Por : Domingo Caba Ramos
(Resumen de la semblanza leída por el autor ( Domingo Caba R. ) el día 8 de agosto del 2007 en el acto en que se designó con el nombre de Elsa Brito una de las calles del sector Francisco A. Caamaño del municipio de Tamboril)
Doña Elsa Brito de Domínguez
Honrar honra, rezan las palabras de la vieja y conocida expresión popular. Por eso de entrada me siento en el deber de felicitar a la honorable Sala Capitular del Ayuntamiento , al Club Rotario y a las representaciones políticas del municipio de Tamboril por la feliz y sabia iniciativa de designar con el nombre de “Elsa Brito” una de las calles que conforman el área urbana de la llamada “Pajiza Aldea”
Siempre he creído que reconocer o rendir honor a quien honor merece, aparte de un noble acto de justicia, constituye la más sana expresión de nobleza y responsabilidad por parte de la persona o institución que organiza el homenaje. Y mayor significado adquiere semejante distinción si el ser reconocido aún se mantiene respirando y activo en el siempre complejo pero placentero mundo de los vivos.
De entrada debo igualmente resaltar que Tamboril está matizado por un rasgo bastante característico: a su gente, al parecer, le resulta humanamente imposible desconectarse sentimentalmente de sus raíces pueblerinas. Por eso en la distancia, a sus hijos, los recuerdos de la patria chica afloran siempre a su mente. Y así como escribió la destacada poetisa cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda cuando tuvo que abandonar la isla de sus sueños:
¡doquier que el ado en su furor me impela
tu dulce nombre halagará mi oído!”
Del mismo modo Dagoberto López, poeta tamborileño radicado desde en 1971 en E.E.U.U., escribió, en el mismo instante en que tuvo que dejar atrás su lar nativo , unos versos en los que late la nostalgia y amargura que siente todo aquel que deja tras sí el sol, el cielo y el aire del paisaje local:
“Se acerca la hora, me voy Tamboril
y voy a llevarme las cosas pequeñas de mi vida triste
las que llevo siempre en lo más profundo de mis cicatrices.
Me voy Tamboril,
me voy pero vuelvo”
Muerto a destiempo y establecido a muy temprana edad en la capital dominicana, Tomás Hernández Tolentino evoca el paisaje nativo en un canto de indiscutibles aliento nostálgico:
“Pero no hay más belleza que la de mi aldea.
¡Qué amanecer!
¡Qué dulce es recordarte Tamboril!”
En tanto que del padre del anterior y autor del famoso poema YELIDA, Tomás Hernández Franco, se registra su muy famosa y conocida frase:
“Yo fui tamborileño en París, en New York, en Centroamérica y en Santiago”
Y en ese mismo contexto, una de las hijas meritorias del municipio, maestra consagrada y poetisa de aguda sensibilidad proclama con el mayor candor o fuerza lírica que se le pueda imprimir al verso:
“¡Oh Tamboril adorable!
pinceladas eufóricas recogen tus samanes
y al arrullo del viento
tus flores amarillas
se van de prisa a veces
y no quieren volver…”
Esa hija meritoria, educadora consagrada y ciudadana ejemplar es la misma cuyo nombre identificará a partir de hoy la calle en que nos encontramos. Nos referimos a doña Elsa Vda. Domínguez, mujer de chica o diminuta anatomía , pero grande de ideas, cerebro y corazón.
Maestra y poetisa, constructora de versos y forjadora de cultura, doña Elsa nació en Tamboril, el 10 de diciembre de 1935, comunidad donde cursó sus estudios primarios y a cuyo desarrollo social y cultural siempre ha estado ligada. Sus estudios secundarios los realizó en los liceos “Ulises Francisco Espaillat” (Santiago) y “Domingo Faustino Sarmiento”, de la ciudad de Moca.
En la Escuela Normal Superior “Emilio Prud Homme” cursó estudios de formación docente y en esa prestigiosa institución, en 1957, obtuvo el título de Maestra Normal de Segunda Enseñanza, sección
Letras. Siete años más tarde, en 1963, se matriculó en la carrera de Derecho de la Universidad Católica Madre y Maestra, mas su vocación pedagógica muy pronto la llevaría no sólo a cambiar de carrera sino también de universidad, y es así como en los años 1971 y 1972 se gradúa de licenciada en educación y orientadora en la Universidad Nacional “Pedro Henríquez Ureña”
LABOR DOCENTE
Su labor docente se inició en 1957 como profesora del Liceo Secundario Ulises Francisco Espaillat, de Santiago, donde ejerció hasta 1975, año en que pasó a impartir clases a la Universidad Católica Madre y Maestra, centro en el que aún se mantiene activa como Profesora Asociada. También impartió docencia en los colegios Sagrado Corazón de Jesús y La Esperanza, así como las escuelas de formación de maestros “Emilio Prud Homme”, Santiago, y “Luis Núñez Molina”,en Licey al Medio.
Pero paralela a este quehacer sistemático y formal típico de la escuela, vale destacarlo, esta inquieta y fecunda educadora ha educado igualmente con su producción literaria, múltiples conferencias y conducta de madre y ciudadana ejemplar. Como ya lo postuló la también maestra y poetisa chilena Gabriela Mistral, de doña Elsa bien puede afirmarse que ha enseñado “con la acción, el gesto y la palabra”
LABOR LITERARIA
Aunque se ha destacado en el género poético, la profesora Elsa Brito ha escrito obras de ensayo y teatro. En 1976 publicó su primer libro de versos titulado “Al pie de mi escalera” y en enero del 2002 dio a la luz su más reciente obra: “La muralla de los siglos”, cuya puesta en circulación, un año después en la Casa de la Cultura Latina, en Bruselas, Bélgica, constituyó todo un acontecimiento internacional para orgullo no sólo de la autora y su familia, sino también para orgullo de todo el pueblo de Tamboril. Y todo un acontecimiento fue también la conferencia que sobre el insigne poeta tamborileño, Tomás H. Franco leyó en 1997 en la sede de la UNESCO. Ha colaborado en diferentes periódicos y revistas nacionales y representado al país en varias ocasiones en eventos culturales. Por su gran labor educativa y promotora cultural ha sido objeto de innúmeras distinciones.
Casó con el señor Pedro Domínguez (fallecido) de cuyo matrimonio nacieron cinco hijos: Pedro, Alejandro, José Luis, Elsa María y Francisco Domínguez Brito.
