domingo, 16 de febrero de 2025

«ARANDELA», AGUINALDO Y NAVIDAD


Por: DOMINGO CABA RAMOS

Acerca del centenario aguinaldo que todos cantan y citan con el título de «A las arandelas», en el primer párrafo de un artículo publicado en este mismo diario ((Diario Libre, 21/12/2019)) escribí yo lo siguiente:

 « Quizás la mayor parte de los dominicanos lo hemos cantado, bailado y tarareado alguna vez; pero talvez muchos desconocen que su título original es “Cánticos” y no “A las arandelas”, como popularmente se conoce. Que fue compuesto en Santiago hace ya ciento once años, específicamente el 16 de noviembre de 1908, y que su autor lo fue el laureado cantor o poeta popular mocano – santiaguero Juan Antonio Alix (1833- 1918), el cual le dedicó la referida composición al presbítero don Manuel de Jesús González, cura de la parroquia La Altagracia de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Se trata, pues, del más antiguo y conocido de los aguinaldos dominicanos…»

La referida pieza poética, “Cánticos”, está compuesta por ochenta versos de arte menor, octosílabos en su totalidad, distribuidos en veinte estrofas. Solo en la última de estas aparece el término “arandelas”:

Así, pues señores,
sin más dilación,
entremos cantando,
arandelas son”.

Con el transcurrir del tiempo, muchos de los versos que conforman la estructura de esos “Cánticos” fueron musicalizados y ampliados con otros que nada tienen que ver con el contenido del texto original. Esa versión modificada musicalmente se popularizó con el título de «A las arandelas», y en ella dicho nombre se repite tres veces a modo de estribillo:

“Ábreme la puerta,
 que estoy en la calle,

y dirá la gente,
que esto es un desaire.

Allá dentro veo,
un bulto tapao,

no sé si será,
algún puerco horneado.

A las arandelas,
a las arandelas,

a las arandelas,
de ni corazón…»

A la luz de la presencia de la precitada voz en una composición inspirada en las costumbres tradicionales dominicanas propias de las navidades, surgen las preguntas obligadas:

a)      En el español general y dominicano, ¿qué significado soporta el término arandela?

b)      ¿Qué relación semántica existe entre dicho vocablo y las fiestas navideñas?

c)      En otras palabras, ¿qué se quiere decir con ese estribillo?

El Diccionario de la lengua española, acerca de la palabra “arandela” registra trece significados, cuatro de los cuales se asocian a la cultura dominicana, aunque no al período navideño:

1.      «Pieza delgada, generalmente circular y con un orificio en el centro, que sirve para mantener apretados una tuerca o tornillo, asegurar el cierre hermético de una junta o evitar el roce entre dos piezas»

2.      «Objeto o pieza en forma de aro disco horadado»

3.      «Volante, cenefa, adorno circular femenino»

4.      «En general, cualquier pieza en forma de disco perforado»

El Diccionario del español dominicano (2024: 49), por su parte, acerca de la susodicha voz, nos presenta los valores significativos siguientes:

 1. «Pieza de tela fruncida que se pone como adorno en los bordes de prendas de vestir, cortinas o tapicerías»

2. «Chorreras y vueltas de una camisa o una blusa»

En virtud de las citas precedentes, se aprecia a todas luces que no existe la menor relación semántica entre los conceptos que los dos diccionarios consultados aportan acerca del término “arandela” con las navidades dominicanas y con el sentido que el llamado «Cantor del Yaque» (Juan A. Alix) lo emplea cuando embriagado del espíritu navideño invita:

 «Así, pues señores,
sin más dilación,
entremos cantando,
arandelas son».

