domingo, 31 de mayo de 2026

NO SOLO A NINÍ CÁFARO, SEÑOR PRESIDENTE


(A propósito de las pensiones especiales)
Por: Domingo Caba Ramos

 Es cierto, señor presidente. Niní Cáffaro es una gloria del arte popular dominicano, y por esa razón merece la pensión especial de RD$160,000 que hace seis años usted le concedió mediante decreto No. 398-20.

 Es cierto, señor presidente. Erasmo Alfonso Cáffaro Durán (Niní), por su dilatada y límpida trayectoria artística es merecedor de cuantos reconocimientos y beneficios le puedan ser concedidos.

 Pero también es cierto, señor presidente, que miles de exservidores públicos, hoy se encuentran en sus hogares rumiando su vejez y su miseria con un salario mensual que ni siquiera para comprar aspirinas les alcanza.

 En tal virtud, señor presidente, es posible que usted ignore que en   el sector educativo, por ejemplo, miles de maestros (más de 21,000) jubilados antes del 2008, que también son glorias del magisterio nacional y que permanecieron laborando durante treinta o más años, están jubilados con un salario de miseria equivalente a RD$30,000 mensuales brutos.

 Sí, señor presidente, maestros que de manera no tan sonora y pública como Niní, también supieron poner en alto en buen nombre de la patria, de sus familias y de sus comunidades, encendiendo la antorcha del saber y combatiendo las sombras de la ignorancia.

 Maestros que supieron desafiar los rigores del frío y del calor que casi se corta en angostas aulas repletas de hasta cincuenta estudiantes, así como las malas crianzas o desajustes conductuales de los hijos de unas familias posmodernas cada vez más disfuncionales, cada vez más carentes de valores y principios.

 Mientras esos maestros pensionados y jubilados antes del 2008 (los jubilados después de este año gozan de un estatus más privilegiado) además de conformarse con los míseros RD$30,000 brutos ya señalados, también tienen que sufrir el dolor que provoca ver a alguien que nunca laboró en el sector oficial recibir una pensión especial que en muchos casos quintuplica el monto recibido por quienes como ellos tuvieron que «guayar la yuca» trabajando en la administración estatal.  Pensiones que posiblemente los solidariamente pensionados no las necesiten.

 Duele, señor presidente, recibir solo RD$30,000 mensuales por concepto de pensión legal, al mismo tiempo que tiene que leer decretos firmados por Danilo Medina mediante los cuales se les conceden pensiones especiales de RD$75,000 y RD$96,0000 a un fenecido periodista de farándula (2014) y a la viuda de un famoso compositor y cantante dominicano (2020), respectivamente.

 Duele, señor presidente, a un maestro pensionado o jubilado recibí mensualmente la suma de RD$30,000 o menos, cuando en cualquier momento resulta impactado negativamente por la lectura de decretos firmados por usted en el año 2021, a través de los cuales se otorgan pensiones solidarias a la merenguera Ferita la Grande (RD$70,000), a la viuda de Johnny Ventura (RD$75,000) y a Rafael Bello Andino,     ex  secretario particular de Joaquín Balaguer (RD$150,000).

 ¿Necesitaban o necesitan esos ciudadanos ese dinero para resolver sus necesidades básicas? ¿Cuál el propósito fundamental del presidente de turno al otorgar una pensión especial, resolver un problema económico o congraciarse con un dominicano famoso? Para nuestros gobernantes. ¿tiene más importancia el pensionado especial que el pensionado legal o el que tan valiosos servicios le brindó al Estado dominicano?

 Pero el dolor se torna aun más intenso, señor presidente Abinader, cuando esos maestros pensionados que ganan RD$30,000 o menos observan a la retahíla o miles de tránsfugas exdirigentes del PLD a quienes durante el pasado reciente usted les concedió mediante decretos licencias especiales de entre RD$50 y RD$75,000 para lograr que pasaran a militar en el PRM o en Justicia Social. ¿Qué significa eso? Sencillamente que el transfuguismo se está financiando con unos fondos que bien pudieron ser utilizados para mejorar el pírrico salario que reciben los profesores pensionados o jubilados antes del año 2008.

