domingo, 4 de octubre de 2015

FAUSTO GERMOSÉN : MAESTRO Y MUNÍCIPE EJEMPLAR

 Por : Domingo Caba Ramos
                                                                        Profesor Fausto Germosén ( 1928 - 1995 )

 (Texto del panegírico leído por el autor en la misa de cuerpo presente celebrada en la iglesia San Rafael, de Tamboril, el 22 de mayo de 1995, con motivo de la muerte del profesor Fausto Germosén. Al cumplirse recientemente el vigésimo aniversario de tan sentido fallecimiento, nos permitimos reproducir y compartir el contenido de dicho texto con los amables lectores )

 «¡HASTA LUEGO MAESTRO!»

“La muerte no viene más de una vez, pero se deja sentir en todos los momentos de la vida”

 (La Bruyere)

 «Esta tarde nos hemos reunido en este apacible y sagrado templo, para despedir o dar el último adiós al amigo, al compañero de trabajo, al munícipe, al servidor de la iglesia y al profesor del municipio de Tamboril. Aquí estamos para despedir al maestro Fausto Germosén.

 En el mismo corazón de su patria chica, Tamboril, nació Fausto Guarionex Germosén, el día 20 de septiembre de 1928, en el seno de una familia que en el plano artístico siempre se ha distinguido por su natural y tradicional afición al arte musical.

 Cursó los estudios primarios e intermedios en la Escuela “Sergio Hernández” de su pueblo natal, en tanto que los secundarios los realizó en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” (UFE), de la ciudad de Santiago.

 El 30 de septiembre de 1950 obtuvo el título de bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas, y en 1966 se gradúa de Maestro de Primera Enseñanza en la Escuela Superior “Emilio Prud - Homme”, de Santiago.

 Becado por la Agencia para el Desarrollo (AID), viajó en 1963 a la isla hermana de Puerto Rico para participar de un curso de formación docente impartido en la Universidad de Río Piedras.

 Además del español, hablaba y escribía inglés, un idioma que logró aprender en el Instituto Cultural Domínico Americano y perfeccionar mediante la práctica y lectura constante.

 Su ingreso al servicio educativo se llevó a cabo el día 10 de marzo de 1952, fecha en que se le designó profesor de la Escuela “Sergio Hernández”, institución en la que se mantuvo activo por espacio de casi cuarenta años.

 Contribuyó de manera decidida en el proceso de fundación del Liceo Nocturno “Tamboril” (1972), de cuyo equipo docente formó parte hasta el mismo instante de su muerte, y también fue uno de los fundadores del Colegio “Adán Aguilar”, centro hacia el cual se disponía presentarse a impartir clases minutos antes de su fallecimiento.

 Su indiscutible capacidad, competencia y alto sentido de la responsabilidad fueron las cualidades que conformaron el sello característico de su fructífero y dilatado ejercicio magisterial.

 Casi nunca faltaba al trabajo. Casi nunca llegaba tarde. Nadie como él era tan puntual. Nadie como él era tan positivo y colaborador, no sólo con quienes fuimos sus compañeros de trabajo, sino también con sus alumnos a quienes fuera del horario oficial de clases solía ofrecer sus sabias orientaciones o sus oportunas explicaciones, siempre en forma gratuita.

 En lo personal fue un ser fuera de lo común.

 Jamás le escuché murmurar o pronunciar un solo calificativo en contra de persona alguna. Parece que las palabras labradoras o destructoras de imágenes ajenas, jamás pudieron encontrar espacio en el repertorio lingüístico del veterano educador tamborileño.

 Así, señoras y señores, era Fausto Germosén.

 Así, señoras y señores, tenemos que darlo a conocer en un medio en que se acostumbra a opacar las virtudes de los hombres para sólo ver fallas, errores y sombras en el comportamiento humano.

 Ya lo dijo el gran poeta y patriota cubano José Martí:

 “Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.” 

 Nosotros, Fausto, no queremos ser ingratos contigo. Y en tal virtud, preferimos ignorar las escasas sombras que talvez giraron alrededor de tu ser y en cambio destacar los rayos luminosos que bordearon tu existencia.

 Cuando supe de tu muerte, Fausto, a mis labios afloró la misma interrogante que pronunciara el brillante bardo nicaragüense Rubén Darío, cuando al enterarse de que José Martí, uno de los precursores del movimiento literario por aquel fundado había muerto en combate, preguntó casi en forma automática: “¿Maestro, que has hecho?”

