domingo, 26 de enero de 2025

¡BIEN!, POR EL MINISTERIO DE CULTURA


Por: Domingo Caba Ramos

«Los medios de comunicación social, públicos y privados, deben contribuir a la formación ciudadana…»

( Constitución República Dominicana, Art. 63)

Hace apenas días, el Ministerio de Cultura emitió una resolución, mediante la cual se persigue regular el uso de la lengua en los medios de comunicación, durante la transmisión de espectáculos públicos, radiales o televisivos.

Fundamentada en varios artículos de nuestra la Constitución, la referida disposición tiene por finalidad reforzar la formación ciudadana y proteger la dignidad humana ; regular el funcionamiento y las responsabilidades de los medios de comunicación; prohibir el uso del lenguaje explícito y cualquier influencia malsana que perturbe el desarrollo armónico de la niñez y la juventud dominicana ; y fomentar, en las transmisiones,  las buenas costumbres cívicas y ciudadanas, el respeto a la moral social, la dignidad humana y los vínculos familiares.

Valoro y apoyo en todas sus partes el contenido de esta medida, por cuanto entiendo que la lengua debe utilizarse para iluminar, edificar, elevar y forjar conciencia y valores positivos, especialmente en niños, jóvenes y adolescente.

Porque los medios de comunicación social, “mas media” o medios de información, como sería lo más apropiado denominarlos, se sitúan dentro de lo que la teoría pedagógica llama «Poderes educativos «, entendiéndose como tales, todas aquellas instituciones u organismos que ejercen influencia educativa en el individuo. O, como bien los define Francisco Larroyo, son las “Agencias que más activamente influyen en la formación de las nuevas generaciones”.

Aporo la medida, porque la prensa, la radio y la televisión deben tener siempre como propósitos fundamentales, en sus agendas programáticas, orientar, formar, educar, fomentan verdaderos valores y no incentivar contravalores en las mentes a veces ingenuas del público preceptor.

Porque no es posible que sigamos escuchando la desastrosa pronunciación, vulgaridades, exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar noticias a través de la radio, la televisión y los canales de YouTube. Es tal la gravedad del caso, que lo que una vez se consideraban vulgaridades o “malas palabras”, hoy han pasado a formar parte del léxico común, vale decir, se han “lexicalizados”.

Porque la depravación léxica en los medios de comunicación de la República Dominicana, si no extinguirla, hay que reducir o controlar el progresivo ritmo ascendente que ha alcanzado en los últimos años. Meced a este juicio, afirmaba yo, hace dos años en unos de mis artículos publicados en este mismo medio, lo siguiente:

«Contrario a lo que debería ser su verdadera función, en el uso cotidiano de la lengua en nuestros medios de comunicación se leen y escuchan las más sorprendentes y hasta jocosas irregularidades léxicas, fonéticas, semánticas, sintácticas y morfológicas. Imperan en ellos los vulgarismos, novismos, el estilo coloquial y frases que se apartan por completo del registro estándar de la lengua. Medios en los que a la hora de informar se prestigia el contenido y descuida la forma, creando así las condiciones para que los hablantes copien e integren a su caudal lingüístico los   frecuentes desatinos que a través de ellos leemos y escuchamos… De ahí que en las cabinas de radio y televisión se hable como si se estuviera en el banco del parque, en las gradas del estadio o en la esquina del barrio…» ( 5/11/2022)

Por eso celebro celebro y apoyo de manera decidida la medida tomada por el Ministerio de cultura. Y por eso entiendo que todos los sectores de la sociedad dominicana, comprometidos con la educación, la cultura, la moral y las buenas costumbres, deben también sumarse a ese apoyo.

