sábado, 26 de septiembre de 2026

EL POETA MORENO JIMENES Y EL RÍO SOCO

Por: Domingo Caba Ramos

 «Los ríos son inquietos, turbulentos y cambiantes como la literatura. Los ríos tienen todos los estados de ánimo: son amistosos y terribles, son salvajes y caseros como la literatura. No entendamos como un tópico muerto la metáfora de Jorge Manrique: los ríos son la vida no porque vayan al mar y la muerte sino porque están vivos, porque fluyen y cambian y se desmienten y lanzan mil imágenes y se adaptan a todo y son siempre ríos. Por eso los ríos alimentan la literatura, y a los escritores les fascinan los ríos. Y yo deseo con toda el alma recorrer todos los ríos del mundo y convertir cada uno de ellos en una novela interminable…»

  (Antonio Costa Gómez: escritor, poeta y novelista español)

 Domingo Moreno Jimenes (1894 – 1986), el celebrado poeta fundador del movimiento postumista (1921) fue no solo el verdadero introductor del versolibrismo o liberador del verso de los moldes tradicionales en la poesía dominicana, sino un ser humano un tanto atípico, cuyo proceder o muchos de sus rasgos conductuales rozaban los límites de lo pintoresco. Trotamundos y viajero sin rumbo fijo por los diferentes pueblos del país, aparte de un maletín repleto de sus libros de versos, de él se ha dicho que en los bolsillos de su saco solía llevar arepas, empanadas, cazabe y chicharrón.

 «Entre kilómetros y kilómetros y mordiscos y mordiscos y chorreando manteca por todos bolsillos – apunta Ramón Francisco al respecto – Moreno observaba el paisaje nacional con ojos transparentes…» (Literatura dominicana 60, 1969::108)

 Por eso no ha de sorprender el momento en que a Moreno se le ocurrió componer el poema «Canto al Soco», cuando ejercía como director en una escuela del Seibo. A propósito, escribe José Rafael Lantigua (1948 – 2025) lo siguiente:

 «Es en esa época (durante el gobierno de Ramón Báez) cuando Moreno escribe otro de sus poemas poco conocidos, y que dedicó al modesto río que cruza el poblado de El Seybo. Su «Canto al Soco», que declamaba mientras pasaba horas enteras frente al río contemplando sus aguas, es una demostración viva y sonora del entusiasmo con que Moreno pulsaba entonces las cuerdas de su lira, revelando al mismo tiempo una clara filosofía de la vida…» (Domingo Moreno Jimenes: Apóstol de la poesía, 1980: 44)

 «Vas corriendo alegre río,
vas corriendo y vas dejando,
un recuerdo en cada espuma,
y una espuma a cada paso.

 Y al mírate correr, pienso,
que Manrique comparara,
tu corriente con la vida,
pues cual tú voluble, pasa.

 Y cual rosas tiernas se abren,
las sonrisas de mis labios,
pues, figúrome la muerte,
un gran mar inmenso y raro.

 Mientras suenan a lo lejos,
las brumosas campanadas,
del crepúsculo, y la luna,
nos contempla muda y pálida»

Y sobre la emoción que generaba en el alma del poeta el referido río, dice a continuación Lantigua lo siguiente:

 «Valentín Giró, uno de los poetas que inició el modernismo en el país, y quien para ese entonces era juez del juzgado de primera instancia de la localidad oriental, le reprochaba a Moreno que se pasara horas largas contemplando el río, mientras una novia que tenía se cansaba de esperarlo que llegara…»

 ¡Cosas de poetas!

¿SANTO DOMINGO O REPÚBLICA DOMINICANA?


Por : Domingo Caba Ramos

«El pueblo dominicano constituye una Nación organizada en Estado libre e independiente, con el nombre de República Dominicana»

(Art. 1: Constitución de la República Dominicana)

Nuestro país, según la constitución dominicana (Art. 1), se llama República Dominicana, y su capital, Santo Domingo. (Art. 13); pero así también se llama (Art. 9) la isla que el territorio dominicano (parte oriental) comparte con la vecina república de Haití.

Sin embargo, cuando por primera vez visité a los Estados Unidos, me sorprendió bastante el hecho de que la mayor parte de los dominicanos residentes aquí, cuando se referían a la patria que los vio nacer, nunca decían República Dominicana, sino Santo Domingo. Así, de ellos escuchaba, de manera recurrente, expresiones, tales como: «A Santo Domingo tengo que ir a resolver un problema», «Llegue ayer de Santo Domingo», «En Santo Domingo la cosa no está buena…», etc.

