jueves, 4 de abril de 2019

ABRIL : MES DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO



(Al magisterio nacional y a todos los padres y madres de niños autistas)
 Por: Domingo Caba Ramos

«Los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) conforman un sistema heterogéneo, el cual está basado en procesos neurobiológicos, que dan origen a déficits en múltiples áreas funcionales, llevando al niño a una alteración difusa y generalizada en su desarrollo»

(Mariela Arce Guerschberg)

                                                                                  Ludwig Van Beethoven

En el año 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo . Tal designación tuvo como propósito subrayar la necesidad de ayudar a mejorar la vida de los niños y adultos que sufren este trastorno con el fin de que puedan llevar una vida plena y satisfactoria. Desde entonces, organizaciones dedicadas al autismo en todo el mundo han colaborado para dar a conocer ese día.

Pero no solo en esa fecha ni en el mes de abril debemos en el mundo encender la llama de esa concienciación. Con las palabras de Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, vale precisar y/o destacar que siempre “… debemos reafirmar nuestro compromiso con esos valores, que incluyen la igualdad, la equidad y la inclusión y nuestra determinación de promover la plena participación de todas las personas con autismo, asegurándonos de que dispongan de las herramientas necesarias para ejercer sus derechos y libertades fundamentales".

1.      ¿QUÉ ES EL AUTISMO?

Técnicamente conocido como Trastorno del Espectro Autista (TEA) el autismo, entre otros conceptos, ha sido definido como:

a)      “Un retraso y una desviación de los patrones evolutivos normales, que afectan básicamente la comunicación, la interacción social y la conducta“

b)      “Un trastorno psicológico que se caracteriza por la intensa concentración de una persona en su propio mundo interior y la progresiva pérdida de contacto con la realidad exterior”

c)       “Un trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados”.

Nótese  que todas las definiciones entrañan la idea de que el autismo no es más que un trastorno que afecta o impacta  el desarrollo normal del cerebro, en áreas relacionadas con la interacción social y con las habilidades comunicativas, y  es por eso que suele denominársele como “Discapacidad del desarrollo”. En otras palabras, el autismo no es una enfermedad, ni mucho menos, una enfermedad mental. El autista, entiéndase no es loco ni idiota. De ahí que autistas famosos han demostrado poseer un coeficiente intelectual (CI) por encima del promedio.  Fueron o son autistas, artistas y científicos tan brillantes como Albert Einstein, Isaac Newton, Ludwig Van Beethoven, Bill Gates, Michael Jackson, Woody Allen y Amadeus Mozart.

                                                                                   Albert Einstein

2.      INCIDENCIA.

Según la autora Mariela Arce G., en su muy documentado libro “Autismo” (2008: 20):

“La estadística más citada es que el autismo se manifiesta en 4.5 de cada 10,000 niños nacidos vivos”, de acuerdo a estudios realizados en los Estados Unidos e Inglaterra. “Además – continúa explicando esta investigadora – se calcula que los niños que muestran conductas parecidas al autismo se sitúan entre 15 y 20 casos por cada 10.000”; pero “los casos de prevalencia del autismo – aclara – varían dependiendo del país, desde 2 por 10.000 en Alemania, hasta 16 por 10.000 en Japón”

Y en cuanto a la incidencia por sexo, plantea Mariela Arce que “Es tres a cuatro veces más probable que el autismo afecte más a los hombres que a las mujeres. Esta diferencia de sexo – finalmente aclara la susodicha autora - no es única para el autismo, ya que muchas incapacidades del desarrollo son más frecuentes en hombres que en mujeres…”

Merced al trastorno que padecen, los niños y demás personas autistas merecen el afecto y comprensión no solo de los padres, sino de todos los miembros de la familia y de la sociedad en general. Y, lo que es más importante, merecen que el Estado y las instituciones privadas les respeten sus derechos, especialmente el derecho a la educación, evitando cualquier forma de discriminación o exclusión social que afecte aún más su desarrollo y su inserción en seno de la sociedad.

Esto último lo decimos, pues para nadie es un secreto los altos niveles de rechazo que sufren los niños autistas en la República Dominicana, especialmente en la mayoría de colegios y escuelas públicas, donde se les niega la inscripción o intentan expulsarlos tan pronto los maestros descubren que se trata de niños o adolescentes afectados por el referido trastorno.

