Por : Domingo Caba Ramos
“Adecuar” es una de las tantas formas verbales cuyos usos generan vacilaciones, dudas y confusiones, muy especialmente cuando la empleamos (‘adecuar’) en primera, segunda y tercera persona del singular (¿adecúo o adecuo?, ¿adecúas o adecua?, ¿adecúa o adecua?)
El verbo ‘adecuar’, vale aclarar, sólo se conjugaba como el verbo 'averiguar', conservando en todas las formas de su conjugación el diptongo correspondiente, vale decir, se consideraba equivocada la acentuación en 'adecúa' y ‘adecúe’. Sin embargo, recientemente la Asociación de Academias de la Lengua Española, en su Diccionario Panhispánico de Dudas (2005) admite la acentuación que antes se consideraba errónea. Además de la conjugación de 'adecuar' como 'averiguar', la docta institución admite que dicho verbo se conjugue como 'actuar' y 'situar', aunque recomienda el uso preferencial de la primera forma (adecue, adecua, etc.).
Según el mandato académico, es válido el uso tanto de 'adecúa' como 'adecua'. Y en virtud de ese mismo criterio, tan aceptable sería decir:
“Es preciso que la sociedad de adecúe a la nueva ley"… como "Es preciso que la sociedad se adecue a la nueva ley….".
viernes, 8 de septiembre de 2017
jueves, 7 de septiembre de 2017
«EL RÍO Y SU ENEMIGO»
Por: Domingo Caba Ramos
Juan Bosch nos cuenta la historia en uno de sus cuentos magistrales, “El río y su enemigo”, contenido en el volumen «Más cuentos escritos en el exilio» (1962) Dicha historia se inicia señalando el ambiente o marco espacial donde se desarrolla el hecho relatado:
«Sucedió lo que cuento en un lugar que está más debajo de Villa Rivas, en las riberas del Yuna. Cuando pasa por allí, el Yuna ha recorrido ya muchos kilómetros y ha fecundado las tierras más diversas…» (P.57)
A pesar de que nuestra crítica literaria no incluye a “El río y su enemigo” entre los cuentos clásicos de Juan Bosch (“La mujer”, “Dos pesos de agua”, “Luis Pie”, “Los amos” y “La nochebuena de Encarnación Mendoza”), este, sin embargo, lo sitúa a la cabeza de sus mejores textos narrativos, por cuanto fue a partir de su escritura cuando él, según sus palabras, logró dominar la técnica de tan complejo género literario:
« - Durante muchos años tuve problemas técnicos que no sabía resolver en mis cuentos. Recuerdo que fue en el año 1942, al escribir “El río y su enemigo”, cuando me dije a mi mismo: “Bueno, ahora ya domino el género; ya sé escribir cuentos, y a partir de ahora, puedo escribir el cuento que me dé la gana y como me dé la gana” Pero eso fue en 1942 y yo había comenzado a escribir cuentos desde que tenía doce años» (Guillermo Piña Contreras.“Doce en la literatura dominicana”, 1982:64)
La trama:
Balbino Coronado era un campesino que vivía en conflictos permanentes con el río Yuna, cuyas crecidas y avenidas, “dos veces por año, y una cuando menos…” ponían en riesgo los productos que celosamente cultivaba en sus quince tareas de tierra. Fue así como este agricultor fue desarrollando, en contra del impetuoso río, un sentimiento de animadversión, como si de un ser humano se tratara:
«- Yo, en cambio, conozco a otra persona – Balbino Coronado – que siente por el Yuna un odio mortal, un odio que no puede tenerse, sino por un hombre que nos ha hecho mucho daño» (p.61)
Cuando el río se desbordaba, arrancaba “árboles de cuajo, arrastraba viviendas y animales, se lleva pedazos enteros de conucos… las familias que viven en las márgenes suben a los lugares altos, llevándose consigo los cerdos, las gallinas y las vacas…" (p.62)
Fue en uno de esos desbordes que una noche el río furioso penetró a la propiedad de Balbino y la arrasó:
« Al parecer le había costado mucho trabajo adquirir esa propiedad. Estaba situada a la orilla del río, cerca de aquí. Vino el Yuna crecido por este tiempo, dos años atrás, y le comió la tierra en una noche. Al otro día el conuco de Balbino Coronado era cauce del río y todavía pasa por ahí. El muchacho se volvió loco y para mí que desde entonces no anda bien de la cabeza» (p.63)
Por esa razón, desde que Balbino escuchaba el rumor del río, su reacción, sumamente aterrorizado, no se hacía esperar:
«- ¿No oye como viene roncando ese maldito?»
