jueves, 18 de marzo de 2010



LO QUE ES Y LO QUE PARECE EN EL USO DE LA LENGUA.

Por : Domingo Caba Ramos.



- Segunda parte -


1. ¿Uno de abril o primero de abril?

El caso resulta un tanto curioso. Para designar el primer día del mes, en América tradicionalmente se ha empleado el adjetivo ordinal ‘primero’ ( primero de abril, primero de mayo ), mas cuando se trata de los demás días, se usan entonces los cardinales ( dos de abril, tres de mayo ) En España, por el contrario, es más común el uso del cardinal ‘uno’ para denominar el día que inicia cada mes ( uno de abril, uno de mayo ).Asumiendo incorrecta la forma americana ( primero de abril ) es cada vez más frecuente, en el llamado Nuevo Mundo, emplear la forma española ( uno de abril ) para referirse al día prealudido. Pero según el criterio académico, una y otra forma son válidas.

2. Desapartar - Desinquieto - Descalentado.

En el uso cotidiano de la lengua, en ocasiones empleamos voces con las cuales decimos todo lo contrario de lo que realmente queremos expresar. Este es el caso del verbo «desapartar», voz compuesta por el prefijo de origen latino ‘des’ que significa “privación o negación” y ‘apartar’ que soporta los significados de “separar, desunir y dividir” Conforme a esta base etimológica, desapartar equivaldría a ‘no apartar’, ‘no separar’. Y, por extensión, cuando se nos manda a desapartar a los niños o adultos que han iniciado una riña, se nos está ordenando que no los apartemos o separemos , que tratemos de unirlos, acercarlos o juntarlos lo más que podamos. Se nos está instruyendo, simple y sencillamente, que evitemos que el pleito se detenga.

Igual desajuste semántico ocurre con el uso de los adjetivos ‘desinquieto’ ( a) y ‘descalentado’ ( a ) en oraciones del tipo : a) “ Tu niño, por desinquieto, se fracturó una pierna....”, b) “¡Diablo!, qué descalentada está esa muchacha, por eso sólo vive pensando en hombres”

De acuerdo al valor semántico del prefijo “ des”, desinquieto significa ‘no inquieto o tranquilo’; y descalentada, ‘no calentada’ o fría. De lo que se deduce o infiere que a un niño desinquieto, por quieto , difícilmente le ocurra un accidente, en tanto que una mujer descalentada, por fría, frígida o carecer de calor, deseo o goce sexual, probablemente nunca piense en hombres.


3. Cualquiera - Cualesquiera.

“No me gustan las empresas encuestadoras – comenta el periodista – que cualesquiera las contrata.”

El uso del pronombre relativo indefinido “cualquiera” está determinado por el número de la forma verbal con la cual concuerde. Si el verbo está expresado en singular se usará cualquiera: “A cualquiera que se atreva a desobedecer la orden lo cancelaremos…”; mas se empleará “cualesquiera” si la desinencia verbal aparece expresada en número plural: “A cualesquiera que se atrevan a desobedecer la orden los cancelaremos”

Sin embargo, es común, como se aprecia en el comentario pretranscrito, la práctica de concordar la voz “cualquiera” con el verbo en singular: “cualesquiera las contrata” en lugar de “cualesquiera las contratan”.









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jueves, 11 de marzo de 2010

LO QUE ES Y LO QUE PARECE EN EL USO DE LA LENGUA.
Por : Domingo Caba Ramos.

Son innúmeros los falsos criterios y errores conceptuales en que incurren los hablantes dominicanos en el uso cotidiano de la lengua. Tales errores se aprenden, repiten y propagan de manera irracional, y muchos de ellos han alcanzado la categoría de mitos, por cuanto no obstante su circulación colectiva, las ideas que los mismos entrañan carecen por completo de pertinencia o fundamentación lingüística. Para ilustración, veamos sólo algunos de esos casos o mitos lexicosemánticos:


1. “La voz etcétera ya no se usa” - (Falso)

