domingo, 27 de marzo de 2022

´DESDE LAS ALTURAS DEL PEÑON : RECUERDO DE UNA ROTARIA E INSTRUCTIVA CAMINATA (Crónica del ayer)


Por : Domingo Caba Ramos

 «La belleza del monte es múltiple, infinita, cuando lo dora la luz del sol, cuando lo azota la tormenta, cuando lo bate la lluvia, a toda hora, en cada estación, eternamente…»

 (Francisco Moscoso Puello: Cañas y bueyes)

 Domingo, 7 de agosto de 1994

 Cuando el reloj marcó las 9:00 a.m., ya todos los socios ( activos y honorarios) del Club Rotario Tamboril estábamos concentrados alrededor de los tres vehículos que nos trasladarían hasta la entrada del angosto sendero que conduce hacia una de las más impresionantes y talvez menos exploradas de las elevaciones pertenecientes a la Cordillera Septentrional: el pico Peñón.

  En el seno del pueblo la mañana ardía. Mañana calurosa de agosto. Mañana de verano. Más, allá, en el corazón de la montaña, divisábamos la presencia de espesos y negros nubarrones, los cuales parecían anunciar la llegada inminente de la lluvia refrescante. Una simple señal del Ing. Agrónomo Domingo Rodríguez, quien además de fungir de cicerón tuvo a su cargo la coordinación de todo lo relativo al muy instructivo y recreativo viaje, bastó para que de inmediato emprendiéramos la marcha.

 Apenas unos pocos minutos de carrera y ya nos encontrábamos ascendiendo por la empinada carretera que comunica las comunidades de Canca La Piedra y Carlos Díaz.

 Las veloces camionetas, diestramente piloteadas por don Pablo Henríquez, Porfirio Guzmán y el veterano mecánico Danilo Rodríguez, mejor conocido con el mote de “San Víctor”, más que correr, parecían danzar al tener que moverse de manera irregular por la tortuosa y bailarina ruta.

 Antes de las diez llegamos a la comunidad de Arroyo del Toro. Aquí estacionamos los vehículos para iniciar nuestra caminata hacia la entrada del monte, y aquí también apareció Julián, el atento jovencito que nos sirvió de guía.

  - «Allá, en el pico, nadie debe lanzar desperdicios, escribir nombres en los árboles ni mucho menos extraer plantas para llevar a sus hogares» - sentenció el Ing. Rodríguez, actual macero del Club, consagrado ecologista y dos veces presidente de la Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI). Y sin mediar palabras dio comienzo a sus botánicas explicaciones:

  - « ¿Ustedes ven aquellas matas, parecidas a la palma? Esas son las manaclas y pertenecen a la misma familia de la cana, el guano, coco, es decir, al grupo de las llamadas plantas palmeras…».

 Empezamos a subir…

 Muy pronto la respiración de todos se tornaría más acelerada, los pasos más lentos y largas columnas de sudor comenzarían a descender por los cuerpos agotados. Producto del cansancio, Almonte (Albita), cual Jesucristo azotado, completó su tercera caída.  A don Félix Henríquez lo vimos rodar como el ágil pelotero que se desliza en el robo de base, en tanto que al doctor Carlos Tejada fue necesario “remolcarlo” y hasta se valoró la posibilidad de aplicarle respiración boca a boca.

 - «Esa otra mata - continúa nuestro orientador - se llama Guayullo y suele utilizarse como insecticida o repelente de insectos».

 - «Cuando yo nací - amplía don Braulio López, con aire de experto naturalista - ya los campesinos lo usaban como repelente, así cuando las gallinas tenían piojillos les forraban el nido de guayullo e inmediatamente el piojillo moría”. Luego le escucharíamos susurrar, con orgullo inocultable: -“Ven, que yo no soy fácil».