Y como si se tratara de un monstruo peligroso, así amenazaba el apasionado labriego al río de sus tormentos:
« - ¡Y lo mato; si crece lo mato! ¡Le juro por mi madre que lo voy a matar!»
Y así, tratando de matar al Yuna, un mal día Balvino Coronado encontró la muerte. Impulsado por la cólera, penetró al río y empezó a la lanzarle machetazos a su superficie. Penetró, pero nunca salió… El río no sólo logró arrasar con sus cultivos, sino también con su vida.
Juan Bosch nos cuenta la historia en uno de sus cuentos magistrales, “El río y su enemigo”, contenido en el volumen «Más cuentos escritos en el exilio» (1962) Dicha historia se inicia señalando el ambiente o marco espacial donde se desarrolla el hecho relatado:
«Sucedió lo que cuento en un lugar que está más debajo de Villa Rivas, en las riberas del Yuna. Cuando pasa por allí, el Yuna ha recorrido ya muchos kilómetros y ha fecundado las tierras más diversas…» (P.57)
A pesar de que nuestra crítica literaria no incluye a “El río y su enemigo” entre los cuentos clásicos de Juan Bosch (“La mujer”, “Dos pesos de agua”, “Luis Pie”, “Los amos” y “La nochebuena de Encarnación Mendoza”), este, sin embargo, lo sitúa a la cabeza de sus mejores textos narrativos, por cuanto fue a partir de su escritura cuando él, según sus palabras, logró dominar la técnica de tan complejo género literario:
« - Durante muchos años tuve problemas técnicos que no sabía resolver en mis cuentos. Recuerdo que fue en el año 1942, al escribir “El río y su enemigo”, cuando me dije a mi mismo: “Bueno, ahora ya domino el género; ya sé escribir cuentos, y a partir de ahora, puedo escribir el cuento que me dé la gana y como me dé la gana” Pero eso fue en 1942 y yo había comenzado a escribir cuentos desde que tenía doce años» (Guillermo Piña Contreras.“Doce en la literatura dominicana”, 1982:64)
La trama:
Balbino Coronado era un campesino que vivía en conflictos permanentes con el río Yuna, cuyas crecidas y avenidas, “dos veces por año, y una cuando menos…” ponían en riesgo los productos que celosamente cultivaba en sus quince tareas de tierra. Fue así como este agricultor fue desarrollando, en contra del impetuoso río, un sentimiento de animadversión, como si de un ser humano se tratara:
«- Yo, en cambio, conozco a otra persona – Balbino Coronado – que siente por el Yuna un odio mortal, un odio que no puede tenerse, sino por un hombre que nos ha hecho mucho daño» (p.61)
Cuando el río se desbordaba, arrancaba “árboles de cuajo, arrastraba viviendas y animales, se lleva pedazos enteros de conucos… las familias que viven en las márgenes suben a los lugares altos, llevándose consigo los cerdos, las gallinas y las vacas…" (p.62)
Fue en uno de esos desbordes que una noche el río furioso penetró a la propiedad de Balbino y la arrasó:
« Al parecer le había costado mucho trabajo adquirir esa propiedad. Estaba situada a la orilla del río, cerca de aquí. Vino el Yuna crecido por este tiempo, dos años atrás, y le comió la tierra en una noche. Al otro día el conuco de Balbino Coronado era cauce del río y todavía pasa por ahí. El muchacho se volvió loco y para mí que desde entonces no anda bien de la cabeza» (p.63)
Por esa razón, desde que Balbino escuchaba el rumor del río, su reacción, sumamente aterrorizado, no se hacía esperar:
«- ¿No oye como viene roncando ese maldito?»
Y como si se tratara de un monstruo peligroso, así amenazaba el apasionado labriego al río de sus tormentos:
« - ¡Y lo mato; si crece lo mato! ¡Le juro por mi madre que lo voy a matar!»
