viernes, 5 de noviembre de 2010

USO Y ABUSO DEL POSESIVO "SU"

A todo el que se dedique a la práctica de la redacción, se le recomienda proceder con sumo cuidado en el momento de emplear el posesivo apocopado “su”, toda vez que del uso abusivo de esta forma pronominal, pueden resultar las más tormentosas confusiones u oscuras ambigüedades.

A tono con lo antes expresado, mucho más enfáticas nos parecen las palabras de Gonzalo Martín Vivaldi, al plantear que: “El abuso de pronombres puede ser defecto muy corriente al que hay que prestar atención, ya que tal abuso es, a veces, no sólo incorrecto, sino también poco elegante y hasta confuso” (Curso de redacción, 1971, Pág. 65).

Tratándose del “su” apocopado, el abuso genera mayores complicaciones semánticas por la vaguedad resultante del empleo de un pronombre que alude a diferentes personas gramaticales. Ya sea a una tercera persona (su de él, su de ella, su de ellos). Ya sea a una segunda persona (su de usted, su de ustedes)

“En realidad – continua Vivaldi- en lo que se refiere al su, la culpa de las posibles anfibologías resultantes hay que achacárselas a la pobreza del idioma. Los franceses tienen “son”, “ses”, “leur” y “leurs”. En nuestro idioma todo se reduce a “su, sus” (Ob, cit., Pág.66)

Para evitar la vaguedad originada por el uso del preindicado pronombre, Samuel Gili Gaya (Curso superior de sintaxis española, 1972) recomienda el recurso de “añadir a “su”el nombre del poseedor, o el pronombre que le representa, acompañado de la preposición ‘de’, siempre que pueda haber duda: “su casa de Luis; su casa de ellos; su casa de usted, etc.”

No obstante ser ese uno de los recursos de que se vale el idioma para resolver el problema, por razones de elengacia sintáctica, preferimos, en lugar del “su” que acompaña al nombre del poseedor, el artículo antepuesto al nombre del objeto o ser poseído. Así, en lugar de “su casa de Luis”, “su casa de ellos”, resultaría mas fluido expresar” la casa de Luis”, “la casa de ellos…”

Para evitar confusiones, Vivaldi, finalmente, aconseja:

a) Colocar el su de tal suerte que se refiera al nombre anterior mas cercano.
b). Hacer construcciones indirectas pronominales. Así, en vez de “se le llenaron sus ojos de lágrimas”, conviene escribir: “se le llenaron los ojos de lágrimas”…


DOS CASOS MUY ILUSTRADORES.

Primer caso.

En el vespertino El Nacional (oct., 6,1998.Pág. 25) fue publicado el siguiente titular “HOMBRE MATA YERNO, HIERE A SU HIJA” Y al leer el mismo, la pregunta fluye casi en forma automática: ¿Hija de quién es la dama herida, del yerno o del hombre que lo hirió?
.
En el susodicho titular, la ambigüedad es mucho más que evidente. Como evidente resulta también el tono anfibológico presente en el lead o párrafo de entrada, a pesar de que aquí el contexto salva o aclara la situación:

“Un hombre mató de una cuchillada a su yerno e hirió de tres puñaladas a su hija, en el sector Los Minas, de esta capital…”

Pero no sólo en el lead. La ambigüedad u oscuridad conceptual se repite en el segundo y sexto párrafo del preindicado texto noticioso:

“Antonio Monegro (párrafo segundo) le dio una puñalada mortal por la espalda a Elías Ortiz Suriel, mientras su nieto de dos años, Starling Javier, salvó la vida milagrosamente porque una vecina lo protegió” Merced al mensaje que se expresa en esta nota valdría preguntarse: ¿Nieto de quién es el niño Starling Javier, de Antonio Monegro o de Elías Ortiz Suriel?

