viernes, 10 de febrero de 2017

PERALES EN SANTO DOMINGO



Por : Domingo Caba Ramos
                                                                                              Josè Luis Perales

Esta noche (10/2/2017) José Luis Perales canta en el Anfiteatro “Nurìn Sanlley”, de Santo Domingo. La presencia de este cantautor, músico, productor y escritor español honra a la capital dominicana en particular y a nuestro país en general.

Por primera vez vino al país en 1995. Allí estaba yo, en el Teatro Nacional. No cabía uno más. La emoción desbordada y el ímpetu de los aplausos parecían quebrar la sólida estructura del imponente templo del arte. Un público compuesto por personas de las más diversas edades (niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos…) y que desde principio hasta el final del concierto no paró de aplaudir.Casi al filo de la medianoche, ocurrió un hecho, tierno, emotivo y paternal que originó el más estruendoso de los aplausos :en uno de los balcones laterales, a una niña de unos once años el corazoncito casi se le salía del cuerpo. Perales le solicitó que bajara al escenario y, abrazada a su frágil anatomía, cantó con y para ella “Que canten los niños”

Un año después, 1996, vuelve al Teatro Nacional, y allí estaba yo. El mismo lleno, el mismo júbilo, los mismos aplausos, la misma emoción…

En el 2001 se presenta por tercera ocasión en el país, esta vez en el Gran Teatro del Cibao, y la historia se repite: allí estaba yo.  Un majestuoso concierto ante un público que deliraba de alegría. Vino esa vez  a presentar su más reciente producción del momento: “Me han contado que existe un paraíso”

En el 2013, por cuarta vez, volvió y se presentó con igual éxito en el Centro Español, de Santiago. No estuve presente, pero me informaron que todo fue apoteósico.

Con la de hoy suman cinco las veces que este popular y archiadmirado artista  se presenta en una sala de espectáculos de la República Dominicana, un país donde admiradores de todas las edades esperan siempre jubilosos su llegada.

JOSE LUIS PERALES: AUTOBIOGRAFÍA


Primeros pasos

«Mi infancia transcurrió en Castejón, un pequeño pueblo de la provincia de Cuenca, donde nací el 18 de enero de 1945. Desde niño aprendí a amar la música, abrazando mi primer instrumento musical: el laúd con el que formé parte de la rondalla del pueblo. Dicen mis amigos de entonces que en la clase de solfeo fui un alumno aventajado. Creo que llevaban razón. Todavía hoy conservo en la memoria la melodía de alguna de aquellas lecciones.

Fui el tercero de cuatro hermanos y el único varón, por tanto supongo que bastante consentido. A los trece años salí de Castejón para estudiar en la Universidad Laboral de Sevilla. Reconozco que no fui brillante, estudié lo justo para sacar adelante durante siete años la beca que disfrutaba, ya que mi familia no disponía de demasiados recursos económicos. Estudié electrónica y nunca tuve vocación de ingeniero, y un día, por culpa de la música, interrumpí mis estudios.

En aquel colegio tuve la fortuna de conocer la música en estado puro. Un cuarteto de cámara nos regalaba algún que otro concierto y nos educó el oído y el alma para percibir cada matiz de unas partituras escritas por los clásicos y que disfrutábamos con verdadera pasión.

Con otros compañeros, formamos un grupo musical, The Lunic Boys, influenciados por los grupos que entonces escuchábamos en la radio. Compaginábamos las clases con los ensayos en un pequeño cuarto que los curas nos proporcionaron, y las guitarras nos las fabricamos nosotros mismos en los talleres de la universidad.

Mi primer premio llegó con motivo de uno de los festivales de música que se celebraba cada año en la plaza de la Universidad, interpretando con una melódica la canción Orfeo Negro. Era una copa que soñaba ser de plata sobre una peana de plástico marrón, que delataba su verdadero origen, y que lejos de servir para celebrar el triunfo, sirvió, una vez llena de un barato vino espumoso, para proporcionarnos nuestra primera borrachera de éxito.

Como si de un juego de magia se tratara, se me pasó el tiempo del colegio y me encontré en Madrid, para continuar los estudios de electrónica, que definitivamente nunca terminé. Trabajé para sobrevivir, y poco a poco la música, una vez más, me llevó de la mano a cualquier lugar donde un músico, un cantante, o un artista cualquiera, dejara escapar el alma en sus acordes o en sus voces»

viernes, 3 de febrero de 2017

DIÁLOGO ENTRE DOS GRANDES DE LA LITERATURA.


