Por : Domingo Caba Ramos
Ciertamente
debemos admitir que las redes sociales lo han cambiado o transformado todo, muy
especialmente las normas de convivencia y los patrones comunicativos. Y en ese
proceso evolutivo, la lengua, una de cuyas características es su naturaleza
cambiante, no podía quedar al margen. Tanto ha sido la influencia que en la
construcción de nuevos hábitos lingüísticos ha ejercido la tecnología y las
redes sociales en el uso de la lengua que hoy bien podríamos decir que estamos
al frente de una “nueva lengua española”. Ese cambio lingüístico se pone de manifiesto,
fundamentalmente, en el plano ortográfico y lexicosemántico.
Así vemos
cómo en el español dominicanos, nuevas voces surgen cada día y nuevos
significados se les atribuyen a vocablos ya establecidos. Muy especialmente en
el llamado sociolecto de la juventud.
Pero no solo eso. Aparte de las innovaciones en la estructura lexicosemántica
de las palabras, en el dialecto dominicano nos encontramos igualmente con
nuevas formas de escribir que en nada cumplen con lo establecido al respecto
por la norma gramatical.
De ahí
que, como ya hace varios años sucedió y comenté, no me sorprendió el que una
estudiante, en la universidad adonde laboro, de la manera más normal o natural,
se atrevió a escribir y enviarme la siguiente nota - excusa:
«Apreciado profesor: le escribo
para informarle que hoy no podré asistir a la “uni” ni a su clase de lengua
española como 100pre xq cuando fui a buscar a mi niño al “cole” me
cogió lo tarde y además x aquí está llovien2 mucho…»
Así le
escribió la joven estudiante de medicina nada más y nada menos que a su maestro
de español. ¿Cuál fue mi reacción al leer esto?
Mejor no
le cuento…
Y en
semejante contexto, tampoco me asombré cuando un día de estos, leí en la red de
Facebook el mensaje que un mocano le comunicaba a un compueblano suyo:
«Cuan2 yo
comienC a nombrar los Angeles D Moca que Iran al cielo un dia, uds. 2s seran los
primeros en mi lista, pues si que C lo merecen. Bendiciones y larga Vida para
los dos. Ah y los sigo querien2»
¿Qué
le dijo?
Prefiero
que sea usted, amigo lector, quien realice el proceso de decodificación de
dicho mensaje.
Usted
y yo podríamos haber confrontado serias dificultades para desentrañar el
sentido profundo del texto precedente; pero no para entender de que así circula
nuestra lengua por las rutas innovadoras de las redes sociales.

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