 En el transcurso de la travesía hubo un momento de tensión e inquietud, y fue que Carlos José Rosario, presidente de los rotarios excursionistas, desapareció sorpresivamente y no respondía a nuestros insistentes llamados. Cuando reapareció pudimos comprobar que el “presi” no se había extraviado ni estaba realizando “oficio particular”, alguno como pensaban mentes morbosas, sino devorando guayabas en medio de la espesura del bosque.

  Pero a pesar de las dificultades, logramos llegar hasta la misma cima del Peñón.

 - «La cumbre del Peñón - interviene nuevamente Domingo - es el límite exacto entre las provincias de Santiago y Puerto Plata y está situada a una altura de unos mil metros sobre el nivel del mar. Nótese la gran abundancia de helechos. Cuando en un lugar nos encontramos con este tipo de vegetal, esto indica que en dicho lugar la pluviometría sobrepasa los dos mil doscientos milímetros, vale decir, que es mucha la lluvia que cae en esta zona».

 Y en lo que respecta a las características del terreno, expresa lo siguiente:

 - «Estas tierras son de clase 6 y 7, esto es, suelos de muy poca fertilidad. Según las investigaciones, existían en este sitio grandes minas de ámbar, las cuales con el tiempo se han petrificados. Como podrá apreciarse - expone con evidente amargura - ya no hay árboles, todos fueron cortados indiscriminadamente y por eso hoy sólo percibimos la presencia de hierbas y arbustos. En tal virtud pienso - puntualiza finalmente - que el presidente de la República debiera emitir un decreto mediante el cual se declare este monte como zona vedada para que así no penetre nadie a su interior y mediante el proceso de reforestación natural, vuelvan a levantarse los frondosos árboles que en épocas pasadas yacían plantados en este serrano y fresco ambiente»

 Es la una de la tarde, hora propicia para picar y cherchar bajo la sombra extasiante producida por las ramas entretejidas que nos sirvieron de techo protector. A partir de este instante ya no percibíamos las ilustrativas descripciones científicas relativas a la flora rastreada, sino las sazonadas ocurrencias de don Braulio, las mudas sonrisas de César Rodríguez y Publio Germosén, el inarmónico ronquido, cuando dormía, de Lourdes Tapia, la incansable secretaria ejecutiva de SOECI, la risa explosiva de Camucha y los cuentos multicolores de Domingo y Julio Rosario, este último, síndico tamborileño recién electo.

 Y entre chistes y tragamientos, yo esparcía mi espíritu contemplando desde las alturas del Peñón la siempre imponente imagen del monumento santiagués, la iglesia Corazón de Jesús de Moca, con su cúpula rozando las estrellas, la chimenea de la cementera (Cemento Cibao) esparciendo hacia el infinito su humo blanquecino, el desplazamiento de los automóviles, las calles, carreteras, las copas de los árboles que vistos desde arriba semejan hileras interminables de cómodos o confortables colchones tachonados de verdes hojas. Y en fin, los múltiples encantos que a la vista nos presenta nuestro bien amado Valle del Cibao.

 A las 2:00 p.m., emprendimos el viaje de regreso.

 Cuando por última vez clavé la mirada en el vientre de la cumbre recorrida, de nuevo afloraron a mi memoria las palabras del artista literario y científico naturalista, inicialmente citado en la presente crónica:

  «La belleza del monte es múltiple, infinita, cuando la dora la luz del sol, cuando lo azota la tormenta, cuando lo bate la lluvia, a toda hora, en cada día, en cada estación, eternamente...»

(Publicado en el diario La Información en fecha 26/8/94)


DUDAS Y CONFUSIONES EN EL USO DE ALGUNAS FORMAS DEL ESPAÑOL


Por: Domingo Caba Ramos

  DEBER Y DEBER DE…

 La confusión entre los usos «deber + infinitivo» y «deber de + infinitivo» es bastante frecuente. Y tal realidad es originada por el hecho de que la suposición que entraña la perífrasis «deber de + infinitivo» se suele expresar en forma de la obligación que semánticamente soporta la locución «deber + infinitivo». En otras palabras, cuando deber forma una perífrasis verbal, es decir, se une a otro verbo, perdiendo el significado para expresar obligación o duda (debes ir / deben de ser las ocho) puede hacerlo de dos maneras:

 «Deber + infinitivo»

2.     «Deber de + infinitivo»

En el primer caso, la perífrasis expresa obligación.

