viernes, 18 de octubre de 2013

EL HAITIANITO AVENTURERO

Por: Domingo Caba Ramos.


Me encontré con él el pasado lunes en la mañana. Con su cajita de limpiar zapatos en la mano derecha y una ingenua y tierna sonrisa amarrada a su rostro infantil, Júnior Yan se desplazaba “a pasitos lentos” por la calle principal de una de las urbanizaciones (Reparto del Este) que forman parte de la Ciudad Corazón. Justamente pasó frente a mi casa en el momento en que me disponía marcharme a cumplir con mis compromisos laborales. Tan pronto me vio, no tardó en formularme la pregunta de rigor:

 -¿“Tu querer limpiar zapatos…”?.

 Sin pensarlo mucho le respondí que sí, más por conversar con él que por lustrar unos zapatos que no requerían tal limpieza .Y empezamos a hablar.

 Hijo de Franklin Yan, chofer y propietario de una guagua (minibús) del transporte público en Puerto Príncipe, Haití, Júnior Yan, de 12 años de edad, logró reunir dos mil quinientos pesos, y sin decirle nada a su padre, se lo entregó a uno de los delincuentes dedicados al tráfico ilegal de haitianos, el cual encaramó al infante en un viejo autobús y lo depositó en el kilómetro siete y medio, carretera Santiago Licey, donde reside actualmente en condiciones infrahumanas.

 Viajó acompañado del compatriota que lo “sonsacó” para que emigraran a la República Dominicana con el argumento de que en este país se gana mucho dinero. Hoy Júnior vive en la casa del amigo seductor, quien, al igual que él, es limpiabotas. La esposa de este humilla y trata mal al niño. Por eso Júnior tiene que comprar su comida, así como lavar y planchar su ropa. Y para conseguir dinero, diariamente se traslada a pie a la ciudad de Santiago para ver si haya a quien limpiarle un par de zapatos.

 Como salió escondido de su padre, este no sabe qué ha sido o dónde se encuentra su hijo.

 Cuando abandonó a Haití, Junior cursaba el tercer año de básica. Además de creole dice que habla francés y un poco de inglés. Que quiere regresar a su patria para continuar sus estudios, ya que aquí está sufriendo mucho, y que no ha podido hacerlo porque le faltan mil quinientos pesos. Se trata este caso de uno de los tantos que conforman el triste drama para muchos, y rentable negocio para unos pocos, de la inmigración haitiana.

 Limpios mis zapatos, le pagué al pequeño limpiabotas el doble del costo de su lustradora faena. Con su cajita en la mano derecha y sin abandonar su infantil y tierna sonrisa, Junior, el haitianito aventurero, se marchó siempre “a pasitos lentos”, y muy pronto su imagen, no era más que un punto negro perdido en la distancia.

 (Publicado en la prensa nacional en noviembre 2011)

ORTOGRAFÍA DE LA VOCES PREFIJADAS

 Por : Domingo Caba Ramos.

 Los prefijos deben escribirse unidos a la palabra que acompañan.

 En la Ortografía de la lengua española ( 2010) , por primera vez, se ofrecen normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas.

 Los prefijos son elementos afijos carentes de autonomía que se unen por delante a una palabra o base léxica, a la que agregan diversos valores significativos, originándose así una nueva palabra. Esas nuevas palabras que se forman reciben el nombre de voces prefijadas: superdotado, reconectar, internacional, exnovio, desapartar... Son prefijos en estos ejemplos: super, re, inter, ex y des.

 Las normas que reglamentan el uso correcto de las voces prefijadas, según la nueva Ortografía de la lengua española, son las siguientes:

 1. Sin guion ni espacio separador.

 Constituyen los prefijos, unidades morfológicas y prosódicas y, por ello, salvo casos excepcionales, incluyendo el prefijo ex, deben escribirse unidos a la palabra o base léxica que acompañan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra (‘ultramar’, ‘submarino’, ‘vicepresidente’, ‘antinarcóticos’, ‘exoficial’, ‘exmarido’…) 

 En virtud de lo antes expresado, se consideran inapropiadas las palabras en las que el prefijo aparece unido con un guion (vice-presidente, sub - marino) o separado por un espacio en blanco (vice presidente, ex oficial).

 En el caso de los prefijos que se unen a la palabra sin guion separador, existe la posibilidad ,y se recomienda, reducir a una sola las dos vocales iguales contiguas que resultan de unir un prefijo terminado en vocal a una palabra que empieza también por esa misma vocal. Al respecto, la nueva Ortografía establece que:

 “En aquellos casos en que de forma generalizada y en todos los niveles del habla, se articula una vocal simple, es frecuente y admisible la reducción gráfica de las dos vocales a una sola” (OLE,p. 164).

 Para que esta simplificación vocálica se considere adecuada o admisible, es necesario que se cumplan las siguientes condiciones:

 a) Que se haya generalizado en la expresión oral, es decir, que al hablar, de las dos vocales, solo una se pronuncie: contraatacar ; contratacar; portaaviones ; portaviones; antiimperialista ; antimperialista; microorganismo ; microrganismo, etc. En estos ejemplos, las formas en negritas y subrayadas se consideran correctas.

 b) Que el nuevo término no coincida con otro ya existente de distinto significado. En el verbo ‘reemitir’ (‘volver a emitir’), por ejemplo, la doble vocal debe mantenerse, pues simplificarla equivaldría a formar un verbo diferente: ‘remitir’ (‘enviar’)

 c) Que la vocal por la que comienza la palabra base no sea en sí misma un prefijo. Por eso deben conservarse las dos vocales o no se admite su reducción en voces como ‘semiilegal’ y ‘ultraamoral’ ,puesto que en ellas las palabras base , ilegal y amoral empiezan por las vocales i y a respectivamente.

d) Las voces con el prefijo co- seguidas de o- suelen mantener las dos vocales: cooperativa, coordenada, coorganizar, coordinación, etc.; pero en aquellas en que la reducción vocálica es general en la pronunciación, no serían censurables las vocales o letras simplificadas, como bien se aprecia en las palabras que a continuación aparecen subrayadas y en negritas: cooperar ; coperar; coordinación ; cordinación (OLE, 2010, p. 171).

