jueves, 22 de junio de 2017

VIDA, PASION Y MUERTE DE LOS PRINCIPIOS

Por: Domingo Caba Ramos

 «Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres» 

José Martí

En nuestro país hubo una época en que los principios reinaban, existían o tenían sólida vigencia. Era la época en que se le rendía culto a la verdad, al deber y a los valores éticos y morales. Era la época en que al dominicano se le escuchaba decir con inocultable orgullo: "Yo no transijo con mis principios", "Por principios, no acepto o hago eso", " Primero muerto, antes que coger lo ajeno", " Pobre, pero honrado…, etc.,

Pero en el preciso instante en que los antivalores penetraron a su cuerpo vigoroso, los principios comenzaron a perder peso, enflaquecieron, se enfermaron y un buen día murieron. Sólo uno logró salvársele a la muerte: el muy conocido principio maquiavélico que establece aquello de que “El fin justifica los medios”.

 A partir de ese momento los verdaderos principios fueron desplazados, los antivalores asumieron el poder y el respeto a los preceptos éticos empezó a considerarse como un comportamiento típico de seres ingenuos, tradicionales o atrasados. Emerge con toda su fuerza la muy famosa “cultura del vivo” y comienza a llamársele “pariguayo”, “tonto” o “pendejo” a toda persona caracterizada por su honesto comportamiento; pero muy particularmente a todo aquel que habiendo desempeñado un cargo ejecutivo en la administración pública no se enriqueció ni hizo uso indebido de los bienes del Estado.

Cumplir o no con lo prometido poco parece importar. Sentimientos como la vergüenza y la culpa se van borrando progresivamente del mural de nuestras conciencias, y nuevas frases entran a formar parte del repertorio lingüístico de los dominicanos: “El serio no goza”, “Eso lo lograré caiga quien caiga”, “Punta de lápiz no mata a nadie”, “A quien yo le debo es que tiene que preocuparse”, “Por no aprovecharse o estar privando en serio , ahora se lo está llevando el diablo”, y otras expresiones que delatan hasta dónde ha llegado en nuestro país la inversión de valores.

Dentro de ese proceso de degradación moral que actualmente corroe los cimientos éticos de la sociedad dominicana es que se enmarcan, por citar sólo algunas, prácticas como los sobornos de Odebrecht, el transfuguismo, la compra y venta de votos en los procesos electorales, los robos y actos de corrupción cometidos durante el pasado reciente en Aduanas y, de manera recurrente, en otras áreas de la administración pública. `

 Y como resultado de esa inversión de valores o muerte de los principios es que la mayor parte de los dominicanos critica implacablemente a todo el que adopta un comportamiento íntegro y honesto, y admira, idolatra y le rinde un culto casi sacrosanto a toda persona asociada al crimen, al dolo, especialmente a quienes se han hecho ricos o millonarios mediante el robo, el narcotráfico y el peculado.

jueves, 1 de junio de 2017

¡«SE SOITÓ TIODORO…»!

(Pintorescas y modernas formas de enterrar a nuestros muertos)

 Por: Domingo Caba Ramos


 Lunes 8 de mayo del 2017, 3p.m. Aquella soleada tarde, encendí mi vehículo y partí hacia la ciudad de Moca a realizar una de mis habituales diligencias en la llamada Villa Heroica o Villa del Viaducto. Negros nubarrones presagiaban la presencia inminente de la lluvia, a la vez que le restaban intensidad a los calcinantes rayos de un sol primaveral.

Al llegar al poblado de Licey al Medio, momentáneamente tuve que detenerme. Por la vía contraria se desplazaba una larga caravana de vehículos, compuesta mayoritariamente por motocicletas, y franqueada por una guagüita “tumbacocos”, provista de un “rompetímpanos” equipo de sonido, cuya estridencia posibilitaba que hasta en Moca, en el Palacio de Justicia, el Peregrino escuchara el muy efusivo “Se soltó Teodoro”, emitido por el bachatero que lleva este nombre, en medio de la interpretación de la movida bachata que tronaba a través de sus potentes bocinas:

«Vuelve…/ que no resisto, 
seguir viviendo/ en este infierno, 
sin una mami / que me acaricie, 
que me añoñe / que me mime, 
vuelve mami con tu papá, 
vuelve morena con tu papá…» 

