martes, 13 de abril de 2021

EL DOMINICANO Y SU DIFICULTAD PARA PARA ESCUCHAR Y DEBATIR

Por: Domingo Caba Ramos

“Dios nos dio dos oídos y una boca por una buena razón: debemos escuchar el doble de lo que hablamos”
(Anónimo)

                                                      De izq. a derecha Dr. Guerrero Heredia y Agustín Laje

El debate es uno de los llamados géneros discursivos de la comunicación oral. Consiste en la discusión mediante la cual dos o más personas emiten opiniones contrapuestas acerca de un tema determinado. Su propósito es, pues, vencer el punto de vista del interlocutor.

Para que un debate se desarrolle con el rigor científico o académico esperado, deben cumplirse, entre otras, las siguientes condiciones:

1.      Sólido dominio del tema que se debate

2.      Presentarse al debate vestido con el científico traje de la humildad o antiarrogancia y animado  solo con la intención de aportar al conocimiento y no de avasallar o ridiculizar al otro; armado solo de juicios  contundentes y no  de la subjetiva presunción  del “sabio” o del “intelectual” que siempre tiene la razón.

3.      Escuchar con atención al oponente y no interrumpirlo mientras habla.

4.      Respetar el tiempo  y demás reglas establecidas para el debate

5.      No descalificar o subestimar al otro.

6.      Nunca salirse del tema que se está debatiendo.

7.      Tratar de convencer con argumentos de irrebatible rigor académico y no con gritos  ni elevación del tono de voz

8.      Evitar los insultos.

9.      Combatir siempre el punto de vista del otro y no a la persona que lo sustenta        ( Falacia  Ad –hominem o contra el hombre )

10.  Ser preciso y conciso, vale decir, evitar argumentar más de la cuenta.

¿Por qué a un dominicano se le hace tan difícil debatir de manera profesional? ¿Por qué el argentino Agustín Laje parece llevar la voz cantante cada vez que debate con un dominicano el muy polémico tema del aborto y sus tres causales?

 Sencillamente, porque la mayoría de dominicanos, en la comunicación oral, no tiene control de sus emociones. Y por ser así, explota, se irrita, grita, habla fuerte, insulta, amenaza, descalifica, interrumpe constantemente al que habla, abandona la discusión… En fin, se trata de un ser, preparado para argumentar, no para escuchar; para convencer, no para que lo convenzan.  Y lo peor de todo: está muy, pero muy convencido de que en un debate o discusión, quien más eleve el tono de voz, más alto hable y menos deje hablar al otro, es el que más razón tiene.

 Para validar lo expresado en el párrafo precedente, muy importante resulta escuchar el debate Laje – Faride Raful, en julio del 2019. Mientras el polémico y politólogo argentino exponía sus argumentos, la hoy senadora de la República Dominicana por el PRM acariciaba sin cesar la pantalla de su teléfono celular o reaccionaba en silencio con una risa preñada del más evidente y descalificador histerismo.

 Algo parecido sucedió hace apenas tres semanas en el debate sobre el mismo tema, llevado a cabo entre Laje y el destacado médico psiquiatra dominicano, Dr. Héctor Guerrero Heredia.  Apenas el primero abría la boca cuando ya el segundo, exaltado o casi fuere de sí, lo estaba interrumpiendo. Y lo mismo sucedió en el debate sostenido entre Laje y el comunicador José Luluz.  La desesperación y el descontrol emocional de este fue tal, y sus interrupciones fueron tantas que de una hora y cincuenta y cinco minutos que duró el debate, él, Laluz habló durante una hora y diez minutos y el otro cuarenta y cinco minutos.

 En la red aparecen dos videos en donde se ve a Laje debatiendo el tema que nos ocupa con una historiadora argentina y con una politóloga guatemalteca.  Fue muy emocionante para mí observar cómo tanto la historiadora como la politóloga permanecían en estricto silencio, mientras el teórico argentino hablaba. Fue entonces cuando llegué a la siguiente conclusión:

 Todo parece indicar que al dominicano promedio, mientras el otro habla,   humanamente le resulta imposible permanecer callado o “escuchar con discreción”, como bien lo recomendaba ese genio de la prosa española y miembro de la Generación del 98, José Martínez Ruiz (Azorín).

 Quien desee confirmar lo antes expresado, solo tiene que sintonizar uno cualquiera de los programas de entrevistas, opinión o de variedades que se difunden diariamente a través de los diferentes canales de televisión de nuestro país. Muy pronto se encontrará hasta con cinco personas hablando a la vez, y si se trata de una entrevista, el entrevistador parece apostar a quién habla más, si él o el entrevistado.  Este apenas puede hablar debido a las constantes, imprudentes e inoportunas interrupciones del primero.