“Todavía esta mañana (sexto párrafo) a Marisol Monegro no se le había comunicado que su esposo había sido asesinado por su padre. La madre del occiso informó a reportero del El Nacional, que salvó la vida milagrosamente, porque su yerno trató de matarla también a ella…”

Y en virtud de lo expresado en el párrafo pretranscrito, una vez más tendríamos necesariamente que preguntarnos: ¿ 1) Al esposo de Marisol Monegro, quién lo mató, el padre de esta o el progenitor de aquel? 2) ¿Yerno de quién es el sujeto que se menciona en la segunda oración, de la madre del occiso, o del occiso mismo?

Segundo caso.

En su edición dominical del 19 de agosto del 2007, Pág. 6A, en el periódico Listín Diario se lee un titular cuya estructura formal es bastante parecida a la del que se publicó en El Nacional, y que comentamos y transcribimos en el primer párrafo del presente apartado: “HOMBRE MATA A SU PADRE E HIERE A SU MADRE” Y al desarrollar la noticia, escribe el periodista y reportero de la redacción del referido matutino (Listín) en Santiago, lo siguiente:

“Un hombre que sufre de epilepsia mató a anoche a machetazos a su padre e hirió a su madre, mientras dormían en su casa del paraje el Samanán, de Montellano, en la provincia de Puerto Plata…”

Como en el texto primero, en el antes citado se aprecia la misma vaguedad, la misma imprecisión, la misma confusión… Y, en tal virtud, sobre el mismo bien podríamos formularnos casi las mismas preguntas orientadas a demandar respuestas aclaratorias de las dudas que esa vaguedad genera en la mente del lector.

Estas y otras ambigüedades podrían evitarse mediante el uso de pronombres demostrativos (este, esta, esa, aquel, aquella, etc.) que se refieran directamente al ser de quien se habla. Así, y tomando como ejemplo el titular “Hombre mata yerno, hiere a su hija”, el redactor bien pudo haber escrito: “Hombre mata yerno, hiere a hija de este”, si la hija era del yerno. O “Hombre mata yerno, hiere a hija de aquel”, si la hija era del hombre.

Emplear el posesivo apocopado “su”, sin incurrir en imprecisiones semánticas como las precedentemente comentadas, requiere mucho cuidado y dominio de la redacción. Quien no esté seguro de ese cuidado o de ese dominio, es preferible que no use o controle el uso abusivo de esta espinosa y tormentosa forma pronominal.


viernes, 29 de octubre de 2010

LA MARCHA DE LOS PENDEJOS


En la Venezuela pre Chávez, sacudida por la corrupción en todos los órdenes, uno de sus más brillantes hijos, el escritor Arturo Uslar Pietri, convocó a una marcha nacional de todos los pendejos. Fue como si el reivindicativo y famoso grito « ¡Proletarios del mundo uníos!», se trocara de repente por ¡Pendejos del mundo uníos!

Pienso que igual llamado es necesario hacerlo en República Dominicana, país en donde bien podríamos hablar de la existencia de dos clases sociales antagónicas no identificadas aún por los cientistas sociales: los pendejos y los “otros”

¿Y quiénes son los pendejos?

« Los pendejosapunta el narrador, ensayista y filólogo, Andrés L Mateo – son, históricamente, quienes nunca se han aprovechado de la riqueza pública.Son seres de buena fe descendidos de otro universo que alimentaron la manía sacrosanta de recordar el catecismo cuando las briznas de la tentación les nubló el pensamiento…» (Al filo de la dominicanidad, p.65, 1966)

Los pendejos – amplío yo – son la mayoría: los marginados, sufridos y sacrificados. Los que todavía creen que se existen principios éticos y morales que rigen la conducta humana.

Pendejos son los que pagan impuestos, la luz, agua y demás servicios públicos. Los que aplauden y vibran de emoción al escuchar las promesas casi divinas emanadas de las bocas “sacrosantas” del líder que se eleva en la tribuna. Los que después de cuatro o cinco años años de estudio en la universidad, si es que encuentran trabajo, tienen que conformarse con pírricos salarios, mientras el “compañerito” del partido recibe sin trabajar jugosos ingresos.

