jueves, 22 de julio de 2021

EUGENIO DE JESÚS MARCANO Y EL JARDIN BOTÁNICO DE SANTIAGO


Por: Domingo Caba Ramos.

                                                                                     Prof. Eugenio de J. Marcano

En fecha 28 de junio del año 2017, el presidente Danilo Medina emitió el decreto No. 215/17 que crea el Jardín Botánico de Santiago de los Caballeros con el nombre de “Prof.  Eugenio de Jesús Marcano”

¿Quién fue Eugenio de Jesús Marcano?

Para dar respuesta a esta pregunta, nos permitimos reproducir el artículo que sobre la trayectoria docente y científica de este ilustre ciudadano publicamos en el mes de agosto de 1991, en el periódico Listín Diario: 

EUGENIO DE JESUS MARCANO 

   «En la última investidura celebrada el sábado 15 del presente mes en su recinto de Santo Domingo, la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) rindió merecido homenaje, entre otras personalidades, al insigne investigador y profesor universitario don Eugenio de Jesús Marcano Fondeur.

Para quienes desconocen la labor de este destacado botánico y entomólogo que en una ocasión se autodefinió como “un profesor viejo y feo que a veces priva en saber”, he aquí solamente algunos datos acerca de la luminosa trayectoria docente y científica del ilustre tamborileño que hoy ocupa nuestra atención:

    Eugenio de Jesús Marcano (Jeno). Nació en la comunidad de Licey Arriba, Tamboril, el 27 de septiembre de 1923. Cursó estudios en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” y obtuvo el título de Maestro Normal de Primera Enseñanza. También cursó estudios comerciales.

Es lo que se llama un auténtico autodidacta, vale decir,  a pesar de ejercer como profesor universitario, nunca terminó el bachillerato. Abandonó los estudios secundarios cuando cursaba el tercer año decepcionado o insatisfecho, según su confesión, con el profesor de Química, el cual basaba su enseñanza solo en teorías, al margen por completo  de los  procesos de  demostración y experimentación que una disciplina de esa naturaleza demandaban. Decidió entonces por sí solo construir sus propios caminos en el siempre complejo, tortuoso; pero placentero campo de la investigación científica.

Labor docente

  Fue profesor - director de la primera escuela de comercio que  funcionó en Sabaneta. En 1953 fue nombrado profesor de Botánica en la Academia Comercial “Santiago”. Impartió también esta asignatura en el Liceo Secundario “Ulises Francisco Espaillat” y en la Escuela Normal Superior “Emilio Prud-Homme”, pertenecientes todas estas instituciones educativas a la ciudad de Santiago de los Caballeros.

  En febrero de 1955 fue nombrado Curador del Herbario de la Universidad de Santo Domingo, año a partir del cual ha desempeñado las cátedras de Botánica, Entomología y Geología del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de esta  alta casa de estudios. En ese mismo año se le designó profesor de las mismas asignaturas en el Instituto Politécnico Loyola de San Cristóbal.

Labor científica

Ha participado como expositor en los siguientes congresos internacionales:


a)     XXI Congreso Internacional de Apicultura. Univ. de Maryland, EUA, 1966.

b)        IV Congreso Internacional de Zoología. México, 1977.

c)     XIII Periódo de sesiones de la Comisión Forestal para América Latina. Ciudad de México, 1980.

d)     X Período de sesiones de la Comisión Forestal para América del Norte. Patzcuaro, Michoacán, México, 1980.

e)   XI Congreso Internacional de Botánica. Seattle, EUA, 1969.

Cargos desempeñados

 

a)         Director del Museo Nacional de Historia Natural de Santo Domingo.

b)     Asesor honorífico del Jardín Botánico Nacional.

c)    Investigador honorífico asociado en Paleontología. Museo Nacional de Historia Natural, 1985.

d)     Field Associate Invertebrate - Paleo Florida State Museum. Gainesville, EUA (1984 - 1987).