Y así, tratando de matar al Yuna, un mal día Balvino Coronado encontró la muerte. Impulsado por la cólera, penetró al río y empezó a la lanzarle machetazos a su superficie. Penetró, pero nunca salió… El río no sólo logró arrasar con sus cultivos, sino también con su vida.
jueves, 31 de agosto de 2017
CÓMO CREAR UN DELINCUENTE
(A la madre del joven Marlon Martínez, confeso autor de la muerte de su adolescente novia embarazada)
Por: Domingo Caba Ramos.
Marlon Martínez y su madre Marlyn Martínez
Ahora que los actos de delincuencia campean por sus fueros en la República Dominicana. Ahora que las columnas que servían de sostén a los valores tradicionales de la sociedad dominicana, parecen haberse derrumbados. Ahora que hasta niños de diez años violan y matan al ser violado, y a sabiendas de que la actitud que asuman los padres en la educación de sus hijos favorece o no el desarrollo de la delincuencia, quizás convenga compartir de nuevo el contenido del presente artículo, publicado hace varios años en la prensa nacional :
«Emilio Calatayud es un popular juez de menores de Granada, España, que dentro y fuera de su país se ha hecho famoso por sus educativas y rehabilitadoras sentencias, dictadas a la hora de aplicar justicia a los menores de edad, las cuales persiguen, más que castigar, reeducar la conducta de todos aquellos menores que incurren en prácticas o acciones reñidas con la ley, y hacer que los mismos descubran sus más importantes valores.
Considera este singular magistrado que aparte de otras causas, la delincuencia juvenil es originada o está íntimamente asociada a la mala educación que los padres brindan a sus hijos. Que detrás de la conducta delincuencial infantojuvenil existe una familia disfuncional, un niño maleducado y unos padres incompetentes, vale decir, unos padres creadores de hijos delincuentes.
Plantea Calatayud que todo el mundo puede regenerarse, y que la mejor forma de lograr esto, fundamentalmente cuando de menores se trata, es mediante la educación, y no necesariamente a través de la represión, el castigo y la privación de libertad. Esta visión del delito y la justicia es lo que ha llevado a dicho magistrado a emitir numerosas sentencias, consideradas ejemplares por el propio juez, que, por originales, han impactado considerablemente y generado sorpresas en la sociedad española .
Pero ha sido su muy interesante “Decálogo para formar un delincuente”, publicado en su libro: “Reflexiones de un juez de menores” (2007), lo que más fama le ha dado al singular juez que nos ocupa. Como considero, lo mismo que este, que muchos padres y madres se comportan como genuinos o auténticos constructores de delincuentes, me permito presentarles a ellos el contenido del referido decálogo:
DECALOGO PARA FORMAR UN DELINCUENTE
1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño .Así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclame que nunca pudo hacer nada por él»
Así concluye el famoso magistrado español su muy interesante y aleccionador decálogo, texto al cual yo le agregaría un párrafo final, para recomendarle a papá y a mamá lo siguiente:
Si usted desea tener en su casa un “pichón” de delincuente o un hijo antisocial, sencillamente apruebe todos los actos de travesuras que este cometa, nunca lo reproche ni castigue y defiéndalo “a sangre y fuego”. Ante la sociedad, preséntelo como un ángel bajado del cielo, dígale que todo lo que él hace está bien, apele a todos los recursos posibles para ocultar sus inconductas y, en situaciones de conflictos, trate de mostrarle al mundo las bondades e inocencia de su adorado “muchacho”.
Por: Domingo Caba Ramos.
Marlon Martínez y su madre Marlyn Martínez
Ahora que los actos de delincuencia campean por sus fueros en la República Dominicana. Ahora que las columnas que servían de sostén a los valores tradicionales de la sociedad dominicana, parecen haberse derrumbados. Ahora que hasta niños de diez años violan y matan al ser violado, y a sabiendas de que la actitud que asuman los padres en la educación de sus hijos favorece o no el desarrollo de la delincuencia, quizás convenga compartir de nuevo el contenido del presente artículo, publicado hace varios años en la prensa nacional :
«Emilio Calatayud es un popular juez de menores de Granada, España, que dentro y fuera de su país se ha hecho famoso por sus educativas y rehabilitadoras sentencias, dictadas a la hora de aplicar justicia a los menores de edad, las cuales persiguen, más que castigar, reeducar la conducta de todos aquellos menores que incurren en prácticas o acciones reñidas con la ley, y hacer que los mismos descubran sus más importantes valores.