Detrás de la sonora guagüita, iba el carro fúnebre con el cadáver que minutos después, y bajo una lluvia de “romos”, quedaría sepultado en el camposantos del pequeño y combativo pueblo. Y a continuación del fúnebre vehículo, en la parte trasera de un “motor”, un moreno de canoso cabello y escasos dientes ordeñaba el último trago de un Brugal Carta Dorada que orgullosamente exhibía cada vez que levantaba los brazos en cruz, al mismo tiempo que vociferaba a mandíbulas batientes: «Ei diablo, coño, “se soitó Tiodoro”»

 Igual expresión de algarabía mostraban quienes le seguían. Era tal la atmósfera festiva que allí se respiraba, que hasta el cadáver, no lo dudo, estaría también saltando de alegría el interior del ataúd.

Reanudé la marcha.

 Ya en Moca, se me ocurrió pasar frente al Palacio de Justicia, donde se le conocía medida de coerción al famoso peregrino de esta demarcación. Sin salir del carro, allí me detuve un rato. La tensión reinaba en la heroica ciudad, y el nerviosismo de los agentes del orden era más que evidente. Los ánimos estaban muy, pero muy caldeados. Los eslóganes antigubernamentales y antipoliciales no cesaban. En el área no cabía un alma más. A ritmo de redoblantes y canciones de contenido libertario, cientos de personas esperaban la decisión del tribunal.

Mientras tanto allá, en alto cielo, las nubes se tornaban cada vez más grises, cada vez más amontonadas. De ahí que de repente, “Rauda, pesada, cantando broncas canciones, la lluvia llegó…”. La multitud se dispersó; pero los redoblantes no dejaron de escucharse. Yo, por mi parte, continué rumbo a mi destino.

Abandoné el lugar dejando tras de mí el canto siempre armónico de la lluvia, el bullicio de las masas solidarias y el eco repiqueteado de los tambores; mas, a pesar de todo, las imágenes del moderno y folklórico entierro de Licey al Medio no se apartaban de mi cerebro.

 Por eso en cada tramo recorrido me parecía presenciar un carro fúnebre, franqueado por una guagua provista de un potente equipo de sonido, seguido por pintorescos, libadores y gozosos enterradores que después de ordeñar “con paciencia la gota de la última botella…”elevaban sus brazos hacia el cielo para proclamar a todo pulmón:

 «Ei diablo, coño, “se soitó Tiodoro”»

viernes, 26 de mayo de 2017

LA MADRE QUE NO SE VE NI TIENE QUIEN LE ESCRIBA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACÓN DE LA REPÚBLICA DOMINICANA

 Por: Domingo Caba Ramos
  1. Esa madre, verdadera heroína sin nombre, que después de salir de su centro de trabajo a las 5 o 6 de la tarde, parte hacia la universidad u otro centro educativo a recibir clases hasta las diez de la noche, poco o nada importa para fines de reportes en los medios de comunicación de nuestro país, con motivo del “Día de las madres” 

 2. Aquella madre, que con los pocos pesos que le pagan, planchando, lavando y cocinando en una casa de familia logra que todos sus hijos se conviertan en profesionales, poco o nada importa para fines de amplios reportajes en los medios de comunicación social de la República Dominicana, con motivo del “Día de las madres” 

3. Y esa madre viuda, divorciada, soltera, también auténtica heroína sin nombre, que a base de múltiples esfuerzos y sacrificios logró "echar sus hijos hacia adelante”, tampoco merece que su foto aparezca publicada en un periódico, que se le realice una entrevista especial, ni que de ella se hable en los medios de comunicación social de la República Dominicana, con motivo del “Día de las madres”

 4. Tampoco merece un espacio en nuestros medios de comunicación, con motivo del “Día de las madres”, ese digno y honorable ser llamado “Marchanta”, que a lomo de flaco y cansado jumento, y desafiando los rigores de un sol que quema y un frío que corta, se desplaza cada día por las las calles polvorientas de la Gran Ciudad, ofertando el producto cuya venta le permitirán comprar el alimento, el vestido, las medicinas y los útiles escolares para el hijo que espera en casa.

