(A la madre del joven Marlon Martínez, confeso autor de la muerte de su adolescente novia embarazada)
Por: Domingo Caba Ramos.
Marlon Martínez y su madre Marlyn Martínez
Ahora que los actos de delincuencia campean por sus fueros en la República Dominicana. Ahora que las columnas que servían de sostén a los valores tradicionales de la sociedad dominicana, parecen haberse derrumbados. Ahora que hasta niños de diez años violan y matan al ser violado, y a sabiendas de que la actitud que asuman los padres en la educación de sus hijos favorece o no el desarrollo de la delincuencia, quizás convenga compartir de nuevo el contenido del presente artículo, publicado hace varios años en la prensa nacional :
«Emilio Calatayud es un popular juez de menores de Granada, España, que dentro y fuera de su país se ha hecho famoso por sus educativas y rehabilitadoras sentencias, dictadas a la hora de aplicar justicia a los menores de edad, las cuales persiguen, más que castigar, reeducar la conducta de todos aquellos menores que incurren en prácticas o acciones reñidas con la ley, y hacer que los mismos descubran sus más importantes valores.
Considera este singular magistrado que aparte de otras causas, la delincuencia juvenil es originada o está íntimamente asociada a la mala educación que los padres brindan a sus hijos. Que detrás de la conducta delincuencial infantojuvenil existe una familia disfuncional, un niño maleducado y unos padres incompetentes, vale decir, unos padres creadores de hijos delincuentes.
Plantea Calatayud que todo el mundo puede regenerarse, y que la mejor forma de lograr esto, fundamentalmente cuando de menores se trata, es mediante la educación, y no necesariamente a través de la represión, el castigo y la privación de libertad. Esta visión del delito y la justicia es lo que ha llevado a dicho magistrado a emitir numerosas sentencias, consideradas ejemplares por el propio juez, que, por originales, han impactado considerablemente y generado sorpresas en la sociedad española .
Pero ha sido su muy interesante “Decálogo para formar un delincuente”, publicado en su libro: “Reflexiones de un juez de menores” (2007), lo que más fama le ha dado al singular juez que nos ocupa. Como considero, lo mismo que este, que muchos padres y madres se comportan como genuinos o auténticos constructores de delincuentes, me permito presentarles a ellos el contenido del referido decálogo:
DECALOGO PARA FORMAR UN DELINCUENTE
1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
2. No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas.
4. No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes. Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7. Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño .Así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.
Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclame que nunca pudo hacer nada por él»
Así concluye el famoso magistrado español su muy interesante y aleccionador decálogo, texto al cual yo le agregaría un párrafo final, para recomendarle a papá y a mamá lo siguiente:
Si usted desea tener en su casa un “pichón” de delincuente o un hijo antisocial, sencillamente apruebe todos los actos de travesuras que este cometa, nunca lo reproche ni castigue y defiéndalo “a sangre y fuego”. Ante la sociedad, preséntelo como un ángel bajado del cielo, dígale que todo lo que él hace está bien, apele a todos los recursos posibles para ocultar sus inconductas y, en situaciones de conflictos, trate de mostrarle al mundo las bondades e inocencia de su adorado “muchacho”.
jueves, 31 de agosto de 2017
jueves, 17 de agosto de 2017
BLOQUEOS, MAESTROS CANCELADOS, COMPLICIDADES Y LA AUSENCIA DE CONTROL Y DE AUTORIDAD DE LOS DIRECTORES DE DISTRITOS ESCOLARES
Por : Domingo Caba Ramos.
El Ministerio de Educación de la República Dominicana informó recientemente que tres mil novecientos veintinueve maestros quedaron fuera de nómina, porque cobraban sin trabajar. Antes de esta medida, el organismo oficial había autorizado el bloqueo de nómina de ocho mil noventa y ocho profesores, hasta tanto se determinara si estos estaban ofreciendo el servicio correspondiente.
La investigación llevada a cabo por el Ministerio de Educación para determinar quién o no trabajaba, consistió, como primer paso, en una auditoría realizada por un equipo técnico enviado directamente de la sede central, en Santo Domingo, que se trasladó a todos los centros educativos de todos los distritos escolares del país.