 2. Unidos con guion.

 Los prefijos se unen con guion a la palabra base cuando la siguiente comience por mayúscula o sea un número (anti-ONU, anti-Fidel Catro, pro-Estados Unidos, sub-21, super-8.

3. Separados por un espacio en blanco. 

 Los prefijos se escriben necesariamente separados por un espacio en blanco de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras que tienen un significado unitario (‘ex alto cargo’, ‘vice primer ministro’, ‘anti pena de muerte’)

domingo, 6 de octubre de 2013

ORTOGRAFÍA PARA ESTUDIANTES

 (Prólogo al libro «Ortografía para estudiantes», del prof. Edwin Paniagua)

 Por: Domingo Caba Ramos.



 “… la ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Mientras los demás planos lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis y léxico) se hallan sujetos a los parámetros de variación, la ortografía es un código uniforme en el que todas las variables se diluyen…”

 (Ortografía de la lengua española, 2010, XL).

 La Ortografía es la disciplina lingüística que se ocupa de describir y explicar las normas que regulan la correcta escritura de la lengua. Regula la Ortografía el modo correcto de escribir, es decir, el buen uso de los signos gráficos dentro de la palabra.

 Esa regulación apunta hacia el logro de un magno propósito: la unidad de la lengua. De no existir un código ortográfico, compuesto por reglas claras y precisas que rijan el uso del idioma, inevitable resultaría la fragmentación de este, por cuanto en cada comunidad lingüística se establecerían normas sectoriales y se escribiría atendiendo a sus particularidades fonéticas. Y si cada miembro de una comunidad de hablantes escribiera según su propio criterio articulatorio, la lengua escrita se convertiría en un verdadero caos comunicativo. De ahí que se haya escrito con sobradas razones que «… la ortografía representa el pilar de la unidad de la lengua».

 Con el propósito de preservar esa unidad y reforzar el dominio del código escrito de la lengua, se han escrito numerosos y valiosos manuales de ortografía, entre ellos, este que el profesor Edwin Paniagua pone en manos de los estudiantes.

Los problemas ortográficos siempre han existido, existen y existirán a través del tiempo. Borra este juicio la falsa creencia de que la solución de tales problemas se origina, inicia y termina en los niveles básicos y medio del proceso educativo, y que, por esa razón, al ascender al nivel superior, los estudiantes nada o muy poco tienen que aprender; pero nada más distanciado de la realidad.

Está más que comprobado que nuestros estudiantes universitarios y, peor aún, los profesionales egresados de los centros de estudios superiores, conservan notables deficiencias en el manejo del código gráfico de la lengua española, como muy bien se puede apreciar en la nota que un ingeniero industrial me remitió vía correo electrónico cuando ambos desempañábamos puestos directivos en un prestigioso grupo empresarial de la ciudad de Santiago de los Caballeros. El texto de la breve nota decía así:

« La reunión se llebara a cabo a la sinco de la tarde en el salon de conferencia y en ella trataremos asunto muy inportante para la compañía y para todo los empleado…»

 ¿Qué significa eso?

 Que si las fallas ortográficas son continuas y permanentes, el aprendizaje y la enseñanza para superarlas deben ser también procesos continuos y permanentes. Consciente, talvez, de esa realidad, el texto del profesor Paniagua no ha sido concebido para estudiantes de un grado específico, sino para los que cursan estudios en todos los niveles de enseñanza. De ahí su título: Ortografía para estudiantes. O, lo que es lo mismo, esta Ortografía para estudiantes bien puede ser utilizada por el alumno que se sienta en el pupitre del nivel básico, en la butaca del nivel medio o en la silla de la universidad.

Como bien lo afirma el afamado lingüista y maestro puertorriqueño, doctor Humberto López Morales:

« Al enseñar Ortografía se corre el riesgo de quedarse en formulaciones teóricas. Siempre es una tentación para todo autor el ofrecer un elaborado corpus de doctrina, olvidando o relegando la praxis a una mínima expresión…», vale decir, que la teoría no debe imponerse a la práctica.

 El profesor Paniagua también parece haber asimilado bastante bien esta otra lección, toda vez que la lectura es uno de los recursos didácticas que emplea al tratar cada tema, esto es, apela a textos cuyo contenido guarda estrecha relación con cada tema tratado. Ese enfoque integrador también le imprime dinamismo al proceso enseñanza – aprendizaje de la Ortografía.

 Es importante precisar que en estos tiempos posmodernos, caracterizados por el facilismo y la vida acelerada, constituye un gran reto enseñar ortografía Tiempos en los que los particularismos ortográficos parecen competir con el criterio académico. Tiempos en los que la red de Internet con su chateo y conversaciones rápidas ha establecido sus propios códigos ortográficos. Tiempos, en fin, en los que nuestros jóvenes prefieren escribir bn, en lugar de bien; xq, en vez de porque; llovien2, por lloviendo; cole, en vez de colegio; uni, en vez de universidad y 100pre, en lugar de siempre.

 Sin embargo, conviene hacer el esfuerzo por aprender y adquirir un adecuado dominio de la ortografía, por tratarse esta de un instrumento de capital importancia para el enriquecimiento de la composición y la redacción. Porque su dominio es fundamental para la exacta formulación escrita de nuestros pensamientos. Porque su aprendizaje, aparte de conceder prestigio, favorece el análisis, comprensión y fluidez de las ideas. Porque el dominio ortográfico repercute, necesariamente, de manera positiva en el dominio de los aspectos léxico, semántico, sintáctico y morfológico de la lengua.

Por último, vale también precisar que en el proceso enseñanza – aprendizaje de la Ortografía, la principal responsabilidad descansa en el alumno que aprende y no en el maestro que enseña, esto es, se aprende ortografía cuando se desea aprender ortografía. De lo contrario, las mejores intenciones y todos los esfuerzos que pueda realizar aquel que enseña quedan sepultados en el nicho de la inoperancia y el desinterés.

 Ojalá que el estudiante a cuyas manos llegue esta importante y didáctica Ortografía para estudiantes quiera o desee verdaderamente aprender ortografía. De suceder así, el éxito estudiantil y, más tarde el profesional, le sonreirá.