 En fin, la posibilidad de que un debate mantenga en nuestro país su esencia académica, choca por completo con el perfil lingüístico de los dominicanos.  Y es que no puede ser profesional el debate, allí donde impera el monólogo o donde todos hablan, pero nadie escucha. Y esta conducta, desafortunadamente, se constituye en el rasgo por excelencia de los nativos de la patria de Duarte cuando se expresan de manera oral; pero muy especialmente, cuando debaten o discuten un determinado tema.

 

 

domingo, 11 de abril de 2021

SE NOS FUE MARCIO!


Por: Domingo Caba Ramos

                                                                               Don Marcio Veloz Maggiolo (1936 - 2021 )

 Se nos fue Marcio Veloz Maggiolo. El coronavirus se lo llevó. Otro más de los personajes grandiosos y extraordinarios que se lleva esta terrible y traicionera enfermedad.

 ¡SE NOS FUE DON MARCIO!, a mi juicio, el más completo escritor dominicano de los últimos tiempos. Se nos fue nuestro último humanista.

 Novelista, cuentista, poeta, dramaturgo, ensayista, antropólogo, arqueólogo,  etnólogo, pintor, periodista cultural, profesor universitario, diplomático, miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, historiador, crítico literario y Premio Nacional de Literatura. Era, en fin, nuestro último humanista vivo. «Su talento abarcaba distintas disciplinas, y en todas alcanzó niveles de maestría sorprendentes” - afirmó acerca de él la destacada poetisa dominicana e integrante de la Generación del 60, Jeannette Miller. En su condición de antropólogo, supo combinar el pensamiento científico con la creación artística.

 Miller lamentó este sábado la muerte de quien a su parecer fue una de las figuras más importantes de la cultura del país. Expresó que la capacidad de trabajo del catedrático y también periodista cultural, “ayudó a construir una gran obra que ha quedado en sus numerosos libros y en la conciencia de quienes lo conocieron”.

 Describió a Veloz Maggiolo como una enciclopedia viviente y como un hombre “afable, caballeroso, con una curiosidad permanente que le permitió manejar temas disímiles”.

 Expresó que Marcio estimuló a los jóvenes escritores a seguir su vocación y también participó y apoyó a importantes grupos y generaciones literarias como la Generación del 48, Generación del 60, El Puño, y otros. “Para nosotros – concluye Miller - queda el hueco de su persona y de su obra, una obra que lo mantendrá vivo a través del tiempo en la memoria cultural de nuestro país”.

domingo, 21 de marzo de 2021

¿DÓNDE ENCONTRAR VERDADERA POESÍA?

 

(A propósito del “Día Mundial de la Poesía”)

 Por: DOMINGO CABA RAMOS


El 21 de marzo de cada año, se celebra el Día Mundial de la Poesía; pero no se crea que solo hay poesía en la secuencia de versos que conforman o configuran la estructura de una obra poética. No solo eso.  Auténtica poesía podemos también encontrarla en las más diversas expresiones de nuestro mundo natural.

Auténtica poesía podemos encontrarla en la risa y sonrisa de un bebé; en la lluvia con su armónico canto e impresionante descenso hacia la Tierra; en las ramas de los árboles que mecidas por el viento ejecutan un baile casi fantástico, así como en el mañanero y sinfónico canto del ruiseñor.

Auténtica poesía existe en las olas que cual veloz e impetuosa sierpe se desplazan por nuestros mares tropicales; en los sonidos de polifónica esencia emitidos por el coro de grillos y otros invisibles pajaritos en nuestras noches campestres.

Hay auténtica poesía en una puesta de sol, en un bello atardecer, en una noche de luna llena, en el alba que anuncia un nuevo día, en el murmullo de las olas o en el estruendo por estas emitido al estrellarse contra las rocas.

 Auténtica poesía existe en esas «Ondas y brisas, brumas, rumores/ suspiros y ecos del ancho mar…» de que nos habla el poeta.

Hay, finalmente, verdadera poesía, en la sonrisa incierta del anciano y en la imagen de la madre que tierna y amorosamente  amamanta a su angelical criatura.

En conclusión, allí donde hay belleza capaz de despertar las más diversas sensaciones y sentimientos, hay poesía.

