jueves, 5 de septiembre de 2013

EL USO DE LA LENGUA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL.


 Por: Domingo Caba Ramos.


«No siempre lo primero es lo mejor que acude a la pluma. Si no se vigila el espíritu, si no lo fuerza a esmerarse, suele segregar trivialidades…»

(Manual del español urgente)


 a) “ Estético” y “Epopeyo”.

 En el uso cotidiano de la lengua, en nuestros medios de comunicación se leen y escuchan las más sorprendentes y hasta jocosas irregularidades. El caso que a continuación relato es más que ilustrativo:

Para reducir el nivel de ansiedad que me producen los entaponamientos vehiculares, aquella noche, mientras me dirigía a una de las universidades en donde impartía clases , encendí el radio de mi vehículo, y, al margen de toda intención selectiva, sintonicé una de las estaciones radiales que operan en Santiago de los Caballeros. Un locutor conversaba muy, pero muy emocionadamente con el cantante Fernando Villalona:

 _ « Mayimbe - se le escuchó tronar casi llorando y con zalamero acento- tú sabes que siempre te he admirado. Tú, mi hermano, eres lo máximo como artista. Tú eres un ser artístico, “estético” y “epopeyo”…»

 _ ¿Epopeyo! – me pregunté – sin poder evitar mi famoso ¡Diablo! interjectivo, así como la irónica sonrisa que se dibuja en mi rostro cada vez que leo o escucho semejante “barrabasada” o desatino lexicosemántico a través de uno de nuestros medios de comunicación. Porque si bien es cierto que existe el vocablo, “epopeya”, con significado de “Poema épico o narrativo…”, no menos cierto es que su recién creado masculino, “epopeyo”, carece de existencia en nuestra lengua, y, por ser así, no designa ninguna realidad.

Uno de los llamados vicios de la lengua es la impropiedad. Se define esta como el uso de palabras con significado distinto del que tienen.

En el caso específico de “epopeyo”, ni siquiera puede hablarse de uso impropio, toda vez que dicho vocablo, por no formar parte de nuestra realidad léxica, tampoco puede soportar ningún otro significado distinto al que le confirió el susodicho y pintoresco locutor.

 b) Otro caso: “provincia de Moca”.

 Un día de estos enciendo el televisor y en el programa de noticias (Noticiero Universal) que se trasmitía por uno de los canales locales (Santiago) se me informa que: “Residentes en la provincia de Moca se quejaron por el alto precio de las facturas de la energía eléctrica…”

¡Provincia de Moca!, repetí con inevitable asombro.

 Con ese nombre (Moca) solo conozco el municipio principal, capital o común cabecera de la provincia Espaillat, vale decir, no tengo conocimientos de que alguna provincia de la República Dominicana se llame así.

 c) El siempre tormentoso “su” posesivo.

 En el periódico digital Almomento.net (2/9/2013) se lee lo siguiente:

 «Un hombre mató a balazos a su suegro y a su hijastra la madrugada de este lunes…».

  ¿Hijastra de quién era la joven asesinada, del suegro o del hombre asesino?

En el citado texto noticioso es notoria la ambigüedad o ausencia de claridad. Para evitar esa ambigüedad o garantizar la claridad que demada todo texto periodístico, lo apropiado habría sido escribir:

 a) «Un hombre mató a balazos a su suegro y a la hijastra de este (del suegro) la madrugada de este lunes…»

 b) «Un hombre mató a balazos a su suegro y a la hijastra de aquel (del hombre) la madrugada de este lunes…»

 Acerca del uso del “su" posesivo ya había emitido mis consideraciones en un artículo titulado Uso y abuso del posesivo"su". Y, a modo de conclusión, en el párrafo final de dicho trabajo, afirmaba yo que:

«Emplear el posesivo apocopado “su”, sin incurrir en imprecisiones morfosintácticas o lexicosemánticas, requiere mucho cuidado y dominio de la redacción. Quien no esté seguro de ese cuidado o de ese dominio, es preferible que no use o controle el uso abusivo de esta espinosa y tormentosa forma pronominal»

lunes, 2 de septiembre de 2013

EL DOCTOR BALAGUER VISTO A TRAVÉS DE UN PRÓLOGO

Por: Domingo Caba Ramos.