 SANTIAGO DE LOS CABALLEROS.
 4 de mayo del 2013.

martes, 1 de octubre de 2013

EN TORNO AL LIBRO "PARTE DE MI VIDA", DE RAMÓN ANTONIO VERAS.

Por: Domingo Caba Ramos.

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 II. Valor didáctico del libro. 

 El libro Parte de mi vida, conviene repetirlo, vale no solo como memoria y autobiografía, sino también como código de conducta. Y vale como esto último, por cuanto en su sentido profundo entraña múltiples enseñanzas. Esto significa que más allá del interés meramente informativo, del deseo de comunicar a sus descendientes detalles importantes acerca de lo que fue su “vida material y espiritual en la niñez…”, el doctor Veras, consciente o inconscientemente, quiso transmitirles o dejarles a sus “hijos, nietos y nietas” una lección de vida que los guíe por las rutas de la grandeza espiritual y los aparte de los antivalores que en forma progresiva se multiplican y ganan espacio en este mundo posmoderno.

 ¿Cuáles son esas enseñanzas?

 El primer mensaje que se extrae de la lectura del texto es que independientemente de lo mucho que en el presente nos haya favorecido la fama, nuestro pasado de humildad, pobreza y limitaciones, nunca debemos ocultarlo. Así parece entenderlo el autor de Parte de mi vida, cuando sin complejos ni prejuicios describe la paupérrima situación en la que se desarrolló su niñez, y confiesa, en tal virtud, que fue limpiabotas, canillita, mensajero, aguatero, aprendiz de mecánica y bacheador de calles. Y sin vergüenza, prejuicios ni complejos igualmente confiesa que en el hogar de sus años infantiles no existían más ajuares que «una tinaja, cuatro catres, una pequeña cama, dos o tres sillas de guano y cinco o seis platos, algunas cucharas, mosquiteros y sábanas…»

 Pero no solo eso. 

Negro Veras, además de pretender que sus “hijos, nietos y nietas” se enteren de los episodios más relevantes que rodearon la niñez del padre y el abuelo, desea que sus vástagos aprendan y tengan muy presente:

 a) Que el ser humano debe ser franco y sincero, y que la simulación la mentira deben siempre evitarse: « La franqueza – afirma - ha sido una línea de comportamiento en mi vida… La simulación no tiene espacio en mí. Al fingimiento lo veo como algo insoportablemente artificial. Detesto el aparentar porque la apariencia no me cuadra…» (pág. 30)

b) No se debe discutir ni tratar de convencer a quien no está preparado para aceptar la verdad absoluta.

 c) No es posible botar los alimentos que sobran en la mesa, mientras existan otros que los puedan disfrutar : « Todo excedente de la ración alimenticia, generalmente termina siendo distribuido entre familiares, amigos y conocidos» ( pág.41)

 d) Solo a través del trabajo y los estudios la persona puede desarrollarse material y espiritualmente: « Yo vivía convencido de que estudiando y trabajando podía llegar a cambiar la vida material y espiritual mía y de mi familia…» ( pág. 45)

 e) La pobreza no necesariamente implica suciedad : « La pobreza no entraña suciedad, una no se corresponde ni acompaña a la otra» (pág.45)

f) La puntualidad es un atributo: «… detesto que me hagan esperar más allá de la hora acordada… (pág. 58), «Mi deseo es que mis nietos y nietas hagan de la puntualidad un atributo de su vida…» (pág. 59)

 g) Al ser que nos trajo al mundo, la madre, debemos siempre amarlo, respetarlo y reconocer la abnegación, entrega y grandes sacrificios que este es capaz de realizar en pos del bienestar general de sus hijos: « Todo ser humano con sensibilidad  sabe lo que significa una madre. Pero para nosotros, nuestra madre además del cariño de madre que le tenemos, también la adoramos como nuestra madre y nuestro padre» ( pág.68)

 h) Hay que fomentar la práctica de ahorro y no aferrarse al dinero u otros bienes materiales: « A mis nietos y nietas les digo que vean el dinero como una mercancía más, que no se aferren a nada material…» (pág. 72)

 i) No debemos ser conformistas ni resentidos.

 j) Debemos ser transparentes en nuestros actos.

k) Los padres deben ser los mejores amigos de sus hijos: « Mis hijos saben que han tenido y tienen en mí a su mejor amigo…» (Pág. 109)

 l) Hay que ser constante y perseverante : «El mundo es de los que luchan contra la adversidad» ( pág.117) Estos son solo algunas de las ideas que se traducen en la más constructiva enseñanza, no solo para los hijos, nietos y nietas del doctor Veras, sino para todo quien lea su muy valioso texto.

 III. “Áspero”, “malas pulgas”, “quisquilloso”, “poco tierno” y “malo de lavar…”

 El doctor Negro Veras, afirman jocosamente sus más cercanos y queridos amigos, es “áspero”, “quisquilloso”, “malo de lavar” y “malas pulgas” lo acompañan.

 Saber si las anteriores cualidades se corresponden con la realidad, pienso que carece de importancia y trascendencia. Lo que sí importa, es saber que este digno ciudadano ha sabido prestigiar la teoría con la práctica , defender durante toda su vida  los mejores intereses de sus país y mostrar una ejemplar conducta social y familiar que lo han llevado a ganarse el respeto y aprecio de todo el pueblo dominicano.

sábado, 21 de septiembre de 2013

TODO EN UN MINUTO

Por : Domingo Caba Ramos.



 Martes 24 de julio del 2007. Hora: 12:30pm. Los rayos del sol, más ardiente que nunca, descendían en forma vertical, convirtiendo a la Ciudad Corazón (Santiago de los Caballeros) en un verdadero horno.

 Al llegar a la intersección de las avenidas 27 de febrero y Estrella Sadhalá, espero durante un minuto hasta que el semáforo cambie de rojo a verde. Apenas me había detenido, cuando escucho que alguien toca insistentemente la puerta izquierda de mi carro. Bajo el cristal, y mis ojos chocan de frente con la rodante plaza comercial que allí diariamente opera. Un mercado ambulante en donde todo parece ofertarse.

 - “Llévate dos aguacates de estos – se escuchó una voz.