Lejos tenían esos compatriotas que así hablaban que, al decir, por ejemplo: «A Santo Domingo tengo que ir a resolver un problema», lo que verdaderamente estaban afirmando era que «A la capital dominicana   tengo que ir a resolver un problema», o que «A algún sitio de Haití tengo que ir a resolver un problema». En tal virtud, si uno de esos dominicanos era nativo de Santiago de los Caballeros, por ejemplo, lo más apropiado hubiera sido que dijera: «A Santiago tengo que ir a resolver un problema» o, sencillamente, «A la República Dominicana tengo que ir a resolver un problema».

 Vale precisar que, en virtud de lo establecido en el precitado texto constitucional, el topónimo o nombre geográfico Santo Domingo es excluyente, esto es, alude exclusivamente al territorio comprendido en la capital de la república, pero no a los demás pueblos de esta.  Significa esto, que si en Nueva York, por ejemplo, un dominicano informa que su madre vive en Santo Domingo, está afirmando que ella reside en la ciudad capital, no en ningún otro lugar de nuestro país.

Por vías contrarias, el término República Dominicana es incluyente, vale decir, cuando digo que «En la República Dominicana tengo tres fincas bastante productivas …», esas fincas pueden estar ubicadas en cual zona de este país, incluyendo, naturalmente, la capital o Santo Domingo. O, para que mejor se entienda, si en el extranjero a un venezolano alguien le pregunta que de dónde es, posiblemente responderá que de Venezuela. Solo diría que es de Caracas, si realmente nació en esta capital.

(PUBLICADO EN  DIARIO LIBRE FECHA 18/9/2026)

PERFIL DE UN AUTÉNTICO FANÁTICO POLÍTICO

Por : Domingo Caba Ramos

 En una ocasión, creo que al final del primer gobierno de Danilo Medina, un periodista amigo, ferviente simpatizante del PLD, me presentó una foto del entonces mandatario, sentado en una piedra, en una de sus acostumbradas visitas sorpresas realizadas, esa vez, a uno de nuestros campos.

 — ¡Qué bien!, me parece un gesto de humildad —expresé, sin decir más nada.

—Así es…, solo un presidente sencillo y que no se cree un Dios, como se nos tiene acostumbrado, se comporta de esa manera» — dijo, visiblemente emocionado.

 Otro periodista, también ferviente seguidor, pero del PRM, que se encontraba presente, al escucharnos no se aguantó:

 — No se confunda, profesor. Eso es populismo barato. Pero como las coincidencias siempre están al doblar la esquina, años después, y ya Danilo fuera del poder, me encontré en un supermercado con el mismo comunicador, el del PRM, y de la manera más sana y desapasionada le dije:

 — Me gustó el gesto de Luis Abinader, de irse con su comitiva, a los Estados Unidos, en un vuelo comercial…

 — Eso no me extraña. Usted sabe lo humilde y austero que es Luis. Otro presidente, sin importarle la situación del país, se hubiera ido en un vuelo privado — argumentó, como si hubiera estado pronunciando un discurso.

 — Muchos dirán que eso es populismo barato — le dije, para provocarlo, con las mismas palabras que en el pasado había empleado para referirse a la conducta de Danilo Medina.

— Eso no es populismo na, eso es sencillez. Luis siempre ha sido así…

 Me sonreí y guardé silencio, pero para hacerlo con más gusto, cuando llegué a mi casa, se me ocurrió llamar al otro periodista, al del PLD. o al mismo que años antes había elogiado apasionadamente a Danilo, por sentarse en una piedra campesina.

 Después de saludarlo y conversar algo más, le dije:

 — ¡Qué bien lo hizo Luis!, con eso de irse en un vuelo comercial, a pesar de que el viaje tiene carácter oficial…

 Sin estarlo esperando me interrumpió, no me dejó terminar:

 —Eso es populismo y puro allante para confundir y vender la imagen de que es un tipo “chévere” y sencillo.

 No soporté la risa. Abrí la nevera y me tomé un trago de vino.

 Para uno y otro la única humildad auténtica era la de su líder. Así piensan los verdaderos fanáticos. La conducta de su líder la endiosan; pero esa misma conducta la satanizan cuando quien la ejecuta es el líder opositor. Por eso estoy cada vez más convencido, y así siempre les digo a mis alumnos en la universidad: con el fanático no se discute.

