sábado, 11 de septiembre de 2021

ENTRE «SEBO» Y «SEBERÍA»


Por: Domingo Caba Ramos

 (A mi más fiel y asiduo lector: Lic. Pedro Domínguez Brito)

 «Frases idiomáticas – Bajo esta denominación se incluyen las expresiones o modismos formados por varias palabras con significado global y que constituyen unidades de comunicación autónomas, independientemente de su estructura sintáctica o idiomaticidad»

 (Dra. Irene Pérez Guerra)

Como parte de la llamada lengua coloquial, se registran los particularismos lingüísticos: dichos populares, locuciones, adagios, refranes y frases hechas, técnicamente conocidos con el nombre de modismos. Se trata de formas peculiares de expresión que de una u otra forma configuran la identidad lingüística y cultural de un país, comunidad, pueblo o región. Sea cual sea el ámbito donde tengan vigencia, con el uso de modismos, el hablante casi siempre, en forma figurada o a través de imágenes, pretende condensar un concepto en pocas palabras y transmitirlo a todos aquellos que comparten una misma lengua.  Por esa razón, el significado de un modismo, solo los hablantes pertenecientes al territorio donde se utiliza pueden comprenderlo.

Un modismo se define  como la expresión que se utiliza dentro del ámbito informal de una lengua, cuyo significado no puede ser deducido a partir de las palabras que lo componen, y cuya comprensión solo es posible dentro de una determinada región o comunidad lingüística. También como la palabra o construcción con un significado establecido en una lengua y que pierde sentido al traducirlo literalmente a otro idioma.

Existen modismos que afectan el habla general de una nación: “Estar en olla” (Carecer de dinero o recursos económicos), “Tener los pies sobre la tierra” (Tener conciencia de la realidad), “Borrón y cuenta nueva” (Olvidar y empezar de nuevo), “Dar la mano” (Ayudar), “Llover a cántaros” (Llover mucho), etc.  Otros sólo tienen vigencia en una región determinada, y otros apenas trascienden el ámbito de una ciudad, una comunidad o cualquier grupo reducido de hablantes. Tal es el caso, en el habla tamborileña, de las muy usadas voces “sebo”, "seba" y “sebería", particularismos lingüísticos propios o característicos de los hablantes residentes en Tamboril; pero muy especialmente, de aquellos con más bajo nivel de instrucción.

Conforme a los antes dicho, todo parece indicar que la vida tamborileña discurre en todo momento entre “sebo”, y “sebería”. Y conforme a esta dialectal realidad, en Tamboril no resulta extraño escuchar expresiones como las siguientes:

- “¡Qué sebo…!”
- ¡Qué sebería…!”
- “Por no hablar la engañaron. Esa es la muchacha más “seba…”
- “¡Qué cuento más sebo…!”
- “No hables tanta sebería…”
- “Ese es el hombrecito más sebo que yo he conocido…”
- “No me gustó la blusa que me compraste, está muy seba…”
- “Tú si eres sebo...”

A la luz de los ejemplos anteriores, las voces “sebo”, “seba” y “sebería" en la práctica lingüística de los tamborileños, soportan los más negativos significados, o sea, entrañan no sólo uno, sino diversos valores significativos, los cuales describen o aluden siempre a cualidades nada envidiables.

En el caso de la muchacha “seba”, por ejemplo, se tratará de una joven tímida o tonta, en tanto que por blusa “seba” habrá de considerarla como una blusa fea, anticuada o de mala calidad.

Hablar “sebería” sería lo mismo que hablar tonterías o cosas sin importancia. Y como el “más sebo”, habrá de calificarse al cuento incapaz de provocar risas o carente por completo de gracias, humor o jocosidad.

Y un hombrecito “sebo”, ¿qué significa? Preferimos que sean los amables lectores quienes den respuesta a esta interrogante.

Si usted, amigo lector, escucha a un hablante dominicano emplear en su diaria conversación una de las frases anteriores, no lo pregunte o piense dos veces: es tamborileño.