Se trata de una medida que mucho antes debió tomarse para que el mal no alcanzara los elevados niveles en los que actualmente se encuentra; pero que quizás por miedo o razones políticas no se tomó. Fue lo que sucedió, por ejemplo, con un veterano comunicador y comentarista de un famoso programa de opinión que se transmite todas las mañana en una emisora de la capital, quien a pesar de ser el pionero y principal propulsor de las vulgaridades en la radio, el Ministerio de Cultura, a través de la Comisión de Espectáculos Públicos nunca se atrevió a sancionarlo de manera ejemplar; porque, al parecer, a dicho comunicador, fallecido hace diez meses,  las autoridades y los políticos le temían “como a Satanás”

Por último, debo reiterar que celebro la resolución emitida por el Ministerio de Cultura, porque como también lo he manifestado en otra oportunidad:

«La lengua jamás debe utilizarse para ofender, golpear, humillar, denigrar, destruir o lacerar dignidades ajenas. Nunca olvidar, apropósito, las sabias palabras de la insigne poetisa, maestra y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral (1889 -1957): “Todo puede decirse; pero hay que dar con la forma. La más acre reprimenda puede hacerse sin deprimir ni envenenar un alma”. La lengua, en fin, debe emplearse para estrechar las relaciones humanas y contribuir al desenvolvimiento o desarrollo de un mundo cada vez mejor» (

PUBLICADO EN DIARIO LIBRE, 11/7/2024)

 

 

 

DIÁLOGO ENTRE DOS GRANDES DE LA LITERATURA HISPANOAMERICANA


Por: Domingo Caba Ramos

El 5 de septiembre de 1967, la Universidad Nacional de Ingeniería, Lima, Perú, realizó un acto excepcional que consistió en un diálogo o interrogatorio público entre dos de los más encumbrados representantes de la novela hispanoamericana: Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Dicho diálogo perseguía revelar aspectos desconocidos de la creación novelística, de la personalidad, de la experiencia privada, etc., de ambos escritores, posteriormente galardonados con el Premio Nobel de Literatura. El contenido de tan trascendente encuentro fue recogido en un texto con el título de La novela en América Latina: Diálogo, y una versión bastante reducida de este, son las preguntas y respuestas que a continuación se transcriben:

 Vargas Llosa -: «A los escritores les ocurre algo que — me parece — no les ocurre jamás a los ingenieros y a los arquitectos. Muchas veces la gente se pregunta: ¿para qué sirven? La gente sabe para qué sirve un ingeniero, para qué sirve un arquitecto, para qué sirve un médico; pero cuando se trata de un escritor, la gente tiene dudas. Incluso la gente que piensa que sirve para algo, no sabe exactamente para qué. La primera pregunta que quiero hacerle yo a Gabriel es, precisamente sobre esto, que les aclare a ustedes el problema y me lo aclare a mí también, pues también tengo dudas al respecto: ¿Para qué crees que sirve tú como escritor?»

García Márquez -: «Yo tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada. Mi papá tenía una farmacia y, naturalmente, quería que yo fuera farmacéutico para que lo reemplazara. Yo tenía una vocación totalmente distinta: quería ser abogado, porque en las películas los abogados se llevaban las palmas en los juzgados defendiendo las causas perdidas. Sin embargo, ya en la universidad, me encontré con que tampoco iba a servir para abogado. Empecé a escribir los primeros cuentos y, en ese momento, no tenía noción de para qué servía escribir. Al principio me gustaba escribir porque me publicaban las cosas, y descubrí lo que después he declarado varias veces y que tiene mucho de cierto: escribo para que mis amigos me quieran más.

Pero después, analizando el oficio del escritor, pienso que la literatura y, sobre todo, la novela, tiene una función, creo que una función subversiva, en el sentido de que no conozco ninguna buena literatura que sirva para exaltar valores establecidos. Siempre, en la buena literatura, encuentro la tendencia a destruir lo establecido, lo ya impuesto, y a contribuir a la creación de nuevas formas de vida, de nuevas sociedades, en fin, a mejorar la vida de los hombres. Me resulta un poco difícil explicar esto, porque en realidad yo funciono muy poco en la teoría. Es decir, no sé muy bien por qué pasan estas cosas. Ahora, lo cierto es que el hecho de escribir obedece a una vocación apremiante, que el que tiene la vocación de escribir tiene que escribir pues solo así logra quitarse sus dolores de cabeza y su mala digestión»

Vargas Llosa - : «O sea, ¿que tú piensas que la literatura es una actividad que, desde el punto de vista social, es eminentemente subversiva?»

