lunes, 18 de octubre de 2010

EN TORNO A LA PRONUNCIACION DE LA Z

La pregunta que sirve de título al presente artículo es muy común en los cursos de lengua española que se imparten en nuestras universidades. La respuesta a tan importante cuestionamiento lingüístico bien podría resumirse como sigue:

Una de las características del español de América es el SESEO. Consiste este fenómeno lingüístico en pronunciar como s las letras z y c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera) Tales letras representan el mismo sonido, vale decir, no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que sa, en sapo. O, lo que es lo mismo, en el mundo hispánico se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”

No sucede igual en el centro, norte y este de España, en cuyas hablas se pronuncia como z la s y la c que precede a las vocales e, i, originándose así el fenómeno llamado CECEO. En tal virtud, un hablante ceceante dirá [zemana] por semana, [revizión] por revisión, [zemento] por cemento, [zine] por cine.

Aunque el ceceo es un fenómeno dialectal presente en algunas zonas del sur de España, su difusión en esa zona es de mucho menor extensión que el seseo.

“El seseo – se lee en el Diccionario panhispánico de dudas – es general en toda Hispanoamérica, lo es en Canarias y en parte de Andalucía, y se da en algunos puntos de Murcia y Bandajoz. También existe seseo entre las clases populares de Valencia, Cataluña, Mallorca y el País Vasco, cuando hablan castellano, y se da asimismo en algunas zonas rurales de Galicia. El seseo meridional español (andaluz y canario) y el hispanoamericano gozan de total aceptación en la norma culta” (2005: 598)

De la cita e ideas preindicadas se infiere lo siguiente:

a) Todos los hispanoamericanos son seseantes, por tanto, en esta parte del mundo hispanohablante, la letra z carece por completo de esencia fonética o sonido propio, esto es, funciona no como fonema, sino como la expresión gráfica del fonema /s/. Lo mismo sucede con la c, la cual se pronuncia como s ( ante e,i ) y como k ( ante a,o, u )

b) Conforme a lo expresado en el apartado anterior, en Hispanoamérica es inaceptable pronunciar la z con una articulación distinta de la que se da a la s, como lo enseñaba el maestro dominicano en la escuela antigua. Vale recordar al respecto lo que siempre nos decía un profesor y destacado lingüista en mis años de estudios en la UASD: “Quien en Hispanoamérica mete la z en la pronunciación, también mete la pata…”

c) Si bien el ceceo cubre un radio de acción que abarca la mayor parte de España, no es verdad que todos los españoles son ceceantes o “hablan con la zeta”, como se afirma popularmente. Este fenómeno, como ya se explicó, sólo se verifica en el centro, norte y este de España. Los canarios en su totalidad, así como una buena parte de andaluces, murcianos, catalanes y gallegos, son seseantes, vale decir, pronuncian las palabras “azul”, “cine”, “Saturno” y “corazón”, como las articula un dominicano, un colombiano o un cubano. Dirían, pues [ asul], [ sine] , [ Saturno] y [ corazón ]

jueves, 14 de octubre de 2010

MARIO VARGAS LLOSA : PREMIO NOBEL DE LITERATURA

La Academia Sueca de ciencias, por fin, decidió otorgarle el Premio Nóbel de Literatura al laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa. Y decimos por fin, toda vez que el autor de “La fiesta del chivo” había sido varias veces nominado al prestigioso galardón, pero a pesar de sobrarle méritos, nunca había sido favorecido con el mismo. Algo igual sucedió con Jorge Luis Borges, con la diferencia de que a este nunca se le concedió la universal distinción .