Por su trayectoria y aportes en favor de su pueblo y el Cibao, doña Elsa es más que merecedora del justo homenaje que en su nombre han organizado en esta calurosa mañana de agosto el Honorable Ayuntamiento y el Club Rotario de estemunicipio.
miércoles, 16 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
EL PODER POETICO DE LA LLUVIA
Por : Domingo Caba Ramos
¿Se ha parado usted alguna vez, amigo lector, a observar el veloz movimiento o escuchar el agradable susurro de las aguas que circulan por los cauces de nuestros ríos tropicales? ¿Se ha detenido usted a observar o escuchar la marcha ondulante y el murmullo eterno de las olas en su loca desesperación por estrellarse contra las rocas?¿Se ha parado usted alguna vez frente a la puerta o ventana de su casa a oír o ver la lluvia caer? ¿Se ha dormido usted arrullado por el canto armónico de la lluvia?
La lluvia es talvez una de las más geniales obras de arte que nos ha brindado la naturaleza y quizás el más romántico de los elementos o seres que forman parte del mundo natural. En su vertical descenso hacia la tierra, la lluvia entona la más tierna de las serenatas y el más armónico de los conciertos.
La lluvia embriaga el espíritu, excita la inspiración de los poetas y provoca en las almas dotadas de cierto grado de sensibilidad artística toda una gama de dulces sensaciones y sentimientos. Hasta los niños y animales ceden vencidos o atrapados por las redes embrujantes de la lluvia.
De la época de mi niñez, jamás he podido olvidar el comportamiento asumido por una traviesa y parlanchina cotorrita (la cuca) que había en mi casa. Desde que una embarazada nubecilla daba a luz su acuática criatura, una alegría sin igual invadía el ánimo de la vagabunda cotica y ningún tímpano podía soportar por mucho tiempo el eco casi interminable de su ininteligible monólogo.
Del gran poeta Pablo Neruda se cuenta que al pasar a vivir a la aldea de Isla Negra (Chile) instaló su casa en un acantilado frente a una playa de grandes rocas y en cuyo interior ordenó construir un estudio dedicado a recordar al lluvioso sur chileno que lo vio nacer.
“Neruda - reseña Enrique Gutiérrez Aicardi - decidió que la pieza debía tener un techo de zinc para sentir la lluvia con toda la fuerza con que los aguaceros barren la tierra en el sur de Chile”.
“El estudio - continúa diciendo Gutiérrez Aicardi -tuvo su techo de zinc y allí Neruda se dejó arrullar por el murmullo de las olas y el tamborileo de la lluvia que le hacía regresar a sus años de infancia...”
El propio bardo chileno inicia su libro autobiográfico, “Confieso que he vivido”, diciendo la siguiente:
“Comenzaré por decir, sobre los días y años de mi infancia, que mi único personaje inolvidable fue la lluvia. La lluvia austral que cae como una catarata del Polo, desde los cielos del Cabo de Hornos hasta la frontera. En esta frontera, o Far West de mi patria, nací a la vida, a la tierra, a la poesía y a la lluvia. La lluvia caía en hilos como largas agujas de vidrio que se rompían en los techos o llegaban en olas transparentes contra las ventanas”.
En uno de sus poemas, EL PADRE, el autor de “Residencia en la tierra”, inserta los versos que siguen:
... la lluvia como catarata
despeñada en los techos
ahogaba poco a poco
el mundo
y no se oía nada más que el viento
peleando con la lluvia...
Pero no sólo Pablo Neruda. Otros poetas de igual valía también le han cantado a la lluvia. Como el gran vate español Antonio Machado cuya voz nos parece escuchar allá, en su natal Sevilla, diciéndonos en una de sus famosas GALERIAS poéticas:
“Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil
yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril...”
Por : Domingo Caba Ramos
¿Se ha parado usted alguna vez, amigo lector, a observar el veloz movimiento o escuchar el agradable susurro de las aguas que circulan por los cauces de nuestros ríos tropicales? ¿Se ha detenido usted a observar o escuchar la marcha ondulante y el murmullo eterno de las olas en su loca desesperación por estrellarse contra las rocas?¿Se ha parado usted alguna vez frente a la puerta o ventana de su casa a oír o ver la lluvia caer? ¿Se ha dormido usted arrullado por el canto armónico de la lluvia?
La lluvia es talvez una de las más geniales obras de arte que nos ha brindado la naturaleza y quizás el más romántico de los elementos o seres que forman parte del mundo natural. En su vertical descenso hacia la tierra, la lluvia entona la más tierna de las serenatas y el más armónico de los conciertos.
La lluvia embriaga el espíritu, excita la inspiración de los poetas y provoca en las almas dotadas de cierto grado de sensibilidad artística toda una gama de dulces sensaciones y sentimientos. Hasta los niños y animales ceden vencidos o atrapados por las redes embrujantes de la lluvia.
De la época de mi niñez, jamás he podido olvidar el comportamiento asumido por una traviesa y parlanchina cotorrita (la cuca) que había en mi casa. Desde que una embarazada nubecilla daba a luz su acuática criatura, una alegría sin igual invadía el ánimo de la vagabunda cotica y ningún tímpano podía soportar por mucho tiempo el eco casi interminable de su ininteligible monólogo.
Del gran poeta Pablo Neruda se cuenta que al pasar a vivir a la aldea de Isla Negra (Chile) instaló su casa en un acantilado frente a una playa de grandes rocas y en cuyo interior ordenó construir un estudio dedicado a recordar al lluvioso sur chileno que lo vio nacer.
“Neruda - reseña Enrique Gutiérrez Aicardi - decidió que la pieza debía tener un techo de zinc para sentir la lluvia con toda la fuerza con que los aguaceros barren la tierra en el sur de Chile”.
“El estudio - continúa diciendo Gutiérrez Aicardi -tuvo su techo de zinc y allí Neruda se dejó arrullar por el murmullo de las olas y el tamborileo de la lluvia que le hacía regresar a sus años de infancia...”
El propio bardo chileno inicia su libro autobiográfico, “Confieso que he vivido”, diciendo la siguiente:
“Comenzaré por decir, sobre los días y años de mi infancia, que mi único personaje inolvidable fue la lluvia. La lluvia austral que cae como una catarata del Polo, desde los cielos del Cabo de Hornos hasta la frontera. En esta frontera, o Far West de mi patria, nací a la vida, a la tierra, a la poesía y a la lluvia. La lluvia caía en hilos como largas agujas de vidrio que se rompían en los techos o llegaban en olas transparentes contra las ventanas”.
En uno de sus poemas, EL PADRE, el autor de “Residencia en la tierra”, inserta los versos que siguen:
... la lluvia como catarata
despeñada en los techos
ahogaba poco a poco
el mundo
y no se oía nada más que el viento
peleando con la lluvia...