Por : Domingo Caba Ramos

 Vargas Llosa - :« ¿Para qué crees que sirve tú como escritor?»


García Márquez - : « Yo tengo la impresión de que empecé a ser escritor cuando me di cuenta de que no servía para nada. Mi papá tenía una farmacia y, naturalmente, quería que yo fuera farmacéutico para que lo reemplazara. Yo tenía una vocación totalmente distinta: quería ser abogado, porque en las películas los abogados se llevaban las palmas en los juzgados defendiendo las causas perdidas. Sin embargo, ya en la universidad, me encontré con que tampoco iba a servir para abogado. Empecé a escribir los primeros cuentos y, en ese momento, no tenía noción de para qué servía escribir. Pero después, analizando el oficio del escritor, pienso que la literatura y, sobre todo, la novela, tiene una función, creo que una función subversiva, en el sentido de que no conozco ninguna buena literatura que sirva para exaltar valores establecidos. Siempre, en la buena literatura, encuentro la tendencia a destruir lo establecido, lo ya impuesto, y a contribuir a la creación de nuevas formas de vida, de nuevas sociedades, en fin, a mejorar la vida de los hombres»

Vargas Llosa - : «O sea, ¿que tú piensas que la literatura es una actividad que, desde el punto de vista social, es eminentemente subversiva?»

García Márquez - : «Creo que el escritor está siempre en conflicto con la sociedad; más aun, tengo la impresión de que se escribe como una forma de resolver es conflicto personal del escritor con su medio. Cuando yo me siento a escribir un libro es porque interesa contar una buena historia. Una historia que guste. Lo que sucede es que yo también tengo una formación ideológica; creo que el escritor, todo escritor, tiene una formación ideológica, y si esa formación es firme, y si el escritor es sincero en el momento de contar su historia, esta posición ideológica se verá en su historia, y es a partir de este momento que esa historia puede tener esa fuerza subversiva de que hablo»

 Vargas Llosa - : «Entonces, en ese caso, el factor puramente racional no es preponderante en la creación literaria. ¿Qué otros factores serían los preponderantes, qué elementos determinarían la calidad de la obra literaria?

García Márquez - : « A mí lo único que me interesa en el momento de escribir una historia es si la idea de esa historia pueda gustar al lector y que yo esté totalmente de acuerdo con esa historia. Yo no podría escribir una historia que no sea basada exclusivamente en experiencias personales. Precisamente estoy ahora preparando la historia de un dictador imaginario, es decir, la historia de un dictador que se supone es latinoamericana, por el ambiente. Este dictador que tiene 182 años de edad, que tiene tanto tiempo de estar en el poder que ya no recuerda cuándo llegó a él, que no necesita mandar, está completamente solo en un enorme palacio, por cuyos salones se pasean las vacas y se comen los retratos, los grandes óleos de los arzobispados, etc. Entonces, lo que resulta curioso es que, de alguna manera, esta historia está basada en experiencias personales. Es decir, son elaboraciones poéticas de experiencias personales mías que me sirven para expresar lo que quiero en este caso, que es la inmensa soledad del poder; y creo que para expresar la soledad del poder no hay ningún arquetipo mejor que el del dictador latinoamericano que es el gran monstruo mitológico de nuestra historia»

Vargas Llosa - : « Una cosa que a mí me sorprendió en tus libros es el hecho de que casi todos los personajes de “Cien años de soledad” tuvieron los mismos nombres y que todos estos nombres se repitieran. Los hombres se llaman José Arcadio o Aureliano y las mujeres se llama Úrsula. ¿A qué se debe esto? ¿Esto fue planeado o fue espontáneo?»

 García Márquez - : « ¿Hay alguien aquí que no se llame como su papá?

Vargas Llosa - : «Bueno, yo te digo esto porque a mí me sorprendió mucho cuando tú me presentaste a tu hermano menor, que también se llama Gabriel, como tú»

García Márquez - : « Mira, lo que sucede es que yo era el mayor de doce hermanos, y que me fui de mi casa a los doce años, y volví cuando estaba en la universidad. Nació entonces mi hermano, y mi madre decía: “Bueno, al primer Gabriel lo perdimos, pero yo quiero tener un Gabriel en la casa…” Yo podría seguir explicando indefinidamente todas las cosas que parecen misteriosas y extraordinarias en “Cien años de soledad”, y que siempre tienen una explicación totalmente realista, como que mi último hermano se llame Gabriel, también»

 (La versión parcial del diálogo que aquí se transcribe fue tomada del libro “La novela en América Latina”, Universidad Nacional de Ingeniería, Lima, 1967) 

domingo, 22 de enero de 2017

MI MADRE, LAS “CUERDAS” Y EL BEISBOL.