Publicaciones

    Entre sus libros merecen citarse:


1.      Manual de Botánica general y sistemática (1964).

2.      Apuntes para el estudio de los insectos dañinos a nuestra agricultura (1964).

3.       Informe sobre la flora apícola dominicana (1973)

4.      Informe preliminar sobre la flora apícola en Venezuela (1976)

    Otras de sus publicaciones o escritos científicos son:


a)        Plantas venenosas en la República Dominicana. (1977)

b)  Decálogo para la conservación de la naturaleza en la República Dominicana (1980)

c)     Formación de La Isabela, pleistoceno temprano. (1982)

d)    Introducción a los problemas de la conservación de la República Dominicana.

e)     Nuevos escorpiones de la República Dominicana. La Habana, Cuba, 1987

f)       Insectos que atacan los frijoles en el Valle de San Juan. (1974)

g)       Zonas ecológicas dominicanas. (1975)

h)       Las plantas venenosas y la medicina popular.

i)      La apicultura en la Región Oriental. (1975)

    El profesor Marcano Fondeur es, además, miembro cofundador de numerosas sociedades vinculadas al mundo de las Ciencias Naturales. Es miembro cofundador:

1)  De la Sociedad Dominicana de Botánica.

2) De la Sociedad Dominicana de Entomología.

3) De la Sociedad Dominicana de Geología.

4) De la Sociedad Dominicana de Orquideología.

Y es también miembro cofundador de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

Como premio a sus valiosos aportes en favor del progreso educativo y científico de nuestro país, son incontables los honores o distinciones que ha recibido de diferentes instituciones y organismos socioculturales, tales como la UASD, Academia de Ciencias de la R. D., Instituto Politécnico Loyola, ANPA, Asociación Dominicana de Ciencias Biológicas, Asociación de Estudiantes de  Biología de la UASD, Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Sociedad Ecológica del Cibao, UTESA, Programa “El Gordo de la Semana”, Museo Nacional de Historia Natural, Instituto Agrario Dominicano, etc.

    El 8 de febrero de 1975 la Universidad Autónoma de Santo Domingo le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Biología, y en 1978 el Ayuntamiento tamborileño emitió una resolución declarándolo “Hijo distinguido del municipio de Tamboril”.

    Como podrá apreciarse, la labor de este incansable investigador de nuestro mundo natural ha sido mucho más que fecunda. Posiblemente sea el único  dominicano que haya impartido clases en una universidad nacional y, muy particularmente, en la universidad del Estado (UASD) sin ser siquiera bachiller.  El, junto al también tamborileño doctor José de Jesús Jiménez Almonte (1905-1982), figura entre los más afamados científicos naturalistas que ha parido la República Dominicana en los últimos tiempos»

(Listín Diario: 26-8-91)

Notas :  El profesor Marcano Fondeur falleció en la ciudad de Santo Domingo el 18 de septiembre del 2003, justamente  nueve días antes de cumplir los ochenta años de edad. La iniciativa del presidente Medina, consistente en designar el Jardín Botánico de Santiago de los Caballeros con el nombre del preclaro investigador que esta vez ocupa nuestra atención, constituye una justa y merecida distinción que la región del Cibao en particular y la comunidad científica dominicana en general siempre habrá de celebrar.

(Publicado en la prensa nacional en fecha 6/8/2017)

 

viernes, 9 de julio de 2021

EN TORNO AL GENTILICIO DE LA PROVINCIA Y MUNICIPIO DE SAN CRISTÓBAL


Por: DOMINGO CABA RAMOS

1.   Consideraciones generales acerca de los gentilicios

Gentilicio, desde el punto de vista etimológico, y según el Diccionario de la lengua española, es un vocablo que procede   de la voz latina “gentilicius” y esta de “gentīlis”, que significa «que pertenece a una misma nación o a un mismo linaje»

En su sentido profundo, se define como la palabra (adjetivo o sustantivo) que designa la nacionalidad, raza y procedencia geográfica o lugar de origen de una persona. Por esa razón, aunque existen otras causas que lo originan (históricas, culturales, usos coloquiales…), en la mayoría de los casos, los gentilicios derivan del topónimo (nombre de lugar) a que hacen referencia: dominicano, de República Dominicana; nicaragüense, de Nicaragua; panameño, de Panamá; argentino, de Argentina, cordobés, de Córdoba; tamborileño, de Tamboril; mocano, de Moca,   etc.  Esto significa que casi siempre el gentilicio es inseparable del topónimo del cual procede.