Pero no sólo Pablo Neruda. Otros poetas de igual valía también le han cantado a la lluvia. Como el gran vate español Antonio Machado cuya voz nos parece escuchar allá, en su natal Sevilla, diciéndonos en una de sus famosas GALERIAS poéticas:
“Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil
yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril...”
jueves, 3 de junio de 2010
GRACIAS AL CLUB ROTARIO TAMBORIL
Por : Domingo Caba Ramos.
El viernes de la pasada semana (28/5/2010) fui objeto de un reconocimiento por parte del Club Rotario Tamboril, prestigiosa institución de servicios fundada el 17 de mayo de 1993. Dicha distinción constituye una de las actividades que todos los años realiza esa entidad rotaria para celebrar su fecha aniversaria. Consiste la misma en reconocer los méritos de las personas que se han distinguido por su ejemplar conducta familiar y/o comunitaria, o por sus desinteresados aportes en beneficio del desarrollo social, educativo y cultural del municipio de Tamboril. En esta oportunidad tuve el honor de recibir tan preciado galardón junto a tres distinguidos munícipes que también fueron reconocidos.
En la placa que se me concedió constan las razones que sustentaron su otorgamiento:
“El CLUB ROTARIO TAMBORIL, INC. Reconoce al LIC. DOMINGO CABA RAMOS por su gran aporte académico, administrativo, cultural, en la formación de varias generaciones, dejando huellas en el saber y la literatura, escribiendo páginas en la historia de nuestro municipio y del país…”
No es la primera vez que el Club Rotario Tamboril y en esta comunidad se me distingue con un reconocimiento, puesto que en el mismo año de su fundación (1993) fui declarado “SOCIO HONORARIO” de dicho organismo, y entre otras distinciones, provenientes de diferentes instancias, en octubre 1995 se me declaró “HIJO ADOPTIVO DE TAMBORIL”, mediante resolución emitida por la Sala Capitular del honorable Ayuntamiento local.
Al leer la semblanza relativa a mi hoja de vida, la muy dinámica y siempre activa secretaria del Club, Lic. Icelsa Collado de Rodríguez, expresó que:
«Desde el mismo momento en que se integró a la vida tamborileña, Domingo Caba, mocano de origen, aparte de sus aportes en el proceso de formación de numerosas generaciones de estudiantes en los liceos Nocturno “Tamboril…” y “Braulio Paulino”, ha colaborado o contribuido a impulsar importantes proyectos institucionales cuya materialización ha repercutido en beneficio de todo el pueblo. Entre otros aportes merecen citarse los siguientes :
1. Miembro fundador del Honorable Cuerpo de Bomberos.
2. Miembro del Comité pro fundación del Liceo Secundario « Braulio Paulino »
3. Miembro fundador de la Biblioteca Pública “Tomás Hernández Franco”
4. Presidente del Comité de Apoyo a la Biblioteca Pública “Tomás Hernández Franco”
5. Coordinador de la revista “ Ecos Rotarios”, del Club Rotario “Tamboril”
6. Miembro actual del Comité pro construcción Mausoleo al poeta Tomás Hernández Franco»
Agradezco sinceramente esta nueva distinción que me otorga el Club Rotario Tamboril, y aprovecho estas notas para públicamente dar las gracias a su presidente saliente, señor Justo Rosario, a su presidente entrante, señor José Hernández, y a cada uno de los miembros que lo integran.
Servir desinteresadamente o sin esperar nada a cambio, siempre ha sido una de las prácticas que más placer y satisfacción me proporciona. Y mucho mayor es esa satisfacción cuando una institución del prestigio y demostrado espíritu de servicios, como lo es Rotary, nos distingue o reconoce por proceder de esa manera.
Por : Domingo Caba Ramos.
El viernes de la pasada semana (28/5/2010) fui objeto de un reconocimiento por parte del Club Rotario Tamboril, prestigiosa institución de servicios fundada el 17 de mayo de 1993. Dicha distinción constituye una de las actividades que todos los años realiza esa entidad rotaria para celebrar su fecha aniversaria. Consiste la misma en reconocer los méritos de las personas que se han distinguido por su ejemplar conducta familiar y/o comunitaria, o por sus desinteresados aportes en beneficio del desarrollo social, educativo y cultural del municipio de Tamboril. En esta oportunidad tuve el honor de recibir tan preciado galardón junto a tres distinguidos munícipes que también fueron reconocidos.
En la placa que se me concedió constan las razones que sustentaron su otorgamiento:
“El CLUB ROTARIO TAMBORIL, INC. Reconoce al LIC. DOMINGO CABA RAMOS por su gran aporte académico, administrativo, cultural, en la formación de varias generaciones, dejando huellas en el saber y la literatura, escribiendo páginas en la historia de nuestro municipio y del país…”
No es la primera vez que el Club Rotario Tamboril y en esta comunidad se me distingue con un reconocimiento, puesto que en el mismo año de su fundación (1993) fui declarado “SOCIO HONORARIO” de dicho organismo, y entre otras distinciones, provenientes de diferentes instancias, en octubre 1995 se me declaró “HIJO ADOPTIVO DE TAMBORIL”, mediante resolución emitida por la Sala Capitular del honorable Ayuntamiento local.
Al leer la semblanza relativa a mi hoja de vida, la muy dinámica y siempre activa secretaria del Club, Lic. Icelsa Collado de Rodríguez, expresó que:
«Desde el mismo momento en que se integró a la vida tamborileña, Domingo Caba, mocano de origen, aparte de sus aportes en el proceso de formación de numerosas generaciones de estudiantes en los liceos Nocturno “Tamboril…” y “Braulio Paulino”, ha colaborado o contribuido a impulsar importantes proyectos institucionales cuya materialización ha repercutido en beneficio de todo el pueblo. Entre otros aportes merecen citarse los siguientes :
1. Miembro fundador del Honorable Cuerpo de Bomberos.
2. Miembro del Comité pro fundación del Liceo Secundario « Braulio Paulino »
3. Miembro fundador de la Biblioteca Pública “Tomás Hernández Franco”
4. Presidente del Comité de Apoyo a la Biblioteca Pública “Tomás Hernández Franco”
5. Coordinador de la revista “ Ecos Rotarios”, del Club Rotario “Tamboril”
6. Miembro actual del Comité pro construcción Mausoleo al poeta Tomás Hernández Franco»
Agradezco sinceramente esta nueva distinción que me otorga el Club Rotario Tamboril, y aprovecho estas notas para públicamente dar las gracias a su presidente saliente, señor Justo Rosario, a su presidente entrante, señor José Hernández, y a cada uno de los miembros que lo integran.
