jueves, 1 de mayo de 2014
SIGNOS DE LA MEDIOCRIDAD
"Los espíritus mediocres suelen condenar todo aquello que está fuera de su alcance..." (François de la Rochefoucauld)
En término individual considerada, José Ingenieros, en su famosa obra " EL HOMBRE MEDIOCRE", plantea que " la mediocridad podrá definirse como una ausencia de características personales que permitan distinguir al individuo en su sociedad "
El mediocre es un ser de mente estrecha y merced a esa cortedad mental, es incapaz de concebir profundos o dilatados pensamientos. “En el verdadero hombre mediocre - afirma Ingenieros - la cabeza es un simple adorno". La mentira constituye su princiapal y más codiciado instrumento de trabajo. Como bien escribió Anselm Feurbach :"El hombre mediocre siempre pesa bien, pero su balanza es falsa"
Al autoconcebirse chiquitos, los espíritus mediocres apelan a las más perversas acciones para llenar el vacío interior o construir la grandeza social, moral, intelectual y espiritual que sienten les hace falta. Por esa razón, el ser mediocre es, por naturaleza, hipócrita, simulador, vanidoso, pedante, altanero, envidioso, intolerante, inseguro, desconfiado, manipulador, servil y, por todo ello, peligroso.
Para los mediocres, la verdad es sólo su verdad. En tanto seres inseguros, piensan siempre que están al borde del abismo o a punto de sucumbir, y por eso en todo momento operan a la defensiva enfrentando todo tipo protagonismo ajeno. El triunfo de los demás les produce náuseas y una inmensa alegría la derrota ajena.
Como carecen de personalidad propia, adaptan su conducta al medio o situación que le interesa. De ahí que sus actitudes suelen ser siempre teatrales, simuladas o artificiales. Y quien no sea capaz de conocer o descifrar las reales intenciones de sus histriónicas ejecutorias, posiblemente termine atrapado en sus garras venenosas.
SIMULACIÓN, HIPOCRESÍA Y MEDIOCRIDAD
Por: Domingo Caba Ramos.
La sinceridad, autenticidad e integridad personal, en la sociedad dominicana, se nos presentan como tres de los valores tradicionales progresivamente en vía de extinción o como parte de las luces que poco a poco van dejando de iluminar el comportamiento humano.
La lucha por la supervivencia o el “sálvese quien pueda”, nos ha transformado en verdaderos seres "simuladores", "cínicos", "hipócritas", “mediatintas”, “fofos”, "plásticos" y "artificiales". Y hasta la sonrisa, en ocasiones, parece grapada en el rostro de muchos de los hombres y mujeres con los cuales necesariamente tenemos que interactuar en nuestras cotidianas relaciones sociales (laborales, familiares, políticas, sindicales, culturales, etc.) .
Un determinado interés genera una determinada conducta no siempre benigna, sino perversa; pero escondida tras la máscara maldita y no menos perversa de la simulación. Y como en los mundos políticos y del trabajo es donde con mayor énfasis se ponen de manifiesto las luchas de intereses, es en esos ámbitos donde fluyen las más dañinas lacras comportamentales, como fluye a la superficie del agua, el olor pestilente del cadáver que por mucho tiempo se mantuvo oculto en el fondo del océano.
Mundos en los que hay que mantenerse siempre a la defensiva e interpretando, para no sucumbir, las verdaderas intenciones que se esconden detrás de cada palabra, cada gesto, cada acción y hasta detrás de cada manifestación de cortesía. Mundos en los que aquel que no te soporta ha hecho todo lo posible por no tenerte a tu lado o excluirte de la organización en la que comparte compromisos, por delante te colma de elogios, aunque por detrás te inserte el dardo que neutraliza para siempre tus habituales movimientos.
Somos, pues, una sociedad pletórica de simuladores. Y ante cada nueva y fingida actitud, parece cobrar vigencia el contenido de un artículo que hace varios años publiqué en la prensa nacional con el título de “Sicología de los hipócritas”, y el que, por considerarlo de interés, nos permitimos transcribir a continuación:
SICOLOGÍA DE LOS HIPÓCRITAS.
