Por : Domingo Caba Ramos.
La sinceridad, autenticidad e integridad personal, en la sociedad dominicana, se nos presentan como tres de los valores tradicionales progresivamente en vía de extinción o como parte de las luces que poco a poco van dejando de iluminar el comportamiento humano.
La lucha por la supervivencia o el “sálvese quien pueda”, nos ha transformado en verdaderos seres simuladores, cínicos, hipócritas, “mediatintas”, “fofos”, plásticos y artificiales. Y hasta la sonrisa, en ocasiones, parece grapada en el rostro de muchos de los hombres y mujeres con los cuales necesariamente tenemos que interactuar en nuestras cotidianas relaciones sociales (laborales, familiares, políticas, sindicales, culturales, etc.)
Un determinado interés genera una determinada conducta no siempre benigna, sino perversa; pero escondida tras la máscara maldita y no menos perversa de la simulación. Y como en los mundos políticos y del trabajo es donde con mayor énfasis se ponen de manifiesto las luchas de intereses, es en esos ámbitos donde fluyen las más dañinas lacras comportamentales, como fluye a la superficie del agua, el olor pestilente del cadáver que por mucho tiempo se mantuvo oculto en el fondo del océano.
Mundos en los que hay que mantenerse siempre a la defensiva e interpretando, para no sucumbir, las verdaderas intenciones que se esconden detrás de cada palabra, cada gesto, cada acción y hasta detrás de cada manifestación de cortesía. Mundos en los que aquel que no te soporta ha hecho todo lo posible por no tenerte a tu lado o excluirte de la organización en la que comparte compromisos, por delante te colma de elogios, aunque por detrás te inserte el dardo que neutraliza para siempre tus habituales movimientos.
Somos, pues, una sociedad pletórica de simuladores. Y ante cada nueva y fingida actitud, parece cobrar vigencia el contenido de un artículo que hace varios años publiqué en la prensa nacional con el título de “Sicología de los hipócritas”, y el que, por considerarlo de interés, nos permitimos transcribir a continuación:
SICOLOGÍA DE LOS HIPÓCRITAS.
“El hábito de la mentira paraliza la lengua del hipócrita cuando llega la hora de decir la verdad”
(José Ingenieros)
El diccionario de la Lengua Española define los términos hipocresía e hipócrita de la siguiente manera:
“Hipocresía: Fingimiento y apariencia de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”
“Hipócrita: Que finge o aparenta lo que no es o lo que no siente”
“La hipocresía – apunta José Ingenieros (1877 – 1925) - es el arte de amordazar la dignidad. Es el guano que fecundiza los temperamentos vulgares, permitiéndoles prosperar en la mentira: como esos árboles cuyo ramaje es más frondoso cuando crecen a inmediaciones de las ciénagas” (El hombre mediocre, pág., 1975, 83)
Sostiene Ingenieros que: “La hipocresía es más honda que la mentira. Esta puede ser accidental, aquella permanente. El hipócrita – amplía” - transforma su vida en una mentira metódicamente organizada. Hace todo lo contrario de lo que dice, toda vez que ello le reporte un beneficio inmediato” (ob. cit., pág.87)
De las ideas presindicadas se infiere que la mentira es la materia prima de los hipócritas, vale decir, el hipócrita es necesariamente mentiroso, y en virtud de esta cualidad es, sobre todo, un ser simulador, cínico, desconfiable y traicionero.
Si la hipocresía es una de las más perversas expresiones del egoísmo, los hipócritas son por naturaleza egoístas. Para ellos el yo de los demás carece de importancia. Sólo importa su propio yo. De ahí que siempre actúen movidos por sus particulares intereses, nunca inspirado en el interés colectivo.
Los hipócritas suelen tener cómplices circunstanciales, pero no amigos fieles y permanentes. Son utilitarios, oportunistas, individualistas y ambiciosos; pero fundamentalmente traicioneros. Con tal de materializar sus planes o propósitos son capaces de traicionar hasta su más íntimos amigos o más cercanos parientes.
Los centros de trabajo, sindicatos y partidos políticos están pletóricos de estos diabólicos personajes.
El hipócrita es un ser peligroso a quien hay que temer. En él todo es falsedad, engaño y apariencia. Por eso ríe cuando desea llorar y llora cuando quiere sonreír. Receta la medicina para curar el mal que él mismo ha provocado y suele desear larga vida al ser que desearía ver muerto. E l triunfo ajeno constituye su propia derrota. Por eso odia reconocer el mérito de los demás, y cuando lo hace, sus elogios resultan ser siempre falsos, irónicos y sarcásticos.
La lengua del hipócrita es mortal como el veneno de la víbora y destructora como la furia del huracán. Una palabra suya puede provocar el divorcio de dos amantes y la enemistad de dos amigos.
Estos individuos se rebajan sin saberlo. Su propia condición los transforma en entes chismosos, envidiosos, intrigantes y mediocres.
Conocer su verdadera identidad no siempre resulta fácil, pues aparte de actuar con gran habilidad, astucia y sagacidad, están también dotados de una increíble capacidad histriónica. Proceden como esos veteranos actores cuyos rostros parecen estar cubiertos por máscaras invisibles que les permiten ejecutar libremente sus maléficas acciones.
Más, sin embargo, conviene hacer todo lo posible para identificar en cualquier lugar a estos magos de la simulación, como única forma de no perecer devorado por sus garras mortífera.
lunes, 26 de diciembre de 2011
miércoles, 7 de diciembre de 2011
LOS ACTORES DEL TEATRO POLITICO DOMINICANO.
“Los políticos constituyen una casta especial de hombres, infeccionados de un egoísmo morboso, devorados por las más bajas pasiones que usted pueda imaginarse y que aman apasionadamente la Hacienda Pública. La verdadera calamidad del trópico, son estos señores políticos, los mosquitos, los huracanes y el paludismo”
DR. FRANCISCO MOSCOSO PUELLO. - " Cartas a Evelina " (1930)
En la República Dominicana, contrario a lo que podría creerse, no todo está perdido.
A pesar de los hechos negativos que a diario suceden, todavía conservamos “valores” importantes. A pesar de los actos de corrupción, el auge de la delincuencia, el narcotráfico y la inversión de valores que corroe los cimientos éticos de nuestra sociedad; y a pesar de que el sistema eléctrico dominicano nos regala con frecuencia hasta diez horas consecutivas de apagones, obligándonos a pagar un servicio que no consumimos, reiteramos una vez más, no todo está perdido en la República Dominicana.
En algunos renglones somos los últimos, pero en otros somos los primeros. Los ejemplos sobran: el nuestro es uno de los territorios de América que cuenta con mayor número de canales de televisión, carros de lujo, yipetas, universidades privadas, personas iletradas, orquestas bailables y hasta de enfermos del Sida.