Pendejos son los que llegan pobres a un cargo, y pobres salen del mismo. Los que por fanatismos políticos son capaces de quebrantar la armonía familiar, echándose de enemigos” a hermanos, padres, parientes y relacionados.

Pendejos, en fin, son los que el 16 de mayo, cada cuatro años, se levantan bien temprano, interesado en ser los primeros en depositar el voto redentor.

¿Y los “otros”, quiénes son?

Sencillamente, la minoría: los privilegiados, los que se encaraman en el abatimiento, la marginalidad y maltratado lomo de los pendejos para ascender al cielo del progreso y la prosperidad. Los que llegan en chancletas y bicicletas a los puestos y salen en yipetas de los mismos.

Los “otros” son los que un día organizan largas filas para regalar funditas, “juguetes y bicicletas” a las mismas familias que durante el resto del año, por faltas de recursos, no pueden comer, vestir, enfrentar sus problemas de salud ni enviar sus hijos a la escuela. Los que en un sala capitular reciben mensualmente entre cuarenta y doscientos mil pesos por ejercer el cargo “honorífico” (regidor) que la sociedad puso en sus manos.

Los “otros” son los que critican en la oposición lo mismos errores en que incurrían cuando estaban en el poder. Los que tratan de embullar a las masas o crear en sus mentes realidades encantadas con frases tales como “Todavía falta mucho por hacer…”, “E’pa lante que vamos…”, “Ni injusticias ni privilegios…”, “A todos los llevo en el corazón…”, etc.

Los otros, en fin, son los que te besan en campaña, pero te ignoran en el gobierno. Los que piensan que los pendejos son más pendejos de la cuenta; vale decir, los que entienden que los pendejos no piensan o carecen por completo de memoria e inteligencia.

lunes, 18 de octubre de 2010

EN TORNO A LA PRONUNCIACION DE LA Z

La pregunta que sirve de título al presente artículo es muy común en los cursos de lengua española que se imparten en nuestras universidades. La respuesta a tan importante cuestionamiento lingüístico bien podría resumirse como sigue:

Una de las características del español de América es el SESEO. Consiste este fenómeno lingüístico en pronunciar como s las letras z y c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera) Tales letras representan el mismo sonido, vale decir, no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que sa, en sapo. O, lo que es lo mismo, en el mundo hispánico se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”

No sucede igual en el centro, norte y este de España, en cuyas hablas se pronuncia como z la s y la c que precede a las vocales e, i, originándose así el fenómeno llamado CECEO. En tal virtud, un hablante ceceante dirá [zemana] por semana, [revizión] por revisión, [zemento] por cemento, [zine] por cine.

Aunque el ceceo es un fenómeno dialectal presente en algunas zonas del sur de España, su difusión en esa zona es de mucho menor extensión que el seseo.

“El seseo – se lee en el Diccionario panhispánico de dudas – es general en toda Hispanoamérica, lo es en Canarias y en parte de Andalucía, y se da en algunos puntos de Murcia y Bandajoz. También existe seseo entre las clases populares de Valencia, Cataluña, Mallorca y el País Vasco, cuando hablan castellano, y se da asimismo en algunas zonas rurales de Galicia. El seseo meridional español (andaluz y canario) y el hispanoamericano gozan de total aceptación en la norma culta” (2005: 598)