Considera este singular magistrado que aparte de otras causas, la delincuencia juvenil es originada o está íntimamente asociada a la mala educación que los padres brindan a sus hijos. Que detrás de la conducta delincuencial infantojuvenil existe una familia disfuncional, un niño maleducado y unos padres incompetentes, vale decir, unos padres creadores de hijos delincuentes.
Plantea Calatayud que todo el mundo puede regenerarse, y que la mejor forma de lograr esto, fundamentalmente cuando de menores se trata, es mediante la educación, y no necesariamente a través de la represión, el castigo y la privación de libertad. Esta visión del delito y la justicia es lo que ha llevado a dicho magistrado a emitir numerosas sentencias, consideradas ejemplares por el propio juez, que, por originales, han impactado considerablemente y generado sorpresas en la sociedad española .
Pero ha sido su muy interesante “Decálogo para formar un delincuente”, publicado en su libro: “Reflexiones de un juez de menores” (2007), lo que más fama le ha dado al singular juez que nos ocupa. Como considero, lo mismo que este, que muchos padres y madres se comportan como genuinos o auténticos constructores de delincuentes, me permito presentarles a ellos el contenido del referido decálogo:
DECALOGO PARA FORMAR UN DELINCUENTE
1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño .Así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclame que nunca pudo hacer nada por él»
Así concluye el famoso magistrado español su muy interesante y aleccionador decálogo, texto al cual yo le agregaría un párrafo final, para recomendarle a papá y a mamá lo siguiente:
Si usted desea tener en su casa un “pichón” de delincuente o un hijo antisocial, sencillamente apruebe todos los actos de travesuras que este cometa, nunca lo reproche ni castigue y defiéndalo “a sangre y fuego”. Ante la sociedad, preséntelo como un ángel bajado del cielo, dígale que todo lo que él hace está bien, apele a todos los recursos posibles para ocultar sus inconductas y, en situaciones de conflictos, trate de mostrarle al mundo las bondades e inocencia de su adorado “muchacho”.
jueves, 17 de agosto de 2017
BLOQUEOS, MAESTROS CANCELADOS, COMPLICIDADES Y LA AUSENCIA DE CONTROL Y DE AUTORIDAD DE LOS DIRECTORES DE DISTRITOS ESCOLARES
Por : Domingo Caba Ramos.
El Ministerio de Educación de la República Dominicana informó recientemente que tres mil novecientos veintinueve maestros quedaron fuera de nómina, porque cobraban sin trabajar. Antes de esta medida, el organismo oficial había autorizado el bloqueo de nómina de ocho mil noventa y ocho profesores, hasta tanto se determinara si estos estaban ofreciendo el servicio correspondiente.
La investigación llevada a cabo por el Ministerio de Educación para determinar quién o no trabajaba, consistió, como primer paso, en una auditoría realizada por un equipo técnico enviado directamente de la sede central, en Santo Domingo, que se trasladó a todos los centros educativos de todos los distritos escolares del país.
Vale resaltar que la auditoría preindicada estuvo a cargo, no de las autoridades de cada distrito escolar, sino de técnicos procedentes de la sede del ministerio.
¿Por qué?
¿No cuenta cada distrito educativo con un funcionario que lo dirige y el cual, junto a su equipo técnico bien pudo haber realizado dicha auditoría?
¿No es este funcionario el único autorizado para ejecutar todos los movimientos: nombramientos, traslados, cancelaciones, suspensiones, etc. que ocurran en su demarcación?
Si es así, ¿no es el director de distrito el más llamado a saber quién trabaja y quién no en su área educativa?
¿Cómo entonces puede cobrar un maestro sin trabajar sin que lo sepa el director de distrito? Esto, naturalmente, lleva a pensar que tan grave irregularidad o acto de corrupción solo es posible cuando es motorizada o cuenta con la complicidad del director de distrito.
¿Por qué las auditorías tienen que ser realizadas por técnicos de la sede del ministerio y no por las autoridades de la base del sistema, encabezadas por el señor director o directora de distrito?