Vale resaltar que la auditoría preindicada estuvo a cargo, no de las autoridades de cada distrito escolar, sino de técnicos procedentes de la sede del ministerio.
¿Por qué?
¿No cuenta cada distrito educativo con un funcionario que lo dirige y el cual, junto a su equipo técnico bien pudo haber realizado dicha auditoría?
¿No es este funcionario el único autorizado para ejecutar todos los movimientos: nombramientos, traslados, cancelaciones, suspensiones, etc. que ocurran en su demarcación?
Si es así, ¿no es el director de distrito el más llamado a saber quién trabaja y quién no en su área educativa?
¿Cómo entonces puede cobrar un maestro sin trabajar sin que lo sepa el director de distrito? Esto, naturalmente, lleva a pensar que tan grave irregularidad o acto de corrupción solo es posible cuando es motorizada o cuenta con la complicidad del director de distrito.
¿Por qué las auditorías tienen que ser realizadas por técnicos de la sede del ministerio y no por las autoridades de la base del sistema, encabezadas por el señor director o directora de distrito?
¿Es que las máximas autoridades del sistema educativo dominicano no confían en los encargados de distritos escolares, técnicos distritales y demás autoridades regionales? ¿Para qué sirven entonces estas autoridades? ¿Cuál es el verdadero rol de un director distrital?
Realmente no lo sé. Lo que sí sé es que su autoridad es casi nula si la comparamos con el poder que poseía el otrora inspector de educación, nombre que se le daba al director de distrito en la época en que yo ejercí como director de escuela pública.
En fin, ¿cómo pagarle un elevado salario a un funcionario que no tenga el mínimo control de su personal o no cuenta siquiera con la elemental competencia de saber quién trabaja y quién cobra sin trabajar en su distrito educativo?
El Ministerio de Educación de la República Dominicana informó recientemente que tres mil novecientos veintinueve maestros quedaron fuera de nómina, porque cobraban sin trabajar. Antes de esta medida, el organismo oficial había autorizado el bloqueo de nómina de ocho mil noventa y ocho profesores, hasta tanto se determinara si estos estaban ofreciendo el servicio correspondiente.
La investigación llevada a cabo por el Ministerio de Educación para determinar quién o no trabajaba, consistió, como primer paso, en una auditoría realizada por un equipo técnico enviado directamente de la sede central, en Santo Domingo, que se trasladó a todos los centros educativos de todos los distritos escolares del país.
Vale resaltar que la auditoría preindicada estuvo a cargo, no de las autoridades de cada distrito escolar, sino de técnicos procedentes de la sede del ministerio.
¿Por qué?
¿No cuenta cada distrito educativo con un funcionario que lo dirige y el cual, junto a su equipo técnico bien pudo haber realizado dicha auditoría?
¿No es este funcionario el único autorizado para ejecutar todos los movimientos: nombramientos, traslados, cancelaciones, suspensiones, etc. que ocurran en su demarcación?
Si es así, ¿no es el director de distrito el más llamado a saber quién trabaja y quién no en su área educativa?
¿Cómo entonces puede cobrar un maestro sin trabajar sin que lo sepa el director de distrito? Esto, naturalmente, lleva a pensar que tan grave irregularidad o acto de corrupción solo es posible cuando es motorizada o cuenta con la complicidad del director de distrito.
¿Por qué las auditorías tienen que ser realizadas por técnicos de la sede del ministerio y no por las autoridades de la base del sistema, encabezadas por el señor director o directora de distrito?
¿Es que las máximas autoridades del sistema educativo dominicano no confían en los encargados de distritos escolares, técnicos distritales y demás autoridades regionales? ¿Para qué sirven entonces estas autoridades? ¿Cuál es el verdadero rol de un director distrital?
Realmente no lo sé. Lo que sí sé es que su autoridad es casi nula si la comparamos con el poder que poseía el otrora inspector de educación, nombre que se le daba al director de distrito en la época en que yo ejercí como director de escuela pública.