 Señor presidente, nada produce más ronchas y disgustos en las conciencias colectivas que la falta de equidad entre sus ciudadanos. En esa falta de equidad o de igualdad han incurrido, desgraciadamente, todos los presidentes que han dirigido los destinos de la República Dominicana desde 1996 hasta la fecha. Y en los períodos de gobiernos adonde impera la inequidad, necesariamente reina la burla, la mentira, el irrespeto, la molestia, la insensibilidad, la falta de empatía y, por consiguiente, la desesperanza y falta de confianza del pueblo en la palabra y acciones de sus gobernantes,

 (PUBLICADO EN DIARIO LIBRE, 15/5/2026)

LA MARCHA DE LOS PENDEJOS DOMINICANOS


Por: Domingo Caba Ramos
« Pendejo, ja. Referido a persona: boba, falta de entendimiento, simple…»

 (Diccionario del español dominicano)

 En la Venezuela pre - Chávez, sacudida por la corrupción en todos los órdenes, uno de sus más brillantes hijos, el escritor Arturo Uslar Pietri (1906 – 2001), convocó a una marcha nacional de todos los pendejos. Fue como si el izquierdoso, reivindicativo y famoso grito « ¡Proletarios del mundo uníos!», se trocara de repente por ¡Pendejos del mundo uníos!

 Pienso que igual llamado es necesario hacerlo en la República Dominicana, país en donde bien podríamos hablar de la existencia de dos clases sociales antagónicas no identificadas aún por los cientistas sociales: los pendejos y los “otros”

 ¿Y quiénes son los pendejos?

 « Los pendejos – apunta el narrador, ensayista y filólogo, Andrés L Mateo – son, históricamente, quienes nunca se han aprovechado de la riqueza pública. Son seres de buena fe descendidos de otro universo que alimentaron la manía sacrosanta de recordar el catecismo cuando las briznas de la tentación les nublaron el pensamiento. Los pendejos tienen desplegada la curvatura de la ingenuidad, y el brillo de las pompas de los políticos de turno les hace creer que ellos tienen la esbeltez resistente de los privilegiados, que se enriquecen mágicamente desde los cargos públicos y siguen siendo honorables…» (Al filo de la dominicanidad, p.65, 1996)

Los pendejos – amplío yo – son la mayoría: los marginados, los sufridos, los olvidados y sacrificados.  Los que todavía creen que se existen principios éticos y morales que norman la conducta humana. Los que para «los otros» solo importan o merecen ser recordarlos durante los procesos electorales.

 Pendejos son los que pagan impuestos, luz, agua y demás servicios públicos. Pendejos son los románticos, los confiados, los que creen ciegamente, aplauden y vibran de emoción al escuchar las promesas casi divinas emanadas de las bocas “sacrosantas” del mesiánico líder que se eleva en la tribuna.

 Pendejos son los que después de cuatro o cinco años años de estudio en la universidad, si es que encuentran trabajo, tienen que conformarse con pírricos salarios, mientras el “compañerito” del partido, a veces sin trabajar y con muy bajo nivel de instrucción, recibe privilegiadas compensaciones.

 Pendejos son los que llegan pobres a un cargo público, y pobres salen de este. Los que por fanatismos políticos son capaces de quebrantar la armonía familiar, «echándose de enemigos» a hermanos, padres, parientes y relacionados.

 Pendejos, en fin, son los que en cada proceso electoral, cada cuatro años, se levantan bien temprano, interesado en ser los primeros en depositar el voto redentor.

 ¿Y los “otros”, quiénes son?

