A
pesar de haber producido una obra poética de indiscutible valor, Rubén Suro,
posiblemente, sea uno de los poetas de prestigio más olvidado y menos conocido
de la literatura dominicana.
Abogado,
poeta, diplomático, profesor universitario, diputado al Congreso Nacional y
juez de la Junta Central Electoral, Rubén Antonio Suro García nació en La Vega,
República Dominicana, el 13 de junio de 1916 y falleció el 16 de abril del
2006.
Fundador
del grupo literario Los Nuevos (La Vega, 1935) y miembro titular de la Academia
Dominicana de la Lengua, Suro fue, al decir del crítico y escritor Pedro Conde
un " Poeta de largos silencios y una
de las voces más interesantes de la literatura dominicana del siglo XX”
Su
producción poética es bastante reducida y
aparece recopilada en el volumen titulado "
Poemas de una sola intención" (1984),
sin embargo es uno de los primeros poetas nacionales que introduce la poesía de
tema negro en la literatura dominicana, y uno de los primeros que cultiva la
poesía social y política en nuestro medio literario. “La poesía de Suro – apunta al respecto el escritor y crítico
literario Franklin Gutiérrez – es
marcadamente política y denunciatoria como lo evidencian sus poemas “Juguetes
del cañaveral” y “Proletario” (Diccionario de literatura dominicana, 2004, pág.
447)
Y en
relación con su poesía negroide, Gutiérrez sostiene que Suro “en vez de referirse al negro africano –
modelo recurrente empleado en la poesía negrita antillana hasta ese momento –
utiliza al haitiano de quien, además de compartir geográficamente la isla,
conoce sus sufrimientos y las múltiples injusticias que eventualmente se
cometen contra este” ( ídem ) Entre
sus más famosas composiciones de este género poético merecen citarse :"
Rabiasca del haitiano que espanta mosquitos" ( 1934 ) y
Monólogo del negro con novia” ( 1935 )
A
pesar de que se destacó como poeta
culto, Rubén Suro incursionó
también en el campo de la poesía
popular. Correspondientes a este tipo de
expresión poética, son sus cuatro “Poemas de una sola intención” (1940):
1) " Estrofas de campo para muchacha de
campo"
2) "Estrofas de campo para muchacha de
pueblo”
3) "Estrofas de pueblo para muchacha de
campo”
4)
" Estrofas de pueblo para muchacha de pueblo"
En la
última de esas composiciones, el poeta
introduce una aguda crítica al amor artificial, interesado y metalizado, así
como al resquebrajamiento o pérdida de
valores morales característicos del
medio urbano durante la época en que fue publicada (1940). Un medio y época en los que al decir
del poeta: «la vergüenza estaba “knock – out”
y en camillas la moral»
RUBENS SURO : POEMAS
a)
Poesía social
1. PROLETARIO (*)
Tus músculos se cansan, se agota tu sudor...
siempre la misma historia: ¡triunfa tu explotador!
Esclavo resignado no sabes lo que hacer
y eres un nuevo Cristo: ¡el cristo del taller!
Y yo que te presiento en mis limpias mañanas:
rebelde visionario, rompedor de sotanas;
pródigo en inquietudes, hecho de "rojo" cuño,
que igual tumbas un ídolo que levantas un puño!
Con impaciencia espero que en tu pobreza extrema,
esa sonrisa mansa se cambie en anatema.
Seguro que no ignoras que un surco es cada Antilla,
están a ti abiertas, tú eres, pues, la semilla!
¡Aguardas al mesías, que aunque lo crean utópico,
saldrá un Karl Marx de América o algún Lenin del Trópico!
Acércate y escucha, que es bueno que lo sepas:
Londres será un desierto y Wall Street una estepa!
Ah! entonces tus dolores se irán al precipicio,
y los que te engañaron verán su "día de juicio!"
Poeta y proletario... comunistas empeños
nos unen en la senda tras realizables sueños:
¡¡¡tú, con el jornal largo y más corta la hora,
yo, con que cada lira sea una ametralladora!!!
(*)- Primer poema
escrito en la República Dominicana donde se emplea una palabra (proletario)
propia del vocabulario marxista.
2.
Letanía del cañaveral
A: Mauricio Báez
¡En
cada saco de azúcar
y
en cada caña de corte,
está
la garra de un fúcar
y
está la sombra del Norte!
El
azúcar de mi tierra
tiene
sabores amargos...
¡los
jornales son muy cortos
y
los abusos muy largos!
El
azúcar de mi tierra
tiene
sabores de hiel. ..
al
sudor que mal se paga
no
se puede pedir miel.
