miércoles, 4 de julio de 2018

DEL PADRE ROGELIO AL REVERENDO FRANCISCO BATISTA

 Por: Domingo Caba Ramos

«Las leyes injustas son la telaraña a través de la cual pasan las moscas grandes y las más pequeñas quedan atrapadas»

 (Honorato de Balzac)

                                                                                Padre Rogelio Cruz

 La comunidad salesiana ya está tranquila. La espinita (Rogelio Cruz) que tanto hería y «daños» le provocaba a su muy sensible y eclesiástica piel, por fin fue eliminada. El padre Rogelio fue expulsado de dicha congregación y, con su expulsión, parece que llega la tranquilidad al seno de esta.

El reverendo Francisco Batista, inspector superior para las Antillas de la antes citada Orden, debe estar, en estos momentos, preñado de felicidad.

 Batista fue quien ordenó el traslado de Rogelio Cruz a Colombia y el mismo que denunció que este había procreado varios hijos y llevó a cabo la investigación que dio al traste con la separación del polémico sacerdote de origen mocano de la Sociedad de San Francisco de Sales.

 Por esa razón, lo reitero, el padre Francisco Batista, muy feliz ha de estar y, con él, toda la comunidad salesiana; pues ya ese «necio», «jodón», «desobediente» y «cabeza caliente» llamado Rogelio Cruz no cuenta en su seno.

 Se trata del mismo Francisco Batista que a la luz del valiente testimonio de la señora Yasmín Peralta, parece tener en su haber un pasado nada luminoso, poblado de acciones que por su gravedad sí merecen que cualquier cura sea excluido de la Iglesia.

 No pudiendo contener las lágrimas, Yasmín Peralta confesó en el programa de Nuria Piera (marzo 2018) que conoció al salesiano, hoy superior, cuando ella tenía quince años, y que dos años después sostuvieron relaciones sexuales. Cuenta que ese día el sacerdote, con quien frecuentemente hablaba, fue a buscarla a su casa, sin imaginar que llegarían tan lejos. Que ella había tomado unas copas demás y eso contribuyó a que Batista se aprovechara y terminaran en una cabaña ubicada en San francisco de Macorís, hace aproximadamente veinticinco años.

Reveló que en ese momento no se encontraba en sus «cabales» y por eso, cuando despertó, quería morirse de tristeza, pero que, a pesar de todo, mantuvieron relaciones por varios meses.

 Peso eso no es lo más grave del caso.

 Revela Yasmín Peralta que tras salir embarazada le solicitó apoyo al religioso, y que este solo se limitó a incentivarla para que abortara, cuando ella tenía ya unos tres meses de embarazo. Ese, confiesa, fue el punto detonante para que todo se terminara. Y aclaró, finalmente, que ella no fue la única, ya que existen muchas otras mujeres víctimas del padre Batista; pero no hablan por miedo.

Hasta aquí el testimonio.

Un testimonio que de ser cierto revela, entre otras, cuatro faltas graves cometidas por el ahora inspector superior de la congregación salesiana, Francisco Batista, algunas de las cuales la Iglesia condena y/prohíbe de manera persistente:

1. Violación de la norma del celibato sacerdotal obligatorio. 
2. Violación sexual. 
3. Relación sexual con una menor de edad. 
4. Inducción a la práctica del aborto.

 Compare, amigo lector, esas faltas con los motivos que originaron la expulsión del padre Rogelio y, posiblemente, usted llegue a la conclusión que el inquieto cura, hoy extrañado de la Iglesia, nada que no sea mostrar su compromiso con los mejores intereses del país ha hecho, y que resulta ser un verdadero «niño de teta» al lado de su inquisidor, perseguidor y «puritano» superior.

A pesar de que han transcurrido tres meses, después de la denuncia de la señora Peralta, ninguna investigación ha realizado al respecto la Orden Salesiana ; pero como esta congregación, como lo demostró con el caso Rogelio, es tan «sensible, estricta, rigurosa y ñoña» con sus leyes internas, y muy cuidadosa de que sus miembros cumplan al pie de las letras esas leyes, estamos más que seguros que muy pronto su inspector superior será sometido a la más una estricta y rigurosa investigación en relación con la grave denuncia que públicamente dio a conocer la señora Yasmín Peralta.