 Sencillamente, la minoría: los privilegiados, los que se encaraman en el abatimiento, la marginalidad y maltratado lomo de los pendejos para ascender al cielo del progreso y la prosperidad. Los “otros” son los que llegan en chancletas y bicicletas a los puestos y salen de estos en yipetas. Los que ya en el cargo evaden el contacto telefónico con las mismas personas que durante la campaña electoral se comunicaban con una facilidad asombrosa

 Los “otros” son los que un día organizan largas filas para regalar funditas, “juguetes y bicicletas” a las mismas familias que durante el resto del año, por faltas de recursos, no pueden alimentarse, vestir, enfrentar sus problemas de salud ni satisfacer sus problemas materiales de existencia.  Los que besan, saludan, abrazan y sonríe con rostros de seres sencillos cuando desesperados andan detrás del voto archiapetecido.

 Los “otros” son los oportunistas, los tránsfugas y los arribistas que en cada militancia solo persiguen beneficios personales. Los que se presentan como ángeles y critican en la oposición lo mismo que hicieron o dejaron de hacer cuando estaban en el poder. Los que tratan de embullar   a las masas o crear en sus mentes realidades encantadas con frases tales como “Todavía falta mucho por hacer…”, “E’pa lante que vamos…”, “Ni injusticias ni privilegios…”, “A todos los llevo en el corazón…”, etc.

 Los otros, en fin, son los que te besan en campaña, pero te ignoran cuando asumen el poder.  Los que se aprovechan de la naturaleza ingenua de los pendejos para construir poderes, privilegios y fortunas. Los   que piensan que los pendejos son más pendejos de la cuenta, vale decir, los que entienden que los pendejos no piensan o carecen por completo de memoria, dignidad  e inteligencia.

 (PUBLICADO EN DIARIO LIBRE, 8/5/2026)

 

 

 

 

«V DE VACA» Y «B DE BURRO»


Por : Domingo Caba Ramos

Las letras como las personas tienen sus nombres: "elle" (ll), "ye" (y), "ene" (n), "erre" (rr), "hache" (h), "efe" (f), "ka "(k), etc.). Y así como en el género humano el nombre sirve para distinguir a una persona de otra, en el abecedario, los nombres de los signos gráficos (letras) que lo conforman permiten diferenciar un signo de otro. Es el caso de las grafías "b" y "v".

Aunque fonéticamente se pronuncian de la misma forma, una y otra acusan notables diferencias, no sólo ortográficas, sino también nominales. La primera se llama be (denominación recomendable). En América la llaman "be alta" y "be larga". La segunda se denomina "uve" (recomendable), pero los hablantes hispanoamericanos suelen llamarla indistintamente "ve corta", "ve baja" y "ve chica" 

En la República Dominicana, como resultado, tal vez, de una distorsión en la enseñanza de la lengua española, o de un falso concepto aprendido en la escuela antigua, esa distinción se establece de manera un tanto zoológica o "con pintoresca nomenclatura", llamándole "be de burro" a la "b" y "ve de vaca" a la "v". 

Se trata del mismo error en que se incurre cuando se habla de "c" (ce) de casa y "k" (ka) de kilómetro". Es como si se quisiera dejar establecido que aparte de las empleadas para escribir las palabras burro y vaca, existen en nuestro idioma otros tipos de bes. 

Conviene aclarar que las letras "b" y "v" representan el mismo fonema /b/ en todos los países de habla española: el sonido consonántico bilabial sonoro /b/, esto es, no existe, como erróneamente se cree y ha enseñado, diferencia alguna en la pronunciación de "b" y "v".

 Como bien lo establece al respecto don Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española

«La pronunciación de v es en español idéntica a la de b. Las dos letras corresponden a un mismo fonema, /b/; se pronuncian igual, por tanto, cabo y cavo; vaca y baca; sabia y savia; /tubo y tuvo. Pretender pronunciar v con articulación labiodental es un error de algunos locutores y profesores que se pasan de correctos...» (1986:371).

Es lo que sucede igualmente con la z y la c que precede a las vocales ei. En el español de América y algunos puntos del sur de España, como Canarias y parte de Andalucía, tales consonantes se pronuncian como /s/ (seseo); aunque sus grafías sean distintas. Entre estas debe establecerse solo distinción ortográfica, no fonética.

