jueves, 12 de enero de 2017

DON JUAN COLLADO : MAESTRO Y POETA DE FINO ESTRO

 Por: Domingo Caba Ramos
                                                                                          Don Juan Collado

 Un día de estos, mientras desempolvaba y organizaba mis libros, dentro de uno de ellos encontré un breve poema manuscrito, « Hay un alma que llora», fechado en Jánico (1934) y firmado por Juan Collado.

 Confieso que mi sorpresa fue inmensa, por cuanto desconocía por completo la faceta literaria de este distinguido educador. Sin embargo, no me extrañó. Sabido es que el maestro dominicano del siglo XIX y primeros años del XX se caracterizó por su apego a la lectura, por su gran sensibilidad artístico – literaria, así como por su apreciación y cultivo de las más altas manifestaciones del espíritu.

 ¿Quién fue Juan Collado?

 Don Juan Antonio Collado fue un consagrado y respetado maestro, nacido en Santo Tomás de Jánico, provincia Santiago, el 7 abril de 1900. Aquí, con apenas veinte años, inició una fructífera carrera docente que terminó en Tamboril, hacia donde fue trasladado en 1942 como director de la Escuela Primaria e Intermedia “Prof. Sergio Hernández”, en su momento, el más importante centro educativo de este municipio. En esta comunidad, estableció residencia definitiva, desarrolló una ingente labor socioeducativa y supo ganarse el cariño y respeto de todos los tamborileños.

 Contrajo nupcias con la también distinguida y apreciada maestra, Fredesvinda Halls (doña Fredé), y de esa relación nacieron sus hijas, destacadas abogadas ambas : Icelsa y Alba Nery Collado Halls, esta última expresidenta de la Cámara Civil y Comercial de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de Santiago, en cuyo desempeño dio siempre muestras de responsabilidad, honestidad y competencia.

 Diferente a la educativa, de la faceta poética de este ilustre maestro casi nada se conoce. Lo poco que de él se sabe al respecto se debe a informaciones aportadas por sus más cercanos parientes. Una buena parte de sus versos aún se conservan en cuadernillos, a la espera de que un buen día vean la luz pública. No conozco tales composiciones, pero el poema que nos ocupa, «Hay un alma que llora», lo devela como un poeta de fino estro y elevada sensibilidad.

 Un poema de corte romántico o en cuyos versos (versos de juventud) late la expresión del sentimiento íntimo o personal, la desesperanza, la angustia metafísica , el desengaño, el quebramiento del ánimo y, en fin, las reminiscencias propias del romanticismo literario que en la cultura dominicana aún se percibían y ejercían notable influencia durante la primera mitad del siglo XX. Los mismos rasgos que se aprecian en la obra poética de un contemporáneo suyo como lo fue el cubano José Ángel Buesa (1910-1982). Veamos su contenido:

 HAY UN ALMA QUE LLORA

 «Hay un alma que llora,
 con angustia doliente,
 la desgracia infinita, 
de un amor que se fue… 
Hay un alma que implora, 
con la fe del creyente, 
y, en afanes se agita,
 en espera, ¿de qué?

 ---------o-------- 

¡Ah! el alma está triste, 
está enferma y muy sola,
 pues huyó su esperanza, 
a lejanas regiones,
 y, para ella no existe, 
ni el rumor de la ola, 
de una dulce bonanza, 
en sus negras visiones»

 Juan Ant. Collado 
Jánico, abril de 1934

domingo, 18 de diciembre de 2016

EL ORFEÓN DE SANTIAGO Y SU CONCIERTO NAVIDEÑO NUMERO 55

Por : Domingo Caba Ramos

“El orfeón sin mí no es nadie, pero yo sin el Orfeón tampoco soy nadie "
 (Reverendo padre César Hilario)

 Cuando el Orfeón de Santiago cumplió cincuenta años de fundado, publiqué un artículo (4/8/2012) en este mismo diario, en cuyos primeros párrafos yo decía lo siguiente:

 «El profesor Juan Bosch expresó en una ocasión que él no tenía vicios y que su única adición era leer al Poeta Nacional, Pedro Mir. Parodiando al autor de La mañosa y maestro del cuento hispanoamericano, debo confesar, con toda sinceridad, que asistir a los conciertos del Orfeón de Santiago, especialmente a su muy famoso y tradicional concierto navideño, forma parte de mis escasas adicciones.

