sábado, 28 de enero de 2023

POR FEO LO LIBERTARON : COSAS DE LUIS DE CAMEJO

Por : Domingo Caba Ramos

El santiaguero Luis Camejo (primera mitad siglo XX) está considerado como el más grande epigramista dominicano de todos los tiempos. A Pesar de su innegable ingenio poético, a este poeta popular muy pocos lo conocen en el país, incluyendo la ciudad (Santiago) donde nació. Publicó solo un libro: «Puyas de la jabilla» (1936).   Nadie como él supo referirse con igual ironía a los más diversos aspectos de la vida nacional.  A él solo Juan Antonio Alex en ese sentido se le acerca.

Cuenta Camejo en uno de los epigramas del  antes citado libro, que una vez un hombre fue apresado por cometer un estupro; pero el fiscal, al considerar que por ser tan feo ese hombre solo mediante la violación podía disfrutar el cuerpo de una mujer, propuso que no fuera condenado . Camejo relata el hecho de la manera siguiente:

 

«Por raptar una muchacha,

hicieron un hombre preso,

que tenía, a más de obeso,

la cara de cucaracha.

 

El fiscal al ver la fecha,

de aquel nuevo fariseo,

exclamó: “como es tan feo,

no es legal que se castigue,

pues, ¿cómo Diablo consigue?

 

Y yo apuesto hasta mi cheque,

contra el palo de una escoba,

a que la niña más boba,

no se deja sorprender,

de un hombre, que halla mujer,

solo así: si se la roba…”»

 


viernes, 27 de enero de 2023

¡HASTA LUEGO, MAESTRA Y COMPAÑERA!

Por : Domingo Caba Ramos


 Trabajamos juntos, hace ya muchos años, y fue mi jefa inmediata durante casi dos décadas: yo, como maestro de Lengua Española y Literatura en el Liceo Nocturno «Tamboril», y ella, como directora de dicho centro educativo, el primero de este municipio en su grado, y del cual fue fundadora. Siempre amable, trato respetuoso y con su eterna sonrisa a flor de labios, nunca la vi molesta. Nunca la escuché elevándole el tono ni “hablándole mal” a nadie en señal de enfado o braveza. Nunca la escuché murmurando o criticando destructivamente a nadie.

 Me atrevo a decir que se trata de uno de los más sanos y nobles seres que he tratado en toda mi vida. Por esa razón, ante su lamentable fallecimiento, ningún cura o predicador tendrá que desearle aquello de que « ¡Dios la acoja en su santo seno…!», ya que ese santo lugar, durante su permanencia aquí en la Tierra, ella supo ganárselo y reservarlo.

¡Que en paz descanse en tu eterno y celestial refugio, mi querida Haydee Martínez!

 

domingo, 15 de enero de 2023

PRESENCIA DEL LÉXICO BEISBOLÍSTICO EN EL HABLA POPULAR DOMINICANA


 Por: Domingo Caba Ramos.

 “Una prueba más de que el juego de pelota es un deporte íntimamente integrado a la tradición y que constituye un elemento distintivo de la identidad dominicana es que parte de su terminología ha dado lugar a la creación de expresiones metafóricas que trascienden el ámbito del deporte y pertenecen ya al lenguaje corriente usado por la población"

 (Orlando Alba: lingüista dominicano).

 Verdaderamente no sabemos si la caña de azúcar continúa siendo el producto principal de la República Dominicana; pero lo que sí sabemos es que ningún otro país de América produce más peloteros que el nuestro. Merced a este último producto, no resulta extraño que en el habla popular dominicana, todo se compare con el béisbol. En otras palabras, el juego de pelota yace permanentemente presente en nuestra diaria conversación.