 A MODO DE CONCLUSIÓN: 

Resulta extremadamente fácil ser “buena madre” cuando esta cuenta con los recursos económicos que le permitan enfrentar problemas o tener resueltas sus condiciones materiales de existencia. La grandeza del rol materno se pone de manifiesto cuando esos recursos son limitados, escasean o brillan por su ausencia.

miércoles, 24 de mayo de 2017

DE LA MADRE IRRACIONAL A LA MADRE HUMANA

 (A nuestra siempre recordada madre, doña Librada, veinte años después de su muerte repentina)

 Por: Domingo Caba Ramos.
                                                                                Doña Librada Ramos Vda. Caba


 «Veinte años ya que no está,
 de cuerpo presente ella,
 hoy trabaja como estrella, 
allá en la eternidad,
 con tu ejemplo y tu bondad, 
tu ternura y regocijo,
 hoy en día no me aflijo, 
no más que me da emoción,
 ¡madre de mi corazón, 
siempre en la mente e tus hijos!»

 (Roberto Carreño Arias: poeta popular chileno)

Aunque el amor materno parece ser el mismo en todos los seres lo cierto es que en términos de la extensión de ese amor, existen marcadas diferencias entre la madre racional y la madre humana. Los rasgos comunes del amor expresado por una y otra madre pueden resumirse como sigue:

La madre mujer, con inigualable ternura arrulla, amamanta y alimenta a sus criaturas. Lo mismo hace la madre animal (gata, gallina, leona, perra…)

 La madre humana, con celo incomparable, cuida y protege a sus retoños. Lo mismo hace la madre irracional.

 La madre racional se torna nerviosa, tensa y desesperada cuando pierde el contacto con sus inocentes vástagos o percibe que la vida de cada uno corre peligra. Lo mismo le sucede a la madre irracional.

La madre pensante enfrenta a todo ser que pretenda producirles daños a sus niños. Igual conducta adopta la madre animal.

 Pero no obstante esos rasgos comunes, en la manifestación del amor de una y otra madre, como ya se explicó, se aprecian notables diferencias:

El amor de la madre humana es eterno, nunca termina, esto es, la madre mujer, diferente a la animal, siempre será madre. Nunca abandonará a sus hijos aunque hayan dejado ya de ser niños. Siempre los protegerá, siempre les bridará su maternal ternura, independientemente de su edad y crecimiento.

La madre irracional, por el contrario, abandonará a sus hijos en el mismo momento en que estos demuestren que pueden valerse por sí mismos. Así lo describe magistralmente José Joaquín Fernández Lizardi (1776 – 1827), padre de la novela hispanoamericana, en su obra Periquillo Sarmiento (1987, pág. 152):

 « ¡Con qué constancia no está la gallina – afirma Fernández Lizardi - lastimándose el pecho veinte días sobre los huevos! Cuando los siente animados, ¡con qué prolijidad rompe los cascarones para ayudar a salir a los pollitos! Salidos estos, ¡con qué eficacia los cuida! ¡Con qué amor los alimenta! ¡Con qué ahínco los defiende! ¡Con qué cachaza los tolera, y con qué cuidado los abriga! » 

 Pero no solo las gallinas, « Pues a proporción hacen esto mismo con sus hijos – aclara Fernández Lizardi – la gata, la perra, la yegua, leona y todas las demás madres brutas; pero cuando ya sus hijos han crecido, cuando ya han salido de la edad pueril, y pueden buscar el alimento por sí mismos, al momento acaba el amor y el chiqueo, y con el pico, dientes y testas, los arrojan de sí para siempre. No así las madres racionales. ¡Qué enfermedades no sufren en la preñez! ¡Qué dolores y a qué riesgos no se exponen en el parto! ¡Qué achaques, qué cuidados y desvelos no toleran en la crianza! Y después de criados, esto es, cuando ya el niño deja de serlo, cuando es joven y pude subsistir por sí solo, jamás cesan en la madre sus afanes, ni se amortigua su amor, ni fenecen sus cuidados. Siempre es madre, y siempre ama a sus hijos con la misma constancia y el mismo entusiasmo» 

« Si obraran con nosotros como las gallinas, y su amor solo durara a medida de nuestra infancia – concluye el novelista – todavía no podíamos pagarlas el bien que nos hicieron ni agradecerlas las fatigas que les costamos, pues no es poco el deberlas la existencia física y el cuidado de su conservación»

 ¿Qué mensaje nos quiere transmitir Fernández Lizardi en los párrafos precitados?

Sencillamente que el amor de madre es eterno, nunca termina. Y tan eterno es, que aún después de la muerte, la madre, desde su morada del más allá, parece continuar cuidando, protegiendo y vigilando los pasos de cada uno de sus hijos.

