Por : Domingo Caba Ramos
( A mi amigo, académico de la PUCM M y asiduo lector Rafael Fernández Lazala)
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Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra.
En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos.
La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670)
Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.
ESCRITURA DE LOS NÚMEROS CON CIFRAS O SÍMBOLOS
La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686) :
a. Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.
b. Los números que indican año: ( En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)
c. Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)
d. Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 º
e. Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.
f. Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)
g. Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes)
La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)
Combinación de cifras y palabras.
En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).
Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc.
Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…”
Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…)
A pesar de la existencia de las normas hasta aquí presentadas, lo cierto y común es que las expresiones numéricas se escriben tomando en consideración el criterio particular de cada usuario de la lengua, esto es, cuando le parece las escribe con letras, y la misma expresión, en otra ocasión, la escribe con cifra o símbolo.
viernes, 18 de marzo de 2016
lunes, 14 de marzo de 2016
ORTOGRAFÍA DE LOS NUMEROS CARDINALES
Por: Domingo Caba Ramos.
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Por primera vez la Ortografía de la lengua española ofrece recomendaciones acerca del uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas. (OLE, 2010, Págs. 683/686)
Como se sabe, los números pueden ser gráficamente representados de dos maneras: por medio de cifras o símbolos y mediante palabras. Esta representación genera dudas, confusiones y vacilaciones que llevan a los usuarios de la lengua a no saber qué emplear en un determinado contexto, si cifras o palabras; o, como se repite a diario en los medios de comunicación social, a representar con letras numerales que debieron expresarse en cifras y viceversa. De ahí que sea muy común la siguiente pregunta: ¿Cómo debo escribir este número, en cifras o en letras?
En relación con la interrogante anterior, la Ortografía de la lengua española (2010, págs. 682/683) plantea que la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de diversos factores tales como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. En textos científicos y técnicos, por ejemplos, “es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito”
Por las mismas razones de concisión y claridad, se recomienda el uso de cifras en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios. En obras literarias y textos no técnicos, en cambio, la nueva Ortografía establece que “resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras”. Y a este respecto recomienda escribir preferentemente con letras, entre otros:
a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, específicamente los del cero al veintinueve (cuatro, once, dieciséis, veintiocho, etc.), así como las decenas (treinta, cuarenta, cincuenta, etc.) y también las centenas (cien, doscientos, trescientos, etc.)
b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.
c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. Merced a esta recomendación, se recomienda a la vez, no “mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incurables”
d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad (km), sino su nombre (kilómetro): Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no “los últimos veinte km”). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.
e) Todos los números que correspondan a cantidades o cifras aproximadas:
1) Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos.
2) Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación.
c) ¡Te lo he repetido como un millón de veces y no me haces caso!
f) Los números que se emplean de manera expresiva forman parte de locuciones o frases hechas:
1) No hay duda: es el número uno.
2) Éramos cuatro gatos en la fiesta.
3) Te da lo mismo ocho que ochenta.
g) Los números que correspondan a fechas históricas o festividades, incluso cuando se utilizan para nombrar las vías o espacios urbanos:
1) Celebraremos el Veintisiete de Febrero.
2) Te espero en la plaza Dos de Mayo.
3) El Dieciséis de Agosto no se trabaja.
IGUALMENTE SE RECOMIENDA ESCRIBIR CON PALABRA:
1. La hora. (OLE, 2010, P. 690)
a) Cuando se expresa de manera aproximada o imprecisa. (Regresarán alrededor de las siete; El hecho ocurrió pasadas las nueve…) Si en cambio las horas se expresan en forma exacta o precisa entonces se escribirán con cifras. (El avión despegó a las 4: 05; El presidenta hablará a las 7: 30)
b) Cuando se emplean en los textos narrativos o discursivos, sean estos literarios, periodísticos, etc. (A las ocho menos cuarto penetró el sol por la ventana…; El atentado se produjo a las cinco menos veinte de la madrugada)
2. La fecha. (OLE, Págs. 693/694)
a) El sistema de uso habitual y generalizado es el que combina cifras (para indicar día y año) con palabra (para expresar el mes): 19 de octubre del 2011.
b) Con el fin de abreviar su expresión numérica, las fechas pueden escribirse empleando solamente las cifras que indiquen el día, el mes y el año. Y en tal caso deberá separase con guiones, barras o puntos cada uno de los elementos que las conforman, sin dejar espacios en blanco: 19 – 10 – 2001; 19/10/2011; 19.10.2011
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Por primera vez la Ortografía de la lengua española ofrece recomendaciones acerca del uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas. (OLE, 2010, Págs. 683/686)
Como se sabe, los números pueden ser gráficamente representados de dos maneras: por medio de cifras o símbolos y mediante palabras. Esta representación genera dudas, confusiones y vacilaciones que llevan a los usuarios de la lengua a no saber qué emplear en un determinado contexto, si cifras o palabras; o, como se repite a diario en los medios de comunicación social, a representar con letras numerales que debieron expresarse en cifras y viceversa. De ahí que sea muy común la siguiente pregunta: ¿Cómo debo escribir este número, en cifras o en letras?
En relación con la interrogante anterior, la Ortografía de la lengua española (2010, págs. 682/683) plantea que la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de diversos factores tales como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. En textos científicos y técnicos, por ejemplos, “es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito”
Por las mismas razones de concisión y claridad, se recomienda el uso de cifras en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios. En obras literarias y textos no técnicos, en cambio, la nueva Ortografía establece que “resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras”. Y a este respecto recomienda escribir preferentemente con letras, entre otros:
a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, específicamente los del cero al veintinueve (cuatro, once, dieciséis, veintiocho, etc.), así como las decenas (treinta, cuarenta, cincuenta, etc.) y también las centenas (cien, doscientos, trescientos, etc.)
b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.
c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. Merced a esta recomendación, se recomienda a la vez, no “mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incurables”
d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad (km), sino su nombre (kilómetro): Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no “los últimos veinte km”). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.
e) Todos los números que correspondan a cantidades o cifras aproximadas:
1) Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos.
2) Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación.
c) ¡Te lo he repetido como un millón de veces y no me haces caso!
f) Los números que se emplean de manera expresiva forman parte de locuciones o frases hechas:
1) No hay duda: es el número uno.
2) Éramos cuatro gatos en la fiesta.
3) Te da lo mismo ocho que ochenta.
g) Los números que correspondan a fechas históricas o festividades, incluso cuando se utilizan para nombrar las vías o espacios urbanos:
1) Celebraremos el Veintisiete de Febrero.
2) Te espero en la plaza Dos de Mayo.
3) El Dieciséis de Agosto no se trabaja.
