sábado, 18 de abril de 2026

EL LOCUTOR Y EL PERIODISTA


(A propósito del «Día del Locutor»)

Hoy es Día Nacional del Locutor como el 5 de abril lo fue del periodista. Felicitamos, pues, a los locutores de verdad en su día, muy especialmente a todos aquellos que en el uso cotidiano de la lengua se han convertido en verdaderos guías y maestros.

Tratándose de estos oficios, quienes los realizan, no todos,  se confunden y confunden: el locutor se cree periodista, porque tal vez lee o comenta noticias en una cabina de radio o televisión, y el periodista se cree locutor, porque quizás transmite en vivo para estos medios, y porque a través de estos participa en un programa de comentarios; pero debe quedar claro que si bien el ejercicio del periodismo y la locución están muy relacionados, uno y otro quehacer requieren de competencias distintas.

Uno, el locutor, debe posee un adecuado dominio de la lengua oral; mientras que el otro, el periodista, además de la oral, la competencia fundamental que sirve de apoyo a su trabajo cotidiano es el dominio de la lengua escrita.

 En otras palabras, quien nunca haya ejercido la locución como su principal medio de vida ni está certificado como tal, no puede autodenominarse locutor. De igual forma, quien no haya estudiado periodismo o ejercido esta carrera; aunque sea de manera empírica, no puede llamarse periodista. Existen, sin embargo, comunicadores que cumplen magistralmente con esa doble condición, como don Ramón de Luna, entre otros.

Para todos quienes en el desempeño de sus funciones han convertido el uso de la palabra oral en un arte, les reitero mi más sentida felicitación.

 


EL LOCUTOR Y EL PERIODISTA

(A propósito del «Día del Locutor»)

Por : Domingo Caba Ramos

Hoy es Día Nacional del Locutor como el 5 de abril lo fue del periodista. Felicitamos, pues, a los locutores de verdad en su día, muy especialmente a todos aquellos que en el uso cotidiano de la lengua se han convertido en verdaderos guías y maestros.

Tratándose de estos oficios, quienes lo realizan, no todos, se confunden y confunden: el locutor se cree periodista porque tal vez lee o comenta noticias en una cabina de radio o televisión, y el periodista se cree locutor, porque quizás transmite en vivo para estos medios, y porque a través de estos participa en un programa de comentarios; pero debe quedar claro que si bien el ejercicio del periodismo y la locución están muy relacionados, uno y otro quehacer requieren de competencias distintas.

Uno, el locutor, debe posee un adecuado dominio de la lengua oral; mientras que el otro, el periodista, además de la oral, la competencia fundamental que sirve de apoyo a su trabajo cotidiano es el dominio de la lengua escrita.

 En otras palabras, quien nunca haya ejercido la locución como su principal medio de vida ni está certificado como tal, no puede autodenominarse locutor. De igual forma, quien no haya estudiado periodismo o ejercido esta carrera; aunque sea de manera empírica, no puede llamarse periodista.

Existen, sin embargo, comunicadores que cumplen con esa doble condición, como es el caso del apreciado y dilecto amigo que me acompaña en la imagen anexa a estas notas : Carlos Manuel Estrella.

Para todos quienes en el desempeño de sus funciones han convertido el uso de la palabra oral en un arte, les reitero mi más sentida felicitación.

viernes, 17 de abril de 2026

MUCHAS FELICIDADES, DR. GRULLÓN

Por : Domingo Caba Ramos

Anoche sentí la inmensa satisfacción de acompañar a mi entrañable amigo, médico y brillante artista o pintor, Francisco Grullón (Pepe) en su magistral exposición pictórica en una de las salas del Centro Cultural Banreservas, de la ciudad de Santiago. Más de cuarenta obras recrearon la vista y despertaron las más diversas sensaciones y sentimientos en el selecto público allí presente.  El acto se llevó a a cabo a las 6p.m, y aunque desde de las 4pm, las nubes comenzaron a «vomitar lluvias», como decía mi hija y siempre tierno Manojito de ternura, Nicol María, eso no se constituyó en barrera para que todos quienes queremos al más pintor de los médicos dominicanos, abarrotáramos el artístico espacio del novedoso centro cultural. 