 - Son muy buenos…” – insistió.

 - ” ¿No desea gafas de sol para la playa…? – interrumpió otra”

 - “Tengo tarjetas de llamadas, ¿quiere una…?” – informó y preguntó una tercera.

 En medio de semejante asedio, veo que un objeto, lanzado no sé de dónde, se acerca amenazando con destruir el vidrio delantero del verde vehículo en cuyo interior permanezco. Parece una piedra. Me agacho. Pronto me doy cuenta que no se trata de lo que yo había pensado, sino del sucio lienzo usado por los limpiavidrios que nunca solicitan autorización para realizar su lustradora labor.



No me había repuesto del susto cuando veo que frente a mí, recostados en el vehículo, se encuentran dos jóvenes: una de coqueta, insinuante y erótica mirada provista de un transparente envase pletórico de tarjetas de llamadas, y otro casi “metiéndome por los ojos” una maceta de limoncillos.

 Despacho a los persistentes ofertantes y acto seguido subo el cristal. De nuevo otra persona toca sin detenerse la puerta derecha. Se trata de un señor, aparentemente ciego, quien llevado de las manos de un niño tiende la suya para que yo deposite en ella una limosna.

 Entrego al “invidente” la única moneda que me queda. No se había marchado este aún, cuando al voltear la cara veo que un joven de corpulenta anatomía y cara de mal amigo se aproxima en forma desesperada portando un filoso machete.

 -“Hasta aquí llegó mi vida – me dije.

 Simulo no verlo. Pienso en un posible atraco. El hombre se aproxima cada vez más . Un policía también se acerca. Esto me da seguridad. Bajo el cristal y el otro sube el machete. Mis nervios comienzan a descontrolarse. En ese momento tengo por seguro de que al día siguiente todos leerán en la prensa nacional el siguiente titular: “ATRACAN PROFESOR A PLENA LUZ DEL DIA”.

 Pero, a pesar de tan nefasto presagio, me visto de valor y atiendo al hombre del machete:

 - “Este es un buen machetico para la casa. Cómpramelo”- me dice, sin mediar palabras, con acento lastimero e insospechada cortesía.

 La luz roja del semáforo desaparece y reaparece la verde. Mi vehículo comienza de nuevo a desplazarse. Los miembros de la plaza rodante quedan atrás. Los miro a través del espejo retrovisor. Una sonrisa incierta se dibuja en mis labios, y pienso que lo contado ocurrió en horas. Reacciono y entiendo que no fue así.

 El hecho relatado sucedió sólo en un minuto.

jueves, 12 de septiembre de 2013

EN TORNO AL LIBRO "PARTE DE MI VIDA", DE RAMÓN ANTONIO VERAS.

Por: Domingo Caba Ramos.
 ( A don Ramón de Luna)

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 NOTAS PRELIMINARES.

 En el recién pasado mes de julio fue puesto en circulación, a casa llena, en el Gran Teatro del Cibao, el libro “Parte de mi vida”, del laureado abogado santiagués, Ramón Antonio Veras (Negro). El autor les dedicó la obra a sus hijos, nietos y nietas.

No me arrepiento de haber hecho el esfuerzo o realizado los ajustes correspondientes en mi diaria agenda para estar presente en el muy emotivo y concurrido acto, y mucho menos me arrepiento de haber leído el instructivo texto casi de un tirón.

Los muchachos y jóvenes de mi generación, cuando constituía un grave peligro y hasta un pecado mortal ser joven, crecimos escuchando constantemente el nombre del Dr. Ramón Antonio Veras. Y escuchábamos dicho nombre siempre asociado a su lucha en defensa de los mejores intereses de la Patria. A la defensa de los derechos humanos y las libertades públicas y, fundamentalmente, a la defensa de manera gratuita de los presos y perseguidos políticos durante los tétricos doce años de gobiernos represivos que encabezó el doctor Joaquín Balaguer.

Tanto a través de la prensa como en las escuelas y liceos públicos donde estudiábamos, nos enterábamos de los apresamientos golpeaduras y torturas recibidos por el Dr. Negro Veras, de parte de la Policía Nacional. Su voz tronante no solo se escuchaba con vigor y valentía en la tribuna política, sino también en las salas de los tribunales, defendiendo a los adversarios del régimen, injustamente encarcelados.

Merced a ese patriótico protagonismo, los muchachos y jóvenes de mi generación, como nos ocurrió igualmente con el combativo y veterano comunicador, don Ramón de Luna, además de confiar siempre en la palabra del Dr. Veras, crecimos admirándolo y respetándolo. Esa admiración y ese respeto se mantienen hasta nuestros días. Por esa razón, compartimos las palabras del Ing. José Israel Cuello, cuando al referirse a su amigo y compañero de luchas, expresa lo siguiente:

 «De Negro Veras es necesario decir, ya en el ocaso de nuestras vidas, que ha dejado una huella de servicios impresionantes aquí y en muchas partes del mundo donde le tocó asumir lo dominicano en dimensiones universales…»

 Conforme al perfil que tipifica su hoja de vida, todo lo que escriba Negro Veras es necesario leerlo y despierta el interés de quienes conocemos su tortuosa, pero luminosa trayectoria existencial; más si el tema a que se refiere trata nada más y nada menos que acerca de una parte importante de su vida. Y sobre esto último versa el contenido de su último parto bibliográfico, “Parte de mi vida”. Este libro, que bien puede leerse como memoria, autobiografía o código de conducta, nos presenta un recuento descriptivo de los hechos que conformaron sus primeros años de vida, como bien lo expresa el autor en los párrafos preliminares del texto:

 «El presente escrito – apunta el Dr. Veras – tiene por objetivo que mis hijos, mis nietos y mis nietas conozcan lo que fue parte de mi vida material y espiritual en la niñez, y que, de igual manera, se enteren de episodios de los primeros años de mi existencia que, aunque los he narrado oralmente, nunca los había expuesto en forma detallada, como lo hago en este relato» 

Aunque concebido para los hijos , nietos y nietas del autor, los edificantes mensajes que estructuran el tejido textual de Parte de mi vida, por su esencia formativa, valen por igual para los hijos, nietos y nietas de los demás. En eso, a nuestro juicio, radica su principal importancia.