El
azúcar de mi tierra
tiene
sabores de sal...
¡la
Antilla canta en la "mocha"
y
sangra el cañaveral!
El
azúcar de mi tierra
tiene
sabor de retama...
¡el
negro de sol a sol
y
el blanco de siesta en cama!
El
azúcar de mi tierra
tiene
colores muy blancos...
¡las
angustias se refinan
y
el "over time" llena bancos!
El
azúcar de mi tierra
tiene
colores muy pardos...
¡las
ganancias son del yanqui
y
del nuestro son los fardos!
El
azúcar de mi tierra
sabe
lo mismo que yo,
ique
el aquí sembró la caña.
y
el de allá...* la cosechó!
(1939)
3. AL NEGRO ANTILLANO CONSTRUCTOR DE CARRETERAS
Negro
de pico en la mano,
dueño
de blanca sonrisa.
músculo
que abre caminos,
blanco
de un sol que calcina.
Negro
de pico en la mano,
_
escultor en roca viva _
que
igual conduce un rodillo
que
empuja una carretilla.
Eres
quien haces las rutas,
¡y
es raro que tú la sigas!
No
ves más que polvaredas,
y
te espantan las bocinas.
Negro
de pico en la mano,
dueño
de blanca sonrisa,
abres
camino al camino,
¡cerrando
los de tu vida!
Para
sembrar esperanzas,
tomas
unas cuantas semillas.
En
los huertos de la idea,
¡crecen
rojas las espigas!
Un
carro multicilíndrico,
derroche de gasolina
un
“claxon” impernitente
¡ y
el magnate , que sonría!
El
negro ve el cuadro a pie,
dueño
de blanca sonrisa,
en la sonrisa de ambos,
median
distancias que abisman.
Negro
de pico en la mano,
_
escultor en roca viva _
lo
que no pudo tu pico,
lo
pudo la dinamita.
Y
así, en la mecha que enciendes,
puedes
apagar tu vida,
por
unos pocos centavos…
¡qué
inercia de rebeldía!
Negro
de pico en la mano,
blanco
de un sol que calcina,
taquígrafo
de distancias,
te
saludan las Antillas.
Negro
de pico en la mano,
dueño
de blanca sonrisa,
las
gotas de tu sudor,
bautizaron nuestras vías.
Viendo,
ahora, tu sudor,
¡creo
en el agua bendita!
Negro
de pico en la mano,
blanco
de un sol que calcina,
estatuas
de tu persona,
levantadas
en las vías,
en
oro, plata y diamante,
le
dirán al Contratrista,
que
al hombre que suda y sangra,
hubo
que hacerle justicia.
Negro
de pico en la mano,
dueño
de blanca sonrisa,
pronto
el héroe del camino,
no
será solo una cifra.
Negro
de pico en la mano,
Blanco
de un sol que calcina,
¡taquígarfo
de distancias,
Te saludan las
Antillas!
4. ROMANCE
DE LOS BATEYES
A
lo largo del batey
se
está corto de fortuna...
en
la exótica oficina
juegan
en cheques las sumas
y
hay cierre de cajas fuertes
por
blancas manos intrusas.
Sufren
hambre los braceros,
lloran
sus pobres criaturas;
el
yanqui apura champaña
con
sudor de mi tierruca.
El
yanqui bebe cerveza
y
le sobra el agua pura;
sus
siervos sacian la sed
en
pantanos y lagunas.
Tristeza
de barracón,
posada
de las angustias;
alegría
de chalet,
palacio
de los que abusan.
¡La
Igualdad sacó pasaje
para
las tierras del Nunca!
Con
flaquezas de jornales
engruesó
el yanqui fortuna;
¡en
los jóvenes que suben
hay
mil indices que acusan!
Los
perros del Capital
muerden
con rabia y astucia;
“los
pillos" traerán veneno
por
si el Amo los azuza.
(Los
pillos son los que gritan
de
económica tortura).
La
bodega del Central
—guillotina
del que suda—
tiene
un silencio de "tickets"
que
llevan sellos de usura.
El
ruido de la moneda
igual
sorprende que asusta.*
¡Camiones,
locomotoras,
hombres
cargados que cruzan...!
Y
hay por doquier un derroche
de
mal paga fuerza bruta.
¡El
chucho capitalista
cae
sobre espaldas desnudas!
El
potentado, el señor,
sueña
entre holganza y dulzura;
los
otros de vida amarga
¡cortan
la caña de azúcar!
El
filo del jornal bajo
también
les corta la nuca.