Créanme que, con la actividad y el apoyo recibido, yo me sentí tan alegre como si el pintor o expositor hubiera sido yo.

¡Muchas felicidades, mi querido Grullón!, y que tu fina sensibilidad artística y talento estético continúen plasmándose en obras como las que en la noche de ayer todos disfrutamos y nos sirvieron de solaz esparcimiento.

DEL «PASO HONDO» DE «DOS PESOS DE AGUA» A SANTO DOMINGO Y EL CIBAO

Por: Domingo Caba Ramos

  «En Paso Hondo, por los secos cauces de los arroyos y los ríos, empezaba a rodar agua sucia; todavía era escasa y se estancaba en las piedras. De las lomas bajaba roja, cargada de barro; de los cielos descendía pesada y rauda. El techo de yaguas se desmigajaba con los golpes múltiples del aguacero» 

(Del cuento “Dos pesos de agua”, de Juan Bosch)

Hace más de dos semanas que la lluvia no ha parado de caer en la República Dominicana. Como reza la frase popular: ¡Llueve a cántaros! Y es tanta la lluvia caída, que por momentos he pensado que la vieja Remigia, de “Paso Hondo”, se “mudó” a esta nación, y de nuevo les prendió, para que lloviera, velas a las ánimas del purgatorio

La historia de la vieja Remigia y Paso Hondo parece repetirse en cada rincón del país; pero muy particularmente en el Cibao Central, Santo Domingo y Puerto Plata.

 Paso Hondo es el ambiente imaginario adonde se desarrolla el hecho (una sequía) que magistralmente relata Juan Bosch en uno de sus cuentos capitales: “Dos pesos de agua”, incluido en el volumen Cuentos escritos antes del exilio (1982)

 En términos generales el cuento  nos relata la historia de Remigia, la vieja campesina y el extremo optimismo o fe inquebrantable de esta ante los peores desastres que la furia de la naturaleza  pueda producir. Y el argumento es bastante sencillo:

 Paso Hondo, lugar donde reside la vieja Remigia, es afectado por una gran sequía que genera la desesperación y la emigración en masa de los residentes de este lugar. La tragedia natural no solo afecta a la anciana campesina, sino también a sus vecinos, quienes forzados por las circunstancias deciden abandonar sus tierras y salir en busca de mejores condiciones de vida.

Al decir de los lugareños, la sequía, cual castigo divino, se presentó en el momento en que menos se esperaba:

« Todo iba bien. Pero sin saberse cuándo ni cómo se presentó aquella sequía. Pasó un mes sin llover, pasaron dos, pasaron tres. Los hombres que cruzaban por delante de su bohío la saludaban diciendo:

 - Tiempo bravo, Remigia

 Ella aprobaba en silencio. Acaso comentaba: 

- Prendiendo velas a las ánimas pasa esto»
(1982: 19)

Fue así como poco a poco, la angustia fue aposentándose en el cerebro de todos los residentes de Paso Hondo:

« Comenzó la desesperación. La gente estaba ya transida y la propia tierra quemaba como si despidiera llamas. Todos los arroyos cercanos habían desaparecidos; toda la vegetación de la loma había sido quemada…» (p. 20)

 Antes de abandonar el lugar, los vecinos de la vieja pasaban a despedirse de ella y a externar el último lamento:

«-Yo no aguanto, Remigia; a este lugar le han echado mal de ojo...» (p.21)

Todos se marchan, menos Remigia, la cual se queda, confiando en que las ánimas del purgatorio, a las cuales ella ha estado prendiendo velas, un día se compadecerán de Paso Hondo y mandarán la lluvia. Y a todos, la vieja les regalaba monedas para  que compraran velas y se las prendieran a las ánimas del purgatorio :