Por: Domingo Caba Ramos
                                                                                     Doña Librada Ramos Vda. Caba

 «Dar cuerda”, según el Diccionario del español dominicano (2013:230) significa “Molestar a alguien con burlas o con lo que se sabe que no le gusta”. Y como correlato «Coger cuerda”, en la variante dialectal dominicana, equivale a “Enfadarse o enojarse” Pero más allá de la simple intención de molestar, la acción de “dar cuerda”, en ocasiones, debe percibirse como una forma de expresar afectos y reafirmar las relaciones interpersonales. Es lo que sucede, por ejemplo, en el ámbito deportivo y, de manera muy especial, en el mundo beisbolístico.

 ¿Qué significa eso?

Sencillamente que si bien en algunos casos la víctima de la molestia puede ser alguien ajeno a muestro mundo íntimo, casi siempre se les “da cuerda” a los seres que apreciamos y son dignos de nuestra confianza. Por esta razón, la “cuerda” debe ser contundente, pero prudente; picante, pero respetuosa. Debe producir llagas en el espíritu, pero no grietas en las relaciones humanas. En fin, una cortante, incisiva y bien calculada cuerda debe en todo momento unir, no dividir.

 ¿Qué quiere decir esto último?

 Sencillamente que en una “cuerda” cortés, social y deportivamente programada no debe existir espacio para el insulto,  la grosería, el irrespeto y la ofensa personal.

Nunca olvido al respecto, a mi fenecida y siempre recordada madre. En tiempos de beisbol, en el arte de “dar cuerda”, nadie la superaba. Burlona e irónica como la que más, sus cuerdas le encantaba darlas por escrito y vía telefónica; pero especialmente a través de unos mortificantes versos que improvisaba para cada ocasión, y que necias ronchas producían en el ánimo de sus apreciados compadres, vecinos, amigos, parientes y relacionados.

Escogidita mil por mil, cuando su equipo escarlata ganaba un campeonato, nadie soportaba el peso irónico de sus versos ni el eco reiterado de su sarcástica carcajada. Sin embargo, todos valoraban en ella el carácter integracionista o de alta camaradería que le imprimía a la “cuerda”, tanto que bien puede afirmarse que mi madre gozaba igual dando la “cuerda” como recibiéndola. Creo que en ese aspecto, como en otros tantos, nos parecemos bastante.

sábado, 21 de enero de 2017

DE ALÌ PRIMERA PARA MI TIERNO MANOJITO DE TERNURA


https://www.google.com.do/#q=la+piel+de+mi+ni%C3%B1a+huele+a+caramelo (Para escuchar la canciòn, clis en este enlace )


Solo un ser provisto de la sensibilidad social y humana de Alì Primera (afamado cantautor venezolano) podía crear un texto infantil o canción de cuna ("La pie de mi niña huele a caramelo") en la que lo tierno y lo humano se funden para dar lugar a un canto provisto del más fraterno y paternal de los acentos. Un canto que parece haber sido compuesto por mí para mi TIERNO MANOJITO DE TERNURA: para NICOL MARÌA, la más auténtica expresión de mi otro yo: una flor que llora y un diamante que respira.


jueves, 12 de enero de 2017

DON JUAN COLLADO : MAESTRO Y POETA DE FINO ESTRO

 Por: Domingo Caba Ramos
                                                                                          Don Juan Collado

 Un día de estos, mientras desempolvaba y organizaba mis libros, dentro de uno de ellos encontré un breve poema manuscrito, « Hay un alma que llora», fechado en Jánico (1934) y firmado por Juan Collado.

 Confieso que mi sorpresa fue inmensa, por cuanto desconocía por completo la faceta literaria de este distinguido educador. Sin embargo, no me extrañó. Sabido es que el maestro dominicano del siglo XIX y primeros años del XX se caracterizó por su apego a la lectura, por su gran sensibilidad artístico – literaria, así como por su apreciación y cultivo de las más altas manifestaciones del espíritu.

 ¿Quién fue Juan Collado?