 En Santiago de los Caballeros, por ejemplo, esa práctica excluyente es muy común hasta en colegios en los que el nombre de Cristo, un ser que nunca excluyó, es pronunciado cada treinta segundo por seguidores suyos que no prestigian con sus ejemplos lo que predican: los colegios evangélicos. Sin embargo, y aunque escasos, agraciadamente existen en esta ciudad  colegios, como el Centro Educativo de Formación Integral «Tehui», que practican con indiscutible convicción y humana conciencia  la inclusión, y esos niños especiales o con discapacidades del desarrollo  son acogidos y tratados allí por su directora y maestras con todo el amor, el respeto y la  igualdad que la condición humana demanda.


sábado, 30 de marzo de 2019

FRANCISCO HENRÍQUEZ Y CARVAJAL


Por: Domingo Caba Ramos.
                                                                                    Francisco Henríquez y Carvajal

FRANCISCO HENRÍQUEZ Y CARVAJAL.-  ( Santo Domingo, 1859 – Santiago de Cuba, 1935) Ensayista, médico, abogado, maestro, esposo de la insigne poetisa Salomé Ureña, padre de los distinguidos escritores Pedro, Max y Camila Henríquez Ureña y hermano del también poeta, maestro y escritor Federico Henríquez y Carvajal, se graduó de licenciado en Medicina en 1887 y cinco años después, 1891, obtuvo el título de doctor en Medicina y Cirugía en la Universidad de París, Francia, profesión a la que se dedicó a tiempo completo tan pronto regresó a su país. Como escritor, cultivó preferentemente el ensayo histórico.

En el ámbito de la creación literaria, apenas se le conoce un poema de elegíaco acento titulado Al pasar”, escrito el 2 de abril de 1897 en Puerto Plata con la dedicatoria “En recuerdo de mi inolvidable esposa” y publicado en la Revista Letras y Ciencias el 29 de mayo de 1897 en memoria de su esposa, la cual había fallecido un mes antes de haber sido compuesto. La pena, el dolor y el vacío existencial laceran el alma del poeta. Así se pone de manifiesto en cada uno de los versos que conforman la estructura del poema:

AL PASAR
  
“Ayer no más, cuando en afán perenne
de hallar a tus pulmones nuevo aliento,
en rápido bajel, arrebatados,
posamos nuestra planta en este suelo;

¡Cuán frescas brisas a bañar tu rostro
bajaron en tropel de la montaña!  

¡Cuál se ensanchaba el horizonte inmenso
a la esplendente luz de la mañana!

“¡Qué bien respiro” prorrumpiste en gozo;
y al brillar en tus ojos la esperanza,
yo abandoné mi religión de médico
y convertí a los cielos la mirada!

¡Qué bien respiras! Cuán puro y suave
es el ambiente de esta playa hermosa!
¡Cuál se derrama la vida en los espacios!
¡Cuánto es en bien Naturaleza pródiga!

Y el pájaro cantó desde el ramaje
mientras la flor sus pétalos abría;
y nuestros hijos en alegre coro
bulliciosos sus voces esparcían.

Y el mar y la ciudad y la montaña
y el pájaro y la flor y la arboleda
¡ay! nos hablaban de una dicha estable,
de vida y bienestar, de paz serena…

Mas ah! la noche del dolor, oscura,
inclemente borró toda esperanza,
y tu volaste, como alondra herida,
del maternal amor buscando el ala.

Que nada pudo detener el golpe
del infortunio, de la suerte fiera,
y tú caíste al insondable abismo
acariciada por la sombra eterna.

Hoy cuando vuelvo, peregrino, triste,
mi planta a detener sobre esta tierra,
en vano busco el natural encanto,
todo me anuncia funeral tristeza.

¡Tan pronto! — ¡Quién creyera!—Silenciosa
la calle; la casita, solitaria;
ni más se escucha el bullicioso coro,
ni tu presides la infantil velada

¡Más yo en mi angustia por doquier te llamo
y en la flor y en el mar y en la montaña
hallo un recuerdo que tu ser revive,
y oigo tu voz que me conmueve el alma!”