«-Tenga; préndamele esto de velas a las ánimas en mi nombre... » (p.21)

«La vieja Remigia se resistía a salir. Algún día caería el agua; alguna tarde se cargaría el cielo de nubes; alguna noche rompería el canto del aguacero sobre el ardido techo de yaguas…» (p.18)

Después  que sus insistentes pedidos habían sido ignorados, las ánimas descubren que Remigia ha gastado dos pesos en velas, un monto considerado por ella bastante alto. Es entonces cuando de inmediato comienzan a dar respuestas a sus oraciones, enviando la tan esperada lluvia y causando, inconscientemente, una segunda tragedia: la inundación que destruye a Paso Hondo y  se lleva consigo a doña Remigia.

«Rauda, pesada, cantando broncas canciones, la lluvia llegó hasta el camino real, resonó en el techo de yaguas, saltó el bohío, empezó a caer en el conuco. Sintiéndose arder, Remigia corrió a la puerta del patio y vio descender, apretados, los hilos gruesos del agua; vio la tierra adormecerse y despedir un vaho espeso. Se tiró afuera, rabiosa» (p.26)

 En paso Hondo, como presa desbordada, las nubes no cesaban de enviar agua a la tierra: 

«Pasó una semana; pasaron diez días, quince... Zumbaba el aguacero sin una hora de tregua…. Los ríos, los caños de agua y hasta las lagunas se adueñaban del mundo, borraban los caminos, se metían lentamente entre los conucos» (p.27)

 
Por esa razón, como sucede hoy en diferentes zonas del país«… El agua sucia entró por los quicios y empezó a esparcirse en el suelo. Bravo era el viento en la distancia, y a ratos parecía arrancar árboles. Remigia abrió la puerta. Un relámpago lejano alumbró el sitio de Paso Hondo. ¡Agua y agua! Agua aquí, allá, más lejos, entre los troncos escasos, en los lugares pelados. Debía descender de las lomas y en el camino real se formaba un río torrentoso.» (p.27)

 Remigia, que fue capaz de soportar estoicamente los embates de la primera tragedia (sequía) sucumbió ante la furia de la segunda (inundación):

«Cuando sintió el bohío torcerse por la tormenta, Remigia desistió de esperar y levantó al nieto. Se lo pegó al pecho; lo apretó, febril; luchó con el agua que le impedía caminar; empujó, como pudo, la puerta y se echó afuera. A la cintura llevaba el agua; y caminaba, caminaba. No sabía adónde iba. El terrible viento le destrenzaba el cabello, los relámpagos verdeaban en la distancia. El agua crecía, crecía. Levantó más al nieto. Después tropezó y tornó a pararse. Seguía sujetando al nieto y gritando: - ¡Virgen Santísima, Virgen Santísima!» (p. 18)

En tanto las ánimas, allá en el cielo, gritaban enloquecidas, como enloquecidas parece que también gritando en estos momentos :

 «- ¡Ya va medio peso de agua! ¡Ya va medio peso de agua!» (p. 29)

«-¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua!» (p. 30

jueves, 16 de abril de 2026

«¡PAPI, PAPI! LAS NUBES ESTÁN VOMITANDO LLUVIAS»

Por : Domingo Caba Ramos

Como hoy y desde hace más de dos semanas en Santiago de los Caballeros y otros pueblos del país no ha parado de llover, difícil me resulta no recordar la emotiva reacción frente a la lluvia de mí siempre Pequeño Manojito de Ternura, Nicol María, cuando apenas había cumplido siete años de edad. Tan pronto escuchaba el sinfónico sonido de las primeras gotas que del cielo descendían a la Tierra, acto seguido me invitaba o tomaba de la mano para contemplar la lluvia al caer desde el balcón de nuestro apartamento. Y frente a la lluvia, siempre le cantaba a esta con los versos que una vez se le ocurrió improvisar:

«Lluvia, lluvia vete ya,
que otro día volverás,
y mi familia quiere jugar…»
Contrario a otros momentos, un día cualquiera, y para mi agradable sorpresa, un repentino aguacero le arrancó a mi emocionado y hoy tierno Manojo de Ternura un mensaje que por su poético y profundo sentido metafórico no pudo ser para mí más impactante y regocijante:
«¡Papi, papi, las nubes están vomitando lluvias!»