“El hábito de la mentira paraliza la lengua del hipócrita cuando llega la hora de decir la verdad” (José Ingenieros).
El diccionario de la Lengua Española académico define los términos hipocresía e hipócrita de la siguiente manera:
“Hipocresía: Fingimiento y apariencia de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan” “Hipócrita: Que finge o aparenta lo que no es o lo que no siente”.
“La hipocresía – apunta José Ingenieros (1877 – 1925) - es el arte de amordazar la dignidad. Es el guano que fecundiza los temperamentos vulgares, permitiéndoles prosperar en la mentira: como esos árboles cuyo ramaje es más frondoso cuando crecen a inmediaciones de las ciénagas” (El hombre mediocre, pág., 1975, 83).
Sostiene Ingenieros que: “La hipocresía es más honda que la mentira. Esta puede ser accidental, aquella permanente. El hipócrita – amplía” - transforma su vida en una mentira metódicamente organizada. Hace todo lo contrario de lo que dice, toda vez que ello le reporte un beneficio inmediato” (ob. cit., pág.87)
De las ideas presindicadas se infiere que la mentira es la materia prima de los hipócritas, vale decir, el hipócrita es necesariamente mentiroso, y en virtud de esta cualidad es, sobre todo, un ser simulador, cínico, desconfiable y traicionero.
Si la hipocresía es una de las más perversas expresiones del egoísmo, los hipócritas son por naturaleza egoístas. Para ellos el yo de los demás carece de importancia. Sólo importa su propio yo. De ahí que siempre actúen movidos por sus particulares intereses, nunca inspirado en el interés colectivo.
Los hipócritas suelen tener cómplices circunstanciales, pero no amigos fieles y permanentes. Son utilitarios, oportunistas, individualistas y ambiciosos; pero fundamentalmente traicioneros. Con tal de materializar sus planes o propósitos son capaces de traicionar hasta su más íntimos amigos o más cercanos parientes.
Los centros de trabajo, sindicatos y partidos políticos están pletóricos de estos diabólicos personajes.
El hipócrita es un ser peligroso a quien hay que temer. En él todo es falsedad, engaño y apariencia. Por eso ríe cuando desea llorar y llora cuando quiere sonreír. Receta la medicina para curar el mal que él mismo ha provocado y suele desear larga vida al ser que desearía ver muerto. E l triunfo ajeno constituye su propia derrota. Por eso odia reconocer el mérito de los demás, y cuando lo hace, sus elogios resultan ser siempre falsos, irónicos y sarcásticos.
La lengua del hipócrita es mortal como el veneno de la víbora y destructora como la furia del huracán. Una palabra suya puede provocar el divorcio de dos amantes y la enemistad de dos amigos.
Estos individuos se rebajan sin saberlo. Su propia condición los transforma en entes chismosos, envidiosos, intrigantes y mediocres.
Conocer su verdadera identidad no siempre resulta fácil, pues aparte de actuar con gran habilidad, astucia y sagacidad, están también dotados de una increíble capacidad histriónica. Proceden como esos veteranos actores cuyos rostros parecen estar cubiertos por máscaras invisibles que les permiten ejecutar libremente sus maléficas acciones.
Más, sin embargo, conviene hacer todo lo posible para identificar en cualquier lugar a estos magos de la simulación, como única forma de no perecer devorado por sus garras mortíferas.
dcaba5@hotmail.com
martes, 29 de abril de 2014
LA VERDAD DEL CUENTO.
Por : Domingo Caba Ramos.