 Don Juan Antonio Collado fue un consagrado y respetado maestro, nacido en Santo Tomás de Jánico, provincia Santiago, el 7 abril de 1900. Aquí, con apenas veinte años, inició una fructífera carrera docente que terminó en Tamboril, hacia donde fue trasladado en 1942 como director de la Escuela Primaria e Intermedia “Prof. Sergio Hernández”, en su momento, el más importante centro educativo de este municipio. En esta comunidad, estableció residencia definitiva, desarrolló una ingente labor socioeducativa y supo ganarse el cariño y respeto de todos los tamborileños.

 Contrajo nupcias con la también distinguida y apreciada maestra, Fredesvinda Halls (doña Fredé), y de esa relación nacieron sus hijas, destacadas abogadas ambas : Icelsa y Alba Nery Collado Halls, esta última expresidenta de la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de Santiago, en cuyo desempeño dio siempre muestras de responsabilidad, honestidad y competencia.

 Diferente a la educativa, de la faceta poética de este ilustre maestro casi nada se conoce. Lo poco que de él se sabe al respecto se debe a informaciones aportadas por sus más cercanos parientes. Una buena parte de sus versos aún se conservan en cuadernillos, a la espera de que un buen día vean la luz pública. No conozco tales composiciones, pero el poema que nos ocupa, «Hay un alma que llora», lo devela como un poeta de fino estro y elevada sensibilidad.

 Un poema de corte romántico o en cuyos versos (versos de juventud) late la expresión del sentimiento íntimo o personal, la desesperanza, la angustia metafísica , el desengaño, el quebramiento del ánimo y, en fin, las reminiscencias propias del romanticismo literario que en la cultura dominicana aún se percibían y ejercían notable influencia durante la primera mitad del siglo XX. Los mismos rasgos que se aprecian en la obra poética de un contemporáneo suyo como lo fue el cubano José Ángel Buesa (1910-1982). Veamos su contenido:

 HAY UN ALMA QUE LLORA

 «Hay un alma que llora,
 con angustia doliente,
 la desgracia infinita, 
de un amor que se fue… 
Hay un alma que implora, 
con la fe del creyente, 
y, en afanes se agita,
 en espera, ¿de qué?

 ---------o-------- 

¡Ah! el alma está triste, 
está enferma y muy sola,
 pues huyó su esperanza, 
a lejanas regiones,
 y, para ella no existe, 
ni el rumor de la ola, 
de una dulce bonanza, 
en sus negras visiones»

 Juan Ant. Collado 
Jánico, abril de 1934

domingo, 18 de diciembre de 2016

EL ORFEÓN DE SANTIAGO Y SU CONCIERTO NAVIDEÑO NUMERO 55

Por : Domingo Caba Ramos

“El orfeón sin mí no es nadie, pero yo sin el Orfeón tampoco soy nadie "
 (Reverendo padre César Hilario)

 Cuando el Orfeón de Santiago cumplió cincuenta años de fundado, publiqué un artículo (4/8/2012) en este mismo diario, en cuyos primeros párrafos yo decía lo siguiente:

 «El profesor Juan Bosch expresó en una ocasión que él no tenía vicios y que su única adición era leer al Poeta Nacional, Pedro Mir. Parodiando al autor de La mañosa y maestro del cuento hispanoamericano, debo confesar, con toda sinceridad, que asistir a los conciertos del Orfeón de Santiago, especialmente a su muy famoso y tradicional concierto navideño, forma parte de mis escasas adicciones.

 El Orfeón de Santiago fue fundado el 29 de junio de 1962 por el entonces veinteañero joven sacerdote, César Hilario, días después de haber regresado a la República Dominicana procedente de Roma, país donde cursó sus estudios sacerdotales y musicales. Desde entonces se le tiene no solo como la principal agrupación coral de Santiago, sino de la Republica Dominicana.

 Conformado actualmente por cuarenta y ocho voces (sopranos, contraltos, tenores y bajos), este colectivo artístico, desde el mismo momento de su fundación se ha caracterizado por interpretar el más variado repertorio de música “a capella”, el cual incluye música sacra, polifónica y composiciones que comprenden desde los clásicos del siglo XVI hasta los ritmos propios del folklor tradicional pertenecientes a la Republica Dominicana y otras naciones del mundo. 

 Entre sus ofertas musicales vale resaltar los dos populares conciertos que a mediado y final de cada año se presentan : el concierto de verano y el concierto navideño, en los que se interpretan las más selectas piezas musicales, y a los cuales asisten cientos de seguidores, atraídos por la excelente calidad que exhiben sus presentaciones. 