Difícil fue para mí no abrazarla fuertemente, besarla y decirle con la más paternal de la ternura:
«¡Salve, mi niña adorada! Eres mi poetisa favorita…».

sábado, 4 de abril de 2026

ABRIL Y LA CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO


(Al gobierno dominicano, a las autoridades educativas y al magisterio nacional)

 

Por: Domingo Caba Ramos



«
Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) conforman un sistema heterogéneo, el cual está basado en procesos neurobiológicos, que dan origen a déficits en múltiples áreas funcionales, llevando al niño a una alteración difusa y generalizada en su desarrollo
»

 

(Mariela Arce Guerschberg)

 

LIMINAR

 

Ahora que una periodista capitaleña y un médico santiaguero han encendido los medios de comunicación con un debate relativo al debido tratamiento de los niños afectados por el Trastorno del Espectro Autista (TEA). Ahora que, como resultado de esa polémica pública, por primera vez el tema del autismo aparece en bocas de ciudadanos representativos de los más diversos sectores de la sociedad dominicana. Ahora que el Estado dominicano aún no ha establecido políticas claras, amplias y permanentes encaminadas a financiar y crear las instituciones correspondientes que sirvan de apoyo en el tratamiento de una condición que tan altos costos genera y que tan difícil les resulta a los padres de escasos recursos cubrirlos.

 

Ahora que todavía en los colegios y las escuelas públicas persiste la exclusión de niños autistas.  Ahora que aún existen padres de niños con esta condición   bastante convencidos de que asumir su cuidado y tratamiento es responsabilidad parcial o exclusiva de las madres, no de ellos. Consciente de todo eso, y convencido de que en el seno de la sociedad en general y de la familia del ser autista en particular conviene cada día elevar los niveles de concienciación sobre este trastorno del desarrollo, consideré oportuno compartir de nuevo el texto que a continuación se transcribe, publicado hace siete años en la prensa nacional:

 

Abril: Mes de la concienciación sobre el autismo

 

«En el año 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo . Tal designación tuvo como propósito subrayar la necesidad de ayudar a mejorar la vida de los niños y adultos que sufren este trastorno con el fin de que puedan llevar una vida plena y satisfactoria. Desde entonces, organizaciones dedicadas al autismo en todo el mundo han colaborado para dar a conocer ese día.

 

Pero no solo en esa fecha ni en el mes de abril debemos en el mundo encender la llama de esa concienciación. Con las palabras de Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, vale precisar y/o destacar que siempre “… debemos reafirmar nuestro compromiso con esos valores, que incluyen la igualdad, la equidad y la inclusión y nuestra determinación de promover la plena participación de todas las personas con autismo, asegurándonos de que dispongan de las herramientas necesarias para ejercer sus derechos y libertades fundamentales".

1.      ¿QUÉ ES EL AUTISMO?

 

Técnicamente conocido como Trastorno del Espectro Autista (TEA) el autismo, entre otros conceptos, ha sido definido como:

 

a)      “Un retraso y una desviación de los patrones evolutivos normales, que afectan básicamente la comunicación, la interacción social y la conducta “

 

b)      “Un trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior”

 

c)       “Un trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados”.