Son numerosas las lecciones o enseñanzas que entraña la lectura de este valioso e interesante texto. A esas enseñanzas me referiré en la próxima y última entrega.

sábado, 7 de septiembre de 2013

NOVEDADES DE LA NUEVA ORTOGRAFÍA Y OTROS TEMAS LINGUÍSTICOS


 Por : Domingo Caba Ramos.


 “… la ortografía representa el pilar fundamental de la unidad de la lengua. Mientras los demás planos lingüísticos (fonología, morfología, sintaxis y léxico) se hallan sujetos a los parámetros de variación, la ortografía es un código uniforme en el que todas las variables se diluyen…” (OLE, 2010, XL) 

NOTAS PRELIMINARES.

Tres son los textos emblemáticos de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española: el Diccionario de la lengua española (2001), la Nueva gramática de la lengua española (2009) y la Ortografía de la lengua española (2010). Tienen estas publicaciones como objetivo ofrecer explicaciones acerca de los tres grandes ámbitos que regula la norma de una lengua: a) la correcta escritura (Ortografía), b) el buen uso del léxico (Diccionario) y c) el dominio de las reglas gramaticales (Gramática).

 ¿QUIÉNES ELABORARON LA NUEVA ORTOGRAFÍA?

 En su elaboración, redacción, revisión y aprobación participaron las veintidós academias americanas asociadas a la Real Academia Española. De ahí su carácter panhispánico.

 ¿CUÁNDO FUE PUBLICADA? 

La última edición salió a la luz pública en diciembre del 2010. Considerada la primera ortografía verdaderamente panhispánica, esta nueva versión reemplaza a la anterior edición académica de 1999.

 ¿CUÁLES PROPÓSITOS PERSIGUE?

 a) Unificar las normas que regulan la escritura de un idioma que, como el español, es compartido por más de cuatrocientos millones de hablantes en todo el mundo.

 b) “Describir el sistema ortográfico de la legua española y realizar una exposición pormenorizada de las normas que rigen su correcta escritura…” (OLE, 2010, p. XLIV)

 No constituye esta, según sus redactores, una profunda renovación del sistema ortográfico del español. "No se trata de ninguna manera - apunta al respecto José Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana de la Lengua - de una reforma de la ortografía, sino de hacer más explícita y más precisa la misma ortografía que ha tenido nuestra lengua".

 ¿CUÁL HA SIDO SU MAYOR NOVEDAD?.

 Su mayor novedad reside en la explícita regulación de muchos aspectos nunca antes contemplados en ediciones precedentes. Significa esto que si bien la nueva Ortografía no cambia las reglas fundamentales del idioma, sí introduce novedades importantes.

¿CUÁLES FUERON LAS MÁS IMPORTANTES NOVEDADES INTRODUCIDAS POR LA NUEVA ORTOGRAFÍA?

 • Reducción del número de letras del alfabeto.
 • Unificación de los nombres de las letras del abecedario.
• Eliminación de la tilde en monosílabos con diptongos o triptongos ortográficos.
 • Supresión de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos.
• Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción disyuntiva o entre cifras.
• Sustitución, por grafías propias del español, de la q etimológica.
 • Reglamentación por vez primera del uso de los prefijos.
• Ortografía de los números cardinales.

 2. NOVEDADES IMPORTANTES.

 2.1. Reducción del número de letras del alfabeto.

 Los signos ch y ll, se excluyen del abecedario ya que no se consideran letras del alfabeto, sino dígrafos, esto es, la unión de dos letras o grafemas que representan un solo fonema. Las letras, o su nombre especializado grafemas, solo pueden ser consideradas como tales cuando están constituidas por signos gráficos simples, como la n, la p, la f y la s. De esa manera, el abecedario del español se reduce de veintinueve a veintisiete letras : a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.; pero esto no significa cambio de criterio ortográfico alguno, vale decir, los signos excluidos continúan vigentes o no desaparecerán de su sistema gráfico y, por tanto, seguirán utilizándose en la escritura de las palabras españolas, exactamente como se emplean los dígrafos gu, qu y rr.

 2.2. Unificación de los nombres de las letras del abecedario.

 Se propone un solo nombre para las letras del alfabeto. En este sentido, la “b”, denominada "be alta” , “be larga” y “be grande”, solo debe llamarse “be”, y la “v”, mejor conocida como "be baja” , “be corta" , “be chica” y “be chiquita” deberá denominarse simplemente “uve”. La "w" se denomina " uve doble" y la "y" ya no se llama "i griega", sino "ye". La letra i deja de llamarse i latina y se denominará solo i. “Pero no se condena a nadie, si siguen utilizando la denominación de siempre” – precisa Salvador Gutiérrez, académico español y coordinador general de la nueva Ortografía. Como podrá apreciarse, el cambio propuesto en los nombres de las letras, más que una norma, se presenta como una recomendación. Y esto, debido a la gran polémica y protestas que dicho cambio generó.

 2.3. Eliminación de la tilde en monosílabos con diptongos o triptongos ortográficos.

 Para los fines de acentuación gráfica palabras como guion, truhan, fie, hui, Sion, riais se consideran monosílabas, razón por la cual deben escribirse siempre sin tilde, aunque una parte de los hispanohablantes las pronuncien con hiato y perciban bisílabas. Antes de 1999, esas voces se escribían: guión, truhán, fié, huí, Sión y riáis. Y en ellas, aunque la pronunciación así parezca indicarlo, no existe hiato, sino diptongo o triptongo.

2.4. Supresión de la tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos.

Se recomienda no marcar la tilde diacrítica en la palabra solo cuando funciona como adverbio con significado de “solamente” (Solo había tres personas en el concierto).

 Para establecer diferencias entre solo (adverbio) y solo (adjetivo) con significado, este último, de soledad y/o evitar posibles ambigüedades, la ortografía anterior recomendaba marcarle la tilde al primero y no al segundo. Así, había obligatoriamente que escribir: a) “Yo sólo estudio en mi cuarto.” (Solamente), b) “Yo solo estudio en mi cuarto” (sin compañía).

