LA MAGIA DE LA LECTURA
Por : Domingo Caba Ramos
La lectura es una actividad, una operación, un proceso mental que capacita al hombre para alcanzar diferentes metas y enfrentar muchos de los problemas que la vida le plantea.
En los tiempos modernos la lectura ocupa un lugar de primerísima importancia. Cada vez se hace más imperiosa la necesidad de poseer una mayor información y formación cultural, esto es, de estar al día de los últimos acontecimientos acaecidos tanto en el ámbito nacional como internacional. Y eso, obviamente, sólo se logra a través de la lectura.
La lectura nutre el intelecto, recrea el espíritu, activa la imaginación y orienta el rumbo que conduce a la meta deseada. Ella nos permite captar una nueva y más amplia visión del mundo y un agudo conocimiento del medio que nos rodea.
La lectura franquea el camino del arte y abre las puertas del conocimiento científico. Los grandes hombres y mujeres de la humanidad fueron antes que todo, grandes lectores.
Emmanuel Kant, por ejemplo, gracias a su constante actividad lectora, logró forjarse un dominio casi enciclopédico de la filosofía y cultura universal sin haber salido nunca de su natal pueblecito, Konigsberg (Alemania) ; en tanto que de Miguel Cervantes, autor de una de las más genial de las novelas escritas en lengua española, "El Quijote", se afirma que leía hasta los papeles rotos que encontraba en la calle.
Es innegable la poderosa influencia que ejerce un libro en el desarrollo histórico social. “Del destino de los libros - apunta M. ILIM - depende con frecuencia el destino de las gentes, de los pueblos y hasta de los países”.
La lectura actúa como soporte teórico de la práctica profesional. Esto quiere decir que un médico, maestro, abogado, ingeniero o cualquier otro profesional que no se actualice mediante la lectura constante, está condenado a ser un profesional mediocre o atrasado académicamente.
Urge pues, incentivar la lectura de obras literarias, tratados científicos, periódicos, revistas y todo tipo de material bibliográfico. Como reza en la muy conocida frase: " Quien no lee no tiene derecho a la palabra"
La escuela, en este sentido, está llamada a desempeñar un papel protagónico, vale decir, se hace necesario que la lectura cubra un espacio privilegiado en el trabajo escolar. Porque como bien observó don Pedro Henríquez Ureña: “El hábito y amor a la lectura literaria forman la mejor llave que podemos entregar al niño para abrirle el mundo de la cultura universal”.
Sabemos, como afirma el gran humanista dominicano, que el bajo “desarrollo de las bibliotecas públicas y de las bibliotecas escolares no permite todavía a los maestros disponer de la variedad de libros que necesitarían para revelar al niño la multitud de casos interesantes que le brinda la lectura”. Pero entendemos, no obstante, que unidos, optimistas y animados de la mejor intención es mucho lo que podemos hacer para que en República Dominicana se ensanche cada vez más el reducido círculo de lectores que hasta ahora tenemos.
Sólo así podemos evitar que los dominicanos continúen pesando los libros antes de leerlos. Y sólo así evitaremos que unas lindas jóvenes vuelvan a declarar en un Concurso de Belleza que América fue descubierta en 1980, que Juan Bosch fue Premio Nóbel de Literatura, que Gabriel García Márquez es dominicano y que Confucio fue el sabio que inventó la confusión.
viernes, 5 de febrero de 2010
lunes, 1 de febrero de 2010
¡LLUVIA DE GOZO!
Cuando el equipo de los Leones del Escogido ganaba un campeonato, recuerdo que el espíritu de mi madre, doña Librada, era inundado, como dice el narrador, por una incontenible o irresistible ¡Lluvia de gozo!
Para expresar ese sentimiento de regocijo, solía improvisar los más irónicos, burlones y mortificadores versos, los cuales recitaba vía telefónica o personalmente a sus compadres, amigos y relacionados pertenecientes al equipo perdedor. Ese tipo de “cuerda” ella lo disfrutaba tanto como el éxito de su equipo.
El Escogido acaba de ganar su campeonato número 13, como trece años hace ya que doña Librada abandonó para siempre (16/2/97 ) el siempre complejo, pero apetecido mundo de los vivos. El fuego de sus versos, esta vez no quemó la piel de sus rivales deportivos.