 Los ejemplos sobran:

a)   Cuando el nuevo introduce en su gestión estrictas medidas que antes no existían, de él se dirá que “vino por la goma” o “duro y curvero”

b)  « En el P.L.D. - comentaba recientemente un periodista-“se está jugando una pelota caliente”»

c)   Un paciente que yace al borde de la muerte es un enfermo que está en “tres y dos”.

d)  Un  pintoresco exdiputado por la provincia de Puerto Plata causó  gran revuelo, hace ya  nueve años,  cuando en un declaración pública denominó “Segunda base” a su amante, querida o compañera sentimental.

e)    El estudiante entrega el examen al profesor y abandona el aula bastante jubiloso.- ¿Cómo te fue?- le pregunta un compañero.
 -¡Muchacho!, eso fue un “flaicito al cátcher”.

f)     El alto oficial policial encabeza un operativo sorpresa en el barrio Capotillo. El naranjero de la esquina reporta el caso afirmando que “Allá bajo la pelota ta que arde”. 

g)    A mi vecino Andrómedo lo cancelaron del trabajo, una noche fue atracado, su esposa lo abandonó y, por último, se enfermó. Por eso no se cansa de decir que “Yo estoy pasando por la peor racha de mi vida”. 

h)    Un exdirector general de la Defensa Civil, continuamente se quejaba de los pocos recursos económicos que recibía dicha institución de parte del Estado: “En la Defensa Civil jugamos sin trochas o a mano pelá”- eran sus palabras habituales.

i)     Cuando un dirigente político cesa o decide no participar en el debate electoral casi siempre da a conocer la decisión expresando que “En esta oportunidad yo he preferido ver el juego desde las gradas”. 

j)     Mi tío Luis solía declarar con reiterada frecuencia que muy poco le importaba lo fea o carente de atractivos físicos que pudiera ser una mujer si con esta sólo sostendría una sola relación o aventura sexual. “En palo largo, mi sobrino, no se pisa base”. 

k)   Para el hablante dominicano hacer un buen negocio es “pegar un palo a la pared”, mientras que el individuo que en una determinada reunión aportó la idea más juiciosa o racional, de inmediato se dirá que “La botó por los cuatrocientos” o “La botó con las bases llenas”. 

l)    El viejo Miningo no cree en cuentos con su hija Abelaida. Desde que el novio de esta llega a la casa, el anciano comienza a observar los movimientos del Romeo enamorado, tratando de explorar sus reales intenciones: “Desde hace días - rezonga con tono autoritario- le estoy cogiendo las señas para que no se burle de mí ni de mi hija”.

m)  Cuando la Policía logra apresar al delincuente que por mucho tiempo anduvo prófugo, la frase beisbolística no se hace esperar: “¡Por fin le hicieron out!”. 

n)    La persona que enfrenta una situación en la que no se vislumbran las más mínimas posibilidades de éxitos, es una persona que se encuentra en “conteo de tres y dos y el ampalla en contra”.

o)    El marido llegó a la casa y encontró a su mujer abrazada con otro. El pleito que se armó fue tremendo. Horas después, los vecinos comentaban con inocultable picardía: “A la tipa la agarraron fuera de bases ” o “La sorprendieron con su emergente”

 Los dominicanos llevamos el béisbol en las venas, vale decir, nacemos beisbolistas, crecemos beisbolistas y morimos beisbolistas. Y como el sujeto-hablante construye sus comparaciones a partir de los elementos que forman parte de la realidad que le rodea, no es raro, pues, la continua presencia del léxico beisbolístico en el habla popular dominicana.

ACERCA DE LA VOZ «PRIMERAMENTE» Y OTROS MITOS LINGUÍSTICOS


Por: Domingo Caba Ramos

En el uso y enseñanza de la lengua española son diversos los falsos conceptos o mitos gramaticales que cada cierto tiempo se crean y difunden. Y es tal la magnitud o reiteración de su difusión, que no obstante su esencia falaz, los hablantes los asumen y defienden como si se tratara de verdades incuestionables. Alcanzan, de esa manera, la categoría de auténticos o verdaderos mitos.

Entre los más comunes y divulgados mitos gramaticales merecen citarse los siguientes:

a)    «El acento destruye el diptongo»

b)    «Las letras mayúsculas no se acentúan»

c)      «La palabra ‘etcétera’ ya no se usa, sino ‘entre otros’»

d)    «La z debe pronunciarse diferente a la s »

e)      «No se debe decir ‘primeramente’, porque no existe ‘segundamente’, ‘terceramente’, etc.»

Son falsos o carentes de soportes lingüísticos los juicios precedentes porque:

1. El diptongo nunca se destruye. En palabras como ‘María’ y ‘Raúl’, por ejemplos, nunca ha existido diptongo, sino hiato. Y en virtud de este planteo, a todas luces carece de pertinencia lingüística alegar que las tildes presentes en dichos nombres destruyeron el diptongo; sencillamente porque no se puede destruir lo que no existe.