 Cuando me enteré de tu muerte, Fausto, igualmente se me ocurrió preguntar: ¿Por qué, maestro, decidiste abandonar tan de repente este complejo pero agradable mundo de los mortales?

 Hasta ese momento estuve convencido de que en verdad existían muertes repentinas, quizás porque había olvidado las sentenciosas palabras de ese genio del verso español llamado Francisco Quevedo y Villegas y las cuales yacen resumidas en el siguiente cuestionamiento:

 “¿Cómo puede morirse de repente quien desde que nace ve que va corriendo la vida, y lleva consigo la muerte?”

 En este doloroso y triste momento, Fausto Germosén, nos encontramos aquí, no para decirte adiós, sino para expresar con solemne y esperanzador acento:

 Hasta Luego Maestro. Hasta luego Maestro, te dicen tus amigos, parientes y relacionados.

 Hasta luego Maestro, te dicen los profesores y alumnos del Liceo Nocturno “Tamboril”, de la Escuela “Sergio Hernández” y del Colegio “Adán Aguilar”.

 Hasta luego Maestro, te dice ese ejército de estudiantes que lograste formar durante tu larga carrera docente.

 Hasta luego Maestro, te dice el personal de la iglesia San Rafael, a la cual de manera desinteresada serviste por muchos años.

 Hasta luego Maestro, te dice el pueblo de Tamboril.

Que tus restos gocen del descanso eterno y sean siempre iluminados por las mismas luces con las que tú supiste alumbrar las mentes oscuras de tantas generaciones de niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

 Inclinados reverentemente frente a tu cadáver, nos despedimos de ti con las mismas palabras utilizadas por Salomé Ureña para honrar la memoria del eximio pensador y educador puertorriqueño, Eugenio María de Hostos:

 “Te vas, pero germinará la simiente que dejas en el surco y los frutos del porvenir se fecundarán con las sabias de tus doctrinas pedagógicas. Adiós! Cuando en las horas tranquilas que te esperan bajo otro cielo, acuda a tu memoria un pensamiento de amargura en el cual palpite el nombre de mi patria, piensa también que hay en ella corazones amigos que te recuerdan y almas agradecidas que te bendicen”» 

 DOMINGO CABA RAMOS

Tamboril,Stgo
22/5/1995

 (Publicado en el diario La Información el 4 de junio del 1995)

jueves, 1 de octubre de 2015

VACILACIÓN EN EL USO DE LA LENGUA NO SEXISTA

Por: Domingo Caba Ramos
( A mi excondiscípulo y hermano, Lic. Eddy Samuel Álvarez)

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 La lengua española, según el criterio feminista, es machista, sexista, discriminatoria y, por ser así, androcéntrica, porque a la vez que destaca el protagonismo masculino, infravalora, “invisibiliza”, excluye y oculta la presencia de la mujer. Porque a través de ella (la lengua) se incurre en sexismo lingüístico, toda vez que los hablantes utilizan expresiones que resultan discriminatorias por razones de sexo. De esa manera, al decir de las líderes feministas y demás defensores de la llamada “lengua con perspectiva de género” , se ha institucionalizado una forma de hablar y escribir que muy lejos de representar a las mujeres, las excluye del discurso y oculta sus aportaciones.

 Consideran que se establece una relación de subordinación de la mujer al hombre o de lo femenino a lo masculino cuando este se emplea para referirse a los dos sexos ( masculino genérico ) Es lo que sucede en frases del tipo :

 « El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados» 

 Ciertamente, el precedente enunciado , y en virtud del carácter no marcado del masculino, incluye también a las maestras jubiladas; pero las aguerridas representantes del ala ortodoxa y radical del movimiento feminista, posiblemente ripostarán alegando que no, que en él solo se alude a los maestros, no a las maestras. Y que por usos de esa naturaleza es que el masculino genérico le imprime al idioma español su sello de sexista y machista.

 Se trata el anterior, vale precisar, de un planteamiento de cuyo contenido disentimos por considerarlo clasista , ideológico y carente por completo de fundamentación lingüística. Tampoco compartimos los diferentes postulados que sustentan el antisexismo o la campaña en pos del uso de una lengua española sexualmente igualitaria.

 Para extinguir el valor genérico del masculino y liberar la lengua española de los usos sexistas o estereotipos discriminatorios que le atribuye el feminismo, este movimiento propone, entre otras recomendaciones, el uso de dobletes que se refieran a uno y otro sexo. Así, en lugar de « El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados», habría que escribir :

 1. « El Estado dominicano presta poca atención a los maestros jubilados y a las maestras jubiladas»
2. « El Estado dominicano presta poca atención a los y las maestros y maestras jubilados y jubiladas» 

¿Por qué razón?