 Siempre lo he dicho: para desmadejar los hilos causales que siempre movieron el comportamiento político del expresidente de la República Dominicana, doctor Joaquín Balaguer, es necesario leer las ideas o concepciones plasmadas en sus escritos.

 En otras palabras, para conocer al auténtico Joaquín Balaguer tenemos, necesariamente, que estar en contacto y desentrañar el contenido profundo de su producción bibliográfica.

 Entre todos sus textos, existe uno que a nuestro juicio, y coincidiendo así con el fenecido y otrora polémico escritor Juan Isidro Jiménez Grullón, retrata mejor que ningún otro la verdadera personalidad del autor de “Los carpinteros” y de “El cristo de la libertad”. Nos referimos al prólogo de su “Tebaida lírica”.

En 1922, cuando apenas tenía quince años de edad, el Dr. Balaguer publicó su primer libro de versos: “Claros de luna”, obra cuyo valor literario, al parecer, fue bastante vapuleado por la crítica literaria de entonces.

 Balaguer, que nunca aceptó ni muchos menos perdonó las críticas de sus adversarios, aprovechó el prólogo del siguiente libro publicado, “Tebaida lírica” (1924), para responder en forma rabiosa a quienes osaron cuestionar las credenciales estéticas de los primeros “partos de su fantasía”. He aquí una especie de breve informe descriptivo acerca del contenido del prólogo en cuestión. Una sola oración le basta al autor para anunciar su ardiente ensañamiento:

 “Abro este paréntesis para llenarlo de odio y de gratitud”. 

 ¿A quién dice odiar quien fuera uno de los más brillantes oradores dominicanos? Estas son sus palabras al respecto:

“Odio a los que en plazas y corrillos me combatieron acerbamente: odio a los poetas afeminados que envidian la virilidad de mi arte: odio a los consagrados que no han querido tenderle la mano al jovenzuelo imberbe que los abruma con su orgullo, y odio, finalmente, a todos los pachecos que, no atreviéndose a combatirme con la pluma, se encogieron de hombros cuando vieron al mozuelo audaz cruzar tras la apolínea caravana”. 

 Mientras su expresión de odio engloba a lo que él llama “rebaño de intelectuales imbéciles”, la nota de gratitud se reserva de manera exclusiva para César Tolentino quien “al aparecer mis Claros de Luna”, afirma Balaguer, “fue el primero que me saludó como a un compañero novel acogiendo en las columnas de La Información los partos de mi fantasía”.

 Al tiempo de manifestar su único agradecimiento al entonces director del diario La Información, Balaguer confiesa que no precisa del concurso de los demás para desenvolverse como ente social. En tal sentido apunta lo siguiente:

 “... Y a él es el primero y quizás al último que puedo agradecer algo, porque aún tengo el orgullo de ser, en nuestro medio árido, como una planta rara que sólo necesita vivir de la savia de su arte y del aire que respira en la atmósfera de sus sueños. Por eso pongo entre este zarzal de odios una sola flor de gratitud”

 Pero ese “zarzal de odios” parece desbordar los límites del “rebaño de intelectuales imbéciles” de nuestro país, para volcarse en contra del medio geográfico en que nació y creció el eterno inquilino del Palacio Nacional. De ahí que más adelante exprese con furia incontenible:

 “Yo aborrezco el ambiente en que me ha tocado nacer, pero aborrezco más a los intelectuales (con muy pocas excepciones) con quienes he tenido la mala suerte de codearme”. 

 En el párrafo que sigue, el Dr. Balaguer manifiesta en forma clara y precisa el alto placer que experimenta frente al encono, quejas o protestas de quienes lo enfrentan:

 “Mi Tebaida Lírica-declara de manera enfática-molestará a muchos (yo gozo molestando) y algunos rebuznarán como borricos (yo gozo oyendo rebuznar) en la estéril sabana de las letras”. 

