jueves, 6 de agosto de 2009

ANDRES ACEVEDO Y SU POESIA PARA NIÑOS.
Por : Domingo Caba Ramos.
 

“ Sólo es grande el hombre que nunca pierde su corazón de niño…”

( PEDRO HENRIQUEZ UREÑA )

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Andrés Acevedo (1964) nació en Santiago de los Caballeros, y en esta ciudad ha desarrollado una intensa y fecunda labor literaria, educativa y cultural. Poeta, escritor, articulista y gestor cultural a tiempo completo, su constante accionar en bien de la educación, el arte y la cultura parece no tener límites. Además de fundar y cofundar talleres y grupo literarios, Andrés Acevedo ha publicado, y actualmente publica, comentarios y ensayos literarios en los principales periódicos del país, tales como El Siglo, La Información, El Nuevo Diario y el Listín Diario, entre otros.

Igualmente, orienta, motiva, colabora y ayuda a cuantas personas se acercan a él para solicitarle desde la corrección de un texto hasta el préstamo del libro de difícil adquisición. Y, como si todo eso fuera poco, Acevedo « Tiene y mantiene – apunta el poeta y ensayista Enegildo Peña – una misteriosa hemeroteca personal, repleta de periódicos y revistas que saca como de un pozo de papel, y los entrega al que lo necesita con una candidez propia de su carácter de poeta» ( La poesía contemporánea de Santiago, 2005, pág. 202 )

Es él lo que bien podríamos llamar, un verdadero peregrino de la cultura.

Como artista literario, vale resaltarlo, el proceso creativo de este inquieto cultor de la palabra escrita, se ha focalizado en una de las vertientes de la expresión poética menos cultivada no sólo en la República Dominicana, sino también en la literatura hispanoamericana: la poesía infantil o poesía para niños. La más evidente prueba de esto son los cuatro libros de versos que sobre el género ha publicado hasta la fe-
cha : “ Arco iris derretido” ( 1992 ), “ Vuélvete mi niño”( 2003 ), “Versos para niños recitadores” ( 2005 ) y “ Leyendo versos para niños ( 2007 )

Constituyen estas, obras de indiscutible valor literario en las que el alma de los infantes, envuelta en la magia de la fantasía y el ritmo, e impulsada por el fuego de la imaginación se desplaza por cada uno de los versos que las conforman.

Obras en las que lo estético se impone a lo didáctico , y en las que sin obviar el mensaje o contenido semántico de las palabras, no se persigue como propósito primero instruir o transmitir conocimientos, sino deleitar, sugerir, estimular la imaginación infantil o provocar sensaciones y sentimientos en la frágil mente del pequeño, como debe ser el fin de la auténtica literatura para niños.

Obras cuyas composiciones reúnen las principales características que tipifican el verso infantil. Obras en las que como confiesa el propio autor se plasma o recrea el “universo vivencial e imaginativo de los pequeños”

Obras en fin, que en cada escuela y colegio dominicanos debieran ser empleadas como material de lectura por los maestros del nivel básico como una forma de acercar al niño a la palabra, desarrollar su proceso de verbalización, despertar desde la más tierna edad el amor por la lectura, estimular en el menor la creación poética e introducirlo en el siempre fabuloso y maravilloso mundo del arte y la literatura.

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