 Sencillamente porque si se dobla el género de los sustantivos núcleos de la frase, también hay que hacerlo con los artículos que a ellos se anteponen y con los adjetivos que los acompañan para calificar, limitar o precisar sus significados. De manera que si en “lengua sexista” se dice, por ejemplo:

 1. «Esos ciudadanos dominicanos…» 
2. « En el campamento había unos niños muy disciplinados…»

 En legua no sexista o con perspectiva de género no solo bastaría escribir:

 1. «Esos y esas ciudadanos y ciudadanas dominicanos…» 
2. « En el campamento había unos y unas niños y niñas muy disciplinados…» 

Para complacer a las persistentes defensoras del antisexismo y construir una frase despojada de todo ropaje machista, lo aceptable hubiera sido expresar:

 1. «Esos y esas ciudadanos y ciudadanas dominicanos y dominicanas…» 
2. « En el campamento había unos y unas niños y niñas muy disciplinados y disciplinadas…»

 ¿A qué conduce esa forma de hablar? ¿Cuáles son los resultados lingüísticos derivados de esa doble mención genérica?

 Aludir a los dos sexos (todos y todas; bienvenidos y bienvenidas; ciudadanos y ciudadanas…) para sacar a la mujer de la supuesta “marginación discursiva”, constituye para la Real Academia Española (RAE) una “innecesaria costumbre” provocadora de “engorrosas” y, afirmo yo, tormentosas repeticiones que, indiscutiblemente, le restan fluidez y belleza a la expresión lingüística. Una práctica que conduce al uso de una construcción sintáctica pesada, monótona, oscura, farragosa, artificial y poco comunicativa.

 Pero no solo eso.

 El uso de la doble expresión genérica conduce a la violación de las reglas del idioma, especialmente de la concordancia, así como del principio de economía lingüística. Nótese, a propósito de esto último, lo antieconómica, cursi, ridícula y aburrida que resultaría cualquier construcción discursiva del tipo:

 « Los banilejos y las banilejas son ciudadanos y ciudadanas emprendedores y emprendedoras» 

Quizás por esa razón, el discurso antisexista, como intentaremos demostrar en la siguiente y última entrega , no se mantiene, se vacila en su empleo. Esa inconsistencia origina que en ocasiones se doblen los géneros solo en el sustantivo, pero no en el adjetivo que lo califica (“Compañeros y compañeras combativos”) o que el hablante utilice la misma palabra con distinción de género en un contexto, mientras que en otro solo emplea la forma masculina.

lunes, 17 de agosto de 2015

LA ANEXIÓN A ESPAÑA Y EL 16 DE AGOSTO

 Por : Domingo Caba Ramos
                                                             General Gregorio Luperón, héroe de la Restauración.

 El 18 de marzo de 1861, al entonces presidente de la República Dominicana, el general y dictador Pedro Santana, se le ocurrió la malsana idea de anexar nuestro a país a España, como única forma, según él, de evitar que los haitianos nos invadieran de nuevo. De esa manera quedó sepultada la independencia que se había proclamado el 27 de febrero de 1844.

Pocos días después de proclamada la anexión, comenzaron las manifestaciones en su contra y la ejecución de acciones encaminadas a restaurar la independencia perdida. La más relevante de esas acciones, conocida con el nombre de Guerra de la Restauración, se inició un día como hoy, en el cerro de Capotillo, el 16 de agosto de 1863. El conflicto bélico finalizó dos años más tarde, en julio del año 1865, fecha en que las tropas españolas iniciaron el proceso de salida del país.

 Con la Guerra de la Restauración, los dominicanos no solo reafirmaron su voluntad soberana de elegir su propio destino, sino que enviaron un fuerte mensaje libertario al resto de los pueblos subyugados aún por el poder colonial español. ( DCR )

domingo, 16 de agosto de 2015

16 DE AGOSTO

 Por: Salomé Ureña de Henríquez
                                                                                Salomé Ureña de Henríquez

  “Y el grito de Victoria,
se extendió por el valle y la montaña,
 y en vano, en vano España,
sofocarlo intentó con su bravura:
 que Quisqueya en los campos de la gloria,
a su orgullo cavó tumba segura.

 Y cual ejemplo fiero,
 y escarmiento talvez de otras naciones,
por tierra los pendones,
confusas, destrozadas y vencidas,
 vuelta la faz al aterrado ibero,
devolviéndole sus huestes aguerridas.