 

a)    “Mi hijo, debes usar siempre la mascarilla”. ( = obligación)

b)    “Mis hijos, deben mantener siempre el distanciamiento físico”. ( = obligación)

c)     “Debéis fumar menos”. ( = obligación)

En el segundo caso, la perífrasis expresa suposición.

 “Mi hijo, deben de ser como las 3p.m”. ( = suposición)

b)    “Ellos deben de haber llegado ya”. ( = suposición)

c)     “Debe de haber perdido el tren”. ( = suposición)

 Como se puede apreciar, cada una de estas construcciones posee un significado distinto, razón por la cual no se pueden emplear de manera arbitraria, expresando incorrectamente:

 “El gobierno debe de mejorar los salarios de los pensionados y jubilados”. ( Mejor : El gobierno debe  mejorar los salarios de los pensionados y jubilados)

b)    “El delincuente debe ser uno de los tantos deportados que últimamente han llegado a nuestro país”. ( Mejor : El delincuente debe de  ser uno de los tantos deportados que últimamente  han llegado  a nuestro país)

 Nótese, como bien lo prescribe el Diccionario Panhispánico de dudas, que la locución «deber + infinitivo» no lleva la preposición de delante del infinitivo cuando expresa obligación; mas sí deberá estar presente cuando indica suposición

2. REANUDAR Y REINICIAR.

 Son muchos los hablantes o usuarios de la lengua española   que consideran que los verbos “reanudar” y “reiniciar” significan lo mismo.  Nada más apartado de la realidad. Tales formas verbales no son sinónimas. Una y otra entrañan distintos valores significativos.

 Reiniciar debe emplearse para aludir al hecho de volver a principio de una actividad suspendida.

 Reanudar, por el contrario, es la forma recomendada para referirse a algo que vuelve a ponerse

en marcha a partir del punto en que se suspendió. Merced a estos conceptos, se infiere que para reiniciar algo es necesario volver al principio. De ahí que se reanuda, no se reinicia, el juego momentáneamente suspendido por causa de la lluvia, vale decir, se arranca desde el punto en que se interrumpió. Ahora bien, si la lluvia no para y el juego hay que suspenderlo en forma definitiva, cuando todavía   no había sido declarado oficial, este habrá de reiniciarse, no reanudarse, en una nueva fecha. En tal caso, dicho juego deberá comenzar  desde el principio, y no desde el punto en que fue  suspendido.

 VEREDICTO FINAL.

En la prensa, tanto nacional como internacional, es común encontrarse con el uso frecuente del sintagma o construcción léxica veredicto final. Al usarse esta, ciertamente, se incurre en caso de pleonasmo o redundancia, toda vez que el término veredicto es en sí mismo un dictamen o fallo final emitido por juez, jurado o autoridad competente. Por ser así, el solo uso de veredicto basta para garantizar el justo sentido de lo expresado. El adjetivo final sobra, nada agrega a la idea general que se intenta transmitir.

 SOBRE EL VERBO APERTURAR.

Los hispanohablantes, y muy particularmente los dominicanos, somos bastante prolíferos inventando o creando formas verbales. Sustantivo y adjetivo que aflora a nuestros cerebros es sustantivo o adjetivo que de inmediato lo transformamos en verbos. De ahí que formas como “implementar”, “correccionalizar”, “asquerosear”, “cualquierizar”, “desguabinar” y “chanciar”, entre otras, así como el verbo que nos ocupa, “aperturar”, se escuchen o lean con inusitada frecuencia en el uso cotidiano de la lengua.