García Márquez - : «Creo que el escritor está siempre en conflicto con la sociedad; más aún, tengo la impresión de que se escribe como una forma de resolver es conflicto personal del escritor con su medio. Cuando yo me siento a escribir un libro es porque interesa contar una buena historia. Una historia que guste. Lo que sucede es que yo también tengo una formación ideológica; creo que el escritor, todo escritor, tiene una formación ideológica, y si esa formación es firme, y si el escritor es sincero en el momento de contar su historia, esta posición ideológica se verá en su historia, y es a partir de este momento que esa historia puede tener esa fuerza subversiva de que hablo»

 Vargas Llosa - : «Entonces, en ese caso, el factor puramente racional no es preponderante en la creación literaria. ¿Qué otros factores serían los preponderantes, qué elementos determinarían la calidad de la obra literaria?

García Márquez - : « A mí lo único que me interesa en el momento de escribir una historia es si la idea de esa historia pueda gustar al lector y que yo esté totalmente de acuerdo con esa historia. Yo no podría escribir una historia que no sea basada exclusivamente en experiencias personales. Precisamente estoy ahora preparando la historia de un dictador imaginario, es decir, la historia de un dictador que se supone es latinoamericana, por el ambiente. Este dictador que tiene 182 años de edad, que tiene tanto tiempo de estar en el poder que ya no recuerda cuándo llegó a él, que no necesita mandar, está completamente solo en un enorme palacio, por cuyos salones se pasean las vacas y se comen los retratos, los grandes óleos de los arzobispados, etc. Entonces, lo que resulta curioso es que, de alguna manera, esta historia está basada en experiencias personales. Es decir, son elaboraciones poéticas de experiencias personales mías que me sirven para expresar lo que quiero en este caso, que es la inmensa soledad del poder; y creo que para expresar la soledad del poder no hay ningún arquetipo mejor que el del dictador latinoamericano que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia»

Vargas Llosa - : « Una cosa que a mí me sorprendió en tus libros es el hecho de que casi todos los personajes de “Cien años de soledad” tuvieron los mismos nombres y que todos estos nombres se repitieran. Los hombres se llaman José Arcadio o Aureliano y las mujeres se llama Úrsula. ¿A qué se debe esto? ¿Esto fue planeado o fue espontáneo?»

 García Márquez - : « ¿Hay alguien aquí que no se llame como su papá?

Vargas Llosa - : «Bueno, yo te digo esto porque a mí me sorprendió mucho cuando tú me presentaste a tu hermano menor, que también se llama Gabriel, como tú»

García Márquez - : « Mira, lo que sucede es que yo era el mayor de doce hermanos, y que me fui de mi casa a los doce años, y volví cuando estaba en la universidad. Nació entonces mi hermano, y mi madre decía: “Bueno, al primer Gabriel lo perdimos, pero yo quiero tener un Gabriel en la casa…” Yo podría seguir explicando indefinidamente todas las cosas que parecen misteriosas y extraordinarias en “Cien años de soledad”, y que siempre tienen una explicación totalmente realista, como que mi último hermano se llame Gabriel, también»

García Márquez-: Cambiando bruscamente de nivel, quisiera hacerte una pregunta más personal, porque al hablar de la soledad, yo recordaba que es un tema constante en todos tus libros; incluso el último se llama Cien años de Soledad. En muchos reportajes que has respondido, he observado que te refieres siempre a un familiar tuyo que te contó muchas historias cuando era niño. Incluso, recuerdo un reportaje en que decías que la muerte de ese familiar, cuando tenía ocho años, fue el último acontecimiento importante de tu vida. Entonces tal vez sería interesante me dijeras en qué medida este personaje pudo haber servido de estímulo, pudo haber dado materiales para tus libros, es decir, ¿quién es este personaje?

García Márquez.: «Voy a dar una vuelta antes de llegar a la respuesta. En realidad, no conozco a nadie que en cierta medida no se sienta solo. Temo que esto sea metafísico y que sea reaccionario, y que parezca todo lo contario de lo que yo soy, de lo que yo quiero ser en realidad, pero creo que el hombre está completamente solo»

Vargas Llosa. :
¿ Tú crees que es una característica del hombre?

