En la madrugada de aquel infausto 16 de febrero que no quiero
recordar, se nos fue para no volver, víctima de un fulminante paro cardíaco, hace ya veintitrés años. A veces mi mente
admite que ya falleció, y su tierna imagen
maternal, aparentemente se me aleja o la olvido; mas de repente, como un torbellino,
y en el momento menos esperado, la tengo
más cerca que nunca, más viva que nunca, tan cerca y tan viva que parece que la veo, que me habla, que me ríe, besa y me abraza dulcemente. Es entonces cuando mi subconsciente
trata de convencerme de que ella, doña Librada, aún vive. Y es entonces cuando comprendo
la grandeza o inmenso sentido que entraña las sabias palabras del poeta cuando dijo: “Hay muertos que van subiendo cuánto más su ataúd baja”
sábado, 15 de febrero de 2020
sábado, 8 de febrero de 2020
LOS HERMANOS CANDIDATOS: UNA HISTORIA, UN EJEMPLO.
(A los dirigentes, militantes y simpatizantes políticos)
Por : Domingo Caba Ramos
Todavía recuerdo la crónica publicada en el Listín Diario. Lo que no recuerdo es el nombre del municipio donde ocurrió el hecho. Todo sucedió cuando el PRD era un partido de verdad, durante el reinado de Peña Gómez, o cuando perredeístas y peledeístas se odiaban a muerte.
Dos hermanos candidatos, uno por el PRD y el otro por el PLD, se
presentaron a un canal local de televisión para ser entrevistados. Los
acompañó la madre de ambos. Los tres llegaron al canal en un mismo
vehículo. Uno, el del PRD era abogado; el otro ingeniero. El primero
tenía treinta años. El segundo, veintinueve. Los dos eran solteros. En
tal virtud, aún residían en la casa paterna y dormían en un mismo
cuarto.
« -¿Qué opinión te mereces tu hermano? », – se le preguntó al del PLD.
« -Es una estrella, mi ejemplo a seguir, más que un hermano, mi amigo, mi guía. Lamento que cogiera el camino equivocado y por esa razón será derrotado por mí. Sin embargo, no acepto que me lo hieran ni con el pétalo de una rosa »
« - Y tú, ¿qué opinas acerca de tu hermano?» - le preguntaron al hermano mayor.
« - Apenas le llevo un año de edad – respondió. Por eso siempre hemos sido pana full. Lo quiero con el alma. Creo que he sido su hermano, padre, amigo etc. El es un excelente candidato, pero yo soy mejor. Es también un extraordinario ser humano. Por eso a nadie le acepto que me defienda a mí, empañando la imagen suya . Quien hable mal de él está hablando mal de mí. Lo único que puedo criticarle es que como político no eligió el mejor partido. Por esa razón, lamentablemente, su derrota es segura »
« - Y usted, ¿por quién va a votar?»- se le preguntó a la madre.
« - Por ninguno – respondió, sin pensarlo mucho. Los dos son la luz de mis ojos. Los dos son brillantes y sé que cualquiera que gane de los dos va a realizar un excelente trabajo»
El programa concluyó. Los dos hermanos, junto a su adorada madre, abordaron el vehículo familiar que lo trasladó a su paterna residencia y tras sí dejaron una gran lección:
NINGUNA SIMPATÍA O MILITANCIA POLÍTICA PUEDE SITUARSE POR ENCIMA DE LAS RELACIONES QUE MANTIENE UNA PERSONA CON LOS SERES QUE SON DIGNOS DE SU AFECTO.
Ojalá que el grandioso ejemplo de los grandiosos hermanos protagonistas de nuestra historia sea imitado por aquellos que afectados por un fanatismo político patológico o enfermizo poco les importa, especialmente en los procesos electorales, ofender e injuriar al amigo, hermano, hijo, vecino, compañero de trabajo, padre, a la madre etc., y hasta enemistarse con cada
« -¿Qué opinión te mereces tu hermano? », – se le preguntó al del PLD.
« -Es una estrella, mi ejemplo a seguir, más que un hermano, mi amigo, mi guía. Lamento que cogiera el camino equivocado y por esa razón será derrotado por mí. Sin embargo, no acepto que me lo hieran ni con el pétalo de una rosa »
« - Y tú, ¿qué opinas acerca de tu hermano?» - le preguntaron al hermano mayor.