- Persiste la falsa creencia de que ya la palabra etcétera no se debe usar, y que en su lugar debe emplearse la construcción léxica “entre otros” Vale aclarar que tanto una como otra forma, ‘etcétera’ y ‘entre otros’, se emplean para poner fin a una enumeración que parece no terminar. Específicamente acerca de la voz etcétera, en el “Diccionario Panhispánico de dudas” (2005), de la Asociación de Academias de la Lengua Española, se lee lo siguiente: « Procedente de la expresión latina ‘et caetera’, se usa en español para cerrar enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y se emplea frecuentemente en forma abreviada etc.» (Pág. 279)

El contenido de la cita precedente es más que ilustrativo para convencernos de que no es cierto, como afirman muchos, que el vocablo que nos ocupa, ‘etcétera’, se encuentra en desuso o fue excluido del repertorio léxico del mundo hispanohablante.

2. “Las letras mayúsculas no se acentúan – (Falso)

El empleo de las mayúsculas no exime de marcar la tilde siempre que así lo establezcan las reglas generales de acentuación.

3. “La z debe pronunciarse distinta a la s” - (Falso)

En el español de América las letras Z y C, esta última ante de las vocales e, i, se pronuncian como /S/, originándose así el fenómeno lingüístico llamado seseo. Tales letras, pues, representan el mismo sonido o no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba sa, en la palabra sapo, deba pronunciarse igual que za, en zapato.

4. ¿Funcionario o funcionario público?

Funcionario es la “Persona que desempeña un empleo público” Significa esto que no existen funcionarios que no sean públicos. En tal virtud, se incurren en pleonasmo o redundancia cuando se escribe “Muchos funcionarios públicos devengan altos salarios y trabajan poco”, toda vez que el adjetivo públicos sobra, ya que hubiera bastado con decir simplemente “muchos funcionarios”.

5. ¿UTESA o la UTESA? ¿Romana o La Romana?

“El rector de UTESA declaró….”, escribió recientemente un periodista. “ Es posible que en Romana el juego entre Las águilas y Los Toros resulte suspendido por lluvia…”, comentaba el narrador en la pasada serie de beisbol de invierno.

Conforme a las citas precedentes, vale aclarar que UTESA es la sigla que representa el nombre de la Universidad Tecnológica de Santiago. Si al nombre completo se le antepone el artículo: “El rector de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) declaró…” también hay que hacer lo mismo cuando se trata de la sigla: “El rector de la UTESA declaró…” Nadie dice, por ejemplo, “Yo estudio en UASD”

En cuanto a Romana, el nombre correcto de esa turística ciudad dominicana es La Romana, no Romana. El artículo forma parte del mismo, razón por la cual su omisión resulta a todas luces inaceptable.


6. ¿El Internet o la Internet?

Internet es una red, la “ Red mundial de computadoras u ordenadores interconectados mediante un protocolo especial de comunicación” Funciona como nombre propio y por esa razón en el mundo hispanohablante se escribe con mayúscula inicial y sin artículo : a) “ Muchos jóvenes son adictos a Internet”, b) “ Muchos dominicanos aún no tienen acceso a Internet” En caso de que dicho nombre ( Internet ) se use precedido del artículo u otro determinante, entonces se recomienda emplear las formas femeninas ( la, una, etc. ), por ser femenino el nombre genérico a que se refiere : red. En tal virtud, deberá decirse : a ) “ Eso yo lo consulté en la Internet” b), “ Yo vi el juego a través de la Internet” ; pero jamás : a ) “ Eso yo lo consulté en el Internet”, b) “ Yo vi el juego a través del Internet”







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jueves, 11 de febrero de 2010

CRISIS DE LA ORATORIA POLITICA EN LA REPUBLICA DOMINICANA.
Por : Domingo Caba Ramos 


«Oratoria: Arte de emplear la palabra y el pensamiento de forma correcta y convincente, clara, elegante y persuasiva»

(Diccionario Rioduero de Literatura, tomo 1 )

Los mítines de cierre de campaña realizados por los tres partidos políticos mayoritarios en la pasada contienda electoral , me convencieron que verdaderamente la oratoria política en nuestro país se encuentra en crisis. Los grandes tribunos, aquellos que cautivaban a las multitudes con su verbo pletórico de elegancia literaria, con la palabra fluida, encendida , o con sus metáforas e imágenes impactantes , ya no existen.