En otras palabras, la articulación labiodental de la "v" jamás ha existido en español y mucho menos en el español dominicano. Cuando así ocurre, se trata de un desacertado prurito de corrección basado también en erróneas recomendaciones de la escuela antigua.

 (PUBLICADO EN DIARIO LIBRE, 1/5/2026)


LENGUA, COMUNICACIÓN E INFORME DEL TIEMPO


Por : Domingo Caba Ramos

El informe del tiempo que, a través de boletines emitidos periódicamente, ofrece al país el Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET) tiene como propósito fundamental ofrecer información científica y actualizada acerca de las condiciones atmosféricas, presentes y futuras, para proteger vidas y bienes, así como facilitar la planificación de cuantas actividades redunden en bien de la seguridad ciudadana.

Debido a las variables científicas con las que ducho organismo ejerce su labor de análisis, pronóstico y monitoreo, es obvio que cada reporte meteorológico suele presentarse pletórico de voces técnicas que al común de los hablantes se le haría muy difícil descodificar o desentrañar su sentido profundo. Es como si el técnico perfil del oficio obliga el uso de tales voces e impide el empleo de aquellas más cercanas a la lengua popular.

Merced a lo previamente expuesto, valdría preguntarse: ¿qué entenderán ese hombre y esa mujer que residen al lado de un río o una cañada cuando leen o escuchan que en el informe del tiempo de fecha 23/4/2026 se les dice que:

a)      «El sistema frontal permanece casi-estacionario al norte del territorio nacional, interactuando con los efectos del viento del este/noreste, favoreciendo las concentraciones nubosas generadoras de aguaceros moderados a fuertes»

  «Para mañana viernesremanentes nubosos en varios del sistema frontal y una vaguada niveles de la troposfera, junto a los efectos locales y el viento de componente sur…»

   «El sábadola vaguada en altura y los efectos orográficos y el calentamiento diurno, volverán a generar parches nubosos generadores de aguaceros moderados a fuertes, tormentas eléctricas y ráfagas de viento y posibles granizadas…»

 Para el viernes, una vaguada en altura se estará acercando al país, reforzando las condiciones de inestabilidad.

 En otro informe anterior se habla de que «desde tempranas horas de este martes se han registrado precipitaciones dispersas…»

 Si cada informe del tiempo entraña fines preventivos, lógico parece pensar que el estilo de lengua que se emplee en la comunicación que sustenta esa prevención debe ser lo suficientemente transparente, de manera que el mensaje trasmitido, en medio del desastre, resulte debidamente interpretado por todos los miembros de la comunidad afectada por dicha situación calamitosa; pues reitero que ni siquiera me imagino lo que pensarían los miembros de esa familia que moran a las riberas de ríos y cañadas cuando lean en la prensa o escuchen a la muy dinámica presidenta  del Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET), Ing. Gloria Ceballos,  hablar de «precipitaciones  dispersas…», «parches nubosos», «vaguada de altura…», «remanentes nubosos…», «sistema frontal estacionario…», « vaguadas  niveles de la troposfera…», «efectos orográficos...» , «calentamiento diurno…», entre otras construcciones léxicas..

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE, 24/4/2026)

DEL «PASO HONDO» DE «DOS PESOS DE AGUA» A SANTO DOMINGO Y EL CIBAO


 Por: Domingo Caba Ramos

  «En Paso Hondo, por los secos cauces de los arroyos y los ríos, empezaba a rodar agua sucia; todavía era escasa y se estancaba en las piedras. De las lomas bajaba roja, cargada de barro; de los cielos descendía pesada y rauda. El techo de yaguas se desmigajaba con los golpes múltiples del aguacero» 

 (Del cuento “Dos pesos de agua”, de Juan Bosch)


Hace más de dos semanas que la lluvia no ha parado de caer en la República Dominicana. Como reza la frase popular: ¡Llueve a cántaros! Y es tanta la lluvia caída, que por momentos he pensado que la vieja Remigia, de “Paso Hondo”, se “mudó” a esta nación, y de nuevo les prendió, para que lloviera, velas a las ánimas del purgatorio

La historia de la vieja Remigia y Paso Hondo parece repetirse en cada rincón del país; pero muy particularmente en el Cibao Central, Santo Domingo y Puerto Plata.