 ¡Honor, eterna gloria,
de Agosto a los gigantes adalides,
que en desiguales lides,
luchando con la fe del patriotismo,
 la grandeza volvieron a su historia,
 dando ruda lección al patriotismo!

De lauros hoy ceñida,
hoy la Patria alza la frente,
 y con afán ardiente,
bañada por el sol de la esperanza,
en pos de nueva luz, de nueva vida,
al porvenir intrépida se lanza”

(1874)

jueves, 30 de julio de 2015

«DOS PESOS DE AGUA»

Por: Domingo Caba Ramos
 La actual sequía en la República Dominicana parece no tener fin. El sol quema. El calor se torna insoportable. El agua escasea. Las lluvias se alejan cada día más. Las grietas en los terrenos ya comienzan a percibirse. Los embalses de agua se van secando de manera progresiva. El servicio de agua potable a la población disminuye y los productores agrícolas, como en Paso Hondo, comienzan a desesperarse.

La historia de la vieja Remigia y Paso Hondo parece repetirse en cada rincón del país.

Paso Hondo es el ambiente imaginario en donde se desarrolla el hecho (una sequía) que magistralmente relata Juan Bosch en uno de sus cuentos capitales: “Dos pesos de agua”, incluido en el volumen “Cuentos escritos antes del exilio”

En esta oportunidad solo falta que surja alguien que como la vieja Remigia empiece a prenderles velas a los santos o a las ánimas del purgatorio para que ¡por fin! llueva en la República Dominicana.

 En términos generales el cuento “Dos pesos de agua” nos cuenta la historia de Remigia, la vieja campesina, y el extremo optimismo o fe inquebrantable de esta ante los peores desastres que en la vida puedan presentársele. Y el argumento es bastante sencillo:

Paso Hondo, lugar donde reside la vieja Remigia, es afectado por una gran sequía que genera la desesperación y la emigración en masa de los residentes de este lugar. La tragedia natural no solo afecta a la anciana campesina, sino también a sus vecinos, quienes forzados por las circunstancias deciden abandonar sus tierras y salir en busca de mejores condiciones de vida.

Al decir de los lugareños, la sequía, cual castigo divino, se presentó en el momento en que menos se esperaba. Así lo expresa el narrador:

 « Todo iba bien. Pero sin saberse cuándo ni cómo se presentó aquella sequía. Pasó un mes sin llover, pasaron dos, pasaron tres. Los hombres que cruzaban por delante de su bohío la saludaban diciendo:

 - Tiempo bravo, Remigia. 

Ella aprobaba en silencio. Acaso comentaba : 


-Prendiendo velas a las Ánimas pasa esto» (1982: 19)

Fue así como poco a poco, la angustia fue aposentándose en el cerebro de todos los residentes en Paso Hondo:

« Comenzó la desesperación. La gente estaba ya transida y la propia tierra quemaba como si despidiera llamas. Todos los arroyos cercanos habían desaparecidos; toda la vegetación de la loma había sido quemada…» (p. 20)

 Antes de abandonar el lugar, los vecinos de la vieja pasaban a despedirse de ella y a externar el último lamento:

«-Yo no aguanto, Remigia; a este lugar le han echado mal de ojo...» (p.21)

 Todos se marchan, menos Remigia, la cual se queda, confiando en que las Ánimas del Purgatorio, a las cuales ella ha estado prendiendo velas, un día se compadecerán de Paso Hondo y mandarán la lluvia.

 «La vieja Remigia se resistía a salir. Algún día caería el agua; alguna tarde se cargaría el cielo de nubes; alguna noche rompería el canto del aguacero sobre el ardido techo de yaguas…» (p.18)

 Después de que sus insistentes pedidos habían sido ignorados, las Ánimas descubren que Remigia ha gastado dos pesas en velas. Es entonces cuando de inmediato comienzan a dar respuestas a sus oraciones, enviando la tan esperada lluvia, causando, inconscientemente, una segunda tragedia: la inundación que destruye a Paso Hondo y que se lleva consigo a doña Remigia.