Servir desinteresadamente o sin esperar nada a cambio, siempre ha sido una de las prácticas que más placer y satisfacción me proporciona. Y mucho mayor es esa satisfacción cuando una institución del prestigio y demostrado espíritu de servicios, como lo es Rotary, nos distingue o reconoce por proceder de esa manera.
miércoles, 12 de mayo de 2010
“CORROBORO, CORROBORO”
Estamos en campaña. Los candidatos se cuentan por montones. Cada día que pasa crece la desesperación, se incrementa la euforia, se ensanchan las expectativas. Todos quieren llegar. Todos desean “sacrificarse” y “aportar” a su patria. Todos pretenden llegar al Congreso o al Ayuntamiento para” representar dignamente” a su comunidad. Todos, en fin, quieren ser síndicos, regidores, diputados o senadores
Cuando veo y escucho a esos candidatos, de inmediato aflora a mi mente el recuerdo de las muy famosos y siempre citadas décimas “Corroboro, corroboro”, publicadas en 1884 por Juan Antonio Alix, y en las que el afamado bardo popular se burlaba de la inteligencia de los legisladores de su tiempo.
-Dime, querido vidal,
tú que eres medio letrado,
para ser buen diputado,
a un Congreso Nacional
¿debe ser hombre leal,
de inteligencia y decoro?
No sea penguinche, Teodoro,
que para un congreso ir,
no hay más que saber decir,
corroboro, corroboro.
Si es así, amigo Vidal,
yo tengo un loro educado,
que sería buen diputado,
a un Congreso Nacional,
pues él aunque es animal,
no se venderá por oro,
y sabe tanto mi loro,
que si uno habla por allá,
él contesta por acá,
corroboro. Corroboro.
-Pues Vidal, a mi entender,
creí que los diputados,
eran patriotas y honrados,
y de bastante saber,
que el pueblo sabía escoger,
hombres serios como un toro,
y nunca elegir un moro
para que sea mal cristiano,
¿no es así, querido hermano?
corroboro, corroboro.
En los gobiernos pasados,
los jefes que gobernaban,
ellos mismos arreglaban
moldes para diputados
y algunos salían dañados,
pues no servían para coro,
pero otros, créalo, Teodoro,
que antes de al Congreso ir,
los enseñaban a decir,
corroboro, corroboro.
Al pie de las décimas, su autor, el entonces llamado “Cantor del Yaque”, nos presenta un relato anecdótico que no podía ser más jocoso y aleccionador:
« No recuerdo en qué pueblo de la República – escribe Alix - fue que eligieron un diputado al Congreso, y después de elegido le pusieron un maestro para enseñarlo a decir “corroboro, corroboro”. Tenía el diputado en cuestión una memoria tan feliz que sólo un mes necesitó para aprenderse la lección, la cual durante el viaje de su pueblo a la capital, repetía diciendo: “para que no se te olvide, corroboro, corroboro, corroboro”. Bien»
« Ya en el Congreso, – continua el poeta – y tan pronto como dejara la palabra un diputado mejor elegido, se levanta nuestro héroe, diciendo: ¿“Me dejan meter el pico…?”» Pero al concederle el presidente del Congreso la palabra, “ el diputado, después de toser quince veces, escupir y pasarle el pie a lo que había escupido, se alzó los pantalones y dijo : “ Señores : como mi vale, el que acaba de hablar, él yo somos … así … ( juntando los dos índices ) para que no se te olvide, «¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro!” El Congreso se alarmó y hubo tamaña barahúnda… pero este (el diputado) al ver que él era la causa de semejante alboroto, gritó: alto!, señores, alto! que me he equivocado: yo no he querido decir socorro, yo he querido decir “correburro”
Alix termina su relato advirtiendo que:
«Es pues necesario que todos los pueblos de la república tengan presente esta circunstancia para que cuando vuelvan a ofrecerse elecciones para diputados elijan hombres inteligentes y dignos de ocupar tan delicado puesto para abolir para siempre a los correburros»
Se trata de una sabia advertencia que todos los dominicanos deberían tener presente en el momento de depositar sus votos en las elecciones que se llevarán a cabo el día 16 de mayo del año en curso.
Estamos en campaña. Los candidatos se cuentan por montones. Cada día que pasa crece la desesperación, se incrementa la euforia, se ensanchan las expectativas. Todos quieren llegar. Todos desean “sacrificarse” y “aportar” a su patria. Todos pretenden llegar al Congreso o al Ayuntamiento para” representar dignamente” a su comunidad. Todos, en fin, quieren ser síndicos, regidores, diputados o senadores
Cuando veo y escucho a esos candidatos, de inmediato aflora a mi mente el recuerdo de las muy famosos y siempre citadas décimas “Corroboro, corroboro”, publicadas en 1884 por Juan Antonio Alix, y en las que el afamado bardo popular se burlaba de la inteligencia de los legisladores de su tiempo.
-Dime, querido vidal,
tú que eres medio letrado,
para ser buen diputado,
a un Congreso Nacional
¿debe ser hombre leal,
de inteligencia y decoro?
No sea penguinche, Teodoro,
que para un congreso ir,
no hay más que saber decir,
corroboro, corroboro.
Si es así, amigo Vidal,
yo tengo un loro educado,
que sería buen diputado,
a un Congreso Nacional,
pues él aunque es animal,
no se venderá por oro,
y sabe tanto mi loro,
que si uno habla por allá,
él contesta por acá,
corroboro. Corroboro.
-Pues Vidal, a mi entender,
creí que los diputados,
eran patriotas y honrados,
y de bastante saber,
que el pueblo sabía escoger,
hombres serios como un toro,
y nunca elegir un moro
para que sea mal cristiano,
¿no es así, querido hermano?
corroboro, corroboro.
En los gobiernos pasados,
los jefes que gobernaban,
ellos mismos arreglaban
moldes para diputados
y algunos salían dañados,
pues no servían para coro,
pero otros, créalo, Teodoro,
que antes de al Congreso ir,
los enseñaban a decir,
corroboro, corroboro.
