niños les impide a estos asimilar las clases que vía Internet les serán impartida y las estrategias metodológicas que en esos niveles se recomiendan para el logro de un aprendizaje efectivo y/o significativo, vía Internet, es mucho más que imposible ponerlas en práctica. Yo que, por ejemplo, fui inicialmente formado pedagógicamente para impartir clases en uno de esos niveles (primario ), así lo entiendo..

Sin embargo, a pesar de lo antes expresado, el maestro dominicano sabe que está en el deber y en la obligación de ponerse a tono con la nueva onda tecnológica, vale decir, asumir los retos de la tecnología; pues para dar respuestas a las actuales exigencias educativas, así como a las nuevas situaciones fortuitas o emergentes que en el futuro puedan presentarse, necesariamente tendrá que subirse y moverse en el tren de la virtualidad. De lo contrario, necesariamente, quedará fuera del sistema.

¡DESGARRADOR Y PREOCUPANTE, PERO CIERTO!


¡DESGARRADOR Y PREOCUPANTE, PERO CIERTO!
Por : Domingo Caba Ramos

Una profesora (petromacorisana) que actualmente realiza el curso “Formación en el uso de herramientas digitales para la docencia“, organizado y coordinado por el Ministerio de Educación, les envía a las integrantes de su grupo de trabajo, la siguiente nota :

«Buenas tardes hoy hacido muy importante la clase de hoy, aprendimo mucho»

Al leer eso, solo se me ocurrió decir: «Ya entiendo por qué nuestro país siempre aparece en los últimos lugares en el Informe (PISA). Un profesor solo puede escribir así, cuando sufre de “lecturofobia”, es decir, cuando entiende que la lectura le produce alergia, rasquiña o coronavirus» .

Para dulcificar un poco el amargor que la forma expresiva del precitado mensaje produjo en mí, encendí mi equipo de música y me puse a escuchar las poéticas canciones de José Luis Perales.

La susodicha profesora, ¡oh sorpresa!, imparte Lengua Española en el nivel secundario, posee título de maestría y tiene veinte años en el servicio educativo. En su descriptiva y breve nota, lo adecuado habría sido escribir :

«Buenas tardes. Hoy las clases fueron muy importantes. Aprendimos mucho».

DE LA CONSULTA MÉDICA A  LA CREACIÓN LITERARIA
Por: Domingo Caba Ramos

1 de 2

A modo de introducción.

 En octubre del año 2014, el Dr. Frank Espino, médico ginecólogo, se acercó a mí para solicitarme que le corrigiera el texto de una novela   que días antes había terminado de escribir y la cual, en el mes siguiente, se proponía publicar con el título de “El niño que vivió en la cárcel”.  Una vez corregida, el inquieto galeno, nativo de Santiago de los Caballeros y profesor de la carrera de medicina de la PUCMM, también me solicitó que escribiera las palabras de presentación de la obra para su puesta en circulación, acto que realmente se llevó a cabo en el Salón de Eventos de la Clínica Unión Médica del Norte, de la llamada Ciudad Corazón.

Una y otra petición las cumplí con agrado e inocultable satisfacción. Sin embargo, debo confesar que el hecho de saber que un médico se había dedicado a la artística práctica de escribir una novela, muy pronto atrapó mi atención y activó mi curiosidad.

¿Por qué razón?

Porque la historia demuestra que los médicos son más dados a escribir ensayos que obras de imaginación. Merced a este planteo, vale afirmar que   yo había leído y/o consultado todas las historias y antologías literarias que se han publicado en la República Dominicana y, salvo algunos nombres como Francisco Henríquez y Carvajal, Francisco Moscoso Puello, Mariano Lebrón Saviñón y el salcedense Pedro Camilo, en ellas la presencia de médicos creadores literarios (poetas, cuentistas, novelistas y dramaturgos) brillaban y siguen brillando por su ausencia.  

Nótese que hablo de médicos creadores, excluyendo así, por omisión , a  los tantos que  optaron por el cultivo del ensayo, género este en el que son  numerosos los profesionales de la medicina   que han inscrito sus nombres con letras de oro en las páginas de la literatura dominicana : Juan Isidro Jiménez Grullón, Antonio Zaglul,  Fernando Sánchez Martínez, Tirso Mejía Ricart, Santiago Castro Ventura, José de Jesús Jiménez Almonte, Arístides Fiallo Cabral,  Rafael Díaz Niesse y César Mella, entre otros ensayistas destacados.   En el ámbito de la ficción literaria, por el contrario, son otros profesionales, especialmente abogados, maestros y periodistas quienes llevan la voz cantante.

¿Por qué el ensayo y no las obras de imaginación?

El médico por su formación y oficio está más distante del arte y más cerca de la ciencia o de todo lo que implique procedimientos científicos.  La reflexión, el estudio y el análisis son sus principales herramientas.  En su ejercicio profesional pretende lo exacto, lo preciso, lo demostrable, y evita todo lo que implique suposición, parecer, creencia e imaginación; pero además, este profesional  tienen que lidiar diariamente con el dolor, la sangre, la queja, el llanto y la muerte, variables estas que parecen no propiciar ese esparcimiento y  ambiente espiritual  que  se requiere para el acto creativo.