Aperturar: término formado a partir del sustantivo apertura, se ha puesto de moda, especialmente en el léxico bancario. Según la RAE,
se considera un neologismo innecesario utilizado en lugar de abrir. Lo mismo sucede con su antónimo reaperturar, empleado en vez de reabrir. El uso de una y otra voz, de acuerdo al criterio académico, carece de aceptación y pertinencia léxica, razón por la cual, debe evitarse. En su lugar, como ya se consignó, se recomienda abrir y reabrir. Significa esto, que una cuenta bancaria, en lugar de aperturarse o reaperturarse, más bien se abre o se reabre.

 (Publicado en Diario Libre 6/1/2022 )

LO QUE ES Y LO QUE PARECE EN EL USO DE LA LENGUA


Por: Domingo Caba Ramos

 ¿Desafortunadamente o infortunadamente?

 

El falso juicio se ha masificado, propalado y repetido de manera tal que, indudablemente, ha alcanzado la categoría de auténtico mito:

 «La palabra desafortunadamente no existe en español, porque no aparece en el diccionario. Por tanto, en su lugar debe usarse infortunadamente».

 Así reza el archidifundido y desacertado juicio.  En relación con una y otra voz, conviene aclarar lo siguiente:

Afortunado: es el participio regular del verbo afortunar. En tanto participio, el precitado verboide se comporta como un adjetivo y, según el Diccionario de la Real Academia, soporta los siguientes significados:

aQue tiene fortuna o buena suerte. 

b)    Que es resultado de la buena suerte. 

c)     Feliz, que produce felicidad o resulta de ella. 

d)     Oportuno, acertado, inspirado… 

De afortunado, procede otro adjetivo : desafortunado (“Carente de fortuna, desacertado, inoportuno..” ) y el adverbio modal afortunadamente (“Por fortuna, felizmente, de manera afortunada” ), el cual, a su vez, origina el también adverbio de modo desafortunadamente, voz prefijada de correcta estructura morfológica, y la que por los elementos léxicos que la conforman entraña los significados de no afortunado, por desgracia y lamentablemente : « Desafortunadamente, nada se puede hacer para salvarle la vida» 

Conforme a lo antes expuesto , no existen, pues, razones de naturaleza morfosintáctica y léxicosemántica que puedan justificar la no validez del término desafortunadamente, independientemente de que este aparezca o no registrado como entrada en el diccionario de la RAE, esto es, el hecho de no figurar en el precitado texto académico, de ningún modo significa que el susodicho adverbio sea inexistente o no forme parte del léxico activo del mundo hispanohablante.

 ¿Por qué no figura dicha voz en la versión general e impresa del DRAE?

La página Wikilengua aclara, a propósito, lo siguiente:

«El sufijo -mente sirve para formar adverbios, principalmente de modo, a partir adjetivos. Es un sufijo muy productivo y con él se forman palabras a menudo y con facilidad, aunque con ciertas restricciones… El DRAE solo recoge una selección de los derivados en mente, por lo que no incluye adverbios correctos como desafortunadamente o brevemente» (http://www.wikilengua.org/index.php/-mente)

La propia Real Academia Española, en su página de Twitter (RAE (@RAEinforma) establece que «El DRAE no recoge todos los derivados correctamente por economía de espacio, en especial los adverbios terminados en mente» Y al relacionar semánticamente uno y otro adverbio, lo docta corporación lingüística establece de manera escueta que «Ambos son igualmente correctos y de sentido equivalente». Esto quiere decir, que tan válido es el uso de infortunadamente como desafortunadamente.