Desde que se otorgó por vez primera en 1901, cientos tres escritores han recibido el Premio Nóbel de Literatura. Entre estos, sólo diez son de lengua castellana, seis de origen americano y cuatro de nacionalidad española.
Vargas Llosa se convierte así, en el sexto escritor hispanoamericano y el noveno de lengua española que recibe ese reconocimiento. En orden de antigüedad, esos galardonados son los siguientes:

1904: José Echegaray y Izaguirre (España),
1922: Jacinto Benavente (España)
1945: Gabriela Mistral (Chile)
1956: Juan Ramón Jiménez (España)
1967: Miguel Ángel Asturias (Guatemala)
1971: Pablo Neruda (Chile)
1982: Gabriel García Márquez (Colombia)
1989: Camilo José Cela (España)
1990: Octavio Paz (México)
2010: Mario Vargas Llosa (Perú)

Aunque nació ( 1936 ) en Arequipa, ciudad ubicada al sur de Lima, al año de nacidoVargas Llosa se trasladó junto a su madre a la ciudad de Cochabamba, Bolivia, donde pasó su niñez y realizó parte de sus primeros estudios.

Célebre novelista, cuentista, ensayista, periodista, dramaturgo y político, está considerado como una de las figuras cumbres de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Es autor de una vasta y original producción que renovó substancialmente el concepto de la novela realista sujeta a la forma documental o testimonial. En su personalidad literaria interactúan el creador y el crítico que analiza con agudeza su propia creación.

Entre sus más renombradas novelas merecen citarse : La ciudad y los perros ( 1963 ), La casa verde ( 1966 ), Pantaleón y las visitadoras ( 1973 ) , Conversación en la catedral ( 1969 ), La tía Julia y el escribidor ( 1977 ), La guerra del fin del mundo ( 1981 ).
Como ensayista ha publicado importantes trabajos acerca de la obra literaria de varios escritores, tales como García Márquez, Gustave Flaubert, José María Arguedas y José Lezama Lima.
Aparte del Premio Nóbel, este novelista ha sido objeto de otros no menos importantes reconocimientos, entre estos, el muy afamado Premio Cervantes, la más alta distinción que se concede a un escritor de lengua española.

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL PODER EDUCATIVO DE NUESTROS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL.

Por : Domingo Caba Ramos

“Colocar al frente de un programa de radio o de televisión a un discapacitado lingüístico es como poner de inspector de semáforos a un daltónico…”

( Pedro Luis Barcia )

La teoría pedagógica sitúa los medios de comunicación social, “mas media” o medios de información, como sería lo más aceptado denominarlos, dentro de los llamados poderes educativos, entendiéndose como tales, todas aquellas instituciones u organismos que ejercen influencia educativa en el individuo. Son, al decir de Francisco Larroyo, las “Agencias que más activamente influyen en la formación de las nuevas generaciones”.

Los demás poderes educativos son la escuela, la familia, la Iglesia y el Estado. A la luz de lo que es y ha sido la práctica cotidiana de los diferentes medios de información que operan en República Dominicana, valdría la pena preguntarse, ¿cumplen los medios precitados con la noble misión de ejercer influjos positivos en las jóvenes generaciones de nuestro país?, ¿educan realmente tales medios?

En otras palabras, la prensa, la radio, la televisión, etc., ¿forman o deforman; fomentan ellos verdaderos valores, o, por el contrario, incentivan los contravalores en las frágiles mentes de nuestros niños y jóvenes? Todos estos cuestionamientos afloran casi de manera automática a mi pensamiento:

a) Cuando aprecio la débil presencia de programas educativos en la radio y la televisión.

b) Cuando percibo la elevadísima proporción de imágenes agresivas que se proyectan diariamente por nuestra pantalla chica.

c) Cuando leo en la prensa los calificativos peyorativos o epítetos martillantes, insultantes y denigrantes que suelen utilizar nuestros líderes políticos, religiosos y sindicales para combatir las ideas de sus oponentes.

d) Cuando en lugar del argumento razonado y fundamentado teóricamente, en el debate político se apela al insulto y a la ofensa de tipo personal.

e) Cuando observo o escucho aquellos programas de radio y televisión en los que la chercha insustancial y los comentarios insípidos, chabacanos o carentes de peso social constituyen sus principales soportes.