Cuando así ocurre, por convención o acto espontáneo de los hablantes, en español, por lo general, los gentilicios se forman mediante el procedimiento morfológico consistente en agregar sufijos a la raíz o base léxica del topónimo.  Entre los  más comunes sufijos utilizados al respecto merecen citarse : ense (estadounid - ense) ; eño (capital – eño ) ; ero ( haban - ero ) ;  ino (argent - ino) ;  ano (dominic – ano )  y és ( franc – és).

De lo antes expresado se infiere que para la conformación de los gentilicios no existen normas académicas que establezcan cómo llamar a los nativos de un lugar. Esas voces distintivas, la comunidad lingüística las crea, las asume y utiliza como sello de identidad, y es el uso colectivo que los hablantes lo que define su validez. Al no depender de reglas fijas, en su caso tampoco rige el criterio de corrección, vale decir, en lugar de usos correctos o incorrectos, cuando de los gentilicios se trata, lo preferible sería hablar de validez o no validez.

Esa pertinencia o validez está determinada, no por su mayor o menor sujeción a una regla gramatical, sino por el peso de la costumbre, de la convención y permanente presencia en el uso cotidiano de la lengua. En tal virtud, deberán considerarse válidos o representativos todos aquellos gentilicios que, como antes se planteó, la comunidad o parte de ella, los haya adoptado como tales por la fuerza de la costumbre; pero muy especialmente, los que han sido impuestos por la mayoría de los hablantes de esa comunidad. Al margen de esta consideración, sin embargo, es muy común que se apele a la autoridad o al criterio académico para atribuirle valor a un gentilicio, considerándolo o no correcto en virtud de lo que acerca de su significado establezca en su diccionario la Real Academia Española (RAE).

Conforme al juicio precedente, vale aclarar, que si bien son muchos los gentilicios que aparecen consignados como entradas en el diccionario académico, ello se debe a que la RAE los recoge del habla viva en un determinado momento (sincronía ) y los registra en dicho lexicón, más con intención  descriptiva que prescriptiva. De ahí que aparezcan en este, voces gentilicias, “santiaguense/santiagués” y “sancristobero”, por ejemplos, cuyos usos generalizados no se corresponden con la realidad lexicográfica o el auténtico sello de identidad del lugar sobre el cual versan: Santiago de los Caballeros y San Cristóbal, República Dominicana, toda vez que los hablantes de estas demarcaciones, en su mayoría, se identifican como “santiagueros” y “sancristobalenses”, respectivamente, y no como “santiaguense” y “sancristobero”. Escasamente a un nacido en el municipio de Santiago de los Caballeros se le escuche usar el término “santiaguense” y mucho menos “santiagués”.

En la aceptación y difusión de las voces gentilicias, vale precisar, en ocasiones prima lo subjetivo, las preferencias, los gustos y el punto de vista particular del hablante. A tono con este planteo, para identificar a los naturales de un determinado espacio geográfico, se prestigia el uso de una de esas voces, no en virtud de su alta frecuencia en los actos habituales del habla, sino motivado por el deseo de que sea esta el gentilicio que mejor lo represente. Fue lo que sucedió, por ejemplo, con el el destacado abogado y genealogista, doctor Julio Genaro Campillo Pérez (1922/2001), quien hasta la hora de su muerte defendió la tesis de que el nombre que debía utilizarse para nombrar a los nacidos en  la ciudad de Santiago de los Caballeros debía ser “santiaguense” y no “santiaguero” ni “santiagués”, ante las circunstancias, según su justificación, de que estos dos últimos, «ya han sido consagrados para otras ciudades con el mismo nombre de Santiago».  Así lo deseaba el afamado historiador, a pesar de que la realidad lingüística siempre ha demostrado que en este municipio, vale reiterarlo, muy pocos de sus habitantes emplean el término “santiaguense”.