En fin, ¿cómo pagarle un elevado salario a un funcionario que no tenga el mínimo control de su personal o no cuenta siquiera con la elemental competencia de saber quién trabaja y quién cobra sin trabajar en su distrito educativo?
sábado, 12 de agosto de 2017
VERBOS DEFECTIVOS
Se llaman DEFECTIVOS los verbos que presentan una conjugación incompleta, es decir, los que constituyen paradigmas que carecen de algunas formas flexivas” (Nueva gramática de la lengua española, 2010, p.68) Se trata de verbos cuya conjugación es incompleta debido a que carecen de algunas formas personales o de algún tiempo verbal: balbucir, acontecer, acaecer, blandir, concernir….También son llamados verbos incompletos.
Son también defectivos los verbos referidos a fenómenos de la naturaleza (anochecer, llover, anochecer, atardecer, relampaguear…)
El verbo abolir, considerado tradicionalmente defectivo, se usa actualmente en todas sus formas…” (Abolo, aboles, abole, abolemos, aboléis, abolen… Se trata de un verbo regular)
Son también defectivos los verbos referidos a fenómenos de la naturaleza (anochecer, llover, anochecer, atardecer, relampaguear…)
El verbo abolir, considerado tradicionalmente defectivo, se usa actualmente en todas sus formas…” (Abolo, aboles, abole, abolemos, aboléis, abolen… Se trata de un verbo regular)
miércoles, 2 de agosto de 2017
INCONTINENCIA VERBAL Y COMUNICACIÓN EFECTIVA
En el ámbito de la salud, se entiende por incontinencia urinaria la “pérdida involuntaria de orina” Se produce esta cuando la persona confronta problemas para controlar la micción o la orina. En el ámbito de la comunicación, existe otra incontinencia no menos nociva: la verbal.
Por incontinencia verbal entendemos la dificultad que confronta el hablante de controlar la palabra en el acto comunicativo. Se origina cuando el sujeto comunicante incurre en continuos exabruptos, cuando habla más de lo que debería hablar, dice lo que debería callar y habla cuando debería permanecer en silencio. Y al hablar, casi siempre lo hace sin pensar o cegado por la impulsividad del momento, por la pasión, la ira, la irracionalidad y el descontrol de sus emociones.
La inteligencia emocional de este tipo de hablante es muy baja, y por eso “dice todo lo que le llega a la boca”, no importa las molestias que generen sus palabras. Y es que como el impulso les nubla la reflexión, nunca miden el efecto o impacto negativo que sus verbales intervenciones o necias palabras pueden originar después de pronunciadas. Algunos tienen plena conciencia del problema, mas, sin embargo, no son capaces de superarlo. Otros, por el contrario,lo ignoran por completo, y al desconocerlo, la incontinencia verbal se repite o lexicaliza en forma indefinida, se asume como una práctica normal por entender que al incurrir en los tan indelicados exabruptos, nada indebido se está realizando.
Es muy difícil que en las relaciones interpersonales no se produzcan grietas y que la comunicación efectiva se pueda lograr allí donde impere la incontinencia verbal. Pensar, antes de hablar, parece ser entonces la clave de una buena comunicación. Por eso, conviene tener en todo momento la sabia enseñanza que entraña el siempre aleccionador proverbio chino:
Por incontinencia verbal entendemos la dificultad que confronta el hablante de controlar la palabra en el acto comunicativo. Se origina cuando el sujeto comunicante incurre en continuos exabruptos, cuando habla más de lo que debería hablar, dice lo que debería callar y habla cuando debería permanecer en silencio. Y al hablar, casi siempre lo hace sin pensar o cegado por la impulsividad del momento, por la pasión, la ira, la irracionalidad y el descontrol de sus emociones.
La inteligencia emocional de este tipo de hablante es muy baja, y por eso “dice todo lo que le llega a la boca”, no importa las molestias que generen sus palabras. Y es que como el impulso les nubla la reflexión, nunca miden el efecto o impacto negativo que sus verbales intervenciones o necias palabras pueden originar después de pronunciadas. Algunos tienen plena conciencia del problema, mas, sin embargo, no son capaces de superarlo. Otros, por el contrario,lo ignoran por completo, y al desconocerlo, la incontinencia verbal se repite o lexicaliza en forma indefinida, se asume como una práctica normal por entender que al incurrir en los tan indelicados exabruptos, nada indebido se está realizando.