“La verdad del cuento”, posiblemente sea uno los textos menos conocidos del laureado narrador y Premio Nóbel de Literatura, Gabriel García Márquez . Nos permitimos reproducirlo para lectura y disfrute de nuestros amables lectores :
"La verdad del cuento"
“La historia es como la cuentan, pero tiene sus variantes. Es verdad que él hizo un agujero en la pared que separaba su alcoba del cuarto de su novia. Y es verdad también que ella hizo un agujero, a su vez, en la pared que separaba su alcoba del cuarto de su novio. Pero no había más que un agujero. Un agujero común que los enamorados perforaron , no de común acuerdo, pero sí en colaboración, y sin que tampoco esta colaboración hubiera sido acordada previamente.
Así las cosas, un día amaneció un agujero en la alcoba de ella, a través del cual podría vigilarse el movimiento más insignificante que él intentara en su cuarto.
Simultáneamente - puesto que era un agujero común - igual cosa ocurrió en el cuarto del novio. Pero como él había hecho las cosas por su propia iniciativa, y ella a su vez, había procedido a perforar la pared medianera, ninguno de los dos tomó precaución alguna con respecto al otro, puesto que ambos se sentían autores de ese agujero único, indiscreto, tremendo que vulneraba la intimidad de los cuartos respectivos.
El error de quienes cuentan la historia radica en que comienzan a contarla como si él y ella fueran novios en el momento en que perforaron el agujero. Y no fue así, porque ellos no se conocían, y si lo perforaron, fue precisamente porque cada uno de ellos, por su lado, tenía interés de saber quién vivía en el cuarto vecino.
Pocas horas después de perforado el agujero, ella sabía que su vecino era un hombre joven. Y él, por su parte, sabía que su vecina era una mujer joven que procedía de la puerta para adentro con la naturalidad de quien ignora la existencia de un vecino observador. Las cosas estuvieron de esa manera durante varias semanas. Ella llegaba temprano, apagaba las luces y se acostaba en la oscuridad a esperar a que sonara la puerta de al lado, y después las pisadas y se encendiera la luz. Entonces se escurría hasta el agujero y se dedicaba a observar los movimientos de él minuciosamente hasta cuando apagaba la luz y se metía en la cama.
La diferencia consistía en que él no acostumbraba a hacer sus observaciones sino por la mañana, y ella por la noche. Así que ella conocía la manera de acostarse de él, que es lo que verdaderamente vale la pena en un hombre, y él conocía la manera de acostarse de ella, que en una mujer es lo que verdaderamente vale la pena.
Tres semanas después de perforado el agujero se conocían entre sí, mucho más que si hubieran tenido muchos años de casados ; pero se ignoraban por completo en la vida.
Y así habrían seguido las cosas si no es porque una mañana, cuando se aplicaba a hacer sus observaciones, a ella se le ocurrió saber cómo era él cuando se levantaba. Cuando aplicó el ojo al agujero, se encontró con el ojo de él, y supuso avergonzada que su vecino había descubierto la clave de todo y había tapado el agujero. El, por su parte, en el momento en que ella acercó el ojo al agujero, supuso que era ella quien en ese preciso instante había acabado de taparlo. Sin embargo, un momento después empezaron las dudas. Y entonces fue cuando ambos salieron al corredor, se encontraron frente a frente, y sin hacer ningún comentario se dieron cuenta de que en realidad habían vivido durante varios meses en una misma pieza. Entonces hicieron lo único sensato que podría hacerse en ese caso: se casaron y tumbaron la pared”
GABRIEL GARCIA MARQUEZ
sábado, 19 de abril de 2014
UNAS SENCILLAS NOTAS PARA DOS GRANDIOSAS VOCES : VARGAS LLOSA Y GARCÍA MÁRQUEZ
1. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ ( In Memoriam ).
Célebre novelista y cuentista colombiano, periodista y guionista de cine, nació en Aracataca, Colombia, en 1928. Hasta los ocho años de edad vivió con sus abuelos. Realizó sus primeros estudios en Barranquilla. Tiempo después pasó a Bogotá donde cursó la carrera de leyes y cuyo título de abogado lo obtuvo en 1947. Alternó sus estudios con la actividad literaria y periodística.