Pero lo que es más importante: Santo Domingo es la cuna de los más brillantes actores del Nuevo Mundo. Al leer esto, posiblemente sean muchos los que se sorprendan y hasta riposten alegando que no es así. Basarán su punto de vista afirmando que aquí sólo contamos con una cantidad bastante reducida de buenos representantes de las tablas, registrados en la historia del teatro dominicano; pero ocurre que fuera de esa historia, específicamente en el escenario político nacional, es que se mueven los más famosos y auténticos actores.
Siga el rumbo de los diferentes procesos electorales y notará que el histrionismo de nuestros dirigentes políticos es impactante. Observe el comportamiento, y escuche lo que dicen los candidatos a cargos públicos y seguros estamos que usted no tardará mucho tiempo en convencerse. Los verá con su artificial sonrisa a flor de labios; pues ha de saberse que no existen en la Tierra seres más simpáticos que los políticos dominicanos cuando están en campaña electoral. Los escuchará, a todos sin excepción, ofrecer villas y castillos a las masas de votantes. Los verá en la pantalla de la televisión o retratados en los periódicos sonriéndole paternalmente al niño que descansa entre sus brazos, y en los mítines y caminatas los observará confundirse con la muchedumbre, saludando, besando y abrazando a todo el mundo.
Mas cuando culmina la escena electoral, el telón se cierra y se abre de nuevo. Esta vez notará que el escenario ha cambiado por completo. Los actores son exactamente los mismos pero ya no se mueven en las calles, sino en el poder. El cambio de conducta es evidente. Ya no sonríen. Sus rostros de repente se han tornado circunspectos como si les interesara vender una imagen de gran señor. El sudor de las personas que antes besaban y abrazaban, esta vez parece espantarles o asquearles. Y de sus bocas ahora sólo se escuchará un “dile que yo no estoy” o “ahora no puedo recibirlo"
Cuando termina el período gubernamental, el escenario cambia de nuevo, y la sonrisa, la luz de la artificial sonrisa de los actores del teatro político criollo comienza a despertar nuevas ilusiones en el ánimo de los votantes que cada cuatro años se presentan a las urnas a votar por un futuro mejor.
“Los políticos constituyen una casta especial de hombres, infeccionados de un egoísmo morboso, devorados por las más bajas pasiones que usted pueda imaginarse y que aman apasionadamente la Hacienda Pública. La verdadera calamidad del trópico, son estos señores políticos, los mosquitos, los huracanes y el paludismo”
DR. FRANCISCO MOSCOSO PUELLO. - " Cartas a Evelina " (1930)
En la República Dominicana, contrario a lo que podría creerse, no todo está perdido.
A pesar de los hechos negativos que a diario suceden, todavía conservamos “valores” importantes. A pesar de los actos de corrupción, el auge de la delincuencia, el narcotráfico y la inversión de valores que corroe los cimientos éticos de nuestra sociedad; y a pesar de que el sistema eléctrico dominicano nos regala con frecuencia hasta diez horas consecutivas de apagones, obligándonos a pagar un servicio que no consumimos, reiteramos una vez más, no todo está perdido en la República Dominicana.
En algunos renglones somos los últimos, pero en otros somos los primeros. Los ejemplos sobran: el nuestro es uno de los territorios de América que cuenta con mayor número de canales de televisión, carros de lujo, yipetas, universidades privadas, personas iletradas, orquestas bailables y hasta de enfermos del Sida.
Pero lo que es más importante: Santo Domingo es la cuna de los más brillantes actores del Nuevo Mundo. Al leer esto, posiblemente sean muchos los que se sorprendan y hasta riposten alegando que no es así. Basarán su punto de vista afirmando que aquí sólo contamos con una cantidad bastante reducida de buenos representantes de las tablas, registrados en la historia del teatro dominicano; pero ocurre que fuera de esa historia, específicamente en el escenario político nacional, es que se mueven los más famosos y auténticos actores.
Siga el rumbo de los diferentes procesos electorales y notará que el histrionismo de nuestros dirigentes políticos es impactante. Observe el comportamiento, y escuche lo que dicen los candidatos a cargos públicos y seguros estamos que usted no tardará mucho tiempo en convencerse. Los verá con su artificial sonrisa a flor de labios; pues ha de saberse que no existen en la Tierra seres más simpáticos que los políticos dominicanos cuando están en campaña electoral. Los escuchará, a todos sin excepción, ofrecer villas y castillos a las masas de votantes. Los verá en la pantalla de la televisión o retratados en los periódicos sonriéndole paternalmente al niño que descansa entre sus brazos, y en los mítines y caminatas los observará confundirse con la muchedumbre, saludando, besando y abrazando a todo el mundo.
Mas cuando culmina la escena electoral, el telón se cierra y se abre de nuevo. Esta vez notará que el escenario ha cambiado por completo. Los actores son exactamente los mismos pero ya no se mueven en las calles, sino en el poder. El cambio de conducta es evidente. Ya no sonríen. Sus rostros de repente se han tornado circunspectos como si les interesara vender una imagen de gran señor. El sudor de las personas que antes besaban y abrazaban, esta vez parece espantarles o asquearles. Y de sus bocas ahora sólo se escuchará un “dile que yo no estoy” o “ahora no puedo recibirlo"
Cuando termina el período gubernamental, el escenario cambia de nuevo, y la sonrisa, la luz de la artificial sonrisa de los actores del teatro político criollo comienza a despertar nuevas ilusiones en el ánimo de los votantes que cada cuatro años se presentan a las urnas a votar por un futuro mejor.
domingo, 4 de diciembre de 2011
TRANSFUGISMO, OPORTUNISMO Y CRISIS DE IDEOLOGIA EN LA REPUBLICA DOMINICANA.
En los procesos electorales se ponen de moda frases y palabras que en su sentido profundo describen o definen las intenciones de los actores que intervienen en dichas contiendas . Algunas de esas expresiones pueden ser creadas en el momento: “Comesolos”, “llegó Papá”, “esa pela va…”, “e’pa fuera que van…”, etc.
Otras, ya formaban parte de nuestro repertorio lingüístico; pero escasamente empleadas en nuestra diaria conversación. Este es el caso del término “tránsfuga”, el cual, según el Diccionario de la Real Academia (1970, Pág. 1286), soporta los significados de:
1) «Persona que pasa huyendo de una parte a otra»
2) « Persona que pasa de un partido a otro»
El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento socialmente condenable. Es normal que una persona, por razones diversas, cambie de partido político en un determinado momento. Esto quiere decir, que cuando ese paso se lleva a cabo por convicción, sólidos principios o impulsado por la patriótica intención de defender los mejores intereses en bien de la nación, vale la pena ser tránsfuga; pero si por el contario el cambio se origina con el propósito de adquirir dinero, poder u otro beneficio personal, entonces sí debemos condenar el transfuguismo y considerar a los tránsfugas como seres peligrosos, despreciables, oportunistas y carentes por completo de ideología, principios y sentimientos patrióticos.