García Márquez-: «Yo creo que es parte esencial de la naturaleza humana»


(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE  :  3/7/2024

martes, 21 de enero de 2025

¡HASTA SIEMPRE, MAESTRA!


Por : Domingo Caba Ramos

En mi texto memorial titulado La Normal Núñez Molina en mis recuerdos (2013), en el capítulo dedicado a mis maestros de esa otrora y prestigiosa institución docente, entre otras ideas, yo escribí lo siguiente:

«Siempre recordaré con orgullo inocultable la alta calidad, tanto humana como académica, de la mayoría de los profesores que me impartieron clases durante mis dos años de estudios (categoría Internado) en la Escuela Normal “Luis Núñez Molina”, muchos de los cuales laboraban también en las principales universidades de nuestro país…»

Y entre esos docentes me refería a Herminia Pérez (doña Mamina), subdirectora y maestra de Prácticas Escolares ; don Héctor Tejada (señor Tejada), director; Marino Henríquez (Profe Maro), profesor de Formación Religiosa y Moral y encargado del control y la disciplina pabellón varones;  Alfredo Abel ( Freddy), profesor de Metodología Especial; Francisco Polanco ( Tito), profesor de  Didáctica General; ; Petrushka Smester, maestra de Principios de Educación; Carmen Bejarán, maestra de Lengua Española y Literatura; Andrés Núñez Merette, maestro de Literatura);  Thelma Castaño, maestra de Prácticas Escolares; José Contreras, profesor de Educación Física , Manualidades y Actividades Artísticas y Apolinar Bueno, maestro de Música.

Y sobre la profesora que hoy se nos va de la Tierra para pasar a morar en otra dimensión, y de quien durante varios años me cupo el honor de ser su compañero de trabajo en la docencia universitaria, yo escribí:

«¡Cómo no recordar! también a Mercedes María Reyes, maestra de Filosofía e Historia de la Educación, y quien no obstante su carácter firme y recto, estaba dotada de un dinámico y juvenil espíritu que la impulsaba a coordinar cuantas actividades sociales y/o recreativas se realizaban periódicamente…»

Esta vez, que ya no la tenemos, debo confesar que doña Mercedes María fue un ser sumamente noble, sano, íntegro, solidario y humano. Nunca la escuché emitir juicios negativos contra nadie. En ella las palabras destinadas a lacerar o destruir ajenas reputaciones parecían no formar parte de su repertorio lingüístico. Siempre estaba presta a colaborar con los demás y la mesura de su conducta era uno de los rasgos dominantes que tipificaban su apacible temperamento.

Mi hermano Basilio, exmaestro «de larga data», dice de ella lo siguiente:

«Fue mi maestra en la PCMM de Didáctica General. Humilde, dulce, solidaria y esa sonrisa que no se apartaba de sus labios. Una extraordinaria maestra que en la PCMM mucho se compenetraba con los problemas particulares que afectaban a sus estudiantes de Educación. Era, termina Basilio, uno de esos maestros hoy en vía de extinción…»

Nativa de Salcedo, termino yo , siempre sentía un orgulloso inmenso de ser pariente de las hermanas Mirabal.

¡QUE EN PAZ DESCANSE, MI SIEMPRE RECORDADA MAESTRA!


sábado, 14 de septiembre de 2024

EL SILENCIO COMO RESPUESTA


Por: Domingo Caba Ramos

«Si lo que usted va a decir no es más hermoso que el silencio, entonces cállese» 

(Proverbio chino)

Me encantan los silencios inteligentes.

Me encantan esos silencios que están repletos de palabras sin sonidos.

Me encanta callar cuando nada importante tengo que decir o cuando entiendo que no vale la pena hablar.

Me encanta no responderle a quien no merece mi respuesta.

No merece respuesta quien de manera baja, irrespetuosa y perversa trata de dañar la imagen del otro.

No merece respuesta quien en el debate de las ideas insulta, ofende y se comporta de manera grosera, en vez de convencer con el argumento veraz, sólido y respetuoso.