 Por esa razón, y contrario a lo que podría pensarse de manera colectiva, no resulta extraño que en una de las actualizaciones de la versión en línea del diccionario, 2017, Edición Tricentenario (http://dle.rae.es/?id=CNPcYcG), la RAE haya incluido el término desafortunadamente con los siguientes significados:

a) «Por desgracia o lamentablemente»
 b) «Con poco acierto u oportunidad»

Infortunadamente, según el DRAE, significa «De manera infortunada o desgraciada» «Sin fortuna, con desgracia»

 Basta una simple comparación de los sentidos que soportan ambos términos, para concluir que uno y otro significan relativamente lo mismo (“desgraciadamente, lamentablemente, no afortunado…”). Ambas formas, como bien lo prescribe la RAE, son sinónimas y gramáticamente correctas.

 ¿Primeramente o en primer lugar?

 En cuanto a la voz “primeramente”, se plantea el mismo mito o falso concepto, lamentablemente repetido y difundido hasta por profesores de lengua española. Se trata, “primeramente”, de una voz que en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) se registra como adverbio de tiempo o de orden. En este texto se consignan también los términos “segundamente, terceramente y cuartamente”; pero se aclara que están en desuso.

 Como adverbio de tiempo, “primeramente” significa “previamente, anticipadamente, antes de todo”, y con este valor tiene como correlatos o términos alternativos los adverbios “últimamente” y “finalmente”.   Esto significa que la acción que no se realizó primeramente, fue porque se ejecutó últimamente o finalmente:

 «Tan pronto llegamos al campo “primeramente” fuimos a la casa de nuestros abuelos».

 Como adverbio de orden, se utiliza para introducir el primer elemento de una enumeración o de una serie discursiva. Sus correspondientes correlatos son: en primer lugar, en segundo lugar, en tercer lugar, etc.:

 «Ellos, "primeramente" analizaron las causas del desastre; luego, estudiaron los efectos; finalmente, emitieron las conclusiones»

 En ocasiones, el adverbio “primeramente”   puede presentarse como único elemento, sin correlato, para resaltar la importancia del segmento que aparece a continuación:

 «Yo creo que tú, antes de hablar, “primeramente" conviene que investigue sobre el tema».

 En este caso, "primeramente" se usa con el significado de “principalmente”, y como puede apreciarse, no introduce el primer miembro de una enumeración ni funciona como nexo entre las distintas partes que conforman el texto.

 En conclusión, todo lo antes expuesto es más que ilustrativo para reiterar que se trata de un falso concepto o mito gramatical el tan propalado argumento de que no debemos decir "primeramente" porque no existe "segundamente”, "terceramente", etc.

 (Publicado en Diario Libre 17/2/2022 )

LAS PENSIONES ESPECIALES : CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE ABINADER

 Las pensiones especiales: Carta abierta al presidente Abinader 

Por: DOMINGO CABA RAMOS

 

Señor presidente: 

 

En su campaña electoral, usted prometió que de ganar las elecciones, el suyo sería “el gobierno del cambio”. Y ciertamente en su gobierno se han realizado cambios importantes y ejecutado medidas en bien de la población nunca vistas en la República Dominicana. Sin embargo, señor presidente, para que se verifique un auténtico o verdadero cambio, usted debe descontinuar la impopular práctica  de otorgar alegremente pensiones especiales a personas  famosas, que posiblemente no la necesitan ni tampoco  las han solicitado; pero que usted y otros presidentes se las han concedido ,  solo por su condición de ser famosas.  

 

Personas que hasta les aumentan el monto de sus especiales pensiones sin que ellas lo reclamen. Los cañeros, en pos de ese beneficio, tienen, sin embargo, que realizar piquetes frente al Palacio Nacional.   Personas que nunca han trabajado para el Estado; pero que, extrañamente, el monto de sus pensiones duplica, triplica y hasta cuadruplica el salario de miseria que por concepto de pensiones y jubilaciones recibe la casi totalidad de humildes trabajadores, hoy en su mayoría enfermos, que durante más de treinta años mellaron su salud y gastaron su juventud sirviendo en la administración pública. 

 

Eso no es posible, señor presidente. 