IGUALMENTE SE RECOMIENDA ESCRIBIR CON PALABRA:
1. La hora. (OLE, 2010, P. 690)
a) Cuando se expresa de manera aproximada o imprecisa. (Regresarán alrededor de las siete; El hecho ocurrió pasadas las nueve…) Si en cambio las horas se expresan en forma exacta o precisa entonces se escribirán con cifras. (El avión despegó a las 4: 05; El presidenta hablará a las 7: 30)
b) Cuando se emplean en los textos narrativos o discursivos, sean estos literarios, periodísticos, etc. (A las ocho menos cuarto penetró el sol por la ventana…; El atentado se produjo a las cinco menos veinte de la madrugada)
2. La fecha. (OLE, Págs. 693/694)
a) El sistema de uso habitual y generalizado es el que combina cifras (para indicar día y año) con palabra (para expresar el mes): 19 de octubre del 2011.
b) Con el fin de abreviar su expresión numérica, las fechas pueden escribirse empleando solamente las cifras que indiquen el día, el mes y el año. Y en tal caso deberá separase con guiones, barras o puntos cada uno de los elementos que las conforman, sin dejar espacios en blanco: 19 – 10 – 2001; 19/10/2011; 19.10.2011
miércoles, 2 de marzo de 2016
CAAMAÑO : ANTIIMPERIALISTA Y GUERRILLERO, COMPOSITOR Y TAMBORERO ( 2 de 2 )
Por: Domingo Caba Ramos
2 de 2
Coronel Francisco Alberto Caamaño
En el artículo anterior manifesté que, contrario a lo que pudiera pensarse, el coronel Francisco Alberto Caamaño, en los años que recibía entrenamiento en Cuba (1966 -1973 ) con miras al desembarco que en febrero de este último año, el 16 de febrero, habría de realizar por Playa Caracoles, San José de Ocoa, aprovechaba parte de su tiempo libre, en el campamento , para esparcir su espíritu, ya sea componiendo merengues o tocando tambora y otros instrumentos utilizados en la ejecución de nuestro baile típico dominicano.
Pero no solo merengues. El excomandante de Caracoles y héroe de la revuelta armada que se inició el 24 de abril de 1965, compuso además un himno (1970) de lírica esencia (1970) e inconfundible acento antiimperialista, y cuyos versos se nos presentan como la auténtica proclama de la acción guerrillera que tres años después llevaría a cabo en las montañas de Ocoa.
Acerca de tan desconocido canto épico, los ya citados periodistas cubanos, Sáenz Padrón y Hugo Ríuz, señalan lo siguiente:
« Entre los documentos a llevarse, por sus fuertes manos pasaron, en más de una ocasión, las estrofas del himno que compuso en 1970 y que a ratos tarareaba con sus compañeros en el duro entrenamiento. Confiaba que, con una música más apropiada que la ideada por él con sus débiles conocimientos en la materia, fuera en el futuro una canto de lucha y victoria en la patria» (pág.244)
Los versos que conforman el himno precitado dicen así:
«Volvemos a combatir
como lo hicimos en abril
contra el yanqui invasor
volvemos a combatir
volvemos a combatir
pues queremos patria libre
patria libre o morir.
Soldado guerrillero
soldado popular
empuña firme el arma
que vamos a pelear.
Soldado guerrillero
ataca con tesón
al yanqui miserable
genocida y cobardón.
Estaremos en la loma
hasta la liberación
pues aquí ya defendemos
nuestra patria con valor.
Campesino y soldado
obrero e intelectual
estudiante y patriota
a luchar, a luchar.
Las montañas y los bosques
nos dan la seguridad
de forjar nuestro ejército
en la combatividad.
Los fusiles, nuestras armas
los sabremos empuñar
combatimos contra el yanqui
lo podemos derrotar.
¡Compatriotas, compatriotas!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
(Francisco A. Caamaño)
Ponernos en contacto con esta faceta oculta o desconocida del coronel Caamaño es comprender que el bravo héroe de abril y de Caracoles no fue un mito creado por la imaginación popular. Es darnos cuenta que Caamaño era un ser humano como los demás, un hombre como los demás. Un ser que reía, sufría, se divertía y sentía como los demás. Un ser que no solo era capaz de accionar el gatillo heroico en el frente de batalla, sino también componer, en los momentos de esparcimientos, un pimentoso merengue y cantarlo al son de típicos instrumentos por él ejecutados.
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Coronel Francisco Alberto Caamaño
En el artículo anterior manifesté que, contrario a lo que pudiera pensarse, el coronel Francisco Alberto Caamaño, en los años que recibía entrenamiento en Cuba (1966 -1973 ) con miras al desembarco que en febrero de este último año, el 16 de febrero, habría de realizar por Playa Caracoles, San José de Ocoa, aprovechaba parte de su tiempo libre, en el campamento , para esparcir su espíritu, ya sea componiendo merengues o tocando tambora y otros instrumentos utilizados en la ejecución de nuestro baile típico dominicano.
Pero no solo merengues. El excomandante de Caracoles y héroe de la revuelta armada que se inició el 24 de abril de 1965, compuso además un himno (1970) de lírica esencia (1970) e inconfundible acento antiimperialista, y cuyos versos se nos presentan como la auténtica proclama de la acción guerrillera que tres años después llevaría a cabo en las montañas de Ocoa.
Acerca de tan desconocido canto épico, los ya citados periodistas cubanos, Sáenz Padrón y Hugo Ríuz, señalan lo siguiente:
« Entre los documentos a llevarse, por sus fuertes manos pasaron, en más de una ocasión, las estrofas del himno que compuso en 1970 y que a ratos tarareaba con sus compañeros en el duro entrenamiento. Confiaba que, con una música más apropiada que la ideada por él con sus débiles conocimientos en la materia, fuera en el futuro una canto de lucha y victoria en la patria» (pág.244)
Los versos que conforman el himno precitado dicen así:
«Volvemos a combatir
como lo hicimos en abril
contra el yanqui invasor
volvemos a combatir
volvemos a combatir
pues queremos patria libre
patria libre o morir.
Soldado guerrillero
soldado popular
empuña firme el arma
que vamos a pelear.
Soldado guerrillero
ataca con tesón
al yanqui miserable
genocida y cobardón.
Estaremos en la loma
hasta la liberación
pues aquí ya defendemos
nuestra patria con valor.
Campesino y soldado
obrero e intelectual
estudiante y patriota
a luchar, a luchar.
Las montañas y los bosques
nos dan la seguridad
de forjar nuestro ejército
en la combatividad.
Los fusiles, nuestras armas
los sabremos empuñar
combatimos contra el yanqui
lo podemos derrotar.
¡Compatriotas, compatriotas!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
¡A luchar, a luchar, a luchar!
(Francisco A. Caamaño)
Ponernos en contacto con esta faceta oculta o desconocida del coronel Caamaño es comprender que el bravo héroe de abril y de Caracoles no fue un mito creado por la imaginación popular. Es darnos cuenta que Caamaño era un ser humano como los demás, un hombre como los demás. Un ser que reía, sufría, se divertía y sentía como los demás. Un ser que no solo era capaz de accionar el gatillo heroico en el frente de batalla, sino también componer, en los momentos de esparcimientos, un pimentoso merengue y cantarlo al son de típicos instrumentos por él ejecutados.
jueves, 25 de febrero de 2016
EL CORONEL CAAMAÑO : ANTIIMPERIALISTA Y GUERRILLERO, COMPOSITOR Y TAMBORERO
Por: Domingo Caba Ramos
1 de 2
Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Primavera es la cara opuesta al otoño. El otoño es declinación, agotamiento, lo viejo, la ruta hacia el final. La primavera es flor que retoña, vida que comienza, juventud, ruta inexplorada, potencia vital.