En la confrontación de ideas, no debe respondérsele al ser que por su terco y encumbrado narcisismo está programado mentalmente solo para convencer, no para que lo convenzan.

Y cuando se trata de declaraciones públicas o privadas opuestas a las nuestras, debemos solo responderlas si quien las emitió lo hizo con el debido respeto, y si contaba con el nivel y la autorización para emitirlas. De lo contrario, el silencio constituye la mejor respuesta o arma discursiva.

Nunca olvidar que responder prestigia grandemente a la persona a la cual se le responde. Por tanto, siempre debemos ser altamente selectivos en el momento de responder la contraargumentación o el juicio contradictorio de alguien.  Y cuando al emisor del juicio injurioso decidamos responderle, sin baja nunca el nivel, nuestra respuesta debe ser firme, fundamentada y contundente.

En fin, no todo aquel que verbalmente nos enfrente, debe merecer nuestra respuesta.

 


sábado, 7 de septiembre de 2024

“ME VOY TAMBORIL” O EL GRITO DE LA NOSTALGIA.


(A Jorgelaine Morel: la nobleza oculta tras un nombre de mujer)

Por: Domingo Caba Ramos

 «Llegar a tierra extranjera,
sin idea alguna ilusoria,
sin porvenir y sin gloria,
sin penates ni bandera»

(Juan Pablo Duarte)


En 1973, el poeta tamborileño Dagoberto López (1955), presionado tal vez por las circunstancias y el imperio de sus sueños, organiza su maleta y decide marcharse hacia la Villa de Manhattan, New York, dejando tras sí, el cielo, el aire y las gentes de la patria chica que lo vio nacer.

El inmenso dolor que semejante partida le produce, aparece fielmente plasmado en un poema suyo titulado “Me voy Tamboril” (1973) , compuesto el 17  de julio del antes citado año, días antes de marcharse. Se trata, a nuestro juicio, de una de las más nostálgicas piezas poéticas escritas en la República Dominicana durante las últimas décadas. Composición que, vale resaltarlo, tuvo como precedentes luminosos, entre otras, dos obras maestras en el género de la llamada “literatura de la nostalgia” : “ La vuelta al Hogar” ( 1874 ) , de José Joaquín Pérez(1845-1900), en poesía; y “ Ahora que vuelvo Ton (1968)”, de René del Risco y Bermúdez (1937-1972), en el género narrativo.

Y es que nada produce más dolor, tristeza y desaliento que abandonar, voluntaria o involuntariamente, el suelo patrio donde nacimos. Como bien lo expresa el Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén(1902-1989), al confesar que :

«No hay martirio más grande que el hondo desconsuelo,
de suspirar ausente de los paternos lares,
y deshojar la rosa negra de los pesares,
bajo la indiferencia de otro mar y otro cielo.

Oír voces extrañas que nunca ha escuchado,
no encontrar un amigo, ni hallar una alegría,
y sentirse embriagado de esa melancolía,
que al recordarse dejan los tiempos que han pasado…»

(Páginas vueltas, 1982:30)

Es entonces cuando aparece ese sentimiento de angustia, ese intimismo romántico y esos recuerdos o evocaciones del paisaje local que poetas de todas las latitudes han sabido plasmar en versos de inconfundible y desgarrador acento melancólico. Es entonces cuando saltan a la luz los más bellos poemas pletóricos de nostalgia y amor por el lar nativo, como los siguientes versos del inmenso José Joaquín Pérez ,considerado como uno de “los primeros altos poetas que tuvieron las letras dominicanas” y “el supremo cantor de las emociones de los desterrados dominicanos”:

“Detrás de esas olas dejamos un mundo,
de afectos, de goce, de llanto y dolor,
y al monstruo de Ganges sorbiendo iracundo,
mil vidas de seres que son nuestro amor…”


“Me voy Tamboril parece ser uno de esos poemas.