Si bien es cierto que en este municipio, las susodichas voces (“sebo", " seba" y "sebería”) se escuchan o son empleadas por hablantes pertenecientes a todos los niveles socioculturales, conviene reiterar que son las personas de más bajo nivel de escolaridad quienes la utilizan con mayor frecuencia. Deténgase a escucharlos con mucha atención, y muy pronto usted se convencerá de lo que ya hemos declarado:

La vida tamborileña parece discurrir en todo momento, entre “sebo” y “sebería.

 

 

lunes, 16 de agosto de 2021

¿QUÉ OCURRIÓ EN LA REPUBLICA DOMINICANA UN DÍA 16 DE AGOSTO?


 Por : Domingo Caba Ramos

Sucedió el 15 de agosto del 2018.

 Entré al aula universitaria a impartir la asignatura Lengua Española 11. Antes de iniciar mi lingüística lección, se me ocurrió preguntar: ¿Alguien desea decirme por qué es feriado y se celebra en nuestro país el 16 de agosto de cada año?

 Las respuestas brillaron por su escasez y no pudieron ser más decepcionantes, deprimentes y hasta jocosas, si se quiere.

 « - Porque ese día es que ponen en posesión a las nuevas autoridades » – me respondió el único estudiante que abrió la boca, de un total de veinticinco que en ese momento conformaban la matrícula.

 Al escuchar esto, acto seguido se activó en mi cabeza mi histórica y siempre tormentosa migraña.

 -¿Qué ocurrió un día de 16 de agosto? – insistí, casi con la misma pregunta.

 «-Un día 16 de agosto de 1829, creo, sacaron a los haitianos de aquí» - se le escuchó responder al segundo que intervino.

 Al escuchar esa segunda respuesta, para evitar que la migraña continuara elevando su nivel de molestia, dije para mí, como dicen los abogados: « No más preguntas, señor magistrado» ; y en lugar de continuar con el interrogatorio, preferí robarle unos minutos al tema gramatical de mi incumbencia para explicar lo que realmente ocurrió en el Cerro de Capotillo un día 16 de agosto de 1863, dos años después que al general Pedro Santana se le ocurriera la antipatriótica y traicionera idea de anexar nuestra república a España.

 ¿A qué se debe ese desconocimiento de nuestra historia que muestran las jóvenes generaciones de estudiantes?

 Quizás se deba a la incompetencia docente o a una de las tantas debilidades que padece actualmente la escuela dominicana. O tal vez sea el resultado de la indiferencia de los jóvenes ante todo aquello que no forme parte de su centro de interés. De unos jóvenes, muchos de los cuales, en los niveles primario y secundario, suelen afirmar aquello de que para qué insistir tanto en lo que ya pasó, en vez de concentrarse en lo que está pasando o puede pasar.

 En virtud de esa visión juvenil acerca de nuestra historia, no debe sorprender entonces el que en un concurso de belleza, Miss República Dominicana 2008, la representante de Monseñor Nouel afirmara que Juan Pablo Duarte era su personaje histórico favorito o con el cual se identificaba más «porque él nos permitió descubrir lo que es Hispanoamérica».

TRUJILLO Y EL HIMNO NACIONAL


Por: DOMINGO CABA RAMOS


«Trujillo
oficializó el Himno, lo que no pudo conseguir fue formar parte de sus versos»

 (Arístides Incháustegui)

El 30 de mayo de 1934,  hace  ya  ochenta y siete años, el entonces presidente de la República Dominicana,  Rafael Leónidas Trujillo Molina, promulgó la ley que declaró oficial el himno que treinta y siete años antes (1883) habían compuesto el laureado músico José Reyes ( 1835-1905 ) y el poeta y  maestro puertoplateño Emilio Prud - Homme (1856 - 1932).