 El Orfeón de Santiago fue fundado el 29 de junio de 1962 por el entonces veinteañero joven sacerdote, César Hilario, días después de haber regresado a la República Dominicana procedente de Roma, país donde cursó sus estudios sacerdotales y musicales. Desde entonces se le tiene no solo como la principal agrupación coral de Santiago, sino de la Republica Dominicana.

 Conformado actualmente por cuarenta y ocho voces (sopranos, contraltos, tenores y bajos), este colectivo artístico, desde el mismo momento de su fundación se ha caracterizado por interpretar el más variado repertorio de música “a capella”, el cual incluye música sacra, polifónica y composiciones que comprenden desde los clásicos del siglo XVI hasta los ritmos propios del folklor tradicional pertenecientes a la Republica Dominicana y otras naciones del mundo. 

 Entre sus ofertas musicales vale resaltar los dos populares conciertos que a mediado y final de cada año se presentan : el concierto de verano y el concierto navideño, en los que se interpretan las más selectas piezas musicales, y a los cuales asisten cientos de seguidores, atraídos por la excelente calidad que exhiben sus presentaciones. 

 El Orfeón celebró de esa manera su medio siglo de existencia. Medio siglo brindando buena música dentro y fuera del país. Medio siglo defendiendo los valores de la cultura dominicana. Medio siglo despertando conciencia social. Medio siglo esparciendo nuestro espíritu con la más alta expresión de la música universal. Medio siglo descubriendo y creando valores artísticos. Medio siglo, en fin, difundiendo los más sanos, auténticos y constructivos valores»

 En relación con el concierto navideño, fue en la Catedral Santiago Apóstol donde se celebró, hace ya cincuenta y cinco años, la primera función. Y es en ese mismo lugar donde esta noche (16/12/2016 ) se llevará a cabo el concierto número 55.

 Veinte años no fueron nada solo para Carlos Gardel, pero cincuenta y cinco años ininterrumpidos organizando y desarrollando un espectáculo artístico, pienso que es todo un hito, una verdadera proeza.

 Pienso que si los pueblos supieran valorar en su justa dimensión la labor de sus grandes hombres, fueran muchos los reconocimientos que periódicamente recibiría el padre Hilario. Los aportes que este digno e inquieto sacerdote ha realizado en bien del país, de Santiago y la región del Cibao, lo hacen más que merecedor de cualquier distinción que se le otorgue.

 Irónicamente, en Santiago, sin que sepamos los motivos, existen calles que se llaman Príncipe Felipe, Princesa Diana, Reina Sofía, etc. Y en esta misma ciudad, específicamente en el sector donde resido, la urbanización Reparto del Este, existe una calle que se llama México y otra República de Israel.

 ¡Cuánto yo daría para que una de esas vías se llamara Padre César Hilario! ¡Y qué bien se sentiría Santiago si una de las salas del Centro de la Cultura de aquí llevara también el nombre del legendario cura! Este último deseo me permito someterlo a la consideración de mi entrañable amigo y director de la citada institución cultural, el médico y pintor, Dr. Francisco Grullón.

 ¡Felicidades, pues, a todos los integrantes del Orfeón de Santiago, encabezado por su dinámico director, en esta puesta en escena del concierto navideño número 55!

(PUBLICADO EN EL DIARIO LA INFORMACIÓN : 16/12/2016)

jueves, 8 de diciembre de 2016

LA ESCUELA DOMINICANA Y EL INFORME "PISA"

 Por : Domingo Caba Ramos

 «En el progreso o desprestigio de la escuela todos tenemos parte»
  ( Gabriela Mistral )

La República Dominicana, según estudio realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), a través del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA ), obtuvo el quinto lugar con el puntaje más bajo entre los países evaluados sobre calidad de la educación mostrada por los estudiantes, sólo por encima de Argelia, Kosovo, Líbano y Macedonia. 

