sábado, 25 de agosto de 2018

LA VIDA DEL GATO SEGÚN JUAN ANTONIO ALIX

Por: Domingo Caba Ramos
                                                                                         Juan Antonio Alix


 Juan Antonio Alix (Moca,1833- Santiago, 1918), «Papá Toño» o «El Cantor del Yaque», como lo llamaban en su tiempo, está considerado como el más grande poeta popular dominicano de todos los tiempos , «el más fecundo de nuestros juglares» y, al decir de Joaquín Balaguer, « el más regocijado de nuestros ingenios y el poeta que con mayor fidelidad ha traducido en versos las peculiaridades y matices característicos de la sicología dominicana» Según este autor, «El mundo de Juan Antonio Alix se reduce a la realidad que lo circunda…»

 En esa realidad – afirmo yo - ningún detalle se le escapa. Todo lo toma en cuenta. Por eso le cantó a los más diversos aspectos de la vida nacional. Por eso en sus décimas no solo hubo espacios para temas tan relevantes como la crítica de inconfundible sabor satírico a los oportunistas («Los mangos bajitos») y a los legisladores incompetentes ( «Corroboro, corroboro»), sino también para temas o aspectos tan aparentemente insustanciales como el follón que un humilde ciudadano dejó escapar en el momento en que el cura oficiaba una misa («El follón de Yamasá»), el tormentoso olor de un basín con cacá ubicado en el aposento (« El basín» ), el temblor que le impedía a la vieja Rosa no ensuciar el calabazo mientras defecaba en este («La vieja Rosa »), así como la oreja que un « condenado» e «inhumano ser» le cortó al loco de Ñico el Loco («La oreja de Ñico el Loco») Y por eso acerca de Juan A. Alix dice Emilio Rodríguez Demorizi que « Su criollismo no era unilateral, sino poliédrico…» 

Ni siquiera la conducta o comportamiento animal le fue indiferente a nuestro poeta cantor. Así se pone de manifiesto en una muy graciosa y quizás no tan conocida composición, «La buena vida del gato», en la que Papá Toño describe la vida de «Gran Señor» de un ser que como el gato goza del exclusivo privilegio de pasar el día durmiendo y la noche gozando, “en correría» o parrandeando:



 LA BUENA BUENA VIDA DEL GATO

 «La vida que pasa el gato,
 cualquiera la envidiaría, 
el día lo pasa durmiendo,
 y de noche en correría. 

 Cuando un gato se enamora,
 para entrar en relaciones, 
empieza a cantar canciones, 
de la noche a toda hora, 
y así que le canta y llora, 
a su novia largo rato, 
entra sin pagar barato,
 en relación amorosa,
 conque, miren si es dichosa,
 la vida que pasa el gato. 

 Cuando son gatos ladrones, 
de pollos y de gallinas, 
con esas comidas finas, 
no piensan en los ratones, 
y así viven como dones, 
de alta categoría, 
y, como no hay policía, 
ni juez que le dé mal trato,
 la suerte que tiene el gato, 
cualquiera la envidiaría. 

 Un gato muy consentido, 
un gato muy consentido, 
en la cama de su dueño, 
como un niñito querido, 
rompe todo y hace ruido, 
sin andar nada temiendo,
 y, cuando no está corriendo,
 o con algo retozando,
 y en rincones escarbando, 
el día lo pasa durmiendo. 

 El trabajo nada más, 
del gato es arar la tierra, 
porque en ella es que entierra ,
lo que bota por atrás, 
pues no se olvida jamás, 
de enterrar su bobería, 
pero lo que es en el día, 
cuando no está comiendo, 
así lo pasa durmiendo, 
y de noche en correría» 

 PAPÁ TOÑO
Santiago, noviembre,1900

viernes, 17 de agosto de 2018

DE LA «CASA DE JUERGA» A «CORROBORO, CORROBORO»

 Los legisladores, en todo tiempo y lugar, parecen ser los mismos. Así se pone de manifiesto, entre otras composiciones literarias, en la escena primera del cuadro segundo del sainete “La casa de la juerga” (1906), del destacado dramaturgo español, de origen andaluz, Pedro Muñoz Seca (1879/1936), quien fuera llamado el Lope de Vega o «Fénix de los Ingenios» del siglo XX.

El autor pone en boca de Antoñito, personaje central, el siguiente parlamento, el cual, con inocultable ironía, entraña una contundente crítica a la incompetencia o carencia de formación académica mostrada por sus compatriotas diputados de la época en que vivió.