Si no lo hace, entonces estaríamos frente a una institución de doble moral y carente por completo de la más mínima credibilidad.

jueves, 28 de junio de 2018

«GRITO PARA ENTERRAR UN MAESTRO»

 Por: Domingo Caba Ramos

 (Composición poética, de elegíaco acento, leída por su autor, Pedro Mir, en el acto de inhumación del cadáver del profesor Manuel de Jesús Camarena Perdomo (*), llevado a cabo a finales de marzo de 1938) 

Este sábado, 30 de junio, se celebrará el «Día del Maestro» dominicano. Cada quien que cursó estudios en un centro docente quizás recuerde con fraternal cariño y mayor gratitud a uno o más de los maestros que pasaron por su visa, y que por su dedicación, sabias enseñanzas y ejemplar comportamiento ético resulta difícil excluirlo del nicho de la memoria.

 Cada quien talvez recuerde con dolor inmenso el fúnebre momento en que vio a su maestro descender, para morar eternamente en el siempre silencioso e indeseado espacio del lecho sepulcral. Y quienes en ese instante no tuvieron la oportunidad de pronunciar unas palabras de despedida ante el féretro de su antiguo preceptor, esta vez quizás resulte propicia la ocasión para decirle a este con las palabras de nuestro Poeta Nacional:

 GRITO PARA ENTERRAR UN MAESTRO

 «Maestro: 
 Tu imperio de silencio y de penumbra
 ha comenzado al fin. 

Tuyo es el ritmo.
 callado del misterio. Tuyo el beso
 que ha de ahuyentar las sombras del olvido. 
Tuya esta pena que se abrió la entraña
 para cerrar tus párpados dormidos.

 Enmudeciste
 para adorar tu soledad tranquilo
 pero a tu oído bajarán las horas 
a decirte el secreto de los siglos 
pero a tu voz la ahuecará el recuerdo 
para llorarte en la ilusión de un nido
 y el último destello de tus ojos 
saldrá a la tierra floreciendo en lirios. 

Enmudeciste
 para vivir tu eternidad tranquilo, pero en tu tumba 
muchos lamentos vivirán contigo
 muchos sollozos besarán tus huellas
 para alfombrar de llanto tu camino. 

 Maestro: 
 Jardinera de cátedras, tu mano ha 
alargado de adioses infinitos. 
Mas, no importa. Tu mano sembradora
 eternamente enflorará el cultivo.
 Siempre tu voz palpitará en el aula
 como un millón de corazones vivos.
 Siempre tu voz acoplará el recuerdo
 con la emoción de desflorar un libro
 y habrá un intenso volotear de angustia
 en el alón de recuerdo vivo. 

 Sigue tu vuelo fantástico. Prosigue
 tu siembra de doctrinas en lo Empíreo
 y en el hondo silencio de la noche 
al rumor de los cánticos divinos
 desparrama tus cátedras celestes
 como una lluvia de luceros ígneos.

 No te decimos adiós. Tú no te has ido. 
Tú estás en el recuerdo palpitante
 y eterno en las raigambres del gemido.
 Cada lágrima en flor del estudiante
 apretada en el pecho conmovido,
 será como un puñal de sentimiento 
que querrá defenderte del olvido…» 

 (*) –El profesor Manuel de Jesús Camarena Perdomo, al decir del ensayista y escritor, Edwin Espinal Hernández, fue el primer procurador general de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de Santiago, fundada en 1908, y fue, además, miembro de la Academia Dominicana de la Lengua, Sillón F, el mismo asiento que ocupa actualmente el presidente de esta institución, Dr. Bruno Rosario Candelier.

sábado, 9 de junio de 2018

EL MUNDO MARAVILLOSO DE LOS EUFEMISMOS

 Por: Domingo Caba Ramos

 «Los eufemismos pululan principalmente en los terrenos de las realidades poco agradables o poco seguras: la enfermedad, la muerte y los muertos, los demonios, el sexo, los animales temibles, etcétera» 

Mauro Rodríguez Estrada

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 En su sentido más amplio y profundo, ¿qué es propiamente un eufemismo?