Son muchos los factores que inciden en la mala calidad de la enseñanza ( irresponsabilidad de estudiantes, más atentos al “jangueo” o diversión, al celular y a las redes sociales que a sus compromisos académicos, incompetencia e irresponsabilidad de maestros y dirigentes escolares, politización de la escuela, sistema de evaluación que promueve las deficiencias, padres irresponsables o ajenos al proceso, etc. ) 

A algunos de esos factores me referí no hace dos años en un artículo publicado en este mismo periódico ( 15/9/2014) y el cual, por considerarlo de interés, me permito una vez más compartirlo con mis amables lectores : 

ALGO MÁS QUE LA TANDA EXTENDIDA

 «En la versión digital del Listín Diario (11/9/2014) se lee lo siguiente:

“Unos 7,850 nuevos maestros ingresaron al sistema educativo en el mes de agosto para llenar las plazas vacantes del presente año escolar. La información la ofreció el viceministro de Educación, Luis Matos, quien señaló que el balance de la cantidad de nombramientos supera todas las cifras de los últimos 50 años del sistema educativo”

 Ese número forma parte de los ocho mil maestros que requiere el sistema educativo para llenar las vacantes surgidas como resultado de las miles de aulas que se han estado inaugurando para dar respuesta a la principal exigencia de la tanda extendida.

 El establecimiento de la tanda o jornada extendida ha sido una feliz iniciativa del actual presidente de la República, Lic. Danilo Medina, cuyas reales intenciones por mejorar el sistema educativo, muy distinto al interés mostrado por los gobernantes que le antecedieron, están exentas de cualquier tipo de duda o discusión. Tal ha sido su empeño en bien de este sector, que bien podría afirmarse, con las palabras del pueblo, que para Medina, la educación pública constituye “su niña bonita”.

 Esa iniciativa del gobierno debe contar con el respaldo o apoyo incondicional no solo de todos los actores que conforman la comunidad educativa: maestros, alumnos y padres, sino también de las diferentes organizaciones de la sociedad civil.

Esa jornada completa tiene como propósitos mejorar la calidad de la enseñanza y la búsqueda de una educación integral, por cuanto se persigue que aparte de las asignaturas tradicionales, la oferta curricular incluya otras disciplinas como Educación Cívica, Educación Sexual y talleres de actividades artísticas (pintura, teatro, música, danzas…) y todas las disciplinas de la Educación Física.

La primera fase de ese magno proyecto educativo se ha concentrado en la construcción de las aulas requeridas para su ejecución y el nombramiento de los maestros que estos espacios demandan. En este proceso de nombramientos se incluyen a aquellos docentes que por años laboraban en una sola tanta. Al completar dos, su nivel de ingreso aumenta y esto ha contribuido a que por primera vez el entusiasmo y la esperanza hayan tenido cabida en el ánimo del maestro dominicano.

 A todo esto hay que agregar el hecho de que hoy a cada centro docente se le asigna un presupuesto mensual para cubrir los gastos de mantenimiento, una realidad que parecía un sueño en mis años de director, época en que para pintar una puerta y comprar una caja de tiza había que “hacer malabares”, casi pedir limosnas o lograr que “a regañadientes” los padres aportaran los recursos.

 Pero para mejorar la calidad de la enseñanza en las escuelas públicas de la República Dominicana, no basta con nuevos edificios, buenos presupuestos escolares y mejores salarios para el personal docente. Para mejorar la calidad de la enseñanza, es necesario (segunda fase) que además de las tandas, la responsabilidad, la calidad y la competencia o formación del maestro también sean extendidas.