Del Himno Nacional es muy poco lo que sabe el dominicano promedio. Pero como toda e3xpresión cultural y manifestación humana, nuestro canto a la Patria también tiene su historia:

 Compuesto en el primer semestre de 1883, se tocó y cantó por primera vez el día 17 de agosto de ese mismo año en una de las veladas patrióticas celebradas por la prensa nacional en los salones de la Logia Esperanza (Santo Domingo), para conmemorar el vigésimo aniversario de la Restauración política de la República.

Conviene aclarar, sin embargo, que este no fue el primer himno patriótico que se compuso en el país. Treinta y nueve años antes (1844), el poeta y patriota Félix María del Monte (1819 -1899), y el coronel músico Juan Bautista Alfonseca (1810 - 1875), compusieron, días después de proclamada la Independencia Nacional, el himno que nuestra historia literaria registra con el nombre de «Canción dominicana» o «Himno a la independencia»

 El himno de Félix María del Monte, contrario a lo que sucedió con el de Reyes y           Prud - Homme caló muy poco en el gusto y ánimo del pueblo, y nunca logró el reconocimiento oficial. Esto, posiblemente, se debió a que la referida pieza poética, más que dominicana, mejor puede considerársele como un canto antihaitiano y prehispánico a la vez, carente por completo de un genuino sentimiento dominicanita. Así se pone de manifiesto, por ejemplo, en el primer verso del patriótico texto, en el cual el poeta llama “españoles” a los dominicanos:

 « Al arma españoles,

volad a la lid,

tomad por divisa,

vencer o morir…»

 No ocurrió lo mismo con el himno de Prud - Homme, en cuyo primer verso el poeta emplea nuestro original e histórico gentilicio: “quisqueyano “: «Quisqueyanos valientes alcemos/nuestro canto con viva emoción…»

 En los primeros años de su creación, el Himno Nacional tuvo poca difusión. Apenas se escuchaba en la ciudad capital y sólo los días 27 de febrero y 16 de agosto de cada año.

Al decir del maestro José de Jesús Ravelo, es en 1894, año en que se celebró el cincuentenario de la Independencia Nacional, cuando realmente se inicia la popularidad del himno, debido a las muchas veces que hubo que ejecutarlo para solemnizar los diferentes actos que se desarrollaron como parte de dicha celebración.

Luego se oye en Azua, después en Puerto Plata y en el Cibao se difunde con motivo de inauguración el Ferrocarril Santiago - Puerto Plata, celebrada el 16 de agosto del 1897. En este mismo año, el Congreso Nacional resolvió declararlo oficialmente mediante ley, Himno Nacional de la República Dominicana. Para entonces gobernaba el país el general Ulises Heureaux (Lilís), el cual engavetó, en lugar de promulgar la ley, dándole así oportunidad al dictador Trujillo de consumar la oficialización definitiva del himno el día 30 de mayo de 1934, en virtud de la
Ley No. 700.

“Trujillo - apunta Arístides Incháustegui (1938 – 2017) - oficializó el Himno, lo que no pudo conseguir fue formar parte de sus versos”. Extraño comportamiento este, asumido por un gobernante que aprovechó su mandato presidencial para “trujillizar” al país, identificando con su nombre o el de algún pariente cercano, a pueblos, calles, parques, instituciones, etc. y que incluso fue capaz de modificar nuestra Constitución para cambiar el nombre de Santo Domingo, capital de la República, por el de Ciudad Trujillo.

No faltaron, naturalmente, poetas serviles que animados por el solo propósito de conseguir o mantener intacto el favor del jefe propusieron insertar el nombre de este en una de las estrofas del himno y en un verso que dijera: «Trujillo creador de la paz». A tono con esa idea, el ya citado tenor e historiador dominicano afirma que:

 “En vez, cuando algún poeta llegó tan lejos como a ofrecer, para su inclusión en el Himno Nacional: 'Trujillo creador de la paz', el pueblo que sabía que Trujillo no había creado nada (y mucho menos la paz), guardó silencio, y hasta los incondicionales de siempre prefirieron respetar ese silencio (Eme, Eme, No. 17, Pág. 95).