  Según el Diccionario de la Real Academia Española, un eufemismo es una «manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta o franca expresión sería dura o malsonante»

Dicho vocablo procede del griego eu = bien, bonito, y femí= hablar. Se trata de voces o expresiones que no denotan el significado tal y cual, por considerar que la realidad a la cual aluden es muy dura, desagradable o cruel; por lo tanto el significado se suaviza a través de connotaciones más aceptables socialmente. Voces y expresiones utilizadas para sustituir a todas aquellas palabras (tabú) que la comunidad de hablantes considera ofensivas, obscenas, groseras, de mal gusto o que hieren la dignidad de la persona.


Para Mauro Rodríguez Estrada (1934/2007), autor de un diccionario de eufemismos, parte esencial de su libro  «Creatividad Lingüística» (1998:11), «El eufemismo es la metáfora que estimula, sublima, eleva, ennoblece, aunque también puede usarse para disimular, ocultar, distorsionar. Detrás de las palabras elusivas se esboza a menudo una cierta cobardía, un temor inconfesado a enfrentar y afrontar las duras realidades»


 Se trata, como bien amplía el reputado humanista, sicólogo y filólogo mexicano antes citado, de una «manifestación espontánea del siquismo que tiende a sobrevaluar las cosas que aprecia y a maquillar las que teme o detesta; y que instintivamente capta el poder de las etiquetas verbales» (p.12)

Esas «cosas» o elenco de palabras que se maquillan, detestan y etiquetan y que, por ende, los hablantes las sustituyen por expresiones o perífrasis eufemísticas que suavicen o disfracen su contenido, generalmente se refieren a la religión, al sexo, muerte, prostitución, marginación social o política, etc. )

Conforme a los juicios precedentes se infiere, pues, que la función del eufemismo, como creación lingüística, consiste en disfrazar, dulcificar, enmascarar, suavizar, sublimizar, decorar, atenuar y maquillar la realidad.

Pero no solo eso. En diversos ámbitos, tales como el político, periodístico y administrativo, el eufemismo se emplea para ocultar, manipular, confundir y distorsionar. De ahí que son muchos los líderes políticos, funcionarios, empresarios y presidentes de la República que se valen de esa forma de expresión para de manera maquiavélica confundir a la masa.

 «Dentro del discurso político – escribe al respecto Rodríguez Estrada – el eufemismo sirve no solo maquillar y disimular la realidad, sino también distorsionarla y crear la ilusión de una situación favorable, donde la clase en el poder cumple y maneja todo a la perfección» (ídem, p.14)

Por esta y otras razones ya expuestas, los eufemismos, entre otras finalidades, se emplean en el uso cotidiano de la lengua:

 1. Para evadir asuntos evocadores de situaciones tristes , penosas o desagradables: 

 «Invidente» (ciego ) «Interno» (preso ) «Discapacitado» ( inválido, lisiado, tullido) «Enfermo mental» (loco ) «Sobrepeso» (gordo ) «Interrupción del embarazo» ( aborto ) «Centros penitenciarios» ( cárceles ) «Residuos sólidos» (basuras ) «Sustancias prohibidas» (drogas ) «Disfunción eréctil» (impotencia) «Última morada» (tumba)

 2. Para dignificar la personalidad : 

«Trabajadora sexual» ( prostituta ) «Trabajadora doméstica» ( sirvienta ) «Adulto mayor» ( anciano ) «Maestro» ( músico de cuestionable prestigio) «Encartado» ( procesado, acusado ) «Drogodependiente» (drogadicto ) «Contento» (borracho) «Poco agraciado» (feo) «Pasadito de copas» (borracho) «Alumbrar» (parir)

