sábado, 26 de diciembre de 2020

LOS ACORTAMIENTOS DE PALABRAS EN EL HABLA DOMINICANA

 
Por: Domingo Caba Ramos.

«Quienes acortan las palabras y vulneran las reglas gramaticales cuando usan internet, en redes sociales y chats, piensan como un mono»

(Mario Vargas Llosa)

Los acortamientos de palabras están muy, pero muy moda. Los jóvenes los han creado e integrado a sus cotidianas formas expresivas. Y es tal la magnitud de su empleo, que no obstante carecer tales acortamientos de pertinencia léxica y aprobación académica, los adultos, mediante el proceso de arrastre e irracional imitación, también los han incorporado a sus habituales usos lingüísticos. No extraña, pues, leer en las redes sociales y otras fuentes escritas, irregulares enunciados como los siguientes:

1. « Aquí estamos en el "cumple" de mi amiga…»
2. «A mi niño le fue muy bien en el "cole"…»
3. «En la semana próxima comenzaré mis estudios de medicina en la "uni" »
4. «Yo estoy "tranqui", aquí en casita»

¿Por qué los no tan jóvenes y hasta profesores de lengua española utilizan estos cortes indebidos de palabras, así como el llamado sociolecto de la juventud?

Sencillamente porque de manera impensable resultan atrapados por la moda léxica o en las redes del proceso de masificación lingüística. Esta masificación conduce al usuario de la lengua a hablar irracionalmente como hablan los demás y a escribir como escriben los demás.

Conviene aclarar que en el contexto lingüístico en que se usan, voces como las susodichas: "uni", "cole", "cumple" y "tranqui", carecen por completo de fundamentación lexicosemántica.

 En el caso específico de "cumple", el único significado que desde el punto de vista semántico soporta es ser voz correspondiente a la tercera persona del singular del verbo cumplir; pero nunca el de ser sinónimo de cumpleaños.

El Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, afirmó en una entrevista publicada no hace mucho que los jóvenes que acortan las palabras y vulneran las reglas gramaticales en los chats de internet, Twitter y Facebook piensan como un mono.

Merced a ese juicio, yo agrego que no solo los jóvenes.  Aunque con menos frecuencia, también muchos adultos suelen emplear el mismo sociolecto de la juventud, diciendo o escribiendo “uni”, por universidad; “cole”, por colegio; “tranqui”, por tranquilo; “cumple”, por cumpleaños; “bn”, por bien; “vien2”, por viendo; “llovien2”, por lloviendo; “xq”, en vez de por qué; “100pre”, en vez de siempre y 3mend2, en lugar de tremendo, etc.

Quizás convenga recordarles a quienes escriben “k” y “q”, en vez de “que” y “bn”, en lugar de “bien”, que en español, contario a lo que sucede en otras lenguas, el alemán, por ejemplo, una de las características relevantes de las consonantes es que no pueden formar sílabas, ni mucho menos palabras, por sí mismas, como sí ocurre con las vocales. Quiere decir esto, que una N, una S, una T o una B solas no significan absolutamente nada.

Las jergas juveniles siempre han existido, vale decir, cada generación ha creado y empleado las suyas. Lo preocupante es que en el uso cotidiano de la lengua, estas se lexicalicen, esto es, se empleen de manera regular y en todas las circunstancias como si se tratara de voces de la lengua estándar. Como le ocurrió en una ocasión a una de mis estudiantes en la universidad quien, por lo antes expresado, se atrevió a escribir y enviarme la nota siguiente:

« Apreciado profesor: le escribo para informarle k hoy no podré asistir a la “uni” ni a su clase de lengua española como 100pre xq fui a buscar a mi niño al “cole” y me cogió lo tarde y además x aquí ta llovien2 mucho.  Además mi niño también está de "cumple" y quiero celebrárselo»

Así le escribió la joven estudiante de Medicina nada más y nada menos que a su maestro de Lengua Española 11.

¿Cuál fue mi reacción al leer esto? Ya todos podrán imaginarse.


Y ante la presencia de tales desatinos ( uni”, “100pre”, “xq”, “cole”, “llovien2” y "cumple”), ¿qué le respondí a la joven estudiante? Sencillamente lo que un profesor de Lengua Española tenía que responderle.
Principio del formulario

Final del formulario

 

jueves, 10 de diciembre de 2020

¡CARAMBA WILLIAM!