Además de felicitar a todos los poetas de nuestro país, propicia es la ocasión para recordar a todos aquellos bardos que honran las páginas de la literatura dominicana, como son, entre otros : Salomé Ureña, José Joaquín Pérez, Félix María del Monte, Javier Angulo Guridi, Gastón Fernando Deligne, Fabio Fiallo, Osvaldo Bazil, Federico Bermúdez, Otilio Vigil Díaz, Pedro Mir , Franklin Mieses Burgos, Héctor Incháustegui Cabral, Manuel Rueda, Aída Cartagena Portalatín , Manuel del Cabral, Tomás Hernández Franco, Máximo Avilés Blonda, Rubens Suro, Carmen Natalia Martínez y Domingo Moreno Jimenes. 


miércoles, 10 de marzo de 2021

EL PODER POÉTICO DE LA LLUVIA


Por : Domingo Caba Ramos

 ¿Se ha parado usted alguna vez, amigo lector, a observar el veloz movimiento o a escuchar el agradable susurro de las aguas que circulan por los cauces de nuestros ríos tropicales?

 ¿Se ha detenido usted a observar o escuchar la marcha ondulante y el murmullo eterno de las olas en su loca desesperación por estrellarse contra las rocas?

¿Se ha parado usted alguna vez frente a la puerta o ventana de su casa a oír o ver la lluvia caer?

En fin, ¿se ha dormido usted, arrullado por el canto armónico de la lluvia?

La lluvia es tal vez una de las más geniales obras de arte que nos ha brindado la naturaleza y quizás el más romántico de los elementos o seres que forman parte del mundo natural. En su vertical descenso hacia la tierra, la lluvia entona la más tierna de las serenatas y el más armónico de los conciertos.

La lluvia embriaga el espíritu, excita la inspiración de los poetas y provoca en las almas dotadas de cierto grado de sensibilidad artística toda una gama de dulces sensaciones y sentimientos. Hasta los niños y animales ceden vencidos o atrapados en las redes embrujantes de la lluvia.

De la época de mi niñez, jamás he podido olvidar el comportamiento asumido por una traviesa y parlanchina cotorrita (la cuca) que había en mi casa. Desde que una embarazada nubecilla daba a luz su acuática criatura, una alegría sin igual invadía el ánimo de la vagabunda cotica y ningún tímpano podía soportar por mucho tiempo el eco casi interminable de su ininteligible monólogo.

Del gran poeta Pablo Neruda (1904 – 1973 ) se cuenta que al pasar a vivir a la aldea de Isla Negra (Chile) instaló su casa en un acantilado frente a una playa de grandes rocas y en cuyo interior ordenó construir un estudio dedicado a recordar al lluvioso sur chileno que lo vio nacer.

«Neruda - reseña Enrique Gutiérrez Aicardi - decidió que la pieza debía tener un techo de zinc para sentir la lluvia con toda la fuerza con que los aguaceros barren la tierra en el sur de Chile».

«El estudio - continúa diciendo Gutiérrez Aicardi -tuvo su techo de zinc y allí Neruda se dejó arrullar por el murmullo de las olas y el tamborileo de la lluvia que le hacía regresar a sus años de infancia...»

El propio bardo chileno inicia su libro autobiográfico, “Confieso que he vivido”, diciendo lo siguiente:

«Comenzaré por decir, sobre los días y años de mi infancia, que mi único personaje inolvidable fue la lluvia. La lluvia austral que cae como una catarata del Polo, desde los cielos del Cabo de Hornos hasta la frontera. En esta frontera, o Far West de mi patria, nací a la vida, a la tierra, a la poesía y a la lluvia. La lluvia caía en hilos como largas agujas de vidrio que se rompían en los techos o llegaban en olas transparentes contra las ventanas».

En uno de sus poemas, «El padre», el autor de “Residencia en la tierra”, inserta los versos que siguen:

«... la lluvia como catarata
despeñada en los techos
ahogaba poco a poco
el mundo
y no se oía nada más que el viento
peleando con la lluvia...»


 No sólo Pablo Neruda. Otros poetas de igual valía también le han cantado a la lluvia. Como el gran vate español Antonio Machado cuya voz nos parece escuchar allá, en su natal Sevilla, diciéndonos en una de sus poéticas Galerías:

«Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil
yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril...»