3. Para sustituir términos o expresiones que aluden al sexo o entrañan prejuicios. 

«Tercera edad» (viejo) «Acostarse con…» (Sostener relaciones sexuales) «Persona de color» ( persona negra) «Persona de edad» ( vieja) «Regla o período» (menstruación) «Pompis, trasero» ( culo, nalgas ) «Encinta, en Estado» ( preñada) «Ir al baño» ( orinar, cagar, mear) «Hacer el amor» ( sostener relaciones sexuales) «Dar a luz» (parir ) «Naturaleza» ( ´pene ) «Su parte» ( su órgano sexual) «Casa de citas» (prostíbulo) «Dar del cuerpo» ( defecar, cagar)

- Otras expresiones eufemísticas:

 «País en vías de desarrollo» (país pobre) «Mercado paralelo» (mercado negro), «Revisión de los precios» (aumento de precios) «Reducción de personal» (despido masivo de personal) «Incidente» (pleito) «Aguas negras» (aguas con mierda y orines) «Ajuste de precios» (aumento de precios) «Delicado» (muy enfermo) «Cometer irregularidades» (robar)

 Algunos eufemismos se nos presentan envueltos en el manto de los diminutivos: «Te invito a tomarnos unos traguitos…» «Mi padre está delicadito de salud» «Mi madre solo tiene un dolorcito…» «Le compraré una ropita a mi niña»

El deseo de atenuar, suavizar o restarle sello negativo a la realidad ha generado la deshumanizada práctica de llamarle «clientes» a los pacientes.

- Eufemismo y disfemismo.

 Finalmente, conviene diferenciar o no confundir el eufemismo y el disfemismo. El segundo es lo contrario del primero. Tanto uno como el otro se sitúa en el ámbito de la connotación; pero mientras el eufemismo supone un procedimiento de sustitución de la expresión desagradable e inoportuna, por la agradable y decorosa, el disfemismo, por el contrario, consiste en utilizar expresiones peyorativas para degradar o desvirtuar de manera irónica y sarcástica a personas, cosas, hechos, etcétera. 

Mientras el eufemismo eleva, el disfemismo rebaja. Es lo que sucede, esto último, cuando hablamos de: «Vestir santos» (permanecer soltera o nunca casarse) « Colgar los tenis» (morir) «Trapos» ( ropa vieja o de mala calidad» o cuando llamamos «Cosa» a una persona.

EL MUNDO MARAVILLOSO DE LOS EUFEMISMOS

Por: Domingo Caba Ramos

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 «Una de las manifestaciones más interesantes de la creatividad lingüística es el eufemismo. El eufemismo es una creación dinámica, fina, artística, sutil; munchas veces voluntariosa, ambiciosa, idealista; otras veces manipuladora y maquiavélica»

 Mauro Rodríguez Estrada.

 En toda comunidad lingüística existen palabras o expresiones que, por convención social, los hablantes estigmatizan y rechazan por considerarlas políticamente incorrectas, de mal gusto, vulgares, soeces, indecorosas, inoportunas o atentatorias al pudor, al honor, a la moral, a la decencia y a las buenas costumbres. Se trata de palabras o expresiones que, en un determinado contexto sociocultural, poseen el sello de lo prohibido, razón por cual el usuario de la lengua evita utilizarlas, por entender que la realidad a la cual aluden es muy dura, cruda y desagradable. Esas palabras reciben el nombre de tabú. Crean estas, pues, un vacío léxico que suele ser llenado por otras de inofensiva connotación, lingüísticamente conocidas con el nombre de eufemismos.

 Manuel Seco, en su «Gramática esencial del español», profundiza sobre el tema al establecer que:

«Muchas veces se presenta la necesidad de dar nuevos nombres a una cosa por el deseo de no pronunciar el suyo habitual, sentido como demasiado evocador de realidades sexuales, fisiológicas o tristes, que la delicadeza o la ¨buena educación¨ prohíben mencionar crudamente. Para ello se utiliza el nombre de algo que tiene cierta semejanza o proximidad de lo designado, o un nombre cuyo sentido propio es más vago. Estos sustitutos se llaman eufemismos, y se suelen llamar tabús o tabúes las palabras sustituidas» (Espasa, 1996:372) Tanto el eufemismo como el tabú son causas importantes del cambio semántico.