El transfuguismo representa la más auténtica expresión del oportunismo, concebido este, por el ya citado lexicón, como el “Sistema político que prescinde en cierto modo de los principios fundamentales, tomando las circunstancias de tiempo y lugar…” (pág. 945)
De ahí que como la serpiente que estudia cuidadosamente a su presa para no fallar cuando ejecute sobre ella su salto mortal, el tránsfuga verdadero, cuando cambia, siempre elige el partido con mayores posibilidades de triunfo, o, lo que es lo mismo, el paso lo da siempre “pensando en lo mío” Es por esa razón que el bachatero u otro artista que ayer le cantaba emocionado al candidato del PLD, hoy le cante a Hipólito Mejía y viceversa.
Nunca como en el pasado proceso comicial, el transfuguismo se nos había presentado con tanta fuerza e igual grado de desfachatez. Tanto, que posiblemente fue la del 2008 la más prostibularia de las campañas polticas que históricamente se han desarrollado en la Republica Dominicana. Nunca la desvergüenza había estado tan presente en la conducta política de los dominicanos.
Pero no sólo ahora.
Los tránsfugas siempre han existido en nuestro país. Baste sólo recordar la conducta asumida por el célebre Tomas Bobadilla, hombre hábil y sumamente astuto, quien durante el período de la ocupación haitiana ( 1822-1844 ) colaboró con el gobierno haitiano, nunca creyó en el proyecto de independencia concebido por Juan Pablo Duarte, ni este y los demás trinitarios, despectivamente llamados por él llamado “ jóvenes ilusos e inexpertos”, podrían materializarlo ; pero cuando vio que la independencia era un hecho, o que las condiciones para su proclamación se habían creado, se sumó al proceso independentista, y una vez proclamada la República le cupo el honor de presidir la Junta Central Gubernativa, cargo que por méritos ganados debió corresponderle a Duarte, designado, irónicamente, como simple vocal del referido gobierno provisional.
Fue Bobadilla, como bien lo define Rufino Martínez, “un político de oficio y palaciego que estuvo con todo el mundo y no estuvo con nadie”
También podemos encontrar la misma conducta en nuestro laureado poeta popular Juan Antonio Alix, el cual hizo del oportunismo político su principal medio de existencia.
Fiel seguidor del general Ulises Heureaux (Lilis), en mayo de 1897, asi le cantaba el genial bardo a su líder cuando este ejercía el cargo de presidente de la República:
«Y más que nadie Santiago,
debe obsequiar lo mejor,
al Gran Pacificador,
y hacerle un bonito halago,
pues nunca será bien pago,
por nuestro pueblo querido,
todo el bien que ha recibido
de Lilis, el grande hombre,
que loado sea su nombre,
y por siempre bendecido…»
El 26 de julio de 1899, el tirano cae en Moca abatido por las balas redentoras de Mon Cáceres y otros valientes mocanos. Muerto Heureaux, cinco meses después fue sustituido en el cargo por Juan Isidro Jiménez. Juan A. Alix, olvidando los encendidos elogios que en vida le había tributado al primero, lo remata con unos versos en los que a su vez alaba la gestión encabezada por el nuevo mandatario:
« En la puerta de la iglesia,
dicen que sale Lilís,
preguntándole al que pasa,
cómo se encuentra el país,
y una vieja que lo vio,
le dijo a ese condenado:
el país que tú has matado,
que en tus manos se arruinó,
un buen gobierno encontró,
que toda la gente aprecia,
al que nadie hoy desprecia,
como a tu maldito mando,
que por eso estas penando,
en la puerta de la iglesia»
Ese arribismo conductual, el llamado Cantor del Yaque intentó justificarlo en unos versos que, al decir de Joaquín Balaguer, “todavía hoy podrían ser citados como modelo de cinismo”. Versos, agrego yo, que además de recitarlos todas las mañanas, son muchos los políticos del patio que deberían reproducirlos, enmarcarlos y exhibirlos con orgullo en las salas de sus casas u oficinas. En ellos aclara nuestro genial y muy citado decimero:
«Como Alix Antonio Juan,
gana la vida cantando,
en nada se anda fijando,
para conseguir el pan,
lo que más que decir podrán,
es que ayer cantó a un tirano,
y hoy le canta al ciudadano,
Jiménez, noble caudillo,
patriota probo y sencillo,
prez del pueblo quisqueyano
yo le canto al Padre Eterno
les canto a Dios y a sus santos,
a los demonios y a cuantos
habitan en el infierno»
En nuestro país nos encontramos con personas que han militado en casi todos los partidos políticos mayoritarios. ¿Quiénes son esas personas?
Los amables lectores tienen, al respecto, la última palabra.
En los procesos electorales se ponen de moda frases y palabras que en su sentido profundo describen o definen las intenciones de los actores que intervienen en dichas contiendas . Algunas de esas expresiones pueden ser creadas en el momento: “Comesolos”, “llegó Papá”, “esa pela va…”, “e’pa fuera que van…”, etc.
Otras, ya formaban parte de nuestro repertorio lingüístico; pero escasamente empleadas en nuestra diaria conversación. Este es el caso del término “tránsfuga”, el cual, según el Diccionario de la Real Academia (1970, Pág. 1286), soporta los significados de:
1) «Persona que pasa huyendo de una parte a otra»
2) « Persona que pasa de un partido a otro»
El trasnfuguismo, conforme a los conceptos precedentes, no constituye de por sí un comportamiento socialmente condenable. Es normal que una persona, por razones diversas, cambie de partido político en un determinado momento. Esto quiere decir, que cuando ese paso se lleva a cabo por convicción, sólidos principios o impulsado por la patriótica intención de defender los mejores intereses en bien de la nación, vale la pena ser tránsfuga; pero si por el contario el cambio se origina con el propósito de adquirir dinero, poder u otro beneficio personal, entonces sí debemos condenar el transfuguismo y considerar a los tránsfugas como seres peligrosos, despreciables, oportunistas y carentes por completo de ideología, principios y sentimientos patrióticos.