2. El empleo de las mayúsculas no exime de marcar la tilde siempre que así lo establezcan las reglas generales de acentuación. Nunca han existido reglas gramaticales que establezcan que las letras mayúsculas no deben llevar tildes

3. Es incierto que la palabra etcétera ya no se usa o fue excluida del repertorio léxico del mundo hispanohablante. Tanto la voz ‘etcétera’ como la construcción léxica ‘entre otros’ se emplean para cerrar enumeraciones inconclusas, como bien lo establece el Diccionario Panhispánico de dudas (2005), de la Asociación de Academias de la Lengua Española : « Procedente de la expresión latina ‘et caetera’, se usa siempre para cerrar enumeraciones incompletas. En la escritura va siempre precedida de una coma y se emplea frecuentemente en forma abreviada» (Pág. 279)

4. Una de las características del español de América es el SESEO, fenómeno lingüístico que consiste en pronunciar como s la z y la c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera. Tales letras representan el mismo fonema (el fonema /s/), razón por la cual no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que la sílaba sa, en la palabra sapo. O, lo que es lo mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”.Sencillamente, en el mundo hispanohablante la z nunca debe pronunciarse. O como bien nos decía, en mis años de estudios universitarios,   uno de los más brillantes maestros que tuve en la UASD: «El hispanohablante que mete la “z” en la pronunciación, también mete la pata»

5. En cuanto a la voz “primeramente”, se plantea el mismo mito o falso concepto, lamentablemente repetido y difundido hasta por profesores de lengua española. Se trata, “primeramente”, de una voz que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) se registra como adverbio de tiempo o de orden. En este texto se consignan también los términos “segundamente, terceramente y cuartamente”; pero se aclara que están en desuso.

Como adverbio de tiempo, “primeramente” significa “previamente, anticipadamente, antes de todo”, y con este valor tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “últimamente” y “finalmente”.   Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente:

 «Tan pronto llegamos al campo “primeramente” fuimos a la casa de nuestros abuelos».

Como adverbio de orden, se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: en primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:

 «Ellos, "primeramente" analizaron las causas del desastre; luego, estudiaron los efectos; finalmente, emitieron las conclusiones»

En ocasiones, el adverbio “primeramente”   puede presentarse como único elemento, sin correlato, para resaltar la importancia del segmento que aparece a continuación:

«Yo creo que tú, antes de hablar, “primeramente" conviene que investigue sobre el tema».

En este caso, "primeramente" se usa con el significado de “principalmente”, y como puede apreciarse, no introduce el primer miembro de una enumeración ni funciona como nexo entre las distintas partes que conforman el texto.

En conclusión, todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente”, "terceramente", etc.

EL HOMBRE PEQUEÑITO SEGÚN ALFONSINA STORNI


Por: Domingo Caba Ramos

Alfonsina Storni 

   Ahora que tantos casos de feminicidios se reportan en nuestro país, por considerar muchos hombres que su esposa, novia o pareja sentimental les pertenece como si  de un objeto cualquiera se tratara, quizás convenga compartir los reveladores versos que conforman el poema “Hombre pequeñito”, de la insigne poetisa argentina, Alfonsina Storni (1892-1938). Entraña dicha composición una aguda crítica a ese hombre de mente estrecha que terca o rabiosamente se resiste a que su esposa, novia o compañera de vida le ponga fin a la relación sentimental establecida entre ambos. A cada hombre que haya incurrido en tan detestable comportamiento, pienso que mucho le favorecería la lectura del precitado texto poético, por cuanto de la reflexión resultante podría llegar a la convicción de que tan pequeño es y que tan angosta resulta el perfil de su estructura mental...

¿Quién fue Alfonsina Storni?

 Madre soltera, actriz, dramaturga, maestra y poetisa, nació en Suiza el 29 de mayo de 1892 y falleció en Argentina, donde residió desde niña, el 25 de octubre de 1938. Junto con la chilena y Premio Nobel, Gabriela Mistral, y la uruguaya, Juana de Ibarborou, conformó la gran trilogía de escritoras que lucharon para que la mujer ocupara un espacio de importancia en las páginas de la literatura hispanoamericana, logrando convertirse de esa manera en la primera mujer que entró a formar parte de la comunidad de escritores de Argentina. Y junto a Ibarborou (1892-1979), está considerada como una de las voces de mayor relieve de la poesía feminista en las letras latinoamericanas.