 El Orfeón celebró de esa manera su medio siglo de existencia. Medio siglo brindando buena música dentro y fuera del país. Medio siglo defendiendo los valores de la cultura dominicana. Medio siglo despertando conciencia social. Medio siglo esparciendo nuestro espíritu con la más alta expresión de la música universal. Medio siglo descubriendo y creando valores artísticos. Medio siglo, en fin, difundiendo los más sanos, auténticos y constructivos valores»

 En relación con el concierto navideño, fue en la Catedral Santiago Apóstol donde se celebró, hace ya cincuenta y cinco años, la primera función. Y es en ese mismo lugar donde esta noche (16/12/2016 ) se llevará a cabo el concierto número 55.

 Veinte años no fueron nada solo para Carlos Gardel, pero cincuenta y cinco años ininterrumpidos organizando y desarrollando un espectáculo artístico, pienso que es todo un hito, una verdadera proeza.

 Pienso que si los pueblos supieran valorar en su justa dimensión la labor de sus grandes hombres, fueran muchos los reconocimientos que periódicamente recibiría el padre Hilario. Los aportes que este digno e inquieto sacerdote ha realizado en bien del país, de Santiago y la región del Cibao, lo hacen más que merecedor de cualquier distinción que se le otorgue.

 Irónicamente, en Santiago, sin que sepamos los motivos, existen calles que se llaman Príncipe Felipe, Princesa Diana, Reina Sofía, etc. Y en esta misma ciudad, específicamente en el sector donde resido, la urbanización Reparto del Este, existe una calle que se llama México y otra República de Israel.

 ¡Cuánto yo daría para que una de esas vías se llamara Padre César Hilario! ¡Y qué bien se sentiría Santiago si una de las salas del Centro de la Cultura de aquí llevara también el nombre del legendario cura! Este último deseo me permito someterlo a la consideración de mi entrañable amigo y director de la citada institución cultural, el médico y pintor, Dr. Francisco Grullón.

 ¡Felicidades, pues, a todos los integrantes del Orfeón de Santiago, encabezado por su dinámico director, en esta puesta en escena del concierto navideño número 55!

(PUBLICADO EN EL DIARIO LA INFORMACIÓN : 16/12/2016)

jueves, 8 de diciembre de 2016

LA ESCUELA DOMINICANA Y EL INFORME "PISA"

 Por : Domingo Caba Ramos

 «En el progreso o desprestigio de la escuela todos tenemos parte»
  ( Gabriela Mistral )

La República Dominicana, según estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a través del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA ), obtuvo el quinto lugar con el puntaje más bajo entre los países evaluados sobre calidad de la educación mostrada por los estudiantes, sólo por encima de Argelia, Kosovo, Líbano y Macedonia. 

Son muchos los factores que inciden en la mala calidad de la enseñanza ( irresponsabilidad de estudiantes, más atentos al “jangueo” o diversión, al celular y a las redes sociales que a sus compromisos académicos, incompetencia e irresponsabilidad de maestros y dirigentes escolares, politización de la escuela, sistema de evaluación que promueve las deficiencias, padres irresponsables o ajenos al proceso, etc. ) 

A algunos de esos factores me referí no hace dos años en un artículo publicado en este mismo periódico ( 15/9/2014) y el cual, por considerarlo de interés, me permito una vez más compartirlo con mis amables lectores : 

ALGO MÁS QUE LA TANDA EXTENDIDA

 «En la versión digital del Listín Diario (11/9/2014) se lee lo siguiente:

“Unos 7,850 nuevos maestros ingresaron al sistema educativo en el mes de agosto para llenar las plazas vacantes del presente año escolar. La información la ofreció el viceministro de Educación, Luis Matos, quien señaló que el balance de la cantidad de nombramientos supera todas las cifras de los últimos 50 años del sistema educativo”

 Ese número forma parte de los ocho mil maestros que requiere el sistema educativo para llenar las vacantes surgidas como resultado de las miles de aulas que se han estado inaugurando para dar respuesta a la principal exigencia de la tanda extendida.

 El establecimiento de la tanda o jornada extendida ha sido una feliz iniciativa del actual presidente de la República, Lic. Danilo Medina, cuyas reales intenciones por mejorar el sistema educativo, muy distinto al interés mostrado por los gobernantes que le antecedieron, están exentas de cualquier tipo de duda o discusión. Tal ha sido su empeño en bien de este sector, que bien podría afirmarse, con las palabras del pueblo, que para Medina, la educación pública constituye “su niña bonita”.