Por esa razón, igualmente notamos la ausencia de vínculos semánticos e ignoramos qué habrá querido decir el musicalizador que modificó los «Cánticos» del iluminado decimero mocano – santiaguero en su ultrapopular e histórico estribillo:

«A las arandelas,
a las arandelas,
a las arandelas,
de mi corazón…»

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE : 12/12/2024)

 

EL USO DE LA LENGUA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL


Por: Domingo Caba Ramos

“Colocar al frente de un programa de radio o de televisión a un discapacitado lingüístico, es como poner de inspector de semáforos a un daltónico…” Pedro Luis Barcia

Académico, investigador, lingüista y profesor argentino.

a) “ Estético” y “Epopeyo”

En el uso cotidiano de la lengua, en nuestros medios de comunicación se leen y escuchan las más sorprendentes y hasta jocosas irregularidades léxicosemánticas. El caso que a continuación se relata, ocurrido hace ya varios años, resulta, a propósito, bastante ilustrativo:

Para reducir el nivel de ansiedad que me producen los taponamientos vehiculares, aquella calurosa tarde de un agosto de fuego, mientras me dirigía al centro universitario donde imparto docencia, encendí el radio de mi vehículo, y al margen de toda intención selectiva, sintonicé una de las estaciones radiales que operan en Santiago de los Caballeros. Un locutor, muy; pero muy emocionado, conversaba con el cantante Fernando Villalona:

_ « Mayimbe - se le escuchó tronar casi llorando y con zalamero acento- tú sabes que siempre te he admirado. Tú, mi hermano, eres lo máximo como artista. Tú eres un ser artístico, “estético” y “epopeyo”…»

«_ ¿Epopeyo!» – me pregunté – sin poder evitar mi famoso ¡Diablo! interjectivo, así como la irónica sonrisa que se dibuja en mi rostro cada vez que leo o escucho semejantes “desatinos” a través de los medios de comunicación de la República Dominicana. Porque si bien es cierto que existe el vocablo “epopeya”, con significado de “Poema épico o narrativo…”, no menos cierto es que su versión masculina, “epopeyo”, creada por el aludido comunicador santiaguero, carece de existencia en nuestra lengua, y por ser así, ninguna realidad designa. En el caso específico de esta palabra, ni siquiera puede hablarse de uso impropio, toda vez que dicho vocablo, por no formar parte del repertorio léxico del español, tampoco puede soportar ningún otro significado distinto al que le confirió el susodicho, pintoresco y apasionado locutor.

b) «Provincia de Moca».

Un día de estos encendí el televisor, y en el programa de noticias que se trasmitía por uno de los canales nacionales se informa que:

“Residentes en la provincia de Moca se quejaron por el alto precio de las facturas de la energía eléctrica…”

¡Provincia de Moca!, repetí con inevitable asombro. Y es que con ese nombre solo conozco el del municipio principal, capital o común cabecera de la provincia Espaillat, vale decir, no tengo conocimientos de que alguna provincia de la República Dominicana se llame Moca.

c) El siempre tormentoso “su” posesivo.

En uno de los más prestigiosos diarios digitales editados en Santo Domingo, se lee lo siguiente:

«Un hombre mató a balazos a su suegro y a su hijastra la madrugada de este lunes…»

Al leer el pretranscrito texto noticioso, la pregunta, de inmediato, salta a la vista:

¿Hijastra de quién era la joven asesinada, del suegro o del hombre que la mató? La ambigüedad o ausencia de claridad, ciertamente, es mucho más que patente. Para evitarla, lo apropiado habría sido escribir:

1) «Un hombre mató a balazos a su suegro y a la hijastra de este (del suegro) la madrugada de este lunes…»

2) «Un hombre mató a balazos a su suegro y a la hijastra de aquel (del hombre) la madrugada de este lunes…»

Acerca del uso del “su" posesivo ya había emitido mis consideraciones en un artículo publicado en este diario con el título de “Uso y abuso del posesivo” (Feb./2/2016). Y, a modo de conclusión, en el párrafo final del referido trabajo, afirmaba yo que:

«Emplear el posesivo apocopado “su”, sin incurrir en imprecisiones semánticas, requiere mucho cuidado y dominio de la redacción. Quien no esté seguro de ese cuidado o de ese dominio, es preferible que no use o controle el uso abusivo de esta espinosa y tormentosa forma pronominal.