                                                                                          Salomé Ureña de Henríquez

Sin embargo, convendría someter estos  versos al escrutinio de la duda, para desentrañar la autenticidad del sentimiento que en su sentido profundo  dichos versos entrañan, por cuanto de su autor se afirma que no le brindó el amor y calor de que eran merecedora la insgne poetisa  , a la cual prácticamente abandonó, cuando decidió  ausentarse  y permacer  durante largos años en Francia, a donde fue a cursar su especialidad en Medicina. Y mientras este permaneció en Europa,  la maestra esposa tuvo que asumir sola  la crianza, educación y cuidado de los hijos y hacer frente a los momentos más angustiosos que trastornaron la paz del hogar, como la  enfermedad que afectó a su primogénito, Pedro Henríquez, el cual en dos ocasiones lo pusieron al borde la muerte. En tal virtud, habría que pregunatrse : ¿ Hasta dónde sintió el médico escritor  lo que dice en el poema?

 “Cuatro años de angustias para la madre educadora. Aquella mujer de ánimo fuerte y de voluntad superior, vaciló abatida por la ausencia del esposo ante la terrible idea de perder a uno de sus hijos”  Y tuvo también que enfrentar, sin la presencia de su compañero de vida, lo efectos mortales de  una Tuberculosis que en  definitiva  la llevó a la tumba el 6 de marzo de 1897. Solo hay que valorar que Henríquez y Carvajal regresa al país el 7 de febrero de 1897 cuando ya los vientos de la muerte acariciaban el rostro de la insigne maestra y poetisa. Así lo expresa  la tierna y  atormentada madre en su poema Angustia :

 ANGUSTIA
(A mi esposo ausente en Europa)

“ torna a morir el sol. Así pasando,
van de tu ausencia los terribles días,
en mi semblante pálido marcando,
la huela de profundas agonías

Torna a morir el sol. El hogar mío,
de arpegios infantiles está lleno,
pero rueda del párpado sombrío,
una reblede lágrima a mi seno.

`¿Podré, cuando regreses a mi lado,
rico de porvenir, rico de ciencia,
presentarte el tesoro inmaculado,
de este grupo de amor y de inocencia?

¡Yo no lo sé! Cuando la muerte lanza,
su aliento destructor sobre este suelo,
desfallece en mi pecho la esperanza,
y me finge el terror mi hogar en duelo.

Yo no he visto en los círculos de Dante,
más terrible ansiedad, más cruel angustia,
se rinde el corazón agonizante,
y el alma siento desolada y mustia.

¡Y tú sufres también! También los brazos,
extiendes a tu hogar con el deseo,
y luchas del deber entre los lazos,
cual otro encadenado Prometeo.

¿Por qué dejé que tan prolija ausencia,
así emprendieras en momento aciago,
sin me siento morir sin tu presencia,
si en todo miro aterrador amargo?

¿Si miramos los dos, lentas y frías,
entre dudas y afán pasar las horas,
sin que calmen futuras alegrías,
las nubes del pesar abrumadoras?

Imposible vivir así, llevando,
la angustia en el espíritu, la muerte,
imposible vivir agonizando,sin luz el mundo,
y la existencia inerte.

¡Acaba, llega!¡Que el hogar sin calma,
es de mis penas íntimas remedo,
que tiemblo por los hijos de mi alma,
que la vida sin ti me causa miedo!

(Diciembre 1888 )

miércoles, 20 de marzo de 2019

«DOS PESOS DE AGUA» O LA MAGIA DE DOÑA REMIGIA



Por: Domingo Caba Ramos

 La actual sequía en la República Dominicana parece no tener fin. El sol quema. El calor se torna insoportable. El agua escasea. Las lluvias se alejan cada día más. Las grietas en los terrenos ya comienzan a percibirse. Los embalses de agua se van secando de manera progresiva. El servicio de agua potable a la población disminuye y los productores agrícolas, como en Paso Hondo, comienzan a desesperarse.

La historia de la vieja Remigia y Paso Hondo parece repetirse en cada rincón del país.

Paso Hondo es el ambiente imaginario en donde se desarrolla el hecho (una sequía) que magistralmente relata Juan Bosch en uno de sus cuentos capitales: “Dos pesos de agua”, incluido en el volumen “Cuentos escritos antes del exilio”

 En términos generales el cuento “Dos pesos de agua” nos cuenta la historia de Remigia, la vieja campesina, y el extremo optimismo o fe inquebrantable de esta ante los peores desastres que en la vida puedan presentársele. Y el argumento es bastante sencillo:

Paso Hondo, lugar donde reside la vieja Remigia, es afectado por una gran sequía que genera la desesperación y la emigración en masa de los residentes de este lugar. La tragedia natural no solo afecta a la anciana campesina, sino también a sus vecinos, quienes forzados por las circunstancias deciden abandonar sus tierras y salir en busca de mejores condiciones de vida.