 La discusión es un procedimiento del pensamiento lógico que tiene como propósito convencer o ser convencido. Al fanático, como a cualquier computadora, lo programan solo para convencer. En otras palabras, el fanático no piensa, no razona, solo repite, de manera mecánica, lo que oye del líder a quien endiosa. El verdadero fanático tiene una venda en los ojos y un tapón en los oídos, que solo se los quita cuanto le interesa ver y escuchar lo que hace y dice su mesiánico líder.

 Y lo más grave del caso es que el fanático es tan fanático, que no cree que es fanático.

Pero ¡cuidado!, no se confunda. El perfil antes presentado es extensivo a cualquier tipo de fanatismo (religioso, deportivo, etc.)

 (PUBLICADO EN DIARIO EN FECHRA 11/9/2026)

¿ES CORRECTO EL USO DE MAÚSCULAS ENTERAS O EN TEXTOS COMPLETOS?

Por : Domingo Caba Ramos

 Según la muy citada lexicógrafa y lexicóloga española, María Moliner (1900 – 1981), «El uso de las mayúsculas es la cuestión más caótica de nuestra ortografía». Y ciertamente es así. Ese caos o desorden ortográfico se pone de manifiesto cuando las mayúsculas y minúsculas se emplean según el criterio particular de quien escribe, esto es, como si no existieran reglas que normativicen dicho uso. Es lo que se sucede, por ejemplo, con el empleo de las llamadas mayúsculas “enteras”, “completas” o “sostenidas”.

 Si bien la Ortografía de la lengua española (OLE, 2010) establece que el uso de las mayúsculas en textos completos debe ser excepcional y limitado a casos muy específicos, persiste la práctica de escribir todo en mayúscula, sin que ninguna regla así lo prescriba. Tal práctica, la OLE recomienda evitarla, especialmente en la comunicación tecnológica, pues «equivale a gritar y, por tanto, en las normas de cortesía establecidas para las comunicaciones en Internet se considera de mala educación, además de que se hace más fatigosa y lenta la lectura…»  (p.517)

 En la escritura ordinaria, lo normal es que se use como letra base la minúscula, y cuando de manera excepcional se emplea la mayúscula, esta, por regla general, debe aparecer al inicio del enunciado. Solo en contextos muy específicos, vale reiterarlo, y en textos cortos, cuando se pretende   facilitar la legibilidad y visibilidad, se recomienda escribir en mayúsculas enteras en casos como los siguientes:

   1) Las palabras o frases que aparecen en las cubiertas y portadas de los libros y documentos, así como los títulos que identifican cada una de sus divisiones.

b)     2) Carteles y avisos.

c)     3) Las cabeceras de diarios y revistas.

d)     4) Los lemas y leyendas que figuran en banderas, escudos y monedas.

e)     5) Las inscripciones de lápidas, monumentos o placas conmemorativas, entre otros casos prescritos en la ya cita Ortografía de la lengua española (p.512).

 Es posible que el empleo de mayúsculas en textos completos esté basado en la falsa creencia de que a estas letras nunca debe marcárseles las tildes, y que, por tanto, no se incurre en faltas, en casos de omitir una o más tildes. Sin embargo, vale recordar que, según el criterio académico, «el empleo de la mayúscula no exime de poner la tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación gráfica» (ídem, p.448).

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE EN FECHA 4/9/2026)

 

 

domingo, 30 de agosto de 2026

A MI AMIGO VÍCTOR MATTA


(In Memoriam)

Por: Domingo Caba Ramos


Yo sabía que alguna vez había escrito estas notas en FACEBOOK; pero no recordaba en qué fecha. Después de intensa búsqueda encontré el texto y descubrí que lo publiqué en dicha red el 21 de julio del 2022, cinco meses después que nos vimos por última vez en Haverstraw, NY, en el acto en que, junto a otros dominicanos, fui reconocido por las autoridades de este municipio neoyorquino y el Quisqueya Sport Club. Al verme, con su acostumbrada deferencia hacia mí, me dio un fuerte abrazo y no pudo esconder su emoción. Igual de alegre me sentí al estrechar sus manos. De nuevo comparto el texto, el cual años después de publicado, Víctor me escribió para decirme que lo utilizaría como prólogo de su libro ¡HE DICHO! Y lo comparto de nuevo como homenaje póstumo a ese gran amigo, al cual la muerte, traicionera como siempre, lo asedió sin parar hasta excluirlo para siempre del mundo de los vivos.