Su actividad literaria se inicia con La hojarasca (1955), novela a la que le siguieron El coronel no tiene quien le escriba (1961), Los funerales de la mamá grande (1962), La mala hora (1964), y las dos más celebres de sus novelas: Cien años de soledad (1967) y El otoño del patriarca (1975).
En 1982 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.
Para las letras colombianas, García Márquez señala una nueva orientación frente a la tradición lograda por La Vorágine, de José Eustasio Rivera.
Para la historia de literatura hispanoamericana, su obra narrativa, inscrita en la tendencia del realismo mágico, se consolida como una de las máximas expresiones de la denominada nueva novela latinoamericana, movimiento al que también pertenecieron Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa.
Para la historia de la literatura universal del siglo XX, su obra alcanzó tempranamente la inmortalidad, aun cuando su pluma continuó enriqueciendo el universo del arte literario. Comparado con Cervantes, es hoy día uno de los escritores hispanoamericanos más leídos, traducidos, comentados y estudiados.
Iluminadores estudios sobre su obra han realizado famosos escritores como Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa. Entre los numerosos recursos que empleó en su obra destaca el humorismo nacido de la exageración, el absurdo y lo imprevisible.
2. DIÁLOGO ENTRE DOS GRANDES DE LA LITERATURA.
Vargas Llosa - :« ¿Para qué crees que sirve tú como escritor?»
García Márquez - : « Yo tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada. Mi papá tenía una farmacia y, naturalmente, quería que yo fuera farmacéutico para que lo reemplazara. Yo tenía una vocación totalmente distinta: quería ser abogado, porque en las películas los abogados se llevaban las palmas en los juzgados defendiendo las causas perdidas. Sin embargo, ya en la universidad, me encontré con que tampoco iba a servir para abogado. Empecé a escribir los primeros cuentos y, en ese momento, no tenía noción de para qué servía escribir. Pero después, analizando el oficio del escritor, pienso que la literatura y, sobre todo, la novela, tiene una función, creo que una función subversiva, en el sentido de que no conozco ninguna buena literatura que sirva para exaltar valores establecidos. Siempre, en la buena literatura, encuentro la tendencia a destruir lo establecido, lo ya impuesto, y a contribuir a la creación de nuevas formas de vida, de nuevas sociedades, en fin, a mejorar la vida de los hombres»
Vargas Llosa - : «O sea, ¿que tú piensas que la literatura es una actividad que, desde el punto de vista social, es eminentemente subversiva?»
García Márquez - : «Creo que el escritor está siempre en conflicto con la sociedad; más aun, tengo la impresión de que se escribe como una forma de resolver es conflicto personal del escritor con su medio. Cuando yo me siento a escribir un libro es porque interesa contar una buena historia. Una historia que guste. Lo que sucede es que yo también tengo una formación ideológica; creo que el escritor, todo escritor, tiene una formación ideológica, y si esa formación es firme, y si el escritor es sincero en el momento de contar su historia, esta posición ideológica se verá en su historia, y es a partir de este momento que esa historia puede tener esa fuerza subversiva de que hablo»
Vargas Llosa - : «Entonces, en ese caso, el factor puramente racional no es preponderante en la creación literaria. ¿Qué otros factores serían los preponderantes, qué elementos determinarían la calidad de la obra literaria?
García Márquez - : « A mí lo único que me interesa en el momento de escribir una historia es si la idea de esa historia pueda gustar al lector y que yo esté totalmente de acuerdo con esa historia. Yo no podría escribir una historia que no sea basada exclusivamente en experiencias personales. Precisamente estoy ahora preparando la historia de un dictador imaginario, es decir, la historia de un dictador que se supone es latinoamericana, por el ambiente. Este dictador que tiene 182 años de edad, que tiene tanto tiempo de estar en el poder que ya no recuerda cuándo llegó a él, que no necesita mandar, está completamente solo en un enorme palacio, por cuyos salones se pasean las vacas y se comen los retratos, los grandes óleos de los arzobispados, etc. Entonces, lo que resulta curioso es que, de alguna manera, esta historia está basada en experiencias personales. Es decir, son elaboraciones poéticas de experiencias personales mías que me sirven para expresar lo que quiero en este caso, que es la inmensa soledad del poder; y creo que para expresar la soledad del poder no hay ningún arquetipo mejor que el del dictador latinoamericano que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia»
Vargas Llosa - : « Una cosa que a mí me sorprendió en tus libros es el hecho de que casi todos los personajes de “Cien años de soledad” tuvieron los mismos nombres y que todos estos nombres se repitieran. Los hombres se llaman José Arcadio o Aureliano y las mujeres se llama Úrsula. ¿A qué se debe esto? ¿Esto fue planeado o fue espontáneo?»