La composición, conviene precisarlo, vale más por la esencia telúrica y sentimental que entrañan sus versos que por su valor estético, el cual apenas se percibe si se lo compara con el que se aprecia en los versos de madurez escritos y publicados posteriormente por el autor en otros de sus libros como ”En el idioma de tus ojos” (1999), “ Muecas al viento – Alas” (1999 ), “ La palabra como cuerpo del delito” ( 2001) y “Cantos de ámbar” ( 2007 ). Son estos textos, y no sus versos de iniciación, los que consagran como tal al inspirado bardo nativo de la llamada Pajiza Aldea ( Tamboril )

La susodicha pieza poética se inicia anunciando con el más dramático y doloroso de los acentos:

“Se acerca la hora…
me voy Tamboril, y voy a llevarme,
las cosas pequeñas de mi vida triste,
las que llevo siempre, en lo más profundo,
de mis cicatrices”

¿Cuáles son esas pequeñas cosas que tan aferradas permanecen en el mundo interior del poeta? :

”Tus cortos caminos/ tus tristes andanzas / tu nubosa gente / y su andar despacio / mis palomitas muertas / mi perro Boca Negra / mi gallinita ciega / que nunca pudo ver / la sabanita rota / de mi camita enferma / mis matitas pequeñas / de rosas carolinas...”

Pero no sólo los tristes recuerdos parecen embriagar el alma atormentada del poeta. En tanto ser cuestionador, contestatario y poseedor de una fina sensibilidad social, Dagoberto López arrastra o se lleva consigo la angustia y amargura de los demás, incluyendo a sus amigos ya fallecidos. Así lo expresa en líricos y descarnados versos generadores de ronchas y escozor, por cuanto los mismos entrañan una aguda crítica al sistema político - social vigente:

“Me voy pueblo mío / y me llevo en mi alma tantas cosas tristes : / mis amigos ya muertos / la anemia innoble que en tu seno vive / el sudor que limpia de los tabaqueros / la miseria incrustada en todo tu aleo / la limosna triste de los indigentes / el rancho apagado y el fogón sin leña”.

Sin abandonar en ningún momento el tono crítico de su canto, el poeta confiesa que también ocuparán un espacio importante en su mente acongojada, las calles inservibles de su amado pueblo:

tus calles lodosas / paridas y eternas / la Vásquez, la Sánchez / la Duarte y la Mella / la Real descalza / de huecos parida”.

Y se lleva también, en el cofre de sus recuerdos, las imágenes de los personajes o tipos pintorescos, sin cuya referencia resultaría imposible escribir la verdadera historia de nuestros pueblos:

Me llevo también / tus ansias / y tus risas / al loco Cudemo / a Jampa y manolo / a Piche Pelota / a Carrao y a Trepa / esos son tus locos / son tus alegrías / los que hoy son tristeza / de mi cruel partida”

Y como en el mundo del inconsciente, en el cual  habitan estos seres desclasados nunca faltan aquellos que alardean de sus heroicos protagonismos , el poeta expresa el deseo de que se marchen junto a él dos de los personajes que parecen haber logrado fama en ese aspecto :

Déjame llevarme a dos aguajeros : / a Niñito Torres / e igualmente a Jero…”

En  la zona tormentosa de sus telúricas evocaciones, no podía faltar esa “quietud municipal” a la que antes le había cantado su compueblano y eximio poeta, Tomás Hernández Franco:

Quiero también irme con tus noches quietas / con tus alborotos de lejanas grietas…”

Tampoco podía faltar el dinamismo laboral y activismo sociopolítico propios del acendrado espíritu vanguardista que caracterizó a Tamboril en la época de los doce años de gobierno que encabezó Joaquín Balaguer, particularmente durante la década del setenta. De ahí que el inspirado vate tamborileño confiese que igualmente desea marcharse:

“con los estudiantes que rebeldes luchan / con el olor tibio de los panaderos / con el saborear de los cacaeros / con las mariposas y el salchichero, / con tu pisoteado sindicato obrero / con tus margaritas y tus hijos huérfanos / con tus grandes paros en contra del lobo / con tu respetado sudor de pendejo / con tus maricones, el Pao y Gamelo”

Pero no sólo los pálpitos de la vida social de su querido municipio habrán de preñar de dolor y melancolía el alma atribulada del sensible  bardo cantor que casi inicia su partida. Los elementos que conforman el paisaje natural, alrededor del cual creció y se desarrolló, también aparecen proyectados con romántico acento en la pantalla inapagable de sus recuerdos:

“Déjame llevarme todo lo que quiero / tu río sin agua / tu arroyo en el cerro / tus noches sin luna y tus días lluviosos / que tanto bañaron mi cuerpo de niño / con sus aguaceros. /Me llevo en fin / pueblo / tus tupidos montes...”