Es muy difícil que en las relaciones interpersonales no se produzcan grietas y que la comunicación efectiva se pueda lograr allí donde impere la incontinencia verbal. Pensar, antes de hablar, parece ser entonces la clave de una buena comunicación. Por eso, conviene tener en todo momento la sabia enseñanza que entraña el siempre aleccionador proverbio chino:
« SI
LO QUE USTED VA A DECIR NO ES MÁS HERMOSO QUE EL SILENCIO, ENTONCES CÁLLESE»
domingo, 30 de julio de 2017
«¿POR QUÉ SIEMPRE LA ESCRITURA DE SUS DOS APELLIDOS ?»
Por: Domingo Caba Ramos
Domingo Caba Quezada
La pregunta me la hizo una curiosa alumna en la universidad, hace apenas una semana, al notar que en mis artículos, y hasta en el material de apoyo que preparo para las clases, me autoidentifico, escribiendo siempre, después del nombre, mis dos apellidos: Caba Ramos.
« -La razón es muy sencilla: – le respondí amablemente. Escribí siempre mis dos apellidos constituye para mí la más tierna y amorosa forma de visibilizar, mantener viva la imagen o destacar la presencia del ser protagonista o artífice de mi formación humana y profesional. Del ser sin cuyo esfuerzo, motivación y seguimiento hoy yo no estuviera en esta universidad impartiéndoles esta clase. Ese ser es mi siempre recordada madre (Q.E.P.D)»
«-¿Y qué pasó con su padre, pues noto que apenas lo menciona?» - preguntó de nuevo la estudiante, sumamente interesada y con su curiosidad cada vez más encendida, como si tratara de aprovechar al máximo el momento o la confesión del profesor no muy dado a emitir juicios o hablar en el aula de nada que tengan que ver con su mundo íntimo.
«- Mi padre, según lo que me contaron sus hermanos, amigos, cuñados y mi propia madre, fue un activo comerciante, un ser extraordinario, un excelente ser humano en todo el sentido de la palabra. Un ser íntegro, responsable, trabajador, muy respetado por todos y, lo que es más importante, extremadamente honesto, que en todo momento aspiró lo mejor para sus hijos. Mas el destino, a veces traicionero, me impidió conocerlo, dormirme en sus brazos o ser arrullado por la música emanada de sus besos: el asma acabó con su vida en un julio como este, tres meses antes de yo nacer.
Librada Ramos Vda. Caba
Fue entonces cuando mi madre cogió el timón del barco familiar, y cual heroína sin nombre, se dispuso a materializar todos los sueños que el esposo muerto a destiempo había concebido en pos del bienestar de unos retoños, seis en total, ninguno de los cuales había desbordado los límites de la niñez. Por eso entiendo que la memoria de mi progenitora tiene que estar viva y latente en mi segundo apellido (Ramos), como orgullosamente llevo viva en el primero (Caba) la memoria de mi padre»
«-Gracias, maestro, por su respuesta» – me respondió un tanto compungida, al mismo tiempo en que una lágrima solitaria se deslizaba por su frágil y diminuta anatomía.
La pregunta me la hizo una curiosa alumna en la universidad, hace apenas una semana, al notar que en mis artículos, y hasta en el material de apoyo que preparo para las clases, me autoidentifico, escribiendo siempre, después del nombre, mis dos apellidos: Caba Ramos.
« -La razón es muy sencilla: – le respondí amablemente. Escribí siempre mis dos apellidos constituye para mí la más tierna y amorosa forma de visibilizar, mantener viva la imagen o destacar la presencia del ser protagonista o artífice de mi formación humana y profesional. Del ser sin cuyo esfuerzo, motivación y seguimiento hoy yo no estuviera en esta universidad impartiéndoles esta clase. Ese ser es mi siempre recordada madre (Q.E.P.D)»
«-¿Y qué pasó con su padre, pues noto que apenas lo menciona?» - preguntó de nuevo la estudiante, sumamente interesada y con su curiosidad cada vez más encendida, como si tratara de aprovechar al máximo el momento o la confesión del profesor no muy dado a emitir juicios o hablar en el aula de nada que tengan que ver con su mundo íntimo.