De la cita e ideas preindicadas se infiere lo siguiente:

a) Todos los hispanoamericanos son seseantes, por tanto, en esta parte del mundo hispanohablante, la letra z carece por completo de esencia fonética o sonido propio, esto es, funciona no como fonema, sino como la expresión gráfica del fonema /s/. Lo mismo sucede con la c, la cual se pronuncia como s ( ante e,i ) y como k ( ante a,o, u )

b) Conforme a lo expresado en el apartado anterior, en Hispanoamérica es inaceptable pronunciar la z con una articulación distinta de la que se da a la s, como lo enseñaba el maestro dominicano en la escuela antigua. Vale recordar al respecto lo que siempre nos decía un profesor y destacado lingüista en mis años de estudios en la UASD: “Quien en Hispanoamérica mete la z en la pronunciación, también mete la pata…”

c) Si bien el ceceo cubre un radio de acción que abarca la mayor parte de España, no es verdad que todos los españoles son ceceantes o “hablan con la zeta”, como se afirma popularmente. Este fenómeno, como ya se explicó, sólo se verifica en el centro, norte y este de España. Los canarios en su totalidad, así como una buena parte de andaluces, murcianos, catalanes y gallegos, son seseantes, vale decir, pronuncian las palabras “azul”, “cine”, “Saturno” y “corazón”, como las articula un dominicano, un colombiano o un cubano. Dirían, pues [ asul], [ sine] , [ Saturno] y [ corazón ]

jueves, 14 de octubre de 2010

MARIO VARGAS LLOSA : PREMIO NOBEL DE LITERATURA

La Academia Sueca de ciencias, por fin, decidió otorgarle el Premio Nóbel de Literatura al laureado escritor peruano Mario Vargas Llosa. Y decimos por fin, toda vez que el autor de “La fiesta del chivo” había sido varias veces nominado al prestigioso galardón, pero a pesar de sobrarle méritos, nunca había sido favorecido con el mismo. Algo igual sucedió con Jorge Luis Borges, con la diferencia de que a este nunca se le concedió la universal distinción .

Desde que se otorgó por vez primera en 1901, cientos tres escritores han recibido el Premio Nóbel de Literatura. Entre estos, sólo diez son de lengua castellana, seis de origen americano y cuatro de nacionalidad española.
Vargas Llosa se convierte así, en el sexto escritor hispanoamericano y el noveno de lengua española que recibe ese reconocimiento. En orden de antigüedad, esos galardonados son los siguientes:

1904: José Echegaray y Izaguirre (España),
1922: Jacinto Benavente (España)
1945: Gabriela Mistral (Chile)
1956: Juan Ramón Jiménez (España)
1967: Miguel Ángel Asturias (Guatemala)
1971: Pablo Neruda (Chile)
1982: Gabriel García Márquez (Colombia)
1989: Camilo José Cela (España)
1990: Octavio Paz (México)
2010: Mario Vargas Llosa (Perú)

Aunque nació ( 1936 ) en Arequipa, ciudad ubicada al sur de Lima, al año de nacidoVargas Llosa se trasladó junto a su madre a la ciudad de Cochabamba, Bolivia, donde pasó su niñez y realizó parte de sus primeros estudios.

Célebre novelista, cuentista, ensayista, periodista, dramaturgo y político, está considerado como una de las figuras cumbres de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Es autor de una vasta y original producción que renovó substancialmente el concepto de la novela realista sujeta a la forma documental o testimonial. En su personalidad literaria interactúan el creador y el crítico que analiza con agudeza su propia creación.

Entre sus más renombradas novelas merecen citarse : La ciudad y los perros ( 1963 ), La casa verde ( 1966 ), Pantaleón y las visitadoras ( 1973 ) , Conversación en la catedral ( 1969 ), La tía Julia y el escribidor ( 1977 ), La guerra del fin del mundo ( 1981 ).
Como ensayista ha publicado importantes trabajos acerca de la obra literaria de varios escritores, tales como García Márquez, Gustave Flaubert, José María Arguedas y José Lezama Lima.
Aparte del Premio Nóbel, este novelista ha sido objeto de otros no menos importantes reconocimientos, entre estos, el muy afamado Premio Cervantes, la más alta distinción que se concede a un escritor de lengua española.

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL PODER EDUCATIVO DE NUESTROS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL.