¿Es que las máximas autoridades del sistema educativo dominicano no confían en los encargados de distritos escolares, técnicos distritales y demás autoridades regionales? ¿Para qué sirven entonces estas autoridades? ¿Cuál es el verdadero rol de un director distrital?
Realmente no lo sé. Lo que sí sé es que su autoridad es casi nula si la comparamos con el poder que poseía el otrora inspector de educación, nombre que se le daba al director de distrito en la época en que yo ejercí como director de escuela pública.
En fin, ¿cómo pagarle un elevado salario a un funcionario que no tenga el mínimo control de su personal o no cuenta siquiera con la elemental competencia de saber quién trabaja y quién cobra sin trabajar en su distrito educativo?
El Ministerio de Educación de la República Dominicana informó recientemente que tres mil novecientos veintinueve maestros quedaron fuera de nómina, porque cobraban sin trabajar. Antes de esta medida, el organismo oficial había autorizado el bloqueo de nómina de ocho mil noventa y ocho profesores, hasta tanto se determinara si estos estaban ofreciendo el servicio correspondiente.
La investigación llevada a cabo por el Ministerio de Educación para determinar quién o no trabajaba, consistió, como primer paso, en una auditoría realizada por un equipo técnico enviado directamente de la sede central, en Santo Domingo, que se trasladó a todos los centros educativos de todos los distritos escolares del país.
Vale resaltar que la auditoría preindicada estuvo a cargo, no de las autoridades de cada distrito escolar, sino de técnicos procedentes de la sede del ministerio.
¿Por qué?
¿No cuenta cada distrito educativo con un funcionario que lo dirige y el cual, junto a su equipo técnico bien pudo haber realizado dicha auditoría?
¿No es este funcionario el único autorizado para ejecutar todos los movimientos: nombramientos, traslados, cancelaciones, suspensiones, etc. que ocurran en su demarcación?
Si es así, ¿no es el director de distrito el más llamado a saber quién trabaja y quién no en su área educativa?
¿Cómo entonces puede cobrar un maestro sin trabajar sin que lo sepa el director de distrito? Esto, naturalmente, lleva a pensar que tan grave irregularidad o acto de corrupción solo es posible cuando es motorizada o cuenta con la complicidad del director de distrito.
¿Por qué las auditorías tienen que ser realizadas por técnicos de la sede del ministerio y no por las autoridades de la base del sistema, encabezadas por el señor director o directora de distrito?
¿Es que las máximas autoridades del sistema educativo dominicano no confían en los encargados de distritos escolares, técnicos distritales y demás autoridades regionales? ¿Para qué sirven entonces estas autoridades? ¿Cuál es el verdadero rol de un director distrital?
Realmente no lo sé. Lo que sí sé es que su autoridad es casi nula si la comparamos con el poder que poseía el otrora inspector de educación, nombre que se le daba al director de distrito en la época en que yo ejercí como director de escuela pública.
En fin, ¿cómo pagarle un elevado salario a un funcionario que no tenga el mínimo control de su personal o no cuenta siquiera con la elemental competencia de saber quién trabaja y quién cobra sin trabajar en su distrito educativo?
sábado, 12 de agosto de 2017
VERBOS DEFECTIVOS
Se llaman DEFECTIVOS los verbos que presentan una conjugación incompleta, es decir, los que constituyen paradigmas que carecen de algunas formas flexivas” (Nueva gramática de la lengua española, 2010, p.68) Se trata de verbos cuya conjugación es incompleta debido a que carecen de algunas formas personales o de algún tiempo verbal: balbucir, acontecer, acaecer, blandir, concernir….También son llamados verbos incompletos.
Son también defectivos los verbos referidos a fenómenos de la naturaleza (anochecer, llover, anochecer, atardecer, relampaguear…)
El verbo abolir, considerado tradicionalmente defectivo, se usa actualmente en todas sus formas…” (Abolo, aboles, abole, abolemos, aboléis, abolen… Se trata de un verbo regular)
Son también defectivos los verbos referidos a fenómenos de la naturaleza (anochecer, llover, anochecer, atardecer, relampaguear…)
El verbo abolir, considerado tradicionalmente defectivo, se usa actualmente en todas sus formas…” (Abolo, aboles, abole, abolemos, aboléis, abolen… Se trata de un verbo regular)
miércoles, 2 de agosto de 2017
INCONTINENCIA VERBAL Y COMUNICACIÓN EFECTIVA
En el ámbito de la salud, se entiende por incontinencia urinaria la “pérdida involuntaria de orina” Se produce esta cuando la persona confronta problemas para controlar la micción o la orina. En el ámbito de la comunicación, existe otra incontinencia no menos nociva: la verbal.