Al pie de las décimas, su autor, el entonces llamado “Cantor del Yaque”, nos presenta un relato anecdótico que no podía ser más jocoso y aleccionador:
« No recuerdo en qué pueblo de la República – escribe Alix - fue que eligieron un diputado al Congreso, y después de elegido le pusieron un maestro para enseñarlo a decir “corroboro, corroboro”. Tenía el diputado en cuestión una memoria tan feliz que sólo un mes necesitó para aprenderse la lección, la cual durante el viaje de su pueblo a la capital, repetía diciendo: “para que no se te olvide, corroboro, corroboro, corroboro”. Bien»
« Ya en el Congreso, – continua el poeta – y tan pronto como dejara la palabra un diputado mejor elegido, se levanta nuestro héroe, diciendo: ¿“Me dejan meter el pico…?”» Pero al concederle el presidente del Congreso la palabra, “ el diputado, después de toser quince veces, escupir y pasarle el pie a lo que había escupido, se alzó los pantalones y dijo : “ Señores : como mi vale, el que acaba de hablar, él yo somos … así … ( juntando los dos índices ) para que no se te olvide, «¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro!” El Congreso se alarmó y hubo tamaña barahúnda… pero este (el diputado) al ver que él era la causa de semejante alboroto, gritó: alto!, señores, alto! que me he equivocado: yo no he querido decir socorro, yo he querido decir “correburro”
Alix termina su relato advirtiendo que:
«Es pues necesario que todos los pueblos de la república tengan presente esta circunstancia para que cuando vuelvan a ofrecerse elecciones para diputados elijan hombres inteligentes y dignos de ocupar tan delicado puesto para abolir para siempre a los correburros»
Se trata de una sabia advertencia que todos los dominicanos deberían tener presente en el momento de depositar sus votos en las elecciones que se llevarán a cabo el día 16 de mayo del año en curso.
martes, 27 de abril de 2010
El POEMA DE LAS MULTITUDES
"ElL POEMA DE LAS MULTITUDES " (*)
Por : Domingo Caba Ramos
Tomás Hernández Franco
Junto con Pedro Mir, Manuel del Cabral y Héctor Inchaustegui Cabral, Tomás Hernández Franco (Tamboril, 29/04/1904 – Santo Domingo, 01/09/1952) formó parte de los llamados Independientes de los 40, grupo poético cuya producción se caracterizó por la intención de denuncia y la preocupación social que late en la mayoría de los versos que la conforman. No fue, sin embargo, Hernández Franco, como sí lo fueron Mir, del Cabral e Inchaustegui, un poeta social, aun cuando lo social está presente o aflora constantemente en su poesía.
Esa presencia se pone de manifiesto, por ejemplo, en un poema de humana o antropológica raigambre, “El poema de las multitudes”, casi desconocido en el ambiente literario dominicano, y el cual se constituye en un himno a la humanidad, en un desesperado grito reivindicativo , o en un canto de solidaridad con las masas irredentas, despojadas históricamente de sus derechos existenciales.
EL POEMA DE LAS MULTITUDES
¡Muchedumbres!
Masa de hombres de todos los países
roncas de gritar la sublime protesta
muchedumbres trágicas,
rabiosas
y fuertes.
¡Muchedumbres hambrientas!
Famélica legiones
incubadoras
de los cataclismos y las revoluciones!
¡Paupérrimas muchedumbres!
De los obreros vencidos
por la ignorancia
el alcohol
la tisis!
Hombres agrupados por el dolor
carroña de las batallas
alaridos de los hospitales
soldados desconocidos de la muerte sin gloria!
¡Muchedumbre de todos los países
Salve!
Tranquilas muchedumbres
de las ferias jocundas
paz peripatética
de los domingos grises
cobres y penachos
del batallón que pasa
pueblo de los conciertos
en los jardines públicos…
¡Populacho de todas las ciudades del mundo!
un Hombre está cantando
la gloria de ser Hombre
Es del sudor
la miseria
el dolor
la laceria
es de toda la angustia de los hombres reunidos
es de todas las rabias de los hombres vencidos
es de la pena de la hija pálida y contrahecha
es del pavor
es de los tristes, de los cansados, de los caídos
que la gran tortura de vivir está hecha!
¡Muchedumbres coléricas!
Roja miseria de las barricadas
harapientas banderas al asalto
de las bastillas de la Vida
rebeliones siniestras del moujik bajo el fuete
ladridos de los manicomios
dolor de las mujeres bajo las lámparas
de los burdeles
trabajadores de los muelles
marinos de los naufragios
mineros de las tinieblas
valor de los soldados en las guerras inútiles.
Populacho de todas las ciudades del mundo!
un Hombre está cantando
la gloria de ser Hombre!
Obreros de New York
de Londres
de París
de Hamburgo
de Moscú.
Legión terrible de hombres
que ha de decir la última palabra
frente a la Eternidad y frente a Dios
legión sangrienta
feroz
legión formidable de los hombres enfermos
legión formidable de los hombres fuertes
trágicos
tristes!
Carcajada única del obrero que sufre!
Multitudes
frente al dolor y frente a la muerte
muchedumbres de todos los países
llenas de ira o llenas de piedad.
hombres que la suerte
parió, aburrida, por el mundo
llena de tristeza o llena de maldad!
Multitudes!
Sobre tus espaldas escribieron la Historia!
Y sobre tus frentes yo escribo mi Poema
de Alegría!
El poema de la Gloria
terrible de ser Hombre!
Tomás Hernández Franco
(París, 1926)
Publicado en mi columna del diario La Información en abril de 1991
Por : Domingo Caba Ramos
Junto con Pedro Mir, Manuel del Cabral y Héctor Inchaustegui Cabral, Tomás Hernández Franco (Tamboril, 29/04/1904 – Santo Domingo, 01/09/1952) formó parte de los llamados Independientes de los 40, grupo poético cuya producción se caracterizó por la intención de denuncia y la preocupación social que late en la mayoría de los versos que la conforman. No fue, sin embargo, Hernández Franco, como sí lo fueron Mir, del Cabral e Inchaustegui, un poeta social, aun cuando lo social está presente o aflora constantemente en su poesía.
Esa presencia se pone de manifiesto, por ejemplo, en un poema de humana o antropológica raigambre, “El poema de las multitudes”, casi desconocido en el ambiente literario dominicano, y el cual se constituye en un himno a la humanidad, en un desesperado grito reivindicativo , o en un canto de solidaridad con las masas irredentas, despojadas históricamente de sus derechos existenciales.
EL POEMA DE LAS MULTITUDES
¡Muchedumbres!
Masa de hombres de todos los países
roncas de gritar la sublime protesta
muchedumbres trágicas,
rabiosas
y fuertes.
¡Muchedumbres hambrientas!
Famélica legiones
incubadoras
de los cataclismos y las revoluciones!
¡Paupérrimas muchedumbres!
De los obreros vencidos
por la ignorancia
el alcohol
la tisis!