Al decir de los lugareños, la sequía, cual castigo divino, se presentó en el momento en que menos se esperaba. Así lo expresa el narrador:

 « Todo iba bien. Pero sin saberse cuándo ni cómo se presentó aquella sequía. Pasó un mes sin llover, pasaron dos, pasaron tres. Los hombres que cruzaban por delante de su bohío la saludaban diciendo:

« - Tiempo bravo, Remigia. 
Ella aprobaba en silencio. Acaso comentaba: 
-Prendiendo velas a las Ánimas pasa esto» (1982: 19)

Fue así como poco a poco, la angustia fue aposentándose en el cerebro de todos los residentes en Paso Hondo:

« Comenzó la desesperación. La gente estaba ya transida y la propia tierra quemaba como si despidiera llamas. Todos los arroyos cercanos habían desaparecidos; toda la vegetación de la loma había sido quemada…» (p. 20)

 Antes de abandonar el lugar, los vecinos de la vieja pasaban a despedirse de ella y a externar el último lamento:

«-Yo no aguanto, Remigia; a este lugar le han echado mal de ojo...» (p.21)

 Todos se marchan, menos Remigia, la cual se queda, confiando en que las Ánimas del Purgatorio, a las cuales ella ha estado prendiendo velas, un día se compadecerán de Paso Hondo y mandarán la lluvia.

 «La vieja Remigia se resistía a salir. Algún día caería el agua; alguna tarde se cargaría el cielo de nubes; alguna noche rompería el canto del aguacero sobre el ardido techo de yaguas…» (p.18)

Tiempos después que sus insistentes pedidos habían sido ignorados, las Ánimas descubren que Remigia ha gastado dos pesas en velas. Es entonces cuando de inmediato comienzan a dar respuestas a sus oraciones, enviando la tan esperada lluvia, causando, inconscientemente, una segunda tragedia: la inundación que destruye a Paso Hondo y que se lleva consigo a doña Remigia.

 Remigia, que fue capaz de soportar estoicamente los embates de la primera tragedia (sequía) sucumbió ante la furia de la segunda (inundación):

“Cuando sintió el bohío torcerse por la tormenta, Remigia desistió de esperar y levantó al nieto. Se lo pegó al pecho; lo apretó, febril; luchó con el agua que le impedía caminar; empujó, como pudo, la puerta y se echó afuera. A la cintura llevaba el agua; y caminaba, caminaba. No sabía adónde iba. El terrible viento le destrenzaba el cabello, los relámpagos verdeaban en la distancia. El agua crecía, crecía. Levantó más al nieto. Después tropezó y tornó a pararse. Seguía sujetando al nieto y gritando: - ¡Virgen Santísima, Virgen Santísima!”
 (p. 18)

 En tanto las Ánimas, allá en el cielo, gritaban enloquecidas:

 «- ¡Ya va medio peso de agua! ¡Ya va medio peso de agua!» (p. 29)


«-¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua! » (p. 30)

En esta oportunidad  solo falta que surja alguien que como la vieja Remigia empiece a prenderles velas a los santos o a las ánimas del purgatorio para que ¡por fin! llueva en la República Dominicana y termine de esa manera la que ha sido considerada como una de las peores o largas sequías que han afectado a esta nación en los últimos cincuenta años.
    

domingo, 10 de marzo de 2019

BAITOA, APOLINAR NÚÑEZ Y SUS «POEMAS DECIDIDAMENTE FUÑONES»


Por : Domingo Caba Ramos
(A mi hermano Basilio)

«Creo en los filos del hacha y el machete
que levantan conucos
para que broten golpes de belleza
en montes y llanuras»

(Apolinar Núñez)
 
                           Apolinar Núñez

 Parece extraño, pero hasta el miércoles 27 de febrero del presente año no conocía a Baitoa, pequeño municipio perteneciente a la provincia de Santiago y enclavado al sur del municipio cabecera de esta demarcación. Extraño, por cuanto entre Baitoa y la ciudad de Santiago de los Caballeros, donde resido, apenas median  ventidós  kilómetros de distancia. 