Abril, por nacer casi a la par con la primavera, parece arrastrar muchos de los rasgos distintivos de esta venerada estación. “Cumplió quince abriles”, suele afirmarse para referirse a la lozana y hermosa quinceañera nacida en un mes cualquiera del año.
Hablar de abril es recordar, necesariamente, entre cosas, la siguiente galería poética del gran bardo español, Antonio Machado:
«La lluvia iba pasando,
sobre el campo juvenil,
yo vi en las hojas temblando,
las frescas lluvias de abril»
Y también esta otra:
“Son de abril las aguas mil,
sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado,
hay trozos de cielo añil»
Pero hablar de abril es inevitablemente recordar también la guerra de corte nacionalista que en 1965 libraron los dominicanos para liberar al país de la segunda intervención armada de los Estados Unidos. Y es recordar, necesariamente, al líder de dicha contienda bélica: al coronel Francisco Alberto Caamaño, coronel de abril y comandante de caracoles.
Obviamente, que cuando pensamos en la trayectoria y personalidad del bravo coronel, nos imaginamos al militar de firmes decisiones y sólidos ideales patrióticos, con fusil en manos y enfundado en su traje de oficial, impartiendo órdenes en el campo de batalla. En otras palabras, jamás nos lo imaginaríamos ejecutando acciones de carácter artístico, vale decir, nunca nos lo imaginaríamos tocando una tambora, una güira o un acordeón e interpretando un merengue de su propia inspiración. Sin embargo así sucedió.
En los entrenamientos previos al desembarco por la bahía de Ocoa, Caamaño aprovechaba los momentos de recesos para esparcir su espíritu tocando la tambora y cantando merengues por él compuestos. Así se lee en un libro poco conocido en nuestro país, titulado «Caamaño» (1984) y escrito por los periodistas cubanos Ricardo Saenz Padrón y Hugo Ritis B.:
«Para los ratos libres improvisó con otros compañeros un conjunto típico que interpretaba merengues a los que era muy aficionado, gustaba de tocar todos los instrumentos tradicionales, pero sobre todo la tambora, de la que a veces no se separaba hasta el final de las muy escasas veladas recreativas que seguían a los duros entrenamientos , en el propio campamento. Algunos de los merengues que se interpretaban en plena campiña eran obras suya, sea porque los improvisaba sobre la marcha o porque los compusiera con anterioridad» (Pag.225)
Uno de esos merengues, escrito en lengua cibaeña dice así:
«Yo me fui pooi guto,
a la sierra é Bahoruco,
y bajé pá la ciudá,
ai congreso o la mitaa,
aí me agarró la guaidia,
y me patió poi lo fundillo,
yo me vuelvo pá la loma,
a bucai mi libeitá.
Libeitá –libeitá,
yo peleo po ti no má,
libeitá, libeitá,
yo peleo poi ti nomá.
Encontré lo guerrillero,
me enseñaron a peliá,
con un fusil en la mano,
pa podeime liberá.
De aquí llami a mi taita,
a mi mamá, a mi mujei,
que dejen to lo que tengue,
y que vengan que esto e lei,
que esto e lei,
que esto e lei ,
que esto e lei,
que esto e lei…»
(Francisco A. Caamaño)
1 de 2
Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Primavera es la cara opuesta al otoño. El otoño es declinación, agotamiento, lo viejo, la ruta hacia el final. La primavera es flor que retoña, vida que comienza, juventud, ruta inexplorada, potencia vital.
Abril, por nacer casi a la par con la primavera, parece arrastrar muchos de los rasgos distintivos de esta venerada estación. “Cumplió quince abriles”, suele afirmarse para referirse a la lozana y hermosa quinceañera nacida en un mes cualquiera del año.
Hablar de abril es recordar, necesariamente, entre cosas, la siguiente galería poética del gran bardo español, Antonio Machado:
«La lluvia iba pasando,
sobre el campo juvenil,
yo vi en las hojas temblando,
las frescas lluvias de abril»
Y también esta otra:
“Son de abril las aguas mil,
sopla el viento achubascado,
y entre nublado y nublado,
hay trozos de cielo añil»
Pero hablar de abril es inevitablemente recordar también la guerra de corte nacionalista que en 1965 libraron los dominicanos para liberar al país de la segunda intervención armada de los Estados Unidos. Y es recordar, necesariamente, al líder de dicha contienda bélica: al coronel Francisco Alberto Caamaño, coronel de abril y comandante de caracoles.
Obviamente, que cuando pensamos en la trayectoria y personalidad del bravo coronel, nos imaginamos al militar de firmes decisiones y sólidos ideales patrióticos, con fusil en manos y enfundado en su traje de oficial, impartiendo órdenes en el campo de batalla. En otras palabras, jamás nos lo imaginaríamos ejecutando acciones de carácter artístico, vale decir, nunca nos lo imaginaríamos tocando una tambora, una güira o un acordeón e interpretando un merengue de su propia inspiración. Sin embargo así sucedió.
En los entrenamientos previos al desembarco por la bahía de Ocoa, Caamaño aprovechaba los momentos de recesos para esparcir su espíritu tocando la tambora y cantando merengues por él compuestos. Así se lee en un libro poco conocido en nuestro país, titulado «Caamaño» (1984) y escrito por los periodistas cubanos Ricardo Saenz Padrón y Hugo Ritis B.:
«Para los ratos libres improvisó con otros compañeros un conjunto típico que interpretaba merengues a los que era muy aficionado, gustaba de tocar todos los instrumentos tradicionales, pero sobre todo la tambora, de la que a veces no se separaba hasta el final de las muy escasas veladas recreativas que seguían a los duros entrenamientos , en el propio campamento. Algunos de los merengues que se interpretaban en plena campiña eran obras suya, sea porque los improvisaba sobre la marcha o porque los compusiera con anterioridad» (Pag.225)
Uno de esos merengues, escrito en lengua cibaeña dice así:
«Yo me fui pooi guto,
a la sierra é Bahoruco,
y bajé pá la ciudá,
ai congreso o la mitaa,
aí me agarró la guaidia,
y me patió poi lo fundillo,
yo me vuelvo pá la loma,
a bucai mi libeitá.
Libeitá –libeitá,
yo peleo po ti no má,
libeitá, libeitá,
yo peleo poi ti nomá.
Encontré lo guerrillero,
me enseñaron a peliá,
con un fusil en la mano,
pa podeime liberá.