¿No es ese diputado igual al que nos describe Juan Antonio Alix en sus famosas décimas «Corroboro, corroboro» y a la mayoría de los que hoy, en la República Dominicana, van y se sientan todas las semanas en el Congreso Nacional?

LA CASA DE JUERGA (1906) 

«Tengo un borrico canelo,
 más sabio que un profesó,
 con orejas de ministro 
y ojos de gobernaó. 

Rebusna como si fuera,
 diputao ministerial ,
y se come hasta el pesebre ,
como cualquier consejal. 

Yo quisiera que a mi burro,
 lo sacaran diputao, 
porque otros siendo más burros,
 a ese puesto ya han llegao. 

Pero temo que de serlo,
 vaya a quedarme sin él, 
porque como allí habrá tantos,
 no lo voy a conocer»

lunes, 13 de agosto de 2018

¿DÓNDE ENCONTRAR LA VERDADERA POESÍA?


 No se crea que solo hay poesía en la secuencia de versos que forman un poema. Auténtica poesía podemos también encontrarla en las más diversas manifestaciones de nuestro mundo natural.

Auténtica poesía podemos encontrarla en la  risa y sonrisa de un bebé, en la lluvia con su armónico sonido e impresionante descenso hacia la Tierra, en las ramas de los árboles cuando ejecutan su baile al ser mecidas por el viento, en el sinfónico canto del ruiseñor, en las olas que como veloces e impetuosas sierpes de desplazan por nuestros mares tropicales, en los sonidos que cual polifonía cuasi divina emiten invisibles pajaritos en nuestras noches campestres.

Hay auténtica poesía en una puesta de sol, en un bello atardecer, en una noche de luna llena, en el alba que anuncia un nuevo día, en el murmullo de las olas o el estruendo por estas emitido al estrellarse contra las rocas.

Hay, finalmente, verdadera poesía, en la sonrisa incierta del anciano y en la madre que tierna y amorosamente amamanta a su criatura.

miércoles, 1 de agosto de 2018

CINCO PÉTALOS HAN BROTADO DE UNA FLOR

 Por : Domingo Caba Ramos


« ¡Hosanna! Nicol María,
¡Salve! mi niña adorada,
con pétalos de guirnalda,
yo te espero este gran día...»


(Domingo C. Ramos: Del poema «¡Salve! mi bella Nicol», 1/8/2013)


 En ocasiones, en el momento menos esperado, se me acerca y con su infantil y tierna voz me dice: «Papi te quelo mucho» Todo mi cuerpo tiembla.

 En otra ocasión, cuando me acompaña en el carro, en cualquier momento se para en el asiento trasero, me abraza, me besa y otra vez se escucha su amoroso y tierno: «Papi te quelo mucho» Es entonces cuando debo concentrarme para no perder el control y chocar mi vehículo. La emoción me descontrola.

Y en más de una oportunidad, al ella notar que me preparo para salir de la casa, busca un peine y me dice: «Papi siéntate, para peinarte» Y comienza a pasar el peine por mi cabeza. Cuando cree que terminó su estilística labor, entonces me dice: «Ya papi…», con la satisfacción plasmada en su angelical rostro. Y yo, entonces, le hago creer que realmente me peinó, la beso, la abrazo y le doy las gracias.

Un día como hoy, hace cinco años, nació ella, una flor a la que cinco pétalos le han nacido.

Un día como hoy, para alegría y regocijo de su padre, nació ella, mi pequeño manojito de ternura.

 Un día como hoy, 1 de agosto, nació Nicol, la más auténtica expresión de mi otro yo.

Un día como hoy, nació Nicol María: una flor que llora y un diamante que respira.

martes, 24 de julio de 2018

¿DESAFORTUNADAMENTE O INFORTUNADAMENTE?

Por: Domingo Caba Ramos

 (A los hermanos, licenciados Juan y Rey Estévez: dos contadores con sólida sensibilidad lingüística) 

El falso juicio se ha masificado, propalado y repetido de manera tal que, indudablemente, ha alcanzado la categoría de auténtico mito: «La palabra desafortunadamente no existe en español, porque no aparece en el diccionario. Por tanto, en su lugar, debe usarse infortunadamente». Así reza el archidifundido y desacertado argumento.