Tabú, según Fernando Lázaro Carreter, es una «Voz polinesa que, en Lingüística, se utiliza para designar cualquier palabra que, por motivos religiosos, supersticiosos o de índole social, es evitada por el hablante» (Diccionario de términos filológicos, 1987:387)

 Y en relación con el eufemismo, el precitado autor, filólogo, profesor y exdirector de la Real Academia Española, afirma que se trata de un «Proceso muy frecuente que conduce a evitar la palabra con que se designa algo molesto, sucio, inoportuno, etc., sustituyéndola por otra más agradable…» (Ídem, 177)

 El tabú se considera la principal causa sicológica de cambio semántico. Con su empleo, el hablante persigue utilizar la palabra que se acomode más armoniosamente a la estructura fonética del discurso o se ajuste mejor al tono general de la expresión.

 Stephen Ullmann (1967: 231), reputado lingüista y semantista de origen húngaro, clasifica los tabúes lingüísticos en tres grupos más o menos diferentes según la motivación sicológica que exista tras ellos: unos son debido al miedo, otros a un sentimiento de delicadeza y otros a un sentido de decencia y decoro.

1. Tabú del miedo. Se basa en un temor de naturaleza reverencial que entrañan los seres que poseen poderes sobrenaturales. Desautoriza este tabú el uso de ciertos términos que tienen que ver, entre otros, con temas religiosos o políticos. Los judíos, por miedo, no podían mencionar el nombre de Dios. De ahí que crearan los eufemismos: Señor, Ser Supremo. También Diablo ha sido sustituido por otros nombres, tales como Enemigo Malo, Pájaro Malo, Satanás…

 2. Tabú de la delicadeza. Elude referirse directamente a asuntos que evocan realidades consideradas molestas o desagradables. Ejemplos : parir ( dar a luz), estar preñada (estar encita, en estado…), morir (cerrar los ojos)

 3. Tabú de la decencia. Tiene que ver con la actitud que se ha adoptado con respecto a las tres grandes esferas por este afectadas: el sexo, ciertas partes del cuerpo y determinadas funciones fisiológicas de este. Está ligado, pues, a todo lo relacionado con la vida sexual: orinar (hacer pipí, ir al baño…) sostener relaciones sexuales (hacer el amor) defecar (hacer pupú, ir al baño…)

 Sigmund Freud, citado por el propio Ullmann, destaca la naturaleza prohibitiva del tabú al establecer que:  «Para nosotros el significado del tabú se ramifica en dos direcciones opuestas. Por un lado significa para nosotros sagrado y consagrado; pero por otra parte significa misterioso, peligroso, prohibido e inmundo…» (Ob. Cit. 231) ________________________________________

jueves, 17 de mayo de 2018

EL CLUB ROTARIO TAMBORIL

  Por : Domingo Caba Ramos

(Notas : El Club Rotario «Tamboril» cumple hoy venticinco años de fundado. Un mes después de su fundación, publiqué en la prensa nacional el artículo que se transcribe a continuación. Lo reproduzco como reconocimiento a tan significativo acontecimiento. D.C.)


                                                           Parte de los miembros fundadores del Club Rotario Tamboril


 “La obra de bien no perecerá: Ella asciende y se arraiga, porque sus semillas y sus frutos son sanos”. (Emilio Prud - Homme)

Un buen día (17/5/93) a alguien se le ocurrió pensar en la posibilidad de su nacimiento.Y merced a tal convicción, se iniciaron los contactos, se programaron los encuentros, las reuniones, comenzaron los enrolamientos, las afiliaciones, se apeló a los conocimientos y experiencia de clubes rotarios ya establecidos, uno de los cuales, el Santiago Gurabito, se constituyó en padrino - asesor del organismo en formación, y aparecieron los expertos dictando charlas de educación rotaria.

En tal virtud, poco a poco, se fueron creando las condiciones que en corto tiempo dieron al traste con su instauración definitiva. Y es así como el nacimiento o proyecto concebido en la mente de aquel “alguien” soñador, muy pronto se convierte en realidad, vale decir, nace el Club Rotario «Tamboril».