De aquí llami a mi taita,
a mi mamá, a mi mujei,
que dejen to lo que tengue,
y que vengan que esto e lei,
que esto e lei,
que esto e lei ,
que esto e lei,
que esto e lei…»
(Francisco A. Caamaño)
jueves, 18 de febrero de 2016
EL VERBO Y SUS IMPLICACIONES EXPRESIVAS
Por: Domingo Caba Ramos
1. EL VERBO. Es una de las ocho categorías morfosintácticas formales que conforman el discurso o estructura oracional. Al decir de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña los verbos “Son formas especiales del lenguaje con la que pensamos la realidad como un comportamiento del sujeto”. El verbo, además :
• Expresa acción, pasión, esencia o estado del ser.
• Expresa un juicio mental. ( Rafael Seco )
• Expresa los cambios, movimientos u alteraciones de los objetos de la realidad. Esos objetos están en continua actividad, en constante movimiento, en permanente dinamismo.
• Indica lo que el sujeto hace, siente, piensa, situación o estado e en que se encuentra, etc. Por eso “El verbo – ha dicho Álex Grijelmo – es el motor de la lengua”.
1.1. Función principal. Ser núcleo del predicado o afirmar algo acerca del sujeto. El verbo expresa lo que hace el sujeto.
1.2. Su naturaleza cambiante. El verbo es la parte de la oración que más varía, que más flexión accidentes o cambios sufre en su forma gramatical: tiempo, modo, persona y número... De ahí que su uso origine múltiples errores tanto en la lengua oral como escrita.
1.3. ERRORES FRECUENTES EN EL USO DE ALGUNOS VERBOS
a) Errores de conjugación :
• “ El negocea” ( El negocia ), “Tú divide” ( Tú divides )
• “ En esos hornos dudo que el pan se cosa bien” (“ En esos hornos dudo que el pan se cueza bien” ) • “El solda todas piezas que se dañan en la fábrica” (“El suelda todas piezas que se dañan en la fábrica)
b) Uso del modo subjuntivo en vez del indicativo :
• “ Los dominicanos tengamos que estar siempre alertas” ( Los dominicanos tenemos que estar siempre alertas” )
• Nosotros tengamos que ir a Santiago… “ ( Nosotros tenemos que ir a Santiago )
• “Ahora mismo vengamos de Santo Domingo…” ( Ahora mismo venimos de Santo Domingo )
c) Empleo del verbo hacer en futuro de probabilidad.
• “ Los diputados aprobaron el proyecto hará dos meses” ( Los diputados aprobaron el proyecto hace dos meses )
d) Reemplazo del modo subjuntivo por el condicional.
• “Si lo habría sabido, se lo habría hecho” (Si lo hubiera sabido, se lo habría hecho.
• “Si se hubiera quedado le hubiéramos ayudado” (Si se hubiera quedado le habríamos ayudado
• “Si te amara, ciertamente te lo dijera” (Si te amara, ciertamente te lo diría”
e) Frecuente uso de perífrasis verbales con el verbo ir para expresar sentido de futuro :
• “ Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les voy a conceder los cinco puntos” ( Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les regalaré los cinco puntos )
• “ Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí o de contrario lo voy a demandar por difamación e injuria” ( Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí , o de contrario lo demandaré por difamación e injuria. )
f) Uso de los verbos hacer y haber en plural en oraciones impersonales :
• “ Pasiar” ( pasear )
• “Pasiabas” ( Paseabas )
• “ Miando” ( Meando )
• “ Vociábamos” ( Voceábamos )
• “Pasiado” ( Paseado )
• “Miar” ( Mear )
• Secretié” ( Secreteé )
• “Secretiando” ( Secreteando )
• “Vocié” ( Voceé )
• “Mié” ( Meé )
h) Cambio de diptongos por falsos hiatos :
• “Negocea” ( Negocia ) i) Prefijaciones innecesarias :
• “ Desapartar” ( Apartar )
• “Descalentada” ( Calentada )
j) Doble infinitivo :
• “ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para poder eliminar por completo los apagones” (“ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para eliminar por completo los apagones”
Desde el mismo momento que el niño inicia el proceso de adquisición de su lengua materna, los verbos comienzan a generarle problemas . No entienden los niños nada de tiempo verbal, concordancia, flexión gramatical ni de otros tipos de tecnicismos lingüísticos de carácter preceptivo. En el uso de la lengua, el niño procede por analogía, bastante pragmático o muy apegado a su propia lógica. Y en tal virtud, cuando del verbo se trata, él solo entiende que si se dice yo vendí, yo corrí o yo comí, ¿por qué no decir yo viní, yo dijí, yo poní etc.?
O si el hablante dice yo cargo, yo lavo…, ¿por qué no decir yo cabo, por quepo? Y lo que es más gracioso, para evitar posibles complicaciones con el uso de algunas formas verbales, el niño prefiere omitirlas, afirmando de esa manera: “Tú feo” (Tú eres feo), “Mami linda” (Mami es linda), “Eso mío” (Eso es mío)…
1. EL VERBO. Es una de las ocho categorías morfosintácticas formales que conforman el discurso o estructura oracional. Al decir de Amado Alonso y Pedro Henríquez Ureña los verbos “Son formas especiales del lenguaje con la que pensamos la realidad como un comportamiento del sujeto”. El verbo, además :
• Expresa acción, pasión, esencia o estado del ser.
• Expresa un juicio mental. ( Rafael Seco )
• Expresa los cambios, movimientos u alteraciones de los objetos de la realidad. Esos objetos están en continua actividad, en constante movimiento, en permanente dinamismo.
• Indica lo que el sujeto hace, siente, piensa, situación o estado e en que se encuentra, etc. Por eso “El verbo – ha dicho Álex Grijelmo – es el motor de la lengua”.
1.1. Función principal. Ser núcleo del predicado o afirmar algo acerca del sujeto. El verbo expresa lo que hace el sujeto.
1.2. Su naturaleza cambiante. El verbo es la parte de la oración que más varía, que más flexión accidentes o cambios sufre en su forma gramatical: tiempo, modo, persona y número... De ahí que su uso origine múltiples errores tanto en la lengua oral como escrita.
1.3. ERRORES FRECUENTES EN EL USO DE ALGUNOS VERBOS
a) Errores de conjugación :
• “ El negocea” ( El negocia ), “Tú divide” ( Tú divides )
• “ En esos hornos dudo que el pan se cosa bien” (“ En esos hornos dudo que el pan se cueza bien” ) • “El solda todas piezas que se dañan en la fábrica” (“El suelda todas piezas que se dañan en la fábrica)
b) Uso del modo subjuntivo en vez del indicativo :
• “ Los dominicanos tengamos que estar siempre alertas” ( Los dominicanos tenemos que estar siempre alertas” )
• Nosotros tengamos que ir a Santiago… “ ( Nosotros tenemos que ir a Santiago )
• “Ahora mismo vengamos de Santo Domingo…” ( Ahora mismo venimos de Santo Domingo )
c) Empleo del verbo hacer en futuro de probabilidad.
• “ Los diputados aprobaron el proyecto hará dos meses” ( Los diputados aprobaron el proyecto hace dos meses )
d) Reemplazo del modo subjuntivo por el condicional.