El transfuguismo representa la más auténtica expresión del oportunismo, concebido este, por el ya citado lexicón, como el “Sistema político que prescinde en cierto modo de los principios fundamentales, tomando las circunstancias de tiempo y lugar…” (pág. 945)
De ahí que como la serpiente que estudia cuidadosamente a su presa para no fallar cuando ejecute sobre ella su salto mortal, el tránsfuga verdadero, cuando cambia, siempre elige el partido con mayores posibilidades de triunfo, o, lo que es lo mismo, el paso lo da siempre “pensando en lo mío” Es por esa razón que el bachatero u otro artista que ayer le cantaba emocionado al candidato del PLD, hoy le cante a Hipólito Mejía y viceversa.
Nunca como en el pasado proceso comicial, el transfuguismo se nos había presentado con tanta fuerza e igual grado de desfachatez. Tanto, que posiblemente fue la del 2008 la más prostibularia de las campañas polticas que históricamente se han desarrollado en la Republica Dominicana. Nunca la desvergüenza había estado tan presente en la conducta política de los dominicanos.
Pero no sólo ahora.
Los tránsfugas siempre han existido en nuestro país. Baste sólo recordar la conducta asumida por el célebre Tomas Bobadilla, hombre hábil y sumamente astuto, quien durante el período de la ocupación haitiana ( 1822-1844 ) colaboró con el gobierno haitiano, nunca creyó en el proyecto de independencia concebido por Juan Pablo Duarte, ni este y los demás trinitarios, despectivamente llamados por él llamado “ jóvenes ilusos e inexpertos”, podrían materializarlo ; pero cuando vio que la independencia era un hecho, o que las condiciones para su proclamación se habían creado, se sumó al proceso independentista, y una vez proclamada la República le cupo el honor de presidir la Junta Central Gubernativa, cargo que por méritos ganados debió corresponderle a Duarte, designado, irónicamente, como simple vocal del referido gobierno provisional.
Fue Bobadilla, como bien lo define Rufino Martínez, “un político de oficio y palaciego que estuvo con todo el mundo y no estuvo con nadie”
También podemos encontrar la misma conducta en nuestro laureado poeta popular Juan Antonio Alix, el cual hizo del oportunismo político su principal medio de existencia.
Fiel seguidor del general Ulises Heureaux (Lilis), en mayo de 1897, asi le cantaba el genial bardo a su líder cuando este ejercía el cargo de presidente de la República:
«Y más que nadie Santiago,
debe obsequiar lo mejor,
al Gran Pacificador,
y hacerle un bonito halago,
pues nunca será bien pago,
por nuestro pueblo querido,
todo el bien que ha recibido
de Lilis, el grande hombre,
que loado sea su nombre,
y por siempre bendecido…»
El 26 de julio de 1899, el tirano cae en Moca abatido por las balas redentoras de Mon Cáceres y otros valientes mocanos. Muerto Heureaux, cinco meses después fue sustituido en el cargo por Juan Isidro Jiménez. Juan A. Alix, olvidando los encendidos elogios que en vida le había tributado al primero, lo remata con unos versos en los que a su vez alaba la gestión encabezada por el nuevo mandatario:
« En la puerta de la iglesia,
dicen que sale Lilís,
preguntándole al que pasa,
cómo se encuentra el país,
y una vieja que lo vio,
le dijo a ese condenado:
el país que tú has matado,
que en tus manos se arruinó,
un buen gobierno encontró,
que toda la gente aprecia,
al que nadie hoy desprecia,
como a tu maldito mando,
que por eso estas penando,
en la puerta de la iglesia»
Ese arribismo conductual, el llamado Cantor del Yaque intentó justificarlo en unos versos que, al decir de Joaquín Balaguer, “todavía hoy podrían ser citados como modelo de cinismo”. Versos, agrego yo, que además de recitarlos todas las mañanas, son muchos los políticos del patio que deberían reproducirlos, enmarcarlos y exhibirlos con orgullo en las salas de sus casas u oficinas. En ellos aclara nuestro genial y muy citado decimero:
«Como Alix Antonio Juan,
gana la vida cantando,
en nada se anda fijando,
para conseguir el pan,
lo que más que decir podrán,
es que ayer cantó a un tirano,
y hoy le canta al ciudadano,
Jiménez, noble caudillo,
patriota probo y sencillo,
prez del pueblo quisqueyano
yo le canto al Padre Eterno
les canto a Dios y a sus santos,
a los demonios y a cuantos
habitan en el infierno»
En nuestro país nos encontramos con personas que han militado en casi todos los partidos políticos mayoritarios. ¿Quiénes son esas personas?
Los amables lectores tienen, al respecto, la última palabra.
viernes, 4 de noviembre de 2011
JONRONES, DENOMINACIONES Y EL ESTILO PINTORESCO DE LOS CRONISTAS DEPORTIVOS.
Por : Domingo Caba Ramos
Para el abogado, profesor y periodista español José Luis Martínez Albertos, “la crónica deportiva tiene en mi país cierta tradición esteticista; mientras que fuera de aquí se cultiva un estilo “más bien populachero” (Redacción Periodística, 1974).
Yo no sé si llamar “populachero” o pintoresco al estilo cultivado por los cronistas deportivos de la República Dominicana; pero lo cierto es que estos periodistas parecen disfrutar de algún tipo de licencia para jugar a lo popular con el léxico, creando de esa manera las más extrañas terminologías o las más insólitas construcciones. En tal virtud vemos cómo unos titulares se apartan por completo de la natural transparencia que debe caracterizar a todo texto periodístico para expresar en el más jocoso y ambiguo de los acentos:
“Escogido baila el sua, sua, con las Estrellas”; “Los Azucareros despluman a las Águilas”; “Licey clava garras al León”; “Licey corta trote a Potros”; “Potros del noroeste patean Leones del Escogido”’ “Los Toros del Este amansan a Leones del Escogido”; “Ahora en el valle de la muerte las Águilas parecen ciguitas..."
Pero es en el momento de denominar el jonrón cuando la creación léxica de nuestros cronistas adquiere su mayor esencia pintoresca. Veamos sólo algunos ejemplos extraídos de la prensa nacional, publicados en el período 1998-2009:
“Sosa se convirtió en el jugador de color que más tetrabases ha sumado en una temperada”
• “El martes pasado, McGwire pegó su palo de vuelta entera 62”
• “Por lo regular, un bateador de poder necesitaría dos temporadas para arribar a la cantidad de leñazos por encima de la cerca que ha coleccionado Sammy Sosa”
• “Sosa lleva un total de 19 películas completas frente a los cuatro clubes que le faltan”
• “McGwire lanzó cuatro bambinazos en siete turnos, llegando a los 51 tablazos”,
• “El histórico aldabonazo del jugador nativo de Macorís mandó la bola hacia la tribuna del jardín izquierdo...”