Hoy brillan por su ausencia oradores como los que en tiempos pasados honraron la tribuna política y cuyos nombres yacen grabados con letras de oro en la historia de la elocuencia dominicana, y a la cabeza de los cuales hay que situar necesariamente al entonces llamado “Pico de oro”, Monseñor Fernando Arturo de Meriño (1833-1906), considerado por muchos como el más grande orador dominicano de todos los tiempos.

Acerca del estilo tribunicio del ex presidente de la República y otrora Príncipe de la Iglesia católica, apunta Balaguer lo siguiente:

«El secreto de su arte, de que podría denominar su técnica de tribuno, reside más en sus recursos que el gran orador usó con innegable maestría : el símil tomado de objetos familiares al auditorio ; la antítesis de conceptos y, con frecuencia, las contraposiciones de palabras; los aportes impresionantes con invocación frecuente a los poderes sobrenaturales; la presentación de contrastes de orden moral y la pintura de situaciones patéticas que arrebatan el ánimo y hacen que el oyente participe de la violencia pasional de que en muchos casos parece hallarse poseído aquel orador extraordinario» ( Los próceres escritores, 1971, pág.10 )

Y junto al arzobispo Meriño ocupan un lugar de primerísima importancia Eugenio Deshamps, Manuel Arturo Machado, Monseñor Adolfo Alejandro Nouel, Luis Conrado del Castillo, Arturo Logroño, Rafael Estrella Ureña, Joaquin Balaguer y José Francisco Peña Gómez; estos dos últimos, a nuestro juicio los más grandes y auténticos oradores dominicanos de la segunda mitad del siglo XX y principio del XXI.

Peña Gómez, después de Eugenio Deshamps, posiblemente sea el más extraordinario orador de multitudes que hemos tenido. Y en cuanto a Balaguer, bien podríamos afirmar que con su muerte desaparece el último gran tribuno dominicano. Después de él, es muy poco lo que hay que buscar.

Contrario a tan destacados y brillantes predecesores, los oradores que hoy escuchamos en la tribuna política carecen en su mayoría del don de la persuasión, de la espontaneidad y de la palabra elegante o preñada de arrebatos poéticos. En tal virtud, prefieren cambiar la frase impactante, la expresión de alto vuelo imaginativo, las ideas excitantes y la elegante construcción que despierta sensaciones y sentimientos en el oyente, por el insulto, la chabacanería, la grosería, las humoradas insípidas, los conceptos insustanciales o baladíes y las bazofias impertinentes o carentes de sentido.

En fin, nuestros actuales líderes políticos han optado por reemplazar el verbo conceptuoso o la expresión que eleva, sublimiza y concita el interés del público oyente por la idea despojada de esencia y emoción, o por las más inesperadas inmundicias verbales.

viernes, 5 de febrero de 2010

LA MAGIA DE LA LECTURA
Por : Domingo Caba Ramos
 

La lectura es una actividad, una operación, un proceso mental que capacita al hombre para alcanzar diferentes metas y enfrentar muchos de los problemas que la vida le plantea.

En los tiempos modernos la lectura ocupa un lugar de primerísima importancia. Cada vez se hace más imperiosa la necesidad de poseer una mayor información y formación cultural, esto es, de estar al día de los últimos acontecimientos acaecidos tanto en el ámbito nacional como internacional. Y eso, obviamente, sólo se logra a través de la lectura.

La lectura nutre el intelecto, recrea el espíritu, activa la imaginación y orienta el rumbo que conduce a la meta deseada. Ella nos permite captar una nueva y más amplia visión del mundo y un agudo conocimiento del medio que nos rodea.

La lectura franquea el camino del arte y abre las puertas del conocimiento científico. Los grandes hombres y mujeres de la humanidad fueron antes que todo, grandes lectores.