 En relación con una y otra voz conviene aclarar lo siguiente:

 Afortunado: es el participio regular del verbo afortunar. En tanto participio, el precitado verboide se comporta como un adjetivo. Según el diccionario de la Real Academia España, la voz afortunado soporta los siguientes significados:

1. Que tiene fortuna o buena suerte. 
2. Que es resultado de la buena suerte. 
3. Feliz, que produce felicidad o resulta de ella. 
4. Oportuno, acertado, inspirado… 

De afortunado, procede otro adjetivo : desafortunado (Carente de fortuna, desacertado, inoportuno.. ) y el adverbio modal afortunadamente (Por fortuna, felizmente, de manera afortunada ), el cual, a su vez, origina el también adverbio de modo desafortunadamente, voz prefijada de correcta estructura morfológica, y la que por los elementos léxicos que la conforman entraña los significados de no afortunado, por desgracia y lamentablemente : « Desafortunadamente, nada se puede hacer para salvarle la vida» 

Conforme a lo antes dicho, no existen, pues, razones de naturaleza morfosintáctica y/o léxicosemántica que puedan justificar la no validez del término desafortunadamente, independientemente de que este aparezca o no registrado como entrada en el diccionario de la RAE, vale decir, el hecho de no figurar en el precitado texto académico, de ningún modo significa que el susodicho adverbio sea inexistente o no forme parte del léxico activo del mundo hispanohablante.

 ¿Por qué no figura la palabra en la versión general e impresa del diccionario?

La página Wikilengua aclara, apropósito, lo siguiente:

«El sufijo -mente sirve para formar adverbios, principalmente de modo, a partir adjetivos. Es un sufijo muy productivo y con él se forman palabras a menudo y con facilidad, aunque con ciertas restricciones… El DRAE solo recoge una selección de los derivados en mente, por lo que no incluye adverbios correctos como desafortunadamente o brevemente» (http://www.wikilengua.org/index.php/-mente)

La propia Real Academia Española, en su página de Twitter (RAE (@RAEinforma) establece que «El DRAE no recoge todos los derivados correctamente por economía de espacio, en especial los adverbios terminados en mente» Y al relacionar semánticamente uno y otro adverbio, lo docta corporación lingüística establece de manera escueta que «Ambos son igualmente correctos y de sentido equivalente» Esto quiere decir, que tan válido es el uso de infortunadamente como desafortunadamente.

 Por esa razón, y contrario a lo que podría pensarse de manera colectiva, no resulta extraño que en una de las actualizaciones de la versión en línea del diccionario, 2017, Edición Tricentenario (http://dle.rae.es/?id=CNPcYcG), la RAE haya incluido el término desafortunadamente con los siguientes significados:

a) «Por desgracia o lamentablemente»
 b) «Con poco acierto u oportunidad»

Infortunadamente, según el DRAE, significa «De manera infortunada o desgraciada» «Sin fortuna, con desgracia»

 Basta una simple comparación de los sentidos que soportan ambos términos para concluir que uno y otro significan relativamente lo mismo (desgraciadamente, lamentablemente, no afortunado…) Ambas formas, como bien lo prescribe la RAE, son sinónimas y gramáticamente correctas.

jueves, 12 de julio de 2018

¡ADIOS, MAESTRO MONCHE! - (*)

 Por: Domingo Caba Ramos.

 (*) – Palabras escritas el 28 de noviembre del 2007 con motivo del sentido fallecimiento del profesor Noel Ramón Ramón Peralta (Monche), ocurrido en N.Y., Estados Unidos, en fecha 13/11/2007. La reproducimos en este medio como honra a su memoria.


                                                                          Profesor Noel R. Peralta (Monche)

 « Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz…»

 (JOSE MARTI)

Aunque todos sabíamos que su nombre verdadero era Noel Ramón Peralta, en la comunidad todos lo llamábamos el Maestro Monche. Y cuando no así, entonces invertíamos los términos, identificándolo, cuando a él nos referíamos, como Monche, el Maestro. 

Pero lo cierto es que una y otra forma denominativa entrañaban el gran cariño y respeto que todos sentíamos por quien durante casi cuatro décadas se encargó de alfabetizar y repartir el pan de la enseñanza a generaciones de alumnos que hoy lloran y lamentan la muerte repentina de su antiguo preceptor.

 Al servicio educativo, se integró el maestro que nos ocupa muy joven todavía, cuando apenas había trillado las rutas de la adolescencia, y provisto de un grado académico que no superaba el octavo curso. Una baja formación profesional que, sin embargo, estaba muy por debajo del alto nivel de competencia mostrado en sus siempre constructivas prácticas pedagógicas.