Sobre
mares extranjeros
bogan
en noches de luna
yates
que el yanqui burgués
sostiene
con zafra ruda.
Los
mártires del Central
llevan
su cruz de amargura,
¡¡
y hay cierre de cajas fuertes
por
blancas manos intrusas!!
(1939)
*Quince
días después de la publicación de este poema en el diario "La
Información" de Santiago, el Congreso Nacional dictaba una ley prohibiendo
la circulación de "tickets" y vales en los centrales azucareros. En
la misma ley se hacia obligatorio el pago en monedas y en billetes de banco de
curso legal en el país. ¡La poesía orientando a la legislación!
2) Poesía popular.
CUATRO
POEMAS Y UNA SOLA INTENCIÓN a)
ESTROFAS DE PUEBLO PARA MUCHACHA DE CAMPO.
¡Qué traje el que yo te traje,
del pueblo aquella mañana,
luciéndolo siete días,
se endominga la semana!
Martes en el calendario,
pero domingo en tu traje,
agua limpia, brisa y sol,
¡qué fácil tu maquillaje!
Muchacha de la sabana,
retina para verdores,
en tu voz hallaron jaulas,
alondra y ruinseñores.
¡Cómo me río del río!,
que ambicionando agua clara,
en tus pupilas mil veces,
lo ví lavarse la cara.
Ruborizado y arisco,
cuando desnuda tú asomas,
cambia su azul en verdores,
el camaleón de las lomas.
¡Y al baño, al baño!,
sin dueño del caserío,
bebiendo sus transparencias,
le quitas la sed al río.
¡Cuidado con quien te toque,
la epidermis quinceañera,
caricia para tus carnes,
el agua de la chorrera!!
b)
ESTROFAS DE CAMPO PARA MUCHACHA DE CAMPO
Causa juite e mi condena,
degracia de mi esití,
con saboi a yeiba guena,
con oloi a pachulí,
te saborié bueita pena,
i en ei recueido te olí.
Si afilei jue tu mirá,
mi pecho jue prendedoi,
si jue grande la pinchá,
jue ma grande mi doloi.
Ei fogón tando apagao,
i etando trite ei bojío,
señai e de enamorao,
que no fue correpondío.
¡Ai si aguaitara ei conuco!,
dende ei día e tu deprecio,
loj matojo y loj bojuco,
pusién puei suelo su precio.
Cogí en el chaico un lucero,
pa alumbrai el amoi mío,
lo econdí dentre ei sombrero,
i en ei ta bueito cucuyo.
Mi aima ta condená,
a sufrí de mai de amoi,
tan mala e mi enfeimedá,
que nian la cura ei dotoi.
Poi ti siento yo un calambre,
que me ará betí moitaja.
¡ ¡Ei pan no mata mi jambre,
ni mi se tiene tinaja!!
c) ESTROFAS DE CAMPO PARA MUCHACHA DE PUEBLO.
Ei día que yo la bide,
no se lo que jue de mí,
ai cosa que ei cueipo pide,
no debiéndola pedí.
Ella bino con la freca,
dei lao en que sale ei soi,
era antonse tienpo e seca,
i en seca nasió mi amoi.
Mi amoi jue planta maidita,
que no debió de nasei
ni la mema agua bendita,
La bia jecho floresei.
La peché por ei trillito,
ai desile mi pasión,
bide yo aquello sojito,
i me faitó decisión.
Bailé con ella una noche,
noche que jue como ei día,
la cabeza me se moche,
si no e cosa e brujería :
ei merengue de esa noche,
lo toy oyendo tuavía.
Tre mese pasó en la finca,
sin podeilo yo ebitai,
tre mese un amoi que jinca,
o e pa podeise aguantai.
Coitante sin sei cuchiyo,
mujei de la población,
¡tu amoi jue como un cadiyo,
pegao en ei corazón!
( 1940 )
Rubén Suro.
d)
ESTROFAS DE PUEBLO PARA MUCHACHA DE PUEBLO
« ¿Amor?
¿Este amor de la
ciudad,
que ve antes que la
novia
los caudales del papá?
Labios cargados de
“rouge”,
para un beso
artificial,
enseñado en el cinema,
por el último galán.
(La vergüenza está
“knock – out”
y en camillas la
moral)
Muchachas – flores de
“flirt”-
marchitada castidad,
la cabeza en
Cinelandia,
los pies en tierra
natal.
Amor: sed de gasolina,
amor a velocidad,
que habla en libretas
de bancos
para poderse expresar.
¿Amor?
¿Este amor de la
ciudad,
que encuentra en el
“Beauty Parlor”
una fórmula industrial,
-maravillas del
cosmético-
para detener la edad?