El ensayo, por ser un escrito basado en la reflexión y en la meditación, y no en la imaginación creadora, como sucede con las obras de ficción, está muy vinculado al ejercicio intelectual y al conocimiento científico, razón por la cual extraño no debe parecer el hecho de que sea esta la forma de expresión preferida por los galenos para comunicar sus saberes y visión del mundo.

 Sin embargo, es justo reconocer que si bien no tantos, ni tan escasos, como era mi creencia , son muchos los médicos  que se han colocado por encima de esa  dramática y a veces tensa  realidad socioespiritual  en la que su oficio se desarrolla, logrando así  crear   obras de innegable calidad. Obras en las que impera, no la reflexión ni la meditación como ocurre con el ensayo, sino en las que está presente lo ficticio, lo imaginativo, lo estético o ese “sensu stritu” de que nos hablan los preceptistas literarios.  Para ilustrar, bastaría mencionar solo algunos nombres de esos galenos que una vez concluido su científico ejercicio de examinar al paciente se dedican a la siempre emocionante y artística práctica de la creación literaria:

FRANCISCO HENRÍQUEZ Y CARVAJAL

 (Santo Domingo, 1859 – Santiago de Cuba, 6/2/1935). Ensayista, médico, abogado, maestro, político y esposo de la insigne poetisa Salomé Ureña. Padre de los distinguidos escritores Pedro, Max y Camila Henríquez Ureña y hermano del también poeta, maestro y escritor Federico Henríquez y Carvajal, se graduó de licenciado en Medicina en 1887 y cinco años después, 1891, obtuvo el título de doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad de París, Francia, profesión a la que se dedicó a tiempo completo tan pronto regresó a su país. Como escritor, cultivó preferentemente el ensayo histórico. En el ámbito de la creación literaria, apenas se le conoce un poema de elegíaco acento titulado “Al pasar”, publicado en la Revista Letras y Ciencias el 29 de mayo de 1897 en memoria o recuerdo de su esposa Salomé, la cual había fallecido un mes antes. El profundo dolor o  impacto emocional que ese luctuoso acontecimiento produce en el alma del esposo y poeta recién llegado a su país, aparece fielmente plasmado en los últimos versos de la composición :

«Hoy cuando vuelvo, peregrino, triste,
mi planta a detener sobre esta tierra,
en vano busco el natural encanto,
todo me anuncia funeral tristeza.
¡Tan pronto! —Quién creyera!—Silenciosa
la calle; la casita solitaria;
ni más se escucha el bullicioso coro,
ni tu presides la infantil velada.
Mas yo en mi angustia por doquier te llamo
y en la flor y en el mar y en la montaña
hallo un recuerdo que tu ser revive,
y oigo tu voz que me conmueve el alma!
»

Podría considerarse esta pieza poética como la primera composición literaria de que se tenga conocimiento escrita por un profesional de la medicina en la República Dominicana. Hubo que esperar treinta y nueve años para que otro médico, Francisco Moscoso Puello, nos legara una obra de ficción más extensa, más compleja, más elaborada y de más alta calidad.

FRANCISCO EUGENIO MOSCOSO PUELLO

 (Santo Domingo, 1885 – 1959). Escritor, ensayista, novelista, biólogo ilustre, científico naturalista, educador y brillante médico cirujano. En 1910 obtuvo el título de doctor en Medicina en la Universidad de Santo Domingo.  En este mismo centro de estudios se desempeñó como profesor de Patología y Fisiología. Es el primer médico que con mayor consagración y abundancia publica obras de ficción en la literatura dominicana. Legó dos obras importantes a la bibliografía nacional: las novelas “Cañas y bueyes” (1936), primera novela escrita por un médico en nuestro país, y “Navarijo” (1956)
 “Cañas y bueyes” constituye un fiel retrato de la triste la realidad de los obreros de la industria azucarera dominicana y “Navarijo” se trata de una especie de autobiografía novelada que narra y describe lo que fue el barrio que lo vio nacer. No deja de tener valor creativo su famosa “Cartas a Evelina” (1930), obra conformada por misivas imaginarias remitidas a una señora imaginaria en las que el autor nos presenta un cuadro general acerca de las debilidades ideológicas de los grupos gobernantes y económicamente poderosos de la época.

ANDREA EVANGELINA RODRIGUEZ PEROZO.

