sábado, 7 de septiembre de 2013

NOVEDADES DE LA NUEVA ORTOGRAFÍA Y OTROS TEMAS LINGUÍSTICOS


 Por : Domingo Caba Ramos.


 “… la ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Mientras los demás planos lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis y léxico) se hallan sujetos a los parámetros de variación, la ortografía es un código uniforme en el que todas las variables se diluyen…” (OLE, 2010, XL) 

NOTAS PRELIMINARES.

Tres son los textos emblemáticos de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española: el Diccionario de la lengua española (2001), la Nueva gramática de la lengua española (2009) y la Ortografía de la lengua española (2010). Tienen estas publicaciones como objetivo ofrecer explicaciones acerca de los tres grandes ámbitos que regula la norma de una lengua: a) la correcta escritura (Ortografía), b) el buen uso del léxico (Diccionario) y c) el dominio de las reglas gramaticales (Gramática).

 ¿QUIÉNES ELABORARON LA NUEVA ORTOGRAFÍA?

 En su elaboración, redacción, revisión y aprobación participaron las veintidós academias americanas asociadas a la Real Academia Española. De ahí su carácter panhispánico.

 ¿CUÁNDO FUE PUBLICADA? 

La última edición salió a la luz pública en diciembre del 2010. Considerada la primera ortografía verdaderamente panhispánica, esta nueva versión reemplaza a la anterior edición académica de 1999.

 ¿CUÁLES PROPÓSITOS PERSIGUE?

 a) Unificar las normas que regulan la escritura de un idioma que, como el español, es compartido por más de cuatrocientos millones de hablantes en todo el mundo.

 b) “Describir el sistema ortográfico de la legua española y realizar una exposición pormenorizada de las normas que rigen su correcta escritura…” (OLE, 2010, p. XLIV)

 No constituye esta, según sus redactores, una profunda renovación del sistema ortográfico del español. "No se trata de ninguna manera - apunta al respecto José Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana de la Lengua - de una reforma de la ortografía, sino de hacer más explícita y más precisa la misma ortografía que ha tenido nuestra lengua".

 ¿CUÁL HA SIDO SU MAYOR NOVEDAD?.

 Su mayor novedad reside en la explícita regulación de muchos aspectos nunca antes contemplados en ediciones precedentes. Significa esto que si bien la nueva Ortografía no cambia las reglas fundamentales del idioma, sí introduce novedades importantes.

¿CUÁLES FUERON LAS MÁS IMPORTANTES NOVEDADES INTRODUCIDAS POR LA NUEVA ORTOGRAFÍA?

 • Reducción del número de letras del alfabeto.
 • Unificación de los nombres de las letras del abecedario.
• Eliminación de la tilde en monosílabos con diptongos o triptongos ortográficos.
 • Supresión de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos.
• Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción disyuntiva o entre cifras.
• Sustitución, por grafías propias del español, de la q etimológica.
 • Reglamentación por vez primera del uso de los prefijos.
• Ortografía de los números cardinales.

 2. NOVEDADES IMPORTANTES.

 2.1. Reducción del número de letras del alfabeto.

 Los signos ch y ll, se excluyen del abecedario ya que no se consideran letras del alfabeto, sino dígrafos, esto es, la unión de dos letras o grafemas que representan un solo fonema. Las letras, o su nombre especializado grafemas, solo pueden ser consideradas como tales cuando están constituidas por signos gráficos simples, como la n, la p, la f y la s. De esa manera, el abecedario del español se reduce de veintinueve a veintisiete letras : a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.; pero esto no significa cambio de criterio ortográfico alguno, vale decir, los signos excluidos continúan vigentes o no desaparecerán de su sistema gráfico y, por tanto, seguirán utilizándose en la escritura de las palabras españolas, exactamente como se emplean los dígrafos gu, qu y rr.

 2.2. Unificación de los nombres de las letras del abecedario.

 Se propone un solo nombre para las letras del alfabeto. En este sentido, la “b”, denominada "be alta” , “be larga” y “be grande”, solo debe llamarse “be”, y la “v”, mejor conocida como "be baja” , “be corta" , “be chica” y “be chiquita” deberá denominarse simplemente “uve”. La "w" se denomina " uve doble" y la "y" ya no se llama "i griega", sino "ye". La letra i deja de llamarse i latina y se denominará solo i. “Pero no se condena a nadie, si siguen utilizando la denominación de siempre” – precisa Salvador Gutiérrez, académico español y coordinador general de la nueva Ortografía. Como podrá apreciarse, el cambio propuesto en los nombres de las letras, más que una norma, se presenta como una recomendación. Y esto, debido a la gran polémica y protestas que dicho cambio generó.