 Es necesario que el maestro lea, se actualice, incremente su cultura general y participe en actividades culturales extracurriculares. Es necesario que esté vinculado al mundo de la cultura, abandone la improvisación y planifique bien las clases que imparte. Que parte de su responsabilidad es asistir diariamente y puntualmente a cumplir con su trabajo, que al ejercer su labor debe pensar siempre en el alumno que la sociedad puso en sus manos y no solo en el día veinticinco de cada mes. En fin, debe pensar y actuar como maestro dentro y fuera de la escuela.

 Para mejorar la calidad de la enseñanza se requiere la puesta en marcha de un científico sistema de supervisión docente. Supervisar no es, como ocurre en la actualidad, presentarse a un liceo y ver si el maestro tiene al día el libro de asistencia. Quien más actualizado tenga dicho libro, aunque su quehacer en el aula sea de pésima calidad, mejor puntuación obtendrá para fines de incentivos. Eso no es supervisón.

Para mejorar la calidad de la enseñanza, es necesario que a los puestos directivos vaya quien mejor escalafón o curriculum haya demostrado poseer y no quien más haya levantado en campaña la bandera del partido en el poder. No es posible que un maestro carente por completo de prendas morales y /o profesionales usted se entere de que de repente, y por razones políticas, fue ascendido a un puesto superior. La calidad jamás llegará a las escuelas mientras la política se encuentre aposentada en sus aulas.

 Las buenas intenciones del presidente de la República debemos complementarlas con un cambio de actitud. No es posible una auténtica revolución de la educación dominicana, sino se produce una revolución en la mente del maestro. De lo contrario, continuaremos escuchando a muchos de nuestros docentes decir: “Si yo va sabío”, “íbanos”, “estudiábanos”, “habemos””negoceo” y “hablábamos”. 

 O sentir estupor al enterarnos de que una miniencuesta realizada recientemente en un centro educativo de la ciudad de Santiago de los Caballeros, reveló que siete de los profesores que allí imparten docencia no sabían que el palo que sostiene la bandera se llama asta y la soga driza»

 ¿Pero es el maestro, el único culpable de los males que afectan al sistema educativo dominicano?

 Un juicio de esa naturaleza, aparte de la mala intención y el deseo de ocultar la verdadera realidad que trasluce, pone de manifiesto una visión bastante simplista, impresionista y carente por completo de fundamentación científica de parte de quien lo sustenta. Y revela también que al parecer olvida o desconoce las sabias palabras de la insigne maestra y Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral, quien afirmó que en «En el progreso o desprestigio de la escuela todos tenemos parte»

 En el próximo artículo abundaremos al respecto.

domingo, 27 de noviembre de 2016

RUFINO DE LA CRUZ: EL HÉROE OLVIDADO

(«A los héroes sin nombre»)

 Por : Domingo Caba Ramos
                                                                                         Rufino de la cruz


Rufino de la Cruz : chofer, pobre, humilde, patriota, valiente, corajudo, solidario, antitrujillista, héroe, mártir y provisto de un valor a toda prueba, murió asesinado por los esbirros del régimen trujillista en el mismo atentado en que fallecieron las hermanas Mirabal, a quienes acompañaba al municipio de Puerto Plata, el 25 de noviembre de 1960.

Fue el chofer que las tres heroínas contrataron para que las llevara a la cárcel San Felipe de la norteña ciudad. Se cuenta que otros conductores se negaron a ofrecer ese servicio por el gran peligro que representaba estar cerca de estas aguerridas mujeres. Solo Rufino aceptó, quizás por sus sentimientos adversos hacia el régimen o talvez por su lealtad y solidaridad con las tres mariposas. Sin embargo, Rufino de la Cruz continúa siendo el héroe olvidado, opacado. Sus reconocimientos han sido muy tímidos y casi han brillado por su ausencia. No le han concedido los méritos que merece, como justicieramente se ha hecho con las hermanas por cuyo acompañamiento perdió la vida.