«- Mi padre, según lo que me contaron sus hermanos, amigos, cuñados y mi propia madre, fue un activo comerciante, un ser extraordinario, un excelente ser humano en todo el sentido de la palabra. Un ser íntegro, responsable, trabajador, muy respetado por todos y, lo que es más importante, extremadamente honesto, que en todo momento aspiró lo mejor para sus hijos. Mas el destino, a veces traicionero, me impidió conocerlo, dormirme en sus brazos o ser arrullado por la música emanada de sus besos: el asma acabó con su vida en un julio como este, tres meses antes de yo nacer.
Librada Ramos Vda. Caba
Fue entonces cuando mi madre cogió el timón del barco familiar, y cual heroína sin nombre, se dispuso a materializar todos los sueños que el esposo muerto a destiempo había concebido en pos del bienestar de unos retoños, seis en total, ninguno de los cuales había desbordado los límites de la niñez. Por eso entiendo que la memoria de mi progenitora tiene que estar viva y latente en mi segundo apellido (Ramos), como orgullosamente llevo viva en el primero (Caba) la memoria de mi padre»
«-Gracias, maestro, por su respuesta» – me respondió un tanto compungida, al mismo tiempo en que una lágrima solitaria se deslizaba por su frágil y diminuta anatomía.
jueves, 13 de julio de 2017
«ENCARTADO »: EL EUFEMISMO DEL MOMENTO EN EL HABLA DOMINICANA
Indiscutiblemente que en el habla dominicana, “encartado” es la palabra del momento, la que está muy, pero muy “pegada”, especialmente en los medios de comunicación.
La susodicha y desconocida voz se puso aquí de moda a partir del momento en que un grupo de “prestantes” ciudadanos fueron a parar a la cárcel, acusados de recibir sobornos de la empresa constructora Odebrech.
Como es normal, cada hecho, cada acontecimiento de impactante relevancia saca a la luz voces de uso poco común o que no forman parte del léxico activo de los hablantes pertenecientes a una comunidad lingüística determinada. En el ámbito dominicano, el caso Odebrecht, por ejemplo, contribuyó a que se extrajera del cofre de la lengua, y posteriormente se popularizara, una palabra que hasta ese momento muy pocos habían escuchado: ENCARTADO.
¿Qué significa “Encartado”?
Según el diccionario académico, “Encartado “soporta, entre otras acepciones, el significado de individuo: «Sujeto a un proceso, especialmente penal»
Todo ser “sujeto a un proceso…” es, por definición, un procesado, voz esta que en el español dominicano y en otras partes del mundo hispanohablante entraña los más negativos y desagradables valores significativos: “encausado”, “condenado”, “acusado”, “enjuiciado”, “inculpado…” Merced a estas significaciones nada placenteras, “procesado” se nos presenta entonces como una palabra “tabú”. Para evitar utilizarla, mas si les aplica a individuos provistos de rangos, alcurnia o prestigio social, entonces se maquilla o reemplaza por una palabra que como “encartado” resulta más galante, inofensiva, elegante y decorosa. Y, por consiguiente, menos atentatoria a la moral, al honor y a las buenas costumbres.
Conforme a las ideas preindicadas , el novedoso vocablo, “encartado”, ha de ser concebido como un auténtico eufemismo, cuyo uso, en el contexto que nos ocupa, tendría como propósito central, consciente o inconscientemente, minimizar la dolosa etiqueta que sí entraña el término “imputado” en perjuicio de unos ciudadanos ( empresarios, funcionarios, políticos…) que la sociedad percibe como “honorables”
Por eso no ha de extrañar que solo estos seres con prestancia, nombres y apellidos sean llamados “encartados” por nuestros comunicadores sociales, no así los individuos comunes que incurren en faltas graves reñidas con la ley; pero que carecen de rango y distinción. Cuando estos últimos son sometidos a la justicia, ya no se trata de “encartados”, sino de “imputados”, “acusados”, “procesados”, “encausados”, “violadores de la ley”, etc.