Emmanuel Kant, por ejemplo, gracias a su constante actividad lectora, logró forjarse un dominio casi enciclopédico de la filosofía y cultura universal sin haber salido nunca de su natal pueblecito, Konigsberg (Alemania) ; en tanto que de Miguel Cervantes, autor de una de las más genial de las novelas escritas en lengua española, "El Quijote", se afirma que leía hasta los papeles rotos que encontraba en la calle.

Es innegable la poderosa influencia que ejerce un libro en el desarrollo histórico social. “Del destino de los libros - apunta M. ILIM - depende con frecuencia el destino de las gentes, de los pueblos y hasta de los países”.

La lectura actúa como soporte teórico de la práctica profesional. Esto quiere decir que un médico, maestro, abogado, ingeniero o cualquier otro profesional que no se actualice mediante la lectura constante, está condenado a ser un profesional mediocre o atrasado académicamente.

Urge pues, incentivar la lectura de obras literarias, tratados científicos, periódicos, revistas y todo tipo de material bibliográfico. Como reza en la muy conocida frase: " Quien no lee no tiene derecho a la palabra"

La escuela, en este sentido, está llamada a desempeñar un papel protagónico, vale decir, se hace necesario que la lectura cubra un espacio privilegiado en el trabajo escolar. Porque como bien observó don Pedro Henríquez Ureña: “El hábito y amor a la lectura literaria forman la mejor llave que podemos entregar al niño para abrirle el mundo de la cultura universal”.

Sabemos, como afirma el gran humanista dominicano, que el bajo “desarrollo de las bibliotecas públicas y de las bibliotecas escolares no permite todavía a los maestros disponer de la variedad de libros que necesitarían para revelar al niño la multitud de casos interesantes que le brinda la lectura”. Pero entendemos, no obstante, que unidos, optimistas y animados de la mejor intención es mucho lo que podemos hacer para que en República Dominicana se ensanche cada vez más el reducido círculo de lectores que hasta ahora tenemos.

Sólo así podemos evitar que los dominicanos continúen pesando los libros antes de leerlos. Y sólo así evitaremos que unas lindas jóvenes vuelvan a declarar en un Concurso de Belleza que América fue descubierta en 1980, que Juan Bosch fue Premio Nóbel de Literatura, que Gabriel García Márquez es dominicano y que Confucio fue el sabio que inventó la confusión.

lunes, 1 de febrero de 2010

¡LLUVIA DE GOZO!

Cuando el equipo de los Leones del Escogido ganaba un campeonato, recuerdo que el espíritu de mi madre, doña Librada, era inundado, como dice el narrador, por una incontenible o irresistible ¡Lluvia de gozo!

Para expresar ese sentimiento de regocijo, solía improvisar los más irónicos, burlones y mortificadores versos, los cuales recitaba vía telefónica o personalmente a sus compadres, amigos y relacionados pertenecientes al equipo perdedor. Ese tipo de “cuerda” ella lo disfrutaba tanto como el éxito de su equipo.

El Escogido acaba de ganar su campeonato número 13, como trece años hace ya que doña Librada abandonó para siempre (16/2/97 ) el siempre complejo, pero apetecido mundo de los vivos. El fuego de sus versos, esta vez no quemó la piel de sus rivales deportivos.

Pero a mi hermana Gernalda, quien no es muy dada a leer y crear poesías, ante el triunfo escogidista parece habérsele encarnado el espíritu de su progenitora, y ya sea por recordar u honrar su memoria , o por la alegría desbordante que dicho triunfo le produjo, compuso y me envió desde los Estados Unidos un breve poema, conformado por los versos que más abajo se transcriben, y cuyo título no podía aludir a una realidad más íntima y fraterna: “Versos a lo doña Librada”:


VERSOS A LO DOÑA LIBRADA.

EL equipo del Escogido,
vino este año a jugar,
como león enfurecido,
dijo « yo voy a ganar»

Devoró a las Estrellas,
y al equipo Mamey,
y con una inmensa pena,
a los Tigres del Licey.

De los Toros no hay que hablar,
aunque privan en muy bravos,
fueron fácil de agarrar,
por los cuernos y por el rabo.