 Pero tan apática actitud no es nueva en nuestro país, vale decir, esa tendencia a no valorar o sepultar en un injusto anonimato al humilde sin apellido que en un momento dado ha desempeñado un rol protagónico en beneficio de la patria, es recurrente en la historia dominicana, como bien lo describe el llamado “Poeta de los humildes”, Federico Bermúdez, en su brillante y clásico poema: «A los héroes sin nombre » :

A LOS HÉROES SIN NOMBRE
 «Vosotros, los humildes, los del montón salidos,
 heroicos defensores de nuestra libertad,
que en el desfiladero o en la llanura agreste,
 cumplisteis la orden brava de vuestro capitán;

 Vosotros, que con sangre de vuestras propias venas,
 por defender la patria manchasteis la heredad,
hallasteis en la lucha la muerte y el olvido:
la gloria fue, absoluta, de vuestro capitán.

 Cuando el cortante acero del enemigo bando,
 cebó su torpe furia en vuestra humanidad,
 y fuisteis el propicio legado de la tumba,
 sin una cruz piadosa ni un ramo funeral,
 también a vuestros nombres cubrió el eterno olvido:
 ¡tal sólo se oyó el nombre de vuestro capitán!

 Y ya, cuando a la cumbre de la soñada gloria,
 subió la patria ilustre que fue vuestro ideal,
en áureos caracteres la historia un ,
rindió a la espada heroica de vuestro capitán.

 Dormidos a la sombra del árbol del olvido,
¡quién sabe en dónde el resto de vuestro ser está!

Vosotros, los humildes, los del montón salidos,
sois parias; en la liza, con sangre fecundáis ,
el árbol de la fama que da las verdes hojas,
 para adornar la frente de vuestro capitán...»

jueves, 24 de noviembre de 2016

MI COLEGIALISTA PREFERIDA

Por : Domingo Caba Ramos
Aunque tenga que hacer frente a los efectos golpeantes del sueño y a las inclemencias del frío mañanero, cual “colegialista” consagrada, casi siempre es la primera en presentarse a su colegio. Cuando llega aquí y queda sola en su formador y amoroso nido de prekínder, ella ríe o llora de acuerdo a como marche su sueño y estado de ánimo.

Esta vez la cámara la sorprendió cuando una pícara y alegre sonrisa invadía su infantil y tierno rostro. ¿De qué reía? Sólo ella lo sabe. Así es Nicol: mi pequeño manojito de ternura. Esa es Nicol María: la más auténtica expresión de mi otro yo. Así es Nicol: una flor que llora y un diamante que respira.

domingo, 13 de noviembre de 2016

“ NOCHE DE LLUVIA” : UN POEMA DE JUANA DE IBARBOROU

 Por : Domingo Caba Ramos

 “Comenzaré por decir, sobre los días y años de mi infancia, que mi único personaje inolvidable fue la lluvia. La lluvia austral que cae como una catarata del Polo, desde los cielos del Cabo de Hornos hasta la frontera. La lluvia caía en hilos como largas agujas de vidrio que se rompían en los techos o llegaban en olas transparentes contra las ventanas” 

( Pablo Neruda )

 " La lluvia - argumentaba yo en uno de mis artículos publicados en este y otros medios de prensa - embriaga el espíritu, excita la inspiración de los poetas y provoca en los seres dotados de cierto grado de sensibilidad artística toda una gama de dulces sensaciones y sentimientos"

 No resulta extraño entonces que la lluvia se encuentre presente en los versos de los más renombrados poetas de la literatura universal . Vale citar, entre estos , a Pablo Neruda ( 1904 - 1973 ), Antonio Machado ( 1875 - 1939 ), Juana de Ibarborou ( 1892 - 1919 ) y Federico García Lorca ( 1898 - 1936 ), afamado bardo granadino este último, quien en su composición " LLUVIA" , describe así el fenómeno base de su poética inspiración :

 “ La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
 algo de soñolencia resignada y amable,
 una música humilde se despierta con ella,
 que hace vibrar el alma dormida del paisaje” 