• “Señaló que el estelar patrullero nativo de San Pedro de Macorís, desde que llegó a 50 estacazos de cuatro esquinas...”
• “Many Ramírez conectó dos cohetazos...”
• “Many Ramírez volvió a conectar dos batazos de vueltas completas...”
• “¡Tremendo majaguazo el que acaba de conectar Fernando Tatis!”
• “Moisés participó en 115 encuentros y fletó nueve batazos de cuatro bases”
• “En 1994 el estelar pelotero dominicano alcanzó los veinte jonrones en una estación de grandes ligas al despachar 22 vuelacercas”
• “Después, en 1995, una vez más Moisés redujo su capacidad de juego, sin embargo, esto no fue un obstáculo para descargar 14 tablazos de vuelta entera”
• “Posteriormente, en 1996, el talentoso jugador del patio volvió a superar las docenas de cuadrangulares en una temporada, en esta oportunidad descargó 21 rompecercas”
• “El Panqué de Haina registró un estratosférico promedio de bateo de 327 y 31 veces se fue para la calle con sus palos largos”
• “Foster en 1952 voló la verja 52 veces”
• “Moisés Alou es otro criollo con posibilidades de unirse a un buen grupo de latinos que conseguirán la cuatro decena de batazos de circuito corrido”
• “Mays y Foster tuvieron temporadas de 52 películas de vuelta completa”
• “McGwire durante su carrera ha coleccionado 457 tablazos de cuatro esquinas en la Gran Carpa...”
¡Sorprendente verdad!
Hasta hace poco, yo creía que el batazo que lograba sacar la bola por encima de la verja del estadio se llamaba simple y llanamente jonrón o cuadrangular; pero los cronistas deportivos me han enseñado que un jonrón es mucho más que eso. Me han enseñado que un jonrón es :
Un "tetrabases", un "palo de vuelta entera", un "leñazo por encima de la cerca", una "película completa", un "tablazo", un "aldabonazo", un "estacazo de cuatro esquinas", un "batazo de vuelta completa", un "cohetazo", un "batazo de cuatro bases", un "vuelacercas", un "tablazo de vuelta entera", un "rompecercas", un "batazo de cuatro esquinas", un "batazo de circuito corrido", un "tablazo de cuatro esquinas " un "palo largo" y , como diría don Papi Pimentel, un jonrón es también un "majaguazo"
Yo no sé si llamar “populachero” o pintoresco al estilo cultivado por los cronistas deportivos de la República Dominicana; pero lo cierto es que estos periodistas parecen disfrutar de algún tipo de licencia para jugar a lo popular con el léxico, creando de esa manera las más extrañas terminologías o las más insólitas construcciones. En tal virtud vemos cómo unos titulares se apartan por completo de la natural transparencia que debe caracterizar a todo texto periodístico para expresar en el más jocoso y ambiguo de los acentos:
“Escogido baila el sua, sua, con las Estrellas”; “Los Azucareros despluman a las Águilas”; “Licey clava garras al León”; “Licey corta trote a Potros”; “Potros del noroeste patean Leones del Escogido”’ “Los Toros del Este amansan a Leones del Escogido”; “Ahora en el valle de la muerte las Águilas parecen ciguitas..."
Pero es en el momento de denominar el jonrón cuando la creación léxica de nuestros cronistas adquiere su mayor esencia pintoresca. Veamos sólo algunos ejemplos extraídos de la prensa nacional, publicados en el período 1998-2009:
“Sosa se convirtió en el jugador de color que más tetrabases ha sumado en una temperada”
• “El martes pasado, McGwire pegó su palo de vuelta entera 62”
• “Por lo regular, un bateador de poder necesitaría dos temporadas para arribar a la cantidad de leñazos por encima de la cerca que ha coleccionado Sammy Sosa”
• “Sosa lleva un total de 19 películas completas frente a los cuatro clubes que le faltan”
• “McGwire lanzó cuatro bambinazos en siete turnos, llegando a los 51 tablazos”,
• “El histórico aldabonazo del jugador nativo de Macorís mandó la bola hacia la tribuna del jardín izquierdo...”
• “Señaló que el estelar patrullero nativo de San Pedro de Macorís, desde que llegó a 50 estacazos de cuatro esquinas...”
• “Many Ramírez conectó dos cohetazos...”
• “Many Ramírez volvió a conectar dos batazos de vueltas completas...”
• “¡Tremendo majaguazo el que acaba de conectar Fernando Tatis!”
• “Moisés participó en 115 encuentros y fletó nueve batazos de cuatro bases”
• “En 1994 el estelar pelotero dominicano alcanzó los veinte jonrones en una estación de grandes ligas al despachar 22 vuelacercas”
• “Después, en 1995, una vez más Moisés redujo su capacidad de juego, sin embargo, esto no fue un obstáculo para descargar 14 tablazos de vuelta entera”
• “Posteriormente, en 1996, el talentoso jugador del patio volvió a superar las docenas de cuadrangulares en una temporada, en esta oportunidad descargó 21 rompecercas”
• “El Panqué de Haina registró un estratosférico promedio de bateo de 327 y 31 veces se fue para la calle con sus palos largos”
• “Foster en 1952 voló la verja 52 veces”
• “Moisés Alou es otro criollo con posibilidades de unirse a un buen grupo de latinos que conseguirán la cuatro decena de batazos de circuito corrido”
• “Mays y Foster tuvieron temporadas de 52 películas de vuelta completa”
• “McGwire durante su carrera ha coleccionado 457 tablazos de cuatro esquinas en la Gran Carpa...”
¡Sorprendente verdad!
Hasta hace poco, yo creía que el batazo que lograba sacar la bola por encima de la verja del estadio se llamaba simple y llanamente jonrón o cuadrangular; pero los cronistas deportivos me han enseñado que un jonrón es mucho más que eso. Me han enseñado que un jonrón es :
Un "tetrabases", un "palo de vuelta entera", un "leñazo por encima de la cerca", una "película completa", un "tablazo", un "aldabonazo", un "estacazo de cuatro esquinas", un "batazo de vuelta completa", un "cohetazo", un "batazo de cuatro bases", un "vuelacercas", un "tablazo de vuelta entera", un "rompecercas", un "batazo de cuatro esquinas", un "batazo de circuito corrido", un "tablazo de cuatro esquinas " un "palo largo" y , como diría don Papi Pimentel, un jonrón es también un "majaguazo"
jueves, 20 de octubre de 2011
TAMBORIL, SU NUEVO PARQUE Y LAS VUELTAS ANTIGUAS.