García Márquez - : « ¿Hay alguien aquí que no se llame como su papá?
Vargas Llosa - : «Bueno, yo te digo esto porque a mí me sorprendió mucho cuando tú me presentaste a tu hermano menor, que también se llama Gabriel, como tú»
García Márquez - : « Mira, lo que sucede es que yo era el mayor de doce hermanos, y que me fui de mi casa a los doce años, y volví cuando estaba en la universidad. Nació entonces mi hermano, y mi madre decía: “Bueno, al primer Gabriel lo perdimos, pero yo quiero tener un Gabriel en la casa…” Yo podría seguir explicando indefinidamente todas las cosas que parecen misteriosas y extraordinarias en “Cien años de soledad”, y que siempre tienen una explicación totalmente realista, como que mi último hermano se llame Gabriel, también»
(La versión parcial del diálogo que aquí se transcribe fue tomada del libro “La novela en América Latina: Diálogo”, Universidad Nacional de Ingeniería, Lima, 1967)
3. ¡HASTA SIEMPRE, SONIA!
Sí, Sonia, "la tarde está llorando y es por ti..." como tú tantas veces nos lo dijera en el verso de una de tus más famosas canciones.
La tarde dominicana de hoy, Sonia, llora por tu muerte, por la muerte de una de las más brillantes cantantes de todos los tiempos que ha parido la República Dominicana.
Siempre te admiré y hasta en el más allá te seguiré admirando, Sonia, no solo por tu talento artístico y por tu voz que parecía un instrumento. Te admiré por tus ideas de avanzada, por tu sensibilidad social y porque siempre defendiste y pusiste tu arte al servicio y defensa de los mejores intereses de tu patria.
La semana santa y este abril primaveral, Sonia, parecen haberse enseñado contra el arte americano, llevándose del mundo de los vivos a tres de sus más genuinos representantes: Cheo Feliciano en Puerto Rico, García Márquez en toda América y en nuestro país nos dejaron sin ti. Nos dejaron sin el arrullo, calor , mensaje edificante y ternura de tu dulce voz.
Como los seres como tú nunca mueren, por ahora solo me resta decirte: 4. ¡HASTA SIEMPRE, SONIA!
jueves, 10 de abril de 2014
ALBA NERY COLLADO : UNA MAGISTRADA QUE DIGNIFICA LA JUDICATURA DOMINICANA
(A las licenciadas Alba Almonte Collado e Icelsa Collado Halls)
Por: Domingo Caba Ramos.
A
quienes no han leído el dramático y aleccionador relato “La muerte del padre Canales”, del eximio
narrador y tradicionalista dominicano, César Nicolás Penson, contenido en su
libro "Cosas añejas", les recomiendo
que lo lean, por cuanto su contenido constituye el más fiel retrato de las
debilidades y podredumbre moral que históricamente ha afectado al sistema
judicial de la República Dominicana.
El protagonista de la historia es Juan Rincón, un matón compulsivo,
especialista en asesinar mujeres; pero que debido al peso de su influencia
social casi siempre lograba evadir la justicia o quedar libre del castigo de la
ley.