Pero nadie como Juana de Ibarborou, o Juana de América, como fue proclamada, supo plasmar en líricos versos el impacto sentimental que produce en las almas enamoradas ver la lluvia caer “ en hilos como largas agujas de vidrio…" , o cuando esta entona su sinfónico concierto al romper en los techos o contra las ventanas . Qué romántico mortal no habrá ordenado alguna vez, como la amada aludida por la insigne poetisa uruguaya : " Llueve… Espera, no te duermas…" 


 NOCHE DE LLUVIA

"Llueve... Espera, no duermas, 
estáte atento a lo que dice el viento,
 y a lo que dice el agua que golpea,
 con sus dedos menudos en los vidrios.

 ¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante!
 ¡Con qué avidez se esponjará la hierba!
 ¡Cuántos diamantes colgarán ahora,
 del ramaje profundo de los pinos! 

 Espera, no te duermas. Escuchemos,
 el ritmo de la lluvia,
apoya entre mis senos,
 tu frente taciturna.
 yo sentiré el latir de tus dos sienes,
 palpitantes y tibias,
 como si fueran dos martillos vivos,
 que golpearan mi carne. 

 Espera, no te duermas. Esta noche,
 somos los dos un mundo, 
aislado por el viento y por la lluvia,
 entre la cuenca tibia de una alcoba. 

Espera, no te duermas. Esta noche,
 somos acaso la raíz suprema,
 de donde debe germinar mañana,
 el tronco bello de una raza nueva"

(Juana de Ibarborou )

viernes, 11 de noviembre de 2016

DOÑA REMIGIA PARECE QUE VOLVIÓ A PRENDERLES VELAS A LAS ÁNIMAS DEL PULGATORIO

 Por: Domingo Caba Ramos
  «En Paso Hondo, por los secos cauces de los arroyos y los ríos, empezaba a rodar agua sucia; todavía era escasa y se estancaba en las piedras. De las lomas bajaba roja, cargada de barro; de los cielos descendía pesada y rauda. El techo de yaguas se desmigajaba con los golpes múltiples del aguacero» (Del cuento “Dos pesos de agua”, de Juan Bosch)

Hace ya casi dos semanas que la lluvia no ha parado de caer en la región del Cibao. Como reza la frase popular: ¡Llueve a cántaros! Y es tanta la lluvia caída, que por momentos he pensado que la vieja Remigia, de “Paso Hondo”, se “mudó” a esta zona, y de nuevo les prendió, para que lleva, velas a las ánimas del purgatorio .

La historia de la vieja Remigia y Paso Hondo parece repetirse en cada rincón del país; pero muy particularmente en el Cibao Central.

 Paso Hondo es el ambiente imaginario en donde se desarrolla el hecho (una sequía) que magistralmente relata Juan Bosch en uno de sus cuentos capitales: “Dos pesos de agua”, incluido en el volumen “Cuentos escritos antes del exilio”

 En términos generales el cuento  nos relata la historia de Remigia, la vieja campesina, y el extremo optimismo o fe inquebrantable de esta ante los peores desastres que en la vida puedan presentársele. Y el argumento es bastante sencillo:

 Paso Hondo, lugar donde reside la vieja Remigia, es afectado por una gran sequía que genera la desesperación y la emigración en masa de los residentes de este lugar. La tragedia natural no solo afecta a la anciana campesina, sino también a sus vecinos, quienes forzados por las circunstancias deciden abandonar sus tierras y salir en busca de mejores condiciones de vida.