Obviamente que las denominaciones para referirse al sometido a la justicia varían, según el prestigio o la clase social a la que pertenezca la persona procesada.
NOTAS:
La susodicha y desconocida voz se puso aquí de moda a partir del momento en que un grupo de “prestantes” ciudadanos fueron a parar a la cárcel, acusados de recibir sobornos de la empresa constructora Odebrech.
Como es normal, cada hecho, cada acontecimiento de impactante relevancia saca a la luz voces de uso poco común o que no forman parte del léxico activo de los hablantes pertenecientes a una comunidad lingüística determinada. En el ámbito dominicano, el caso Odebrecht, por ejemplo, contribuyó a que se extrajera del cofre de la lengua, y posteriormente se popularizara, una palabra que hasta ese momento muy pocos habían escuchado: ENCARTADO.
¿Qué significa “Encartado”?
Según el diccionario académico, “Encartado “soporta, entre otras acepciones, el significado de individuo: «Sujeto a un proceso, especialmente penal»
Todo ser “sujeto a un proceso…” es, por definición, un procesado, voz esta que en el español dominicano y en otras partes del mundo hispanohablante entraña los más negativos y desagradables valores significativos: “encausado”, “condenado”, “acusado”, “enjuiciado”, “inculpado…” Merced a estas significaciones nada placenteras, “procesado” se nos presenta entonces como una palabra “tabú”. Para evitar utilizarla, mas si les aplica a individuos provistos de rangos, alcurnia o prestigio social, entonces se maquilla o reemplaza por una palabra que como “encartado” resulta más galante, inofensiva, elegante y decorosa. Y, por consiguiente, menos atentatoria a la moral, al honor y a las buenas costumbres.
Conforme a las ideas preindicadas , el novedoso vocablo, “encartado”, ha de ser concebido como un auténtico eufemismo, cuyo uso, en el contexto que nos ocupa, tendría como propósito central, consciente o inconscientemente, minimizar la dolosa etiqueta que sí entraña el término “imputado” en perjuicio de unos ciudadanos ( empresarios, funcionarios, políticos…) que la sociedad percibe como “honorables”
Por eso no ha de extrañar que solo estos seres con prestancia, nombres y apellidos sean llamados “encartados” por nuestros comunicadores sociales, no así los individuos comunes que incurren en faltas graves reñidas con la ley; pero que carecen de rango y distinción. Cuando estos últimos son sometidos a la justicia, ya no se trata de “encartados”, sino de “imputados”, “acusados”, “procesados”, “encausados”, “violadores de la ley”, etc.
Obviamente que las denominaciones para referirse al sometido a la justicia varían, según el prestigio o la clase social a la que pertenezca la persona procesada.
NOTAS:
(*) – Palabras
Tabú: son aquéllas que hacen
referencia a temas considerados desagradables por una cultura y que, por
tanto, son consideradas soeces, indelicadas,
vulgares, de mal gusto o atentatorias contra la dignidad, la moral y el
decoro.
(**) – Eufemismos: Son las palabras o expresiones que
los hablantes utilizan en sustitución de las palabras tabú. Palabras o expresiones políticamente
aceptables o menos
ofensivas que sustituyen a otras palabras de mal gusto, que pueden ofender o
sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente.
domingo, 2 de julio de 2017
«MAJESTAD NEGRA»
Por : Domingo Caba Ramos
(A mi buen amigo, veterano comunicador y buen declamador Enrique Fernández)
El paisaje antillano, el mito, lo sensual, lo simbólico, lo espiritual, el Caribe con su música , su danza, su magia y su cultura, la reproducción de los acordes de los tambores africanos , la estructura rítmica del verso lograda mediante el uso de un magistral juegos de palabras y los más variados recursos fónicos del verso español : todo se conjuga en “Majestad Negra” (1924), uno de los poemas representativos de la llamada poesía afroantillana, negroide o de la negritud, compuesta por uno de los autores representativos de esta expresión poética en la poesía hispanoamericana, el puertorriqueño LUIS PALÉS MATOS ( 1858/1959)
Al leerlo, percibimos que todos conocemos o alguna vez hemos visto a “Tembandumba”, representada por cualquiera de las mulatas que se desplazan exhibiendo sus gracias, sus sensuales movimientos y su “caderamen, masa con masa” por los cálidos senderos de los pueblos antillanos.