De Baitoa solo había leído sus perfiles sociogeográficos trazados poéticamente por uno de sus hijos distinguidos, el poeta Apolinar Núñez * (1946), en uno de sus más populares y no menos irreverentes de sus poemas: «Baitoa es casi un hoyo», publicado en su muy polémico poemario «Poemas decididamente fuñones» (1972) . « Fue en Santiago, República Dominicana, - aclara al respecto el crítico y escritor Pedro Conde Sturla -  donde ocurrió la implosión, hace ya mucho tiempo. Aquellos “Poemas decididamente fuñones” (1972) de Apolinar Núñez se hicieron sentir por lo que tenían o querían tener de provocadores e irreverentes, como provocadora e irreverente fue la venta, el éxito de venta de una edición que personalmente realizó el autor…».

Según el poeta :

« A mi pueblito lo manean
pendientes, cañadas, barrancos
y contadas planicies
dispuestas como a posta
para huertos o atajos
Baitoa es casi un hoyo»

 
Sugerente imagen formada en la cúspide de una de las pendientes referidas por el poeta

Pero contario al decir de este baitoero apasionado, tengo que afirmar, porque así lo pude apreciar, que más que «casi un hoyo», Baitoa es un verdadero hoyo. Para llegar hasta aquí, es necesario descender, ruta abajo, por la vía que hasta allí conduce. Y una vez aquí, se percibe que todo el entorno conforma una hondura semiurbana bordeada, como bien describe el poeta, de «pendientes, cañadas» y «barrancos », y en la que, como también afirma el bardo que nos ocupa, los llanos o planicies son contados o casi brillan por su ausencia.

Conocido es por todos quienes poblamos estos entornos cibaeños, que los baitoeros, junto a los moradores de Sabana Iglesia y demás comunidades circunvecinas, se cuentan entre los primeros migrantes hacia los Estados Unidos, por allá, por la década de los sesenta. La bulla, dinamismo y alegría que estos hijos ausentes le imprimen a su pueblo al regresar de vacaciones atrapa la atención del poeta, quien, merced a esa atención, aclara que Baitoa:

« A veces se encumbra
con el regreso
de nativos ausentes                                                   
venidos por cortas temporadas
(en una caprichosa muestra de decencia)
para modelar sus angustiadas alegrías
engendradas por la prisa de New York…»

 
Vista parcial del parque de Baitoa

Y mientras los nativos ausentes se mueven velozmente allá, con su prisa y sus fríos, los presentes, como hombres de trabajo, permanecen aquí, rotulando las lomas y preparando los canteros y los ranchos para el procesamiento del tabaco que tanto les endurecen sus huesos y ensucian sus manos. Y a esos baitoeros presentes, entre los que no faltan los tipos pintorescos y/o populares que poblaron la otrora aldea, el poeta, como un nativo más, parece conocerlos a todos con sus luces y sus mañas. Así se revela en la tercera de las cinco partes que conforman la estructura poética de la composición, y en la que el ímpetu de la irreverencia, como en Roque Dalton y el chileno Nicanor Parra (1914 – 2018) late en cada uno de sus versos:

«Te conozco baitoero con tediosa calma
detrás de los bueyes
y con las recuas
a ramalazos
cargando andullos y serones… »

Pero no solo al boyero. También conoce a Tino, cuyo fétido olor se confunde con el de los canes que lo bordean:

«Te conozco Tino,
degollador insigne,
siempre hiedes,
junto a los perros,
que aguardan despojos…»

A Confesor, el catequista de la Aldea, posiblemente el único catequista homosexual conocido:

«Te conozco Confesor, catequista
recogía limosnas
y te llamábamos maricón…»

A la gorda y canquiñera Dolorita, cuyo sobrepeso no le permitió parir:

«Te conozco Dolorita canquiñera,
gordota
la manteca
casi no te dejaba parir… »

 
Vista general del pueblo y parque de Baitoa


El poeta, igualmente, conoce muy bien a Teodoro, encaramado en su burra, rumbo a la iglesia a tocar las campanas en las misas dominicales:

«Te conozco Teodoro
siempre en burra
a misa
los domingos para tocar
las campanas
y todas las noche llevas el rosario
frente a San Ramón Nonato… »

Y conoce, por último, al que me parece el más gracioso y pintoresco de los personajes que desfilan por las rutas de sus versos irreverentes: me refiero a Neno, con sus pervertidas inclinaciones zoofílicas:

«Te conozco Neno,
aprovechador de chivas,
y becerras,
hasta que un día,
una yegua te jodió…»

Se trata de versos que en su sentido profundo entrañan el mismo cinismo, el mismo sarcasmo y la misma irreverencia presentes en la obra poética de quien con justicia ha sido considerado como el Poeta Nacional de El Salvador: el ya citado Roque Dalton (1935/1975), de quien se afirma, lo mismo que de Apolinar Núñez apunto yo, era tan irónico y bufón, que en ocasiones se reía de sí mismo. Para entender en su justa dimensión la relación existente entre las creaciones literarias de estos dos bardos hispanoamericanos, basta leer el poema de Dalton «Engorde y no joda más, doctor»:

«El poeta Gingsberg se acostó con catorce muchachos,
ese no es un poeta maricón,
ese es un tragaespadas de feria…»

No resulta extraño que en otro de sus fuñones poemas, De lado, escriba Apolinar:

«De lado no debe tener
una relación sexual
y menos después de cada comida
o antes de comulgar
o después de un largo viaje
o antes de mear antes de explotar
o después de uno morirse
o antes de uno calcular
extensión
erección
y buena puntería»

Tampoco ha de soprender el carácter ultraincisivo de unos lacónicos, provocadores y no menos originales versos recogidos bajo el título de «Poemas brevísimos» :

 a) «Eres tan fea como si estuvieras hecha de boquetes y cicatrices»
b) «Los muslos son más suaves cuando se acarician»
c)   «No recuerdo tu cara porque para siempre me he olvidado de tus besos»

La misma provocación, la misma roncha y la misma llaga que producen versos  como los que conforman el poema «Mi secretaria» :


«Mi secretaria quiso ser actriz
hasta que entre muchas luces le exigieron toda su desnudez,
después se entusiasmó por servir en jet
hasta que los mareos la trastornaban con los vómitos,
luego se metió a modelo
hasta que le objetaron la voluminosidad carnosa de sus nalgas
entonces vino hacia mí
y todavía compartimos muchos clientes, urgencias
y la misma cama...
»


Talvez por esa naturaleza cortante y provocadora de sus versos, acerca de Apolinar Núñez apunta el también poeta, Enriquillo Sánchez (1947 - 2004) lo sguiente :

«Apolinar Núñez es un guerrillero de la poesía : acosa por el lugar menos esperado, sorprende con una emboscada absurda, apenas da el frente, dispara por la espalda. Guerrilero o no, Apolinar Núñez es poeta. Él mismo pide al reseñador que lo proclame poeta. Ocurre que el hombre de Baitoa se recrea en el cinismo. Quiere para sí un título que nadie puede concederle, porque él lo posee a fuerza de palabras, de miedo, de rabia. Aspira a un título que su humor de tierra adentro le ha otorgado...»



 

 No sé si Tino, Confesor, Teodoro y Neno respiran todavía. No sé si ese baitoero tan magistralmente conocido por el poeta baitoero continúa «con su tediosa calma/detrás de los bueyes/ y con las recuas/cargando andullos y serones…»

No lo sé…

Lo que sí sé, o de lo que sí estoy muy seguro, después de conocer recientemente a esa Baitoa maneada por “pendientes, cañadas, barrancos/y contadas planicies, es que, muy por el contrario a lo declarado poéticamente por uno de los más preclaros de sus hijos, Baitoa no “es casi un hoyo, vale decir, Baitoa, sencillamente, es un verdadero hoyo.

Santiago de los Caballeros
9/3/2019


( *) - APOLINAR NÚÑEZ.- Nació en Baitoa, Santiago, República Dominicana en 1946. Realizó estudios en el seminario Santo Tomás de Aquino, en la Universidad Católica Madre y Maestra, en la Universidad de Nueva York, Búfalo, y en la Universidad de Puerto Rico, donde cursó una maestría en Literatura Hispanoamericana. Laboró por varios años en el Departamento de Letras de la PUCMM y también fue director del periódico La Información, de Santiago. Como poeta y escritor ha publicado los siguientes libros: Poemas decididamente fuñones (1972), Poemas sorpresivos (1973), En tiempos de un dictador (1976), Nociones de ortografía (1976), Textos de pensadores hispanoamericanos (1977) Cuentos y poesías de Hispanoamérica (1980) y Pasión por la vida y la muerte (2005)