Al decir de los lugareños, la sequía, cual castigo divino, se presentó en el momento en que menos se esperaba:

« Todo iba bien. Pero sin saberse cuándo ni cómo se presentó aquella sequía. Pasó un mes sin llover, pasaron dos, pasaron tres. Los hombres que cruzaban por delante de su bohío la saludaban diciendo:

 - Tiempo bravo, Remigia

 Ella aprobaba en silencio. Acaso comentaba: 

- Prendiendo velas a las ánimas pasa esto» (1982: 19)

Fue así como poco a poco, la angustia fue aposentándose en el cerebro de todos los residentes de Paso Hondo:

« Comenzó la desesperación. La gente estaba ya transida y la propia tierra quemaba como si despidiera llamas. Todos los arroyos cercanos habían desaparecidos; toda la vegetación de la loma había sido quemada…» (p. 20)

 Antes de abandonar el lugar, los vecinos de la vieja pasaban a despedirse de ella y a externar el último lamento:

«-Yo no aguanto, Remigia; a este lugar le han echado mal de ojo...» (p.21)

Todos se marchan, menos Remigia, la cual se queda, confiando en que las ánimas del Purgatorio, a las cuales ella ha estado prendiendo velas, un día se compadecerán de Paso Hondo y mandarán la lluvia.

Y a todos, la vieja les regalaba monedas para  que compraran velas y se las prendieran a las ánimas del pulgatorio :


«-Tenga; préndamele esto de velas a las ánimas en mi nombre... » (p.21)

«La vieja Remigia se resistía a salir. Algún día caería el agua; alguna tarde se cargaría el cielo de nubes; alguna noche rompería el canto del aguacero sobre el ardido techo de yaguas…» (p.18)

Después  que sus insistentes pedidos habían sido ignorados, las ánimas descubren que Remigia ha gastado dos pesos en velas. Es entonces cuando de inmediato comienzan a dar respuestas a sus oraciones, enviando la tan esperada lluvia y causando, inconscientemente, una segunda tragedia: la inundación que destruye a Paso Hondo y  se lleva consigo a doña Remigia.

«Rauda, pesada, cantando broncas canciones, la lluvia llegó hasta el camino real, resonó en el techo de yaguas, saltó el bohío, empezó a caer en el conuco. Sintiéndose arder, Remigia corrió a la puerta del patio y vio descender, apretados, los hilos gruesos del agua; vio la tierra adormecerse y despedir un vaho espeso. Se tiró afuera, rabiosa» (p.26)

 En paso Hondo, como presa desbordada, las nubes no cesaban de enviar agua a la tierra: 

«Pasó una semana; pasaron diez días, quince... Zumbaba el aguacero sin una hora de tregua…. Los ríos, los caños de agua y hasta las lagunas se adueñaban del mundo, borraban los caminos, se metían lentamente entre los conucos» (p.27)

 Por esa razón, como sucede hoy en Puerto Plata y otros lugares, «… El agua sucia entró por los quicios y empezó a esparcirse en el suelo. Bravo era el viento en la distancia, y a ratos parecía arrancar árboles. Remigia abrió la puerta. Un relámpago lejano alumbró el sitio de Paso Hondo. ¡Agua y agua! Agua aquí, allá, más lejos, entre los troncos escasos, en los lugares pelados. Debía descender de las lomas y en el camino real se formaba un río torrentoso. » (p.27)

 Remigia, que fue capaz de soportar estoicamente los embates de la primera tragedia (sequía) sucumbió ante la furia de la segunda (inundación):

«Cuando sintió el bohío torcerse por la tormenta, Remigia desistió de esperar y levantó al nieto. Se lo pegó al pecho; lo apretó, febril; luchó con el agua que le impedía caminar; empujó, como pudo, la puerta y se echó afuera. A la cintura llevaba el agua; y caminaba, caminaba. No sabía adónde iba. El terrible viento le destrenzaba el cabello, los relámpagos verdeaban en la distancia. El agua crecía, crecía. Levantó más al nieto. Después tropezó y tornó a pararse. Seguía sujetando al nieto y gritando: - ¡Virgen Santísima, Virgen Santísima!» (p. 18)

En tanto las ánimas, allá en el cielo, gritaban enloquecidas:

 «- ¡Ya va medio peso de agua! ¡Ya va medio peso de agua!» (p. 29)

«-¡Todavía falta; todavía falta! ¡Son dos pesos, dos pesos de agua! ¡Son dos pesos de agua! » (p. 30)
                                                                              Juan Bosch (1909/2001)