 

¿Sabía usted, señor presidente, que el maestro pensionado o jubilado antes del año 2008, recibe como salario RD$20,000 y menos de esa cantidad? 

 

¿Sabía usted que el Instituto Dominicano de Seguros (IDSS), en virtud de lo que establece la Ley 1896 sobre pensión por vejez, por iniciativa propia no pensiona a nadie, y el empleado que osa emprender la tormentosa y no menos traumática misión de solicitar tal beneficio, si es que tiene tiemplo y fuerza para darle un estricto seguimiento a su caso, podría durar hasta cinco años para recibir la pírrica suma de RD$10,000? 

 

¿Sabía usted, señor presidente, que uno de mis parientes depositó en fecha 27/12/2017 los documentos correspondientes para optar por esa pensión por vejez que otorga en teoría el IDSS, y hasta la fecha ni respuesta ha recibido? 

 

¿Sabía usted, señor presidente, que en virtud de lo que establece la Ley No. 451-08, Art. 170, párrafo II: «Los sueldos de los docentes pensionados y jubilados serán revisados por lo menos cada tres (3) años para hacer los ajustes adecuados a la variación de índice de precios del país, pero nunca serán menores que el sueldo mínimo del sector oficial », y que esa disposición, sin embargo, nunca se ha cumplido? 

Eso no es posible, señor presidente. Eso requiere cambios urgentes. 

No es posible, señor presidente, que mientras Rafael Bello Andino recibe mensualmente el beneficio de una pensión especial por la suma de RD$150,000, la viuda de Víctor Víctor, RD$96,000, Fefita la Grande, RD$70,000 y la viuda de mi ídolo Johnny Ventura, RD$76,000, mis tres hermanos exmaestros reciben RD$20,000 cada uno por concepto de la jubilación que por ley les corresponde después de haber permanecido más de treinta años en ejercicio. Uno de esos hermanos laboró como maestro y director de escuela y liceo público durante casi cuarenta años. Nótese que la sumatoria de los tres salarios de mis parientes está muy por debajo del devengado por uno solo de los famosos antes citados. 

Los artistas antes citados son y fueron mis ídolos o artistas preferidos y, en tal virtud, entiendo que todo se lo merecen; pero como dice el refrán: «Amor no quita conocimientos». Son y fueron mis ídolos; pero esos ídolos que nunca fueron empleados públicos y que ganaron muchísimos dineros no pueden ser favorecidos de manera especial con un salario tan distante al del monto devengado por ley por un servidor que como un maestro, por ejemplo, ha permanecido treinta, treinta y cinco y hasta cuarenta años luchando en una calurosa aula para sacar de las tinieblas el producto humano que la sociedad puso en sus manos 

 De ningún modo quiero parecer egoísta al proyectar la idea de que me opongo a que artistas, comunicadores y personas famosas sean favorecidas con una pensión especial. No, jamás. De lo que sí estoy convencido y hasta me molesta, señor presidente, es que  personas que jamás desempeñaron un puesto público, que en el pasado ganaron mucho dinero, que hoy quizás cuentan ellos, o los parientes de los cuales dependen, con buenas condiciones económicas ,  reciban una pensión hasta seis veces por encima de quienes «guayamos la yuca » en el Estado . 

Su gobierno, señor presidente, es el gobierno del cambio, como usted mismo lo ha proclamado. Merced a esa proclama y a la luz de los conceptos más arriba emitidos, usted tiene, la última palabra. 

 

(PUBLICADO EN DIARIO LIBRE 17/12/2021 )

 

miércoles, 16 de febrero de 2022

VENTICINCO AÑOS, Y PARECE QUE FUE AYER

Por : Domingo Caba Ramos

Un día como hoy, 16 de febrero de 1997, un fulminante y traicionero infarto paralizó para siempre los latidos de su noble corazón. Y de esa manera, siete horas después de una alegre celebración familiar, falleció ella, mi madre, doña Librada. Falleció como un pajarito, sin martirio, sin amargura, sin manifestaciones de dolor, en paz. Como sólo saben morir las almas nobles.