Pero nadie como Juana de Ibarborou (1892 – 1979), o Juana de América, supo plasmar en líricos versos el impacto sentimental que produce en las almas enamoradas ver la lluvia caer “en hilos como largas agujas de vidrio…”, o cuando esta entona su sinfónico concierto al romper en los techos o contra las ventanas. ¿Qué romántico mortal no habrá ordenado alguna vez, como la amada aludida por la insigne poetisa uruguaya: “Llueve… Espera, no te duermas…”?

NOCHE DE LLUVIA

«Llueve... Espera, no duermas,
estate atento a lo que dice el viento
y a lo que dice el agua que golpea
con sus dedos menudos en los vidrios.

¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante!
¡Con qué avidez se esponjará la hierba!
¡Cuántos diamantes colgarán ahora
del ramaje profundo de los pinos!

Espera, no te duermas. Escuchemos
el ritmo de la lluvia.
Apoya entre mis senos
tu frente taciturna.
Yo sentiré el latir de tus dos sienes
palpitantes y tibias,
como si fueran dos martillos vivos
que golpearan mi carne.

Espera, no te duermas. Esta noche
somos los dos un mundo,
aislado por el viento y por la lluvia
entre la cuenca tibia de una alcoba.

Espera, no te duermas. Esta noche
somos acaso la raíz suprema
de donde debe germinar mañana
el tronco bello de una raza nueva»

(Juana de Ibarborou)



miércoles, 3 de marzo de 2021

EL PLURAL DE MODESTIA

 Por: DOMINGO CABA RAMOS

  Esa forma de expresión, consistente en emplear la primera persona del plural (nosotros) en lugar de la primera del singular (yo, mi) constituye un recurso retórico utilizado por el hablante para restarle protagonismo al yo, y proyectar así la imagen de humildad y no arrogancia. Recibe el nombre de plural de modestia, y su uso se torna cada vez más frecuente en el mundo hispanohablante.  Se pone de manifiesto, dicho plural, por ejemplo, cuando el conferencista que llegó tarde a la reunión presenta excusas ante el público asistente con las siguientes palabras:

« Debemos presentar nuestras excusas. Llegamos tarde porque andábamos resolviendo un problema en Santo Domingo…»

El emisor hablante, mediante esta construcción sintáctica, pretende situarse en un plano secundario y ocultar su yo tras una pluralidad ficticia. Su empleo está íntimamente asociado a otros dos tipos de plurales: el mayestático y el sociativo. Paralelamente al nosotros de modestia, ha tenido y tiene todavía mucho uso el posesivo nuestro y nuestra con el mismo sentido.

 Pero el plural de modestia no solo afecta a las formas pronominales, sino también a los verbos que en el discurso realizan las acciones: “Nosotros estamos felices”, en vez de yo estoy estoy feliz”. Por eso en la estructura profunda del mensaje se incurre en discordancia (discordancia deliberada) cuando se utiliza tanto en forma oral como escrita.

 Discordancia deliberada

 A veces nos dirigimos a un sujeto singular con el verbo en plural con la intención de lograr un efecto estilístico deliberado, bien para participar amablemente en la actividad o estado de nuestros interlocutores, bien con intención irónica. De esa manera preguntamos a un enfermo: “¿Cómo estamos?” “¿Qué tal vamos?”

En ciertas ocasiones se intenta disminuir la responsabilidad diluyéndola en una pluralidad ficticia. Se dice, por ejemplo, “Lo hemos estropeado”, no habiendo más culpable que uno mismo.

La misma discordancia tiene lugar con el ya referido plural de modestia, el cual hace hablar a un autor u orador de sí mismo en primera persona del plural (vimos, creemos, pensamos); o con el plural mayestático representado por el pronombre nosotros: a)     ” Nosotros trabajaremos por el pueblo”, dice el orador en la tribuna.

Si bien normativamente no se sanciona, el uso abusivo del plural de modestia debe evitarse. Por varias razones:

a) Puede sugerir o proyectar la imagen vanidosa o altanera que con él se pretende evitar. El asunto resulta aún menos aceptable cuando quien utiliza el modesto estilo se caracteriza por su comportamiento presumido y vanidoso.

b) Le resta belleza o elegancia a la expresión. Al respecto, nunca olvido las machaconas, cansonas y antiestéticas palabras pronunciadas por un dirigente político que en apenas tres minutos de discurso, mencionó nada más y nada menos veinte veces el pronombre “nosotros”.

c) Le resta claridad o transparencia a la idea, razón por la cual su uso no se recomienda en los textos y foros académicos. Así, ante una fórmula como “nosotros consideramos…”, al lector u oyente se le hace difícil determinar con certeza a quién se está refiriendo el autor, si a él mismo, o acaso se refiere a un grupo determinado en el cual dicho autor se incluye. Esa confusión adquiere mayor dimensión cuando el receptor del mensaje es un niño.

sábado, 27 de febrero de 2021

¿CUÁNDO SE CONSUMÓ DEFINITIVAMENTE LA INDEPENDENCIA NACIONAL?