• “Si lo habría sabido, se lo habría hecho” (Si lo hubiera sabido, se lo habría hecho.
• “Si se hubiera quedado le hubiéramos ayudado” (Si se hubiera quedado le habríamos ayudado
• “Si te amara, ciertamente te lo dijera” (Si te amara, ciertamente te lo diría”
e) Frecuente uso de perífrasis verbales con el verbo ir para expresar sentido de futuro :
• “ Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les voy a conceder los cinco puntos” ( Si no me entregan el trabajo en el tiempo indicado no les regalaré los cinco puntos )
• “ Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí o de contrario lo voy a demandar por difamación e injuria” ( Yo quiero que él se retracte públicamente de lo que dijo acerca de mí , o de contrario lo demandaré por difamación e injuria. )
f) Uso de los verbos hacer y haber en plural en oraciones impersonales :
- “ Ya hacen cuarentainueve años que estalló la guerra de abril” (: “ Ya hace cuarentainueve años que estalló la guerra de abril)
- “ En el curso de Redacción Jurídica solo habían como 25 o 28 estudiantes” (“ En el curso de Redacción Jurídica solo había como 25 o 28 estudiantes” )
• “ Pasiar” ( pasear )
• “Pasiabas” ( Paseabas )
• “ Miando” ( Meando )
• “ Vociábamos” ( Voceábamos )
• “Pasiado” ( Paseado )
• “Miar” ( Mear )
• Secretié” ( Secreteé )
• “Secretiando” ( Secreteando )
• “Vocié” ( Voceé )
• “Mié” ( Meé )
h) Cambio de diptongos por falsos hiatos :
• “Negocea” ( Negocia ) i) Prefijaciones innecesarias :
• “ Desapartar” ( Apartar )
• “Descalentada” ( Calentada )
j) Doble infinitivo :
• “ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para poder eliminar por completo los apagones” (“ Ninguno de los gobiernos que hemos tenido han realizado los esfuerzos necesarios para eliminar por completo los apagones”
Desde el mismo momento que el niño inicia el proceso de adquisición de su lengua materna, los verbos comienzan a generarle problemas . No entienden los niños nada de tiempo verbal, concordancia, flexión gramatical ni de otros tipos de tecnicismos lingüísticos de carácter preceptivo. En el uso de la lengua, el niño procede por analogía, bastante pragmático o muy apegado a su propia lógica. Y en tal virtud, cuando del verbo se trata, él solo entiende que si se dice yo vendí, yo corrí o yo comí, ¿por qué no decir yo viní, yo dijí, yo poní etc.?
O si el hablante dice yo cargo, yo lavo…, ¿por qué no decir yo cabo, por quepo? Y lo que es más gracioso, para evitar posibles complicaciones con el uso de algunas formas verbales, el niño prefiere omitirlas, afirmando de esa manera: “Tú feo” (Tú eres feo), “Mami linda” (Mami es linda), “Eso mío” (Eso es mío)…
sábado, 13 de febrero de 2016
PREMIACIÓN, INVERSIÓN DE VALORES Y DEGRADACIÓN MORAL
Por: Domingo Caba Ramos.
Entre los jóvenes que fueron galardonados con el “Premio Nacional de la Juventud 2016», concedido por el Ministerio de la Juventud, se encuentra un popular reguetonero que a través de las letras de lo que aparentemente canta, promueve la violencia y los antivalores.
En una nota periodística se lee, al respecto, que:
"El artista urbano Mozart la Para fue reconocido durante la ceremonia de entrega del “Premio a la Excelencia Juvenil Juan Pablo Duarte 2016”, realizado en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano"
Se trata, el reguetonero reconocido, de la misma persona que en el pasado reciente salió en defensa de otro cultor de la llamada "música urbana", cuando este fue condenado a limpiar la Plaza de la Bandera por haber injuriado públicamente a los padres de la patria; y el mismo que se exhibe en un video clips con dos pistolas cruzadas en la frente
¿Es eso excelencia juvenil? ¡Hasta dónde vamos a llegar! ¡Cómo se han invertido los valores!
¡Cómo es posible que a un supuesto cantante cuyo papel, igual que los demás cultivadores del “urbanismo” musical, consiste en contaminar las mentes de los jóvenes con las porquerías que emanan del vertedero de su seudoartística y letrinesca garganta, lo distingan nada y nada menos que con el Premio Nacional de la Juventud!
¿Cuáles fueron los criterios que sustentaron tal distinción? ¿Cuáles los méritos que posee este señor? ¿Cuáles son sus aportes extraordinarios en bien de la sociedad dominicana en general y de la juventud en particular?
Lo que sí todos sabemos es que con su otorgamiento se puso de manifiesto cómo la inversión de valores y la degradación moral corroen cada vez más los cimientos éticos de la sociedad dominicana. Esa línea de pensamiento recomienda aupar, resaltar las sombras o todo aquello que no sirve, y marginar o ignorar las luces o todo aquello que posea valor.
Con la concesión de este polémico premio a un ser moralmente degradado, no se sabe quién demostró mayor nivel de degradación, si el tipo que inmerecidamente lo recibió o el ministerio que de manera inexplicable y populacheramente lo concedió.
¿Es que no había otro joven verdaderamente valioso a quien pudo habérsele concedido tan importante galardón?
Parece que no y, por tal razón, le correspondió a este extraño señor La Para aparar el premio que con el nombre del fundador de la República Dominicana debió aparar otro representante juvenil que realmente lo mereciera o que estuviera provisto de las debidas credenciales sociales, humanas y morales para tal fin.
Conviene precisar que cuando un ministerio o dependencia del Estado distingue a un joven, otorgándole un trofeo, placa o pergamino de reconocimiento, el mensaje que a todos los integrantes de su generación se les envía es que a ese joven se le reconoció por su ejemplar comportamiento social y ser un modelo digno de ser imitado.
¿Es el reguetonero galardonado por el Ministerio de la Juventud un modelo seguir?
Pienso que la memoria de Duarte se respeta. Jamás imaginé que un premio que llevara su nombre podrían otorgárselo nada más y nada menos que a un ídolo de barro, carente por completo de respeto, nivel y prestigio social, vale decir, a un genuino y auténtico exponente de las más bajas o cloacales enseñanzas.
“Para muestra, basta un botón”, reza nuestro muy conocido refrán. Lea solo algunas de las ideas que musicalmente difunde quien para el Ministerio de la Juventud es un “Joven Excelente”:
«Ando armao, bebió y con cuarto…,
en el cielo manda Dios,
en la iglesia manda el padre,
en mujeres mando yo,
y en mi guee!!! (vo),
no manda nadie»
Entre los jóvenes que fueron galardonados con el “Premio Nacional de la Juventud 2016», concedido por el Ministerio de la Juventud, se encuentra un popular reguetonero que a través de las letras de lo que aparentemente canta, promueve la violencia y los antivalores.