Nada genera más confusión, duda, polémica y vacilación que el uso de las voces gentilicias.  Esto quizás se deba a que una parte considerable de los comunitarios no saben por cuál de esas voces   decidirse, si por la que aparece registrada en el Diccionario de la Real Academia Española o por la que cotidianamente se oye en boca de los hablantes.

Ocurre también que a un mismo lugar se le asignan denominaciones distintas, formadas por sufijos diferentes : santiaguero , santiagués y santiaguense (Santiago) ; bonaense , bonaero (Bonao) .Y lo mismo sucede con el municipio y provincia de San Cristóbal, cuyo habitantes se autodenominan sancristobalense (mayoritariamente ), sancristobero y sancristobaleño, como consta en el Diccionario del español dominicano ( 2013 : 622-23 ),  en el cual se definen estos de la misma forma : « Referido a persona, natural de San Cristóbal, municipio de la provincia del mismo nombre»

 Existen también sustantivos que designan ciudades o regiones del mismo nombre en países diferentes  pero con  gentilicios distintos, formados por sufijos también distintos : Santiago  (de Chile ), santiaguino ; Santiago (de Cuba ) santiaguero ; Santiago (de Compostela, santiagués ; Santiago  (del Estero, Argentina ), santiagueño ; Santiago  (de los Caballeros ) , santiaguero, santiaguense y santiagués ); San Cristóbal (Venezuela), sancristobalense ; San Cristóbal (República Dominicana ), sancritobalense, sancristobero y sancristobaleño.

2.   ¿Sancristobero o sancristobalense? 

Acerca de los términos “sancristobero” y “sancristobalense” se lee en el Diccionario de la Real Academia Española lo siguiente:

a)    «Sancristobero - Natural de San Cristóbal, localidad o provincia de la República Dominicana  Cristóbal, localidad o provincia de la República Dominicana»

b)    «Sancristobalense - Natural de San Cristóbal, capital del estado de Táchira, en Venezuela. ...»

No registra el DRAE la voz “sancristobaleño”, el cual sí consta, como ya se estableció, en el Diccionario del español dominicano. Sin embargo, las evidencias léxicas parecen demostrar que el gentilicio dominante o generalizado, empleado por los habitantes de San Cristóbal para identificarse como nativos de esa sureña ciudad dominicana, es sancristobalense, no sancristobero, como se lee en el diccionario académico, y mucho menos sancristobaleño.

En una breve encuesta aplicada (junio 2021) por el autor del presente ensayo a veinte personas nacidas y residentes en el municipio de San Cristóbal, se les solicitó que seleccionaran el nombre o gentilicio (“sancristobero”, “sancristobalense” o “sancristobaleño”) por ellas utilizado para referirse a los habitantes de su pueblo. El resultado fue como sigue: 2 (10%) respondieron “sancristobero”, 18 (90%) seleccionaron “sancristobalense” y 0 (0%) “sancristobaleño”. En lo que respecta a este último, el 100% de los encuestados coincidió en afirmar que nunca lo habían escuchado.

Para la realización de dicha encuesta, vale aclarar,   solo se tomó en cuenta, como criterio relevante, el que la persona encuestada fuera nativa de San Cristóbal, pues para el fin que se perseguía, desde el punto de vista científico, tan válida era la respuesta de un iletrado como la del más iluminado intelectual, vale decir, el grado académico de los encuestados ningún mérito le resta a la encuesta.