Hombres agrupados por el dolor
carroña de las batallas
alaridos de los hospitales
soldados desconocidos de la muerte sin gloria!
¡Muchedumbre de todos los países
Salve!
Tranquilas muchedumbres
de las ferias jocundas
paz peripatética
de los domingos grises
cobres y penachos
del batallón que pasa
pueblo de los conciertos
en los jardines públicos…
¡Populacho de todas las ciudades del mundo!
un Hombre está cantando
la gloria de ser Hombre
Es del sudor
la miseria
el dolor
la laceria
es de toda la angustia de los hombres reunidos
es de todas las rabias de los hombres vencidos
es de la pena de la hija pálida y contrahecha
es del pavor
es de los tristes, de los cansados, de los caídos
que la gran tortura de vivir está hecha!
¡Muchedumbres coléricas!
Roja miseria de las barricadas
harapientas banderas al asalto
de las bastillas de la Vida
rebeliones siniestras del moujik bajo el fuete
ladridos de los manicomios
dolor de las mujeres bajo las lámparas
de los burdeles
trabajadores de los muelles
marinos de los naufragios
mineros de las tinieblas
valor de los soldados en las guerras inútiles.
Populacho de todas las ciudades del mundo!
un Hombre está cantando
la gloria de ser Hombre!
Obreros de New York
de Londres
de París
de Hamburgo
de Moscú.
Legión terrible de hombres
que ha de decir la última palabra
frente a la Eternidad y frente a Dios
legión sangrienta
feroz
legión formidable de los hombres enfermos
legión formidable de los hombres fuertes
trágicos
tristes!
Carcajada única del obrero que sufre!
Multitudes
frente al dolor y frente a la muerte
muchedumbres de todos los países
llenas de ira o llenas de piedad.
hombres que la suerte
parió, aburrida, por el mundo
llena de tristeza o llena de maldad!
Multitudes!
Sobre tus espaldas escribieron la Historia!
Y sobre tus frentes yo escribo mi Poema
de Alegría!
El poema de la Gloria
terrible de ser Hombre!
Tomás Hernández Franco
(París, 1926)
Publicado en mi columna del diario La Información en abril de 1991
miércoles, 21 de abril de 2010
TOMÁS HERNÁNDEZ FRANCO
(Juicios críticos)
Por : Domingo Caba Ramos.
Tomás Hernández Franco ( 1904 – 1952 ), a pesar de ser uno de los más originales y grandes poetas contemporáneos de nuestro país y haber compuesto uno de los textos capitales del siglo XX en la República Dominicana , el poema “ Yelidá”, su obra ha sido poco divulgada , razón por la cual el inspirado bardo tamborileño , como en otras ocasiones lo hemos afirmado, continúa siendo un “ Ilustre desconocido”
Acerca de su vida y obra, sin embargo, son innúmeros los escritores de reconocida prestancia académica y/o literaria que han externado sus juicios valorativos:
«Tomas Hernández Franco – argumenta Manuel Mora Serrano - es uno de los más grandes poetas “inéditos” de este país, porque realmente se refieren los biógrafos e historiadores a su Yelida (1942), cuando, realmente, Tomás empezó a publicar muy joven, a los 17 años, “Rezos Bohemios” (poesía), y un libro de cuentos: “Capitulario”, y ya, para 1940, había editado la mayor parte de su obra. Es este Tomás un caso de precocidad superado sólo en cuanto a edad de publicación por Joaquín Balaguer, que editó en 1922, a los quince años, su primer libro: Salmos Paganos. Tomás - continúa el autor de “Juego de dominó”- fue un gran trabajador y un individuo de avanzada. En la revista Yelidá, en su primer número, se reveló, como él dio a conocer en La Información, las primeras noticias del movimiento surrealista francés en los años veinte, y ya se sabe que también él es el autor de los primeros relatos auténticamente surrealistas escritos por un dominicano» (Listín Diario, 18/4/98).
Manuel Mora Serrano:
Novelista, poeta y ensayista.
Pedro René Contín Aybar, ensayista, crítico literario y quien compartiera con Hernández Franco la redacción de Los Cuadernos Dominicanos de Cultura, describe de esta manera a su antiguo amigo y compañero:
«Tomás Hernández Franco era la inquietud personificada. Le veo grande, fuerte, gesticulante, hablando a gritos, defendiendo ideales cada vez renovados, bufando, manoteando, riendo, inestático siempre. Producía la impresión de un barbotar constante, como un torrente ensordecedor, como una incesante máquina de producción ilimitada. Poeta, su verso vibraba con elásticos acentos móviles. Agrupaba ideas, al parecer sin concierto, para cerrar con un broche magnífico donde todo su pensamiento disperso se resumía en un sonoro acorde definitivo.
Polemista, esgrimía argumentos contundentes, destrozaba, fundía, aplastaba. Recorría todos los caminos, oprimiendo un círculo contrictor donde su contrincante quedaba reducido a polvo. Sus convicciones eran firmes, aunque violenta, y las oponía hasta contra la razón, seguro de que la postre la razón era suya. Escritor, cultivaba, preferentemente, después de la poesía, el cuento y se puede asegurar que produjo, si no los mejores, al menos algunos de los más encomiables cuentos dominicanos, entre ellos, piezas de antología, como “El asalto de los generales” y “Anselma y Malena”»
Cuadernos Dominicanos de Cultura
No. 118, p.383, sept. 1952
El periodista y escritor cubano Virgilio Ferrer Gutiérrez nos presenta el siguiente retrato:
«Lo que ha visto nuestra lente: 6 pies de carne y hueso. Una mirada zahorí, curiosa, inquieta. Unas orejas que son antenas. Una cordialidad desbordada. Un enorme talento y una exquisita sensibilidad. Una nariz aguda como corvo pico de aguilucho. Un espíritu abierto. Unos enormes brazos, siempre en cruz. Y unas manos vigorosamente trazadas, listas para lo que sea menester…»
Virgilio Ferrer Gutiérrez
Cuadernos Dominicanos de Cultura
No. 118, p.387, sept. 1952
«Un amigo me da la noticia: “Murió Hernández Franco” –apunta el escritor salvadoreño Ricardo Trigueros de León - Silva el viento en las crines de los caballos, de los caballos que él amó e hizo relinchar en sus cuentos, entre disparos y matorrales, mientras Y elida, hija del mal y del sargazo, tiembla de frio entre dos brazos morenos llenos de sal y azul. El mar que ciñe los litorales de la isla dominicana alzará altas olas y en los muelles, algunos marinos, fumando sus pipas y bebiendo tragos de ron, contarán la historia de un hombre que cantó al mar las anclas llenas de herrumbes, los arpones que lanzan sobre el lomo de los peces y los anzuelos que, en la madrugada, son recogidos por manos de pescadores, sacando a flor de agua un vivo temblor de escamas. Gesto bonachón el suyo de andar a grandes zancadas. Así caminaba en sus cuentos, a grandes pasos, como un viento desatado.”