 Paso Hondo es el ambiente imaginario adonde se desarrolla el hecho (una sequía) que magistralmente relata Juan Bosch en uno de sus cuentos capitales: “Dos pesos de agua”, incluido en el volumen Cuentos escritos antes del exilio (1982)

 En términos generales el cuento  nos relata la historia de Remigia, la vieja campesina y el extremo optimismo o fe inquebrantable de esta ante los peores desastres que la furia de la naturaleza  pueda producir. Y el argumento es bastante sencillo:

 Paso Hondo, lugar donde reside la vieja Remigia, es afectado por una gran sequía que genera la desesperación y la emigración en masa de los residentes de este lugar. La tragedia natural no solo afecta a la anciana campesina, sino también a sus vecinos, quienes forzados por las circunstancias deciden abandonar sus tierras y salir en busca de mejores condiciones de vida.

Al decir de los lugareños, la sequía, cual castigo divino, se presentó en el momento en que menos se esperaba:

« Todo iba bien. Pero sin saberse cuándo ni cómo se presentó aquella sequía. Pasó un mes sin llover, pasaron dos, pasaron tres. Los hombres que cruzaban por delante de su bohío la saludaban diciendo:

 - Tiempo bravo, Remigia

 Ella aprobaba en silencio. Acaso comentaba: 

- Prendiendo velas a las ánimas pasa esto»
(1982: 19)

Fue así como poco a poco, la angustia fue aposentándose en el cerebro de todos los residentes de Paso Hondo:

« Comenzó la desesperación. La gente estaba ya transida y la propia tierra quemaba como si despidiera llamas. Todos los arroyos cercanos habían desaparecidos; toda la vegetación de la loma había sido quemada…» (p. 20)

 Antes de abandonar el lugar, los vecinos de la vieja pasaban a despedirse de ella y a externar el último lamento:

«-Yo no aguanto, Remigia; a este lugar le han echado mal de ojo...» (p.21)

Todos se marchan, menos Remigia, la cual se queda, confiando en que las ánimas del purgatorio, a las cuales ella ha estado prendiendo velas, un día se compadecerán de Paso Hondo y mandarán la lluvia. Y a todos, la vieja les regalaba monedas para  que compraran velas y se las prendieran a las ánimas del purgatorio :


«-Tenga; préndamele esto de velas a las ánimas en mi nombre... » (p.21)

«La vieja Remigia se resistía a salir. Algún día caería el agua; alguna tarde se cargaría el cielo de nubes; alguna noche rompería el canto del aguacero sobre el ardido techo de yaguas…» (p.18)

Después  que sus insistentes pedidos habían sido ignorados, las ánimas descubren que Remigia ha gastado dos pesos en velas, un monto considerado por ella bastante alto. Es entonces cuando de inmediato comienzan a dar respuestas a sus oraciones, enviando la tan esperada lluvia y causando, inconscientemente, una segunda tragedia: la inundación que destruye a Paso Hondo y  se lleva consigo a doña Remigia.

«Rauda, pesada, cantando broncas canciones, la lluvia llegó hasta el camino real, resonó en el techo de yaguas, saltó el bohío, empezó a caer en el conuco. Sintiéndose arder, Remigia corrió a la puerta del patio y vio descender, apretados, los hilos gruesos del agua; vio la tierra adormecerse y despedir un vaho espeso. Se tiró afuera, rabiosa» (p.26)

 En paso Hondo, como presa desbordada, las nubes no cesaban de enviar agua a la tierra: 

«Pasó una semana; pasaron diez días, quince... Zumbaba el aguacero sin una hora de tregua…. Los ríos, los caños de agua y hasta las lagunas se adueñaban del mundo, borraban los caminos, se metían lentamente entre los conucos» (p.27)