Pero a mi hermana Gernalda, quien no es muy dada a leer y crear poesías, ante el triunfo escogidista parece habérsele encarnado el espíritu de su progenitora, y ya sea por recordar u honrar su memoria , o por la alegría desbordante que dicho triunfo le produjo, compuso y me envió desde los Estados Unidos un breve poema, conformado por los versos que más abajo se transcriben, y cuyo título no podía aludir a una realidad más íntima y fraterna: “Versos a lo doña Librada”:
VERSOS A LO DOÑA LIBRADA.
EL equipo del Escogido,
vino este año a jugar,
como león enfurecido,
dijo « yo voy a ganar»
Devoró a las Estrellas,
y al equipo Mamey,
y con una inmensa pena,
a los Tigres del Licey.
De los Toros no hay que hablar,
aunque privan en muy bravos,
fueron fácil de agarrar,
por los cuernos y por el rabo.
Las Águilas Cibaeñas,
como a aves ningunas,
por estar de fanfarronas,
le arrancan to’ las plumas.
Lo que le pasó al caballo,
por querer dar tres patás,
lo dejaron amarrado,
en el cercado de atrás.
¡Vamos a darnos el abrazo,
el león ta’ bravucón,
ha pegado el batazo,
de Escogido Campeón!
Gernalda Caba Ramos
Enero 31, 2010
Queens, N.Y.
Cuando el equipo de los Leones del Escogido ganaba un campeonato, recuerdo que el espíritu de mi madre, doña Librada, era inundado, como dice el narrador, por una incontenible o irresistible ¡Lluvia de gozo!
Para expresar ese sentimiento de regocijo, solía improvisar los más irónicos, burlones y mortificadores versos, los cuales recitaba vía telefónica o personalmente a sus compadres, amigos y relacionados pertenecientes al equipo perdedor. Ese tipo de “cuerda” ella lo disfrutaba tanto como el éxito de su equipo.
El Escogido acaba de ganar su campeonato número 13, como trece años hace ya que doña Librada abandonó para siempre (16/2/97 ) el siempre complejo, pero apetecido mundo de los vivos. El fuego de sus versos, esta vez no quemó la piel de sus rivales deportivos.
Pero a mi hermana Gernalda, quien no es muy dada a leer y crear poesías, ante el triunfo escogidista parece habérsele encarnado el espíritu de su progenitora, y ya sea por recordar u honrar su memoria , o por la alegría desbordante que dicho triunfo le produjo, compuso y me envió desde los Estados Unidos un breve poema, conformado por los versos que más abajo se transcriben, y cuyo título no podía aludir a una realidad más íntima y fraterna: “Versos a lo doña Librada”:
VERSOS A LO DOÑA LIBRADA.
EL equipo del Escogido,
vino este año a jugar,
como león enfurecido,
dijo « yo voy a ganar»
Devoró a las Estrellas,
y al equipo Mamey,
y con una inmensa pena,
a los Tigres del Licey.
De los Toros no hay que hablar,
aunque privan en muy bravos,
fueron fácil de agarrar,
por los cuernos y por el rabo.
Las Águilas Cibaeñas,
como a aves ningunas,
por estar de fanfarronas,
le arrancan to’ las plumas.
Lo que le pasó al caballo,
por querer dar tres patás,
lo dejaron amarrado,
en el cercado de atrás.
¡Vamos a darnos el abrazo,
el león ta’ bravucón,
ha pegado el batazo,
de Escogido Campeón!
Gernalda Caba Ramos
Enero 31, 2010
Queens, N.Y.
lunes, 11 de enero de 2010
CONSIDERACIONES ACERCA DEL QUINTO CENTENARIO.
Por : Domingo Caba Ramos.
“Enarbolando a Cristo con su cruz,
los garrotazos fueron argumentos ,
tan poderosos que los indios vivos ,
se convirtieron en cristianos muertos”.
( Pablo Neruda )
En octubre de 1992, se llevó a cabo en la Republica Dominicana la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América. Para la ocasión fueron muchos los intelectuales y académicos que emitieron sus puntos de vista a favor o en contra del magno programa de festejos que se diseñó para tal fin. Y para la ocasión ( 18/8/92) publiqué en la prensa nacional el artículo que transcribo a continuación :
«Quinientos años hace ya que un marino genovés de nombre Cristóbal Colón, partió del Puerto de Palos de Moguer, siguiendo una ruta marítima que meses después, y sin que contara en sus planes originales, daría al traste con el descubrimiento de un nuevo mundo.