La alcaldía del municipio de Tamboril inauguró en agosto recién pasado la remodelación del parque central de esta localidad, el parque “Doña Trina de Moya”, posiblemente uno de los más hermosos de la región del Cibao.
Eso quiere decir que los tamborileños, muy particularmente los ausentes radicados en los Estados Unidos que en el presente mes han regresado para disfrutar las fiestas patronales que a en su pueblo celebran, están estrenando, más que una reconstrucción, un nuevo parque.
Aunque parezca extraño, construir una obra de esa naturaleza, casi siempre resulta más fácil que preservar, no solo sus instalaciones o imagen física, sino también la tranquilidad e imagen moral que esperan los ciudadanos. Y es más difícil esto último por cuanto implica la adopción de drásticas medidas contra aquellos que en su espacio actúen de manera indecorosa y con espíritu destructivo. Así se lo manifesté el día de acto inaugural a mi amigo, exalumno y hoy alcalde, Anyolino Germosén; pero no solo las autoridades del ayuntamiento deben velar por el mantenimiento y buena imagen del parque cuyo nombre honra la memoria de la autora de las letras del “Himno a las madres”
Esa es una tarea de todos porque todos con el pago de sus impuestos hicieron posible la construcción de la obra, y a todos, por tanto, esa obra les pertenece.
Hablar del parque de Tamboril, es recordar, necesariamente, las clásicas vueltas, que impulsadas por la llama de la pasión, ejecutaban los jóvenes en parejas, románticos giros , producto de los cuales posiblemente sean muchos los matrimonios que hoy por ahí se encuentren y los mortales, talvez sin apellidos, que por las calles de la Pajiza Aldea deambulen . Por eso en relación con el parque y las hoy desusadas vueltas, hace dos años escribí yo en este mismo diario lo siguiente:
“Dicho parque cubrió todo una época de ensueños, romanticismo, armonía y sana convivencia municipal. Una época en la que la familia tamborileña se concentraba allí, tarde y noche, especialmente los fines de semana, para airearse con la fresca brisa que se desprendía de la copa de los árboles, o deleitarse con los acordes ejecutados por la banda de música, brillantemente dirigida por el maestro Hussaíno Germosén, en las entonces famosas y hoy desafortunadamente desaparecidas retretas dominicales. Una época en la que parejas de jóvenes enamorados, con sus manos entrelazadas, se sentaban en los bancos del parque a intercambiar las más sugerentes, amorosas y románticas de las miradas, o procedían a darle a este vueltas y vueltas que en ocasiones parecían interminables “(23/8/2009)
Y afirmaba más adelante:
“Hoy, el parque de Tamboril ya no es el mismo. Su esencia recreativo – familiar hace tiempo se perdió. La globalización y la posmodernidad arrasaron con ella. Se trata, el de Tamboril, un parque concebido y por mucho tiempo utilizado para el sano esparcimiento ; pero en donde hoy se oye de todo, se ve de todo, se hace de todo , se consume de todo y se acepta todo, especialmente después de la media noche…)
Las vueltas al parque, otrora costumbre típica de los tamborileños, es hoy cosas del pasado. La postmodernidad con su aceleramiento, desprecio a las tradiciones y carencia de arrebatos románticos barrió con ellas; pero el pueblo, sin embargo, ha vuelto a visitar a su parque, ha recobrado su confianza. Esperamos que esa confianza se mantenga y que con el concurso de todos, el parque de Tamboril vuelva a parecerse a lo que antes fue : un lugar de sano esparcimiento espiritual.
La alcaldía del municipio de Tamboril inauguró en agosto recién pasado la remodelación del parque central de esta localidad, el parque “Doña Trina de Moya”, posiblemente uno de los más hermosos de la región del Cibao.
Eso quiere decir que los tamborileños, muy particularmente los ausentes radicados en los Estados Unidos que en el presente mes han regresado para disfrutar las fiestas patronales que a en su pueblo celebran, están estrenando, más que una reconstrucción, un nuevo parque.
Aunque parezca extraño, construir una obra de esa naturaleza, casi siempre resulta más fácil que preservar, no solo sus instalaciones o imagen física, sino también la tranquilidad e imagen moral que esperan los ciudadanos. Y es más difícil esto último por cuanto implica la adopción de drásticas medidas contra aquellos que en su espacio actúen de manera indecorosa y con espíritu destructivo. Así se lo manifesté el día de acto inaugural a mi amigo, exalumno y hoy alcalde, Anyolino Germosén; pero no solo las autoridades del ayuntamiento deben velar por el mantenimiento y buena imagen del parque cuyo nombre honra la memoria de la autora de las letras del “Himno a las madres”
Esa es una tarea de todos porque todos con el pago de sus impuestos hicieron posible la construcción de la obra, y a todos, por tanto, esa obra les pertenece.
Hablar del parque de Tamboril, es recordar, necesariamente, las clásicas vueltas, que impulsadas por la llama de la pasión, ejecutaban los jóvenes en parejas, románticos giros , producto de los cuales posiblemente sean muchos los matrimonios que hoy por ahí se encuentren y los mortales, talvez sin apellidos, que por las calles de la Pajiza Aldea deambulen . Por eso en relación con el parque y las hoy desusadas vueltas, hace dos años escribí yo en este mismo diario lo siguiente:
“Dicho parque cubrió todo una época de ensueños, romanticismo, armonía y sana convivencia municipal. Una época en la que la familia tamborileña se concentraba allí, tarde y noche, especialmente los fines de semana, para airearse con la fresca brisa que se desprendía de la copa de los árboles, o deleitarse con los acordes ejecutados por la banda de música, brillantemente dirigida por el maestro Hussaíno Germosén, en las entonces famosas y hoy desafortunadamente desaparecidas retretas dominicales. Una época en la que parejas de jóvenes enamorados, con sus manos entrelazadas, se sentaban en los bancos del parque a intercambiar las más sugerentes, amorosas y románticas de las miradas, o procedían a darle a este vueltas y vueltas que en ocasiones parecían interminables “(23/8/2009)
Y afirmaba más adelante:
“Hoy, el parque de Tamboril ya no es el mismo. Su esencia recreativo – familiar hace tiempo se perdió. La globalización y la posmodernidad arrasaron con ella. Se trata, el de Tamboril, un parque concebido y por mucho tiempo utilizado para el sano esparcimiento ; pero en donde hoy se oye de todo, se ve de todo, se hace de todo , se consume de todo y se acepta todo, especialmente después de la media noche…)
Las vueltas al parque, otrora costumbre típica de los tamborileños, es hoy cosas del pasado. La postmodernidad con su aceleramiento, desprecio a las tradiciones y carencia de arrebatos románticos barrió con ellas; pero el pueblo, sin embargo, ha vuelto a visitar a su parque, ha recobrado su confianza. Esperamos que esa confianza se mantenga y que con el concurso de todos, el parque de Tamboril vuelva a parecerse a lo que antes fue : un lugar de sano esparcimiento espiritual.
jueves, 13 de octubre de 2011
LA CRISIS DE LA PALABRA
Un amigo y profesor del CURSA ( UASD ), hace tres años, me motiva para que inicie un proyecto de investigación, y hasta me ofrece sus servicios gratuitos para orientarme y colaborar en todo lo relativo a su desarrollo .Vía correo electrónico, un año después, le envío copia del contenido del anteproyecto . Como veo que pasan los días y no recibo respuestas, lo llamo y le pregunto si recibió el mensaje.