 Esa iniciativa del gobierno debe contar con el respaldo o apoyo incondicional no solo de todos los actores que conforman la comunidad educativa: maestros, alumnos y padres, sino también de las diferentes organizaciones de la sociedad civil.

Esa jornada completa tiene como propósitos mejorar la calidad de la enseñanza y la búsqueda de una educación integral, por cuanto se persigue que aparte de las asignaturas tradicionales, la oferta curricular incluya otras disciplinas como Educación Cívica, Educación Sexual y talleres de actividades artísticas (pintura, teatro, música, danzas…) y todas las disciplinas de la Educación Física.

La primera fase de ese magno proyecto educativo se ha concentrado en la construcción de las aulas requeridas para su ejecución y el nombramiento de los maestros que estos espacios demandan. En este proceso de nombramientos se incluyen a aquellos docentes que por años laboraban en una sola tanta. Al completar dos, su nivel de ingreso aumenta y esto ha contribuido a que por primera vez el entusiasmo y la esperanza hayan tenido cabida en el ánimo del maestro dominicano.

 A todo esto hay que agregar el hecho de que hoy a cada centro docente se le asigna un presupuesto mensual para cubrir los gastos de mantenimiento, una realidad que parecía un sueño en mis años de director, época en que para pintar una puerta y comprar una caja de tiza había que “hacer malabares”, casi pedir limosnas o lograr que “a regañadientes” los padres aportaran los recursos.

 Pero para mejorar la calidad de la enseñanza en las escuelas públicas de la República Dominicana, no basta con nuevos edificios, buenos presupuestos escolares y mejores salarios para el personal docente. Para mejorar la calidad de la enseñanza, es necesario (segunda fase) que además de las tandas, la responsabilidad, la calidad y la competencia o formación del maestro también sean extendidas.

 Es necesario que el maestro lea, se actualice, incremente su cultura general y participe en actividades culturales extracurriculares. Es necesario que esté vinculado al mundo de la cultura, abandone la improvisación y planifique bien las clases que imparte. Que parte de su responsabilidad es asistir diariamente y puntualmente a cumplir con su trabajo, que al ejercer su labor debe pensar siempre en el alumno que la sociedad puso en sus manos y no solo en el día veinticinco de cada mes. En fin, debe pensar y actuar como maestro dentro y fuera de la escuela.

 Para mejorar la calidad de la enseñanza se requiere la puesta en marcha de un científico sistema de supervisión docente. Supervisar no es, como ocurre en la actualidad, presentarse a un liceo y ver si el maestro tiene al día el libro de asistencia. Quien más actualizado tenga dicho libro, aunque su quehacer en el aula sea de pésima calidad, mejor puntuación obtendrá para fines de incentivos. Eso no es supervisón.

Para mejorar la calidad de la enseñanza, es necesario que a los puestos directivos vaya quien mejor escalafón o curriculum haya demostrado poseer y no quien más haya levantado en campaña la bandera del partido en el poder. No es posible que un maestro carente por completo de prendas morales y /o profesionales usted se entere de que de repente, y por razones políticas, fue ascendido a un puesto superior. La calidad jamás llegará a las escuelas mientras la política se encuentre aposentada en sus aulas.

 Las buenas intenciones del presidente de la República debemos complementarlas con un cambio de actitud. No es posible una auténtica revolución de la educación dominicana, sino se produce una revolución en la mente del maestro. De lo contrario, continuaremos escuchando a muchos de nuestros docentes decir: “Si yo va sabío”, “íbanos”, “estudiábanos”, “habemos””negoceo” y “hablábamos”. 

 O sentir estupor al enterarnos de que una miniencuesta realizada recientemente en un centro educativo de la ciudad de Santiago de los Caballeros, reveló que siete de los profesores que allí imparten docencia no sabían que el palo que sostiene la bandera se llama asta y la soga driza»

 ¿Pero es el maestro, el único culpable de los males que afectan al sistema educativo dominicano?

 Un juicio de esa naturaleza, aparte de la mala intención y el deseo de ocultar la verdadera realidad que trasluce, pone de manifiesto una visión bastante simplista, impresionista y carente por completo de fundamentación científica de parte de quien lo sustenta. Y revela también que al parecer olvida o desconoce las sabias palabras de la insigne maestra y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, quien afirmó que en «En el progreso o desprestigio de la escuela todos tenemos parte»

 En el próximo artículo abundaremos al respecto.