Quinientos años hace ya que Rodrigo de Triana, sumamente emocionado, gritó: ¡Tierra!, anunciando de esa manera el contacto inicial con una desconocida franja terrestre que más tarde a alguien se le ocurrió denominar continente americano.
Hoy la República Dominicana se apresta a celebrar o conmemorar “con bombos y platillos” el quinto centenario del descubrimiento, conquista y colonización de ese continente.
Cuando leo o escucho a los fogosos defensores de la muy debatida y controversial celebración, acto seguido aflora a mi mente aquel crudo relato insertado por el padre Las Casas en su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, y en el cual nos presenta dramáticos detalles de los crueles maltratos de que fueron víctimas los indios por parte de los conquistadores españoles:
“En la isla Española... los cristianos con su caballos, y espadas y lanzas comienzan a hacer matanzas y crueldades, extrañas en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban niños, ni viejos, ni mujeres preñadas ni paridas que no desbarrigaran y hacían pedazos, como si vieran en unos corderos en sus apriscos. Hacían apuestas sobre quién de una cuchillada abría el hombre por medio, o le cortaba la cabeza de un piquete, o le descubría las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de las madres por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las peñas. Otros daban con ellos en ríos por las espaldas, riendo y burlando... Hacían unas horcas largas que juntasen casi los pies en la tierra, y de trece en trece, a honor y reverencia de Nuestro Redentor y de los doce Apóstoles, poniéndoles leña y fuego, así los quemaban vivos...”
Cuando leo o escucho a los fogosos defensores de la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América, también me parece leer o escuchar el fogoso y famoso Sermón de Adviento pronunciado frente a las autoridades coloniales por ese gran defensor de los indios que se llamó Fray Antonio Montesino:
“Decid!, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables a estas gentes, que estaban en sus casas y tierras, mansos y pacíficos...? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dois incurren y se os mueren, y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine, y conozcan su Dios y Creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y los domingos? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No soy obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Estos no entendéis, estos no sentís...?
Y a la luz de esos pasajes, yo por último me pregunto:
¿Qué vamos a celebrar entonces? ¿Los quinientos años o quinto centenario del descubrimiento del mundo americano?
Pues sencillamente no.
En octubre próximo, además de la inauguración de un imponente Faro perdido en un mundo de tinieblas, los dominicanos en verdad vamos a celebrar:
Quinientos años de sanguinaria y brutal conquista.
Quinientos años de maltrato y genocidio en contra de una raza indefensa.
Quinientos años de asesinatos, saqueos, violaciones y atropellos.
Quinientos años de exterminio y destrucción o desaparición de nuestros primeros pobladores.
El quinto centenario de cada uno de esos y otros hechos semejantes es lo que verdaderamente se celebrará en nuestro país y demás pueblos del mundo hispánico.
Conforme a las citas y juicios precedentes, cabe señalar que si como parte de los actos de recordación de la famosa hazaña colombina se impuso la erección de un majestuoso faro, entendemos que sí debió levantarse pero nunca para reconocer la figura histórica de Cristóbal Colón, sino para honrar la memoria de Fray Antonio Montesinos, Fray Bartolomé de Las Casas y Fray Pedro de Córdoba, quienes junto a los demás frailes dominicos fueron los únicos y verdaderos evangelizadores de la conquista.
Y en lo que respecta a la archimencionada celebración, debo decir finalmente, con las poéticas palabras de nuestro Juan Luis Guerra:
'Con relación al Quinto Centenario del Descubrimiento, mantengo mi postura. No tengo nada que celebrar, quizás el sueño del cazabe en el burén o el areito perdido de una nube pasajera'».
lunes, 4 de enero de 2010
ENTRE “SEBO” Y “SEBERÍA”
Por : Domingo Caba Ramos
Como parte de la llamada lengua coloquial, se registran los particularismos linguísticos : dichos populares y frases hechas, técnicamente conocidos con el nombre de modismos.
Un modismo se define como la expresión que se utiliza dentro del ámbito informal de una lengua, cuyo significado no puede ser deducido a partir de las palabras que lo componen, y cuya comprensión solo es posible dentro de una determinada región o comunidad linguística. También como la palabra o construcción con un significado establecido en una lengua y que pierde sentido al traducirlo literalmente a otro idioma.