« - Apenas le llevo un año de edad – respondió. Por eso siempre hemos sido pana full. Lo quiero con el alma. Creo que he sido su hermano, padre, amigo etc. El es un excelente candidato, pero yo soy mejor. Es también un extraordinario ser humano. Por eso a nadie le acepto que me defienda a mí, empañando la imagen suya . Quien hable mal de él está hablando mal de mí. Lo único que puedo criticarle es que como político no eligió el mejor partido. Por esa razón, lamentablemente, su derrota es segura »
« - Y usted, ¿por quién va a votar?»- se le preguntó a la madre.
« - Por ninguno – respondió, sin pensarlo mucho. Los dos son la luz de mis ojos. Los dos son brillantes y sé que cualquiera que gane de los dos va a realizar un excelente trabajo»
El programa concluyó. Los dos hermanos, junto a su adorada madre, abordaron el vehículo familiar que lo trasladó a su paterna residencia y tras sí dejaron una gran lección:
NINGUNA SIMPATÍA O MILITANCIA POLÍTICA PUEDE SITUARSE POR ENCIMA DE LAS RELACIONES QUE MANTIENE UNA PERSONA CON LOS SERES QUE SON DIGNOS DE SU AFECTO.
Ojalá que el grandioso ejemplo de los grandiosos hermanos protagonistas de nuestra historia sea imitado por aquellos que afectados por un fanatismo político patológico o enfermizo poco les importa, especialmente en los procesos electorales, ofender e injuriar al amigo, hermano, hijo, vecino, compañero de trabajo, padre, a la madre etc., y hasta enemistarse con cada
viernes, 7 de febrero de 2020
HACER : UN VERBO CON PODERES IMPERIALES
Hacer: un verbo con poderes imperiales.
Por: Domingo Caba
Ramos.
En diciembre del
recién pasado año escuché y leí las siguientes notas periodísticas:
1) - " Todos
bailaron, bebieron y compartieron en un ambiente de sana camaradería. Y como hacía mucha hambre, al llegar a la mesa comieron con voracidad...
".
2) " Agentes de la policía apresaron a una pareja que
fue sorprendida haciendo
el amor en el interior de una yipeta... "
La primera nota constituye
el párrafo final de una extensa crónica en la que uno de los reporteros de un
famoso canal de televisión de Santo Domingo describe la fiesta que esta empresa
ofreció en navidad a todos sus empleados. La segunda se explica por sí sola.
En la primera se
afirma que " hacía mucha hambre
", en lugar de " sentían mucha hambre”. Y en
la segunda se dice que la pareja fue "sorprendida haciendo el amor ", en vez de " fue sorprendida cuando sostenía relaciones sexuales". Y es que el hambre, en
tanto sensación o necesidad fisiológica, es un deseo que se siente o
experimenta, como sentimos la sed, el dolor, la fiebre, etc., Mientras que el
amor, en tanto entidad abstracta, es un sentimiento, manifestación o impulso
interior que se expresa a través de las más diversas formas afectivas; pero
imposible sería, por su propia naturaleza, hacerlo y construirlo, como
imposible resultaría igualmente hacer y construir el odio.
Si así fuera, los prostíbulos habría entonces
que considerarlos como verdaderos santuarios del amor. Y auténtico amor sería,
además, el que quedaría edificado en cada relación sexual sostenida entre la
linda jovencita y el acaudalado hombre
de avanzada edad, a quien ella finge amar , sólo por el apartamento, el vehículo o el dinero que de él espera recibir. De ahí que no exista
en nuestra lengua una expresión más ligera, ilógica, irreal y carente por
completo de valor semántico que la archimanoseada y eufemística frase: " hacer el amor”
Y todo por el uso
dominante y monopólico de un verbo que históricamente ha marginado o situado en
un plano secundario a las demás formas verbales del español. A tono con esta
idea, Martín Vivaldi plantea lo siguiente:
“El verbo hacer, tan amplio y tan 'incoloro' se nos está
introduciendo en el habla popular y en la escritura con profusión peligrosa
para la pureza del idioma. La influencia es francesa. Hoy se hace todo. Así, se
dice corrientemente: ' hacer música', por escribir o componer música’; ' hacer
un viaje ', por ' viajar ‘; ' hacer un proyecto', por ' formar un proyecto’,
etc. " (2000:140)
Si bien el muy
citado profesor, periodista y lingüista español recomienda que “Emplearemos correctamente el verbo hacer
siempre que nos refiramos a una acción manual, de manipulación o
artesanía", este mismo
autor entiende y aconseja emplear siempre el verbo que mejor precise el sentido
de la acción expresada. Conforme a esta recomendación:
En lugar de… Lo apropiado hubiera sido…
Hizo la comida Cocinó la comida
Hicieron una fiesta Realizaron una fiesta
Hizo tres disparos al aire Realizó tres disparos
Hacer un libro Escribir un libro
Hicimos mucho dinero Ganamos mucho dinero
Haré el informe Redactaré
el informe
Le hicieron su oficina Le construyeron su oficina
Le
harán una despedida
Le organizarán una
despedida
Estos son sólo
algunos ejemplos.