 Posiblemente nunca mantuvo este maestro contacto con los más avanzados principios de la Didáctica o de aquellos postulados que norman el arte de enseñar. Probablemente tampoco conoció a los más destacados representantes del pensamiento pedagógico, registrados en la historia de la educación dominicana y /o universal. Pero a pesar de semejante desconocimiento, justo es reconocerlo, la calidad de su enseñanza siempre se puso de manifiesto en el ejercicio de su trabajo docente.

En otras palabras, no poseía, el Maestro Monche, título de licenciado, maestría, ni siquiera de bachiller; sin embargo, enseñaba, que es lo que un buen maestro debe hacer.

 Para lograr eso, sólo le bastó trabajar con entrega, pasión, responsabilidad y amor, tanto por su oficio como por los cientos de alumnos que pasamos por sus manos, y que , gracias a sus empeños, recibimos las primeras lecciones o aprendimos a leer y a escribir en el centro educativo en el que ejerció durante treinta y siete años, ubicado en uno de los parajes que conforman la sección Ceiba de Madera, del municipio de Moca.

 Su presencia como maestro desbordaba los límites del espacio enmarcado en las cuatro paredes del aula escolar, para insertarse en el mismo corazón de la comunidad, vale decir, ningún otro educador logró, como él, mantener un contacto tan íntimo, tan estrecho con la comunidad educativa. En esta, él, además del maestro, era el medidor o tasador de la tierra en venta o recibida por herencia, el consejero familiar, el fino peluquero y aquel que se desplazaba a la casa a inyectar al enfermo que requería de sus servicios.

 Así era este singular educador. Así era ese tierno, pero firme maestro cuyos restos hoy yacen sepultados en los Estados Unidos en el frío espacio de un sepulcro silencioso.

 Todavía lo recuerdo. De mediana estatura, poco hablar, lento caminar, el largo cordón, soporte de su inseparable llavero, moviéndose circularmente alrededor de su dedo índice, y una sonrisa en la que no podía ocultar la natural timidez que eternamente yacía plasmada en su rostro.

 Poseía un concepto casi militar de la disciplina escolar. Por esos sus medidas disciplinarias eran recias, firmes y rígidas, pero sin abandonar nunca esa ternura casi paternal y ese trato afable que siempre lo caracterizó en su roce con los alumnos.

 En la vida de todo ser humano, los hechos y seres que forman parte de sus primeras experiencias difícilmente resulten cubiertos por el manto del olvido. De ahí que en el ámbito escolar, cualquier estudiante, con relativa facilidad, borre de las páginas del recuerdo a quienes fueron sus profesores en la secundaria y en la universidad, pero jamás olvidará al maestro que en la escuela primaria le impartió sus primeras lecciones, y, muy particularmente, a quien lo alfabetizó o lo enseñó a leer y a escribir.

 De ese maestro siempre tendremos latente su imagen y patente su recuerdo. Como patente y latente siempre hemos tenido la imagen y el recuerdo del maestro que en la antes citada escuela, a todos nos alfabetizó y suministró esas primeras lecciones.

 Víctima de un fulminante paro cardíaco, falleció en Nueva York, el día 13 del presente mes (noviembre), el Maestro Monche. Ante tan infausta noticia, y transidos por el profundo dolor que hoy a todos nos embarga, pienso que sus exalumnos, padres de familias y todas las agrupaciones que conforman las fuerzas vivas de la comunidad, debemos amarrar nuestras voces , para en un gesto de sentida expresión de gratitud, despedirlo o decirle con el más doloroso de los acentos:

 ¡Adiós, Maestro Monche! 

¡Adiós, Maestro Monche!, te decimos todos los que fuimos tus alumnos o saboreamos el néctar nutritivo de tus sabias enseñanzas.

 ¡Adiós, Maestro Monche!, te dice esa comunidad que tantos te agradece y a la que tantos le diste y enseñaste.

Nos despedimos de ti, Maestro, con las mismas palabras utilizadas por la también maestra y poetiza Salomé Ureña para honrar la memoria del eximio educador y pensador puertorriqueño, Eugenio María de Hostos:

«Te vas, pero germinará la simiente que dejas en el surco y los frutos del porvenir se fecundarán con las sabias de tus doctrinas pedagógicas.