Pero no solo los resultados de la encuesta. La relevancia del gentilicio “sancristobalense” también se pone de manifiesto en los textos periodísticos publicados en los diarios que se editan en esa zona (San Cristóbal) o por comunicadores oriundos de aquí, aun cuando en ocasiones existe la tendencia a vacilar en el uso de los términos “sancristobalense” y “sancristobero”, originando que de manera alternativa ambos gentilicios se empleen como sinónimos en un mismo texto. A tono con lo planteado en las primeras líneas del presente párrafo, en los medios se pueden leer textos como los que a continuación se transcriben:

1)     «El alcalde Nelson Guillén recibió en su despacho al velocista “sancristobalense” Yancarlos Martínez, oriundo de la comunidad de Santa María…» (Ayuntamiento de San Cristóbal, 13/8/2019 )

2)     «Durante dos horas, un centenar de “sancristobalenses” escuchó a cinco compueblanos analizar distintos aspectos de la historia moderna del poblado sureño… Pérez destacó la gran cantidad de “sancristobalenses” que han tenido rango de importancia en el Estado y en los poderes de República Dominicana» ( José Pimentel Muñoz, El Nacional, 3/4/2014 )

3)    «Los “sancristobalenses” no cumplen la cuarentena dispuesta por el gobierno» (El Guardián, SC, 31/3/2020)

4)    « Llaman a los “sancristobalenses” unir esfuerzo para recobrar su franquicia béisbol profesional región sur». (Noticias SC, 18/12/2018)

5)    «San Cristóbal Tours realiza con éxito recital navideño en apoyo de artistas “sancristobalenses” (http://Espaciodigitalrd.com)

Pero a pesar de recurrente presencia en las notas precedentes del término “sancristobalense”, la vacilación, reveladora de inseguridad, en la cual se incurre al utilizar el gentilicio de San Cristóbal, resulta perceptible hasta en los escritos de   veteranos periodistas y escritores nativos de esta comunidad. José Pimentel Muñoz, por ejemplo, en uno de los párrafos antes transcritos, parte de un artículo dado a la luz pública en el vespertino El Nacional en la fecha indicada, utilizó dos veces la voz sancristobalense, mas emplea “sancristoberos” en el título de otro texto suyo («Solo para sancristoberos»), publicado en el diario digital de cuya dirección forma parte (Almomento.Net, 3/4/2020)

Igual vacilación se aprecia en un artículo en el que no obstante ser el sustantivo «sancristobalense» parte del título Un gran sancristobalense: doctor Domingo Rojas Nina»), en el primer párrafo de su desarrollo, su autor, oriundo de San Cristóbal, utiliza dos veces el vocablo sancristobero. (http://miguelinr.blogspot.com ,31/12/2010)

Y lo mismo ocurre en el reporte «Mangos banilejos con sabor sancristobero» (Sacristobero.com, 2/2/2017), en cuyo desarrollo aparece cuatro veces la voz “sancristobalenses” y ni una vez el adjetivo «sancristobero»

En fin, si bien es cierto que   a la luz de las evidencias o realidad lexicosemántica  se aprecia que en el habla de  la mayoría de los moradores de la provincia y municipio de San Cristóbal prima el uso del  gentilicio “sancristobalense” sobre” sancristobero” para denominar a los nativos  de esta zona, no menos cierto es que una franja importante de los nacidos en  esta población muestra inseguridad acerca de cuál de las dos voces  utilizar, inseguridad que, como hemos intentado demostrar, los  conduce  a vacilar o emplear una y otra voz en un mismo contexto o en contextos diferentes.

 

 


sábado, 3 de julio de 2021

TIRSO MEJÍA RICART

Por : Domingo Caba Ramos

Víctima del coronavirus, falleció El Dr. Tirso Mejía Ricart (1936/20201), médico siquiatra, Dr. en Sicología, historiador, licenciado en Filosofía y Letras, técnico en Estadística, investigador, escritor y uno de los más activos y sólidos académicos de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Además de la UASD, cursó estudios en Francia, Alemania y Venezuela.