 Remigia, que fue capaz de soportar estoicamente los embates de la primera tragedia (sequía) sucumbió ante la furia de la segunda (inundación):

“Cuando sintió el bohío torcerse por la tormenta, Remigia desistió de esperar y levantó al nieto. Se lo pegó al pecho; lo apretó, febril; luchó con el agua que le impedía caminar; empujó, como pudo, la puerta y se echó afuera. A la cintura llevaba el agua; y caminaba, caminaba. No sabía adónde iba. El terrible viento le destrenzaba el cabello, los relámpagos verdeaban en la distancia. El agua crecía, crecía. Levantó más al nieto. Después tropezó y tornó a pararse. Seguía sujetando al nieto y gritando: - ¡Virgen Santísima, Virgen Santísima!” (p. 18)

 En tanto las Ánimas, allá en el cielo, gritaban enloquecidas:

 «- ¡Ya va medio peso de agua! ¡Ya va medio peso de agua!» (p. 29)

 «-¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua! » (p. 30)

sábado, 25 de julio de 2015

LOS PADRES NO TIENEN QUIEN LES ESCRIBA

( A todos los padres en su "Día")

 Por: Domingo Caba Ramos.

 “Dime papá,
 ¿por qué se secan las flores? 
¿De dónde vienen las lluvias?, 
y ¿por qué sale la luna?, 
 cuando me voy a acostar…”

 (Manuel Alejandro)

 ¿Conoce usted, amigo lector, un himno a los padres? ¿Conoce usted aunque sea un solo poema dedicado a los padres?

 Aparte del ya clásico “Viejo, mi querido viejo”, popularizado por Piero,  “Pregunta a pregunta”, compuesta por Manuel Alejandro e interpretada magistralmente por Rafael de España  y “A mi padre”, de la autoría y voz de José Luis Perales,  ¿conoce usted, amigo lector, otra canción inspirada en el padre?

 Indiscutiblemente que en el ámbito de la creación literaria, el padre, contrario a los que ocurre con la madre, históricamente ha sido el gran olvidado, el gran excluido.

 Quizás se deba tal marginación a la conducta irresponsable mostrada por muchos malos padres en el cumplimiento de sus deberes paternos. Probablemente tenga que ver con la imagen rígida, fuerte y correctiva como tradicionalmente ha sido concebido el padre, percepción que podría convertirlo en una figura poco inspirable. O talvez se deba a que su desempeño, por más eficiente que resulte, siempre será opacado por el amor, ternura, entrega y papel trascendental desempeñado por la madre. 

Vale aclarar, sin embargo, que esa imagen patriarcal, represiva y autoritaria que antes teníamos del padre, ha cambiado sustancialmente en los nuevos tiempos. Hoy ya nos encontramos con un padre más amoroso, tierno y mucho más consciente de sus responsabilidades familiares. Padres que en ocasiones desempeñan también el papel de las madres. Esos padres merecen que exista alguien que les escriba.

 Desafortunadamente tenemos que reconocer que en la acera opuesta están los otros: los padres charlatanes e irresponsables, especie de briosos sementales, varracos o machos cabríos destinados exclusivamente a engendrar, “pintar” o lanzar muchachos al mundo a sufrir o padecer todo tipos de calamidades. Esos no merecen que nadie les escriba.

 Uno de los pocos poetas dominicanos que ha sabido recrear o expresar en versos el amor, nobleza y ternura del padre, fue nuestra gran Salomé Ureña. De ella trascribimos y dedicamos a los auténticos padres, su ternísimo y nostálgico poema “Tristezas” (1888), el cual refiere cómo sufría el entonces niño Pedro Henríquez Ureña ante la ausencia de su progenitor, el médico, poeta y escritor, Francisco Henríquez y Carvajal, en el momento en que este se encontraba en París cursando una especialidad relativa a su carrera :

 TRISTEZAS.

 "Nuestro dulce primogénito, 
 que sabe sentir y amar, 
con tu recuerdo perenne, 
 viene mi pena a aumentar. 

 Fija en ti su pensamiento, 

 no te abandona jamás, 
sueña contigo, y despierto, 
 habla de ti nada más. .

Anoche cuando de hinojos, 
con su voz angelical, 
dijo las santas palabras, 
de su oración nocturnal. 

 Cuando allí junto a su lecho, 

sentéme amante a velar, 
esperando que sus ojos, 
 viniese el sueño a cerrar. 

 Incorporándose inquieto, 

cual presa de intenso afán, 
con ese acento que al labio, 
 las penas tan sólo dan. 

 Exclamó como inspirado:

 “¿Tú no te acuerdas mamá?
 El sol ¡que bonito era, 
cuando estaba aquí papá!"