Nace inspirado en los principios o postulados filosóficos sustentados por Rotary Internacional, asociación de todos los clubes rotarios del mundo y cuyo propósito fundamental consiste en “proporcionar servicios humanitarios, promover elevadas normas éticas en todas las ocupaciones y fomentar la buena voluntad y la paz en la esfera internacional”. 

Nace el Club Rotario «Tamboril» con el deliberado propósito de fomentar la armonía, la solidaridad, las normas de convivencia social y el espíritu de servicio con miras a la consecución de metas concretas en beneficio de los mejores intereses de la colectividad tamborileña.

Nace al margen de banderías ideológicas o de toda intención que no sea la de servir desinteresadamente a la comunidad. Nace en fin, para servir a los demás.

 El próximo sábado (26 - 6 - 93), a partir de las 3:00 p.m., en acto solemne que se llevará a cabo en el municipio de Tamboril, el gobernador del Distrito 4060, licenciado Jordi M. Gassó hará entrega formal de la Carta Constitutiva al Club Rotario Tamboril, que lo acredita como miembro de Rotary Internacional.

Saludamos la constitución de este nuevo Club Rotario. Y ojalá que todas sus ejecutorias estén inspiradas o en consonancias con el muy famoso y significativo lema rotario:“Dar de sí, antes de pensar en sí.” Tamboril, pujante y emprendedora franja municipal, así se lo merece. 

(Publicado en el periódico La Información: 18 - 6 - 93)

NOTAS AL MARGEN : Semanas después de haberse publicado este artículo y de estar ya constituido el club, me cupo el honor, junto a doña Rosa de Espinal, de ser designado SOCIO HONORARIO del mismo, la más alta distinción que Rotary concede a un ciudadano, y convirtiéndonos así, en los dos primeros socios honorarios del Club Rotario «Tamboril»


jueves, 26 de abril de 2018

LO QUE ES Y LO QUE PARECE EN EL USO DE LA LENGUA.

Por: Domingo Caba Ramos.

 1. ¿EL INTERNET O LA INTERNET?

 Internet es una red, la “Red mundial de computadoras u ordenadores interconectados mediante un protocolo especial de comunicación” Funciona como nombre propio y por esa razón en el mundo hispanohablante se escribe con mayúscula inicial y sin artículo:

 a) “ Muchos jóvenes son adictos a Internet” 
b) “ Muchos dominicanos aún no tienen acceso a Internet” 

 En caso de que dicho nombre (Internet) se use precedido del artículo u otro determinante, entonces se recomienda emplear las formas femeninas (la, una, etc.), por ser femenino el nombre genérico a que se refiere, a la red. En tal virtud, deberá decirse:

 a) “Eso yo lo consulté en la Internet” 
 b), “Yo vi el juego a través de la Internet” 

 Pero jamás: 

 a) “Eso yo lo consulté en el Internet” 
 b) “Yo vi el juego a través del Internet” 

 2. ¿UNO DE ABRIL O PRIMERO DE ABRIL? 

 El caso resulta un tanto curioso. Para designar el primer día del mes, en América tradicionalmente se ha empleado el adjetivo ordinal ‘primero’ (primero de abril, primero de mayo), mas cuando se trata de los demás días, se usan entonces los cardinales (dos de abril, tres de mayo)

 En España, por el contrario, es más común el uso del cardinal ‘uno’ para denominar el día que inicia cada mes (uno de abril, uno de mayo,…).

 Asumiendo incorrecta la forma americana (primero de abril, primero de mayo…) es cada vez más frecuente, en el llamado Nuevo Mundo, emplear la forma española (uno de abril) para referirse al día prealudido. Pero según el criterio académico, una y otra forma es válida.

AHORA QUE YA NO VUELVES, LUIS

 Por: Domingo Caba Ramos

                                                                                        Luis Hierro

 « ¡Excelente!, ninguna otra pluma mejor que la suya. Por eso siempre le he dicho que usted es mi guía, mi norte, el ejemplo a seguir…»

 Así, con su acostumbrada expresión de distinción y afecto, me escribió después de leer uno de mis artículos que vía wassap le envié aquel primer viernes de marzo del año que transcurre. Muy lejos tenía yo en ese momento, que ese sería nuestro último intercambio comunicativo.