 ¡Felicidades a todas las madres dominicana en su día!

jueves, 18 de mayo de 2017

UN MERECIDO PREMIO"PEÑA Y REINOSO" PARA MI HERMANO BASILIO

Por: Domingo Caba Ramos
                                                                                 Profesor Basilio Caba Ramos


 «Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto, la palabra»

 -Gabriela Mistral-

 (A doña Librada Ramos Vda. Caba - Q.E.P.D.-, quien disfrutaba este tipo de reconocimiento más que el hijo reconocido)

El Ateneo “Amantes de la Luz”, con motivo de su aniversario número 143, entregó este miércoles, 17 de mayo, el ya tradicional “Premio Peña y Reinoso al Magisterio Nacional”, prestigiosa distinción instituida por el centenario centro cultural establecido en Santiago de los Caballeros con el fin de reconocer los méritos acumulados por todas aquellas personas e instituciones que han brillado por sus valiosos aportes en los ámbitos educativo, cultural, artístico, periodístico y servicio comunitario.

 Una distinción que regocija grandemente a quien la recibe, “no sólo por el gran prestigio de la institución que la concede”, ya habíamos escrito, sino por el carácter serio, objetivo y desapasionado que prima en la selección del ser reconocido. Lo digo por experiencia propia, toda vez que en mayo del 2015 tuve el privilegio de ser galardonado con tan honrosa presea.

La premiación cuenta con los auspicios de la Fundación Eduardo León Jiménez, el Banco Popular, la Cervecería Nacional Dominicana, CORAASAN y la Sociedad Comercial “Amonte y Asociados”

 En esta ocasión, entre otras personalidades, fue reconocido mi hermano Basilio Caba Ramos en el renglón “Educación Secundaria”. Los demás galardonados fueron las profesoras Isa de Peña y Domenica Abramo Bruno (Educación primaria y superior, respectivamente), el Dr. Stelio Arvelo (Servicio a la comunidad), Nelson Rodríguez (Periodismo del Cibao “Darío Flores”), Mario Emilio Pérez (Medalla pro Arte nacional), Jochy Sánchez, (Medalla pro arte Nacional) y Radio Amistad (Reconocimiento especial)

 Graduado de Maestro Normal Primario en la Escuela Normal “Emilio Prud – Homme”, Santiago, y Licenciado en Educación: Mención Filosofía y Letras, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Basilio fue el segundo de la “cosecha” Caba Ramos, constituida por cuatro hermanos (Pedro, Basilio, Gernalda y Domingo), que decidió abrazar la noble misión de enseñar. Pedro fue el primero en trazar la ruta y definir los lineamientos éticos que todos habríamos de seguir en el desempeño de tan delicado oficio. Lineamientos que fueron también bastante reforzados tanto en las escuelas normales como en los diferentes centros universitarios (UASD/PUCMM) donde cursamos estudios pedagógicos.
De izquierda a derecha : Jochi Sánchez, Mario Emilio Pérez, Nelson Rodríguez,Guillermo Mcdougal (propietario Radio Amistad ), Dr. Stelio Arvelo, Prof. Abramo Bruno, Prof. Basilio Caba Ramos y prof. Isa  De Peña )

  Sus más cercanos parientes celebramos el que una institución de tanto prestigio como el Ateneo Amantes de la Luz le haya concedido el premio “Peña y Reinoso”, primero porque entendemos que se lo merece, por cuanto la labor docente que por más de cuatro décadas ha desempeñado, la ha asumido con una entrega que desborda los límites de lo ordinario y una responsabilidad que raya en lo extremo.

Y segundo, porque indirectamente o sin intención alguna, con dicho reconocimiento se le rindió homenaje póstumo al ser que supo inyectar en la conciencia de cada uno de sus hijos valores como el respeto, la responsabilidad, la honestidad y el cumplimiento del deber. Obviamente me refiero a nuestra siempre recordada madre, doña Librada Ramos Vda. Caba.