Con ese silencio, el Himno Nacional se convirtió en uno de los pocos valores nuestros que Trujillo respetó.

 

 

viernes, 13 de agosto de 2021

CONSIDERACIONES ACERCA DEL GERUNDIO


Por: Domingo Caba Ramos.

   «El gerundio se emplea muchas veces mal. Tan honda es la convicción de este hecho, que ha llegado a producir otro: el que muchos realicen denodados esfuerzos para eludir el gerundio al escribir, como quien se encontrase ante un paraje peligroso y prefiriera dar un rodeo con tal de no transitar por él. Pero el rodeo no es nunca buen procedimiento de escribir. Se puede navegar perfectamente entre escollos, conociendo cuáles son y dónde están»

 (González Ruiz)

 El gerundio es la forma verbal del infinitivo invariable. Junto con el infinitivo y el participio conforman las llamadas formas no personales del verbo, también conocidas con el nombre de verboides.  Se trata, el gerundio, de un verboide o derivado verbal que modifica al verbo como adverbio de modo. Desempeña el papel de adverbio y morfológicamente se reconoce porque termina en ando / iendo.

Tiene dos formas de expresión: una simple (Mi hermano está estudiando) y otra compuesta (Habiendo estudiado se fue a descansar)

En su forma simple, el gerundio indica que la acción no ha terminado, mira hacia el presente o comunica un carácter durativo a la frase. 
 Expresa, en otras palabras, una acción durativa e imperfecta (en desarrollo, no terminada) en coincidencia temporal con el verbo de la proposición principal. Una acción, en fin, que se ejecuta simultáneamente o inmediatamente anterior a la del verbo principal:

1. Oyendo al profesor, tomaba apuntes en su libreta.
2. El muchacho entró corriendo.
3. El señor salió dando golpes.
4. Siguiendo sus instrucciones, se matriculó.

 En su forma compuesta, el gerundio expresa una acción perfecta (terminada) inmediatamente anterior a la del verbo principal: «Habiendo concluido, me llamó…»

El gerundio está aceptablemente empleado cuando la acción que expresa sucede antes o al mismo tiempo que la indicada por el verbo principal. Si por el contrario esa acción ocurre posterior a la acción expresada por dicho verbo, su empleo es inaceptable, como se aprecia en oraciones del tipo:

a)  «Redactó el acta, siendo aprobada por todos los miembros de la asamblea”»  

 b) «Encontró una caja conteniendo dos libras de cocaína»

 c) «El preso escapó de la cárcel, siendo encontrado ocho días después»

 d) «El presidente asistió a la reunión, marchándose dos horas después»

 e)  «Se intoxicó en la fiesta, muriendo una semana después»

En tales casos hubiera sido preferible escribir:

a)      «Redactó el acta y fue aprobada por todos los miembros de la asamblea»

b)       « Encontró una caja que contenía dos libras de cocaína»

c)      «El preso escapó de la cárcel  y fue encontrado ocho días después»

d)      «El presidente asistió a la reunión y se marchó dos horas después»

e)      «Se intoxicó en la fiesta, y murió una semana después»

 

Tampoco se recomienda el uso del gerundio:

1.      Para combinar los verbos ser y estar. Es lo que sucede en enunciados del tipo: «El informe está siendo redactado», en lugar de: «Se está redactando el informe…»

2.      Cuando la acción tiene carácter momentáneo o no durativo: «Le estamos incluyendo un cheque por la suma de…», en vez de: «Le incluimos un cheque por la suma de…»

3.       Cuando expresa cualidades o atributos personales permanentes: «La señora, siendo muy sabia, se mantuvo firme». Mejor: «La señora, que es muy sabia, se mantuvo firme»

4.       Cuando funciona como adjetivo calificativo:


a)      «Ayer redacté el informe conteniendo  los datos solicitados»

b)      «La directiva del club aprobó una moción modificando los estatutos»

 

  Preferible:

 

a)      «Ayer redacté el informe que contenía   los datos solicitados»

b)      «La directiva del club aprobó una moción que modifica los estatutos»

Su uso, en cambio, se recomienda o considera correcto:

1.      Cuando Expresa simultaneidad, esto es, cuando la acciones que expresa  se producen al mismo tiempo o coexisten temporalmente con las del verbo principal:  a ) «Vi al policía maltratando al prisionero…», b) « En este momento observo a tu madre comprando en la farmacia», c) «Tu jefe entró gritando»

2.      Cuando expresa anterioridad. En este caso, la acción ocurre inmediatamente a  la del verbo principal : a) «Alzando la mano, la dejó caer sobre la mesa»,                   b) « Corriendo se lastimó»

3.      Cuando  tiene como propósito explicar ( gerundio explicativo )  los motivos que impulsaron al sujeto a ejecutar la acción.- « El niño, viendo que su madre no le hacía caso, se puso a gritar»

4.      Cuando expresa una acción con sentido durativo o matiz de continuidad.- «Mi amigo está escribiendo…», «Yo sigo pensando…»

5.      Cuando  indica una condición ( gerundio condicional ).- a) «Estudiando, saldrás bien los exámenes»  b) «Levantándote temprano, tendrás tiempo suficiente para terminar el trabajo»

6.      Cuando indica cómo se realiza la acción del verbo principal de la frase (gerundio modal). En tal caso, el gerundio constituye una oración subordinada de carácter adverbial : a ) « Mi hermano llegó cantando», b) «El niño salió corriendo»

7.      Cuando expresa causas ( gerundio causal ) « Habiendo terminado él su carrera, su padre lo envió a Europa …»

Ciertamente el empleo del gerundio entraña dificultades que se traducen en errores continuos, tanto en la comunicación oral como escrita ;  pero merced a esta realidad, de ningún modo, los usuarios de la lengua española debemos crear en torno a él una aura satánica que nos conduzca a proscribirlo de nuestra cotidiana práctica comunicativa. « No se trata, pues, de usar el gerundio a diestra y siniestra; pero tampoco de privarnos de los matice que nos permite imprimir en un texto por aquello de ‘ante la duda abstente’» – apunta al respecto la profesora e investigadora mexicana, Beatriz Escalante, en su libro “Curso de Redacción para escritores y periodistas” (2000, pág.119)

El gerundio le imprime a la frase ricos y múltiples matices expresivos que no debemos soslayar ni desaprovechar. La clave no consiste en evadir su uso, eludirlo o declararle la guerra, sino en el cuidado que pongamos al emplearlo. Ese parece ser el sentir de Gonzalo Martín Vivaldi, (Curso de Redacción, 2000) al plantear que:

 «… no usemos el gerundio cuando no estemos muy seguros de que su empleo es correcto. Siempre será posible recurrir a otra forma verbal.  Por ejemplo: en vez de: « Estando en la Base llegó la hora de partir”, podemos escribir: “Cuando estábamos en la Base, llegó la hora de partir” » (pág.52)

 ¿Es lo mismo estar dormido que durmiendo?

«No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que jodiendo»

 El juicio aclarativo, emitido en un diálogo informal con una periodista, se le atribuye al afamado escritor, Premio Nobel de Literatura y académico español, Camilo José Cela (1916 – 2002). Y vale por cuanto son muchos los hispanohablantes que emplean verboides como los susodichos, “dormido” y “durmiendo”, para referirse a una misma realidad.  A tono con este planteamiento, no resulta extraño escuchar a una madre decir primero: «Mi hijo está dormido», mientras que minutos después se le escuchará informar: «Mi hijo está durmiendo»

Como podrá apreciarse, en cada caso la tierna madre ha querido afirmar exactamente lo mismo, pero empleando construcciones gramaticales diferentes. Y fueron construcciones semejantes a estas las que motivaron la observación del reputado novelista antes citado: “No es lo mismo estar dormido que durmiendo”

Para entender el fenómeno, es necesario saber o no olvidar la función modificadora del participio y el gerundio. Este último, además de tener carácter adverbial, por cuanto su principal función consiste en modificar al verbo como adverbio de modo, tiene también carácter imperfectivo y durativo, esto es, entraña la idea de actividad, la acción nos la presenta inacabada o situada en tiempo presente. Merced a este rol gramatical, “estar durmiendo” significaría no haber terminado de dormir. La acción de dormir está en proceso.