F) Cuando aprecio el bajo nivel académico que muestran la mayoría de los locutores que laboran en las estaciones de radio, muchos de los cuales, en lugar de hablar, más bien lo que hacen es vocear frente a un micrófono.

g) Cuando escucho a un locutor o productor de televisión emitir argumentos baladíes, baladronadas o blasonadas intrascendentes de inconfundible carácter pedantesco, carentes por completo de la más mínima importancia para el interés colectivo y bastante distorsionadores del comportamiento de la gran masa de tele-espectadores.

h) Cuando leo los reportes noticiosos plagados de errores ortográficos, sintácticos y semánticos.

i)  Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades,  exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio

j) Cuando leo o escucho a muchos de nuestros cronistas de farándula en cuyos comentarios se hace más hincapié en la vida personal del artista que en el trabajo profesional por este realizado.

k) Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades,  exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio.

l) En fin, cuando todas las mañanas escuchamos a un anciano comunicador, con ínfulas de "humano enciclopédico", emitir sus inmundicias verbales a través de un programa de radio.

Me pregunto, finalmente, si los medios de comunicación social de República Dominicana cumplen cabalmente con su papel educativo, cada vez que observo a muchas de las personas que a ellos tienen acceso, maltratar o irrespetar los más elementales principios de la lengua de Cervantes.

sábado, 18 de septiembre de 2010


¡ADIOS DOCTOR MARTINEZ
!
Por : Domingo Caba Ramos

“Hay muertos que van subiendo
cuando más su ataúd baja…”

(Manuel del Cabral)


Se apagó la estrella que más iluminó los espacios insondables de las almas atribuladas del municipio de Tamboril: ¡murió el Dr. Jorge Armando Martínez (Ico)!, y con su muerte, ha dejado de latir un corazón noble, bueno y generoso. El mismo corazón que logró que otros tantos corazones se mantuvieran palpitando en el corazón de su siempre adorada Pajiza Aldea.

¡Murió el doctor Martínez!, posiblemente el más consagrado y auténtico filántropo dominicano del siglo XX.

¡Murió el doctor Martínez! Tamboril está de luto. Ha muerto su médico. Ha muerto el protector de los pobres y el médico de los necesitados. Ha muerto su ícono. ¡Ha muerto un grande! Ha muerto, en fin, un hombre noble.

El dolor y la tristeza yacen plasmados en cada morador de su aldea gentilicia: en cada madre que ayudó a parir en forma gratuita; en cada pobre enfermo a quien curó y donó medicinas; en cada trabajador del Seguro Social, institución en la que ejerció durante treinta y cinco años; en cada habitante del sector (Barrio de Ico) cuyo terreno donó. Un dramático silencio cunde en la aldea y hasta el inmenso samán (Samán de Ico) plantado en la explanada frontal de su casa, parece llorar la partida de su amo.

¿Qué tamborileño no sintió alguna vez aliviado su dolor al sentir en la zona sensible el calor de las tiernas y amorosas manos de este APOSTOL DE LA MEDICINA? Los pacientes sin recursos se presentaban a su consultorio privado acompañado sólo del dolor y sin un centavo en los bolsillos. Ico, aparte de examinarlos sin cobrarles, les regalaba los medicamentos. Y no conforme con el altruismo mostrado en el ejercicio de su profesión, destinó una buena parte de la herencia de sus padres a la compra de solares que regaló a los pobres, conformando así lo que hoy se conoce como Barrio de Ico.

¡Murió don Ico Martínez! Y con su muerte, Tamboril pierde a uno de sus más prestantes hijos, y los pobres, a su verdadero e inolvidable ángel protector.

Caballeroso, sencillo, decente, cortés, jocoso y juguetón, nació este digno ciudadano el 23 de abril de 1923. Cursó los estudios primarios en su pueblo natal y los secundarios en el Liceo Secundario Ulises Francisco Espaillat (UFE), Santiago. En 1949 se graduó de doctor en medicina en la Universidad de Santo Domingo, realizando luego una especialidad en pediatría, en Canadá.