 Un breve resumen de su dilatada trayectoria cultural y educativa valida o pone de manifiesto lo más arriba indicado:

 1) Maestro en la Escuela Primaria Rural de San José Adentro, Baitoa.
 2) Director del Núcleo Escolar No. 25, con sede en Carlos Díaz, Tamboril.
 3) Director del Núcleo Escolar No. 18, con sede en la comunidad de Guayabal, Santiago.
4) Director de la Escuela Primaria e Intermedia “ Prof. Sergio Hernández”, Tamboril .
5) Profesor interino del Liceo Nocturno “Tamboril”
6) Presidente del comité fundador de la Biblioteca Municipal “Tomás Hernández Franco”, Tamboril .
7) Profesor del Liceo Nocturno “Prof. Fausto Jiménez”, Santiago.
8) Subdirector del Colegio “San Juan Bautista”, Urb. Cerro de Gurabo, Santiago.
9) Profesor del programa de educación secundaria “PREPARA”, Santiago.
10) Profesor Escuela "Ana Josefa Jiménez", Santiago
 11) Subdirector del Colegio “Salomé Ureña”, Santiago.

Muchas felicidades, Basilio, y que la luz que mana de tu noble ejemplo continúe iluminando, como hasta ahora, los senderos en los que se ha desarrollado y se desarrolla tu consagrada labor educativa.

jueves, 11 de mayo de 2017

«NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ»

 Por: Domingo Caba Ramos
 El famoso Peregrino o líder popular mocano, Guanchi Comprès, después de apresado, declaró que fue brutalmente golpeado por el propio coronel comandante de la policía en Moca, Nelson Valenzuela, y que los agentes que lo detuvieron le colocaron en su vehículo la droga de cuya posesión luego se le acusó.

 Sinceramente creía que esos métodos consistentes en torturar y colocarles armas y/o drogas a los prisioneros, como en los mejores tiempos de los gobiernos de Joaquín Balaguer, eran cosas del pasado; mas parece que estaba equivocado.

Conviene aclarar que entre nuestros policías y nuestros dirigentes populares son muchos los rasgos que existen en común: todos son pobres. Todos son humildes. Todos proceden o comparten la misma extracción social. La realidad económica de unos y otros es exactamente la misma, como semejante es también su nivel sociocultural.

 Todo esto indica que cuando un dirigente popular desarrolla un plan de lucha encaminado a defender los intereses de los más necesitados, está defendiendo al mismo tiempo los intereses de todos los miembros de la Policía Nacional. A estos agentes, sin embargo, los entrenan para que no tengan conciencia de esa realidad, y esa inconciencia los conduce a ejercer acciones en contra de aquellos que luchan en favor de una causa que en última instancia a ellos también beneficiará.

 Mucha razón, pues, tuvo el poeta (Manuel del Cabral), cuando en versos de imperativo acento, en su poema “No le tire”, aconseja:

NO LE TIRE…

 «No le tire, policía; 
no lo mate, no;
 ¿no ve
 que tiene la misma cara
 que tiene usted?

 Corre roto,
 sin zapatos.
 ¿No lo ve?

 Corre tal vez,
 con una honradez tan seria,
 que corre en busca del juez.... 

 Acérquese, policía,
 pero guardando el fusil. 
Acérquese. 
¿No lo ve? 

Se parece a usted, 
y a mí...»

 Pero más que la poética exhortación de Cabral, cuando veo a un policía maltratar a un ciudadano por el simple hecho de solicitar este reivindicaciones sociales, como por arte de magia afloran a mi mente los versos del poema “No sé por qué piensas tú”, -compuesto por Nicolás Guillén, Poeta Nacional de Cuba, en la época pre – Fidel (1937):

NO SÉ POR QUÉ PIENSAS TÚ…

 "No sé por qué piensas tú, 
soldado, que te odio yo, 
si somos la misma cosa 
 yo, 
tú. 

Tú eres pobre, lo soy yo; 
soy de abajo, lo eres tú; 
¿de dónde has sacado tú, 
 soldado, que te odio yo? 

Me duele que a veces tú 
 te olvides de quién soy yo; 
 caramba, si yo soy tú, 
lo mismo que tú eres yo. 

 Pero no por eso yo 
 he de malquererte, tú; 
 si somos la misma cosa, 
 yo, 
 tú, 
 no sé por qué piensas tú, 
soldado, que te odio yo.

 Ya nos veremos yo y tú, 
 juntos en la misma calle, 
hombro con hombro, tú y yo, 
sin odios ni yo ni tú, 
 pero sabiendo tú y yo, 
a dónde vamos yo y tú... 
¡no sé por qué piensas tú, 
soldado, que te odio yo! 