Existen modismos que afectan el habla general de una nación. Otros sólo tienen vigencia en una región determinada, y otros apenas trascienden el ámbito de una ciudad, una comunidad o cualquier grupo reducido de hablantes.
Tal es el caso, en el habla tamborileña, de las muy usadas voces “sebo”, "seba" y “sebería", particularismos lingüísticos propios o característicos de los hablantes residentes en Tamboril; pero muy especialmente, de aquellos con más bajo nivel de instrucción.
Conforme a los antes dicho, todo parece indicar que la vida tamborileña discurre en todo momento entre “sebo”, y “sebería”. Y conforme a esta dialectal realidad , en Tamboril no resulta extraño escuchar expresiones como las siguientes:
- “¡Qué sebo…!”
- ¡Qué sebería…!”
- “Por no hablar la engañaron. Esa es la muchacha más “seba…”
- “¡Qué cuento más sebo…!”
- “No hables tanta sebería…”
- “Ese es el hombrecito más sebo que yo he conocido …”
- “No me gustó la blusa que me compraste, está muy seba …”
- “Tú si eres sebo...”
A la luz de los ejemplos anteriores, las voces “sebo”, “seba” y “sebería" en la práctica lingüística de los tamborileños, soportan los más negativos significados, o sea, entrañan no sólo uno, sino diversos valores significativos, los cuales describen o aluden siempre a cualidades nada envidiables.
En el caso de la muchacha “seba”, por ejemplo, presumimos que se tratará de una joven tímida o tonta, en tanto que por blusa “seba” habrá de considerarla como una blusa fea, anticuada o de mala calidad.
Hablar “sebería” sería lo mismo que hablar tonterías o cosas sin importancia. Y como el “más sebo”, habrá de calificarse al cuento incapaz de provocar risas o carente por completo de gracias, humor o jocosidad.
Y un hombrecito “sebo”, ¿qué significa? Preferimos que sean los amables lectores quienes den respuesta a esta interrogante.
Si usted, amigo lector, escucha a un hablante dominicano emplear en su diaria conversación una de las frases anteriores, no lo pregunte o piense dos veces : es tamborileño.
Si bien es cierto que en este municipio, las susodichas voces ( "sebo", " seba" y "sebería" ) se escuchan o son empleadas por hablantes pertenecientes a todos los niveles socioculturales, conviene reiterar que son las personas de más bajo nivel de escolaridad quienes la utilizan con mayor frecuencia. Deténgase a escucharlos con mucha atención ,y muy pronto usted se convencerá de lo que ya hemos declarado:
La vida tamborileña parece discurrir en todo momento, entre “sebo” y “sebería”.
Como parte de la llamada lengua coloquial, se registran los particularismos linguísticos : dichos populares y frases hechas, técnicamente conocidos con el nombre de modismos.
Un modismo se define como la expresión que se utiliza dentro del ámbito informal de una lengua, cuyo significado no puede ser deducido a partir de las palabras que lo componen, y cuya comprensión solo es posible dentro de una determinada región o comunidad linguística. También como la palabra o construcción con un significado establecido en una lengua y que pierde sentido al traducirlo literalmente a otro idioma.
Tal es el caso, en el habla tamborileña, de las muy usadas voces “sebo”, "seba" y “sebería", particularismos lingüísticos propios o característicos de los hablantes residentes en Tamboril; pero muy especialmente, de aquellos con más bajo nivel de instrucción.
Conforme a los antes dicho, todo parece indicar que la vida tamborileña discurre en todo momento entre “sebo”, y “sebería”. Y conforme a esta dialectal realidad , en Tamboril no resulta extraño escuchar expresiones como las siguientes:
- “¡Qué sebo…!”
- ¡Qué sebería…!”
- “Por no hablar la engañaron. Esa es la muchacha más “seba…”
- “¡Qué cuento más sebo…!”
- “No hables tanta sebería…”
- “Ese es el hombrecito más sebo que yo he conocido …”
- “No me gustó la blusa que me compraste, está muy seba …”
- “Tú si eres sebo...”
A la luz de los ejemplos anteriores, las voces “sebo”, “seba” y “sebería" en la práctica lingüística de los tamborileños, soportan los más negativos significados, o sea, entrañan no sólo uno, sino diversos valores significativos, los cuales describen o aluden siempre a cualidades nada envidiables.