Las Águilas Cibaeñas,
como a aves ningunas,
por estar de fanfarronas,
le arrancan to’ las plumas.

Lo que le pasó al caballo,
por querer dar tres patás,
lo dejaron amarrado,
en el cercado de atrás.

¡Vamos a darnos el abrazo,
el león ta’ bravucón,
ha pegado el batazo,
de Escogido Campeón!


Gernalda Caba Ramos

Enero 31, 2010
Queens, N.Y.

lunes, 11 de enero de 2010



CONSIDERACIONES ACERCA DEL QUINTO CENTENARIO.

Por : Domingo Caba Ramos.

“Enarbolando a Cristo con su cruz,
los garrotazos fueron argumentos ,
tan poderosos que los indios vivos ,
se convirtieron en cristianos muertos”
.

( Pablo Neruda )

En octubre de 1992, se llevó a cabo en la Republica Dominicana la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América. Para la ocasión fueron muchos los intelectuales y académicos que emitieron sus puntos de vista a favor o en contra del magno programa de festejos que se diseñó para tal fin. Y para la ocasión ( 18/8/92) publiqué en la prensa nacional el artículo que transcribo a continuación :

«Quinientos años hace ya que un marino genovés de nombre Cristóbal Colón, partió del Puerto de Palos de Moguer, siguiendo una ruta marítima que meses después, y sin que contara en sus planes originales, daría al traste con el descubrimiento de un nuevo mundo.

Quinientos años hace ya que Rodrigo de Triana, sumamente emocionado, gritó: ¡Tierra!, anunciando de esa manera el contacto inicial con una desconocida franja terrestre que más tarde a alguien se le ocurrió denominar continente americano.

Hoy la República Dominicana se apresta a celebrar o conmemorar “con bombos y platillos” el quinto centenario del descubrimiento, conquista y colonización de ese continente.

Cuando leo o escucho a los fogosos defensores de la muy debatida y controversial celebración, acto seguido aflora a mi mente aquel crudo relato insertado por el padre Las Casas en su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, y en el cual nos presenta dramáticos detalles de los crueles maltratos de que fueron víctimas los indios por parte de los conquistadores españoles:

“En la isla Española... los cristianos con su caballos, y espadas y lanzas comienzan a hacer matanzas y crueldades, extrañas en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban niños, ni viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desbarrigaran y hacían pedazos, como si vieran en unos corderos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete, o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros daban con ellos en ríos por las espaldas, riendo y burlando... Hacían unas horcas largas que juntasen casi los pies en la tierra, y de trece en trece, a honor y reverencia de Nuestro Redentor y de los doce Apóstoles, poniéndoles leña y fuego, así los quemaban vivos...”

Cuando leo o escucho a los fogosos defensores de la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América, también me parece leer o escuchar el fogoso y famoso Sermón de Adviento pronunciado frente a las autoridades coloniales por ese gran defensor de los indios que se llamó Fray Antonio Montesino:

“Decid!, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables a estas gentes, que estaban en sus casas y tierras, mansos y pacíficos...? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dois incurren y se os mueren, y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan su Dios y Creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y los domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No soy obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Estos no entendéis, estos no sentís...?

Y a la luz de esos pasajes, yo por último me pregunto:

¿Qué vamos a celebrar entonces? ¿Los quinientos años o quinto centenario del descubrimiento del mundo americano?

Pues sencillamente no.

En octubre próximo, además de la inauguración de un imponente Faro perdido en un mundo de tinieblas, los dominicanos en verdad vamos a celebrar:
Quinientos años de sanguinaria y brutal conquista.

Quinientos años de maltrato y genocidio en contra de una raza indefensa.

Quinientos años de asesinatos, saqueos, violaciones y atropellos.

Quinientos años de exterminio y destrucción o desaparición de nuestros primeros pobladores.

El quinto centenario de cada uno de esos y otros hechos semejantes es lo que verdaderamente se celebrará en nuestro país y demás pueblos del mundo hispánico.