 
Por esa razón, como sucede hoy en diferentes zonas del país«… El agua sucia entró por los quicios y empezó a esparcirse en el suelo. Bravo era el viento en la distancia, y a ratos parecía arrancar árboles. Remigia abrió la puerta. Un relámpago lejano alumbró el sitio de Paso Hondo. ¡Agua y agua! Agua aquí, allá, más lejos, entre los troncos escasos, en los lugares pelados. Debía descender de las lomas y en el camino real se formaba un río torrentoso.» (p.27)

 Remigia, que fue capaz de soportar estoicamente los embates de la primera tragedia (sequía) sucumbió ante la furia de la segunda (inundación):

«Cuando sintió el bohío torcerse por la tormenta, Remigia desistió de esperar y levantó al nieto. Se lo pegó al pecho; lo apretó, febril; luchó con el agua que le impedía caminar; empujó, como pudo, la puerta y se echó afuera. A la cintura llevaba el agua; y caminaba, caminaba. No sabía adónde iba. El terrible viento le destrenzaba el cabello, los relámpagos verdeaban en la distancia. El agua crecía, crecía. Levantó más al nieto. Después tropezó y tornó a pararse. Seguía sujetando al nieto y gritando: - ¡Virgen Santísima, Virgen Santísima!» (p. 18)

En tanto las ánimas, allá en el cielo, gritaban enloquecidas, como enloquecidas parece que también gritando en estos momentos :

 «- ¡Ya va medio peso de agua! ¡Ya va medio peso de agua!» (p. 29)

«-¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua!» (p. 30

 (PUBLICADO EN DIARIO LIBRE, 17/4/2026)

CANTOS PARA UNIFORMADOS


Por : Domingo Caba Ramos

«La forma es bella si en el fondo hay una idea. ¿Qué vale una frente bella si no hay u seso tras ella...?»

(Alexander Pushkin )

En la República Dominicana, las agresiones policiales contra la población civil se repiten diariamente. Se han convertido, como reza el pueblo, «en el pan nuestro de cada día». Posiblemente el hecho violento que mayor repercusión ha tenido en los medios de comunicación, ha sido la salvaje golpiza que un coronel activo de la Policía Nacional (Fausto Madé) le propinó a una joven de apenas diecinueve años. Tales hechos me hacen recordar los versos pletóricos de contenido social compuestos por el Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén (1902 – 1989), allá por los años treinta en su libro Cantos para soldados y sones para turistas (1937).

La inestabilidad política en la mayor de las Antillas, resultante de la caída de un dictador (Gerardo Machado) y el ascenso de otro al poder (Fulgencio Batista) desencadenó un estado general de oposición y denuncias que templó los hilos de la represión del gobierno por parte del Ejército cubano. Es entonces cuando Guillén escribe sus famosos Cantos..., con el propósito de crear en los soldados la conciencia de su origen humilde, exigirles que abandonen las prácticas de reprimir al pueblo y que se comporten siempre en defensa de los intereses de los sectores populares de los cuales proceden.  

Por eso, con el más imperativo de los acentos, inicia el poeta su libro, diciéndole al soldado:

SOLDADO APRENDE A TIRAR...

«Soldado, aprende a tirar :
tú no me vayas a herir,
que hay mucho que caminar.

¡Desde abajo ha de tirar,
si no me quieres herir!

Abajo estoy yo contigo,
soldado amigo.
Abajo, codo con codo,
sobre el lodo.

Para abajo, no,
que allí estoy yo»
Soldado, aprende a tirar,
tú no me vayas a herir,
que hay mucho que caminar»

El mismo tono persuasivo está presente en el más popular poema del antes citado libro: «No sé por qué piensas tú»

NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ (1937

No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo,
si somos la misma cosa,
yo,
tú.

Tú eres pobre, lo soy yo;
soy de abajo, lo eres tú;
¿de dónde has sacado tú,
soldado, que te odio yo?

Me duele que a veces tú,
te olvides de quién soy yo;
caramba, si yo soy tú,
lo mismo que tú eres yo.

Pero no por eso yo
he de malquererte, tú;

si somos la misma cosa,
yo,
tú,
no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo.