Ahora la palabra solo, tanto cuando es adverbio como cuando es adjetivo, igual que los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, no deben llevar tilde incluso en casos de ambigüedad, que bien puede resolverse por el contexto comunicativo u otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente, únicamente), en el caso de solo, una puntuación adecuada o cambiando el orden de las palabras que fuerce una sola de las interpretaciones (OLE, 2010, p. 269). Así podrá escribirse: a) Yo solamente estudio en mi cuarto. b) Yo únicamente estudio en mi cuarto. c) Yo, solo, estudio en mi cuarto ( sin compañía) d) En mi cuarto yo estudio solo (sin compañía) 

 Vale aclarar que si bien se recomienda suprimir la tilde de “sólo”, su uso no se condena.

2.5. Supresión de la tilde diacrítica en la conjunción o, entre cifras, por ser monosílabo átono.

Hasta la puesta en vigencia de la nueva Ortografía (2010), se recomendaba marcar la tilde diacrítica a la conjunción disyuntiva o, entre cifras, para evitar que se confundiera con el cero (0). Este uso diacrítico, según el nuevo texto ortográfico, carece de justificación prosódica, ya que en su condición de conjunción, la o es siempre átona, la única palabra átona que permitía llevar tilde, de forma que solo se sostenía por razones exclusivamente gráficas. Dicha tilde, pues, ya no debe marcarse. Por tanto deberá escribirse: “Quizás asistan a la reunión 5 o 6 personas”, y no “Quizás asistan a la reunión 5 ó 6 personas”.

 ORTOGRAFÍA DE LA VOCES PREFIJADAS.

 2.6. Los prefijos deben escribirse unidos a la palabra que acompañan. Por primera vez se ofrecen en la ortografía académica normas explícitas sobre la escritura de las voces o expresiones prefijadas. Los prefijos son elementos afijos carentes de autonomía que se unen por delante a una palabra o base léxica, a la que agregan diversos valores significativos, originándose así una nueva palabra. Esas nuevas palabras que se forman reciben el nombre de voces prefijadas: superdotado, reconectar, internacional, exnovio, desapartar... Son prefijos en estos ejemplos: super, re, inter, ex y des. Las normas que reglamentan el uso correcto de las voces prefijadas, según la nueva Ortografía de la lengua española, son las siguientes:

 2.6.1. Sin guion ni espacio separador.

Constituyen los prefijos, unidades morfológicas y prosódicas y, por ello, salvo casos excepcionales, incluyendo el prefijo ex, deben escribirse unidos a la palabra o base léxica que acompañan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra (‘ultramar’, ‘submarino’, ‘vicepresidente’, ‘antinarcóticos’, ‘exoficial’, ‘exmarido’, ‘antiposmodernista’, ‘antireeleccionista’.)

 En virtud de la antes expresado, se consideran inapropiadas las palabras en las que el prefijo aparece unido con un guion (vice-presidente, sub - marino) o separado por un espacio en blanco (vice presidente, ex oficial).

 En el caso de los prefijos que se unen a la palabra sin guion separador, existe la posibilidad ,y se recomienda, reducir a una sola las dos vocales iguales contiguas que resultan de unir un prefijo terminado en vocal a una palabra que empieza también por esa misma vocal. Al respecto, la nueva Ortografía establece que: “En aquellos casos en que de forma generalizada y en todos los niveles del habla, se articula una vocal simple, es frecuente y admisible la reducción gráfica de las dos vocales a una sola” (OLE,p. 164) .

Para que esta simplificación vocálica se considere adecuada o admisible, es necesario que se cumplan las siguientes condiciones:

 a) Que se haya generalizado en la expresión oral, es decir, que al hablar, de las dos vocales, solo una se pronuncie: contraatacar > contratacar; portaaviones > portaviones; antiimperialista > antimperialista; microorganismo > microrganismo, etc. En estos ejemplos, las formas en negritas y subrayadas se consideran correctas.

 b) Que el nuevo término no coincida con otro ya existente de distinto significado. En el verbo ‘reemitir’ (‘volver a emitir’), por ejemplo, la doble vocal debe mantenerse, pues simplificarla equivaldría a formar un verbo diferente: ‘remitir’ (‘enviar’) .

 c) Que la vocal por la que comienza la palabra base no sea en sí misma un prefijo. Por eso deben conservarse las dos vocales o no se admite su reducción en voces como ‘semiilegal’ y ‘ultraamoral’ ,puesto que en ellas las palabras base , ilegal y amoral empiezan por las vocales i y a respectivamente.

d) Las voces con el prefijo co- seguidas de o- suelen mantener las dos vocales: cooperativa, coordenada, coorganizar, coordinación, etc.; pero en aquellas en que la reducción vocálica es general en la pronunciación, no serían censurables las vocales o letras simplificadas, como bien se aprecia en las palabras que a continuación aparecen subrayadas y en negritas: cooperar > coperar; coordinación > cordinación (OLE, 2010, p. 171).

 2.6.2. Unidos con guion. 

 Los prefijos se unen con guion a la palabra base cuando la siguiente comience por mayúscula o sea un número (anti-ONU, anti-Fidel Catro, pro-Estados Unidos, sub-21, super-8.

 2.6.3. Separados por un espacio en blanco.

 Los prefijos se escriben necesariamente separados por un espacio en blanco de la base a la que afectan cuando esta es pluriverbal, es decir, cuando está constituida por varias palabras que tienen un significado unitario (‘ex alto cargo’, ‘vice primer ministro’, ‘anti pena de muerte’)

 2.7. Los cargos institucionales, como el rey y el papa, deberán ir siempre en minúscula, sin importar si llevan el nombre detrás.

 Conforme a esta regla, deberá escribirse: “El rey Juan Carlos…”, no “El Rey Juan Carlos…”, “El papa Pablo VI…”, en lugar de “El Papa Pablo VI…”.

 ORTOGRAFÍA DE LOS NUMEROS CARDINALES.