En el caso de la muchacha “seba”, por ejemplo, presumimos que se tratará de una joven tímida o tonta, en tanto que por blusa “seba” habrá de considerarla como una blusa fea, anticuada o de mala calidad.
Hablar “sebería” sería lo mismo que hablar tonterías o cosas sin importancia. Y como el “más sebo”, habrá de calificarse al cuento incapaz de provocar risas o carente por completo de gracias, humor o jocosidad.
Y un hombrecito “sebo”, ¿qué significa? Preferimos que sean los amables lectores quienes den respuesta a esta interrogante.
Si usted, amigo lector, escucha a un hablante dominicano emplear en su diaria conversación una de las frases anteriores, no lo pregunte o piense dos veces : es tamborileño.
Si bien es cierto que en este municipio, las susodichas voces ( "sebo", " seba" y "sebería" ) se escuchan o son empleadas por hablantes pertenecientes a todos los niveles socioculturales, conviene reiterar que son las personas de más bajo nivel de escolaridad quienes la utilizan con mayor frecuencia. Deténgase a escucharlos con mucha atención ,y muy pronto usted se convencerá de lo que ya hemos declarado:
La vida tamborileña parece discurrir en todo momento, entre “sebo” y “sebería”.
martes, 29 de diciembre de 2009
LA VERDAD DEL CUENTO.
Por : Domingo Caba Ramos
“La verdad del cuento”, posiblemente sea uno los textos menos conocidos del laureado narrador y Premio Nóbel de Literatura, Gabriel García Márquez . Nos permitimos reproducirlo para lectura y disfrute de nuestros amables lectores :
"La verdad del cuento"
“La historia es como la cuentan, pero tiene sus variantes. Es verdad que él hizo un agujero en la pared que separaba su alcoba del cuarto de su novia. Y es verdad también que ella hizo un agujero, a su vez, en la pared que separaba su alcoba del cuarto de su novio. Pero no había más que un agujero. Un agujero común que los enamorados perforaron , no de común acuerdo, pero sí en colaboración, y sin que tampoco esta colaboración hubiera sido acordada previamente.
Así las cosas, un día amaneció un agujero en la alcoba de ella, a través del cual podría vigilarse el movimiento más insignificante que él intentara en su cuarto.
Simultáneamente - puesto que era un agujero común - igual cosa ocurrió en el cuarto del novio. Pero como él había hecho las cosas por su propia iniciativa, y ella a su vez, había procedido a perforar la pared medianera, ninguno de los dos tomó precaución alguna con respecto al otro, puesto que ambos se sentían autores de ese agujero único, indiscreto, tremendo que vulneraba la intimidad de los cuartos respectivos.
El error de quienes cuentan la historia radica en que comienzan a contarla como si él y ella fueran novios en el momento en que perforaron el agujero. Y no fue así, porque ellos no se conocían, y si lo perforaron, fue precisamente porque cada uno de ellos, por su lado, tenía interés de saber quién vivía en el cuarto vecino.
Pocas horas después de perforado el agujero, ella sabía que su vecino era un hombre joven. Y él, por su parte, sabía que su vecina era una mujer joven que procedía de la puerta para adentro con la naturalidad de quien ignora la existencia de un vecino observador. Las cosas estuvieron de esa manera durante varias semanas. Ella llegaba temprano, apagaba las luces y se acostaba en la oscuridad a esperar a que sonara la puerta de al lado, y después las pisadas y se encendiera la luz. Entonces se escurría hasta el agujero y se dedicaba a observar los movimientos de él minuciosamente hasta cuando apagaba la luz y se metía en la cama.
La diferencia consistía en que él no acostumbraba a hacer sus observaciones sino por la mañana, y ella por la noche. Así que ella conocía la manera de acostarse de él, que es lo que verdaderamente vale la pena en un hombre, y él conocía la manera de acostarse de ella, que en una mujer es lo que verdaderamente vale la pena.
Tres semanas después de perforado el agujero se conocían entre sí, mucho más que si hubieran tenido muchos años de casados ; pero se ignoraban por completo en la vida.