Trigueros de León
Cuadernos Dominicanos de Cultura
No. 118, p.389, sept. 1952
En un enjundioso perfil titulado: “Tomás Hernández Franco en el recuerdo”, el destacado escritor, historiador e intelectual mocano, doctor Julio Jaime Julia (1922 – 1993), afirma lo siguiente:
«En enero de 1949, en compañía del fraterno amigo Doroteo A. Regalado, prócer de la Intervención Militar Norteamericana, tuve el privilegio de conocer y conversar brevemente con Tomás Hernández Franco en el acogedor ambiente de su hogar en Tamboril. La impresión de esa única oportunidad que se me presentó de verle físicamente fue desde luego imborrable, por la sencilla razón de que él era uno de esos personajes inolvidables. Alto, activo, dinámico, rebosante de vida interior, sorprendentemente talentoso, cordial, simpático, comprensivo, decidor, y amable, Tomás cautivaba desde el primer momento con la franqueza de su trato y el poder de su extraordinaria inteligencia…»
Suplemento “Coloquio”, p.10, 20 de mayo de 1989.
Para el brillante poeta, académico y ensayista Mariano Lebrón Saviñón Tomás Hernández Franco “fue un poeta de originales encantos”, en tanto que Joaquín Balaguer, en su “Historia de la Literatura Dominicana” (1992) nos lo presenta como “un poeta de reconocida originalidad y cuentista de rica imaginación y de estilo ágil”
El poeta Ramón Emilio Jiménez, bastante conocido por sus famosos himnos escolares, en un soneto titulado “Tomás Hernández Franco”, le cantó de la siguiente manera a su amigo entrañable:
TOMAS HERNADEZ FRANCO
Luces de ingenio, en ocasión geniales,
fueron en él aliento vigoroso,
poesía, inquietud, todo a raudales,
bondad, locura, sueño, todo hermoso.
Brilló en la prensa, defendió ideales,
con actitud viril y ánimo airoso,
lo saludaron músicas triunfales,
y todo le sobró, menos reposo.
Reposo espiritual para ser fuerte,
serenidad de que se halló vacía,
su joven alma por extraña suerte.
Honda fiebre del mundo le absorbía,
y vivió en esa fiebre hasta que un día,
halló serenidad, pero en la muerte.
Ramón Emilio Jiménez.
(1886 – 1970)
Franklin Mieses Burgos (1907 – 1976), miembro fundador de la Poesía Sorprendida y uno de los poetas de mayor relieve de la lírica dominicana contemporánea, apunta acerca de Hernández Franco lo siguiente:
«A Tomasito Hernández le conocí en el año de 1930, con el funesto advenimiento de la tiranía. Fuimos amigos pero no compañeros de tertulia. Sin embargo le tenía una gran admiración como poeta, él a mí también me la tenía por la misma causa, pues cuando nos encontrábamos siempre elogiaba mis poemas, especialmente, “La elegía por la muerte de Tomás Sandoval”. Personalmente su figura de campesino ilustre atraía desde el primer momento por el desparpajo de su franqueza atronadora; y en realidad, era un hombre bueno y generoso capaz de las mayores abnegaciones para sus amigos»
(Tomado de “La poesía dominicana en el siglo XX, Alberto Baeza Flores, tomo II, edición UCMM, 1977, p.153)
Don Manuel del Cabral (1907 - 1999), en su libro autobiográfico “Historia de mi voz” nos presenta, acerca de su amigo e integrante como él de los llamados “Poetas Independientes”, un perfil que no podía ser más singular, fraterno y pintoresco. Un perfil en el que en armónica simbiosis de la palabra artística se funde lo lírico con lo épico; lo serio con lo humorístico; lo real con lo fantástico:
TOMAS
« Inteligentemente alto. Eróticamente bajo. Cotidianamente absurdo. Dos zancos con talento sosteniendo su infancia. El andar de este muchachón se confundía con las escaleras cayéndose. Bebía sin reloj. Escribía desordenadamente cuerdo. No le falta ni un caballo en la cara ni una azucena en su niño. Cuando conversaba se desbocaba en metáforas y anécdotas que aumentaban y aumentaban hasta que Tomás quedaba sepultado bajo ellas sin saber cómo salir de un montón de cosas increíbles, milagrosas, fascinantes. Pero por fin encontraba el recurso: ordeñaba con paciencia la gota de la última botella, se la bebía, y al instante nos decía: “La cerveza embrutece y el vino da talento, la leche nos da vergüenza…” No se sabe de que murió Tomás. Pero se dice que lo obligaron a tomar leche. Entonces… se murió de vergüenza»
Manuel del Cabral
“Historia de mi voz” (págs. 43/44)
domingo, 4 de abril de 2010
¿PARA QUIEN HABLAN Y ESCRIBEN NUESTROS LIDERES?
“La tarea que tiene el sujeto comunicante se divide en dos partes: saber lo que se desea comunicar, y saber cómo expresar su mensaje a fin de lograr que penetre lo más posible en la mente de sus oyentes”.
(Bienvenido Díaz Castillo)
Como me lo contaron se lo cuento. El hecho ocurrió hace ya muchos años en la llamada Villa del Viaducto: Moca.
Un joven estudiante, poseedor de una sólida cultura general y muy dado a escribir versos, estaba locamente enamorado de una muchacha de incomparable belleza, pero con muy bajo nivel de escolaridad. Un día en que esta se encontraba sola en la casa donde ejercía como trabajadora doméstica, el Romeo de nuestra historia quiso aprovechar tan grata oportunidad para impresionar a la Julieta de sus sueños, solicitándole un servicio con las siguientes palabras:
“Linda Célibe, ¿podría usted regalarme un vaso de jugo perlático producido por las glándulas mamarias de la consorte del toro?
Al oír esto, la pobre muchacha se quedó por completo en el aire, vale decir, no entendió absolutamente nada. O como dicen los lingüistas, no pudo descodificar el mensaje.
En otras palabras, no hubo comunicación. Y esto se debió, sencillamente, a que el culto enamorado (emisor o sujeto comunicante) empleó unas terminologías y formas expresivas que no estaban en consonancia con la formación académica y bajo dominio léxico de un receptor - oyente que apenas sabía leer y escribir. Merced a esta incomprensión, a la joven del relato le resultó imposible captar de inmediato que era un vaso de leche lo que en realidad solicitaba su romántico pretendiente.