Al terminar el bachillerato, la incertidumbre invadió su mente juvenil: quería estudiar tanto medicina como ingeniería, pero el amor por la primera de estas carreras se impuso. Doña Elsa Brito, su comadre y amiga, entiende, sin embargo, que en la práctica Ico supo integrar una y otra profesión, por cuanto al mismo tiempo que curaba a los enfermos ayudaba a construir casas para los pobres. Al respecto apunta la destacada maestra y poetisa tamborileña, en carta que enviara a su amigo entrañable en 1963 al enterarse de que este había decidido inscribirse en los cursillos de cristiandad, lo siguiente :

“Hay ideales en pugna y profesiones en conflicto: el médico y el ingeniero se abrazarán un día. La ciencia de Hipócrates brotará como rama de olivo verde, adornando la viña del Señor. La otra profesión, con raíces numéricas, se desprenderá como un sueño aparentemente no real, pero sí realizado en una dimensión más serena. Viviendas diseñadas con el talento de la ingeniería cristiana, donde también estarán los enfermos aliviados y sanados…”


Sus hechos convirtieron a don Ico en un ser inmenso y gigante, como gigante e inmenso es el samán que de manera señorial yace plantado en la explanada frontal de su residencia. Merced a todos esos méritos acumulados, y con las palabras utilizadas por Salomé Ureña para honrar la memoria del eximio pensador antillano Eugenio María de Hostos, le decimos al médico amigo que acaba de partir:

¡Adiós!, doctor Martínez, cuando en las horas tranquilas que te esperan bajo otro cielo, acuda a tu memoria un pensamiento de amargura en el cual palpite el nombre de tu pueblo, piensa también que hay en él corazones amigos que te recuerdan y almas agradecidas que te bendicen.

jueves, 26 de agosto de 2010

LO QUE ES, LO QUE FUE Y OTROS “LOQUEISMOS”
(A los locutores, maestros, periodistas comentaristas)

Por: Domingo Caba Ramos 

“Siempre es bueno, al escribir o al hablar, prescindir de muletillas, de puntos de apoyo innecesarios o superfluos " (MARTIN VIVALDI)

Indudablemente tenemos que admitirlo: en el habla dominicana la expresión está de moda. Con asombrosa frecuencia aparece en boca de locutores, periodistas, comentaristas y hablantes dominicanos en general.

La expresión, en tanto muletilla, nada significa, nada aclara o agrega al sentido del mensaje que se desea transmitir. En tal virtud, su empleo, por innecesario, hace que la comunicación se torne pesada, machacona, inarmónica o carente de fluidez y elegancia sintáctica. Pero, a pesar de todo, dicha locución está muy, pero muy de moda. Y como toda moda, los dominicanos la hemos asumido e incorporado inconsciente e irreflexivamente a nuestro léxico activo.

Nuestros comunicadores sociales, a través de la radio y la televisión, se han encargado de canonizarla y multiplicarla, logrando así que a una cantidad bastante representativa de hablantes les resulte casi imposible
desprenderse de ella en su cotidiana práctica lingüística. A la misma, por carecer de registro y definición académicos, bien podríamos denominarla “loqueísmo”, asociándola, por analogía, al “queísmo” y “dequeísmo” de que nos hablan los manuales de redacción.
 

¿Qué se entendería entonces por loqueísmo? 

Llamaríamos así, al uso innecesario, vicioso y repetido de la construcción gramatical “lo que” delante del verbo ser. (“lo que es”, “lo que fue”, “lo que son”......)

Veamos sólo algunos ejemplos, la mayoría de ellos extraídos de programas transmitidos a través de la llamada pantalla chica:

1.- " La policía sigue trabajando arduamente para reducir lo que es el consumo y tráfico de drogas...”

2.- “Ellos solicitaron que se mejore lo que es el servicio energético... “

3.-”Nos estamos quedando muy por debajo de lo que fue la meta establecida..."