 2.8. Los números menores de cien pueden escribirse en una palabra. En relación con los cardinales complejos, formados por la combinación de numerales simples, hasta la publicación de la nueva Ortografía solo se escribían en una palabra los correspondientes a los números 16 al 19 ( dieciséis, dieciocho…) y 21 a 29 ( veintidós, veinticuatro ) y en más de una los numerales superiores a treinta, con excepción de las centenas. En virtud de esa regla debía escribirse siempre cuarenta y cinco, noventa y ocho y cincuenta y dos. La nueva Ortografía admite que también se escriban en una palabra los numerales complejos menores de cien. Así, tan correcto es escribir cuarenta y cinco como cuarentaicinco; noventa y ocho como noventaiocho; En tal caso, la y copulativa que se interpone entre los numerales simples se convierte en i cuando estos se funden en una sola palabra. (OLE, 2010, P. 670) .

 2.9. Con el fin de “preservar la unidad ortográfica en todo el ámbito hispánico”. (OLE, 2010, P.671), se recomienda evitar la escritura mediante la cual se representa la pronunciación que reduce el diptongo en cardinales como treinticinco, cuarentitres, etc.

 2.10. Por primera vez la Ortografía de la lengua española ofrece recomendaciones acerca del uso de cifras o palabras en la escritura de las expresiones numéricas. (OLE, 2010, Págs. 683/686) .

 Como se sabe, los números pueden ser gráficamente representados de dos maneras: por medio de cifras o símbolos y mediante palabras. Esta representación genera dudas, confusiones y vacilaciones que llevan a los usuarios de la lengua a no saber qué emplear en un determinado contexto, si cifras o palabras; o, como se repite a diario en los medios de comunicación social, a representar con letras numerales que debieron expresarse en cifras y viceversa. De ahí que sea muy común la siguiente pregunta: ¿Cómo debo escribir este número, en cifras o en letras?

 En relación con la interrogante anterior, la Ortografía de la lengua española (2010, págs. 682/683) plantea que la elección de cifras o de palabras en la escritura de los números depende de diversos factores tales como el tipo de texto de que se trate, la complejidad del número que se deba expresar y el contexto de uso. En textos científicos y técnicos, por ejemplos, “es más normal, por su concisión y claridad, el empleo de cifras, y resulta obligado cuando se trata de operaciones matemáticas, cómputos estadísticos, inventarios, tablas, gráficos o cualquier otro contexto en que el manejo de números es constante y constituye parte fundamental de lo escrito”

 Por las mismas razones de concisión y claridad, se recomienda el uso de cifras en carteles, etiquetas, titulares periodísticos y textos publicitarios. En obras literarias y textos no técnicos, en cambio, la nueva Ortografía establece que “resulta preferible y más elegante, salvo que se trate de números muy complejos, el empleo de palabras en lugar de cifras”. Y a este respecto recomienda escribir preferentemente con letras, entre otros:

a) Los números que pueden expresarse en una sola palabra, específicamente los del cero al veintinueve (cuatro, once, dieciséis, veintiocho, etc.), así como las decenas (treinta, cuarenta, cincuenta, etc.) y también las centenas (cien, doscientos, trescientos, etc.).

 b) Los números redondos que pueden expresarse en dos palabras (trescientos mil, dos millones, etc.): Acudieron cien mil personas a la manifestación; Ganó tres millones en un concurso.

 c) Los números que se expresan en dos palabras unidas por la conjunción y (hasta noventa y nueve): Mi padre cumplió ochenta y siete años la semana pasada; En la Biblioteca de Palacio hay treinta y cinco manuscritos. Merced a esta recomendación, se recomienda a la vez, no “mezclar en un mismo enunciado números escritos con cifras y números escritos con letra; así pues, si algún número perteneciente a las clases antes señaladas forma serie con otros más complejos, es mejor escribirlos todos con cifras: En la Biblioteca de Palacio hay 35 manuscritos y 135 226 volúmenes impresos, 134 de ellos incurables”.

 d) En textos no técnicos es preferible escribir con letras los números no excesivamente complejos referidos a unidades de medida. En ese caso, no debe usarse el símbolo de la unidad (km), sino su nombre (kilómetro): Recorrimos a pie los últimos veinte kilómetros (no “los últimos veinte km”). Cuando se utiliza el símbolo, es obligado escribir el número en cifras.

  e) Todos los números que correspondan a cantidades o cifras aproximadas: 1) Creo que nació en mil novecientos cincuenta y tantos; 2) Habría unas ciento cincuenta mil personas en la manifestación; 3) ¡Te lo he repetido como un millón de veces y no me haces caso!

 f) Los números que se emplean de manera expresiva forman parte de locuciones o frases hechas: 1) No hay duda: es el número uno; 2) Éramos cuatro gatos en la fiesta; 3) Te da lo mismo ocho que ochenta.

 g) Los números que correspondan a fechas históricas o festividades, incluso cuando se utilizan para nombrar las vías o espacios urbanos: 1) Celebraremos el Veintisiete de Febrero; 2) Te espero en la plaza Dos de Mayo; 3) El Dieciséis de Agosto no se trabaja.

 IGUALMENTE SE RECOMIENDA ESCRIBIR CON PALABRA:

 1. La hora. (OLE, 2010, P. 690).

 a) Cuando se expresa de manera aproximada o imprecisa. (Regresarán alrededor de las siete; El hecho ocurrió pasadas las nueve…) Si en cambio las horas se expresan en forma exacta o precisa entonces se escribirán con cifras. (El avión despegó a las 4: 05; El presidenta hablará a las 7: 30)                      

b) Cuando se emplean en los textos narrativos o discursivos, sean estos literarios, periodísticos, etc. (A las ocho menos cuarto penetró el sol por la ventana…; El atentado se produjo a las cinco menos veinte de la madrugada).

 2. La fecha. (OLE, Págs. 693/694).

 a) El sistema de uso habitual y generalizado es el que combina cifras (para indicar día y año) con palabra (para expresar el mes): 19 de octubre del 2011.

 b) Con el fin de abreviar su expresión numérica, las fechas pueden escribirse empleando solamente las cifras que indiquen el día, el mes y el año. Y en tal caso deberá separase con guiones, barras o puntos cada uno de los elementos que las conforman, sin dejar espacios en blanco: 19 – 10 – 2001; 19/10/2011; 19.10.2011.

 ESCRITURA DE LOS NUMEROS POR MEDIO DE CIFRAS O SÍMBOLOS.