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE : 15/11/2024 )

EL SENADOR ANTONIO MARTE : POR SU LENGUA Y PENSAMIENTO LO CONOCERÉIS


 Por: DOMINGO CABA RAMOS

«Señora: El legislador dominicano es un tipo curioso, alto o bajo de estatura; blanco, indio o moreno de color; delgado o grueso; feo o buen mozo; que estos son los caracteres variables o comunes; su aspecto no es del todo desagradable y hasta parece un hombre civilizado…»

 Francisco Moscoso Puello : (De su libro: Cartas a Evelina (1913)

En virtud de lo que disponen los artículos 79 y 82 de nuestra Constitución, en la República Dominicana cualquier ciudadano puede desempeñar los cargos de diputado y senador, siempre que cumplan con los requisitos que en estos artículos se establecen. A saber: «Ser dominicana o dominicano en pleno ejercicio de los derechos civiles y políticos, haber cumplido veinticinco años de edad, ser nativo de la demarcación territorial que lo elija o haber residido en ella por lo menos cinco años consecutivos»

Nótese que en ninguno de los requisitos se exigen conocimientos, luces intelectuales, formación política ni competencia profesional. Por esa razón, las matrículas de diputados y senadores, en determinados períodos de nuestra historia contemporánea, ha estado plagada de los más sorprendentes, incompetentes y hasta pintorescos legisladores, tales como riferos, choferes, narcotraficantes, analfabetos funcionales y hasta exprotitutas. Por esa razón, nunca pierden vigencia los muy citados versos de epigramático acento del laureado y ultracitado Cantor del Yaque, Juan Antonio Alix (Moca, 1883 – Santiago, 1918), contenidos en sus famosas décimas publicadas con el genérico título de “Corroboro, corroboro”:

« -Dime, querido Vidal,
tú que eres medio letrado,
para ser buen diputado,
a un Congreso Nacional,
¿debe ser hombre leal,
de inteligencia y decoro?
No sea penguinche, Teodoro,
que para un congreso ir,
no hay más que saber decir,
corroboro, corroboro.

Y por esa razón, a nadie ha de extrañar que el senador por la provincia de Santiago Rodríguez, mediante el uso de un nivel expresión lingüística que avergüenza la conciencia nacional, haya manifestado en la sala de sesiones de la cámara a la que pertenece, aquello de que:

«Yo quisiera, ¡coño, - excúsemen la palabra - renunciar deta maidita vaina , ¡coño. Yo habiá vito que aquí un senador no vale una guayaba podría… Yo soy empresario dede que tengo diecisiete año…. Yo nunca e robao para que haya toelmundo saber que yo tengo diez pesos. Eso es un sinverguenzá…» . La “ maidita vaina”- aclaro – es el cargo de senador.

Y al leer esas palabras, continúo recordando los versos de Alix :

-Pues Vidal, a mi entender,
creí que los diputados,
eran patriotas y honrados,
y de bastante saber,
que el pueblo sabía escoger,
hombres serios como un toro,
 y nunca elegir un moro,
para que sea mal cristiano,
¿no es así, querido hermano?
corroboro, corroboro.

Y a propósito valdría preguntase: ¿Se corresponde la precitada y callejera forma de expresión del senador noroestano con la investidura del «honorable» que la articuló y con la solemnidad del lugar en donde tan desacertado discurso se escuchó? ¿Es ese el estilo de lengua que un representante de tan poderoso poder del Estado, como lo es el Legislativo, públicamente debe exhibirse? ¿Por qué tronó de esa manera el susodicho y megapintoresco legislador?

Sencillamente inconforme con el mandato de la Ley No. 311-14 que obliga a los funcionarios y servidores públicos presentar sus declaraciones juradas de patrimonio al inicio y fin de los cargos desempeñados. Consiste esta declaración en un inventario de bienes, autenticados por un notario público, que deberá ser publicado por la Cámara de Cuentas a través de cualquier medio, electrónico o impreso. Esa publicación fue lo que detonó la ira de Marte, al considerar que tal publicación podría comprometer la seguridad de funcionarios y familiares, ante posibles atracos y secuestros llevados a cabo por delincuentes.

Lo cierto y extraño es que el legislador que nos ocupa se opone o resiste rabiosamente   a que funcionarios y servidores públicos cumplan con lo que establece la ley.