Sin embargo, no todo es sombra en la justicia dominicana, vale decir, existen
jueces, como la licenciada Alba Nery Collado Halls, que irradian luz al sistema
y dignifican con su límpido ejercicio la judicatura nacional. Por esa razón ha
recibido numerosas distinciones, entre estas, dos otorgadas en menos cinco años
por la Suprema Corte de Justicia.
En la primera distinción, el más alto tribunal, presidido por el doctor
Jorge Subero Isa, reconoció en enero del 2010 a la honorable jueza y
actualmente presidenta de la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación
de Santiago, con el Mérito a la Excelencia en el Servicio Judicial, por su destacada
trayectoria, excelencia, eficiencia y responsabilidad en el servicio judicial
durante casi cuarenta y dos años.
Al hacer entrega de la placa de reconocimiento, Subero Isa expresó que “El pleno de la Suprema Corte de Justicia se siente sumamente contento
por este merecidísimo homenaje que hoy rendimos a la magistrada Alba Nery
Collado, para lo cual el pleno de la misma se reúne por primera vez en la
historia en esta Sala de Deliberaciones a hacer entrega de este merecido
reconocimiento a nuestra querida magistrada, de quien nos sentimos sumamente
honrados de tenerla aquí”.
En la segunda, la Suprema Corte de Justicia, esta vez dirigida por el
doctor Mariano Germán Mejía, el Consejo del Poder Judicial y la Dirección
General de la Carrera Judicial Administrativa y de Gestión de Capital Humano,
el 7 de marzo del presente año, otorgaron a la funcionaria, nativa de Tamboril
y con cuarenta y seis años de servicio en el Poder Judicial, el «Reconocimiento a la Excelencia en el servicio
judicial».
Hija de los distinguidos maestros don Juan Collado y doña Fredesvinda
Halls (doña Fredé), Albanery Collado Halls nació en Tamboril, municipio en cuya
escuela, Sergio Hernández, inició sus estudios primarios e intermedios. Estudia
francés en la Alianza Francesa y en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, en
Santiago de los Caballeros, obtiene el título de Bachiller: Mención Filosofía y
Letras. Años después se graduó de licenciada en Derecho en la Universidad
Católica Madre y Maestra (UCMM).
Al Poder Judicial ingresó el 22 de mayo de 1968 como jueza de paz en su pueblo
natal, Tamboril. En el distrito judicial de Santiago ha desempeñado los
siguientes cargos:
1) Juez de Paz y de Trabajo.
2) Juez de la Cámara civil, comercial y de trabajo de la segunda
circunscripción del Juzgado de Primera Instancia.
3) Juez segundo sustituto del presidente de la Cámara penal de la
Corte de apelación.
4) Juez interino de los juzgados de instrucción en varias ocasiones.
5) Juez interino de las cámaras penales en varias ocasiones.
6) Juez interino en calidad de suplente de las cámaras civiles en varias
ocasiones.
7) Juez presidente de la Cámara civil y comercial de la Corte de Apelación
( cargo actual) .
Además de la Suprema Corte de Justicia, esta consagrada y honesta magistrada ha
sido reconocida por la Escuela Nacional de la Judicatura (en dos
ocasiones), Asociación de Abogados de Santiago, ayuntamiento de Tamboril,
Comisionado de apoyo a la reforma y modernización de la justicia, así como por
los clubes rotarios”Santiago Apóstol”, “Santiago Gurabito” y”Santiago
Monumental”, entre otras prestigiosas instituciones de Santiago y pueblos
vecinos.
A pesar de los importantes cargos desempeñados y las numerosas distinciones
recibidas, la presunción o ínfula del poder, muy propia de las mentes mediocres
o acomplejadas, nunca ha encontrado posada en el cerebro de esta digna e
ilustre tamborileña. De ella podemos decir, en tal virtud, que la cortesía,
sencillez, don de gente y humildad constituyen sus principales rasgos
característicos.