 Santiago, R.D
30 de agosto del 20226

 VÍCTOR MATTA: EL CRONISTA DE LA CULTURA DE SANTIAGO

 Hacía tiempo que no lo veía; pero agraciada y sorpresivamente me encontré con él en los Estados Unidos, en el acto en que fui reconocido, en febrero recién pasado, por las autoridades del Town (municipio) de Haverstraw y el Quisqueya Spots Club de este pueblo del condado de Rockland, del Estado de N.Y. Fue para mí más que un placer estrechar sus manos, pues siempre le he tenido mucho aprecio y respeto, el mismo respeto, distinción y trato exquisito que él también me ha brindado.

 En el ejercicio de su oficio periodístico, admiro su sensibilidad lingüística y el especial cuidado que pone cuando usa la lengua, tanto en su expresión oral como escrita.

 Allí, en Haverstraw, lo vi con su inseparable cámara al hombro. Esa cámara que, con ella al cinto, ya era una costumbre verlo desplazándose de un centro cultural a otro de la Ciudad Corazón, plasmando en el lente de su eterna compañera cada una de las actividades que en esos centros se realizaban. De esa manera se convirtió, durante muchos años, en el verdadero cronista de la cultura de Santiago, el único cronista cultural que ha tenido esta urbe en los últimos años.

 Lo perdimos en el mismo momento en que compró un vuelo, se montó en un avión y se estableció en la ya mencionada villa (Haverstraw). Aquí ha tenido que enfrentar la crisis generadora de su delicado estado de salud. Un irregular estado, cuya normalidad todos esperamos recupere de manera definitiva, pues los seres nobles y productivos no pueden estar postrados sin límites de tiempo en el espacio siempre indeseado de un lecho de enfermo.

 Para el periodista y fraterno amigo, Víctor Matta, abrazos, mi reconocimiento y mis saludos siempre afectuosos le envío desde aquí, su adorado nicho santiaguero. Y para imitar su peculiar forma de ponerle fin a sus comentarios en esta red social, a él, por ahora, no tengo más que decirle: ¡HE DICHO…!

 Santiago de los Caballeros
22 de julio del 2022.

 

EL ESPAÑOL DE LAS REDES SOCIALES


Por : Domingo Caba Ramos

Ciertamente debemos admitir que las redes sociales lo han cambiado o transformado todo, muy especialmente las normas de convivencia y los patrones comunicativos. Y en ese proceso evolutivo, la lengua, una de cuyas características es su naturaleza cambiante, no podía quedar al margen. Tanto ha sido la influencia que en la construcción de nuevos hábitos lingüísticos ha ejercido la tecnología y las redes sociales en el uso de la lengua que hoy bien podríamos decir que estamos al frente de una “nueva lengua española”.  Ese cambio lingüístico se pone de manifiesto, fundamentalmente, en el plano ortográfico y lexicosemántico.

Así vemos cómo en el español dominicanos, nuevas voces surgen cada día y nuevos significados se les atribuyen a vocablos ya establecidos. Muy especialmente en el llamado sociolecto de la juventud. Pero no solo eso. Aparte de las innovaciones en la estructura lexicosemántica de las palabras, en el dialecto dominicano nos encontramos igualmente con nuevas formas de escribir que en nada cumplen con lo establecido al respecto por la norma gramatical.

De ahí que, como ya hace varios años sucedió y comenté, no me sorprendió el que una estudiante, en la universidad adonde laboro, de la manera más normal o natural, se atrevió a escribir y enviarme la siguiente nota - excusa:

«Apreciado profesor: le escribo para informarle que hoy no podré asistir a la “uni” ni a su clase de lengua española como 100pre  xq  cuando fui a buscar a mi niño al “cole” me cogió lo tarde y además x aquí está llovien2 mucho…»

Así le escribió la joven estudiante de medicina nada más y nada menos que a su maestro de español. ¿Cuál fue mi reacción al leer esto?

Mejor no le cuento…

Y en semejante contexto, tampoco me asombré cuando un día de estos, leí en la red de Facebook el mensaje que un mocano le comunicaba a un compueblano suyo:

«Cuan2 yo comienC a nombrar los Angeles D Moca que Iran al cielo un dia, uds. 2s seran los primeros en mi lista, pues si que C lo merecen. Bendiciones y larga Vida para los dos. Ah y los sigo querien2»

¿Qué le dijo?