Ciertamente que, como resultado de la inversión de valores que progresivamente corroe los cimientos de la sociedad dominicana, en lo que tiene que ver con el perfil de los legisladores que dicen «representarnos» en el Congreso, justo es reconocer que se ha involucionado bastante. Para entender esto, basta analizar y contrastar a la vez, el perfil cultural y peso político de los senadores y diputados que en siglos pasados dignamente ocuparon un asiento en el Congreso Nacional, con el mismo perfil que proyectan los actuales legisladores, entre ellos Antonio Marte.

«Las diferencias - como reza la frase popular – son del cielo a la tierra». Veamos solo algunos de esos legisladores del ayer lejano que con su brillante trayectoria académica, literaria, política e intelectual y alto vuelo oratorio preñaron de respeto y solemnidad las salas de sesiones del Congreso:  

Dr. Manuel María Valencia (1844), Buenaventura Báez (1845), Félix María del Monte (1950), Benigno Filomeno Rojas (1854), Pedro Francisco Bonó (1958), Tomás Bobadilla (1854), José Gabriel García (1866), Jacinto de la Concha (1866), Monseñor Meriño (1878), Francisco Gregorio Billini (1879), Luis del Castillo (1889), Octavio Beras (1908), Francisco Leonte Vásquez (1908), Eliseo Gullón (1909), (1912), Porfirio Herrera (1938), Lic. Manuel Arturo Peña Batlle (1942), Manuel de JS. Troncoso (1943), Carlos Sánchez y Sánchez (1956), Lic. Carlos Rafael Goico Morales (1961), Atilio Guzmán Fernández (1970), Lic. Hatuey Decamps (1979), Lic. Hugo Tolentino Dipp (1982)

Escritores, abogados, políticos, maestros, poetas, Arzobispos, vicepresidentes y presidentes de la República constituyen parte de la ficha personal de muchos de los nombres antes citados, los cuales, en los años señalados, ingresaron al Congreso Nacional, ya como diputados, ya como senadores. Establezca usted, amigo lector, comparación entre aquellos y los actuales, Antonio Marte, entre estos, y muy seguro quedará sorprendido con las abismales diferencias de perfiles que existen entre los legisladores de ayer y los de hoy.

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE :  8/11/2024 )

 

 

BASILIO CABA : 54 AÑOS DE VIDA MAGISTERIAL


«Los discípulos son la biografía del maestro»