(Higuey, 1880 – San Pedro de Macorís, 1947). Poeta, narradora, ensayista y doctora en Medicina. Nació en Higuey, pero cuando apenas era una niña de seis años pasó a residir con sus abuelos en San Pedro de Macorís. En 1911 se gradúa de doctora en Medicina, convirtiéndose así en la primera mujer en obtener un título en esa área del saber en la República Dominicana. El París, Francia obtiene su título de especialidad en Ginecología y Obstetricia; pero no solo eso, fue ella también la primera mujer especializada en esta especialidad que escribe y publica obras literarias en la literatura dominicana. Parte de sus cuentos y poesías quedaron dispersos en revistas y periódicos dominicanos.  Publicó su primer libro en 1915, un ensayo titulado “Granos de Polen”. Sus colaboraciones eran publicadas en la revista literaria «Fémina ».
 A su regreso de la capital francesa publicó el volumen de cuentos titulado "Le Guerisseur: Cuento chino bíblico filosófico de moral social” (1918).  Escribió poesías como “La canción del bosque”, “Mi canción” (1925).Su biógrafo Antonio Zaglul indica además que Rodríguez preparó el manuscrito de una novela titulada "Selene" en honor a su hija adoptiva, pero que la destruyó en un arranque de ira

JULIO DE WINDT LAVANDIER

 (Samaná, 1893 – 1970). Poeta, maestro y excelente médico internista.  Estudió en San Pedro de Macorís en la Escuela Normal Superior donde recibió su grado de Bachiller en Ciencias Físicas y Naturales y obtuvo el título de Maestro Normal. Cursó estudios superiores en la Universidad de Santo Domingo, institución donde se graduó de licenciado en Medicina y Cirugía en 1921. Compartió su profesión de médico con la de profesor de Literatura en la Escuela Normal de San Pedro de Macorís.  Maestro de gran inteligencia y amplia cultura, el Dr. De Windt no solo fue un enseñante de literatura, sino un creador literario, específicamente en el género de la poesía.
Su colega, Antonio Zaglul, lo describe como un brillante sonetista. De su cosecha poética, publicó dos libros de versos ya agotados. De él se afirma que siempre se acompañaba de libros y dedicaba horas interminables a la lectura, y eso le permitió forjarse una sólida cultura general. A pesar de que escribió mucho, debido a sus elevados niveles de autoexigencias, fue muy poco lo que publicó. En diciembre de 1970 falleció en la tierra que lo vio nacer.

FRANZ MINIÑO MARIÓN – LANDAIS

 (1922-1988). Fue un destacado médico,   fundador de la Sociedad Dominicana de Urología y responsable del desarrollo de esta especialidad. En su rol de escritor cultivó la historia, la poesía, el cuento y el teatro. En este último género obtuvo el tercer lugar en los Premios Dramáticos (1983) auspiciados por Casa de Teatro con la obra “Con los pies descalzos llenos de barro “y el primer lugar, año 2008, con la obra “El aguilucho”

MARIANO LEBRÓN SAVIÑON


 (Santo Domingo,  1922 - 2014). Poeta, escritor, ensayista, crítico, dramaturgo y médico pediatra dominicano. Fue uno de los fundadores del movimiento poético Poesía Sorprendida, cuando apenas tenía veintiún años de edad. Durante dieciocho años (1984 – 2002) presidió la Academia Dominicana de la Lengua. Aparte de sus numerosos ensayos, publicó los libros de versos ”Cosmohombre“ (1944) ”Sonambulismo“ (1944)”Tiempo en la tierra“ (1982)”Vuelta al ayer“(1997) y “Bajo la luz del sueño” (2002) También las obras teatrales “Mirtha primavera” (1943) y “Cuando el otoño riega las hojas” (1943). Después de Pedro Henríquez Ureña es uno de los grandes humanistas y uno de los autores representativos de la literatura dominicana del siglo XX

ALTAGRACIA COISCOU GUZMÁN (Grey)

 (La Vega, 1941- 2009). Poeta, ensayista y luchadora antitrujillista, está considerada como la primera mujer médico psiquiatra dominicana.  Se graduó de Medicina en la Universidad de Santo Domingo y   cursó estudios de neuropsiquiatría en la Universidad Central de Madrid, España. Publicó los poemarios “Raíces” (1959), “Cartas a Masillón” (2000) y “Las gacelas y casidas del rubio” (2002) Militante del movimiento clandestino 14 de Junio, fue una mujer de fina sensibilidad poética... Falleció el 10 de septiembre del 2009.


HECTOR AMARANTE

(San Francisco de Macorís, 1944 -2012). Narrador, ensayista, crítico literario, periodista y médico de profesión. Obtuvo los títulos de licenciado en Letras y doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, institución en la que años después ejerció como profesor de Literatura y Lengua Española. Fue una de las figuras importantes del movimiento Contextualita que lidera el poeta Cayo Claudio Espinal. Amarante ejerció su profesión de médico en diversos sitios de la República Dominicana, especialmente en Pimentel, donde formó parte del Grupo Literario del Cibao. Además de novelista fue cuentista. En 1981 ganó el Premio Nacional de Novela con su obra “Ritos”. Publicó también la novela,”Kaluanri“y dos libros de cuentos: “Retratos” (1971) y “Uno más y me apeo” (2005)

 Víctima de un cáncer de colon falleció en su ciudad natal, a los sesenta y ocho años de edad, el 12 de mayo del 2012.

Continuará…