Por todo lo antes expresado, tenemos necesariamente que concluir estas notas
afirmando que por su luminosa trayectoria jurídica y ejemplar conducta
ciudadana, la magistrada Alba Nery Collado Halls dignifica las judicaturas
nacional y de Santiago, y dignifica también al pueblo que la vio nacer, mucho
aprecia y en el cual siempren ha vivido : Tamboril.
jueves, 3 de abril de 2014
LA ARCHIEXPRESIVIDAD DE LOS DOMINICANOS.
Por: Domingo Caba Ramos.
Es increíble la exagerada expresividad del dominicano. Pienso que talvez no existe en el mundo otro ser más parlanchín que los nacidos en esta tierra.
Es sorprendente cuan imposible se le hace al dominicano promedio callar cuando no debe hablar. De ahí que muchos nunca callen, siempre están hablando, siempre están articulando palabras, nunca le dan “vacaciones a la lengua”. De ahí que muchos lo informen todo, lo pregunten todo, lo averigüen todo y lo comuniquen todo, no importa lo íntimo, personal o familiar que sea el mensaje transmitido.
Y por eso cuando se nos pregunta algo, nuestras respuestas generalmente trascienden el contenido de la interrogación, esto es, contestamos algo más de lo que se nos ha preguntado.
- ¿Cuántos hijos tienes? – le pregunté a alguien en una ocasión, cuando yo ejercía como gerente de recursos humanos.
La respuesta fue toda una verdadera autobiografía:
-“Tengo cinco hijos, tres varones y dos hembras. Las hembras ya se casaron, la más vieja tiene un niño y la otra está embarazada. Los varones no se han casado, están estudiando…”
Yo tuve que "armarme de paciencia" para escuchar aparentemente tranquilo semejante perorata.
Es el dominicano, posiblemente, el único ser de la tierra para quien la confidencialidad constituye la más auténtica expresión de lealtad. Merced a esta visión del mundo, entendemos que si no le confesamos todo a ese amigo, hermano, compañero de trabajo o persona a quien queremos, estamos traicionando la amistad o el amor que por ese ser sentimos.
La discreción, para la persona que así procede, no es más que un sueño, una ilusión, una conducta lingüística sin sentido o carente por completo de valor e importancia. Por eso el pueblo, apelando a su natural picardía, suele llamar a este tipo de hablante “lengua de jabón”
Aunque no todos, así somos los dominicanos: sumamente expresivos, extremadamente parlanchines, y, en ocasiones, torpemente indiscretos.
jueves, 27 de marzo de 2014
CÁPSULAS LEXICOSEMÁNTICAS.
1. ¿Por qué « Jons»?
HOMS es la sigla correspondiente al nombre del Hospital Metropolitano de Santiago. La sigla de una palabra escrita en idioma español, pero que los dominicanos pronuncian como si se tratara de una voz propia de la lengua inglesa: “jons”, cuando en buena fonética española lo más apropiado sería pronunciarla “ons”.
Quizás actúen por analogía quienes persisten en el uso de esa ánglica pronunciación, por cuanto se sabe que en inglés la letra h suele articularse como j cuando aparece en posición inicial de palabras seguida de vocal, como bien se puede apreciar y comprobar en voces como ‘home’, ‘how’ y ‘house’, entre otras. O talvez porque el sonido “jons” lo perciben mucho más prestigioso y eufónico, que el muy castellano “ons”.
Pero importa la razón que se invoque. Desde el punto de vista lingüístico, no existen motivos que justifiquen el cambio de “jons” por “ons” en el momento de referirnos al Hospital Metropolitano de Santiago; pero como en materia de lengua el uso, en ocasiones, se traduce en norma, más que extraño resultará el que un hablante cualquiera ose llamarle “ons” a este prestigioso centro de salud.
2. «Medio ambiente y medioambiental»
En la bases del concurso patrocinado por una prestigiosa empresa de Santiago, el periodista leyó el título del tema propuesto: “Periodismo y medioambiente”, y un tanto confundido, no tardó en llamarme para compartir conmigo su idiomática inquietud :
- “Pensé que medio ambiente se escribía en dos palabras y no en una, como la veo escrita por aquí”.