El feminismo combativo es uno los rasgos que más caracterizan su producción poética, como bien se pone de manifiesto en sus composiciones: «Tú me quieres blanca» y «Hombre pequeñito» De manera subversiva y directa, en sus versos abordó temas como la sexualidad femenina, los roles de género y la subordinación de la mujer al hombre; pero esa rebeldía contra la opresión de la mujer no fue solo personal, sino también política. En tal virtud, participó activamente en la campaña de defensa del derecho al voto de la mujer argentina y en favor de la educación sexual en las escuelas.

Además de sus ocho libros de versos, escribió obras teatrales y numerosos artículos. Esos libros son los siguientes : La inquietud del rosal (1916), El dulce daño (1918), Irremediablemente (1919) Languidez (1920), Ocre (1925) , Poemas de amor (1926) , Mundo de siete pozos (1934) y  Mascarilla y trébol (1938)

 El diagnóstico de un incurable cáncer de mama la sumió en una terrible y permanente depresión que la llevó a ponerle fin a su vida por la vía de suicidio, lanzándose al mar de Plata, la madrugada del 25 de octubre de 1938.

 Un suicidio que parece haberlo pronosticado en los versos que escribió un año antes de su muerte, con motivo del trágico fallecimiento de su entrañable amigo y amante, el afamado cuentista uruguayo Horacio Quiroga (1878-1937), quien al enterarse de que padecía de un intratable o incurable cáncer de próstata, decidió envenenarse, mientras se encontraba interno en un hospital de Buenos Aires, en la madrugada del 19 de febrero de 1937.

 En esos versos de despedida, Alfonsina le dice a su amigo querido:

 «Morir como tú, Horacio, en tus cabales, 
y así como en tus cuentos, no está mal; 
un rayo a tiempo y se acabó la feria…» 

En el poema “Hombre pequeñito”, apunta Storni lo siguiente:

 HOMBRE PEQUEÑITO

 «Hombre pequeñito, hombre pequeñito, 
suelta a tu canario que quiere volar... 
Yo soy el canario, hombre pequeñito, 
déjame saltar. 

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, 
hombre pequeñito que jaula me das. 
Digo pequeñito porque no me entiendes, 
ni me entenderás. 

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto,
 ábreme la jaula que quiero escapar;
 hombre pequeñito, te amé media hora, 
no me pidas más»

LO QUE ES Y LO QUE PARECE EN EL USO DE LA LENGUA


Por: DOMINGO CABA RAMOS

1.      ¿«Loquera» o «locura»?

En su cuarto libro de relatos y crónicas publicados, “Mi mejor historia”, Johan Rosario Rosario,  periodista, narrador y empresario nativo del municipio de Tamboril, utiliza el sustantivo “loquera“ («… hablar de loqueras…») en uno de los relatos que conforman el referido libro. Apropósito de esta palabra, una de sus asiduas lectoras le escribe para en términos correctivos decirle que en lugar de “loquera” debió usar la palabra “locura”, por cuanto la primera, “loquera” es la mujer que cuida a los locos. El escritor, al respecto, solicita mi parecer, y la que sigue fue mi respuesta:

«Cuando se analiza el valor semántico o significado de una palabra, no se puede perder el vista el contexto lingüístico o situacional en que dicha palabra aparece empleada. En tal virtud, vale destacar que “loquera“, según el Diccionario de la lengua española (DRAE), no solo significa “Persona que cuida y guarda locos” y “Jaula de locos…”.  En el español de América, dicho vocablo también significa ‘locura’, igual que en el español dominicano, aunque no en todos los contextos uno y otro término se puedan intercambiar, condición esta última necearía para que dos o más palabras se consideren completamente sinónimas.