 ¡Caramba!, Luis. Jamás pensé que un día cualquiera yo tendría que redactar este artículo, escrito, por momentos, más con lágrimas que con letras. Un artículo concebido en el preciso instante (miércoles 18/4/2018) en que nuestro siempre jefe, amigo, hermano y, además, compadre tuyo, Limbert Cruz, me llamó para escuetamente ofrecerme la infausta noticia de que tú habías fallecido hacía apenas minutos. Para informarme que uno de esos infartos, siempre traicionero, había paralizado los latidos de tu noble corazón.

 ¡Caramba!, Luis, ¡qué noticia…!

 Sí, Luis. Falleciste justamente quince días antes de la fecha (1 de mayo) en que cumpliría un año más de vida. Una fecha que siempre esperabas y celebrabas con un regocijo casi fuera de lo normal. 

¡Caramba!, Luis. Tú que tanto leías, comentabas, disfrutabas y compartías mis artículos, esta vez no podrás leer, comentar ni compartir este que en tu honor y de manera póstuma he tenido que escribir. 

Si bien tu formación académica no pudo transitar más allá del simple bachillerato, admiré siempre en ti, Luis, tu fervorosa afición por la lectura. Un amor que ya quisieran muchos con títulos universitarios sentir en un medio, el dominicano, en el que la « lecturofobia» parece imperar o campear por sus fueros.

 Merced a esa capacidad lectora, fácil te resultaba asimilar cada nuevo proceso relacionado con el complejo sistema de almacén que bajo tu responsabilidad operabas, y muy frecuentes eran tus visitas diarias a mi oficina con mira a enterarte de si ya yo había leído el periódico, para así saber si te lo podías o no llevar,

 ¡Caramba!, Luis. Ser tu jefe, no inmediato, durante casi veinte años, en mi condición de Encargado de Recursos Humanos y tú, de Almacén, en la empresa del Grupo M donde juntos laboramos allá, en tu Moca adorada, fue para mí mucho más que un orgullo. Tu elevadísimo sentido de la honestidad, responsabilidad, solidaridad, del respeto y cumplimiento del deber, no resisten comparación alguna. 

Nadie como tú, Luis, servía o auxiliaba con igual placer y desinterés cuando el otro se encontraba envuelto en un problema. Nadie como tú era tan creíble. Nadie como en ti se confiaba tanto. Nadie como tú era tan respetuoso. Nadie como tú era tan puntual en el cumplimiento de sus funciones. 

¡Caramba!, Luis. Y a pesar de todo, la muerte, cual pilla ingrata y maldita, viene, te rapta, apaga tu respiración y te saca a destiempo y para siempre del mundo de los mortales.

 Ahora que ya no vuelves, Luis, ¿cómo no recordarte con pena y dolor, amigo mío? ¿Cómo no recordar tu identificación con la empresa? ¿Cómo olvidar tu participación, entusiasmo, apoyo y labor motivadora en las actividades sociales y/o competencias deportivas que en las series interempresariales se llevaban a cabo? ¿Cómo olvidar tu labor de chef en muchos de los encuentros recreativos que solíamos organizar? ¿Cómo no recordar la alegría que brotaba en tu rostro mulato cuando veías a tus compañeros y amigos degustar el plato o manjar cuidadosamente por ti elaborado para cada ocasión?

 ¿Cómo no recordarte, Luis, cada vez que escuche los versos de tu canción favorita? :

 «Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo, 
que en todo camino y jornada está siempre conmigo,
 aunque eres un hombre, aún tienes el alma de un niño,
 aquel que me da su amistad, su respeto y cariño…» 

 Y, por último, Luis, ¿cómo olvidar ese profundo amor que siempre sentiste por tu familia, tu paternidad responsable y completa entrega al par de hijos que se convirtieron en la luz de tus ojos? 

Ahora que ya no vuelves, Luis, solo me resta decirte:

 ¡Adiós!, amigo mío, que en paz descanse, te recordaremos siempre y gracias por el respeto, afecto y la distinción que siempre me dispensaste.

(Publicado en el diario La Información  y en el periódico digital Diario55 en fecha 27/4/2018)