El participio, en cambio, funciona como adjetivo, apunta hacia el pasado y entraña la idea de pasividad, posee carácter perfectivo y la acción del verbo nos la presente como acabada o despojada de todo valor durativo. En virtud de esta idea, “estar dormido”, sería lo mismo que decir: ya se durmió, la acción de dormir terminó.


jueves, 22 de julio de 2021

EUGENIO DE JESÚS MARCANO Y EL JARDIN BOTÁNICO DE SANTIAGO


Por: Domingo Caba Ramos.

                                                                                     Prof. Eugenio de J. Marcano

En fecha 28 de junio del año 2017, el presidente Danilo Medina emitió el decreto No. 215/17 que crea el Jardín Botánico de Santiago de los Caballeros con el nombre de “Prof.  Eugenio de Jesús Marcano”

¿Quién fue Eugenio de Jesús Marcano?

Para dar respuesta a esta pregunta, nos permitimos reproducir el artículo que sobre la trayectoria docente y científica de este ilustre ciudadano publicamos en el mes de agosto de 1991, en el periódico Listín Diario: 

EUGENIO DE JESUS MARCANO 

   «En la última investidura celebrada el sábado 15 del presente mes en su recinto de Santo Domingo, la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) rindió merecido homenaje, entre otras personalidades, al insigne investigador y profesor universitario don Eugenio de Jesús Marcano Fondeur.

Para quienes desconocen la labor de este destacado botánico y entomólogo que en una ocasión se autodefinió como “un profesor viejo y feo que a veces priva en saber”, he aquí solamente algunos datos acerca de la luminosa trayectoria docente y científica del ilustre tamborileño que hoy ocupa nuestra atención:

    Eugenio de Jesús Marcano (Jeno). Nació en la comunidad de Licey Arriba, Tamboril, el 27 de septiembre de 1923. Cursó estudios en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” y obtuvo el título de Maestro Normal de Primera Enseñanza. También cursó estudios comerciales.

Es lo que se llama un auténtico autodidacta, vale decir,  a pesar de ejercer como profesor universitario, nunca terminó el bachillerato. Abandonó los estudios secundarios cuando cursaba el tercer año decepcionado o insatisfecho, según su confesión, con el profesor de Química, el cual basaba su enseñanza solo en teorías, al margen por completo  de los  procesos de  demostración y experimentación que una disciplina de esa naturaleza demandaban. Decidió entonces por sí solo construir sus propios caminos en el siempre complejo, tortuoso; pero placentero campo de la investigación científica.

Labor docente

  Fue profesor - director de la primera escuela de comercio que  funcionó en Sabaneta. En 1953 fue nombrado profesor de Botánica en la Academia Comercial “Santiago”. Impartió también esta asignatura en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” y en la Escuela Normal Superior “Emilio Prud-Homme”, pertenecientes todas estas instituciones educativas a la ciudad de Santiago de los Caballeros.

  En febrero de 1955 fue nombrado Curador del Herbario de la Universidad de Santo Domingo, año a partir del cual ha desempeñado las cátedras de Botánica, Entomología y Geología del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de esta  alta casa de estudios. En ese mismo año se le designó profesor de las mismas asignaturas en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal.