(Domingo Faustino Sarmiento )
Por DOMINGO CABA RAMOS
Sucedió en un lejano y frío lunes, 5 de octubre de 1970.  Cuando los impetuosos vientos de la adolescencia apenas habían cesado o dejado de flotar alrededor de su incipiente existencia juvenil, el “muchacho” reunió una que otra prenda de vestir, la “metió” en un pequeño bulto y se marchó… Abandonó así su mocana y bienamada franja campestre para aposentarse semanalmente en la comunidad San José Adentro, del ahora municipio de Baitoa, en cuya escuelita de reducida población estudiantil comenzó a impartir docencia.
Para ejercer tan delicado oficio, el «pichón» de maestro carecía por completo de experiencia y mucho menos de la formación docente requerida para tal fin. Apenas contaba con el título de Bachiller, el deseo de superación, la responsabilidad aprendida de sus mayores y el temprano interés de brindar sus cívicos servicios a la patria.
Así, «como el que quiere y no quiere», poco a poco al bisoño educador se le fue incendiando su pasión docente o ensanchando el amor por la enseñanza. De esa manera comenzó a ejecutar un largo, tortuoso, complicado, apasionante y poco incentivado recorrido por los senderos de un mundo, el magisterial, en el que si bien se cosechan perennes satisfacciones espirituales, no así las justas reivindicaciones que le permitan al maestro resolver, libre de todo tipo de limitadoras estrecheces, sus condiciones materiales de existencia.
 Así, con el transcurrir del tiempo, además de la experiencia, fue adquiriendo la titulación que le permitieron un mejor y más efectivo desempeño en el ejercicio de sus funciones.
En la Escuela Normal Salomé Ureña, Santiago (Plan para maestros en servicio) obtuvo el título de Maestro Normal Primario, y en el Centro Universitario Regional de Nordeste (CURNE – UASD), así como en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) cursó estudios de licenciatura en Educación: Mención Filosofía y Letras. Pero no solo eso. A esos estudios de formación profesional básica hay que añadirle los numerosos talleres y cursos extracurriculares en los que participó en su muy dilatada y no menos fructífera carrera docente.
Una carrera que bien puede resumirse como sigue:
1.     1)  Maestro en la Escuela Primaria Rural de San José Adentro, Baitoa.
2.    2)   Director del Núcleo Escolar No. 25, con sede en Carlos Díaz, Tamboril.
3.    3) Director del Núcleo Escolar No. 18, con sede en la comunidad de Guayabal, Santiago.
4.    4)  Director de la Escuela Primaria e Intermedia “Prof. Sergio Hernández”, Tamboril .
5.     5)  Profesor interino del Liceo Nocturno “Tamboril”
6.    6) Profesor interino de la Universidad Tecnológica de Santiago, recinto Moca.
7.    7) Profesor del Liceo Nocturno “Prof. Fausto Jiménez”, Santiago.
8.    8)  Subdirector del Colegio “San Juan Bautista”, Urb. Cerro de Gurabo, Santiago.
9.    9)  Profesor del programa de educación secundaria “PREPARA”, Santiago.
10.  10) Profesor Escuela "Ana Josefa Jiménez", Santiago
11.  11) Subdirector del Colegio “Salomé Ureña”, Santiago.
Se trata o me refiero al profesor Basilio Caba Ramos, mi hermano, un veterano educador que asumió la enseñanza como una especie de filosofía de vida.
Cuarenta y cinco años permaneció laborando en el sector público de la educación hasta el 2015, año en que fue jubilado por el Ministerio de Educación. Y cuando se pensó que esta medida marcaría el fin  de  sus intensos  ajetreos docentes,  por entender de que aún le sobraban fuerzas y   faltaba mucho que aportar a la educación dominicana, entonces «le cogió» con ofrecer sus servicios en el área privada del sector educativo, y aquí se mantuvo hasta agosto del presente año, mes en el que decidió desvincularse no solo  del último centro educativo (Colegio “Salomé Ureña”, Santiago) donde laboró, sino también apartarse de manera definitiva de las aulas a las que cincuenta y cuatro (54) años antes había ingresado.
En esos cincuenta y cuatro (54) años de labor magisterial, nadie como él ejerció con tanto amor e igual entrega y responsabilidad este ennoblecedor trabajo. Nadie como él abrazó con igual pasión la carrera docente. Nadie como él practicó con tantos bríos y entusiasmos el llamado Arte de la Enseñanza. Tal es así, que hasta el último minuto en que se mantuvo vinculado al aula desempeñó su rol con la misma energía vital, con la misma chispa y responsabilidad, con el mismo alto grado de motivación, con la misma capacidad de creatividad e innovación y con el mismo respeto al compromiso contraído.
 Merced al juicio precedente, se puede afirmar, sin temor a exagerar, que la fuerza, pasión y entrega que hasta el último instante de su superextendida labor pedagógica mostró el profesor Basilio Caba superaba grandemente a la fuerza, pasión y entrega que exhiben muchos de los jóvenes maestros que no hace tantos años ingresaron   al sistema educativo dominicano.
En atención   a sus aportes a la educación y cultura dominicanas, el maestro Basilio Caba ha sido objeto de numerosos reconocimientos, entre los cuales merecen citarse:  el Reconocimiento al Mérito Magisterial «Prof. Ercilia Pepín», concedido por el Ayuntamiento del municipio de Santiago, 2012) y el Premio «Peña y Reinoso al Magisterio Nacional», otorgado por el Ateneo «Amantes de la Luz», Santiago, (2017)
Sus últimas generaciones de alumnos, más que a su maestro, lo percibían y querían como a un padre. Por esa razón, y ante la ida sin vuelta de este, ya me parece escuchar sus voces de acongojado acento en el momento en que a su guía y preceptor, con las palabras de nuestro Poeta Nacional, le expresan la profunda angustia que les produce su partida:
Maestro:
«Siempre tu voz palpitará en el aula,
como un millón de corazones vivos.
Siempre tu voz acoplará el recuerdo,
con la emoción de desflorar un libro,
y habrá un intenso volotear de angustia,
en el alón de recuerdo vivo»
O en el instante en que le manifiestan que   nunca lo olvidarán o siempre mantendrán vivo en el cofre de sus recuerdos entrañables. Es entonces cuando con las mismas palabras del poeta, los pupilos casi le cantan al maestro:
Maestro:
«No te decimos adiós. Tú no te has ido.
Tú estás en el recuerdo palpitante,
y eterno en las raigambres del gemido.
Cada lágrima en flor del estudiante,
apretada en el pecho conmovido,
será como un puñal de sentimiento,
que querrá defenderte del olvido…»
Para concluir, tengo necesariamente que decir que yo no sé si como afirmaba Gardel, todavía «Veinte años no es nada». De lo que sí estoy  seguro es de que permanecer durante cincuenta y cuatro años (54) impartiendo docencias es mucho, mucho…
(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE : 3/10/2024 )