Prefiero que sea usted, amigo lector, quien realice el proceso de decodificación de dicho mensaje.

Usted y yo podríamos haber confrontado serias dificultades para desentrañar el sentido profundo del texto precedente; pero no para entender de que así circula nuestra lengua por las rutas innovadoras de las redes sociales.

 (PUBLICADO EL 28 DE AGOSTO DEL 2026)

 

RECORDANDO A UN MÉDICO FILÁNTROPO EN EL «DÍA DEL MÉDICO DOMINICANO»


(Al Dr. Rafael Gullón  Manzo)

 Por: Domingo Caba Ramos

 «Los hombres no pueden ser más perfectos que el sol. El sol quema con la misma luz con que calienta. El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz…»

  (José Martí)

 Por un gesto de eterna y ultrasentida gratitud, la historia tal vez debí contarla antes, por cuanto las imágenes que configuran el hecho que la sustentan yacen grabadas con imborrable o indeleble tinta en la recóndita pantalla de mi conciencia. En tal virtud, y como si de una vieja deuda pendiente de pago se tratara, la historia la cuento ahora; sencillamente, porque un día tenía que contarla. Lamento, créanmelo, no haberlo hecho cuando el corazón de su protagonista emitía aún sus amorosas pulsaciones. Por no haber procedido así, archivé en mi mente un fuerte sentimiento de ingratitud que hasta cierto grado no dejaba de asediarme y martillarme.

 De entrada, vale comenzar aclarando  que cuando el médico que ocupa nuestra atención me  ofreció su desinteresado servicio en su clínica de la ciudad de Salcedo, hace ya más de cuarenta años , probablemente debido mi juvenil inmadurez cometí el  imperdonable error de no registrar su nombre, ni mucho menos averiguar en los días inmediatamente posteriores  el perfil humano y profesional del ángel de la medicina con quien agraciadamente tuve el inmenso placer de tropezar en la sabatina tarde de un ya lejano y  cálido verano. Fue muchos años después cuando se me ocurrió saber más de él, y merced a la investigación al respeto llevada a cabo, me informaron que se trataba de un auténtico filántropo del pueblo de las hermanas Mirabal llamado RAFAEL GRULLÓN GUTIÉRREZ. Que en 1930 había nacido (Guanábano) y fallecido a destiempo en 1977, cuando apenas había cumplido cuarenta y siete (47) años de edad.

 Que en la Universidad de Santo Domingo cursó la carrera de Medicina, y en Barcelona, España, la especialidad en Oftalmología. Que siendo médico general instaló un consultorio en el municipio de Licey al Medio, y que de aquí pasó luego a ejercer en el Hospital «Pedro Emilio de Marchena», de Bonao. Qué en este pueblo actuó con patriótica gallardía y no menos valentía al ofrecerles su asistencia médica a muchos de los dominicanos que en la clandestinidad combatían al régimen del dictador Rafael L. Trujillo. Y que de Bonao fue a laborar al recién fundado Hospital «Pascasio Toribio Piantini», de Salcedo, lugar adonde estableció sólidos arraigos y es gratamente recordado por su extraordinaria vocación de servicio, su filantrópica o desinteresada entrega a los pacientes de escasos recursos y por ser el fundador del centro médico privado que lleva su nombre.

 En cuanto al hecho que a continuación paso a relatar, no recuerdo el año específico en que sucedió. Solo sé que ocurrió, cuando yo era casi un mozuelo imberbe, un sábado cualquiera, aproximadamente a las 4p.m, en el momento en que regresaba del Centro Universitario Regional del Nordeste (CURNE), San Francisco de Macorís, perteneciente a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), adonde cursaba estudios correspondientes a la carrera de Educación: Mención Filosofía y Letras.

 En el trayecto Tenares - Salcedo, un cuerpo extraño penetró a uno de mis ojos mientras me desplazaba en mi recién comprado y nuevo motor Honda 90, razón por la cual casi perdí la visión, por lo que manejar el precitado vehículo era casi imposible. Estaba desesperado. En mis bolsillos, ni un centavo. ¡Bolsillos de estudiante!