Por : Domingo Caba Ramos

“Colocar al frente de un programa de radio o de televisión a un discapacitado lingüístico es como poner de inspector de semáforos a un daltónico…”

( Pedro Luis Barcia )

La teoría pedagógica sitúa los medios de comunicación social, “mas media” o medios de información, como sería lo más aceptado denominarlos, dentro de los llamados poderes educativos, entendiéndose como tales, todas aquellas instituciones u organismos que ejercen influencia educativa en el individuo. Son, al decir de Francisco Larroyo, las “Agencias que más activamente influyen en la formación de las nuevas generaciones”.

Los demás poderes educativos son la escuela, la familia, la Iglesia y el Estado. A la luz de lo que es y ha sido la práctica cotidiana de los diferentes medios de información que operan en República Dominicana, valdría la pena preguntarse, ¿cumplen los medios precitados con la noble misión de ejercer influjos positivos en las jóvenes generaciones de nuestro país?, ¿educan realmente tales medios?

En otras palabras, la prensa, la radio, la televisión, etc., ¿forman o deforman; fomentan ellos verdaderos valores, o, por el contrario, incentivan los contravalores en las frágiles mentes de nuestros niños y jóvenes? Todos estos cuestionamientos afloran casi de manera automática a mi pensamiento:

a) Cuando aprecio la débil presencia de programas educativos en la radio y la televisión.

b) Cuando percibo la elevadísima proporción de imágenes agresivas que se proyectan diariamente por nuestra pantalla chica.

c) Cuando leo en la prensa los calificativos peyorativos o epítetos martillantes, insultantes y denigrantes que suelen utilizar nuestros líderes políticos, religiosos y sindicales para combatir las ideas de sus oponentes.

d) Cuando en lugar del argumento razonado y fundamentado teóricamente, en el debate político se apela al insulto y a la ofensa de tipo personal.

e) Cuando observo o escucho aquellos programas de radio y televisión en los que la chercha insustancial y los comentarios insípidos, chabacanos o carentes de peso social constituyen sus principales soportes.

F) Cuando aprecio el bajo nivel académico que muestran la mayoría de los locutores que laboran en las estaciones de radio, muchos de los cuales, en lugar de hablar, más bien lo que hacen es vocear frente a un micrófono.

g) Cuando escucho a un locutor o productor de televisión emitir argumentos baladíes, baladronadas o blasonadas intrascendentes de inconfundible carácter pedantesco, carentes por completo de la más mínima importancia para el interés colectivo y bastante distorsionadores del comportamiento de la gran masa de tele-espectadores.

h) Cuando leo los reportes noticiosos plagados de errores ortográficos, sintácticos y semánticos.

i)  Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades,  exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio

j) Cuando leo o escucho a muchos de nuestros cronistas de farándula en cuyos comentarios se hace más hincapié en la vida personal del artista que en el trabajo profesional por este realizado.

k) Cuando escucho la desastrosa pronunciación, vulgaridades,  exabruptos, procacidades, “malas palabras” o inmundicias verbales emitidos por muchos de los que se dedican a comentar las noticias a través de la radio y la televisión, expresándose como si estuvieran en el banco del parque o en la gradería del estadio.

l) En fin, cuando todas las mañanas escuchamos a un anciano comunicador, con ínfulas de "humano enciclopédico", emitir sus inmundicias verbales a través de un programa de radio.

Me pregunto, finalmente, si los medios de comunicación social de República Dominicana cumplen cabalmente con su papel educativo, cada vez que observo a muchas de las personas que a ellos tienen acceso, maltratar o irrespetar los más elementales principios de la lengua de Cervantes.

sábado, 18 de septiembre de 2010


¡ADIOS DOCTOR MARTINEZ
!
Por : Domingo Caba Ramos

“Hay muertos que van subiendo
cuando más su ataúd baja…”

(Manuel del Cabral)


Se apagó la estrella que más iluminó los espacios insondables de las almas atribuladas del municipio de Tamboril: ¡murió el Dr. Jorge Armando Martínez (Ico)!, y con su muerte, ha dejado de latir un corazón noble, bueno y generoso. El mismo corazón que logró que otros tantos corazones se mantuvieran palpitando en el corazón de su siempre adorada Pajiza Aldea.