 2.3. Eliminación de la tilde en monosílabos con diptongos o triptongos ortográficos.

 Para los fines de acentuación gráfica palabras como guion, truhan, fie, hui, Sion, riais se consideran monosílabas, razón por la cual deben escribirse siempre sin tilde, aunque una parte de los hispanohablantes las pronuncien con hiato y perciban bisílabas. Antes de 1999, esas voces se escribían: guión, truhán, fié, huí, Sión y riáis. Y en ellas, aunque la pronunciación así parezca indicarlo, no existe hiato, sino diptongo o triptongo.

2.4. Supresión de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos.

Se recomienda no marcar la tilde diacrítica en la palabra solo cuando funciona como adverbio con significado de “solamente” (Solo había tres personas en el concierto).

 Para establecer diferencias entre solo (adverbio) y solo (adjetivo) con significado, este último, de soledad y/o evitar posibles ambigüedades, la ortografía anterior recomendaba marcarle la tilde al primero y no al segundo. Así, había obligatoriamente que escribir: a) “Yo sólo estudio en mi cuarto.” (Solamente), b) “Yo solo estudio en mi cuarto” (sin compañía).

Ahora la palabra solo, tanto cuando es adverbio como cuando es adjetivo, igual que los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, no deben llevar tilde incluso en casos de ambigüedad, que bien puede resolverse por el contexto comunicativo u otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente, únicamente), en el caso de solo, una puntuación adecuada o cambiando el orden de las palabras que fuerce una sola de las interpretaciones (OLE, 2010, p. 269). Así podrá escribirse: a) Yo solamente estudio en mi cuarto. b) Yo únicamente estudio en mi cuarto. c) Yo, solo, estudio en mi cuarto ( sin compañía) d) En mi cuarto yo estudio solo (sin compañía) 

 Vale aclarar que si bien se recomienda suprimir la tilde de “sólo”, su uso no se condena.

2.5. Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción o, entre cifras, por ser monosílabo átono.

Hasta la puesta en vigencia de la nueva Ortografía (2010), se recomendaba marcar la tilde diacrítica a la conjunción disyuntiva o, entre cifras, para evitar que se confundiera con el cero (0). Este uso diacrítico, según el nuevo texto ortográfico, carece de justificación prosódica, ya que en su condición de conjunción, la o es siempre átona, la única palabra átona que permitía llevar tilde, de forma que solo se sostenía por razones exclusivamente gráficas. Dicha tilde, pues, ya no debe marcarse. Por tanto deberá escribirse: “Quizás asistan a la reunión 5 o 6 personas”, y no “Quizás asistan a la reunión 5 ó 6 personas”.

 ORTOGRAFÍA DE LA VOCES PREFIJADAS.

 2.6. Los prefijos deben escribirse unidos a la palabra que acompañan. Por primera vez se ofrecen en la ortografía académica normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas. Los prefijos son elementos afijos carentes de autonomía que se unen por delante a una palabra o base léxica, a la que agregan diversos valores significativos, originándose así una nueva palabra. Esas nuevas palabras que se forman reciben el nombre de voces prefijadas: superdotado, reconectar, internacional, exnovio, desapartar... Son prefijos en estos ejemplos: super, re, inter, ex y des. Las normas que reglamentan el uso correcto de las voces prefijadas, según la nueva Ortografía de la lengua española, son las siguientes:

 2.6.1. Sin guion ni espacio separador.

Constituyen los prefijos, unidades morfológicas y prosódicas y, por ello, salvo casos excepcionales, incluyendo el prefijo ex, deben escribirse unidos a la palabra o base léxica que acompañan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra (‘ultramar’, ‘submarino’, ‘vicepresidente’, ‘antinarcóticos’, ‘exoficial’, ‘exmarido’, ‘antiposmodernista’, ‘antireeleccionista’.)

 En virtud de la antes expresado, se consideran inapropiadas las palabras en las que el prefijo aparece unido con un guion (vice-presidente, sub - marino) o separado por un espacio en blanco (vice presidente, ex oficial).

 En el caso de los prefijos que se unen a la palabra sin guion separador, existe la posibilidad ,y se recomienda, reducir a una sola las dos vocales iguales contiguas que resultan de unir un prefijo terminado en vocal a una palabra que empieza también por esa misma vocal. Al respecto, la nueva Ortografía establece que: “En aquellos casos en que de forma generalizada y en todos los niveles del habla, se articula una vocal simple, es frecuente y admisible la reducción gráfica de las dos vocales a una sola” (OLE,p. 164) .