Si al final de un día cualquiera pudiéramos
leer y escuchar todo lo que en su transcurso expresamos, posiblemente nos
convenceríamos de una vez y para siempre de la forma monopólica y señorial como
se comporta el verbo hacer en el uso cotidiano de la lengua española.
Igual vaguedad
sucede con otras formas verbales, llamadas por Vivaldi”Verbos fáciles“: poner, decir, haber, estar, ser, tener, etc...
Entre estos y otros verbos fáciles, hacer, a todas luces, parece ser el más
fácil de todos. Particularmente, para la mayor parte de los hablantes
dominicanos, todo se hace: ¡hasta el amor…!
jueves, 23 de enero de 2020
EN TORNO A LA PRONUNCIACIÓN DE LA Z
(A propósito del inusual ceceo del cronista deportivo)
Por: Domingo Caba Ramos.
Son numerosos los falsos criterios y errores conceptuales en que incurren los hablantes dominicanos en el uso cotidiano de la lengua. Tales errores se aprenden, repiten y propagan de manera impresionista, y muchos de ellos han alcanzado la categoría de verdaderos mitos, por cuanto no obstante su realización colectiva, las ideas que entrañan y los generan, carecen por completo de pertinencia o fundamentación lingüística. Los medios de comunicación y, extrañamente, los centros escolares, deben señalarse entre los principales focos de divulgación de esos mitos.
En la antigua escuela dominicana, por ejemplo, los maestros obligaban a sus alumnos a pronunciar la letra z diferente a la s. Así, el estudiante tenía que decir [realizar] por realisar y [zapato] por sapato. Aunque semejante práctica docente se ha reducido casi hasta su definitiva extinción, aún se mantiene ese enfoque distorsionado en la enseñanza dela lengua española.
Merced a esa realidad, no extraña el hecho de que un popular y no menos pintoresco cronista deportivo que ejerce como narrador en una de las cadenas de trasmisión de béisbol de invierno de nuestro país, la cadena azul, pronuncie [azul] en vez de asul y [paralizado] en vez de paralisado. A partir de esta recurrente y ceceante práctica lingüística, de inmediato surge la pregunta:
¿Deben la z y la c articularse diferentes a la s?
Una de las características del español de América es el SESEO. Consiste este fenómeno lingüístico en pronunciar como s las letras z y c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera) Tales letras representan el mismo sonido, vale decir, no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que sa, en sapo. O, lo que es lo mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”
No sucede igual en el centro, norte y este de España, en cuyas hablas se pronuncia la z y la c que precede a las vocales e, i, distintas a la s, originándose así el fenómeno fonético llamado CECEO. En tal virtud, un hablante ceceante dirá [revizión] por revisión, [zemento] por cemento, [zine] por cine.
Aunque el ceceo es un fenómeno dialectal presente en algunas zonas del sur de España, su difusión aquí es de mucho menor extensión que el seseo.