(Nicolás Guillén, 1937)

sábado, 29 de abril de 2017

LA “PAJIZA ALDEA” DE TOMÀS HERNÀNDEZ FRANCO (*)

Por: Domingo Caba Ramos

                                                    
“Yo fui tamborileño en París, en New York, en Centroamérica y en Santiago” 
 
(Tomás H. Franco)

 Uno de los rasgos que más distingue a los habitantes del municipio de Tamboril es el acendrado amor que estos sienten por su pueblo. Quizás no exista otra zona en el país cuyos moradores muestren mayor cariño o defiendan con tanto ardor el lar paterno que los vio nacer y crecer.

La más genuina y representativa muestra del tamborileño auténtico podemos encontrarla en Tomás Hernández Franco (1904 - 1952), talentoso y original poeta, quien no desperdiciaba oportunidad alguna para expresar el gran aprecio que sentía por su “Pajiza Aldea”, poética y afectiva denominación acuñada y empleada por él para referirse a su pueblo.

Al decir de los más antiguos pobladores de Tamboril, en la primera mitad del presente siglo, la mayor parte de los hogares de este municipio estaban parcial o totalmente techados de cana. Cuentan estas mismas personas que una tarde cualquiera a Hernández Franco se le ocurrió montarse en un avión y sobrevolar por encima del reducido caserío de lo que entonces no pasaba de ser más que una simple aldea, y al observar las casas desde las alturas pudo percibir que las mismas, más bien semejaban grandes montones de pajas. A partir de esa experiencia Tamboril empezaría a conocerse con el artístico nombre de “Pajiza Aldea”

Hernández Franco amó entrañablemente a Tamboril. Así lo testimonian quienes lo conocieron de cerca, y así se pone de manifiesto en muchas de sus obras. En sus poesías, cuentos, conferencias, cartas y artículos periodísticos nunca faltó espacio para insertar la lírica alusión acerca de su venerada “Patria Chica”. Como bien lo ha dicho su hijo Rafael Luciano: “Papá fue un embajador literario y un cantor permanente de su Pajiza Aldea”. Los ejemplos sobran.

 En el cuento “El asalto de los generales”; cuya acción parece desarrollarse en algún punto del municipio que nos ocupa, Tomás H. Franco inicia la descripción del ambiente geográfico de esta manera: “Aldea suspendida en final del crepúsculo. El samán había acabado de cerrar los millares de sus hojas, una por una, meticulosamente, como quien cuenta billetes de banco”.

 En la conferencia “El sport, su historia, su simbolismo, su filosofía y su influencia moral y material en la civilización”, dictada por Hernández Franco en el teatro “Apolo” de Tamboril, en octubre de 1931, el afamado bardo tamborileño dice a modo de introducción:

“Tamboril fue el trampolín desde el cual lancéme hacia la vida, por las rutas sin huellas del mar y por los vírgenes caminos de la fantasía y del ensueño, y siempre, en las horas del recuerdo, en la nostálgica evocación del viajero, la patria lejana me cabía en el corazón”

 Y ya al final de sus palabras introductorias envuelve su voz en el más lírico y fraternal de los acentos para aclararnos pletórico de emoción:

“Por imperiosas urgencias de la vida, frente a otros públicos he escrito y frente a otros públicos he hablado y aquí he vuelto siempre, porque naturalmente aquí se polariza mi existencia, pero nunca me he sentido un simbad de quien pretende contar maravillas y a la vida aldeana me reintegro sin esfuerzo porque aldeano he sido siempre en mi orgullo y en mi sinceridad...” 

En la medianoche de un día cualquiera Tamboril dormía. Todo estaba en silencio. El poeta abandonó su lecho para salir a contemplar el rostro plateado de la luna, a escuchar el sinfónico concierto de los grillos madrugadores y sostener un diálogo confidencial con la brisa parlanchina que se desprendía de la copa de los samanes. En tan íntimo y emotivo momento, el poeta aprovechó para tejer en su mente los descriptivos, sentimentales y rítmicos versos de un soneto cuyo primer cuarteto y primer terceto dicen así:

MEDIA NOCHE

 Es muy puro el encanto de esta noche de luna,
 la ALDEA se ha dormido bajo un cielo de plata,
 y un arroyo murmura, como un canto de cuna,
monorrítmicamente su perenne sonata.

 Todo es paz en la ALDEA. El viejo campanario,
 sobre su cruz sostiene un búho funerario,
 como un perverso emblema de horror y brujería.

Así le cantó Tomás Hernández Franco a su pueblo, a Tamboril, a su Pajiza Aldea.

. (*) – Publicado originalmente en el Listín Diario en fecha 17/2/89.