Para que esta simplificación vocálica se considere adecuada o admisible, es necesario que se cumplan las siguientes condiciones:

 a) Que se haya generalizado en la expresión oral, es decir, que al hablar, de las dos vocales, solo una se pronuncie: contraatacar > contratacar; portaaviones > portaviones; antiimperialista > antimperialista; microorganismo > microrganismo, etc. En estos ejemplos, las formas en negritas y subrayadas se consideran correctas.

 b) Que el nuevo término no coincida con otro ya existente de distinto significado. En el verbo ‘reemitir’ (‘volver a emitir’), por ejemplo, la doble vocal debe mantenerse, pues simplificarla equivaldría a formar un verbo diferente: ‘remitir’ (‘enviar’) .

 c) Que la vocal por la que comienza la palabra base no sea en sí misma un prefijo. Por eso deben conservarse las dos vocales o no se admite su reducción en voces como ‘semiilegal’ y ‘ultraamoral’ ,puesto que en ellas las palabras base , ilegal y amoral empiezan por las vocales i y a respectivamente.

d) Las voces con el prefijo co- seguidas de o- suelen mantener las dos vocales: cooperativa, coordenada, coorganizar, coordinación, etc.; pero en aquellas en que la reducción vocálica es general en la pronunciación, no serían censurables las vocales o letras simplificadas, como bien se aprecia en las palabras que a continuación aparecen subrayadas y en negritas: cooperar > coperar; coordinación > cordinación (OLE, 2010, p. 171).

 2.6.2. Unidos con guion. 

 Los prefijos se unen con guion a la palabra base cuando la siguiente comience por mayúscula o sea un número (anti-ONU, anti-Fidel Catro, pro-Estados Unidos, sub-21, super-8.

 2.6.3. Separados por un espacio en blanco.

 Los prefijos se escriben necesariamente separados por un espacio en blanco de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras que tienen un significado unitario (‘ex alto cargo’, ‘vice primer ministro’, ‘anti pena de muerte’)

 2.7. Los cargos institucionales, como el rey y el papa, deberán ir siempre en minúscula, sin importar si llevan el nombre detrás.

 Conforme a esta regla, deberá escribirse: “El rey Juan Carlos…”, no “El Rey Juan Carlos…”, “El papa Pablo VI…”, en lugar de “El Papa Pablo VI…”.

 ORTOGRAFÍA DE LOS NUMEROS CARDINALES.

 2.8. Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra. En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos. La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670) .

 2.9. Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.

 2.10. Por primera vez la Ortografía de la lengua española ofrece recomendaciones acerca del uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas. (OLE, 2010, Págs. 683/686) .

 Como se sabe, los números pueden ser gráficamente representados de dos maneras: por medio de cifras o símbolos y mediante palabras. Esta representación genera dudas, confusiones y vacilaciones que llevan a los usuarios de la lengua a no saber qué emplear en un determinado contexto, si cifras o palabras; o, como se repite a diario en los medios de comunicación social, a representar con letras numerales que debieron expresarse en cifras y viceversa. De ahí que sea muy común la siguiente pregunta: ¿Cómo debo escribir este número, en cifras o en letras?

 En relación con la interrogante anterior, la Ortografía de la lengua española (2010, págs. 682/683) plantea que la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de diversos factores tales como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. En textos científicos y técnicos, por ejemplos, “es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito”

 Por las mismas razones de concisión y claridad, se recomienda el uso de cifras en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios. En obras literarias y textos no técnicos, en cambio, la nueva Ortografía establece que “resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras”. Y a este respecto recomienda escribir preferentemente con letras, entre otros:

a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, específicamente los del cero al veintinueve (cuatro, once, dieciséis, veintiocho, etc.), así como las decenas (treinta, cuarenta, cincuenta, etc.) y también las centenas (cien, doscientos, trescientos, etc.).

 b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.

 c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. Merced a esta recomendación, se recomienda a la vez, no “mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incurables”.

 d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad (km), sino su nombre (kilómetro): Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no “los últimos veinte km”). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.

  e) Todos los números que correspondan a cantidades o cifras aproximadas: 1) Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos; 2) Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación; 3) ¡Te lo he repetido como un millón de veces y no me haces caso!

 f) Los números que se emplean de manera expresiva forman parte de locuciones o frases hechas: 1) No hay duda: es el número uno; 2) Éramos cuatro gatos en la fiesta; 3) Te da lo mismo ocho que ochenta.

 g) Los números que correspondan a fechas históricas o festividades, incluso cuando se utilizan para nombrar las vías o espacios urbanos: 1) Celebraremos el Veintisiete de Febrero; 2) Te espero en la plaza Dos de Mayo; 3) El Dieciséis de Agosto no se trabaja.