4.- ”Aquí estamos observando lo que son las diferentes comparsas..."

5.- ” Y a continuación pasaremos algunas imágenes de lo que fue el desfile del carnaval de Santiago..."

6.-”Eso afecta mucho lo que es mi dieta balanceada..."

Tache o borre en cada caso la susodicha locución conjuntiva (“lo que es” – “lo que fue” – “lo que son”) y además de convencerse que la misma allí ningún papel gramatical desempeña, apreciará que sin ella la frase se tornará más ágil, fluida y elegante.

¿No será ese archimanoseado “lo que”, una de esas “expresiones chatarra” a las que se refiere la profesora y lingüista mexicana, doña Beatriz Escalante?:

“Un día, sin darnos cuenta, tenemos el cerebro repleto de expresiones chatarra: carentes de lógica, falta de idea, de significado y de intencionalidad, es decir, expresiones poco o nada inteligentes. En un sentido ideal, los comunicadores deberían conocer su idioma y la materia de que hablan; no olvidar su responsabilidad social, pues cada error que comete se repite al infinito"(Curso de Redacción, 2000, Pág. xxiii) 


A propósito del chatarrismo expresivo, el principio de economía lingüística recomienda evitar la pesadez, cacofonía o monotonía que se produce cuando se incurre en repeticiones de ideas o palabras tanto al hablar como al escribir.

Tales repeticiones, vale recordarlo , sólo tienen validez cuando se persigue imprimirle ritmo o musicalidad al texto poético, o cuando se tiene como propósito enfatizar o aclarar el sentido de lo expresado. De lo contrario, esa idea o esa palabra que se repite, sobra. Y todo lo que en lengua sobra, le resta elegancia, pertinencia y valor al acto comunicativo.

viernes, 13 de agosto de 2010

LENGUA E IDENTIDAD
Por : Domingo Caba Ramos


No sé si se trata de una característica atribuible al género humano, pero lo cierto es que los dominicanos nos solazamos cuando nos identificamos con sociedades cuyo prestigio presumimos está muy encima de la nuestra. Esto se pone de manifiesto en el uso cotidiano de nuestra lengua, la cual suele presentarse abarrotada de voces procedentes del inglés, lengua esta que por pertenecer al imperio de cuya economía dependemos, su uso parece prestigiar al hablante que la practica.

Los ejemplos sobran:

En el seminario empresarial, el instructor nos anuncia que “en este momento haremos un “breik” (brake) para pasar al salón del lado a “lonchar” o disfrutar de un “coffe break”

Un viernes en la tarde me detengo a comprar un jugo en un establecimiento identificado con el nombre de” minimarkert”, y allí escucho la voz de un joven que le dice a otro más o menos lo siguiente:

“En el “car wash” del lado me están lavando el carro. Desde que esté listo, arrancaré hacia el salón “D’Angelo Estilo”, cerca de “Magna Motors”, para que me den un buen “look” o resalten mi envidiable “sex-appeal; porque desde esta noche me iré de “weekend” y hasta el lunes nadie me para. Si quieres, te recojo en el “lobby” del hotel, y “full time” nos iremos de parranda. Y si por el contrario deseas irte solo, puedo entregarte el número de teléfono de la “rent card” de un gran amigo mío, en donde te pueden alquilar un carro por buen precio…

Para las mentes transculturizadas, “gay” se oye mejor que homosexual; “marketing”, mejor que mercadotecnia; “feedback”, mejor que retroalimentar; “okey”, mejor que está bien; “bai” (bye) o “babai” (bye, bye) mejor que adiós; “happy hour”, mejor que hora feliz. Y en lugar del muy hispano y dominicano “¡Hola!”, distingue o prestigia más responder “¡jelou!” (¡hello!) a quien nos llama por teléfono.