“El seseo – se lee en el Diccionario panhispánico de dudas – es general en toda Hispanoamérica, lo es en Canarias y en parte de Andalucía, y se da en algunos puntos de Murcia y Badajoz. También existe seseo entre las clases populares de Valencia, Cataluña, Mallorca y el País Vasco, cuando hablan castellano, y se da asimismo en algunas zonas rurales de Galicia. El seseo meridional español (andaluz y canario) y el hispanoamericano gozan de total aceptación en la norma culta” (2005: 598)
De la cita e ideas preindicadas se infiere lo siguiente:
1. Todos los hispanoamericanos son seseantes, por tanto, en esta parte del mundo hispanohablante, la letra z carece por completo de esencia fonética o sonido propio, esto es, funciona no como fonema, sino como la expresión gráfica del fonema /s/. Lo mismo sucede con la c, la cual se pronuncia como s ( ante e ) y como k ( ante a, o u )
2. Conforme a lo expresado en el apartado anterior, en Hispanoamérica es inaceptable pronunciar la z con una articulación distinta de la que se da a la s, como lo enseñaba el maestro dominicano en la escuela antigua. Vale recordar al respecto lo que siempre nos decía un profesor y destacado lingüista en mis años de estudios en la UASD: “Quien en Hispanoamérica mete la z en la pronunciación, también mete la pata…”
3. Si bien el ceceo cubre un radio de acción que abarca la mayor parte de España, no es verdad que todos los españoles son ceceantes o “hablan con la zeta”, como se afirma popularmente. Este fenómeno, como ya se explicó, sólo se verifica en el centro, norte y este de España. Los canarios en su totalidad, así como una buena parte de andaluces, murcianos, catalanes y gallegos, son seseantes, vale decir, pronuncian las palabras “azul”, “cine” y “corazón”, como las articula un dominicano, un colombiano o un cubano. Dirían, pues [ asul], [ sine] y [ korasón ]
En conclusión, en el español de América, en lugar de “¡Arriba el equipo [azul!]” y “El país está [paralizado]”, lo más apropiado sería expresar, desde el punto fonético:
1. “¡Arriba el equipo [asul!]”
2. “El país está [ paralisado]”, así, con s, no con z.
Por: Domingo Caba Ramos.
Son numerosos los falsos criterios y errores conceptuales en que incurren los hablantes dominicanos en el uso cotidiano de la lengua. Tales errores se aprenden, repiten y propagan de manera impresionista, y muchos de ellos han alcanzado la categoría de verdaderos mitos, por cuanto no obstante su realización colectiva, las ideas que entrañan y los generan, carecen por completo de pertinencia o fundamentación lingüística. Los medios de comunicación y, extrañamente, los centros escolares, deben señalarse entre los principales focos de divulgación de esos mitos.
En la antigua escuela dominicana, por ejemplo, los maestros obligaban a sus alumnos a pronunciar la letra z diferente a la s. Así, el estudiante tenía que decir [realizar] por realisar y [zapato] por sapato. Aunque semejante práctica docente se ha reducido casi hasta su definitiva extinción, aún se mantiene ese enfoque distorsionado en la enseñanza dela lengua española.
Merced a esa realidad, no extraña el hecho de que un popular y no menos pintoresco cronista deportivo que ejerce como narrador en una de las cadenas de trasmisión de béisbol de invierno de nuestro país, la cadena azul, pronuncie [azul] en vez de asul y [paralizado] en vez de paralisado. A partir de esta recurrente y ceceante práctica lingüística, de inmediato surge la pregunta:
¿Deben la z y la c articularse diferentes a la s?
Una de las características del español de América es el SESEO. Consiste este fenómeno lingüístico en pronunciar como s las letras z y c, esta última ante las vocales e, i, (ciguapa – ceguera) Tales letras representan el mismo sonido, vale decir, no debe establecerse entre ellas distinción fonética. De ahí que la sílaba za, en la palabra zapato, deba pronunciarse igual que sa, en sapo. O, lo que es lo mismo, en Hispanoamérica se escribirá “zapato”, pero se pronunciará siempre “sapato”
No sucede igual en el centro, norte y este de España, en cuyas hablas se pronuncia la z y la c que precede a las vocales e, i, distintas a la s, originándose así el fenómeno fonético llamado CECEO. En tal virtud, un hablante ceceante dirá [revizión] por revisión, [zemento] por cemento, [zine] por cine.
Aunque el ceceo es un fenómeno dialectal presente en algunas zonas del sur de España, su difusión aquí es de mucho menor extensión que el seseo.