DUDAS Y CONFUSIONES EN EL USO DE ALGUNAS FORMAS DEL ESPAÑOL


Dudas y confusiones en el uso de algunas formas del español
Por : Domingo Caba Ramos

1.      1. ¿Narrativa o que…?

En los últimos años, y como resultado indiscutible de la masificación lingüística, el término «narrativa» ha logrado ocupar un lugar protagónico en el léxico activo de los hablantes dominicanos. A cualquier forma de expresión, en nuestro país se le llama erróneamente «narrativa»:

a)       a) «Escuché el discurso del candidato, pero su narrativa no me convenció»

b)        b) « Habló acerca de los efectos negativos de las drogas y su narrativa fue bastante clara.»

 En tal virtud, conviene aclarar que solo existe narrativa cuando se narra o cuenta una historia, esto es, cuando se relatan hechos ejecutados por uno o más personajes en un tiempo y ambiente determinados. Si esos cuatro elementos (Acción –Personaje – Tiempo – Ambiente o lugar) no existen, entonces podrá hablarse de exposición, descripción, argumentación, etc.; pero jamás de «narrativa». Merced a estas puntualizaciones, y en relación con los dos enunciados antes citados, lo adecuado hubiera sido escribir:

a)       a) « Escuchéel discurso del candidato, pero su exposición no me convenció.

b)       b) « Habló acerca de los efectos negativos de las drogas, y su explicación fue bastante clara.

2.    2. ¿ Maratón o la maratón?

La pregunta que a modo de título encabeza el presente apartado, vía wasap me la remitió un día de estos un viejo amigo periodista. Y para complacer su léxica inquietud, por la misma vía le remití copia del artículo que sobre el tema publiqué en la prensa nacional en el mes de mayo del año 2013,y cuyo contenido se transcribe a continuación :

 «En un cable de prensa publicado en el diario ecuatoriano El Universo (17/4/2013) se lee lo siguiente:

“Las dos bombas que estallaron en medio de una multitud cerca de la meta en la Maratón de Boston causando la muerte de tres personas dispararon una búsqueda exhaustiva de los autores de un ataque que la Casa Blanca dijo que sería tratado como "un acto terrorista…"»

 Sobre el mismo hecho, la agencia de noticias británica Reuters informó que :

“Las bombas usadas el lunes contra el Maratón de Boston, que causaron tres muertos y 176 heridos, fueron fabricadas usando ollas a presión como superestructura, pólvora como el explosivo y perdigones como metralla adicional…”

Nótese que mientras en el primer cable se habla de “la maratón”, en femenino; el segundo se refiere a “el maratón”, en masculino. Ante esta doble mención genérica, sé que más de un lector se preguntará de inmediato, ¿cuál, entonces, es la manera correcta, “el maratón” o “la maratón”?

 Es posible que la mayoría afirme que la segunda, por considerar que se escucha más agradable, eufónica y concordante y, al mismo tiempo, rechace la primera por percibirla discordante, toda vez que la voz masculina maratón aparece modificada por un determinante femenino (la), sintagma que a todas luces contraviene una de las reglas generales de la concordancia que establece que el artículo concuerda con el sustantivo en género y número.