Y así habrían seguido las cosas si no es porque una mañana, cuando se aplicaba a hacer sus observaciones, a ella se le ocurrió saber cómo era él cuando se levantaba. Cuando aplicó el ojo al agujero, se encontró con el ojo de él, y supuso avergonzada que su vecino había descubierto la clave de todo y había tapado el agujero. El, por su parte, en el momento en que ella acercó el ojo al agujero, supuso que era ella quien en ese preciso instante había acabado de taparlo. Sin embargo, un momento después empezaron las dudas. Y entonces fue cuando ambos salieron al corredor, se encontraron frente a frente, y sin hacer ningún comentario se dieron cuenta de que en realidad habían vivido durante varios meses en una misma pieza. Entonces hicieron lo único sensato que podría hacerse en ese caso: se casaron y tumbaron la pared”
GABRIEL GARCIA MARQUEZ
viernes, 4 de diciembre de 2009
“SINDICO MUNICIPAL”: UN PLEONASMO BASTANTE MANOSEADO.
Por : Domingo Caba Ramos
1. “La Vega.- El síndico municipal, ingeniero Fausto Ruiz, elogió la inversión que hace el gobierno en el sistema educativo en la provincia, las cuales vienen a repercutir en elevar la calidad de vida de nuestras gentes” (La Información , 30-1 - 99).
2. “Después de esa decisión del síndico municipal, en el cabildo no se ha vuelto a hablar de dietas de los regidores y son muchos los que empiezan a coincidir en que el incremento no será variado”. (El Nacional, 2 - 2 - 99).
3. “El síndico municipal de Santiago, doctor Héctor Grullón Moronta, definió ayer como horrible y desafiante la decisión de la Oficina Técnica de Transporte Terrestre...” (La Información : 2 - 3 - 99).
De estos tres bloques informativos concentro mi atención en el sintagma nominal "síndico municipal" para concluir preguntándome.
¿Existe en nuestro país algún síndico no municipal?
En otras palabras, además del jefe del municipio, ¿existe en República Dominicana otro funcionario a quien también se le llame síndico?
Pienso que no.
Y si no lo hay, ¿por qué los periodistas y las secretarias de los ayuntamientos insisten en marcar la diferencia posponiendo un adjetivo (municipal) a un sustantivo (síndico) de significación única o carente de oponente semántico?
Y es que en República Dominicana , síndico sólo hay uno: el jefe, principal ejecutivo o máximo representante del municipio. Significa esto que todos los síndicos son municipales y que por ser así, se incurre en redundancia o pleonasmo cada vez que empleamos la expresión síndico municipal.
Vale aclarar que la lengua opera en base a oposiciones y que toda oposición entraña una diferencia generada a partir de los rasgos distintivos que caracterizan a una unidad con respecto a otras unidades del sistema lingüístico.
Escribir empleado público, por ejemplo, implica la existencia de su opuesto: empleado privado. Cuando hablamos de líderes políticos es porque también podemos hablar de otros tipos de líderes: sindicales, religiosos, populares, etc.
Pero cuando decimos síndico municipal, la frase resulta pleonástica, por cuanto no hay otro síndico diferente y en tal virtud, el calificativo municipal sobra, no hace falta o nada agrega al nombre cuyo significado se pretende ampliar o modificar.
Pleonasmos, redundancias y el Principio de Economía Lingüística.
El Principio de Economía Lingüística o del menor esfuerzo establece que se debe expresar el mayor número de ideas con el menor número de palabras posibles. El más evidente mentís a la esencia o espíritu de este principio lo constituye el uso de los dislates que todos conocemos con el nombre de pleonasmos.
Constituyen ejemplos típicos de pleonasmos:
Caminar a pie, lo vi con mis propios ojos, subir hacia arriba, miel de abeja, persona humana, bajar hacia abajo, niña hembra, niño varón, mira a ver, vamos a ir, tubo hueco, idiomas diferentes, hemorragia de sangre, nadar en el agua, erario público, base fundamental, cerrar herméticamente, cállate la boca, conclusiones finales, retornar de nuevo, volar por el aire, ayuntamiento municipal, entrar para adentro, último extremo y, por supuesto, el archi manoseado: "Síndico Municipal"
domingo, 22 de noviembre de 2009
EL PREJUICIO RACIAL EN LA REPUBLICA DOMINICANA
(Tercera y última parte)
“Si en mi alma hay flores,
son flores morenas,
también mis auroras,
son auroras negras”
( JUAN SANCHEZ LAMOUTH )
1. Refranero negro dominicano.
La paremiología dominicana contiene importantes muestras en las que se ataca y denigra a los negros.