Por: Domingo Caba Ramos

 ¡Caramba William !                    

Cuando observo tus fotos, las de ayer y las de hoy, las imágenes de ese ayer romántico, fraterno y de sueños permanentes, cual cinta cinematográfica, bailan o desfilan sin cesar por la pantalla de mis recuerdos entrañables.

                                                                                  William Manzueta ( foto reciente )
 

¡Caramba William!

Con tu cuerpo pobre de masa, “cinturita de guitarra”, cabellos partido en dos y esa sonrisa casi angelical que, por eterna, jamás se apartaba de tus labios, todavía me parece verte circular por el amplio campus de la Escuela Normal " Luis Núñez Molina", o escuchar tus divertidas ocurrencias en la hora de la noche en la que por norma institucional ya había que permanecer en silencio en el cuarto que compartías con tus compañeros  Eddy Samuel, Felucho, Ramón Emilio, Pedro Reinoso y quien esto escribe.

                                                              De pie, segundo de izq. a der, camisa manga larga de ramos  

                                                                             Por las calles de su natal Cevicos
 

¡Caramba William! ¡Cómo te recuerdo!

Por esa razón, mi inolvidable compañero, en el pasado reciente, y asido del más entrañable y fraterno de los afectos, en un artículo publicado en la prensa naional, expresé acerca de ti lo siguiente:

«En nuestro grupo de estudiantes normalistas, en aquella académica y  reglamentada vida de internado, William Manzueta era el clásico bufón. Se burlaba hasta de su propia figura. Nadie se le escapaba; pero que conste, se trataba de una burla sana, “blanca”, “inocente”, preñada de fraternos sentimientos. Una burla ingenua, si se quiere, como sano e ingenuo era el noble ser que la expresaba.  Sincero, trato agradable y con un sentido del humor por encima de lo normal, constituía él la terapia de hembras y varones. Pero, desafortunadamente, la distorsión  o el desbalance inesperado de su estructura mental,  le imprimió, muchos años después, un giro diferente a su vida y  normal proceder, borrando así de aquel rostro siempre alegre, su sonrisa habitual »

                                              En el  centro, acompañado por parte de nuestras compañeras de estudio
 

¡Caramba, William!

El destino, en ocasiones,   se comporta de manera cruel, ingrata, perversa y traicionera con los seres de más noble y límpido accionar. Por eso, hermano mío, cuando observé tus más recientes fotos, el solo verlas y recordarte, produjo en mí una gran alegría; pero al compararlas con las imágenes del ayer, las más variadas, encontradas y conmovedoras emociones se gestaron con ímpetu impactante   en mi cerebro.

 
                                                        En compañia de nuestra compañera Adria                                             

 ¡ Caramaba William!                  

Por último debo confesarte que esas imágenes, las de ayer y las de hoy,  que proyectan los perfiles de tu siempre frágil armazón corporal , podrán ser distintas; pero el amor que por ti sentimos quienes tuvimos el honor de haber sido  tu condiscípulo en nuestro inolvidable y exigente centro de formación de maestros, siempre será el mismo. Ojalá, William,  que un día nos podamos ver, cara a cara.

                                                                          

¡Caramba, William...!


 

jueves, 26 de noviembre de 2020

LA NATURALEZA PUNZANTE DEL EPIGRAMA

Por: Domingo Caba Ramos

El epigrama es una estrofa. Una estrofa breve cuyos versos entrañan siempre sátira, burla e ironía. Versos que como saetas punzantes hieren o producen llagas, ronchas y escozor.

Martín Duque y Marino Fernández Cuesta (193:31), lo definen de manera escueta como “un breve poema festivo”, en tanto que Fernando Lázaro Carreter (1923 – 2004), desarrolla más el concepto al establecer que epigrama es una «Composición poética breve, en que, con agudeza y precisión, se expresa un pensamiento festivo o satírico»

Empleando la misma forma o estructura del epigrama, en el siglo XVIII, Juan de Iriarte (1702 – 1771) lo definió de la siguiente manera:

«A la abeja semejante,
para que cause placer,
el epigrama ha de ser

pequeño, dulce y punzante»