Y concluye su famoso prólogo con un reto que no podía ser más sugerente o sintomático:

 “Pero yo, como el poeta Adán Aguilar, a todos los espero para combatirlos, uno a uno como caballeros, a todos juntos como malandrines”.

 En torno a las citas precedentes valdría concluir de la manera siguiente: Balaguer, el cual nació un día como hoy, 1 de septiembre, fue bastante coherente con su pensamiento, pues se necesita aborrecer "el ambiente en que me ha tocado nacer..." para convertirse en títere o mano derecha de un dictador como el presidente Trujillo, y haber encabezado él mismo un período de terror, corrupción y violación a los derechos humanos como fueron sus tristemente célebres doce años de gobiernos.

(Publicado en la prensa nacional el 6 de junio de 1991)

"SAN JOAQUÍN DE NAVARRETE"



Por : Domingo Caba Ramos.


 Joaquín Antonio Balaguer Ricardo. Hijo de padre puertorriqueño, Joaquín Balaguer Lespier;y madre dominicana, Carmen Celia Ricardo, nació en la villa de Navarrete , Santiago, el 1 de septiembre de 1906, hace hoy exactamente cien años, y murió el 14 de julio del 2002.

 Poeta, político, maestro de escuela pública, profesor universitario, diplomático, orador, ensayista, crítico literario, seis veces presidente de la República Dominicana de manera oficial y dos veces interino (1960 y 1962), está considerado como uno de los seres más dichosos, afortunados y con suerte de los nacidos en esta tierra . Idolatrados por sus seguidores y venerados por sus antiguos enemigos, la naturaleza lo dotó de una memoria prodigiosísima y una inteligencia fuera de lo común.

 A los dieciséis años se graduó de bachiller y a esa misma edad (1922) no sólo publica sus dos primeros libros de versos:"Salmos paganos" y " Claros de luna", sino que nos encontramos con él escribiendo enjundiosos artículos y editoriales en las páginas del diario, La Información. Tanto lo acompañó la suerte en vida que posiblemente sea el único mandatario ciego y nonagenario que ha tenido el privilegio de dirigir los destinos de una nación latinoamericana.

 En sus gobiernos, es verdad, el país avanzó bastante en términos de infraestrtura física; pero en sus gobiernos, él mismo lo confesó, la corrupción siempre se detuvo en la puerta de su despacho, tanto que más de trescientos dominicanos se transformaron de pobres en nuevos millonarios.

 En sus gobiernos, la represión política y el terrorismo de Estado campearon por sus fueros, y, en tal virtud, fueron muchos los dominicanos que desaparecieron, murieron, recibieron torturas o pasaron buena parte de su juventud en las celdas de una cárcel inmunda.

 Pero a pesar de eso, y como una muestra más de la dicha alrededor de la cual giró la existencia, del otrora anciano presidente, al morir este, los mismos que lo adversaron y sufrieron los rigores de su látigo gubernamental lo declaran nada más y nada menos que "PADRE DE LA DEMOCRACIA DOMINICANA. Y días después, borran el nombre de nuestro inolvidable patricio Juan Pablo Duarte y designan con el de "Joaquín Balaguer" la autopista que conduce de Santiago a Navarrete. Y con motivo del centenario cumpleaños de su nacimiento hoy se aboga porque se llame Joaquín Balaguer a la presa Higuey - Aguacate.

 Los que ayer lo combatieron hoy lo citan con orgullo, a tal extremo que me atrevo a asegurar que si al actual presidente de República, doctor Leonel Fernández, se le preguntara en quién desearía clonar después de muerto, la respuesta no se haría esperar : en Joaquín Balaguer, y no en Juan Boch, su maestro político.

Y como si todo fuera poco, Rafael Corporán de los Santos, en un arrastre de irracional servilismo y fanatismo desbordado, propone públicamente que el fundador del Partido Reformista sea canonizado con el nombre de "SAN JOAQUIN DE NAVARRETE".