En una nota periodística se lee, al respecto, que:
"El artista urbano Mozart la Para fue reconocido durante la ceremonia de entrega del “Premio a la Excelencia Juvenil Juan Pablo Duarte 2016”, realizado en el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano"
Se trata, el reguetonero reconocido, de la misma persona que en el pasado reciente salió en defensa de otro cultor de la llamada "música urbana", cuando este fue condenado a limpiar la Plaza de la Bandera por haber injuriado públicamente a los padres de la patria; y el mismo que se exhibe en un video clips con dos pistolas cruzadas en la frente
¿Es eso excelencia juvenil? ¡Hasta dónde vamos a llegar! ¡Cómo se han invertido los valores!
¡Cómo es posible que a un supuesto cantante cuyo papel, igual que los demás cultivadores del “urbanismo” musical, consiste en contaminar las mentes de los jóvenes con las porquerías que emanan del vertedero de su seudoartística y letrinesca garganta, lo distingan nada y nada menos que con el Premio Nacional de la Juventud!
¿Cuáles fueron los criterios que sustentaron tal distinción? ¿Cuáles los méritos que posee este señor? ¿Cuáles son sus aportes extraordinarios en bien de la sociedad dominicana en general y de la juventud en particular?
Lo que sí todos sabemos es que con su otorgamiento se puso de manifiesto cómo la inversión de valores y la degradación moral corroen cada vez más los cimientos éticos de la sociedad dominicana. Esa línea de pensamiento recomienda aupar, resaltar las sombras o todo aquello que no sirve, y marginar o ignorar las luces o todo aquello que posea valor.
Con la concesión de este polémico premio a un ser moralmente degradado, no se sabe quién demostró mayor nivel de degradación, si el tipo que inmerecidamente lo recibió o el ministerio que de manera inexplicable y populacheramente lo concedió.
¿Es que no había otro joven verdaderamente valioso a quien pudo habérsele concedido tan importante galardón?
Parece que no y, por tal razón, le correspondió a este extraño señor La Para aparar el premio que con el nombre del fundador de la República Dominicana debió aparar otro representante juvenil que realmente lo mereciera o que estuviera provisto de las debidas credenciales sociales, humanas y morales para tal fin.
Conviene precisar que cuando un ministerio o dependencia del Estado distingue a un joven, otorgándole un trofeo, placa o pergamino de reconocimiento, el mensaje que a todos los integrantes de su generación se les envía es que a ese joven se le reconoció por su ejemplar comportamiento social y ser un modelo digno de ser imitado.
¿Es el reguetonero galardonado por el Ministerio de la Juventud un modelo seguir?
Pienso que la memoria de Duarte se respeta. Jamás imaginé que un premio que llevara su nombre podrían otorgárselo nada más y nada menos que a un ídolo de barro, carente por completo de respeto, nivel y prestigio social, vale decir, a un genuino y auténtico exponente de las más bajas o cloacales enseñanzas.
“Para muestra, basta un botón”, reza nuestro muy conocido refrán. Lea solo algunas de las ideas que musicalmente difunde quien para el Ministerio de la Juventud es un “Joven Excelente”:
«Ando armao, bebió y con cuarto…,
en el cielo manda Dios,
en la iglesia manda el padre,
en mujeres mando yo,
y en mi guee!!! (vo),
no manda nadie»
viernes, 12 de febrero de 2016
BREVE SEMBLANZA DE UNA MAESTRA EJEMPLAR
Por: Domingo Caba Ramos.
(Discurso pronunciado por el autor en salón de actos de la Escuela Normal "Luis Núñez Molina", el día 13 de abril del 1988, en el acto de homenaje organizado por la Asociación Dominicana de Profesores (A.D.P.), filial Santiago)
Maestra Herminia Pérez ( doña Mamina )
El magisterio de la provincia de Santiago y lugares vecinos se cubre de glorias en este día memorable al rendir homenaje póstumo a una maestra que con su noble ejemplo, abnegada consagración e intensa vocación pedagógica, supo prestigiar la labor docente durante más de medio siglo y poner en alto el nombre de la escuela dominicana. Nos referimos a la profesora Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel (doña Mamina)
Nació esta distinguida educadora en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, el día 15 de agosto de 1910. Fueron sus padres don José Pérez Marte y doña Olimpia Gutiérrez. Cursó sus estudios primarios e intermedios en la Escuela Graduada República de Uruguay y en el Colegio Méjico, mientras que sus estudios secundarios los realizó en la Escuela Normal de Santiago.
Entre sus primeros profesores merecen citarse a Angélica Pepín de Félix, Juanita Infante, Ricardo Ramírez, Rafaela Santaella, Rafael Reinoso, La Srta. Ercilia Pepín y Joaquín Balaguer.
Se inicia como maestra en la Escuela República de Uruguay cuando apenas tenía dieciocho años de edad, esto es, el día 10 de febrero de 1928. El éxito alcanzado por doña Mamina en este centro escolar le mereció la designación de directora del mismo el 26 de octubre de 1946.
En el año 1930 contrae matrimonio con el joven Manuel Antonio Pimentel Vargas, con quien llegó a procrear un solo hijo: Orlando Antonio Pimentel Pérez, muerto a destiempo en plena juventud.
Su actividad en la Escuela República de Uruguay se extiende hasta el año 1950. Ese mismo año, específicamente el día 1 de octubre, es nombrada maestra en la Escuela Normal Rural “Pedro Molina”, de Licey al Medio, Santiago, conocida hoy día como Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Junto a ella fueron también nombrados los profesores Héctor M. Tejada, Luis Núñez Molina y el destacado músico Andrés Apolinar Bueno.
Al admitir el nuevo cargo, logró muy pronto captar el cariño y respeto de los estudiantes y poner de manifiesto una vez más su gran competencia académica y pedagógica.
En la Escuela “Núñez Molina” ocupó casi todos los cargos: maestra, encargada de prácticas escolares, subdirectora y directora administrativa. Como maestra, puede afirmarse sin temor a exagerar, que llegó a impartir la mayor parte de las asignaturas que integran el plan de estudios de las escuelas normales.
En 1954 fue enviada por la Secretaria de Estado de Educación a participar de un curso de Mejoramiento del Hogar y de Extensión Agrícola, impartido en la Universidad de Río Piedras, Puerto Rico, y en 1963 viajó nuevamente a la vecina isla a recibir un curso de formación docente organizado por el Instituto de Pedagogía de la antes citada universidad.
En enero de 1975 es designada directora administrativa de la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Tres años más tarde se le nombraría subdirectora de este mismo centro docente.
Su fructífera y extensa labor pedagógica la hicieron acreedora de importantes y merecidos reconocimientos:
En 1975 es condecorada por su antiguo maestro y presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, con la orden de Duarte, Sánchez y Mella, bajo el grado de Caballero.
El 15 de marzo de 1983 la Secretaría de Educación le tributa un acto de homenaje en el Auditorio de Bellas Artes con motivo de haber cumplido 55 años en el servicio educativo.