« El cultivo del epigrama entre nosotros – apunta el poeta Rubens Suro (1916 – 2006) da un salto feliz de Meso Mónica a Juan Antonio Alix, y de este a Joaquín María Bobea y Luis M. Camejo. Para mi ver y observar, – amplía Suro – son los más sobresalientes de todas las épocas. Guardando las distancias de tiempos y de méritos, yo me atrevería, actualizando un poco las cosas, agregar a esos nombres los de Narciso González (Narcisazo) y Tomás Casals Pastoriza (Tomasito), quienes han puesto durante varios años la nota jocosa y alegre con sus chispeantes epigramas en los periódicos donde su colaboración ha sido altamente apreciada por parte de los lectores…» (Discurso de ingreso como miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua, febrero 8, 1987)

Pero a pesar de los diferentes autores antes citados, en la República Dominicana, es mi parecer, nadie como el santiaguero Luis María Camejo Aracena (¿1872? cultivó con igual maestría   el epigrama. De él se puede afirmar que es el más grande epigramista dominicano de todos los tiempos. Sus pimentosos y punzantes versos fueron reunidos en el libro “Puyas de la javilla” (1936), el único que publicó.  En calidad y talento, solo Juan Antonio Alix (1833-1918), nuestro celebrado Cantor del Yaque, se le aproxima.

Una sola muestra basta para valorar en su justa dimensión el genio epigramático de este olvidado y, para muchos, desconocido cantor popular.

Camejo relata poéticamente el caso de un joven acusado de raptar a una muchacha. El sujeto, según el poeta, era sumamente feo, y por ser así, el fiscal solicitó su libertad, por entender que no era legal ni humano castigar a un hombre desprovisto por completo de belleza física, pues de la única forma que podría disfrutar el cuerpo de una mujer, era si la raptaba.  Así cuenta nuestro epigramista   la graciosa historia:

«Por raptar una muchacha,

hicieron un hombre preso,

que tenía a más de obeso,

la cara de cucaracha.

El fiscal, al ver la facha,

de aquel nuevo fariseo,

exclamó: « Como es tan feo,

no es legal que se castigue,

pues, ¿cómo diablo consigue

una mujer sin que peque?

Y yo apuesto hasta mi cheque,

contra el palo de la escoba,

a que la niña más boba,

no se deja sorprender,

de un hombre, que halla mujer,

solo así, si se la roba»

 

Luis M. Camejo

 

 

sábado, 31 de octubre de 2020

«PAPI, PAPI, LAS NUBES ESTÁN VOMITANDO LLUVIA…»

 

«PAPI, PAPI, LAS NUBES ESTÁN VOMITANDO LLUVIA…»
 
Por: Domingo Caba Ramos
 
                                                                                           Nicol María Caba
 
Mi Pequeño Manojito de Ternura, Nicol María, cada vez que está lloviendo me invita o yo la invito a contemplar la lluvia desde mi balcón. Como aquella inolvidable cotorrita de mis años infantiles, la Cuca de mi casa, a quien la embriagaba la emoción y la alegría ante la presencia repentina de la lluvia, a mi Manojito le sucede lo mismo cuando escucha y ve descender hacia la Tierra, acompañados de su melodiosa serenata, esos finos hilos de plata que tanto recrean o esparcen nuestro espíritu. Y como si lo contrario ella quisiera decirle a la grata y refrescante visitante, acto seguido irrumpe con el siguiente y breve canto de bienvenida, y a cuyo tercer verso se le ocurrió realizarle una fraterna y afectiva adaptación:
 
«Lluvia, lluvia vete ya,
que otro día volverás,
y mi familia quiere jugar…»
 
Hoy, contrario a otro día y para mi agradable sorpresa, un repentino aguacero le arrancó a mi emocionado Manojito un mensaje que por su poético y profundo sentido metafórico no pudo ser para mí más impactante y regocijante:
 
«PAPI, PAPI, LAS NUBES ESTÁN VOMITANDO LLUVIA»
 
Difícil fue para mí no abrazarla fuertemente, besarla y decirle con la más paternal de la ternura:
 
« ¡SALVE, MI NIÑA ADORADA!, ERES MI POETISA FAVORITA…»
 
Así es Nicol, la más auténtica expresión de mi otro yo. Así es Nicol María, una flor que llora y un diamante que respira.

viernes, 23 de octubre de 2020

LOS DOMINICANOS Y SUS «VAINAS»

  El conductor amigo detuvo bruscamente la marcha acelerada del vehículo y, con gesto de incomparable cortesía, me invitó a subir a su confortable y recién comprado Mercedes Benz, otorgándome así una muy agradecida “bola” que habría de trasladarme hacia la llamada “Villa del Viaducto” ( Moca ). A su lado iba un pintoresco personaje que no tardó mucho tiempo en reiniciar el diálogo momentáneamente suspendido, abarrotado casi en todas sus partes de los más singulares giros expresivos propios de la lengua coloquial.