En el Diccionario del español dominicano (2013:422), acerca de la susodicha voz se leen los siguientes significados:

Loquera:

1.     ‘Locura’

2.     ‘Impulso que hace que una persona haga algo repentino’

3.     ‘Acción absurda o fuera de lo normal’

Merced a los anteriores conceptos, se infiere que una “loquera”, de acuerdo al sentido que a esta le atribuyen los hablantes dominicanos, se puede hacer o decir, siempre que se trate de una ‘Acción absurda o fuera de lo normal’. Por tal razón, debe reputarse válido el uso que del precitado sustantivo haces en tu recién publicado libro (oct. 2022):“En cambio, empezó a hablar de loqueras y ella sintió la necesidad de irse…” (p.39); aunque en vez de “hablar de loqueras…”, quizás hubiese sido preferible escribir: “…hablar loqueras…”

En el enunciado pretranscrito, “hablar de loqueras” sería lo mimo que hablar de cosas absurdas, de dichos disparatosos o sin importancia. Nótese que en semejante contexto, “loquera” no se puede intercambiar con “locura”, término que además de sustantivo (‘Privación del juicio uso de la razón’, ‘Despropósito o desacierto’ y ‘Exaltación del ánimo…’) funciona también, en la lengua coloquial, como adverbio (‘Muchísimo’, ‘extremadamente’) y como adjetivo (‘Extraordinario’, ‘fuera de lo común’). Por ser así, en el texto (p.38) tampoco se puede cambiar “locura” por “loquera” en el juicio aclarativo: “La amó con “locura” como los grandes amores…”, vale decir, inaceptable habría sido, desde el punto de vista semántico, escribir: “La amó con loquera…”

Por último, es normal que los autores literarios, en sus obras empleen expresiones con el sentido dialectal de la comunidad lingüística a la que pertenecen. En tal virtud, la voz “loquera”, como aparece en la cita precedente, ha sido utilizada con el significado particular que este término soporta en la variante dialectal dominicana»

2.     ¿«Orgánico» o «auténtico»?

Como resultado del cambio lingüístico, cada cierto tiempo surgen voces que, favorecidas por el fenómeno de la masificación lingüística, se “pegan“, se desplazan, popularizan y cual epidemia léxica, saltan de un hablante a otro en una determinada comunidad. No siempre la palabra emergente, sin embargo, guarda relación semántica con el justo sentido de lo que realmente   se desea expresar. Es lo que sucede actualmente en el habla dominicana, con el archiutilizado adjetivo “orgánico”, término genérico estrechamente vinculado a ciencias como la Biología, Química, Medicina…, y que en su sentido propio designa cada uno de los procesos asociados a la vida y a todo aquello relacionado con los organismos; pero que de manera impropia se emplea con el sentido de ‘auténtico’, ‘integro’, “sincero”, ‘claro…’ Así se hablará de “mujer orgánica”, “profesional orgánico”, “funcionario orgánico”, etc. A tono con el valor significativo que dicho vocablo entraña, sí podría hablarse de “alimentos orgánicos”, “compuesto orgánico“, plantas orgánicas”. “sustancia orgánica”, etc. ; pero no de “mujer orgánica” ni de  profesional o funcionario “orgánico”.

LENGUA Y RELACIONES HUMANAS


Por: Domingo Caba Ramos

«No estamos solos. Cada uno de nosotros no está solo…Tenemos que considerar que, con nosotros, existen los demás, esto es, que vivimos en sociedad. Pero vivir en sociedad no consiste precisamente en que otras personas estén o pasen cerca de nosotros, sino en que nos relacionemos de algún modo con ellas. Esta relación se produce gracias a la comunicación»

Manuel Seco

El humano es un ser social por naturaleza, esto es, nace, crece, se desarrolla y actúa en un mundo de personas que viven en sociedad. Y en tanto ser social, es, a su vez, un ser comunicativo.

Al formar parte de una realidad social, los seres humanos establecen múltiples relaciones con los miembros del grupo a la que pertenecen. Y para hacer más efectiva estas relaciones, tienen que intercambiar información con los demás, y exteriorizar lo que piensan, sienten y desean. Para tal fin, precisan, pues, de ese instrumento de comunicación que todos conocemos con el nombre de lengua.

 Ya sabemos que la lengua se actualiza o concretiza a través del habla, y que hablar, no es más que traducir en palabras deseos, sentimientos y pensamientos; pero los hablantes no siempre empleamos la lengua de la forma más adecuada en el instante de transmitir nuestras ideas. Frecuentemente adoptamos comportamientos lingüísticos que lejos de fortalecer las relaciones humanas, lo que hacen es producir en ellas profundas grietas que debilitan considerablemente dichas relaciones. De ahí que surjan los conflictos que suelen destruir los vínculos armónicos que deben primar en el seno de todo conglomerado social.

