domingo, 17 de julio de 2016

CANCIÓN DE CUNA PARA DORMIR A MI TIERNO MANOJITO



Por Domingo Caba Ramos

Si no es en los brazos de su papi, no hay forma de que se duerma. Cuando el sueño abate su infantil y frágil anatomía, me busca, me toma de la mano y me conduce hasta su mecedor y adorado asiento, para que la meza, la abrace, la arrulle y la acurruque. Es entonces cuando saltan a mis labios los versos de una canción de cuna que para ella escribí:


«CANCIÓN DE CUNA PARA DORMIR A MI TIERNO MANOJITO»

Duérmete mi niña,
duérmete Nicol,
duérmete pedazo,
de mi corazón.


Duerme que en tu cuna,
te debes acostar,
duerme que tus ojos,
se quieren cerrar.


Duérmete mi niña,
mi negrita bella,
ojitos de ángel,
carita de estrella.


Y cuando de su boquita abierta emana un tenue ronquido, revelador de que ya el sueño la venció, estampo un beso en la frente de mi tierno manojito, la llevo a su camita, y al oído le susurro, con las palabras del poeta:

«A`ora yo te acuetta
`la `maca e papito
y te mese suave...
Du`ce...depasito...
y mata la pugga
y epanta moquito
pa que droma bien
mi nengre bonito...»


Y es así como ella queda profunda y definitivamente dormida. Ella es NICOL MARÍA, mi pequeño manojito de ternura. Ella es la más auténtica expresión de mi otro yo. Ella es una flor que llora y un diamante que respira.


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