Y, como si todo eso fuera poco, en el departamento de igualas médicas de una prestigiosa clínica de Santiago se lee el mandato u ordena a los asegurados , dominicanos casi todos, a que “ Please take a number” ( Por favor tome un número ) Y en la puerta de de entrada y salida de un clausurado restauran ubicado también una de las urbanizaciones de la Ciudad Corazón se agradecía la presencia a los clientes , también dominicanos en su mayoría, no con nuestra criolla
“Muchas gracias”, sino con la anglosajona inscripción “Thank you”.

En virtud de semejante práctica lingüística, fue que hace ya varios años expresaba yo, en un artículo publicado en uno de los periódicos de circulación nacional, que en nuestro país: “Para florecer y crecer necesitamos de otros aires y otros soles. El paisaje nativo nos produce nauseas. El cielo extranjero nos deslumbra. La inscripción “Made in” nos embriaga, y pletórico de emoción compramos en los Estados Unidos el pantalón que se fabrica en nuestras zonas francas…”

Cada vez que me encuentro frente a realidades lingüísticas como las antes señaladas, necesariamente tengo que preguntarme;

¿Todavía somos dominicanos?

miércoles, 4 de agosto de 2010

VIDA, PASION Y MUERTE DE LOS PRINCIPIOS.
Por : Domingo Caba Ramos


En nuestro país hubo un tiempo en que los principios reinaban, existían o tenían sólida vigencia. Era la época en que se le rendía culto a la verdad, al deber y a los valores éticos y morales. La época en que al dominicano común se le escuchaba decir con inocultable orgullo: "Yo no transijo con mis principios", "Por principios, no acepto o hago eso", " Primero muerto, antes que coger lo ajeno", " Pobre, pero honrado…, etc.,

Pero en el preciso instante en que los antivalores penetraron a su cuerpo vigoroso, los principios comenzaron a perder peso, enflaquecieron, se enfermaron y un buen día murieron. Sólo uno logró salvársele a la muerte: el muy conocido principio maquiavélico que establece aquello de que “El fin justifica los medios”.

A partir de ese momento los verdaderos valores fueron desplazados, los contravalores asumieron el poder y el respeto a los preceptos éticos empezó a considerarse como un comportamiento típico de seres ingenuos, tradicionales o atrasados. Emerge con toda su fuerza la muy famosa “cultura del vivo” y comienza a llamársele “pariguayo”, “tonto” o “pendejo” a toda persona caracterizada por su honesto comportamiento; pero muy particularmente a todo aquel que habiendo sido funcionario no se enriqueció ni hizo uso indebido de los fondos públicos.

En semejante contexto, cumplir o no con lo prometido poco parece importar. Sentimientos como la vergüenza y la culpa se van borrando progresivamente del mural de nuestras conciencias, y nuevas frases entran a formar parte del repertorio lingüístico de los dominicanos: “El serio no goza”, “Eso lo lograré caiga quien caiga”, “Punta de lápiz no mata a nadie”, “A quien yo le debo es que tiene que preocuparse”, “Por no aprovecharse o estar privando en serio , ahora se lo está llevando el diablo”, y otras expresiones que delatan hasta dónde ha llegado en nuestro país la corrupción de las costumbres.

Dentro de ese proceso de degradación moral es que se enmarcan, por citar sólo algunas, prácticas como el transfuguismo, la compra y venta de votos, los actos de corrupción cometidos recientemente en Aduanas y otras áreas de la administración pública, la extraña conducta de la dama imputada, quien en lugar de angustia y arrepentimiento, prefiere proyectar, en pleno tribunal, la más sensual , jubilosa y despampanante de las sonrisas, como si tratara de convencer al mundo de que nada malo ha hecho, nada ha pasado, a nada hay que temer … `

Y como resultado de ese estado de descomposición social, es que la mayor parte de los dominicanos rechaza y critica despiadadamente a todo aquel que actúa con honestidad o seriedad, y admira, idolatra y le rinde un culto casi sacrosanto a toda persona asociada al crimen, al dolo, y, muy especialmente, a quienes se han hecho ricos mediante el robo y los negocios ilícitos.