En noviembre de 1984 es condecorada por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Al año siguiente, el honorable Ayuntamiento de Licey al Medio la declara Hija Adoptiva de este municipio. En este mismo año, la Alianza Cibaeña le otorga el premio Eugenio Deschamps. También el Círculo Paracelso de Santiago le concede el Premio Anual Paracelso, y finalmente el programa el Gordo de la Semana premia su loable trabajo magisterial otorgándole El Gordo del Año.
Víctima de un derrame cerebral murió en la misma tierra que la vio nacer el día 22 de octubre de 1987.
Con su muerte, escribí para la ocasión en las páginas del Listín Diario y La Información: “La escuela dominicana perdió a una de sus más fieles y leales exponentes de los últimos tiempos”.
Esta vez debo agregar a esas palabras: con la muerte de doña Mamina el magisterio nacional perdió a una ejemplar maestra, mientras que la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina” perdió a una madre, a una orientadora y, lo que es más importante, a su símbolo viviente; porque en eso se convirtió aquì esta insigne educadora : en todo un símbolo.
Hablar de la escuela “Luis Napoleón Núñez Molina” es tener que referirse obligatoriamente a la profesora Herminia Pérez, de la misma manera que al referirnos a esta, es tener que evocar necesariamente la imagen de aquella. Institución y maestra llegaron a formar, pues, un todo inseparable.
Doña Mamina fue mentora y madre espiritual de múltiples generaciones de maestros, la última de las cuales se investía justamente el día en que sufrió la crisis que la llevaría más tarde a la tumba. Fue doña Herminia una verdadera Maestra de maestros, o como dijera alguien: “una maestra con mayúscula”. El hecho mismo de permanecer durante cincuenta y nueve años en plena actividad docente así lo confirma.
Esta mujer de finos modales y delicadas expresión puso toda su vida al servicio de la educación dominicana, constituyendo el ejercicio docente la razón de su existencia. Su labor pedagógica jamás estuvo enmarcada en un espacio o tiempo determinado. Ella enseñó en todo momento: en el patio, en la calle, en el hogar y en el salón de clases; y como bien lo había postulado la poetisa y educadora chilena Gabriela Mistral, doña Mamina enseñó con la actitud, el gesto y la palabra.
Su máxima aspiración fue ejercer siempre el magisterio, a cuyo seno ingresó cuando apenas era una jovencita y del cual solo la muerte pudo separarla. Jamás dio señales del más mínimo síntoma de agotamiento, y en más de una oportunidad rechazó la jubilación que con sobrados derechos le correspondía. Ella, por estas razones, y valiéndose de las palabras de su maestra Ercilia Pepín, pudo haber manifestado con toda propiedad “Hice de la escuela un taller, y en ella mi cabeza se cubrió muy pronto de nieve, y la luz de mis ojos languidece rápidamente, sin que mi alma haya dado hasta hoy ni remotas señales de cansancio”
Doña Mamina se entregó tan de lleno a la escuela que puede decirse que murió con la tiza y el borrador en las manos. Es por ello que el magisterio nacional y particularmente sus alumnos en la Escuela Normal Luis Núñez Molina tenemos que recordar a esta digna educadora con mucho cariño, orgullo y respeto.
El maestro dominicano ha sido históricamente el gran olvidado, el gran marginado. En virtud de esta realidad debemos pues hacer todo lo posible por perpetuar la memoria de doña Herminia y evitar que su nombre sea sepultado por la indiferencia pública en el nicho del olvido. Que ante sus restos, como sucedió con Ercilia Pepín, ningún poeta tenga que decir: “Hela ahí, vencida por la muerte, olvidada por sus discípulos, traicionada por sus amigos”
De ahí el gran significado que entraña el homenaje de admiración y respeto que en el día de hoy le rinde la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). Pero no basta eso solamente. Para honrar en su justa dimensión la memoria de esta noble mujer, se hace necesario que sus alumnos y todos los maestros dominicanos imitemos su ejemplo y tratemos de poner en práctica sus enseñanzas.
Se hace necesario, finalmente, que las autoridades educativas y/o la dirigencia de la ADP coordinen actividades con miras a conseguir que una de las escuelas pertenecientes a la provincia y de manera especial al municipio de Licey, lleve el nombre de doña Herminia, como manera imperecedera de honrar su memoria, y que sirva de testimonio para que las futuras generaciones se enteren que existió una vez una consagrada maestra que se entregó en cuerpo y alma y lo dio todo por el bien de la educación dominicana, y que esa maestra se llamó: Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel.
En una ocasión le escuché decir a alguien cuyo nombre no aflora a mi memoria, que el maestro es como una vela que de tanto alumbrar se apaga. Hemos querido articular esta idea con la muerte de doña Mamina para concluir esta semblanza afirmando con acento sentencioso:
La vela se apagó, pero la luz sigue encendida : Mamina será Maestra toda la vida.
Muchas Gracias
(Publicado en La Información: 4 - 11- 92)
Notas al margen : Para mì fue de gran honra y regocijo el que el gremio magisterial me seleccionara o solicitara mis servicios para hablar de la vida y obra de un ser a quien tanto admirè, , tanto respeto me mereciò y tanto afecto le tuve.
(Discurso pronunciado por el autor en salón de actos de la Escuela Normal "Luis Núñez Molina", el día 13 de abril del 1988, en el acto de homenaje organizado por la Asociación Dominicana de Profesores (A.D.P.), filial Santiago)
Maestra Herminia Pérez ( doña Mamina )
El magisterio de la provincia de Santiago y lugares vecinos se cubre de glorias en este día memorable al rendir homenaje póstumo a una maestra que con su noble ejemplo, abnegada consagración e intensa vocación pedagógica, supo prestigiar la labor docente durante más de medio siglo y poner en alto el nombre de la escuela dominicana. Nos referimos a la profesora Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel (doña Mamina)
Nació esta distinguida educadora en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, el día 15 de agosto de 1910. Fueron sus padres don José Pérez Marte y doña Olimpia Gutiérrez. Cursó sus estudios primarios e intermedios en la Escuela Graduada República de Uruguay y en el Colegio Méjico, mientras que sus estudios secundarios los realizó en la Escuela Normal de Santiago.
Entre sus primeros profesores merecen citarse a Angélica Pepín de Félix, Juanita Infante, Ricardo Ramírez, Rafaela Santaella, Rafael Reinoso, La Srta. Ercilia Pepín y Joaquín Balaguer.
Se inicia como maestra en la Escuela República de Uruguay cuando apenas tenía dieciocho años de edad, esto es, el día 10 de febrero de 1928. El éxito alcanzado por doña Mamina en este centro escolar le mereció la designación de directora del mismo el 26 de octubre de 1946.
En el año 1930 contrae matrimonio con el joven Manuel Antonio Pimentel Vargas, con quien llegó a procrear un solo hijo: Orlando Antonio Pimentel Pérez, muerto a destiempo en plena juventud.