¡Murió el doctor Martínez!, posiblemente el más consagrado y auténtico filántropo dominicano del siglo XX.

¡Murió el doctor Martínez! Tamboril está de luto. Ha muerto su médico. Ha muerto el protector de los pobres y el médico de los necesitados. Ha muerto su ícono. ¡Ha muerto un grande! Ha muerto, en fin, un hombre noble.

El dolor y la tristeza yacen plasmados en cada morador de su aldea gentilicia: en cada madre que ayudó a parir en forma gratuita; en cada pobre enfermo a quien curó y donó medicinas; en cada trabajador del Seguro Social, institución en la que ejerció durante treinta y cinco años; en cada habitante del sector (Barrio de Ico) cuyo terreno donó. Un dramático silencio cunde en la aldea y hasta el inmenso samán (Samán de Ico) plantado en la explanada frontal de su casa, parece llorar la partida de su amo.

¿Qué tamborileño no sintió alguna vez aliviado su dolor al sentir en la zona sensible el calor de las tiernas y amorosas manos de este APOSTOL DE LA MEDICINA? Los pacientes sin recursos se presentaban a su consultorio privado acompañado sólo del dolor y sin un centavo en los bolsillos. Ico, aparte de examinarlos sin cobrarles, les regalaba los medicamentos. Y no conforme con el altruismo mostrado en el ejercicio de su profesión, destinó una buena parte de la herencia de sus padres a la compra de solares que regaló a los pobres, conformando así lo que hoy se conoce como Barrio de Ico.

¡Murió don Ico Martínez! Y con su muerte, Tamboril pierde a uno de sus más prestantes hijos, y los pobres, a su verdadero e inolvidable ángel protector.

Caballeroso, sencillo, decente, cortés, jocoso y juguetón, nació este digno ciudadano el 23 de abril de 1923. Cursó los estudios primarios en su pueblo natal y los secundarios en el Liceo Secundario Ulises Francisco Espaillat (UFE), Santiago. En 1949 se graduó de doctor en medicina en la Universidad de Santo Domingo, realizando luego una especialidad en pediatría, en Canadá.

Al terminar el bachillerato, la incertidumbre invadió su mente juvenil: quería estudiar tanto medicina como ingeniería, pero el amor por la primera de estas carreras se impuso. Doña Elsa Brito, su comadre y amiga, entiende, sin embargo, que en la práctica Ico supo integrar una y otra profesión, por cuanto al mismo tiempo que curaba a los enfermos ayudaba a construir casas para los pobres. Al respecto apunta la destacada maestra y poetisa tamborileña, en carta que enviara a su amigo entrañable en 1963 al enterarse de que este había decidido inscribirse en los cursillos de cristiandad, lo siguiente :

“Hay ideales en pugna y profesiones en conflicto: el médico y el ingeniero se abrazarán un día. La ciencia de Hipócrates brotará como rama de olivo verde, adornando la viña del Señor. La otra profesión, con raíces numéricas, se desprenderá como un sueño aparentemente no real, pero sí realizado en una dimensión más serena. Viviendas diseñadas con el talento de la ingeniería cristiana, donde también estarán los enfermos aliviados y sanados…”


Sus hechos convirtieron a don Ico en un ser inmenso y gigante, como gigante e inmenso es el samán que de manera señorial yace plantado en la explanada frontal de su residencia. Merced a todos esos méritos acumulados, y con las palabras utilizadas por Salomé Ureña para honrar la memoria del eximio pensador antillano Eugenio María de Hostos, le decimos al médico amigo que acaba de partir:

¡Adiós!, doctor Martínez, cuando en las horas tranquilas que te esperan bajo otro cielo, acuda a tu memoria un pensamiento de amargura en el cual palpite el nombre de tu pueblo, piensa también que hay en él corazones amigos que te recuerdan y almas agradecidas que te bendicen.