Para que la comunicación sea efectiva, las palabras utilizadas por el emisor (quien habla o escribe) tienen que estar acorde con las características sicológicas y socioculturales del receptor (lector u oyente).
De no procederse así, automáticamente se producen los denominados “ruidos semánticos” que no son más que todas aquellas barreras o circunstancias que en el acto comunicativo dificultan e impiden la compresión efectiva de un determinado mensaje.
Es lo que sucede a diario en el discurso de los principales líderes políticos y sindicales de la República Dominicana, quienes al igual que el protagonista de la anécdota antes relatada, hablan y escriben sin tomar en cuenta las diferencias individuales y el nivel académico de las personas a quienes se dirigen. Basta leer lo que escriben esos dirigentes para convencernos de tan preocupante realidad.
¿Cómo es posible que un líder político de un partido de izquierda, cuyos miembros son en su mayoría obreros iletrados, escriba en el órgano informativo de su agrupación política que en República Dominicana “No se vislumbra un repunte de la economía por ahora?
¿Qué entenderán las masas analfabetas o semianalfabetas cuando en la nota editorial del periódico de su partido leen, sobre la alianza electoral por esta propuesta, que “Su éxito descansa en el sentido de oportunidad con que sea materializada y para ello hay que deponer las actitudes de autosuficiencia de los falsos escrúpulos acerca de la idoneidad, firmeza y consecuencia de una que otra fuerza”.
¿Cómo es posible que el presidente de un partido de izquierda proclame en una convención compuesta en su mayoría por chiriperos, choferes y obreros que es posible alcanzar el poder si determinadas corrientes políticas “galvanizan una amplia alianza electoral”.
Refiriéndose a semejante comportamiento lingüístico en los niveles directivos de muchas organizaciones políticas y sindicales, Maximiliano Jiménez Sabater y Agustín Navarro consideran que “Es de lamentar que las energías desplegadas por tantos luchadores de estos, a menudo personas de ideas brillantes, se queden a medio camino por falta de una comunicación lingüística adecuada con sus grupos destinatarios” (Una guía de redacción para la comunicación popular. CEDEE, 1983 página 13).
Deténgase amigo lector, aunque sea por breves minutos, a leer o escuchar las declaraciones y discursos de los dirigentes políticos y sindicales de nuestro país.
Y como yo, usted también tendrá necesariamente que preguntarse:
¿Para quién hablan y escriben nuestros líderes?
“La tarea que tiene el sujeto comunicante se divide en dos partes: saber lo que se desea comunicar, y saber cómo expresar su mensaje a fin de lograr que penetre lo más posible en la mente de sus oyentes”.
(Bienvenido Díaz Castillo)
Como me lo contaron se lo cuento. El hecho ocurrió hace ya muchos años en la llamada Villa del Viaducto: Moca.
Un joven estudiante, poseedor de una sólida cultura general y muy dado a escribir versos, estaba locamente enamorado de una muchacha de incomparable belleza, pero con muy bajo nivel de escolaridad. Un día en que esta se encontraba sola en la casa donde ejercía como trabajadora doméstica, el Romeo de nuestra historia quiso aprovechar tan grata oportunidad para impresionar a la Julieta de sus sueños, solicitándole un servicio con las siguientes palabras:
“Linda Célibe, ¿podría usted regalarme un vaso de jugo perlático producido por las glándulas mamarias de la consorte del toro?
Al oír esto, la pobre muchacha se quedó por completo en el aire, vale decir, no entendió absolutamente nada. O como dicen los lingüistas, no pudo descodificar el mensaje.
En otras palabras, no hubo comunicación. Y esto se debió, sencillamente, a que el culto enamorado (emisor o sujeto comunicante) empleó unas terminologías y formas expresivas que no estaban en consonancia con la formación académica y bajo dominio léxico de un receptor - oyente que apenas sabía leer y escribir. Merced a esta incomprensión, a la joven del relato le resultó imposible captar de inmediato que era un vaso de leche lo que en realidad solicitaba su romántico pretendiente.
Para que la comunicación sea efectiva, las palabras utilizadas por el emisor (quien habla o escribe) tienen que estar acorde con las características sicológicas y socioculturales del receptor (lector u oyente).
De no procederse así, automáticamente se producen los denominados “ruidos semánticos” que no son más que todas aquellas barreras o circunstancias que en el acto comunicativo dificultan e impiden la compresión efectiva de un determinado mensaje.
Es lo que sucede a diario en el discurso de los principales líderes políticos y sindicales de la República Dominicana, quienes al igual que el protagonista de la anécdota antes relatada, hablan y escriben sin tomar en cuenta las diferencias individuales y el nivel académico de las personas a quienes se dirigen. Basta leer lo que escriben esos dirigentes para convencernos de tan preocupante realidad.
¿Cómo es posible que un líder político de un partido de izquierda, cuyos miembros son en su mayoría obreros iletrados, escriba en el órgano informativo de su agrupación política que en República Dominicana “No se vislumbra un repunte de la economía por ahora?
¿Qué entenderán las masas analfabetas o semianalfabetas cuando en la nota editorial del periódico de su partido leen, sobre la alianza electoral por esta propuesta, que “Su éxito descansa en el sentido de oportunidad con que sea materializada y para ello hay que deponer las actitudes de autosuficiencia de los falsos escrúpulos acerca de la idoneidad, firmeza y consecuencia de una que otra fuerza”.
¿Cómo es posible que el presidente de un partido de izquierda proclame en una convención compuesta en su mayoría por chiriperos, choferes y obreros que es posible alcanzar el poder si determinadas corrientes políticas “galvanizan una amplia alianza electoral”.
Refiriéndose a semejante comportamiento lingüístico en los niveles directivos de muchas organizaciones políticas y sindicales, Maximiliano Jiménez Sabater y Agustín Navarro consideran que “Es de lamentar que las energías desplegadas por tantos luchadores de estos, a menudo personas de ideas brillantes, se queden a medio camino por falta de una comunicación lingüística adecuada con sus grupos destinatarios” (Una guía de redacción para la comunicación popular. CEDEE, 1983 página 13).
Deténgase amigo lector, aunque sea por breves minutos, a leer o escuchar las declaraciones y discursos de los dirigentes políticos y sindicales de nuestro país.
Y como yo, usted también tendrá necesariamente que preguntarse:
¿Para quién hablan y escriben nuestros líderes?
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