 Es tal el proceso progresivo de " balaguerización" que vive el país, que no descartamos la posibilidad de que la folklórica, pintoresca y no menos payasesca propuesta del Viejo Corpo se convierta en cualquier momento en realidad, y de que hasta nos encontremos un buen día con los familiares de Orlando Martínez y Narciso González ( Narcisazo ) encabezando un amplio movimiento popular de carácter nacional, orientado a lograr que una vez más se modifique el contenido de nuestra Carta Magna, para que en lugar de República Dominicana nuestro país lleve el nombre de Joaquín Balaguer. Merced a esta modificación, el Art. 1 del referido texto constitucional, diría de la manera siguiente:

"ART. 1 EL PUEBLO DOMINICANO CONSTITUYE UNA NACION ORGANIZADA EN ESTADO LIBRE E INDEPENDIENTE, CON EL NOMBRE DE JOAQUIN BALAGUER" 

(Publicado en la prensa nacional el 1 de junio del 2007)

jueves, 29 de agosto de 2013

EN ESTA ALTA CUESTA DE LA NOCHE.


 (Último poema de Tomás Hernández Franco)

Por: Domingo Caba Ramos.





Fechada en Santo Domingo, el día 2 de septiembre de 1952, el entonces prestigioso diario La Nación
publicó una extensa esquela acerca de la muerte del ilustre poeta tamborileño, Tomás Hernández Franco (Abril 29, 1904 – Septiembre, 1, 1952),  en cuyo primer párrafo se lee lo siguiente:

«El distinguido escritor y poeta dominicano, don Tomás Hernández Franco, falleció en horas de la mañana de ayer en esta ciudad, en el hospital Salvador Gautier, después de que la ciencia médica agotó todos los recursos para devolverle la salud perdida. El señor Hernández Franco había sido trasladado desde su residencia de Tamboril, en Santiago de los Caballeros, a esta ciudad para ser hospitalizado. El cadáver del escritor y poeta fue trasladado en horas de la mañana a Tamboril donde recibirá cristiana sepultura. La irreparable muestre del distinguido escritor dominicano – continúa la reseña de La Nación -  quien fue uno de los más apreciados colaboradores de este diario, enluta las letras nacionales. Su fallecimiento ha llenado de tristeza a cientos de corazones que le querían y estimaban. La Nación hace llegar su más sentida condolencia, en primer lugar a su esposa, doña Amparo Tolentino,  a sus hijos Tomás y Luciano, a su hermano espiritual, el célebre pintor dominicano don Jaime Colson, y a todos cuantos se sientan afectados por tan doloroso descenso »

Tres meses antes de su muerte, en junio de 1952,  Hernández Franco compuso “En esta alta cuesta de la noche”, su último poema, especie de autoelegía y en  el que su autor parece  presentir la muerte que en septiembre del antes citado año   lo sorprendería en su lecho de enfermo del  Hospital Salvador B. Gautier.  Junto a otros poemas : Oración para el próximo dolor”, Puedo jura ahora, Canción de amor en muerte para el hijo e  Inventar la palabra mansa,  conformó el reducido volumen  que con el título de Poemas Póstumos fue publicado un mes después  ( octubre ) de la desaparición física del autor.

“En esta alta cuesta de la noche”,  es una de esas piezas poéticas  que por su fúnebre acento parecen haber sido compuestas casi al pie del sepulcro. Se trata de un poema de lírico y doloroso acento,  en cuyos versos late la presencia del yo interior del poeta, y es  por ello que dichos versos entrañan  subjetivismo, intimismo y la manifestación de los sentimientos ante una  realidad objetiva: la muerte. La muerte que el poeta parece aceptar resignadamente y con la cual parece sostener un diálogo definitivo y confidencial.


EN ESTA ALTA CUESTA DE LA NOCHE

«En esta alta cuesta de la noche,
de montaña a montaña,
y de mar a mar,
eres tú, silencio, el único que hablas,
y es tu estentórea voz,
la que alza el huracán en los gritos del miedo.

Estoy vencido por ti, silencio,
pero yo puedo hablarte,
pero desde lo último de  mi última cobardía:
porque hasta la noche está sin ti, sin nadie,
y tan vacía.

Hay un perro que ladra, asustado por haberte olfateado,
¡te presiente!
una flor invisible que en el  aire se mueve,
debe estar su perfume tan quieto y tan  inútil,
y hay un niño que quisiera ver en sueño a los ángeles,
soñando su sonrisa porque ha visto,
¡y tu voz tan opaca hablando de la muerte!