Ya nos veremos yo y tú,
juntos en la misma calle,
hombro con hombro, tú y yo,
sin odios ni yo ni tú,
pero sabiendo tú y yo,
a dónde vamos yo y tú...
¡no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo!

Y la misma línea de denuncia social y el mismo acento imperativo yacen presentes en el contenido profundo de los versos que conforman el poema «No le tire», de nuestro siempre inmenso poeta social, Manuel del Cabral (1907 – 1999) e inserto en su libro Compadre Mon (1943):

NO LE TIRE...

«No le tire, policía;
no lo mate, no;
¿no ve
que tiene la misma cara
que tiene usted?

 Corre roto,
sin zapatos.
¿No lo ve?

Corre tal vez
con una honradez tan seria
que corre en busca del juez...

Acérquese, policía,
pero guardando el fusil.
Acérquese.
¿No  ve?

Se parece a usted,
y a mí...

Mírelo bien.

Huye de la tierra y siempre
se va con ella al partir...

Acérquese... No le hiera
ni con el ojo
su dril...

Mire sus pies ...
Mírelo bien ...

Policía, no le tire.
Fíjese
que corre como la sed...»

 (Diario Libre, 10 de abril del 2026)

 

 


viernes, 1 de mayo de 2026

«V DE VACA» y «B DE BURRO»


Por: Domingo Caba Ramos. 

 

Las letras como las personas tienen sus nombres: “elle” (ll), “ye”

(y), “ene” (n), “erre” (rr), “hache” (h), “efe” (f), “ka “(k),

etc.). Y así como en el género humano el nombre sirve para

distinguir a una persona de otra, en el abecedario, los

nombres de los signos gráficos (letras) que lo conforman permiten

diferenciar un signo de otro. Es el caso de las grafías

b” y “v”. Aunque fonéticamente se pronuncian de la misma forma,

una y otra acusan notables diferencias, no sólo ortográficas, sino

también nominales. La primera se llama be (denominación

recomendable). En América la llaman be alta” y be larga”. 

La segunda se denomina “uve” (recomendable), pero los hablantes

hispanoamericanos suelen llamarla indistintamente ve corta”,

vbaja” y “ve chica” 

En la República Dominicana, como resultado, tal vez, de una

distorsión en la enseñanza de la lengua española, o de un falso

concepto aprendido en la escuela antigua, esa distinción se

establece de manera un tanto zoológica o “con pintoresca

nomenclatura”, llamándole bde burro” a la “b” y vde vaca” a

la “v”. 

Se trata del mismo error en que se incurre cuando se habla de “c” (

ce) de casa y “k” (ka) de kilómetro”. Es como si se quisiera dejar

establecido que aparte de las empleadas para escribir las

palabras burro y vaca, existen en nuestro idioma otros

tipos de bes. 

Conviene aclarar que las letras “b” y “v” representan el mismo

fonema /b/ en todos los países de habla española: el sonido

consonántico bilabial sonoro /b/, esto es, no existe, como

erróneamente se cree y ha enseñado, diferencia alguna en la

pronunciación de “b” y “v”. Como bien lo establece al respecto don

Manuel Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua

española: 

 

«La pronunciación de v es en español idéntica a la de b. Las

dos letras corresponden a un mismo fonema, /b/; se

pronuncian igual, por tanto, cabo y cavo; vaca y baca;

sabia y savia; /tubo y tuvo. Pretender pronunciar v con

articulación labiodental es un error de algunos

locutores y profesores que se pasan de correctos…»

(1986:371).

 

Es lo que sucede igualmente con la z y la c que precede a las vocales ei. En el español de América y algunos puntos del sur de España, como Canarias y parte de Andalucía, tales consonantes se pronuncian como /s/ (seseo); aunque sus grafías sean distintas. Entre estas debe establecerse solo distinción ortográfica, no fonética.

En otras palabras, la articulación labiodental de la "v” jamás ha existido en español y mucho menos en el español dominicano. Cuando así ocurre, se trata de un desacertado prurito de corrección basado también en erróneas recomendaciones de la escuela antigua.