-
Amor a base de
Química,
-Max Factor
dictatorial- .
Amor que quiso con
“dollars”,
poseer la felicidad,
que sabe más de
finanzas,
que de cosas del
hogar.
¿Amor?
¿Este amor de la
ciudad?
¡que cubre sus
desnudeces,
con trajes de
celofán!»
(1940)
Compuesta por el laureado poeta dominicano Rubén Suro
(1916/2006), en esta última composición,
su autor describe e
introduce una aguda crítica al amor artificial y resquebrajamiento o pérdida de
valores en el medio urbano durante la época en que fue publicada (1940). Un
medio y época en los que, según Suro, la vergüenza estaba “knock - out y
en camillas la moral”.
Ochenta años después
(actualmente, 2020), ese moral que en 1940
estaba “en camillas” ya falleció,
y ese falso, fingido o inauténtico amor
urbano que se describe parece tener hoy mucho más vigencia. Se trata de un
“amor de escalera”, utilizado como medio
para ascender social y económicamente. (DCabaR
3) Poesía negroide
a)
MONOLOGO DEL NEGRO CON NOVIA. (*)
¡Hoy yo ta pa tené pique,
yo no quie ni conbesá…
Seberine me cree rique,
y yo ta sin tené na!
Ya me a rote siete peino,
y no canso de peinal,
eye cre que ba lisando,
¡y el cabeye sigui igual!
Eye pide baseline,
baseline yo le dal,
eye unte por bidone,
¡y el cabeye sigui igual!
Eye decir : - Sacaríe,
tráeme un lato e briyantine,
¡tú verá que bien ba tal!
Eye pone briyantine,
¡y el cabeye sigui igual!
Eye me dal un besite,
y desime cayadite,
con un tone conplasiento :
-Sacaríe,¿ba pagal?
Y yo paga el “permanento”
y el cabeye sigui igual!
¡Sacaríe,
ta perdíe!,
ta enfelme de situación,
su bosiye ta yorande,
lalegrí del corazón.
Sberine no da cuente,
y otro nobie ba bucá,
eye pue bucá mil nobie
¡y el cabeye sigui igual!
Seberine, Seberine,
tú tiene que conformal,
yo te yeba al “Bruto Parlo”,
¡y el cabeye sigui igual!
(Pa el culebre no hay lasite,
ni ete negre cae en ganche :
¡al cabeye de “pasite”
no alisarlo ningún planche!)
¡Tú ta por pagá conmigue!
y la curpa si no es míe :
cabeyita de “pimiento”,
no curarlo brujeríe,
ni arreglarlo “permanento”.
¡Tú tiene que conbesé,
que curpe yo bua tené!
Seberine, Seberine :
non te bale baseline,
¡tú ta pa ponelte loque!
mal de pele no curarse,
po ma que le pone graso,
¡que quien nasiole pa coque…
De piñonate no paso!
(1935 )
(*) – Rubén Suro, además de la poesía social, fue el iniciador de la
poesía de tema negros en la literatura dominicana.
b)
RABIACA DEL HAITIANO QUE ESPANTA MOSQUITOS
¡Madite
moquite!
me tiene fuñíe
con ese sunbíe
que no pue aguantá.
Yo quema oja seque,
a be si se ba,
yo quema papel,
yo quema de to...
y él pasa muy cerque
de mi negre piel,
juega con el hume,
hace culiñique
y buebe a sunbá.
Yo diga biolente:
¡animá del diable
qué e lo que tu hable,
láguase de aquí...
y si no se laga
me bua di p'Haití!
¡Tú a mí no me asute,
buca gente blanque
pa que te de gute,
pa que pua picá
que si pica un negre
te pue enbenená!
Hobresite ñoñe,
saque tu ponsoñe
punta de arfilé,
¡y a que si la saque
no la buerbe a bé!
¡Yo te caiga a pale,
y te amarre un ale,
y te meta un bale
de mi revolvite
pa matá moquite!
Tú tené tu mañe,
yo tené la míe,
¡tú a mi no me engañe
ni con brujeríe!
Yo resa oracione
a Papá Bocó,
y el moquite fuese...
y luegue bobió!
Yo no tenga miede
de que pua picá,
¡e que ese sunbíe
ya me tiene arsá!
Por útime digue:
¡pa qué tu me sigue!
oye buen moquite,
animá bonite,
si lleva e conseje
tú muera de vieje,
¡no me sumbe má,
buca gente blanque
pa que pua picá,
que si pica un negre
te pue enbenená!