Por : Domingo Caba Ramos
El informe
del tiempo que, a través de boletines emitidos periódicamente, ofrece al país el
Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET) tiene como propósito fundamental ofrecer información científica y actualizada
acerca de las condiciones atmosféricas, presentes y futuras, para proteger
vidas y bienes, así como facilitar la planificación de cuantas actividades
redunden en bien de la seguridad ciudadana.
Debido a las
variables científicas con las que ducho organismo ejerce su labor de análisis, pronóstico
y monitoreo, es obvio que cada reporte meteorológico suele presentarse
pletórico de voces técnicas que al común de los hablantes se le haría muy
difícil descodificar o desentrañar su sentido profundo. Es como si el técnico
perfil del oficio obliga el uso de tales voces e impide el empleo de aquellas
más cercanas a la lengua popular.
Merced a lo
previamente expuesto, valdría preguntarse: ¿qué entenderán ese hombre y esa
mujer que residen al lado de un río o una cañada cuando leen o escuchan que en
el informe del tiempo de fecha 23/4/2026 se les dice que:
a) «El sistema frontal permanece casi-estacionario
al norte del territorio nacional, interactuando con los efectos del viento del
este/noreste, favoreciendo las concentraciones
nubosas generadoras de aguaceros moderados a fuertes»
«Para mañana
viernes, remanentes nubosos en varios del sistema frontal y una vaguada niveles de la troposfera,
junto a los efectos locales y el viento de componente sur…»
«El sábado, la vaguada en altura
y los efectos orográficos y el calentamiento
diurno, volverán a generar parches
nubosos generadores de aguaceros moderados a fuertes, tormentas
eléctricas y ráfagas de viento y posibles granizadas…»
Para el viernes,
una vaguada en altura se
estará acercando al país, reforzando
las condiciones
de inestabilidad.
En otro informe anterior se habla de que «desde tempranas
horas de este martes se han registrado precipitaciones dispersas…»
Si cada informe del tiempo entraña fines preventivos, lógico parece
pensar que el estilo de lengua que se emplee en la comunicación que sustenta
esa prevención debe ser lo suficientemente transparente, de manera que el mensaje
trasmitido, en medio del desastre, resulte debidamente interpretado por todos
los miembros de la comunidad afectada por dicha situación calamitosa; pues
reitero que ni siquiera me imagino lo que pensarían los miembros de esa familia
que moran a las riberas de ríos y cañadas cuando lean en la prensa o escuchen a
la muy dinámica presidenta del Instituto
Dominicano de Meteorología (INDOMET), Ing. Gloria Ceballos, hablar de «precipitaciones dispersas…», «parches nubosos», «vaguada de
altura…», «remanentes nubosos…», «sistema frontal estacionario…», « vaguadas niveles de la troposfera…», «efectos
orográficos...» , «calentamiento diurno…», entre otras construcciones léxicas..
(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE, 24/4/2026)
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