Lo sé. Es de ella de quien quieres hablar, silencio,
y subiendo la sombra insomne de la noche,
frente a tu tribuna sin lenguas y sin gestos,
ante ti, yo, desnudo, ante lo que no dices,
Aplaudo, yo, único, solo, tu inmortal argumento.

“Es que la tumba espera,
y esperan los gusanos”

Antes de yo nacer, silencio, mi voz, como la tuya,
anda suelta, sin eco, por noches como esta,
era una voz sin huesos, sin sangre, sin cerebro,
Y temblaba en el viento como una cosa loca.

De aquello de ser loca, a través de mil  muertes,
es el miedo de ahora,
el miedo de ella misma,
frente a ti, silencio, sin respuesta en la noche.
y hay que subir la cuesta del insomnio
sin luz, silencio, hacia tu tumba y tus gusanos».

           TOMÁS HERNÁNDEZ FRANCO
             Tamboril junio de 1952

jueves, 22 de agosto de 2013

EL MÉDICO SÍ TIENE QUIEN LE ESCRIBA



Por: Domingo Caba Ramos.


 «Un médico - se lee en Wikipedia – es un profesional que practica la medicina y que intenta mantener y recuperar la salud humana mediante el estudio, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad o lesión del paciente. En la lengua española, de manera coloquial, se denomina también doctor a estos profesionales, aunque no hayan obtenido el grado de doctorado. El médico amplía la muy consultada y popular Enciclopedia - es un profesional altamente cualificado en materia sanitaria, que es capaz de dar respuestas generalmente acertadas y rápidas a problemas de salud, mediante decisiones tomadas habitualmente en condiciones de gran incertidumbre, y que precisa de formación continuada a lo largo de toda su vida laboral» (http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia)

 En su diario accionar, el médico ejerce una continua y triple labor científica: curar la enfermedad, prevenir su ocurrencia y determinar, mediante estudios, las causas que la originan.

 El propósito fundamental que persigue todo médico es preservar la salud corporal del paciente y aliviar sus padecimientos. De la salud mental se encargan los sicólogos y los siquiatras. Si embargo, valdría preguntarse, ¿puede existir salud mental sin salud corporal?, ¿puede permanecer tranquila nuestra mente cuando existe, por ejemplos, un dolor que no nos deja dormir, un tumor que crece diariamente o un problema ocular que amenaza con nublar para siempre nuestra visión?

 Pienso que no.

 Desde que el médico corrige el problema orgánico, las estructuras mentales de inmediato se fortifican, se iluminan, desapareciendo, como por encanto, los procesos depresivos que antes las mantenían sumidas en un decaimiento o colapso eterno. Todo esto significa que más allá de su función esencial, el médico opera, sin que esa sea la naturaleza de su ejercicio, como un verdadero profesional de la conducta, por cuanto preña de alegría y paz espiritual el mundo mental del paciente cada vez que logra erradicar el mal que tanto  lo atormentaba.

 Pero no solo eso. En su quehacer preventivo, el médico tiene que desarrollar un continuo y sistemático trabajo de orientación sanitaria, y esa labor, indiscutiblemente, lo convierte en un auténtico educador.

Debo confesar que el efecto sicológico que ejerce en mí la simple presencia del médico es sorprendente: el solo verlo llegar, el mal parece ceder y el dolor parece mitigarse. Por esa razón siempre he sentido una gran admiración y respeto por la clase médica . Tanto es el respeto, que son escasos los médicos que, sin importar los muy jóvenes que sean, yo me atreva a tutearlos.

 Se dirá, en contra de mi parecer, que son muchos los médicos que no actúan en sintonía con el juramento hipocrático, que son sinvergüenzas, mercaderes, insensibles o que les importa más el dinero que la salud del paciente.