Sin embargo, según el criterio académico, ambas formas, “el maratón” y “la maratón”, son válidas; vale decir, dicha palabra puede emplearse tanto en masculino como en femenino. Acerca de esta , el Diccionario panhispánico de dudas, 2005, p.417, establece lo siguiente:

 «Maratón. ‘Carrera pedestre de resistencia’ y, en general, ‘competición de resistencia o actividad larga e intensa’. Esta voz comenzó a circular en el primer tercio del siglo xx con género masculino; posteriormente, por influjo del género de prueba o carrera, se ha ido extendiendo su uso en femenino, también válido: «Kurtis fue segundo en el maratón de Hong Kong» (Clarín [Arg.] 3.7.87); “Lo vimos de pantalón corto y cintillo corriendo una maratón” (Hoy [Chile] 2-8.6.97). No debe usarse la grafía marathón»

  De la cita anterior se infiere que el término maratón puede utilizarse en doble género, primero, porque dicha voz, por su propia naturaleza, pertenece al género masculino (concordancia gramatical)); segundo, porque alude a dos formas femeninas: a una ‘carrera’ y a una ‘competición’ (concordancia de sentido). Merced a este juicio, son gramaticalmente válidos enunciados del tipo:

 a. Él maratón fue muy bien organizado.
 b. La maratón fue muy bien organizada»

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE : 26/9/2024)

VACILACIÓN SINTÁCTICA E IDEOLOGÍA DE GÉNERO EN LA CONSTITUCIÓN DOMINICANA


Por: Domingo Caba Ramos

de 2

«Hay acuerdo general entre los lingüistas en que el uso no marcado (o uso genérico) del masculino para designar los dos sexos está firmemente asentado eel sistema gramatical deespañol, como lo está eede otras muchas lenguas románicas y no románicas, y también en que no hay razón para censurarlo…»

(Ignacio Bosque)

El uso de desdoblamientos del tipo “Bienvenidos y bienvenidas”, “Los y las”, “Maestros y maestras”, etc., tiene como ideológico fin, desconocer el valor genérico o no marcado del masculino y evitar la discriminación sexual o exclusión de la mujer eel discurso. Como se trata de un recurso lingüístico antinatural, forzado o impuesto parcialmente por el ala radical u ortodoxa del movimiento feminista, es natural que, al emplearlo, en la expresión lingüística se incurra constantemente evacilaciones y, como resultado de estas, en redundancias y discordancias que afectan de manera considerable la esencia semántica de la construcción sintáctica. Es lo que sucede, por ejemplo, en la Constitución de la República Dominicana (2010), plagada de dobletes genéricos, y en cuya redacción no se descarta que haya influido su precedente inmediato: la Constitución Bolivariana de Venezuela (1999), texto legislativo este, eel que eexagerado número de desdoblamientos utilizados roza los límites de la extravagancia. Así se pone de manifiesto en uno de sus artículos:

« Art.41  Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de presidente o presidenta de la República, vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva, presidente o presidenta y vicepresidentes o vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia…Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, ministros o ministras, gobernadores o gobernadoras y alcaldes o alcaldesas de Estados y municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años..»

Eel Art. 19 de la Carta Magna dominicana se lee lo siguiente:

1.      «Artículo 19.- Las y los extranjeros pueden naturalizarse conforme a la ley, no pueden optar por la presidencia o vicepresidencia de los poderes deEstado, ni están obligados a tomar las armas contra su Estado de origen…»

a)      ¿No se incurre en visible discordancia de género cuando se escribe “Las extranjeras “… y mucho más cuando de las “Las extranjeras” se afirma que no están obligados…

b)      ¿Por qué si de dobla el género eel sintagma “Las y los extranjeros”, no se procede igual con el participio (obligados) que en función de adjetivo debe modificar el significado de a cada uno de los sustantivos núcleos que de acuerdo al criterio antisexista (“extranjeros y extranjeras) deberían constituirlo, y en tal virtud lo adecuado hubiera sido escribir: “Las y los extranjeros no están obligados y obligadas…”

2.      «Artículo 77.- Elección de las y los legisladores. La elección de senadores y diputados se hará por sufragio universal directo en los términos que establezca la ley»

Nótese cómo eel título de este artículo aparecen los inclusivos dobletes “las y los legisladores…”, los cuales inexplicablemente se omiten eeenunciado que sigue, por cuanto eevidente masculino genérico solo se habla de “senadores y diputados…”, en vez de la reinvidicadora y feminista construcción sintáctica “senadores y sanadoras y diputados y diputadas…” ¿Por qué? ¿Qué explicación lingüística puede ofrecerse al respecto?

