sábado, 9 de junio de 2018

EL MUNDO MARAVILLOSO DE LOS EUFEMISMOS

Por: Domingo Caba Ramos

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 «Una de las manifestaciones más interesantes de la creatividad lingüística es el eufemismo. El eufemismo es una creación dinámica, fina, artística, sutil; munchas veces voluntariosa, ambiciosa, idealista; otras veces manipuladora y maquiavélica»

 Mauro Rodríguez Estrada.

 En toda comunidad lingüística existen palabras o expresiones que, por convención social, los hablantes estigmatizan y rechazan por considerarlas políticamente incorrectas, de mal gusto, vulgares, soeces, indecorosas, inoportunas o atentatorias al pudor, al honor, a la moral, a la decencia y a las buenas costumbres. Se trata de palabras o expresiones que, en un determinado contexto sociocultural, poseen el sello de lo prohibido, razón por cual el usuario de la lengua evita utilizarlas, por entender que la realidad a la cual aluden es muy dura, cruda y desagradable. Esas palabras reciben el nombre de tabú. Crean estas, pues, un vacío léxico que suele ser llenado por otras de inofensiva connotación, lingüísticamente conocidas con el nombre de eufemismos.

 Manuel Seco, en su «Gramática esencial del español», profundiza sobre el tema al establecer que:

«Muchas veces se presenta la necesidad de dar nuevos nombres a una cosa por el deseo de no pronunciar el suyo habitual, sentido como demasiado evocador de realidades sexuales, fisiológicas o tristes, que la delicadeza o la ¨buena educación¨ prohíben mencionar crudamente. Para ello se utiliza el nombre de algo que tiene cierta semejanza o proximidad de lo designado, o un nombre cuyo sentido propio es más vago. Estos sustitutos se llaman eufemismos, y se suelen llamar tabús o tabúes las palabras sustituidas» (Espasa, 1996:372) Tanto el eufemismo como el tabú son causas importantes del cambio semántico.

Tabú, según Fernando Lázaro Carreter, es una «Voz polinesa que, en Lingüística, se utiliza para designar cualquier palabra que, por motivos religiosos, supersticiosos o de índole social, es evitada por el hablante» (Diccionario de términos filológicos, 1987:387)

 Y en relación con el eufemismo, el precitado autor, filólogo, profesor y exdirector de la Real Academia Española, afirma que se trata de un «Proceso muy frecuente que conduce a evitar la palabra con que se designa algo molesto, sucio, inoportuno, etc., sustituyéndola por otra más agradable…» (Ídem, 177)

 El tabú se considera la principal causa sicológica de cambio semántico. Con su empleo, el hablante persigue utilizar la palabra que se acomode más armoniosamente a la estructura fonética del discurso o se ajuste mejor al tono general de la expresión.

 Stephen Ullmann (1967: 231), reputado lingüista y semantista de origen húngaro, clasifica los tabúes lingüísticos en tres grupos más o menos diferentes según la motivación sicológica que exista tras ellos: unos son debido al miedo, otros a un sentimiento de delicadeza y otros a un sentido de decencia y decoro.

1. Tabú del miedo. Se basa en un temor de naturaleza reverencial que entrañan los seres que poseen poderes sobrenaturales. Desautoriza este tabú el uso de ciertos términos que tienen que ver, entre otros, con temas religiosos o políticos. Los judíos, por miedo, no podían mencionar el nombre de Dios. De ahí que crearan los eufemismos: Señor, Ser Supremo. También Diablo ha sido sustituido por otros nombres, tales como Enemigo Malo, Pájaro Malo, Satanás…

 2. Tabú de la delicadeza. Elude referirse directamente a asuntos que evocan realidades consideradas molestas o desagradables. Ejemplos : parir ( dar a luz), estar preñada (estar encita, en estado…), morir (cerrar los ojos)

 3. Tabú de la decencia. Tiene que ver con la actitud que se ha adoptado con respecto a las tres grandes esferas por este afectadas: el sexo, ciertas partes del cuerpo y determinadas funciones fisiológicas de este. Está ligado, pues, a todo lo relacionado con la vida sexual: orinar (hacer pipí, ir al baño…) sostener relaciones sexuales (hacer el amor) defecar (hacer pupú, ir al baño…)

 Sigmund Freud, citado por el propio Ullmann, destaca la naturaleza prohibitiva del tabú al establecer que:  «Para nosotros el significado del tabú se ramifica en dos direcciones opuestas. Por un lado significa para nosotros sagrado y consagrado; pero por otra parte significa misterioso, peligroso, prohibido e inmundo…» (Ob. Cit. 231) ________________________________________

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