“El seseo – se lee en el Diccionario panhispánico de dudas – es general en toda Hispanoamérica, lo es en Canarias y en parte de Andalucía, y se da en algunos puntos de Murcia y Badajoz. También existe seseo entre las clases populares de Valencia, Cataluña, Mallorca y el País Vasco, cuando hablan castellano, y se da asimismo en algunas zonas rurales de Galicia. El seseo meridional español (andaluz y canario) y el hispanoamericano gozan de total aceptación en la norma culta” (2005: 598)
De la cita e ideas preindicadas se infiere lo siguiente:
1. Todos los hispanoamericanos son seseantes, por tanto, en esta parte del mundo hispanohablante, la letra z carece por completo de esencia fonética o sonido propio, esto es, funciona no como fonema, sino como la expresión gráfica del fonema /s/. Lo mismo sucede con la c, la cual se pronuncia como s ( ante e ) y como k ( ante a, o u )
2. Conforme a lo expresado en el apartado anterior, en Hispanoamérica es inaceptable pronunciar la z con una articulación distinta de la que se da a la s, como lo enseñaba el maestro dominicano en la escuela antigua. Vale recordar al respecto lo que siempre nos decía un profesor y destacado lingüista en mis años de estudios en la UASD: “Quien en Hispanoamérica mete la z en la pronunciación, también mete la pata…”
3. Si bien el ceceo cubre un radio de acción que abarca la mayor parte de España, no es verdad que todos los españoles son ceceantes o “hablan con la zeta”, como se afirma popularmente. Este fenómeno, como ya se explicó, sólo se verifica en el centro, norte y este de España. Los canarios en su totalidad, así como una buena parte de andaluces, murcianos, catalanes y gallegos, son seseantes, vale decir, pronuncian las palabras “azul”, “cine” y “corazón”, como las articula un dominicano, un colombiano o un cubano. Dirían, pues [ asul], [ sine] y [ korasón ]
En conclusión, en el español de América, en lugar de “¡Arriba el equipo [azul!]” y “El país está [paralizado]”, lo más apropiado sería expresar, desde el punto fonético:
1. “¡Arriba el equipo [asul!]”
2. “El país está [ paralisado]”, así, con s, no con z.
domingo, 19 de enero de 2020
LA MAGIA DEL ARCOIRIS
Se trata de una de esas tantas y auténticas poesías sin versos ni palabras que nos presenta la madre naturaleza. Banda luminosa con formas de arco (arcoíris), cuyas luces multicolores se esparcen desde el lejano cielo, originando una armónica e impactante combinación con el verde de la vegetación de mi terruño campestre.
viernes, 10 de enero de 2020
EL USO DE LA ARROBA (@) COMO SIGNO LINGUÍSTICO.
Por: Domingo Caba
Ramos
Los defensores del antisexismo
lingüístico o promotores de la llamada lengua con perspectiva de género, para
evitar los tormentosos y engorrosos dobletes genéricos del tipo:
los/las; todos/ todas; maestros/ maestras, etc., han puesto
de moda el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una
sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, por entender,
erróneamente, que dicho símbolo incluye en su trazo las vocales a y o: es@niñ @. También han
popularizado, con el igual propósito, el uso de las barras: las/los; nuestro/nuestra.
Conviene
aclarar, en tal sentido, que la @ es
una unidad de medida, no un signo lingüístico, razón por la cual se reputa como
un recurso desacertado o carente de valor gramatical cuando se emplea para
integrar en una misma palabra los dos géneros gramaticales: apreciad@s amig@s.
Pero además de su
esencia no lingüística, en ocasiones este recurso, la @, no siempre resulta aplicable por cuanto
transgrede las normas de la concordancia.
Es lo que sucede en la secuencia “Día del niñ@”,
toda vez que del es un artículo contracto que se refiere
solo al masculino y, en consecuencia, nunca podría ser antepuesto a un nombre femenino.
Aparte de todo esto, dicho símbolo resulta impronunciable, vale decir, solo es
posible aplicarlo en el discurso escrito, no así, en la expresión oral
Más explícito es lo que al respecto se
establece en el “Diccionario panhispánico de dudas” (2005):
«Para evitar las engorrosas repeticiones a que
da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la
alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas,
etc.), ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba
(@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina
y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las
vocales a y o: l@s niños. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo
lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de
vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula
integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre
en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño» (p.311)
En parecidos términos
se expresa la “Nueva gramática de la
lengua española”. Es por esa razón que la RAE proscribe el uso del
susodicho símbolo como recurso gráfico integrador en una sola palabra de las formas masculina y femenina del sustantivo.
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