Tales conflictos se originan generalmente movidos más por palabras que por hechos. Incontables son los casos que nos permitirían validar el juicio anterior: las demandas por difamación e injuria; la queja del empleado, disgustado porque el jefe le “habla mal”; los chismes del vecindario que tantos roces o enfrentamientos generan; el estudiante que se queja por la forma en que le habló su profesor; el empelado que dimite del puesto porque ya no soporta las groserías verbales de su jefe inmediato, etc.,

Desavenencias como las antes citadas ocurren porque a veces no usamos la lengua con la eficacia que una buena relación social demanda. A tono con este planteo, conviene señalar que en el momento de intercambiar ideas debemos seleccionar las palabras que en términos comunicativos generen los más apreciables resultados. Como bien lo dice Gastón Fernández de la Torriente:

 «El poder de la palabra eficaz es ilimitado no sólo en la esfera política, sino en lo personal o en las relaciones laborales» (La comunicación oral, 1993:7).

Son muchos los hablantes que no se conducen con la prudencia requerida en el momento de intercambiar ideas con los demás. Nos referimos, obviamente, a aquellas personas que en lugar de usar la lengua para informar, persuadir y orientar, la emplean para ofender, humillar e imponer criterios. Ya lo explicó claramente el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez en su discurso de ingreso a la Academia Dominicana de la Lengua:

  «La  lengua tiene la posibilidad de ocultar en vez de manifestar; de engañar en vez de transmitir la verdad; de dividir en vez de unir; de enfrentar en vez de pacificar; de exacerbar en vez de suavizar; de debilitar en vez de robustecer y de trastocar en vez de ordenar».

 En relación con los juicios precedentes, me permito, a modo de sugerencias y por considerarlo de gran valor o pertinencia comunicativa, proponer lo siguiente:

   1.- Al hablar, mire siempre a los ojos de su interlocutor, escúchelo con interés y permítale que se exprese libremente.

 2.- Llame siempre a las personas por su nombre de pila. No le diga “caballero”, “jefe”, “viejo”, "don" “amigo”, “varón”, “comandante”, “caballo”, “ilustre”, "distinguido", “querido”, etc. Sencillamente llámele Luis, Abelaida, María, Efigenia, Yeyo, Ramón, Domingo, Andrómedo, Doroteo… Recuerde en todo momento el consejo de Dale Carnegie: “El nombre de una persona es para ella el sonido más dulce y más importante que puede escuchar”.

  3.- Al dirigirse a sus superiores o subalternos, proceda en todo momento con respeto y cortesía.

 4.- La autoridad y el respeto se logran con palabras firmes, pero respetuosas; nunca con el insulto grosero, humillante y bochornoso.

 5.- Evite emitir opiniones acerca de asuntos que tengan que ver con la vida íntima de los demás.

   6. Procure evitar las murmuraciones, el comportamiento altanero y los autoelogios.

Una y otras prácticas constituyen el sello distintivo de los seres mediocres y acomplejados. Lo que usted es o sabe debe demostrarlo con hechos, nunca con palabras. La pedantería, altanería o presunción es una de las conductas más despreciadas por los seres humanos.

 7. Procure siempre utilizar la palabra que, al decir de Neruda, «tienen transparencia», y no aquellas repletas de "sombras", y que por ser así, hieren y bajan, en vez de elevar, la autoestima de las personas que le rodean.

 8.  Existen hablantes de cuyas bocas en lugar de ideas lo que salen son proyectiles convertidos en palabras. Evite, pues, formar parte de su fila.

 9- Chismoso no solo es quien cuenta chismes, sino también quien disfruta escuchándolos.

 10.- La lengua jamás debe utilizarse para ofender, golpear, humillar, denigrar, destruir o lacerar dignidades ajenas. Nunca olvidar, apropósito, las sabias palabras de la insigne poetisa, maestra y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral (1889 -1957): «Todo puede decirse; pero hay que dar con la forma. La más acre reprimenda puede hacerse sin deprimir ni envenenar un alma»

 La Lengua, en fin, debe emplearse para estrechar las relaciones humanas y contribuir al desenvolvimiento o desarrollo de un mundo cada vez mejor.