Puerta del Conde

La noche del 27 de febrero de 1844, los dominicanos no logramos la Independencia Nacional, como a veces se piensa. Esa noche, vale aclararlo, no quedamos libres de los haitianos. Esa noche lo que  sucedió fue la proclamación de la independencia con el famoso trabucazo de Matías Ramón Mella. Los haitianos no se dieron por vencidos y fue entonces cuando se iniciaron las llamadas guerras de independencia. ¿Cuáles fueron esas guerras o batallas? :


1)      19 de marzo ( Azua, 1844 )

2)      30 de marzo  ( Santiago, 1844 )

3)      El Memiso (Azua, 13 de abril de 1844)

4)      Puerto Tortuguero ( Azua, 13 de abril de 1844 )

5)       La Estrelleta ( Elías Piña, 17 de septiembre de 1845 )

6)      Beller ( Dajabón, 27 de octubre de 1845)

7)      El Número ( Azua, 17 de abril de 1849 )

8)       Las Carreras ( Azua, 23 de abril de 1849 )

9)       Santomé ( San Juan, 22 de de diciembre de 1855 )

10)    Cambronal ( Neiba, 22 de diciembre de 1855 )

11)   Sabana Larga ( Dajabón, 24 de enero de 1856 )

 

¿Qué significa eso?

 Sencillamente, que el pueblo dominicano, para consumar o lograr la independencia proclamada el día 27 de febrero de 1844, tuvo que llevar a cabo doce largos  años de guerra en contra del  poderoso ejército haitiano. En otras palabras, fue en 1856, con la última batalla de independencia (Sabana Larga) cuando la independencia soñada por Juan Pablo Duarte, logró definitivamente  convertirse en realidad.

 

miércoles, 24 de febrero de 2021

LAS MAÑAS QUE IMPIDEN LA ESCUCHA ACTIVA


Cuando al jugador Ricardo Carty, en una ocasión, se le preguntó qué era lo más difícil en un juego de béisbol, su respuesta no se hizo esperar: “batear”. De manera parecida a mí, en un encuentro académico, se me preguntó qué era lo más difícil de la comunicación oral , y mi respuesta, igualmente, no se hizo esperar: “escuchar con atención”. Para muestras, dos botones bastan:
Ayer, en las primeras horas de la mañana, durante no más de dos minutos y por primera vez, escuché un programa de opinión llamado «Bajo la lupa». Me resultó casi imposible entender lo que decían; porque casi siempre los tres comunicadores que lo producían hablaban a un mismo tiempo. Lo que cada uno decía, el otro ni lo escuchaba ni le importaba. A eso hay que agregarle el altísimo volumen de la voz, especialmente la de uno de apellido Berry. Semejante conducta comunicativa convierte la percepción del mensaje en un verdadero infierno.
En horas del mediodía sintonicé, también durante breve tiempo, el tradicional programa «El show del mediodía». Hubo un momento en que cuatro de sus productores hablaban a la vez. Allí solo se hablaba; nadie escuchaba a nadie. José Martínez Ruiz - Azorín -(1873 – 1967), el célebre escritor español, llamó a esa práctica «mañas en escuchar»
Debido a esas mañas o ausencia de “escucha activa”, afirmaba yo en uno de mis artículos, lo siguiente :
« ¡Qué difícil es escuchar con atención a los demás! ¡Qué difícil resulta esperar que el otro termine de expresar sus ideas! ¡Qué difícil es no interrumpir a quien nos habla! ¡Qué difícil es callar mientras el otro habla! ¡Qué desagradable es hablar cuando el otro habla! ¡Qué gratificante y agradable es escuchar con atención a quien nos habla! ¡Qué difícil es, en fin, la escucha activa!»

En el proceso de la comunicación oral, si pretendemos que esta resulte efectiva, hablar lo necesario y escuchar con atención constituyen la clave del éxito. Merced a este planteo, conviene entonces tener siempre presente lo que a alguien se le ocurrió decir alguna vez:

“DIOS NOS DIO DOS OIDOS Y UNA BOCA POR UNA BUENA RAZON: DEBEMOS ESCUCHAR EL DOBLE DE LO QUE HABLAMOS”