 IGUALMENTE SE RECOMIENDA ESCRIBIR CON PALABRA:

 1. La hora. (OLE, 2010, P. 690).

 a) Cuando se expresa de manera aproximada o imprecisa. (Regresarán alrededor de las siete; El hecho ocurrió pasadas las nueve…) Si en cambio las horas se expresan en forma exacta o precisa entonces se escribirán con cifras. (El avión despegó a las 4: 05; El presidenta hablará a las 7: 30)                      

b) Cuando se emplean en los textos narrativos o discursivos, sean estos literarios, periodísticos, etc. (A las ocho menos cuarto penetró el sol por la ventana…; El atentado se produjo a las cinco menos veinte de la madrugada).

 2. La fecha. (OLE, Págs. 693/694).

 a) El sistema de uso habitual y generalizado es el que combina cifras (para indicar día y año) con palabra (para expresar el mes): 19 de octubre del 2011.

 b) Con el fin de abreviar su expresión numérica, las fechas pueden escribirse empleando solamente las cifras que indiquen el día, el mes y el año. Y en tal caso deberá separase con guiones, barras o puntos cada uno de los elementos que las conforman, sin dejar espacios en blanco: 19 – 10 – 2001; 19/10/2011; 19.10.2011.

 ESCRITURA DE LOS NUMEROS POR MEDIO DE CIFRAS O SÍMBOLOS.

 La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686):

  a)  Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.

 b)  Los números que indican año: (En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)

 c)  Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)

 d)  Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 ºC.)

 e)  Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.

 f)  Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)

 g) Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes) La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)

 COMBINACION DE CIFRAS Y PALABRAS.

 En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).

 Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc. Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…” Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…)

 ACERCA DE ALGUNOS MITOS LINGUÍSTICOS.

 En el uso y enseñanza de la lengua española son diversos los falsos conceptos o mitos gramaticales que cada cierto tiempo se crean y difunden. Y es tal la magnitud y/o reiteración de su difusión, que no obstante su esencia falaz, lo hablantes los asumen y defienden como si se tratara de verdades incuestionables. Alcanzan, de esa manera, la categoría de auténticas falacias: argumentos falsos aparentemente verdaderos. Entre los más comunes y divulgados mitos gramaticales merecen citarse los siguientes:

 • «El acento destruye el diptongo»
• «Las letras mayúsculas no se acentúan»
• «La palabra ‘etcétera’ ya no se usa, sino ‘entre otros’»
 • «La z debe pronunciarse diferente a la s »
 • «No se debe decir ‘primeramente’, porque no existe ‘segundamente’, ‘terceramente’, etc.».

 Son falsos o carentes de soportes lingüísticos los juicios precedentes porque:

 1. El diptongo nunca se destruye. En palabras como ‘María’, por ejemplo, nunca ha existido diptongo, sino hiato. Y en virtud de este planteo, a todas luces carece de pertinencia lingüística alegar que la tilde presente en dicho nombre destruyó el diptongo; sencillamente porque no se puede destruir lo que no existe.

 2. El empleo de las mayúsculas no exime de marcar la tilde siempre que así lo establezcan las reglas generales de acentuación.

 3. Es incierto que la palabra etcétera ya no se usa o fue excluida del repertorio léxico del mundo hispanohablante. Tanto la voz ‘etcétera’ como la construcción léxica ‘entre otros’ se emplean para cerrar enumeraciones inconclusas, como bien lo establece el Diccionario Panhispánico de dudas (2005), de la Asociación de Academias de la Lengua Española : « Procedente de la expresión latina ‘et caetera’, se usa siempre para cerrar enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y se emplea frecuentemente en forma abreviada» ( Pág. 279)

4. Una de las características del español de América es el SESEO, fenómeno lingüístico que consiste en pronunciar como s la z y la c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera. Tales letras representan el mismo fonema (el fonema /s/), razón por la cual no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que la sílaba sa, en la palabra sapo. O, lo que es lo mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”.Sencillamente, en el mundo hispanohablante la z nunca debe pronunciarse.

 ¿Primeramente o en primer lugar?

 En cuanto a la voz “Primeramente”, vale aclarar que se trata de un adverbio de tiempo que significa “Previamente, anticipadamente, antes de todo”. Con este valor, dicha voz tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “Últimamente” y “Finalmente”.

 Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente. a) “Tan pronto llegamos, fuimos primeramente a visitar a nuestros padres. b) Primeramente deben devolver el dinero, luego veremos lo que hacemos”.

 Primeramente se emplea también como adverbio de orden: Así aparece recogido en el Diccionario de la Real Academia Española. En este texto igualmente aparecen los términos: segundamente, terceramente, y cuartamente; pero se indica que están en desuso. Como adverbio ordinal se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: En primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:

 a) “Primeramente leyó la obra, luego la analizó y después la expuso ”
b) “Primeramente redactó un resumen, luego estudió el contenido y al final se examinó”

 Todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente" ni "terceramente", etc.

1 comentario:

Julio César Almánzar dijo...

Novedoso e instructivo como siempre nos tiene el profe acostumbrados a quienes le seguimos.