Pero no solo eso.

Mientras el uso del masculino con valor genérico o válido para uno y otro sexo, como bien lo establece la concordancia deespañol, persiste eel numeral 3 del presente artículo:

 «Los cargos de senador y diputado son incompatibles con otra función o empleo público, salvo la labor docente…», eel numeral siguiente (#4) extrañamente reaparecen los discordantes dobletes feministas: «Las y los senadores y diputados no están ligados por mandato imperativo.»

Y una vez más habría que preguntarle al ideólogo de género o redactor de nuestro texto constitucional: ¿Por qué? ¿Por qué los mismos sustantivos se duplican en un enunciado y en otro no? ¿Qué argumento con sólida fundamentación lingüística tendría que aportar el legislador para aclarar las dudas y preguntas que semejante vacilación pueden generar en la mente del lector’

3.       Con el propósito de estamparle el sello feminista, antimachista o antiandrocentrista al discurso, en una cantidad de artículos de la Constitución dominicana abundan enunciados y frases como las que a continuación se transcriben:

a)       «Son derechos básicos de trabajadores y trabajadorasentre otros…» (Art.62)

b)      «Requisitos para ser senador o senadora...»  (Art.79)

c)       «Si un legislador o legisladora hubiere sido arrestado, detenido…» (Art. 86)

d)      «Las y los legisladores deben asistir a las sesiones…» (Art, 88)

e)      «El Poder Ejecutivo eejercido en nombre del pueblo por la presidenta o el presidente de la Repúblicaen su condición de jefe de Estado…» (Art.122)

Sin embargo, el mismo masculino que en los enunciados pretranscritos, por excluyente y discriminatorio, se intenta rechazar mediante el uso de desdoblamientos, aparece fielmente expresado en otros artículos de nuestra llamada Ley de leyes. Entre estos:

a)      a)  «Es obligación de todo empleador garantizar a sus trabajadores condiciones de seguridad, salubridad, higiene y ambiente de trabajo adecuados» (Art. 62)

b)      b) Todo trabajador tiene derecho a un salario justo y suficiente que le permita vivir con dignidad …» (Art- 62)

c)      c )  «Los integrantes de ambas cámaras gozan de inmunidad por las opiniones que expresen en las sesiones» (Art. 85)

d)    d)   «Ningún senador o diputado podrá ser privado de su libertad durante la legislatura, sin la autorización de la cámara a que pertenezca…» (Art.86)

e)      e) Requisitos para ser presidente de la República. Para ser presidente de la República se requiere…» (Art.123)

Vale destacar, eel primer bloque, cómo a   la mujer que desempeñe el cargo de presidenta de la República, en nuestra Constitución es llamada “jefe”, así, en masculino.

Los ejemplos antes transcritos ciertamente revelan o ponen de manifiesto lo incoherente e inconsistente que resulta, quizás por su carácter no común o artificial, el discurso anisexista propio de la llamada ideología de género, y las dificultades lingüísticas que impiden su sostenimiento. Son esas barreras las que originan que la expresión lingüística se torne vacilante, vale decir, muy inclusiva en un momento; pero «machista» o «androcéntrica» en otro, al decir del radicalismo feminista.

Ojalá que estas notas contribuyan a una más cuidadosa revisión deestilo del proyecto de reforma constitucional recientemente sometido al Congreso Nacional por el presidente de la República, Luis Abinader, de tal forma que de nuevo no se repitan los errores morfosintácticos y lexicosemánticos presentes eel vigente texto de la Constitución dominicana, proclamada y publicada el 26 de enero del 2010.

 (PUBLICADO EN DIARIO  LIBRE : 12/9/2024)