 Al llegar a Salcedo, sin pensarlo dos veces, y sin saber cómo pagaría el servicio que me proponía solicitar, penetré al primer centro privado de salud que encontré a mi paso, con tan buena suerte que logré ser atendido por su propio director y/o o propietario: Dr. RAFAEL GRULLÓN GUTIÉRREZ. ¡Jamás había visto igual nivel de ternura y humanismo en un profesional de la medicina!

 El doctor me condujo hasta su consultorio. Redactó mi historia clínica y, luego de revisar cuidadosamente el órgano visual afectado, me aplicó unas gotas en cada uno de los ojos, los cuales me ordenó no abrir hasta que él me lo indicara, y acto seguido me ubicó durante media hora en un aislado y solitario saloncito.

 Luego me llamó de nuevo a su consultorio.

—Ya puedes abrir los ojos – me dijo, con inigualable dulzura.

Así lo hice.
—¿Cómo te sientes ahora? — me preguntó con mucho interés.

— Perfecto, doctor – le respondí, pero pensando más en el pago de los honorarios que en mi estado de salud.

— Me alegro mucho — me respondió, mostrando un nivel de satisfacción que no podía ocultar.

— Llévate el frasco con las gotas, y ponte una en cada ojo cuando llegues a tu casa — indicó, mientras cuidadosamente colocaba el frasquito en una cajita.

— Si después de aplicada las gotas en la casa, la molestia desaparece, no la uses más; pero guárdalas, por si en el motor vuelve y te ocurre lo mismo — me ordenó finalmente.

Yo lo escuchaba con suma atención; pero a pesar de la confianza y la tranquilidad que el tierno médico despertaba en mí, pensar en el monto de la consulta me producía tal grado de ansiedad que no la podía evitar.  Por eso, en lo que el doctor escribía algo, yo aproveché y elaboré mi estrategia. Y como si la estuviera informando a alguien, así pensé: «Cuando el doctor me diga la cantidad que debo pagarle, sin argumentar mucho le entregaré la matrícula de mi motocicleta y le diré que en media hora yo regreso a pagarle». Mi plan, obviamente consistía en ir a Moca, adonde uno de mis hermanos mayores, Pedro Caba, con el propósito de solicitarle el dinero de la consulta y regresar de inmediato a Salcedo a realizar dicho pago.

 Después que terminó de escribir, el doctor Gullón se levantó de repente de su escritorio, y me reiteró su indicación :

—Cuando llegues a la casa, no dejes de aplicarte las gotas.

— Gracias doctor — contesté. Y con más miedo que vergüenza le pregunté con voz un tanto débil:

—¿Cuántos le debo, doctor?

—¡Pero mi hijo!, ¿y tú no me dijiste que eras estudiante? — para mi sorpresa me respondió, con una paternal sonrisa plasmada en su rostro.

—   A estudiantes yo no les cobro. Vete tranquilo y cuídate mucho.


Me estremecí, sentí que una lágrima se desprendía de mi ojo afectado, respiré profundamente, y hasta por un momento percibí que mi malestar ocular estaba mucho mejor que antes. Que los objetos yo los percibía con un nivel de claridad tres veces mejor que antes.

El médico me acompañó hasta la parte frontal del centro de salud, esperó que yo encendiera la “moto” y hasta que yo no abandoné el lugar, se mantuvo allí observando con una sonrisa a flor de labios al insolvente estudiante, cuya imagen, a la distancia, no era más que una simple silueta.

 A MANERA DE COLOFÓN

 Es cierto que en la República Dominicana existen médicos que, con el fin de obtener lucros, y despojado de todo sentido humano, priorizan el beneficio económico por encima de la salud del paciente, violando de esa manera el código ético o deontológico que norma el muy delicado ejercicio de la medicina. Médicos que más que profesionales de la salud, son verdaderos comerciantes o mercaderes de la medicina, en cuyo quehacer solo perciben dinero, ganancia y riqueza.  Pero también es verdad que, aunque escasos, existen otros que como el Dr.  Rafael Gullón Gutiérrez supieron y han sabido ejercer su oficio con la debida pasión, amor, entrega a los pacientes y profundo sentido humano y sentimiento filantrópico.

 ¡Loor! y descanso eterno al Dr. Rafael Gullón Gutiérrez, a ese ángel de la medicina, protagonista de la inolvidable historia que con este párrafo llega a su fin.

 (PUBLICADO EL 20 DE AGOSTO DEL 2026)