Su actividad en la Escuela República de Uruguay se extiende hasta el año 1950. Ese mismo año, específicamente el día 1 de octubre, es nombrada maestra en la Escuela Normal Rural “Pedro Molina”, de Licey al Medio, Santiago, conocida hoy día como Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Junto a ella fueron también nombrados los profesores Héctor M. Tejada, Luis Núñez Molina y el destacado músico Andrés Apolinar Bueno.
Al admitir el nuevo cargo, logró muy pronto captar el cariño y respeto de los estudiantes y poner de manifiesto una vez más su gran competencia académica y pedagógica.
En la Escuela “Núñez Molina” ocupó casi todos los cargos: maestra, encargada de prácticas escolares, subdirectora y directora administrativa. Como maestra, puede afirmarse sin temor a exagerar, que llegó a impartir la mayor parte de las asignaturas que integran el plan de estudios de las escuelas normales.
En 1954 fue enviada por la Secretaria de Estado de Educación a participar de un curso de Mejoramiento del Hogar y de Extensión Agrícola, impartido en la Universidad de Río Piedras, Puerto Rico, y en 1963 viajó nuevamente a la vecina isla a recibir un curso de formación docente organizado por el Instituto de Pedagogía de la antes citada universidad.
En enero de 1975 es designada directora administrativa de la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina”. Tres años más tarde se le nombraría subdirectora de este mismo centro docente.
Su fructífera y extensa labor pedagógica la hicieron acreedora de importantes y merecidos reconocimientos:
En 1975 es condecorada por su antiguo maestro y presidente de la República, doctor Joaquín Balaguer, con la orden de Duarte, Sánchez y Mella, bajo el grado de Caballero.
El 15 de marzo de 1983 la Secretaría de Educación le tributa un acto de homenaje en el Auditorio de Bellas Artes con motivo de haber cumplido 55 años en el servicio educativo.
En noviembre de 1984 es condecorada por la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Al año siguiente, el honorable Ayuntamiento de Licey al Medio la declara Hija Adoptiva de este municipio. En este mismo año, la Alianza Cibaeña le otorga el premio Eugenio Deschamps. También el Círculo Paracelso de Santiago le concede el Premio Anual Paracelso, y finalmente el programa el Gordo de la Semana premia su loable trabajo magisterial otorgándole El Gordo del Año.
Víctima de un derrame cerebral murió en la misma tierra que la vio nacer el día 22 de octubre de 1987.
Con su muerte, escribí para la ocasión en las páginas del Listín Diario y La Información: “La escuela dominicana perdió a una de sus más fieles y leales exponentes de los últimos tiempos”.
Esta vez debo agregar a esas palabras: con la muerte de doña Mamina el magisterio nacional perdió a una ejemplar maestra, mientras que la Escuela Normal “Luis Napoleón Núñez Molina” perdió a una madre, a una orientadora y, lo que es más importante, a su símbolo viviente; porque en eso se convirtió aquì esta insigne educadora : en todo un símbolo.
Hablar de la escuela “Luis Napoleón Núñez Molina” es tener que referirse obligatoriamente a la profesora Herminia Pérez, de la misma manera que al referirnos a esta, es tener que evocar necesariamente la imagen de aquella. Institución y maestra llegaron a formar, pues, un todo inseparable.
Doña Mamina fue mentora y madre espiritual de múltiples generaciones de maestros, la última de las cuales se investía justamente el día en que sufrió la crisis que la llevaría más tarde a la tumba. Fue doña Herminia una verdadera Maestra de maestros, o como dijera alguien: “una maestra con mayúscula”. El hecho mismo de permanecer durante cincuenta y nueve años en plena actividad docente así lo confirma.
Esta mujer de finos modales y delicadas expresión puso toda su vida al servicio de la educación dominicana, constituyendo el ejercicio docente la razón de su existencia. Su labor pedagógica jamás estuvo enmarcada en un espacio o tiempo determinado. Ella enseñó en todo momento: en el patio, en la calle, en el hogar y en el salón de clases; y como bien lo había postulado la poetisa y educadora chilena Gabriela Mistral, doña Mamina enseñó con la actitud, el gesto y la palabra.
Su máxima aspiración fue ejercer siempre el magisterio, a cuyo seno ingresó cuando apenas era una jovencita y del cual solo la muerte pudo separarla. Jamás dio señales del más mínimo síntoma de agotamiento, y en más de una oportunidad rechazó la jubilación que con sobrados derechos le correspondía. Ella, por estas razones, y valiéndose de las palabras de su maestra Ercilia Pepín, pudo haber manifestado con toda propiedad “Hice de la escuela un taller, y en ella mi cabeza se cubrió muy pronto de nieve, y la luz de mis ojos languidece rápidamente, sin que mi alma haya dado hasta hoy ni remotas señales de cansancio”
Doña Mamina se entregó tan de lleno a la escuela que puede decirse que murió con la tiza y el borrador en las manos. Es por ello que el magisterio nacional y particularmente sus alumnos en la Escuela Normal Luis Núñez Molina tenemos que recordar a esta digna educadora con mucho cariño, orgullo y respeto.
El maestro dominicano ha sido históricamente el gran olvidado, el gran marginado. En virtud de esta realidad debemos pues hacer todo lo posible por perpetuar la memoria de doña Herminia y evitar que su nombre sea sepultado por la indiferencia pública en el nicho del olvido. Que ante sus restos, como sucedió con Ercilia Pepín, ningún poeta tenga que decir: “Hela ahí, vencida por la muerte, olvidada por sus discípulos, traicionada por sus amigos”
De ahí el gran significado que entraña el homenaje de admiración y respeto que en el día de hoy le rinde la Asociación Dominicana de Profesores (ADP). Pero no basta eso solamente. Para honrar en su justa dimensión la memoria de esta noble mujer, se hace necesario que sus alumnos y todos los maestros dominicanos imitemos su ejemplo y tratemos de poner en práctica sus enseñanzas.
Se hace necesario, finalmente, que las autoridades educativas y/o la dirigencia de la ADP coordinen actividades con miras a conseguir que una de las escuelas pertenecientes a la provincia y de manera especial al municipio de Licey, lleve el nombre de doña Herminia, como manera imperecedera de honrar su memoria, y que sirva de testimonio para que las futuras generaciones se enteren que existió una vez una consagrada maestra que se entregó en cuerpo y alma y lo dio todo por el bien de la educación dominicana, y que esa maestra se llamó: Ramona Herminia Pérez Vda. Pimentel.
En una ocasión le escuché decir a alguien cuyo nombre no aflora a mi memoria, que el maestro es como una vela que de tanto alumbrar se apaga. Hemos querido articular esta idea con la muerte de doña Mamina para concluir esta semblanza afirmando con acento sentencioso:
La vela se apagó, pero la luz sigue encendida : Mamina será Maestra toda la vida.
Muchas Gracias
(Publicado en La Información: 4 - 11- 92)
Notas al margen : Para mì fue de gran honra y regocijo el que el gremio magisterial me seleccionara o solicitara mis servicios para hablar de la vida y obra de un ser a quien tanto admirè, , tanto respeto me mereciò y tanto afecto le tuve.
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