 

Nótese que todas las definiciones entrañan la idea de que el autismo no es más que un trastorno que afecta o impacta el desarrollo normal del cerebro, en áreas relacionadas con la interacción social y con las habilidades comunicativas, y es por eso que suele denominársele como “Discapacidad del desarrollo”. En otras palabras, el autismo no es una enfermedad, ni mucho menos, una enfermedad mental. El autista, entiéndase no es loco ni idiota. Es solo una condición.  De ahí que autistas famosos han demostrado poseer un coeficiente intelectual (CI) por encima del promedio.  Fueron o son autistas, artistas y científicos tan brillantes como Albert Einstein, Isaac Newton, Ludwig Van Beethoven, Bill Gates, Michael Jackson, Woody Allen y Amadeus Mozart


2.      INCIDENCIA.

 

Según la autora Mariela Arce G., en su muy documentado libro “Autismo” (2008: 20):

 

“La estadística más citada es que el autismo se manifiesta en 4.5 de cada 10,000 niños nacidos vivos”, de acuerdo a estudios realizados en los Estados Unidos e Inglaterra. “Además – continúa explicando esta investigadora – se calcula que los niños que muestran conductas parecidas al autismo se sitúan entre 15 y 20 casos por cada 10.000”; pero “los casos de prevalencia del autismo – aclara – varían dependiendo del país, desde 2 por 10.000 en Alemania, hasta 16 por 10.000 en Japón”

 

Y en cuanto a la incidencia por sexo, plantea Mariela Arce que “Es tres a cuatro veces más probable que el autismo afecte más a los hombres que a las mujeres. Esta diferencia de sexo – finalmente aclara la susodicha autora - no es única para el autismo, ya que muchas incapacidades del desarrollo son más frecuentes en hombres que en mujeres…”

 

Merced al trastorno que padecen, los niños y demás personas autistas merecen el afecto y comprensión no solo de los padres, sino de todos los miembros de la familia y de la sociedad en general. Y, lo que es más importante, merecen que el Estado y las instituciones privadas les respeten sus derechos, especialmente el derecho a la educación, evitando cualquier forma de discriminación o exclusión social que afecte aún más su desarrollo y su inserción en seno de la sociedad.

 

Esto último lo decimos, pues para nadie es un secreto los altos niveles de rechazo que sufren los niños autistas en la República Dominicana, especialmente en la mayoría de colegios y escuelas públicas, donde se les niega la inscripción o intentan expulsarlos tan pronto los maestros descubren que se trata de niños o adolescentes afectados por el referido trastorno. Merced a este planteo, entiendo que ya es tiempo de que el Ministerio de Educación destine parte de su jugoso presupuesto con miras a formar maestros con las competencias requeridas para tratar con este topo de niños. De esa manera carecería de justificación y validez la tan manejada excusa de directores de centros, cuando los padres solicitan inscripción para   sus hijos afectados por el trastorno del espectro autista: “Lamentable te no contamos con maestros entrenados en la enseñanza de niños con ese trastorno…”

 

 En Santiago de los Caballeros, por ejemplo, esa práctica excluyente es muy común hasta en colegios (evangélicos) en los que el nombre de Cristo, un ser que nunca excluyó, es pronunciado cada treinta segundos por seguidores suyos que no prestigian con sus ejemplos lo que predican. Sin embargo, y aunque escasos, agraciadamente existen centros educativos que practican con indiscutible convicción y humana conciencia la inclusión, y esos niños especiales o con discapacidades del desarrollo son acogidos allí con todo el amor, respeto e igualdad que la condición humana demanda.

 

Por último, no puedo terminar estas palabras sin antes hacerles un llamado a muchos padres de niños autistas que tan pronto sus vástagos son diagnosticados con semejante trastorno, lo abandonan para siempre, terminan la relación conyugal y se marchan de la casa para que sea la madre del infante afectado quien cargue con toda la responsabilidad en todo lo que tiene con ver con el tratamiento del problema. Tan insensible, irresponsable y antipaternal conducta constituye un acto cruel, perverso e inhumano.