 «Durante la guerra de abril de 1965 – afirma acerca de él  su exalumno y poeta, Tony Raful -  formó parte de grupo de intelectuales revolucionarios que asesoraron al Coronel de abril, Francisco Caamaño, en las arduas tareas de defender la patria contra el invasor extranjero»

Hijo del también historiador, Gustavo Adolfo Mejía Ricart y hermano del destacado escritor Marcio Mejía Ricart, el Dr., Tirso Mejía Ricart, además de español, dominaba los idiomas inglés, alemán y francés. Sus escritos versan fundamentalmente sobre Sicología, Historia e Educación. Solo acerca de temas sicológicos publicó diecisiete libros. Su amplia bibliografía registra más de treinta libros escritos y publicados.

viernes, 4 de junio de 2021

«TETEO» Y MASIFICACIÓN LINGUÍSTICA

Por : Domingo Caba Ramos

 «…Hay otro vicio peor, que es el prestar acepciones nuevas a las palabras y frases conocidas, multiplicando las anfibologías de que, por la variedad de significados de cada palabra, adolecen más o menos las lenguas todas…  Pero el mayor mal de todos, y el que, si no se ataja, va a privarnos de las inapreciables ventajas de un lenguaje común, es la avenida de neologismos de construcción, que inunda y enturbia mucha parte de lo que se escribe en América…»

  (Andrés Bello

Lo que sigue dice, en su cuenta de twitter, la Real Academia Española (RAE) acerca del término «teteo»:
«La voz "teteo", recientemente difundida en una canción de gran éxito en República Dominicana, no se registra en los recursos que se encuentran a nuestra disposición. Los creadores la han definido como sinónimo de "baile", "fiesta", "rumba"»
¿Por qué esta voz, en el habla dominicana, ha sido tan acogida hasta por los hablantes de alto nivel de instrucción?
Sencillamente, porque en las últimas décadas es cada vez más notoria la tendencia en los sectores académicos y profesionales a rechazar las formas expresivas propias de la lengua culta y reproducir los giros y expresiones característicos del habla popular, y , de manera muy particular, del habla del barrio. Se ha producido así, un degenerativo proceso de inversión en la conducta lingüística de los dominicanos, por cuanto en tiempos pasados, las personas analfabetas, semianalfabetas o con muy bajo nivel académico admiraban y trataban de imitar las formas de hablar del locutor, maestro, abogado, estudiante, periodista, ingeniero, etc.
Ahora el locutor, abogado, estudiante, ingeniero, periodista, comentarista de radio o televisión y hasta el profesor, parecería que se prestigia , luce actualizado y eleva su nivel idiomático cuando habla y escribe igual que el iletrado que está cherchando y tomando cervezas al son de un estridente reguetón en la esquina del barrio. Por eso no extraña escuchar a muchos de nuestros locutores hablar de «teteo» en lugar de fiesta o baile. Por esa razón, se puede apreciar cómo estas dos palabras, "fiesta" y "baile", poco a poco están brillando por su ausencia en el léxico activo de los dominicanos. Todo es «teteo», «teteo» y «teteo» . A todo lo anterior se agrega el interés de muchos por parecer más jóvenes de la cuenta, empleando para tal fin las jergas juveniles o lo que los lingüistas llaman “Sociolecto de la juventud”
Y por esa razón, ahora las pautas lingüísticas y lexicales parecen trazarlas, no los escritores y profesores de lengua española, como antes, sino unos mozalbetes, cultivadores de un famoso género llamado “urbano”, a quienes les basta inventarse un disparate expresivo para que hablantes de todos los estratos sociales, envueltos en las redes irracionales de la masificación lingüística y, como loros desenfrenados, comiencen a repetirlo sin parar.