Por incontinencia verbal entendemos la dificultad que confronta el hablante de controlar la palabra en el acto comunicativo. Se origina cuando el sujeto comunicante incurre en continuos exabruptos, cuando habla más de lo que debería hablar, dice lo que debería callar y habla cuando debería permanecer en silencio. Y al hablar, casi siempre lo hace sin pensar o cegado por la impulsividad del momento, por la pasión, la ira, la irracionalidad y el descontrol de sus emociones.
La inteligencia emocional de este tipo de hablante es muy baja, y por eso “dice todo lo que le llega a la boca”, no importa las molestias que generen sus palabras. Y es que como el impulso les nubla la reflexión, nunca miden el efecto o impacto negativo que sus verbales intervenciones o necias palabras pueden originar después de pronunciadas. Algunos tienen plena conciencia del problema, mas, sin embargo, no son capaces de superarlo. Otros, por el contrario,lo ignoran por completo, y al desconocerlo, la incontinencia verbal se repite o lexicaliza en forma indefinida, se asume como una práctica normal por entender que al incurrir en los tan indelicados exabruptos, nada indebido se está realizando.
Es muy difícil que en las relaciones interpersonales no se produzcan grietas y que la comunicación efectiva se pueda lograr allí donde impere la incontinencia verbal. Pensar, antes de hablar, parece ser entonces la clave de una buena comunicación. Por eso, conviene tener en todo momento la sabia enseñanza que entraña el siempre aleccionador proverbio chino:
Por incontinencia verbal entendemos la dificultad que confronta el hablante de controlar la palabra en el acto comunicativo. Se origina cuando el sujeto comunicante incurre en continuos exabruptos, cuando habla más de lo que debería hablar, dice lo que debería callar y habla cuando debería permanecer en silencio. Y al hablar, casi siempre lo hace sin pensar o cegado por la impulsividad del momento, por la pasión, la ira, la irracionalidad y el descontrol de sus emociones.
La inteligencia emocional de este tipo de hablante es muy baja, y por eso “dice todo lo que le llega a la boca”, no importa las molestias que generen sus palabras. Y es que como el impulso les nubla la reflexión, nunca miden el efecto o impacto negativo que sus verbales intervenciones o necias palabras pueden originar después de pronunciadas. Algunos tienen plena conciencia del problema, mas, sin embargo, no son capaces de superarlo. Otros, por el contrario,lo ignoran por completo, y al desconocerlo, la incontinencia verbal se repite o lexicaliza en forma indefinida, se asume como una práctica normal por entender que al incurrir en los tan indelicados exabruptos, nada indebido se está realizando.
Es muy difícil que en las relaciones interpersonales no se produzcan grietas y que la comunicación efectiva se pueda lograr allí donde impere la incontinencia verbal. Pensar, antes de hablar, parece ser entonces la clave de una buena comunicación. Por eso, conviene tener en todo momento la sabia enseñanza que entraña el siempre aleccionador proverbio chino:
« SI
LO QUE USTED VA A DECIR NO ES MÁS HERMOSO QUE EL SILENCIO, ENTONCES CÁLLESE»
domingo, 30 de julio de 2017
«¿POR QUÉ SIEMPRE LA ESCRITURA DE SUS DOS APELLIDOS ?»
Por: Domingo Caba Ramos
Domingo Caba Quezada
La pregunta me la hizo una curiosa alumna en la universidad, hace apenas una semana, al notar que en mis artículos, y hasta en el material de apoyo que preparo para las clases, me autoidentifico, escribiendo siempre, después del nombre, mis dos apellidos: Caba Ramos.
