domingo, 1 de mayo de 2011

¿ES LO MISMO ESTAR DORMIDO QUE DURMIENDO?

“No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que jodiendo”.

La aclaración, emitida en un diálogo informal con una periodista, se le atribuye al afamado escritor y académico español, Camilo José Cela. Y el juicio vale por cuanto son muchos los hispanohablantes que emplean los susodichos verboides, “dormido” y “durmiendo”, para referirse a una misma realidad. Merced a este planteamiento, no resulta extraño escuchar a una madre decir primero: “Mi hijo está dormido”, mientras que minutos después se le escuchará informar: “Mi hijo está durmiendo”

Como podrá apreciarse, en cada caso la tierna madre ha querido afirmar exactamente lo mismo, pero empleando construcciones gramaticales diferentes. Y fueron construcciones semejantes a estas las que motivaron la observación del reputado novelista antes citado:

“No es lo mismo estar dormido que durmiendo”

Para entender el fenómeno, es necesario saber o tener presente la función modificadora del participio y el gerundio. Este último, además de tener carácter adverbial, por cuanto su principal función consiste en modificar al verbo como adverbio de modo, tiene también carácter imperfectivo y durativo, esto es la acción nos la presenta inacabada o situada en tiempo presente. Siendo así, “estar durmiendo” significaría no haber terminado de dormir.

El participio, en cambio, funciona como adjetivo, apunta hacia el pasado y entraña la idea de pasividad, Posee carácter perfectivo y la acción del verbo nos la presente como acabada o despojada de todo valor durativo. En virtud de esta idea, “estar dormido”, sería lo mismo que decir ya se durmió, la acción de dormir terminó.

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