-“Sí, lo recibí – me contestó –. Tan pronto lo lea te llamo o te mando por e-mail mis observaciones” Todavía estoy esperando la llamada y las susodichas observaciones.
Otro amigo llama un viernes cualquiera y me dice:
-Espérame mañana sábado, a las 9 a.m. que urgentemente necesito consultarte algo. A pesar de que no podía esperarlo, por razones de compromisos laborales, lo esperé, dado el carácter “urgente” del problema que lo afectaba. Esperé, esperé y esperé, pero mi amigo nunca llegó.
Al día siguiente, domingo, me encuentro con él en una de las playas de la costa norte de nuestro país. Se bañaba junto a su entonces prometida en las turbulentas y siempre frescas aguas del Océano Atlántico. Tan pronto me vio se acercó a mí, me saludó con inigualable cortesía y afecto, y me habló de todo, menos del “plantón” que el día anterior me había dado. Ni una sola excusa, ni una sola palabra para justificar la falta cometida.
Al ver que no lo hizo, me ví obligado a recordarle o referirme a su acto de irresponsabilidad:
“Créeme – le dije con inocultable ironía - que te envidio y felicito de todo corazón. Los sinvergüenzas y charlatanes como tú, no mueren del corazón…”
Casos como los antes citados se repiten diariamente, y los mismos ponen de manifiesto un hecho bastante preocupante: la palabra, en la República Dominicana, está muy, pero muy en crisis. Ya pocos sienten orgullo o se interesan por cumplirla. La crisis de valores barrió con ella. Quedar bien o mal da lo mismo. Cumplir es lo mismo que incumplir. El culto a la palabra empeñada, que con tanta vehemencia nos enseñaron los mayores, hace tiempo se borró de nuestro universo mental. Hay que “salir del paso”. Hay que allantar. “Hay que vivir la vida”. Hay que “evitar la fatiga”. Hay que evitar, como recomiendan los estoicos, todo lo que nos provoque intranquilidad y desasosiego.
El sentimiento de solidaridad hace años murió. Ya nadie siente placer por servirle a nadie que no sean los parientes más cercanos. Nadie se siente comprometido a servirle a nadie que no sea su propio yo. Cuando solicitas un servicio, por más sencillo que este sea, con mucho respeto y cortesía todos te dicen que sí; pero muy pocos convierten en realidad ese sí. Vivimos la Era del Yo. Nada que no afecte mi Yo tiene importancia. Hasta las excusas que antes suplían el vacío de las palabras incumplidas han desaparecido del repertorio léxico.
Cada día que amanece comenzamos a operar como si estuviéramos dirigido por un ser invisible que durante todo el día nos repite: “Si puedes cumplir con tus palabras, hazlo. De lo contrario, no te mueras por eso…”
“Todo está en la palabra”, escribió Pablo Neruda. Pero eso sería así en los tiempos del laureado chileno, poeta y Premio Nóbel de Literatura.
Hoy, en los tiempos de la globalización, postmodernos y del Hombre Light, el planteo nerudiano parece letras muertas.
Un amigo y profesor del CURSA ( UASD ), hace tres años, me motiva para que inicie un proyecto de investigación, y hasta me ofrece sus servicios gratuitos para orientarme y colaborar en todo lo relativo a su desarrollo .Vía correo electrónico, un año después, le envío copia del contenido del anteproyecto . Como veo que pasan los días y no recibo respuestas, lo llamo y le pregunto si recibió el mensaje.
-“Sí, lo recibí – me contestó –. Tan pronto lo lea te llamo o te mando por e-mail mis observaciones” Todavía estoy esperando la llamada y las susodichas observaciones.
Otro amigo llama un viernes cualquiera y me dice:
-Espérame mañana sábado, a las 9 a.m. que urgentemente necesito consultarte algo. A pesar de que no podía esperarlo, por razones de compromisos laborales, lo esperé, dado el carácter “urgente” del problema que lo afectaba. Esperé, esperé y esperé, pero mi amigo nunca llegó.
Al día siguiente, domingo, me encuentro con él en una de las playas de la costa norte de nuestro país. Se bañaba junto a su entonces prometida en las turbulentas y siempre frescas aguas del Océano Atlántico. Tan pronto me vio se acercó a mí, me saludó con inigualable cortesía y afecto, y me habló de todo, menos del “plantón” que el día anterior me había dado. Ni una sola excusa, ni una sola palabra para justificar la falta cometida.
Al ver que no lo hizo, me ví obligado a recordarle o referirme a su acto de irresponsabilidad:
“Créeme – le dije con inocultable ironía - que te envidio y felicito de todo corazón. Los sinvergüenzas y charlatanes como tú, no mueren del corazón…”
Casos como los antes citados se repiten diariamente, y los mismos ponen de manifiesto un hecho bastante preocupante: la palabra, en la República Dominicana, está muy, pero muy en crisis. Ya pocos sienten orgullo o se interesan por cumplirla. La crisis de valores barrió con ella. Quedar bien o mal da lo mismo. Cumplir es lo mismo que incumplir. El culto a la palabra empeñada, que con tanta vehemencia nos enseñaron los mayores, hace tiempo se borró de nuestro universo mental. Hay que “salir del paso”. Hay que allantar. “Hay que vivir la vida”. Hay que “evitar la fatiga”. Hay que evitar, como recomiendan los estoicos, todo lo que nos provoque intranquilidad y desasosiego.
El sentimiento de solidaridad hace años murió. Ya nadie siente placer por servirle a nadie que no sean los parientes más cercanos. Nadie se siente comprometido a servirle a nadie que no sea su propio yo. Cuando solicitas un servicio, por más sencillo que este sea, con mucho respeto y cortesía todos te dicen que sí; pero muy pocos convierten en realidad ese sí. Vivimos la Era del Yo. Nada que no afecte mi Yo tiene importancia. Hasta las excusas que antes suplían el vacío de las palabras incumplidas han desaparecido del repertorio léxico.