« -La razón es muy sencilla: – le respondí amablemente. Escribí siempre mis dos apellidos constituye para mí la más tierna y amorosa forma de visibilizar, mantener viva la imagen o destacar la presencia del ser protagonista o artífice de mi formación humana y profesional. Del ser sin cuyo esfuerzo, motivación y seguimiento hoy yo no estuviera en esta universidad impartiéndoles esta clase. Ese ser es mi siempre recordada madre (Q.E.P.D)»
«-¿Y qué pasó con su padre, pues noto que apenas lo menciona?» - preguntó de nuevo la estudiante, sumamente interesada y con su curiosidad cada vez más encendida, como si tratara de aprovechar al máximo el momento o la confesión del profesor no muy dado a emitir juicios o hablar en el aula de nada que tengan que ver con su mundo íntimo.
«- Mi padre, según lo que me contaron sus hermanos, amigos, cuñados y mi propia madre, fue un activo comerciante, un ser extraordinario, un excelente ser humano en todo el sentido de la palabra. Un ser íntegro, responsable, trabajador, muy respetado por todos y, lo que es más importante, extremadamente honesto, que en todo momento aspiró lo mejor para sus hijos. Mas el destino, a veces traicionero, me impidió conocerlo, dormirme en sus brazos o ser arrullado por la música emanada de sus besos: el asma acabó con su vida en un julio como este, tres meses antes de yo nacer.
Librada Ramos Vda. Caba
Fue entonces cuando mi madre cogió el timón del barco familiar, y cual heroína sin nombre, se dispuso a materializar todos los sueños que el esposo muerto a destiempo había concebido en pos del bienestar de unos retoños, seis en total, ninguno de los cuales había desbordado los límites de la niñez. Por eso entiendo que la memoria de mi progenitora tiene que estar viva y latente en mi segundo apellido (Ramos), como orgullosamente llevo viva en el primero (Caba) la memoria de mi padre»
«-Gracias, maestro, por su respuesta» – me respondió un tanto compungida, al mismo tiempo en que una lágrima solitaria se deslizaba por su frágil y diminuta anatomía.
La pregunta me la hizo una curiosa alumna en la universidad, hace apenas una semana, al notar que en mis artículos, y hasta en el material de apoyo que preparo para las clases, me autoidentifico, escribiendo siempre, después del nombre, mis dos apellidos: Caba Ramos.
« -La razón es muy sencilla: – le respondí amablemente. Escribí siempre mis dos apellidos constituye para mí la más tierna y amorosa forma de visibilizar, mantener viva la imagen o destacar la presencia del ser protagonista o artífice de mi formación humana y profesional. Del ser sin cuyo esfuerzo, motivación y seguimiento hoy yo no estuviera en esta universidad impartiéndoles esta clase. Ese ser es mi siempre recordada madre (Q.E.P.D)»
«-¿Y qué pasó con su padre, pues noto que apenas lo menciona?» - preguntó de nuevo la estudiante, sumamente interesada y con su curiosidad cada vez más encendida, como si tratara de aprovechar al máximo el momento o la confesión del profesor no muy dado a emitir juicios o hablar en el aula de nada que tengan que ver con su mundo íntimo.
«- Mi padre, según lo que me contaron sus hermanos, amigos, cuñados y mi propia madre, fue un activo comerciante, un ser extraordinario, un excelente ser humano en todo el sentido de la palabra. Un ser íntegro, responsable, trabajador, muy respetado por todos y, lo que es más importante, extremadamente honesto, que en todo momento aspiró lo mejor para sus hijos. Mas el destino, a veces traicionero, me impidió conocerlo, dormirme en sus brazos o ser arrullado por la música emanada de sus besos: el asma acabó con su vida en un julio como este, tres meses antes de yo nacer.
Librada Ramos Vda. Caba
Fue entonces cuando mi madre cogió el timón del barco familiar, y cual heroína sin nombre, se dispuso a materializar todos los sueños que el esposo muerto a destiempo había concebido en pos del bienestar de unos retoños, seis en total, ninguno de los cuales había desbordado los límites de la niñez. Por eso entiendo que la memoria de mi progenitora tiene que estar viva y latente en mi segundo apellido (Ramos), como orgullosamente llevo viva en el primero (Caba) la memoria de mi padre»
«-Gracias, maestro, por su respuesta» – me respondió un tanto compungida, al mismo tiempo en que una lágrima solitaria se deslizaba por su frágil y diminuta anatomía.
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