MAJESTAD NEGRA
Luis Palés Matos
«Por la encendida calle antillana
Va Tembandumba de la Quimbamba
-rumba, macumba, candombe, bámbula-
entre dos filas de negras caras.
Ante ella un congo--gongo y maraca-
ritma una conga bomba que bamba.
Culipandeando la Reina avanza,
Y de su inmensa grupa resbalan
meneos cachondos que el congo cuaja
En ríos de azúcar y de melaza.
Prieto trapiche de sensual zafra,
El caderamen, macon masa,
Exprime ritmos, suda que sangra,
Y la molienda culmina en danza.
Por la encendida calle antillana
Va Tembandumba de la Quimbamba.
Flor de Tórtola, rosa de Uganda,
Por ti crepitan bombas y bámbulas;
Por ti en calendas desenfrenadas
Quema la Antilla su sangre ñáñiga.
Haití te ofrece sus calabazas;
Fogosos rones te da Jamaica;
Cuba te dice: ¡dale, mulata!
Y Puerto Rico: ¡melao, melamba!
¡Sus, mis cocolos de negras caras!
Tronad, tambores; vibrad, maracas.
Por la encendida calle antillana -
rumba, macumba, candombe, bámbula-
va Tembandumba de la Quimbamba»
(A mi buen amigo, veterano comunicador y buen declamador Enrique Fernández)
El paisaje antillano, el mito, lo sensual, lo simbólico, lo espiritual, el Caribe con su música , su danza, su magia y su cultura, la reproducción de los acordes de los tambores africanos , la estructura rítmica del verso lograda mediante el uso de un magistral juegos de palabras y los más variados recursos fónicos del verso español : todo se conjuga en “Majestad Negra” (1924), uno de los poemas representativos de la llamada poesía afroantillana, negroide o de la negritud, compuesta por uno de los autores representativos de esta expresión poética en la poesía hispanoamericana, el puertorriqueño LUIS PALÉS MATOS ( 1858/1959)
Al leerlo, percibimos que todos conocemos o alguna vez hemos visto a “Tembandumba”, representada por cualquiera de las mulatas que se desplazan exhibiendo sus gracias, sus sensuales movimientos y su “caderamen, masa con masa” por los cálidos senderos de los pueblos antillanos.
MAJESTAD NEGRA
Luis Palés Matos
«Por la encendida calle antillana
Va Tembandumba de la Quimbamba
-rumba, macumba, candombe, bámbula-
entre dos filas de negras caras.
Ante ella un congo--gongo y maraca-
ritma una conga bomba que bamba.
Culipandeando la Reina avanza,
Y de su inmensa grupa resbalan
meneos cachondos que el congo cuaja
En ríos de azúcar y de melaza.
Prieto trapiche de sensual zafra,
El caderamen, macon masa,
Exprime ritmos, suda que sangra,
Y la molienda culmina en danza.
Por la encendida calle antillana
Va Tembandumba de la Quimbamba.
Flor de Tórtola, rosa de Uganda,
Por ti crepitan bombas y bámbulas;
Por ti en calendas desenfrenadas
Quema la Antilla su sangre ñáñiga.
Haití te ofrece sus calabazas;
Fogosos rones te da Jamaica;
Cuba te dice: ¡dale, mulata!
Y Puerto Rico: ¡melao, melamba!
¡Sus, mis cocolos de negras caras!
Tronad, tambores; vibrad, maracas.
Por la encendida calle antillana -
rumba, macumba, candombe, bámbula-
va Tembandumba de la Quimbamba»
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