Eso, desgraciadamente, es cierto; pero esas sombras que desafortunadamente empañan la imagen de solo una parte de estos profesionales, de ningún modo borra la esencia e importancia de su misión. Piense solamente, amigo lector, qué sería del mundo si no existieran médicos. Piense en el bienestar que invade su cuerpo cuando un médico evita que usted o un pariente muera, pierda un órgano o logra que el dolor desaparezca.

 El 18 de agosto es el Día del Médico dominicano. Sirva esta fecha para felicitar a todos los médicos en su día, muy especialmente a aquellos que ejercen su noble misión iluminados por la luz del amor, la comprensión y la solidaridad.

domingo, 18 de agosto de 2013

LA RESTAURACIÓN DE LA REPÚBLICA Y EL HIMNO NACIONAL

LA RESTAURACIÓN DE LA REPÚBLICA Y EL HIMNO NACIONAL

 Por: Domingo Caba Ramos.

EL Himno Nacional Dominicano, composición consagrada por la Ley No. 700, de fecha 30 de mayo de 1934, es una composición lírico – épica compuesta en 1883 por el abogado, maestro y poeta puertoplateño, Emilio Prud – Homme (1856 – 1932) y el músico José Reyes (1835 – 1905). Contrario a lo que podría pensarse, la música del Himno fue escrita primero que sus letras.

Se tocó por primera vez el 17 de agosto de 1883 en una velada que celebró la prensa nacional en la Logia Esperanza, Santo Domingo, para celebrar el vigésimo aniversario de la Restauración de la Republica Dominicana; pero su lento proceso de popularización se llevó a cabo a partir del 27 de febrero de 1884, fecha en que se realizó el traslado al país de los restos de Juan Pablo Duarte, fallecido en Caracas, Venezuela, en 1876. Ese día, el Himno Nacional se tocó durante todo el recorrido que llevó los restos del patricio desde el puerto de Santo Domingo hasta la Catedral Primada de América.

 En los diez primeros años de su creación, el Himno tuvo muy poca difusión, vale decir, solo se escuchaba en la capital de la República y en días tan especiales como el 27 de febrero y el 16 de agosto de cada año. Al decir del maestro José de Jesús Ravelo, es a partir del año 1894 cuando se inicia el verdadero proceso de difusión del canto patriótico, debido a las múltiples ocasiones que hubo que interpretarlo para solemnizar los diversos actos organizados para celebrar el cincuentenario de la Independencia Nacional.

 En 1897, el Congreso Nacional, luego de encendidas discusiones, resolvió aprobarlo como Himno Nacional de la República Dominicana. El general Ulises Heureaux (Lilís), entonces presidente del país, y entre cuyos desafectos políticos se contaba a Emilio Prud – Homme, engavetó, en lugar de promulgar la pieza legislativa, concediéndole así al tirano Trujillo la honrosa oportunidad de declarar oficial el himno, al promulgar, el 30 de mayo de 1934, la ley que durante treinta y siete años había permanecido engavetada.

 No fue este, sin embargo, el primer canto patriótico dominicano. En marzo de 1844, días después de proclamada la Independencia Nacional, el poeta y patriota Félix María del Monte (1819 -1899) y el coronel músico, Juan Bautista Alfonseca (1810 – 1875) compusieron el himno que nuestra historia literaria registra con los títulos de “Canción Dominicana” o “Himno a la Independencia”. Este himno, talvés por su esencia más antihaitiana y prohispánica que dominicana, caló muy poco en el gusto y sentimiento del pueblo. Esa ausencia de dominicanidad es posible apreciarla, por ejemplo, en el primer verso del patriótico texto, en el cual el poeta llama “españoles” a los dominicanos:

 « Al arma españoles, 
 volad a la lid, 
tomad por divisa,
 vencer o morir»

 Lo contrario sucede con el himno de Prud – Homme, en cuyo primer verso se emplea nuestro original e histórico gentilicio:

“Quisqueyanos “. «Quisqueyanos valientes, alcemos, 
 nuestro canto con viva emoción…»

 Acerca de Prud - Homme y su Canto a la Patria, apunta Carlos Federico Pérez lo siguiente:

 « Sin embargo, fue su estro el que acertó con el tono vibrante, pleno de sonoridades, del Himno Nacional. Si a esta pieza ha de asignársele una filiación literaria, desde luego que le convendría la romántica, por su calidad en la expresión del entusiasmo patriótico, al unísono con el fervor por la libertad» (Evolución poética dominicana, 1987, p.202)

 Nuestro Himno Nacional, en cuyos versos y notas vibra el alma de la Patria, fue estrenado  hace ya ciento treinta años.

jueves, 8 de agosto de 2013

RECONOCIMIENTO AL MÉRITO MAGISTERIAL "PROF. ERCILIA PEPÍN"




Reconocimiento al Mérito Magisterial “Prof. Ercilia Pepín”
Por: Domingo Caba Ramos.


 Por: Domingo Caba Ramos.

 «El maestro es como la luz de una vela, que de tanto alumbrar se apaga…»

 (Anónimo)
                                                      Domingo Caba Ramos.


El vienes 26 del recién pasado mes de julio, el Ayuntamiento del municipio de Santiago, en un solemne acto encabezado por el alcalde Dr. Gilberto Serulle, procedió a otorgar el reconocimiento Al Mérito Magisterial «Prof. Ercilia Pepín» a veintiséis educadores que durante más de veinte años hemos ejercido el trabajo docente en los diferentes niveles  de enseñanza.

 Tan honrosa distinción, honra a la vez la memoria de la patriota e insigne educadora, nativa de este municipio, Prof. Ercilia Pepín, y este hecho, indiscutiblemente, le imprime un significado especial a la distinción recibida. O, lo que es lo mismo, ser objeto de un reconocimiento que lleve el nombre de esta ilustre maestra es como sentirse doblemente galardonado.

Y como bien lo expresé al pronunciar las palabras de gracias, el reconocimiento ““Al Mérito Magisterial” Prof. Ercilia Pepín, que con inigualable júbilo todos recibimos, honra igualmente a la institución (Ayuntamiento) que lo concedió, por cuanto la labor del maestro es de tal valor y trascendencia, que todo ser o institución que la distinga, al mismo tiempo se autodistingue.

Además del alcalde, el acto contó con la presencia del cuerpo de concejales del ayuntamiento santiagués, entre estos, la Lic. Daysi Díaz, presidenta de la Comisión Permanente de Concejales de Educación y Cultura, encargado este organismo de coordinar todo lo relativo al referido acto.

 Al pronunciar las palabras centrales, y refiriéndose al noble oficio que realiza el maestro, el Dr. Serulle expresó que:

 «El maestro es una persona que en cualquier faceta de cultura, oficio, con su obra científica y literaria verdaderamente relevante, influye en la vida y la formación incluso de los que establecen contacto con sus obras y sus acciones. Conscientes la Alcaldía de Santiago junto a nuestros funcionarios, trabajadores y concejales – continúa argumentado el Dr. Serulle – nos sentimos honrados en reconocer a este grupo de maestros que han asumido en la vida su compromiso con el país de instruir y formar en valores a los niños, jóvenes, adultos y con ello construir un futuro promisorio como los exigen los nuevos tiempos»


Y concluye el Alcalde sus palabras, afirmando que:

 « Este reconocimiento al mérito magisterial profesora Ercilia Pepín es un homenaje a su esfuerzo, paciencia, dedicación, conocimientos, enseñanzas y ética necesarios para asegurarles a nuestra patria un futuro prometedor»

Aprovecho esta tribuna para en nombre de los veinticinco compañeros que recibieron pergaminos y broches de reconocimiento reiterarles las gracias al alcalde de Santiago, a la concejal y profesora Daysi Díaz, a los demás concejales, funcionarios, y empleados del ayuntamiento de este municipio por reconocer la labor de un servidor que como el maestro tanto contribuye al desarrollo educativo, científico y cultural de nuestro país.

 Y de manera muy particular, debo también reiterarle públicamente mi más sentida expresión de gratitud al concejal Aridio Rosa, quien tuvo la noble iniciativa de someter mi nombre a la consideración de la Comisión Permanente de Concejales de Educación y Cultura, por considerar que yo era merecedor de tan honroso y prestigioso galardón, el cual se me otorgó en la categoría Educación Superior.