El padre que así procede parece carecer de la más elemental conciencia como para entender que el gran sacrificio que entraña la crianza y cuidado de un niño especial, es misión permanente no solo de la progenitora, sino de los dos, vale decir, tanto del padre como de la madre. El padre que así se comporta, estoy más que convencido, aunque se ufane de ser “cristiano”, debería prohibírsele terminantemente pronunciar el nombre de Dios»

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE EN FECHA 3/3/2026)

HUSSAÍNO GERMOSÉN : GLORIA DEL ARTE MUSICAL DOMINICANO



Por: Domingo Caba Ramos

 

NOTAS: (El presente artículo fue publicado en la prensa nacional el 10 de abril del 2011. Esta vez se publica de nuevo con motivo de cumplirse el próximo domingo el decimoquinto aniversario de la muerte del eminente músico acerca del cual se escribió)

El martes 29 de marzo del 2011, falleció a los ochenta y dos años de edad el brillante músico, maestro y director de orquesta tamborileño, Hussaíno Germosén. Con su muerte, Tamboril pierde a uno de sus más distinguidos hijos, y Moca, Santiago y el Cibao a uno de sus más preclaros músicos y maestros musicales.

Además de padecer graves problemas de salud , había perdido por completo la visión; pero aun en esas condiciones físicas, permaneció durante muchos años al frente de la banda de música de su venerada Pajiza Aldea (Tamboril)

Silfredo Hussaíno Germosén Germosén nació en el municipio de Tamboril, de la provincia de Santiago, el 1 de septiembre de 1929. Hijo de don Manuel de Jesús Germosén y doña Cándida Rosa Germosén, cursó sus estudios primarios en la Escuela «Sergio A. Hernández», de su pueblo natal, los secundarios en el Liceo «Francisco Guzmán Comprés», de la ciudad de Moca, y en la U.C.M.M inició, pero no terminó, estudios universitarios.

Su sólida formación musical la adquirió gracias a su talento natural y a los diversos estudios que al respecto realizó: en la Academia Municipal de Tamboril estudió música con sus tíos Miguel y Clemente Germosén; en Santiago de los Caballeros, con el profesor Federico G. Camejo y en Moca estudió Armonía y Composición con el maestro Arístides G. Rojas; y piano, con doña Gilda Cruzado de Gitte.

En la región del Cibao fundó y dirigió varias orquestas y bandas de música. Y también fundó y dirigió academias musicales. En Moca, entre los años 1950 y 1971, fundó la Banda de Música, la Orquesta Quisqueya y la Academia Municipal de Música. En Tamboril funda y dirige la Banda Municipal de Música, la Academia Municipal de Música y la orquesta Sonido 2000. Y en 1979 crea, en Santiago de los Caballeros, la prestigiosísima orquesta «Los Caballeros Montecarlo», compuesta en su totalidad por verdaderos maestros.

Aparte de brillar como maestro de música, director de orquesta y virtuoso instrumentista, especialmente del clarinete y el saxofón, este «Hombre regla», como lo denominaban sus hermanos, se destacó también como fino compositor de piezas musicales, algunas de ellas pertenecientes al género sinfónico. Compuso marchas, danzones y zarzuelas; así como sus memorables «Swits 2 de mayo», dedicada a los héroes y mártires del 2 de mayo de 1863, y la «Swits 30 de marzo», compuesta en honor a los héroes de la Batalla de Santiago.

Incursionó además en el arte literario con creaciones tanto en versos como en prosa que, desafortunadamente, nunca publicó . En 1994 puso en circulación el libro Tamboril por fuera y por dentro, en el que según sus propias palabras presenta «una combinación de datos precisos del tamboril de ayer y de hoy, descrito de arriba abajo por dentro y por fuera…»

Aunque tamborileño de nacimiento, Hussaíno Germosén residió gran parte de su vida en Moca (1950 – 1971), ciudad en la que supo ganarse el cariño y respeto de toda la población, y en la que fue venerado como uno más de sus hijos. Aquí, este reputado artista y caballeroso ser humano, aparte de convertirse en uno de los principales promotores del arte musical mocano, fue miembro fundador del Club Activo “20 – 30” y de la Sociedad Mutualista “Los Doce”. En esta comunidad procreó cinco de sus siete hijos, entre ellos, el Ing. José Germosén, director del otrora conjunto musical “Los astros del ritmo”, y calificado por su condiscípulo, el maestro Luis Ovalles, como un excelente saxofonista. Y aquí, en Moca, formó Hussaíno toda una generación de experimentados músicos, muchos de los cuales brillaron dentro y fuera del país, como fue el caso del ya citado y destacado saxofonista Luis Ovalles, director de la famosa y ya disuelta orquesta “Los Juveniles de Moca”