Y cual viajero que desde la escalinata del avión envía su último adiós al ser querido que yace en tierra, el poeta concluye su lírico canto con un grito casi desesperado:

“Me voy Tamboril.
me voy,
pero vuelvo…”

                                                                             Imagen nocturna del parque de Tamboril

Y tal como lo anunció, se marchó;  y aunque no de forma definitiva, volvió. Cada cierto tiempo Dagoberto López regresa a su país, a su pueblo. Para dormir en su “camita enferma”, arroparse con su “sabanita rota”, echarle maíz a su “gallinita ciega”, acariciar a su perro “Boca Negra” y mojar sus “matitas pequeñas” de “rosas carolinas”. Y al poner pies en tierras dominicanas quizás no cese de repetir los románticos versos ( “La vuelta al hogar” ) escritos por José Joaquín Pérez en el buque que lo reintegraba a la patria ( 1874 ), luego de permanecer seis años de ausencia en Venezuela, desterrado por orden del presidente y dictador Buenaventura Báez :

“¡Mi dulce Ozama!, tu bardo amante,
a tus riberas torna a cantar,
y tras él deja, por ti anhelante,
lejanos climas y humilde historia,
tierna memoria,
del peregrino vuelto al hogar...”

Y ya bajo el techo del cielo natal, no se descarta que haya percibido y sido grandemente impactado por los cambios sociales, estructurales y conductuales, no siempre positivos, que en ausencia suya se produjeron en su patio lar como natural expresión de todo desarrollo urbanístico. Quizás comenzó a verlo todo distinto, y merced a tales cambios, con las palabras del narrador protagonista en Ahora que vuelvo Ton haya expresado, con melancólica resistencia, «Claro que ahora no es lo mismo. Los años han pasado…» o aquello de que «Mi pueblo ya no es mi pueblo/es una ciudad cualquiera…», y, por último, acerca del Tamboril de sus recuerdos entrañables, no se descarta que dijera exactamente lo mismo que Lupo Hernández Rueda (1930-2017) sobre el San Carlos de sus amores, cuando regresó, años después de haber abandonado su populoso barrio:

«San Carlos no es San Carlos,
es la urbe voraz,
que desbordada,
destruye los ángeles del sueño,
la techumbre que cobija la infancia…»

(Con el pecho alumbrado,1988 :83)

DAGOBERTO LÓPEZ : ¿QUIÉN ES?

Sencillamente un ser altamente irreverente, polémico, contestatario y eterno cuestionador del statu quo. Sinceramente, el tamborileño  que un día cualquiera se vio obligado a emigrar a otro país tras “el sueño americano” o esperando encontrar allí el bienestar que el suyo le negaba. Un poeta de fino estro y declamador de alto vuelo, provisto de plena conciencia sobre el  arte de poetizar.

 Un cultor de la palabra artística que como Pablo Neruda ha entendido que “La poesía también es un oficio”. Un consagrado gestor cultural y activo representante de la diáspora dominicana residente en Nueva York. Un poeta sin el título del blasonero, pero con la cultura general y literaria del letrado. Un tamborileño que al llegar a Manhattan, en lugar de preguntar cómo realizar turbios negocios que lo enriquecieran económicamente, prefirió investigar dónde encontrar libros y centros culturales que lo nutrieran espiritualmente.