Veamos algunos de los más populares refranes:
“El negro es comida de puercos”
“El prieto es prieto”
“El negro que no la hace a la entrada, la hace a la salida”
“¡Tenía que ser un negro...!”
“El negro es como la guinea, que siempre tira para el monte”
“El negro no es pará”
“Los negros no son gente”
“No puede negar que es prieto”
“¿Negro en mi casa?… yo”
Resulta importante destacar que hasta los órganos del cuerpo humano adquieren connotaciones especiales dependiendo del color que tenga la persona que los posea. Mientras el blanco posee labios, el negro lo que tiene es bembes, chembas o bembas; el blanco tiene cuello, el negro cocote; los brazos del negro no son brazos, sino molleros; en su cabeza no hay pelos, sino motas o pimientas; sus pies no son más que ñames o patas.
11. El prejuicio racial en la poesía folklórica dominicana
Las alusiones más degradantes, satíricas, ofensivas a los rasgos físicos, morales y espirituales del negro se pueden recoger en muestras extraídas de nuestra poesía folklórica .
Son muy escasos los rasgos del negro que no son objeto de desprecio y ataque en las dos principales manifestaciones del folklore poético dominicano : la décima y la copla anónima.
Para las mentes racistas, el pelo “bueno” es propio del blanco, mientras que el “malo” pertenece al negro. Así queda expresado en la siguiente copla:
“Ayer te mandé un pan blanco
y un arenque pa’ que cene
y no te mandé pimientas
porque tu cabeza tiene.”
Tanto en nuestro país como en otros afroamericanos los labios del negro reciben el despectivo nombre de bembas o bembes. Una copla dice:
“En la puerta de mi casa
hay una mata de bambú
donde beben mis amigos
no bebe un negro bembú”
Cuando el general Ulises Heureaux (Lilís) gobernó la República Dominicana, muchos dominicanos se apoyaron en su color negro para molestarlo y mortificarlo con términos y expresiones que se referían a su persona en forma peyorativa.
De él se llegó a decir que era brujo, que se volvía galipote y que estaba “untao”, o sea, preparado para que a su organismo no penetraran las balas. En cierta ocasión una señora de la alta sociedad lo confundió maliciosamente con un “nublado”.
Ni squiera con su muerte se le dejó tranquilo, como se refleja en esta socarrona y mortificante copla:
“De los bembes de Lilís
sabiéndolos compartir
salen dos tocinos gordos
muy sabrosos para freír.”
Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba y genial exponente de la poesía negroamericana, en su famoso poema “Negro bembón”, eleva un canto de aliento al negro que rechaza airadamente la sarcástica denominación de sus labios, cuando pregunta:
“¿Por qué te pones tan bravo,
cuando te dicen negro bembón,
si tienes la boca santa,
negro bembón?”
En la presente copla se hace referencia a otros rasgos físicos del negro:
“El negro pata de arepa
narices de berenjena
aunque Dios baje del cielo
el negro no es cosa buena.”
Quienes discriminan al negro no escatiman esfuerzos en desvalorizarlo, comparándolo en todos los aspectos con el blanco:
“Los blancos huelen a polvo
y los indios a canela
y los malditos negros
a berrenchín de culebra.”
¿Para qué fue creado el negro? Tres coplas en variantes diferentes tratan de responder la pregunta. En ellas es fácil notar la relación Negro - Diablo.
La primera dice:
“El negro lo hizo Dios
para completar un grupo
y el negro salió tan bruto
que el diablo se lo llevó”
Esta segunda variante es bastante parecida a la primera:
“El negro lo mandó Dios
para completar un grupo
pero lo encontró tan bruto
que al diablo se lo entregó”.
En la tercera copla se alude indirectamente a la condición de esclavo de que fue objeto el negro por parte de los conquistadores españoles:
“El negro lo hizo Dios
para servirles a los blancos
y depués que va pa viejo
de cuco pa los muchachos.”
La asociación del negro con el diablo logra su más sólida expresión en la copla que dice:
“El blanco es hijo de Dios
y el mulato de san Pedro
y al negro lo engendró el diablo
para tizón del infierno.”