( Salomé Ureña de Henríquez)

viernes, 24 de julio de 2015

LA PREMIACIÓN “PEÑA Y REINOSO”, DEL ATENEO “AMANTES DE LA LUZ”

Por: Domingo Caba Ramos.
                                                                                 Manuel de Js. Peña y Reinoso.

El Ateneo “ Amantes de la Luz” fue fundado el 4 de junio de 1874 por iniciativa del insigne maestro, humanista, crítico y periodista Manuel de Jesús Peña y Reinoso ( 1834 – 1915 ) Como podrá apreciarse, nació esta centenaria y prestigiosa institución en un momento en que las guerras civiles y los conflictos políticos entre bandos opuestos eran más que comunes , o en el que al decir de Salomé Ureña, a cada dominicano lo cercaban “por doquier sombras de muerte”, esto es, en el que según la ilustre maestra y poetisa, en el cielo de la Patria avanzaban siniestras nubes de tempestad que a su paso oscurecían “ los reflejos del espléndido sol de la esperanza”

 Peña y Reinoso entendía, y como él las mentes ilustradas de la época, que sólo mediante la educación podían eliminarse esas sombras que opacaban la luz de la esperanza e impedían el progreso o desarrollo de la Patria. De ahí que en su discurso de apertura de la Sociedad Cultural por él fundada afirmara lo siguiente:

 “¿Qué hacer empero, señores, para no envejecer en medio de la opresión, de la guerra civil, de la miseria, de la vergüenza?… Iluminar la tarde de nuestra vida. Procurar ilustrarnos y, sobre todo, procurar que se ilustren los más jóvenes de nuestra generación, llamados a regir los destinos de la Patria en nuestros últimos días”.

Mediante el decreto No. 1510, de fecha 15 de febrero de 1936, el Ateneo fue convertido en una Institución con personalidad jurídica de carácter autónomo, destinada a difundir la cultura, las ciencias, las letras y las Bellas Artes en todas sus manifestaciones y, especialmente, servir como Biblioteca Pública.

 Entre las actividades desarrolladas por esta entidad para el logro de los propósitos que le dieron origen, vale destacar la premiación “Manuel de Jesús Peña y Reinoso”, instituida con el fin de reconocer la labor desarrollada por todas aquellas personas e instituciones que han brillado por sus valiosos aportes en el campo de la educación, periodismo, cultura, arte y servicio comunitario.
                                                El autor del presente artículo en el momento de recibir su galardón.

 Se trata de una premiación auténtica, seria, razonada y que de verdad honra y distingue, no sólo por el prestigio de la institución que la concede, sino porque la misma se fundamenta exclusivamente en los méritos de la persona reconocida. No importa a qué clase social, religión o partido político esta pertenezca. Los reconocimientos allí se proponen, se ponderan desapasionadamente y se otorgan de acuerdo a los méritos que registre la hoja de vida de cada quien. Contrasta tal distinción con otras en las que el amiguismo, cabildeo, las creencias políticas y demás aspectos subjetivos se constituyen en los requisitos requeridos para ser galardonados.

Este año, específicamente el miércoles 20 de mayo, recibieron el premio “ Manuel de Jesús Peña y Reinoso”, las siguientes personas : el educador, escritor, novelista y filólogo Andrés L. Mateo ( Medalla al mérito cultural ) Petruzca Sméster, historiadora y profesora universitaria por más de cinco décadas , la maestra Lidalberta Josefina Germosén Fondeur , el periodista Ricardo Rodríguez Rosa ( Premio al periodismo del Cibao “Darío Flores” ) , la destacada cantante Patricia Pereyra ( Medalla “Pro arte nacional”), el periódico La Información ( Reconocimiento especial ) , el folklorista y tradicionalista, Manuel Ulises Bonelly ( Premio “Servicio a la comunidad” ) y el maestro, profesor universitario y articulista de este y otros diarios nacionales, Domingo Caba Ramos. 
  La premiación contó con los auspicios de la Fundación “Eduardo León Jimenes” y el Banco Popular. El patrocinio e involucramiento de estas dos instituciones le augura larga vida a los premios “Peña y Reinoso”, por cuanto tanto una como la otra se han caracterizado históricamente por promover y sustentar proyectos que contribuyan al desarrollo del arte y la cultura.

 Felicitamos a todos esos dignos ciudadanos. Y felicitamos igualmente a los ilustres ateneístas que actualmente conforman la directiva de una institución que como el Ateneo Amantes de la Luz, ha sabido irradiar, como su nombre lo indica, la luz capaz de borrar todas aquellas sombras que puedan oscurecer“los reflejos del espléndido sol de la esperanza”