Cada día que amanece comenzamos a operar como si estuviéramos dirigido por un ser invisible que durante todo el día nos repite: “Si puedes cumplir con tus palabras, hazlo. De lo contrario, no te mueras por eso…”
“Todo está en la palabra”, escribió Pablo Neruda. Pero eso sería así en los tiempos del laureado chileno, poeta y Premio Nóbel de Literatura.
Hoy, en los tiempos de la globalización, postmodernos y del Hombre Light, el planteo nerudiano parece letras muertas.
miércoles, 24 de agosto de 2011
POLITICA, POLITICOS Y CARGOS PUBLICOS EN LA REPUBLICA DOMINICANA
Indudablemente que en términos de oportunidades políticas, la República Dominicana es todo un paraíso.
Si bien Aristóteles proclamó que el hombre es un animal político, la realidad nacional nos ha enseñado que el dominicano parece ser el más político de todos los animales.
En esta encantadora tierra de Duarte, Sánchez, Mella, Caamaño y Luperón, todos desean y se creen aptos para ser líderes de un partido político. Todos aspiran a desempeñar un cargo en el gobierno. Y a cualquier individuo se le otorga dicho cargo.
No importa que apenas sepa leer o escribir. No importa que su moral esté por el suelo. Lo importante es lograr el objetivo. Lo demás se resuelve sobre la marcha. Si ansía el puesto, al puesto irá. Las trabas o restricciones para llegar hasta él son mínimas.
La propia Constitución de la República es bastante permisiva en ese sentido. Según esta, todo ciudadano dominicano, sin importar que sea analfabeto, ciego, loco, mudo, alcohólico, sordo, anciano, narcotraficante, drogadicto, violador, sinverguenza y delincuente, goza del sagrado derecho de optar por un cargo a diputado, síndico, senador, regidor o presidente del país; esto es, no contempla limitaciones al respecto.
Y como bien lo aclara el mismo texto constitucional: “A nadie se le puede obligar a hacer lo que la ley no manda ni impedírsele lo que ley no prohíbe".
¿Cuáles son los verdaderos propósitos que animan a muchos compatriotas cuando deciden incursionar en el mundo contradictorio de la política o lanzarse tras la búsqueda de una función representativa en la administración pública?
Dejemos que sea uno de los más preclaros representantes del pensamiento social de principios del siglo XX quien dé respuestas a tan importante interrogante. Nos referimos al doctor Francisco Eugenio Moscoso Puello (1885 - 1959), médico, novelista, ensayista, y quien en sus famosas Cartas a Evelina (1935) nos presenta un cuadro general acerca de las debilidades ideológicas de los grupos gobernantes y económicamente poderosos de la época :
“Un hombre sin cargo público en este país - explica Moscoso Puello en la carta número siete (7) de la citada obra (Página 42) - no es un hombre completo. Un cargo público es indispensable para cumplir con los fines de la vida. La vida es algo, pero el cargo es casi todo. Un hombre sin cargo público es una cosa, un artefacto, no se le toma en cuenta nunca, ni siquiera se le mira”. (Pág. 42).
Fácilmente se advierte que el autor, con magistral ironía, desea transmitir al lector la idea de que es costumbre en la política criolla la práctica de utilizar las posiciones gubernamentales como medio de proyección y/o protección individual, y no como vías para resolver problemas colectivos. Tal idea aparece más explícitamente expresada cuando afirma que:
“Así pues, para salir del montón anónimo en este país, hay que tener un cargo, no importa cual, el asunto es que no le llamen a uno por su nombre, esto es muy vulgar y no tiene significación. No es lo mismo Don Pancho a secas que Don Pancho el Alguacil” (Pág. 43).
¿Qué es la política para Moscoso Puello?
“Es la ciencia de hacer la felicidad de las comunidades por medio de la Ley” (Pág. 42). De esta manera, el autor muestra una clara y definida conciencia acerca de cuáles son los verdaderos propósitos que deben inspirar toda acción política. Más, sin embargo, el autor de la novela ”Cañas y bueyes” ( 1936) está convencido de que para la gran mayoría de dominicanos, la política es otra cosa:
"Es el arte de vivir del Estado y este no viene a ser en definitiva más que una Sociedad de Socorro Mutuo, una especie de Monte Pío, en el cual se reciben todo género de servicios a determinado tipo de interés, y los cuales pueden variar, desde la delación hasta el acto de heroísmo más escandaloso…" ( Pág. 18)
Pero no solo eso. Para el conocido narrador e investigador de nuestro mundo natural, la política es, además, " la ciencia de los audaces, la ciencia de los cínicos, lo cual he estado a punto de creer muchas veces, debido a la rareza con que los hombres dignos son escogidos para conducir los pueblos” (Pág. 44).
Y en lo que atañe a su punto de vista sobre lo que para él son los políticos, el juicio al respecto no pudo resultar menos placentero:
“Los políticos constituyen una casta especial de hombres, infeccionados de un egoísmo morboso, devorados por las más bajas pasiones que usted pueda imaginarse y que aman apasionadamente la Hacienda Pública. La verdadera calamidad del trópico, son estos señores políticos, los mosquitos, los huracanes y el paludismo” (Pág. 45).
Para nadie es un secreto que en nuestro país un buen número de funcionarios, pertenecientes a todos los partidos, llegan a las oficinas públicas en estado de absoluta miseria, y salen de allí ricos y poderosos. En otras palabras, se aprovechan de sus funciones para hacerse millonarios. En sintonía con estos planteamientos, el escritor que nos ocupa comenta lo siguiente:
“Los cargos públicos constituyen un medio de vida, el único medio de vida, cuando se aspira a una vida cómoda y desahogada” (Pág. 45).
Pero no sólo adquirir riquezas. Un cargo público representa la vía más idónea para preservar intereses y garantizar privilegios. Al decir de Moscoso Puello, un cargo público:
“Es además una posición de defensa. Si no se tiene un cargo se está expuesto a muchas contingencias. Por el contrario, cuando se tiene alguno, se goza de consideraciones. Qué es él? Es una pregunta que nos hacemos los dominicanos a menudo, para saber a que atenernos. Y cuando “El” es algo, cualquier cosa, procedemos con más cautela. Porque lo que inspira respeto es el cargo, no es el individuo. Puede este ser un sirvengüenza, pero si tiene un cargo, ya está limpio de todo y se le considera y se le estima” (Pág. 45).
Esas, y no otras, son las verdaderas razones, muy personalistas por ciento, que inducen a un elevado número de dominicanos a integrarse al debate político, a aceptar su inclusión en una boleta electoral o a demandar que se les designe al frente de uno de los departamentos que forman parte de la administración pública.
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