- Así es - le respondí. No sucede lo mismo, sin embargo – le amplié – cuando se trata de su adjetivo correspondiente: medioambiental, el cual sí debe escribirse en una sola palabra. Vale destacar que medio ambiente es una forma pleonástica o redundante de decir medio o ambiente, toda vez que medio, lo mismo que ambiente, se define como el “ conjunto de circunstancias o condiciones exteriores en que vive alguien o algo”
3. «El interior del país»
Esta frase se emplea comúnmente para designar cualquier lugar o pueblo de nuestro país, distante de la capital de la República. Pero sucede que según el criterio académico, interior es lo “Que está en la parte de adentro” o lo “Que está muy adentro”.
Conforme a estos conceptos, sólo podríamos admitir como pueblos, sitios o lugares del interior del país aquellos situados geográficamente en el centro o “muy adentro del territorio nacional. Y por la misma razón quedarían excluidos de esa categoría los sectores alejados del centro o no ubicados “muy adentro”, como serían las comunidades fronterizas o las pertenecientes a nuestro litoral, tales como Miches, Samaná, Puerto Plata, Dajabón, etc. Y si por el contrario se persiste en considerar como del interior a esos pueblos costeros, entonces también tendríamos que admitir como tal todo lo que corresponda a la parte costera o litoral de la ciudad de Santo Domingo.
4. «El Sur profundo»
¿Existe en nuestro país un sur no profundo?
Honestamente no lo sé. Mas así parecen concebirlo quienes cada vez que se refieren a esa zona de la República Dominicana siempre hablan de sur profundo.
El adjetivo profundo, además de “intenso o muy vivo” entraña la idea de hondura o gran penetración. En virtud de esto, inconcebible sería considerar como honda, intensa y penetrante a la ya referida, histórica y lejana región sureña. Talvez, en tales casos, en lugar de profundidad, al hablante lo que le interesa es subrayar la idea de lejanía. Y en lugar de profundo, quizás lata en su mente la idea que más se corresponde con el sentido estricto de lo expresado: la idea de sur lejano.
5. «A la altura del kilómetro… »
“El accidente se produjo a la altura del kilómetro cinco de la Autopista Duarte...”, se lee en una nota de prensa publicada recientemente en uno de nuestros diarios nacionales.
Confieso sinceramente que ignoro, y me gustaría conocer, los instrumentos técnicos de que se valen muchos de los periodistas dominicanos para determinar la “altura” o “pendiente” de un determinado kilómetro.
¿ No será esa “ a la altura del ...” una de esas famosas “expresiones chatarra” que tanto vulneran la esencia del Principio de Economía Lingüística, principio que, en el caso que nos ocupa, bien pudo respetarse si el redactor hubiera escrito : “ El accidente se produjo en el kilómetro cinco de la Autopista Duarte ...”
«Los añitos de Luisito».
La madre, evidentemente alegre, llama al programa de radio y solicita que le toquen “un pianito para mi niño Luisito que hoy cumple dos añitos”.
Sabido es que no existen años más grandes ni más pequeños que otros, no importa que los mismos, en el plano humano, se refieran tanto a niños como a adultos. En otras palabras, un año es siempre un año. Sin embargo, resulta altamente curioso cómo la tierna madre de Luisito, mediante el proceso de transferencia semántica, y apelando al valor afectivo que entraña todo diminutivo, intenta destacar la corta edad del hijo casi recién nacido, concentrando la idea de pequeñez , no en la estatura de su niño apreciado, sino en los años por este cumplidos.
Pero “añito”, conviene destacarlo, en su sentido profundo no sólo envuelve la idea de corta edad y baja estatura, sino también de amor, ternura y afecto. Porque contrario a lo se pueda cree y se nos ha enseñado tradicionalmente en la escuela, los diminutivos, más que sentido de pequeñez, en su estructura semántica concentran un profundo contenido sentimental. Pueden entrañar también la idea de burla y desprecio.