jueves, 26 de agosto de 2010

LO QUE ES, LO QUE FUE Y OTROS “LOQUEISMOS”
(A los locutores, maestros, periodistas comentaristas)

Por: Domingo Caba Ramos 

“Siempre es bueno, al escribir o al hablar, prescindir de muletillas, de puntos de apoyo innecesarios o superfluos " (MARTIN VIVALDI)

Indudablemente tenemos que admitirlo: en el habla dominicana la expresión está de moda. Con asombrosa frecuencia aparece en boca de locutores, periodistas, comentaristas y hablantes dominicanos en general.

La expresión, en tanto muletilla, nada significa, nada aclara o agrega al sentido del mensaje que se desea transmitir. En tal virtud, su empleo, por innecesario, hace que la comunicación se torne pesada, machacona, inarmónica o carente de fluidez y elegancia sintáctica. Pero, a pesar de todo, dicha locución está muy, pero muy de moda. Y como toda moda, los dominicanos la hemos asumido e incorporado inconsciente e irreflexivamente a nuestro léxico activo.

Nuestros comunicadores sociales, a través de la radio y la televisión, se han encargado de canonizarla y multiplicarla, logrando así que a una cantidad bastante representativa de hablantes les resulte casi imposible
desprenderse de ella en su cotidiana práctica lingüística. A la misma, por carecer de registro y definición académicos, bien podríamos denominarla “loqueísmo”, asociándola, por analogía, al “queísmo” y “dequeísmo” de que nos hablan los manuales de redacción.
 

¿Qué se entendería entonces por loqueísmo? 

Llamaríamos así, al uso innecesario, vicioso y repetido de la construcción gramatical “lo que” delante del verbo ser. (“lo que es”, “lo que fue”, “lo que son”......)

Veamos sólo algunos ejemplos, la mayoría de ellos extraídos de programas transmitidos a través de la llamada pantalla chica:

1.- " La policía sigue trabajando arduamente para reducir lo que es el consumo y tráfico de drogas...”

2.- “Ellos solicitaron que se mejore lo que es el servicio energético... “

3.-”Nos estamos quedando muy por debajo de lo que fue la meta establecida..."

4.- ”Aquí estamos observando lo que son las diferentes comparsas..."

5.- ” Y a continuación pasaremos algunas imágenes de lo que fue el desfile del carnaval de Santiago..."

6.-”Eso afecta mucho lo que es mi dieta balanceada..."

Tache o borre en cada caso la susodicha locución conjuntiva (“lo que es” – “lo que fue” – “lo que son”) y además de convencerse que la misma allí ningún papel gramatical desempeña, apreciará que sin ella la frase se tornará más ágil, fluida y elegante.

¿No será ese archimanoseado “lo que”, una de esas “expresiones chatarra” a las que se refiere la profesora y lingüista mexicana, doña Beatriz Escalante?:

“Un día, sin darnos cuenta, tenemos el cerebro repleto de expresiones chatarra: carentes de lógica, falta de idea, de significado y de intencionalidad, es decir, expresiones poco o nada inteligentes. En un sentido ideal, los comunicadores deberían conocer su idioma y la materia de que hablan; no olvidar su responsabilidad social, pues cada error que comete se repite al infinito"(Curso de Redacción, 2000, Pág. xxiii) 


A propósito del chatarrismo expresivo, el principio de economía lingüística recomienda evitar la pesadez, cacofonía o monotonía que se produce cuando se incurre en repeticiones de ideas o palabras tanto al hablar como al escribir.

Tales repeticiones, vale recordarlo , sólo tienen validez cuando se persigue imprimirle ritmo o musicalidad al texto poético, o cuando se tiene como propósito enfatizar o aclarar el sentido de lo expresado. De lo contrario, esa idea o esa palabra que se repite, sobra. Y todo lo que en lengua sobra, le resta elegancia, pertinencia y valor al acto comunicativo.