 La nueva Ortografía recomienda representar por medio de cifras o símbolos (OLE, 2010, págs. 684/686):

  a)  Los números que exigirían el empleo de cuatro o más palabras en su escritura con letras: (En verano la población asciende a 32 423 habitantes). En algunos documentos, como cheques bancarios, contratos, letras de cambio, etc., por razones de seguridad, la expresión en cifras va acompañada normalmente de la expresión en palabras.

 b)  Los números que indican año: (En el año 2012 habrá elecciones en la República Dominicana)

 c)  Los números formados por una parte entera y otro decimal: (El índice de natalidad es de 1,5. niños por mujer)

 d)  Los números referidos a unidades de medida, cuando van seguidos del símbolo correspondiente: (Inaugurarán una central solar de 45 km; Mañana se alcanzarán los 35 ºC.)

 e)  Los números pospuestos al sustantivo al que se refieren, (expresado o no mediante abreviatura), usados para identificar un elemento concreto dentro de una serie: página 3 (o pág. 3), habitación 317 (o hab. 317), número 37 (o núm. 37), tabla 7, gráfico 15, página 9, preso número 5, etc.

 f)  Los números que cuantifican los elementos dispuestos en una lista: (2 litros de leche; 7 refrescos; ½ kilo de carne; 1 paquete de servilletas.)

 g) Los números seguidos de la abreviatura del concepto que cuantifican: 5cts. (cinco céntimos), 47 págs. (cuarenta y siete páginas), 5 vols. (cinco volúmenes) La Ortografía también recomienda (pág. 697) representar con cifras los porcentajes superiores a diez: (En las últimas elecciones votó el 84% de la población) ; pero si el porcentaje corresponde a un número inferior a diez, puede escribirse tanto con cifras como con palabras: (Un 8% de los alumnos nunca acude a la biblioteca o un ocho por ciento de los alumnos nunca acude a la biblioteca.)

 COMBINACION DE CIFRAS Y PALABRAS.

 En la escritura de un numeral compuesto debe evitarse, por considerarse incorrecta, la combinación de cifras y palabras del tipo: 50 y ocho, 125 mil, 10 mil. Esto quiere decir, que los números deben escribirse completamente en cifras (154000) o completamente en letras (ciento cincuenta y cuatro mil).

 Esa mezcla o forma abreviada solo es permitida cuando se trata de cantidades equivalentes a sustantivos numerales, como son los casos de millar, millón, billón, trillón y cuatrillón: 25 millares; 155 millones; 13 billones, etc. Si las cantidades, en cambio, representan adjetivos numerales, como las expresadas en miles, por ejemplo, la combinación cifras – letras deberá siempre evitarse; y así como no está permitido escribir “50 y ocho personas…”, tampoco lo está escribir “10 mil personas…” Estos numerales, como ya se indicó más arriba, deben escribirse enteramente en cifras (58 personas…) o enteramente en letras (diez mil personas…)

 ACERCA DE ALGUNOS MITOS LINGUÍSTICOS.

 En el uso y enseñanza de la lengua española son diversos los falsos conceptos o mitos gramaticales que cada cierto tiempo se crean y difunden. Y es tal la magnitud y/o reiteración de su difusión, que no obstante su esencia falaz, lo hablantes los asumen y defienden como si se tratara de verdades incuestionables. Alcanzan, de esa manera, la categoría de auténticas falacias: argumentos falsos aparentemente verdaderos. Entre los más comunes y divulgados mitos gramaticales merecen citarse los siguientes:

 • «El acento destruye el diptongo»
• «Las letras mayúsculas no se acentúan»
• «La palabra ‘etcétera’ ya no se usa, sino ‘entre otros’»
 • «La z debe pronunciarse diferente a la s »
 • «No se debe decir ‘primeramente’, porque no existe ‘segundamente’, ‘terceramente’, etc.».

 Son falsos o carentes de soportes lingüísticos los juicios precedentes porque:

 1. El diptongo nunca se destruye. En palabras como ‘María’, por ejemplo, nunca ha existido diptongo, sino hiato. Y en virtud de este planteo, a todas luces carece de pertinencia lingüística alegar que la tilde presente en dicho nombre destruyó el diptongo; sencillamente porque no se puede destruir lo que no existe.

 2. El empleo de las mayúsculas no exime de marcar la tilde siempre que así lo establezcan las reglas generales de acentuación.

 3. Es incierto que la palabra etcétera ya no se usa o fue excluida del repertorio léxico del mundo hispanohablante. Tanto la voz ‘etcétera’ como la construcción léxica ‘entre otros’ se emplean para cerrar enumeraciones inconclusas, como bien lo establece el Diccionario Panhispánico de dudas (2005), de la Asociación de Academias de la Lengua Española : « Procedente de la expresión latina ‘et caetera’, se usa siempre para cerrar enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y se emplea frecuentemente en forma abreviada» ( Pág. 279)

4. Una de las características del español de América es el SESEO, fenómeno lingüístico que consiste en pronunciar como s la z y la c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera. Tales letras representan el mismo fonema (el fonema /s/), razón por la cual no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que la sílaba sa, en la palabra sapo. O, lo que es lo mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”.Sencillamente, en el mundo hispanohablante la z nunca debe pronunciarse.

 ¿Primeramente o en primer lugar?

 En cuanto a la voz “Primeramente”, vale aclarar que se trata de un adverbio de tiempo que significa “Previamente, anticipadamente, antes de todo”. Con este valor, dicha voz tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “Últimamente” y “Finalmente”.

 Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente. a) “Tan pronto llegamos, fuimos primeramente a visitar a nuestros padres. b) Primeramente deben devolver el dinero, luego veremos lo que hacemos”.

 Primeramente se emplea también como adverbio de orden: Así aparece recogido en el Diccionario de la Real Academia Española. En este texto igualmente aparecen los términos: segundamente, terceramente, y cuartamente; pero se indica que están en desuso. Como adverbio ordinal se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: En primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:

 a) “Primeramente leyó la obra, luego la analizó y después la expuso ”
b) “Primeramente redactó un resumen, luego estudió el contenido y al final se examinó”

 Todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente" ni "terceramente", etc.