(A propósito del «Día del Locutor»)
Hoy es Día Nacional del Locutor como el 5 de abril lo fue del periodista. Felicitamos, pues, a los locutores de verdad en su día, muy especialmente a todos aquellos que en el uso cotidiano de la lengua se han convertido en verdaderos guías y maestros.
Tratándose
de estos oficios, quienes los realizan, no todos, se confunden y confunden: el locutor se cree
periodista, porque tal vez lee o comenta noticias en una cabina de radio o televisión,
y el periodista se cree locutor, porque quizás transmite en vivo para estos
medios, y porque a través de estos participa en un programa de comentarios;
pero debe quedar claro que si bien el ejercicio del periodismo y la locución
están muy relacionados, uno y otro quehacer requieren de competencias
distintas.
Uno,
el locutor, debe posee un adecuado dominio de la lengua oral; mientras que el
otro, el periodista, además de la oral, la competencia fundamental que sirve de
apoyo a su trabajo cotidiano es el dominio de la lengua escrita.
En otras palabras, quien nunca haya ejercido la
locución como su principal medio de vida ni está certificado como tal, no puede
autodenominarse locutor. De igual forma, quien no haya estudiado periodismo o
ejercido esta carrera; aunque sea de manera empírica, no puede llamarse periodista.
Existen, sin embargo, comunicadores que cumplen magistralmente con esa doble
condición, como don Ramón de Luna, entre otros.
Para
todos quienes en el desempeño de sus funciones han convertido el uso de la
palabra oral en un arte, les reitero mi más sentida felicitación.


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