Era todo un ramillete de vainas lo que se desprendía de aquella boca pueblerina.

No quise desaprovechar tan inesperado manjar lingüístico, y acto seguido oprimí las teclas de un pequeño grabador, que por fortuna portaba, con miras a registrar las realizaciones léxicas del fortuito informante o viajero parlanchín.

Al transcribir literalmente la conversación, pude apreciar que el resultado no podía ser más sorprendente: en apenas  minuto y medio de grabación, el hablante que nos ocupa  pronunció la palabra “vaina” nada más y nada menos que veinte veces.

Conforme a lo antes expresado, valdría  entonces preguntarse:

1) Desde el punto de vista semántico, ¿cuál el verdadero valor denotativo que el susodicho vocablo encierra? 

2) Desde el punto de vista sociolingüístico, ¿cuáles hablantes suelen emplearlo con más frecuencia?

En relación con la  primera de las anteriores interrogantes, conviene aclarar que tan popular terminología pertenece al ámbito de las Ciencias Naturales, específicamente a la Botánica.

“Vaina - se lee en el Diccionario de la Lengua Española - es la “Cáscara tierna y larga en que están encerradas las semillas de algunas plantas”. También el “Ensanchamiento del pecíolo o de la hoja que envuelve el tallo”.

Pero los sentidos que a dicho término le asignan los hablantes dominicanos en su diaria conversación, se apartan por completo del núcleo significativo alrededor del cual giran las acepciones precedentes.

Nótese que hablo de sentidos, no de sentido. Y es que vaina es una voz que en el habla popular dominicana, no siempre alude a la misma realidad, vale decir, en ocasiones entraña las más diversas connotaciones según el contexto lingüístico o situacional en que se emplee. O, lo que es lo mismo, para los dominicanos, la palabra vaina, entre otros valores, significa:

1.      Problema o contrariedad:

 

a)      “¡Qué vaina!, ya se fue la luz otra vez”

b)       “En mi casa nunca falta una vaina” 

 

2.      Molestia o necedad:

 

a)      “Ese vecino, con su música y su vaina, no deja dormir a nadie”

b)      “Me siento una vaina ahí, en el estómago, que no me deja comer…”  

3.       Grosería, majadería o insulto:

 

a)       “Yo no le soporto vainas a nadie…”

b)      “Fui al programa y le dije como veinte vainas por fresco…”

c)      “Me dijo una vaina que no me gustó, y le entré…”

d)      “Cada vez que voy a cobrarle siempre me sale con la misma vaina…”

4.      Realidad desconocida:

 

a)       “El médico me aplicó una vaina rarísima...”

b)      “¿Y qué vaina es esa…?”

En ocasiones soporta dicha voz el mismo significado que la palabra etcétera:

 

·         “Fuimos a la playa, nos bañamos, bailamos, bebimos, gozamos mucho y vaina...”

Todo lo dicho antes significa que en una posmodernidad en la que se tiende siempre a lo fácil, «vaina», junto a «cosa» y «algo» conforma la trilogía de palabras de sentidos más vagos e imprecisos del español dominicano.  En la República Dominicana, todo se reduce a “vaina”. O, lo que es lo mismo, aquí se vive en un constante y pleno “vainismo”.

El término, en tanto muletilla reveladora de pobreza léxica,  es empleado con más frecuencia por los hablantes de más bajo nivel de instrucción; pero la práctica ha demostrado que en mayor o menor grado se realiza también en todos los estratos socioculturales  de la población dominicana.  Su uso, sin embargo,  no constituye una particularidad lingüística o rasgo característico del español   dominicano. La muy citada estructura lexical, vale aclarar, igualmente aparece presente en otros dialectos del mundo hispánico, como se desprende del fragmento que a continuación transcribimos, tomado del cuento “Un día de estos”, del afamado narrador colombiano Gabriel García Márquez:

«El dentista le dio un trapo limpio.

-Séquese las lágrimas -dijo.

El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose las manos. “Acuéstese -dijo- y haga buches de agua de sal.” El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera.

-Me pasa la cuenta -dijo.

-¿A usted o al municipio?

 

El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica.

-Es la misma vaina…»