jueves, 3 de junio de 2021

COMUNICACIÓN TELEFÓNICA Y RELACIONES HUMANAS


Por: Domingo Caba Ramos

 Primero explotó contra el ministro de Medio Ambiente. Luego contra el administrador de la Lotería y, finalmente, contra Fulcar, ministro de Educación. Razón: el Torito alega que esos funcionarios no le cogen sus llamadas telefónicas. Por eso estalla, explota y expresa sus molestias cuando no puede comunicarse con el ministro al cual llama. Y por esa razón, el popular cantante y hoy legislador, comienza a ganarse la mala voluntad de los funcionarios y compañeros de su partido. «Cuándo llamo a alguien y no me contesta, asumo que está ocupado o está en otros compromisos que le impiden tomarme la llamada…» - afirmó al respecto y en su momento el administrador de la Lotería.

 Nada es más sensible y difícil que mantener unas buenas relaciones humanas en la comunicación telefónica. Nunca olvido la importante conferencia que sobre este tópico dictó, hace ya varios años al personal directivo de la empresa donde yo laboraba,   un ejecutivo de la otrora CODETEL. De todas sus recomendaciones, recuerdo, entre otras, las siguientes:

Nunca detenga o suspenda la conversación con la persona en línea, para abrirle a la que llama de repente por otra línea telefónica. Es importante siempre tener en cuenta que la preferencia de la comunicación le corresponde al primero que llamó, no al segundo.

 Evite iniciar conversación telefónica en el momento que tenga frente a usted a alguien tratándole un asunto. Quien está a su frente es quien debe gozar del privilegio de su atención, no el que está en línea.

 Cuando llame a alguien y no le sea posible comunicarse, piense que ese alguien está ocupado, durmiendo, sin señal, no puede hablar donde se encuentra o, sencillamente,   tiene su teléfono dañado. Nunca, nunca, nunca se le ocurra pronunciar la  muy odiosa e injusta frase de «TE LLAMÉ PERO NO ME COGISTE LA LLAMADA», con la cual usted estaría insinuando o diciendo indirectamente : ««TE LLAMÉ, PERO TÚ NO  QUISISTE RESPONDERME»

 Si usted llama a una persona y alguien le responde diciéndole que la misma no se encuentra, por favor, nunca exprese dudas ni mucho menos insinúe que no cree en lo que se le está diciendo. Usted no tiene pruebas para dudar o no creer, y aunque esté segura de que el ser a quien llama realmente está presente, la delicadeza y la prudencia aconsejan guardar silencio. Evite, al respeto, los conflictos innecesarios.

Cuando a usted lo llamen y no pueda responder en ese momento, con inigualable cortesía, dígale a esa persona   que usted se comunicará con ella o le “devolverá la llamada” tan pronto se desocupe; pero por favor, llámela, no olvide “devolver la llamada”. Piense que de la misma manera que alguien se siente bien cuando eso se cumple, se siente muy mal cuando la llamada prometida se olvida o no se produce. Quien no la recibió entonces entiende que carece de importancia y prestigio

 Por más incómodo que se encuentre, nunca cierre de repente una llamada telefónica sin antes despedirse de su interlocutor. La cortesía y los buenos modales deben siempre sobreponerse en nuestras relaciones interpersonales. Como dice el pueblo, «nunca le deje al otro la palabra en la boca»

 Cuando llame y no le respondan, no permanezca con su teléfono timbrando sin límite de tiempo. Es preferible que a los tres timbrazos usted cierre y marque de nuevo. Si a los dos intentos la conversación no se logra, entonces inténtelo más tarde o pruebe con otra vía de comunicación.

 Evite parecer egocéntrico, presentándose extremadamente expresivo, alegre y animado cuando quiere o le interesa hablar; pero muy lacónico, cortante, pesado o casi mudo cuando a quien le interesa hablar no es a usted, sino al otro.