Por eso a los pocos días de su arribo a los Estados Unidos, se incorporó al trabajo cultural, comunal y político. Allí ha sido miembro activo de numerosas agrupaciones culturales y publicado varios libros y opúsculos de poesías. Entre estos : “ Poemas de islas ( 1982 ), “Brillín” ( 1986 ), “Guardatorio a mi vieja Pajiza” (1984 ), “Autodeterminación” ( 1984 ) “ Cuatro coños repetidos alumbran siempre el camino” ( 1985) , “Elegía sangrante” (1992 ), “ Tamboril - Fotografía familiar” (1996),”En el idioma de tus ojos” (1999), “ Muecas al viento - Alas” (1999 ), “ La palabra como cuerpo del delito” (Coautor- 2001) “Cantos de ámbar” ( 2007 )

En 1976 obtuvo el primer lugar en el concurso literario América Rota, organizado por el Centro de Poesía Latinoamericana de New York. En 1982 ganó el primer y tercer lugar en el IV concurso de ASEUTAM, en su pueblo natal, Tamboril. En el 2000 ganó el concurso literario organizado por la Revista Libre, E.U.

Dagoberto López es, además, miembro fundador del grupo Palabra: Expresión Cultural (PEC), el cual tiene como tarea principal difundir o promover la cultura dominicana en los Estados Unidos. Es, por sobre todas las cosas, un digno hijo del municipio de Tamboril.

Santiago de los Caballeros, R.D.
1 noviembre del 2008

miércoles, 14 de agosto de 2024

«¡PAPI, PAPI! LAS NUBES ESTÁN VOMITANDO LLUVIAS»

Por : Domingo Caba Ramos

Como hoy en Santiago de los Caballeros y otros pueblos del Cibao no ha parado de llover; aunque en forma intermitente, no he dejado de recordar la emotiva reacción frente a la lluvia de mí siempre Pequeño Manojito de Ternura, Nicol María, cuando apenas había cumplido siete años de edad. Tan pronto escuchaba el sinfónico sonido de las primeras gotas que del cielo descendían, acto seguido me invitaba o tomaba de la mano para contemplar la lluvia al caer desde el balcón de nuestra casa.. Y frente  a la lluvia,  siempre  le cantaba a esta  con los  los versos que una vez  se le ocurrió improvisar :

  «Lluvia, lluvia vete ya,

 que otro día volverás,

y mi familia quiere jugar…» 

Contrario a otros momentos, un día cualquiera, y para mi agradable sorpresa, un repentino aguacero le arrancó a mi emocionado y hoy tierno Manojo de Ternura un mensaje que por su poético y profundo sentido metafórico no pudo ser para mí más impactante y regocijante:

«¡PAPI, PAPI, LAS NUBES ESTÁN VOMITANDO LLUVIAS»

Difícil fue para mí no abrazarla fuertemente, besarla y decirle con la más paternal de la ternura:
«¡Salve, mi niña adorada! Eres mi poetisa favorita…».



domingo, 21 de julio de 2024

UN CUADRO QUE ME ESPARCE Y UNA DEDICATORIA QUE ME HONRA

Por : Domingo Caba Ramos

Según mi gran amigo y afamado pintor dominicano, Hugo Mata, nativo de San Víctor, Moca, no es costumbre que un un pintor dedique pinturas u obras de su autoría como sucede con los autores de libros. Según él, solo en casos excepcionales y cuando se pretende distinguir de manera especial a un amigo, el autor de un cuadro podría dedicarle a este su obra. Para mi orgullo y satisfacción, así sucedió conmigo en el mes de febrero del 2004.

Hugo puso en mis manos un cuadro con la impresionante imagen de un flamboyán, cortés y afectivamente dedicado. En el año anterior (2003) me había pintado uno de sus nostálgicos atardeceres, imagen del cual, en más de una ocasión, he publicado en esta red.

El escueto texto de la dedicatoria del flamboyán dice así:

«Esta obra fue pintada con especial distinción para mi amigo, culto y fino escritor, Lic. Domingo Caba Ramos. Con afecto de alta estima: Hugo Mata, 28 – 2 – 2004»

Hugo Mata

Pero no solo eso : esa distinción alcanzó su mayor significación por el hecho de que el caballeroso artista no permitió que yo fuera a buscar el cuadro a su casa, sino que él mismo fue a llevármelo a la mía, casi vecina a la suya, en Santiago de los Caballeros.

¡Gracias, mi siempre estimado amigo! ¡Gracias, Maestro!, por tan selectiva y especial distinción.