Conforme a las citas y juicios precedentes, cabe señalar que si como parte de los actos de recordación de la famosa hazaña colombina se impuso la erección de un majestuoso faro, entendemos que sí debió levantarse pero nunca para reconocer la figura histórica de Cristóbal Colón, sino para honrar la memoria de Fray Antonio Montesinos, Fray Bartolomé de Las Casas y Fray Pedro de Córdoba, quienes junto a los demás frailes dominicos fueron los únicos y verdaderos evangelizadores de la conquista.

Y en lo que respecta a la archimencionada celebración, debo decir finalmente, con las poéticas palabras de nuestro Juan Luis Guerra:

'Con relación al Quinto Centenario del Descubrimiento, mantengo mi postura. No tengo nada que celebrar, quizás el sueño del cazabe en el burén o el areito perdido de una nube pasajera'».



lunes, 4 de enero de 2010

ENTRE “SEBO” Y “SEBERÍA”

Por : Domingo Caba Ramos

Como parte de la llamada lengua coloquial, se registran los particularismos linguísticos : dichos  populares y frases hechas, técnicamente conocidos con el nombre de modismos.

Un modismo se define  como la expresión que se utiliza dentro del ámbito informal de una lengua, cuyo significado no puede ser deducido a partir de las palabras que lo componen, y cuya comprensión solo es posible dentro de una determinada región o comunidad linguística. También como la palabra o construcción con un significado establecido en una lengua y que pierde sentido al traducirlo literalmente a otro idioma.

Existen modismos que afectan el habla general de una nación. Otros sólo tienen vigencia en una región determinada, y otros apenas trascienden el ámbito de una ciudad, una comunidad o cualquier grupo reducido de hablantes.

Tal es el caso, en el habla tamborileña, de las muy usadas voces “sebo”, "seba" y “sebería", particularismos lingüísticos propios o característicos de los hablantes residentes en Tamboril; pero muy especialmente, de aquellos con más bajo nivel de instrucción.

Conforme a los antes dicho, todo parece indicar que la vida tamborileña discurre en todo momento entre “sebo”, y “sebería”. Y conforme a  esta dialectal realidad , en Tamboril no resulta extraño escuchar expresiones como las siguientes:

- “¡Qué sebo…!”
- ¡Qué sebería…!”
- “Por no hablar la engañaron. Esa es la muchacha más “seba…”
- “¡Qué cuento más sebo…!”
- “No hables tanta sebería…”
- “Ese es el hombrecito más sebo que yo he conocido …”
- “No me gustó la blusa que me compraste, está muy seba …”
- “Tú si eres sebo...”

A la luz de los ejemplos anteriores, las voces “sebo”, “seba” y “sebería" en la práctica lingüística de los tamborileños, soportan los más negativos significados, o sea, entrañan no sólo uno, sino diversos valores significativos, los cuales describen o aluden siempre a cualidades nada envidiables.

En el caso de la muchacha “seba”, por ejemplo, presumimos que se tratará de una joven tímida o tonta, en tanto que por blusa “seba” habrá de considerarla como una blusa fea, anticuada o de mala calidad.

Hablar “sebería” sería lo mismo que hablar tonterías o cosas sin importancia. Y como el “más sebo”, habrá de calificarse al cuento incapaz de provocar risas o carente por completo de gracias, humor o jocosidad.

Y un hombrecito “sebo”, ¿qué significa? Preferimos que sean los amables lectores quienes den respuesta a esta interrogante.

Si usted, amigo lector, escucha a un hablante dominicano emplear en su diaria conversación una de las frases anteriores, no lo pregunte o piense dos veces : es tamborileño.

Si bien es cierto que en este municipio, las susodichas voces ( "sebo", " seba" y "sebería" ) se escuchan o son empleadas por hablantes  pertenecientes a  todos los niveles socioculturales, conviene reiterar que  son las personas  de más bajo nivel de escolaridad quienes la utilizan con mayor frecuencia. Deténgase a escucharlos con mucha atención ,y muy pronto usted se convencerá de lo que ya hemos declarado:

La vida tamborileña parece  discurrir en todo momento, entre “sebo” y “sebería”.