 Por último, en la comunicación telefónica se recomienda proceder con sumo tacto, tomando en cuenta siempre el momento sicológico y en virtud de lo que nos dicta el sentido común. Eso permite saber a quién llamar, cuándo llamar, por qué tiempo llamar, qué responder en cada situación y el temperamento o perfil de la persona con la cual se habla. Permite saber que no es lo mismo el tiempo y la hora que disponemos para comunicarnos con un pariente o ser de confianza, que con otro de relación distante. Y permite, por fin, detectar la atmósfera sicológica que reina en el entorno de quien nos escucha para saber si vale la pena detener o prolongar la conversación.

 

 

sábado, 29 de mayo de 2021

LA INTOCADA


(A doña Librada Ramos – In memoriam -)

Por: Domingo Caba Ramos.


« Hay muertos que van subiendo,

cuanto más su ataúd baja…»

(Manuel del Cabral)

 A los que como yo pasaron por la amarga experiencia de ver, hace ya veinticuatro años, al ser que los parió abandonar el siempre complejo pero deseado mundo de los mortales.

 A los que como yo, transidos por el dolor, tuvieron que difundir   la infausta y desgarradora noticia: “¡Ha muerto mi madre!

 A los que como yo, vencidos por la angustia y la impotencia, tuvieron que contemplar, tendido en una cama, el cadáver de la madre.

 A los que como yo, tuvieron que abandonar el camposantos, dejando tras nos, archivado en una tumba solitaria, los brazos que tanto nos abrazaron, las manos que tanto nos acariciaron, los labios que tanto nos besaron, la voz que tanto nos arrulló y el cuerpo que tanto calor nos brindó.

 A los que como yo, nos resulta imposible olvidar o dejar de honrar la memoria del inigualable y grandioso ser que un día se marchó para siempre de este mundo.

 A los que como yo, no podremos decir este domingo, Día de las madres”, ¡Te felicito mamá!

 A los que como yo, tuvieron la suerte y privilegio de haber sido parido, criado y educado por una de las mejores madres del universo.

 A todos ellos, y a cada uno de mis amables lectores, los invito a compartir conmigo el poema  «La Intocada», emanado de la fértil imaginación creadora del fundador del Postumismo y uno de los más  originales poetas  de la literatura dominicana: Domingo Moreno Jiménes.  Porque estoy seguro, amigo lector, que al igual que el renovador poeta, y como también lo he repetido yo, usted le haya dicho a su madre muerta: «Es verdad que ha muerto/ pero en mis actos está intacta / pero en mis sueños está intacta / pero en todas mis emociones está intacta…»

  LA INTOCADA.

                              

           1

 

« Ella es sol en mi vida,

yo no sé,

 ella es la perla blanca dentro de mi sentir turbio.

Ella es un ramo de miosotis en el torrente  de mis días alocados.

 

Ella es una bacanada de éter en la caverna de mis introspecciones.

 

Ella es una luz radiosa, tenue,

en mis caídas y mis alzadas en el mundo.

Ella es anterior a mí,

y posterior a todo lo que llegue en espíritu o en sustancia.

 

Es verdad que ha muerto;

 pero en mis actos está intacta,

pero en mis sueños está intacta

 pero en todas mis emociones está intacta.

 

                          11

 Hija: tú no conociste a mi madre;

 y yo temo a tus días venideros, ¡sólo por eso!

 

                           111

 ¿Acaso no me dijo ella una vez

 que amara a quien me odiara

y huyera de las acciones interesadas, siempre…?

 

                           1V

 ¿Acaso, cuando el astro del amor se alzó en mi vida,

 no fue por el riesgo de sus palabras,

la inclinación de sus ojos,

 y el contacto tenuísimo de sus manos?

 

                              V

 ¿Acaso este yo mío que esplende no es su obra,

o el más burdo modelo de sus más pobres obras?

 

                               VI

 Martirio del amor fue ayer su vida…

¿Martirio del amor no es hoy su vida? 

 

                                  VII

 ¡Madre: deja que me siembre en la tierra como debo!

 ¡Madre: no impidas que cuando sea albor de polvo, no

 te adore menos de cómo debo!»

 

 (Domingo Moreno Jimenes)