Al negro siempre se le ha querido presentar como un ser bruto, tonto, idiota y sin importancia; comparable por consiguiente, a elementos desechables o a seres irracionales de la realidad:
“El negro y la sica de vaca
son dos cosas parecidas
que por fuera está reseca
y por dentro resumida”
“El negro por justa ley
y por su mala conducta
debe andar con una tusa
limpiándole el rabo al buey.”
“El negro y el mulo son
según se dice, parientes
el mulo por sus resabios
y el negro por creerse gente"
La mezcla del negro con el blanco parece ser incompatible. Esto sólo puede ocurrir cuando el blanco piensa obtener del negro algún beneficio. Muestra de esta idea se extrae de la presente copla:
“Si ves a un blanco comiendo
de un negro en su compañía
o el blanco le debe al negro
o es del negro la comía”
El estado de inferioridad social del negro aparece plasmado o sugerido en este par de epigramas:
“Negro no se sienta en silla,
ni tampoco en taburete
negro se sienta en el suelo
o si no hala un tolete.”
“El negro y el sinvergüenza
nacieron de una barriga
el negro nació primero
con el sinvergüenza arriba.”
Hay quienes sostienen que en la República Dominicana no existe la discriminación racial. Los que así opinan justifican su punto de vista argumentando que el negro criollo tiene cabida en los diferentes círculos sociales que convergen en nuestro país, tales como clubes, negocios, partidos políticos, etc.
Las muestras que hemos presentado, sin embargo, nos permiten refutar tal planteamiento y reafirmar nuestra tesis original: todos los dominicanos, sin importar el color de la piel, somos racistas. Heredamos un complejo étnico que por estar alojado en la zona más profunda de nuestra conciencia, ignoramos su presencia, originándose, de esa manera, la falsa creencia de que en nuestra mente y en la de los demás no existe el prejuicio contra el negro.
Pero no sólo en Santo Domingo. En el folklore literario cubano, venezolano y colombiano se registran puyazos poéticos dirigidos directamente a la epidermis del negro:
“Me puse a lavar un negro
a ver qué color cogía
mientras más jabón le echaba
más cenizo se ponía.”
“La negra que se echa polvo
y viste de muselina
parece troncón quemado
cubierto por la ceniza.”
Y también coplas como la que sigue, en la cual un cantor venezolano relata su infeliz experiencia amorosa:
“Queriendo estuve a una negra
un verano y un invierno
y me parece que estuve
diez años en el infierno.”
La relación sentimental del blanco con el negro es ironizada de manera punzante por otro coplero venezolano :
" La mujer que por locura,
tiene un negro por amante,
aunque el sol esté radiante,
siempre ve la casa oscura."
El profesor e investigador cubano José Juan Arrom reconoce, sin embargo, y nosotros compartimos sus planteos, que el tono del improperio se eleva según la proporción de las llamadas personas de color en cada región. De ahí que en aquellos países de América donde la densidad de la población negra es escasa o moderada, “el puyazo es usualmente ligero y no deja escozor”, apunta el precitado autor.
Y acto seguido argumenta: “.... en cambio en Santo Domingo, que posee un alto índice de habitantes negros y ha sido dominado por gobernantes negros más de una vez, el insulto se hace caustico y deja llagas” (“Certidumbre de América”, 1971, pág. 137).
En otras palabras, el sentimiento antinegrista está aquí más acentuado.Tan consolidado está ese prejuicio en nuestro país, que de las muestras poéticas investigadas sólo encontramos una en la que el negro es visualizado con cierto grado de defensa y simpatía:
“Negro, no te pongas bravo,
porque te digan ladrón,
que los blancos también roban,
cuando tienen la ocasión.”
Y otra copla en la que negros y blancos quedan emparejados :
" Todo blanco es embustero,
todo pulpero, ladrón,
todo negro pelo liso ,
tiene muy mala intención"
Hasta aquí, nuestras consideraciones respecto a tan polémico y debatido tema.
Para terminar, nada mejor que hacerlo con los versos que se transcriben más abajo por entender que los mismos constituyen la más genuina síntesis de todo lo planteado en el presente ensayo. En ellos, su autor, el afamado poeta Manuel del Cabral, le recuerda a un negro dominicano que:
“Cualquier cosa tuya
te pone triste;
cualquier cosa tuya,
por ejemplo: tu espejo...”
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