¡Adiós!. Cuando en las horas tranquilas que te esperan bajo otro cielo, acuda a tu memoria un pensamiento de amargura, en el cual palpite el nombre de mi patria, piensa también que hay en ella corazones amigos que te recuerdan y almas agradecidas que te bendicen »

 (*) – Palabras escritas el 28 de noviembre del 2007 con motivo del sentido fallecimiento del profesor Noel Ramón Ramón Peralta (Monche), ocurrido en N.Y., Estados Unidos, en fecha 13/11/2007. La reproducimos en este medio como honra a su memoria.

miércoles, 4 de julio de 2018

DEL PADRE ROGELIO AL REVERENDO FRANCISCO BATISTA

 Por: Domingo Caba Ramos

«Las leyes injustas son la telaraña a través de la cual pasan las moscas grandes y las más pequeñas quedan atrapadas»

 (Honorato de Balzac)

                                                                                Padre Rogelio Cruz

 La comunidad salesiana ya está tranquila. La espinita (Rogelio Cruz) que tanto hería y «daños» le provocaba a su muy sensible y eclesiástica piel, por fin fue eliminada. El padre Rogelio fue expulsado de dicha congregación y, con su expulsión, parece que llega la tranquilidad al seno de esta.

El reverendo Francisco Batista, inspector superior para las Antillas de la antes citada Orden, debe estar, en estos momentos, preñado de felicidad.

 Batista fue quien ordenó el traslado de Rogelio Cruz a Colombia y el mismo que denunció que este había procreado varios hijos y llevó a cabo la investigación que dio al traste con la separación del polémico sacerdote de origen mocano de la Sociedad de San Francisco de Sales.

 Por esa razón, lo reitero, el padre Francisco Batista, muy feliz ha de estar y, con él, toda la comunidad salesiana; pues ya ese «necio», «jodón», «desobediente» y «cabeza caliente» llamado Rogelio Cruz no cuenta en su seno.

 Se trata del mismo Francisco Batista que a la luz del valiente testimonio de la señora Yasmín Peralta, parece tener en su haber un pasado nada luminoso, poblado de acciones que por su gravedad sí merecen que cualquier cura sea excluido de la Iglesia.

 No pudiendo contener las lágrimas, Yasmín Peralta confesó en el programa de Nuria Piera (marzo 2018) que conoció al salesiano, hoy superior, cuando ella tenía quince años, y que dos años después sostuvieron relaciones sexuales. Cuenta que ese día el sacerdote, con quien frecuentemente hablaba, fue a buscarla a su casa, sin imaginar que llegarían tan lejos. Que ella había tomado unas copas demás y eso contribuyó a que Batista se aprovechara y terminaran en una cabaña ubicada en San francisco de Macorís, hace aproximadamente veinticinco años.

Reveló que en ese momento no se encontraba en sus «cabales» y por eso, cuando despertó, quería morirse de tristeza, pero que, a pesar de todo, mantuvieron relaciones por varios meses.

 Peso eso no es lo más grave del caso.

 Revela Yasmín Peralta que tras salir embarazada le solicitó apoyo al religioso, y que este solo se limitó a incentivarla para que abortara, cuando ella tenía ya unos tres meses de embarazo. Ese, confiesa, fue el punto detonante para que todo se terminara. Y aclaró, finalmente, que ella no fue la única, ya que existen muchas otras mujeres víctimas del padre Batista; pero no hablan por miedo.

Hasta aquí el testimonio.

Un testimonio que de ser cierto revela, entre otras, cuatro faltas graves cometidas por el ahora inspector superior de la congregación salesiana, Francisco Batista, algunas de las cuales la Iglesia condena y/prohíbe de manera persistente:

1. Violación de la norma del celibato sacerdotal obligatorio. 
2. Violación sexual. 
3. Relación sexual con una menor de edad. 
4. Inducción a la práctica del aborto.

 Compare, amigo lector, esas faltas con los motivos que originaron la expulsión del padre Rogelio y, posiblemente, usted llegue a la conclusión que el inquieto cura, hoy extrañado de la Iglesia, nada que no sea mostrar su compromiso con los mejores intereses del país ha hecho, y que resulta ser un verdadero «niño de teta» al lado de su inquisidor, perseguidor y «puritano» superior.

A pesar de que han transcurrido tres meses, después de la denuncia de la señora Peralta, ninguna investigación ha realizado al respecto la Orden Salesiana ; pero como esta congregación, como lo demostró con el caso Rogelio, es tan «sensible, estricta, rigurosa y ñoña» con sus leyes internas, y muy cuidadosa de que sus miembros cumplan al pie de las letras esas leyes, estamos más que seguros que muy pronto su inspector superior será sometido a la más una estricta y rigurosa investigación en relación con la grave denuncia que públicamente dio a conocer la señora Yasmín Peralta.

Si no lo hace, entonces estaríamos frente a una institución de doble moral y carente por completo de la más mínima credibilidad.