 A veces mi mente admite que realmente hace veinticinco años partió de este mundo, y su tierna imagen maternal aparentemente se aparta de mi memoria; mas, de repente, como un torbellino, y en el momento menos esperado, la tengo ahí, más cerca que nunca, más viva que nunca, más amorosa que nunca; tan cerca y tan viva que parece que la veo, que me habla, besa y me abraza dulcemente. Es entonces cuando mi subconsciente trata de convencerme de que ella no ha muerto, que aún vive. Y es entonces cuando comprendo la grandeza o profundo sentido que entrañan los versos de nuestro siempre inmenso Manuel del Cabral:“Hay muertos que van subiendo/cuanto más su ataúd baja… ”


sábado, 12 de febrero de 2022

CUANDO EN LA LENGUA, EL USO SE COVIERTE EN NORMA


Por: Domingo Caba Ramos

 

Cuando un niño se mueve mucho, es posible que, refiriéndose a él, alguien diga que: «Ese es el muchacho más “desinquieto” que he visto».

 

Si dos adolescentes, niños o jóvenes protagonizan una riña, de seguro que uno de los adultos presentes ordenará que los “desaparten“.

 

Y si alguien nota que a una mujer o a una hembra animal se le "alborotan" las hormonas o exhibe conductas que revelan compulsivos deseos de apareamientos, de esa mujer o de esa hembra animal (yegua, mula, burra, etc.) acto seguido se dirá que está descalentada

 

En cada una de las voces prefijadas entrecomilladas, presentes en los párrafos precedentes, el desajuste semántico, sin embargo, es mucho más que notorio. Esa distorsión se origina como resultado de la configuración morfológica de las susodichas voces. Veamos:

 

La voz compuesta inquieto está formada por el adjetivo «quieto», que significa pacífico o carente de movimientos, y el prefijo «in», que significa negación (no, nunca, jamás…) . Merced a esa morfológica construcción, inquieto entraña el significado de no quieto. Si a dicho vocablo, inquieto, se le antepone el prefijo des, que también significa negación, fácil resultará concluir afirmando que desinquieto quiere decir no inquieto esto es , quieto, tranquilo, pacífico, sin movimientos. Lo mismo sucede con el verbo “desapartar“:

 

Des = negación
Apartar = separar
Desapartar = No separar

 

¿Qué significa eso?

 

Sencillamente, que mandar a «desapartar» a dos niños o personas que estén peleando, es afirmar todo lo contrario de la intención del mensaje que se desea expresar. O, lo que es lo mismo, es ordenar que esos niños se unan, abracen y propinen más golpes.

 

¿Y qué decir de una mujer o hembra animal descalentada?

 

Se tratará, indiscutiblemente, de una mujer o una hembra fría o carente por completo de deseo sexual, razón por la cual, lo menos que desearía en ese momento, sería sostener sexuales vínculos con un macho o varón, toda vez que si calentar soporta los significados de «Infundir calor a un cuerpo… » y «Excitar sexualmente a alguien… », en el contexto de la relación sexual, «descalentada», por el contrario, significa no caliente, no excitada, no ardiente o carente de fuego sexual; pero a pesar de lo antes aclarado, una de las voces léxicas antes comentadas, “desapartar, debido talvez a la fuerza del uso que en el mundo hispanohablante ha logrado, figura como entrada en el Diccionario de la lengua española con el significado de apartar.

 

Y por esa misma razón, en el habla dominicana, común resultará siempre escuchar a un usuario de la lengua decir que tal o cual ser humano es «desinquieto», en lugar de inquieto; que tal o cual mujer o hembra animal está «descalentada», en vez de caliente, excitada, ardiente...; o que «desaparten» a los niños que han iniciado una riña, en lugar de que los “aparten" o "separen..."