El juicio de los discípulos pone de manifiesto la grandeza del maestro:

— « Hussaíno Germosén – apunta Luis Ovalles - sentó las bases de nuestra formación musical. Una formación bastante sólida. A todos sus alumnos nos trataba por igual, incluyendo sus propios hijos. Fueron muchos los músicos excelentes que pasaron por sus manos, entre ellos: Nelson Díaz, director del desaparecido conjunto “Nelson Díaz y sus estrellas”, Francisco Santos, Fabio Collado, Freddy Tejada, José Germosén y el diestro percusionista mejor conocido con el nombre de Musiquito»

 Fue el maestro Hussaíno – concluye Ovalles, con inocultables sentimientos y muestras de afectos – una persona muy humanitaria, un ser humano excepcional, no sólo como músico, sino como persona. Para mí, más que mi maestro, fue como mi padre, un ejemplo a seguir. Cuando llegó a Moca, nosotros éramos muchachos, y él supo volcar toda su capacidad para proporcionarnos a todos una sólida base musical»

— «Fue un ser humano ejemplar – confiesa Andrés Marte - un verdadero profesor. Fue mi maestro de música y lo recuerdo por el gran interés que mostraba siempre en que sus alumnos aprendieran bien sus lecciones. ¡Qué Dios lo acoja en su santo seno y que descanse en paz este ilustre ciudadano, ejemplo de servicio al prójimo!»

— «No sólo fue mi padre –afirma su hijo José Germosén, con voz un tanto entrecortada -, sino también mi maestro. Y de él sólo tengo que decir que como padre, músico, maestro y director de orquesta fue, sencillamente, ¡excelente »

Pero la más sentido y conmovedor de los testimonios, nos los presenta otro de sus agradecidos y mocanos pupilos:

— «Con gran tristeza recibí la noticia de la muerte de Hussaíno Germosén. Siempre le estaré agradecido por haber sido él quien primero me instruyó en el arte del solfeo y luego en la disciplina del clarinete y el saxofón. Fue este hombre, sencillo y muy educado, quien me dio la primera oportunidad de tocar en una orquesta grande: "Hussaino Germosén y su orquesta H. G.". A su lado aprendí la dinámica que requiere la interpretación de la música bailable. Hace varios años el maestro se enteró de que yo estaba de visita en Moca y allá se dirigió acompañado de un joven amigo suyo. Estando sentados en mi humilde sala, él sacó un clarinete que guardaba en un bolso negro, lo ensambló y me dijo: “Franco, he venido a saludarle y también a tocarle una canción que usted tocaba cuando era un jovencito”.

Tomó aquel instrumento e interpretó la canción norteamericana "Star Dust" (Polvo De Estrella), y estoy seguro que es la mejor versión que he escuchado de la misma. En ese momento, mis ojos se vieron obligados a humedecerse, pues este hombre, a quien tanto le debía y ya privado de la visión, me había hecho el honor más grande como persona y como músico. Por la forma en que vivió y actuó en su paso por este mundo, confió en que el Señor ha tenido misericordia de su alma. ¡Maestro querido, muchas gracias por enseñarme y haberme permitido ser su amigo!»

Así fue el maestro Hussaíno Germosén, uno de los músicos del siglo XX de mayor relieve de la región del Cibao y orgullo, no sólo de Tamboril, Moca y Santiago , sino también de todo el territorio nacional.

 (PUBLICADO EN DIARIO LIBRE EN FECHA 27/3/2026)