Labor científica

Ha participado como expositor en los siguientes congresos internacionales:


a)     XXI Congreso Internacional de Apicultura. Univ. de Maryland, EUA, 1966.

b)        IV Congreso Internacional de Zoología. México, 1977.

c)     XIII Periódo de sesiones de la Comisión Forestal para América Latina. Ciudad de México, 1980.

d)     X Período de sesiones de la Comisión Forestal para América del Norte. Patzcuaro, Michoacán, México, 1980.

e)   XI Congreso Internacional de Botánica. Seattle, EUA, 1969.

Cargos desempeñados

 

a)         Director del Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo.

b)     Asesor honorífico del Jardín Botánico Nacional.

c)    Investigador honorífico asociado en Paleontología. Museo Nacional de Historia Natural, 1985.

d)     Field Associate Invertebrate - Paleo Florida State Museum. Gainesville, EUA (1984 - 1987).

Publicaciones

    Entre sus libros merecen citarse:


1.      Manual de Botánica general y sistemática (1964).

2.      Apuntes para el estudio de los insectos dañinos a nuestra agricultura (1964).

3.       Informe sobre la flora apícola dominicana (1973)

4.      Informe preliminar sobre la flora apícola en Venezuela (1976)

    Otras de sus publicaciones o escritos científicos son:


a)        Plantas venenosas en la República Dominicana. (1977)

b)  Decálogo para la conservación de la naturaleza en la República Dominicana (1980)

c)     Formación de La Isabela, pleistoceno temprano. (1982)

d)    Introducción a los problemas de la conservación de la República Dominicana.

e)     Nuevos escorpiones de la República Dominicana. La Habana, Cuba, 1987

f)       Insectos que atacan los frijoles en el Valle de San Juan. (1974)

g)       Zonas ecológicas dominicanas. (1975)

h)       Las plantas venenosas y la medicina popular.

i)      La apicultura en la Región Oriental. (1975)

    El profesor Marcano Fondeur es, además, miembro cofundador de numerosas sociedades vinculadas al mundo de las Ciencias Naturales. Es miembro cofundador:

1)  De la Sociedad Dominicana de Botánica.

2) De la Sociedad Dominicana de Entomología.

3) De la Sociedad Dominicana de Geología.

4) De la Sociedad Dominicana de Orquideología.

Y es también miembro cofundador de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

Como premio a sus valiosos aportes en favor del progreso educativo y científico de nuestro país, son incontables los honores o distinciones que ha recibido de diferentes instituciones y organismos socioculturales, tales como la UASD, Academia de Ciencias de la R. D., Instituto Politécnico Loyola, ANPA, Asociación Dominicana de Ciencias Biológicas, Asociación de Estudiantes de  Biología de la UASD, Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Sociedad Ecológica del Cibao, UTESA, Programa “El Gordo de la Semana”, Museo Nacional de Historia Natural, Instituto Agrario Dominicano, etc.

    El 8 de febrero de 1975 la Universidad Autónoma de Santo Domingo le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Biología, y en 1978 el Ayuntamiento tamborileño emitió una resolución declarándolo “Hijo distinguido del municipio de Tamboril”.

    Como podrá apreciarse, la labor de este incansable investigador de nuestro mundo natural ha sido mucho más que fecunda. Posiblemente sea el único  dominicano que haya impartido clases en una universidad nacional y, muy particularmente, en la universidad del Estado (UASD) sin ser siquiera bachiller.  El, junto al también tamborileño doctor José de Jesús Jiménez Almonte (1905-1982), figura entre los más afamados científicos naturalistas que ha parido la República Dominicana en los últimos tiempos»

(Listín Diario: 26-8-91)

Notas :  El profesor Marcano Fondeur falleció en la ciudad de Santo Domingo el 18 de septiembre del 2003, justamente  nueve días antes de cumplir los ochenta años de edad. La iniciativa del presidente Medina, consistente en designar el Jardín Botánico de Santiago de los Caballeros con el nombre del preclaro investigador que esta vez ocupa nuestra atención, constituye una justa y merecida distinción que la región del Cibao en particular y la comunidad científica dominicana en general siempre habrá de celebrar.

(Publicado en la prensa nacional en fecha 6/8/2017)